El mandatario distrtial de Barranquilla solicitó acciones contundentes a la justicia para garantizar su integridad y la de su entorno
El llamado fue realizado por el sindicato de la industria audiovisual que envió un mensaje para exigir respeto por la memoria de las víctimas y pedir protección para aquellos que desarrollan esta labor a lo largo y ancho del territorio nacional
Palabras del antiguo pensador para reflexionar sobre cómo vivir enfocados en el presente.
El caso revivió la preocupación ciudadana por los riesgos a los que se enfrentan los adultos mayores que habitan en sectores desprotegidos, por lo que la comunidad pidió respuestas institucionales ante el ataque y la pronta judicialización de los responsables
Es hijo de la médica que dice haber confirmado la existencia del "más allá". Durante muchos años, la psiquiatra suizo estadounidense Elisabeth Kübler-Ross se dedicó a reunir cientos de testimonios "extracorporales" de pacientes terminales que fueron declarados con muerte clínica y luego volvieron a la vida. Sobre su propia experiencia en el cuidado de enfermos terminales, muchos de ellos que morían a causa del VIH, escribió una gran cantidad de libros. Algunos de ellos, como Sobre la muerte y los moribundos, se convirtieron en best seller. Es considerada la "madre" de los cuidados paliativos y su teoría sobre las cinco etapas del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) cambió la forma en que la medicina aborda la última etapa de la vida. Basados en su teoría, en todo el mundo existen grupos que impulsan legislaciones sobre muerte digna. Ken Ross, ese niño que creció recorriendo el mundo junto a su madre, mientras ella recopilaba testimonios e investigaba sobre cómo la gente llegaba al momento de la muerte, ahora tiene 66 años y es el fundador y presidente de la Elisabeth Kübler-Ross Foundation. Fue quien acompañó a su madre en el proceso de su propia muerte, en 2004, y hace una semana llegó por primera vez a la Argentina para participar del 4° Encuentro de la Red Latinoamericana de Acompañamiento en la Muerte y el Duelo. El evento reunió a especialistas y organizaciones de toda la región para reflexionar sobre los desafíos del acompañamiento al final de la vida. Ross dialogó con LA NACION durante su visita.-La muerte sigue siendo algo de lo que, como sociedad, preferimos no hablar. ¿Por qué?-Porque nos confronta con aquello que no podemos controlar. En muchas culturas se nos enseña a evitar la vulnerabilidad y la muerte nos obliga a enfrentarla directamente. También nos recuerda nuestras pérdidas acumuladas: nuestra identidad, nuestras relaciones, la continuidad. No podemos imaginar un mundo sin nosotros mismos. Mi madre solía decir que negamos la muerte no porque no la entendamos, sino porque tenemos miedo de vivir plenamente. Cuando empezamos a hablar de la muerte, inevitablemente empezamos a hablar de cómo vivimos, y eso puede ser incómodo, pero también profundamente liberador.-El caso de la joven que pidió la eutanasia en España generó mucho debate sobre la forma en que elegimos vivir o morir. Y sobre quién puede tomar esa decisiónâ?¦ -Se trata de decisiones profundamente personales y complejas que cruzan la ética, la medicina, la cultura y la autonomía individual. Mi madre creía firmemente en escuchar, de verdad, lo que una persona expresa, más allá de su petición. A menudo, el deseo de morir es también un pedido de alivio: del dolor, del aislamiento, de la pérdida de sentido. Creo que las sociedades deben abordar este tema con gran humildad y cautela, asegurándose de que nadie elija la muerte por haberse sentido abandonado en vida. La pregunta más profunda es: ¿hemos hecho todo lo posible para acompañar a esta persona con compasión y cuidado?-Su madre es considerada la madre de los cuidados paliativos. ¿Cómo definiría este acompañamiento en la etapa final de la vida?-Los cuidados paliativos son el compromiso de aliviar el sufrimiento en todas sus formas (física, emocional, psicológica y espiritual), especialmente cuando la curación ya no es posible. Mi madre solía hablar de esto como una especie de modelo de "cuatro cuadrantes" para comprender al ser humano: no somos solo un cuerpo, sino también una mente, un conjunto de emociones y una dimensión espiritual. Cuando la atención se centra únicamente en lo físico, se pierde algo esencial. Los cuidados paliativos reconocen que el sufrimiento puede existir en cualquiera de estas dimensiones, o en todas, y que la verdadera atención implica cuidar a la persona en su totalidad. No se trata de rendirse. Se trata de cambiar el objetivo: de pasar de 'prolongar la vida a toda costa' a preservar la dignidad, el bienestar y el sentido de la vida. Esto, llevado a su máxima expresión, plantea una pregunta sencilla pero profunda: ¿qué necesita esta persona ahora para sentirse plenamente humana?Ante la pregunta sobre si la población argentina está accediendo a los cuidados paliativos, Ross dio lugar a que responda el médico Sebastián Figueroa Dunn, especializado en cuidados paliativos de Los Pinos, el más reciente de los nueve hospices que funcionan en el país, que son justamente lugares a los que van a vivir aquellas personas que están en el tramo final de sus días. "Solo parcialmente, pese a existir la ley 27.678/22 sobre cuidados paliativos y el decreto 311/2023 que reglamenta la ley y establece la obligatoriedad de la cobertura en el Plan Médico Obligatorio (PMO). La realidad es distinta: solo reciben cuidados paliativos 14 de cada 100 adultos que los necesitan y menos de 10 niños cada 100, brindándose el 60% en el área metropolitana de Buenos Aires", dijo Figueroa Dunn. El diálogo volvió entonces a Ross.-Usted era fotógrafo y, tras la muerte de su madre, se dedicó de lleno a este trabajo. ¿Por qué?-Para mí, la fotografía nunca fue solo tomar fotos, sino presenciar el paso de la vida. Era una forma de conectar con la profunda diversidad de este extraño y hermoso planeta que habito solo por un breve tiempo. De niño era muy callado, pero intensamente curioso: absorbía, observaba y viajaba por el mundo con mi madre. Esa experiencia moldeó mi visión. La fotografía me dio un lenguaje para expresar esa forma de ver: la belleza, la impermanencia, la humanidad en cada instante. Todo es temporal, siempre en transición.-Su madre decía que se podía llegar al encuentro con la muerte en armonía y con felicidad. ¿Cómo es posible?-Al vivir plenamente, con intensidad y propósito, y al abandonar todos los miedos que nos sea posible, comenzamos a abrazar la vida con mayor plenitud y, al hacerlo, también comenzamos a aceptar la muerte. Cuando alguien ha vivido de verdad, ya no le cuesta tanto dejar ir. No se trata de negar el miedo, sino de integrarlo, solía decir mi madre. Las personas que encuentran paz generalmente tuvieron la oportunidad de expresar lo que no se dijo: perdonar, ser perdonadas, sentirse vistas y escuchadas. Cuando una persona siente que su vida importó, los miedos y los remordimientos se atenúan.-¿Es ese el estado en el que llega la mayoría de las personas? -No, todavía no. Muchas personas aún llegan a la muerte sin estar preparadas, a menudo en entornos medicalizados que priorizan la intervención sobre la presencia. Pero esto está cambiando. Existe un movimiento creciente, tanto a nivel mundial como en América Latina, hacia una atención al final de la vida más consciente y compasiva. La posibilidad de una muerte más pacífica está aumentando, pero requiere cambios tanto culturales como médicos.-¿Se muere con dignidad?-A veces sí, a veces no. La dignidad no tiene que ver solo con la ausencia de sufrimiento, sino con ser tratado como una persona íntegra hasta el final. Cuando los sistemas están sobrecargados o se centran demasiado en la tecnología, la dignidad puede perderse. Pero cuando los cuidadores, ya sean profesionales o familiares, reciben el apoyo necesario para brindar presencia, escucha y respeto, la dignidad puede recuperarse incluso en circunstancias muy difíciles.Desde 2002, en la Argentina rige la ley de 26.742 de muerte digna, que permite rechazar procedimientos desproporcionados en el marco de una enfermedad sin cura. Pero la realidad suele ser distinta: "En la Argentina, como en muchos otros países, es el médico paliativista quien lucha contra la encarnación del sistema de salud con los pacientes. El médico está hecho para curar. La muerte termina siendo digna si al final del día el paliativista tuvo éxito", aportó Figueroa Dunn.-¿Es distinta la forma en que llega al momento de la muerte una persona que tiene fe? O en ese punto todos estamos solos frente a lo desconocidoâ?¦-Para algunos, la fe ofrece un marco que brinda consuelo, significado o una sensación de continuidad más allá de la muerte. Para otros, el significado se encuentra en las relaciones, el legado o simplemente en el misterio de la existencia. Lo que más importa no es la creencia en sí, sino si una persona se siente conectada: con algo más grande que ella misma, con los demás o con su propia paz interior. A lo largo de mi vida, he sido testigo de grandes cambios culturales. En Medio Oriente, por ejemplo, hay menos jóvenes que se identifican con la religión tradicional. Paralelamente, hay una apertura creciente a otras formas de comprender la muerte y el morir, incluyendo la obra de mi madre. Ver que sus libros ahora se venden y se leen en árabe era algo impensable hace 40 años. Sus libros fueron traducidos a 17 idiomas, en culturas muy diferentes entre sí.-¿El alejamiento de la gente de las religiones tradicionales cambia las ideas sobre la muerte? -Las estructuras tradicionales de apoyo al duelo están cambiando. No se trata necesariamente de que la religión esté desapareciendo, sino de que las personas también buscan otras formas de comprender la pérdida, el significado y el final de la vida. Esto sugiere que, si bien el lenguaje puede cambiar, ya sea religioso o secular, la necesidad humana más profunda de comprender la muerte y de abordarla con significado permanece presente.-Hay dos momentos cruciales en la vida de una persona, que sin embargo, no generan ningún recuerdo: el momento en que nacemos y el momento en qué morimos. ¿Por qué será?-Desde una perspectiva científica, ambos momentos ocurren en los límites de la conciencia. Al nacer, el cerebro aún no es plenamente capaz de formar recuerdos duraderos; al morir, esos mismos sistemas se van desactivando gradualmente. La memoria depende de procesos neurológicos que aún no están activos o que ya no funcionan. Pero mi madre solía invitarme a una reflexión diferente: quizás estos momentos no están destinados a ser recordados, sino a ser experimentados -o incluso compartidos- por otros. El nacimiento y la muerte son eventos que involucran profundamente a nuestros vínculos personales. Puede que no los conservemos como recuerdos, pero nos moldea la forma en que los presenciamos.
El cubano migrante en El Salvador comparte su percepción sobre el cambio radical vivido al dejar La Habana, describiendo su adaptación laboral y personal así como el impacto emocional del exilio
El presidente aclaró que su idea sobre llevar la vida más allá de la Tierra no hizo parte de los compromisos de su gobierno, luego de ser blanco de críticas por la falta de desarrollo en sus promesas de campaña
Los internautas no dudaron en recordar el doloroso accidente en el que falleció el artista de música popular, teniendo en cuenta que los dos eran muy cercanos. Incluso, decían bromeando que eran primos, por lo que le piden cuidarse en cada uno de sus viajes
El retiro de la artista en Irlanda, reforzado por el recuerdo familiar y la conexión con la naturaleza, imprime un sello único a su obra y despierta la curiosidad de admiradores
A lo largo de nuestra vida podemos plantearnos distintos proyectos y no siempre tienden a salir como esperamos. En eso es donde reparó Gabriel Rolón durante su columna en Perros de la Calle (Urbana Play), donde indicó que depende nuestro bienestar de cómo interpretamos las fallas y cómo las afrontamos.El psicólogo y escritor ahondó en que el verdadero valor reside en actuar bajo principios éticos y demostrar entereza ante los fracasos. Al vivir de acuerdo con los propios valores, una persona puede sentir orgullo de su identidad tanto en los momentos de alegría como en los de profundo dolor."La vida es un lugar donde a veces hay cosas que salen bien, hay veces que no. El tema es si vos la enfrentás tranquilo de quién sos; no te voy a decir siempre orgulloso, pero con esa sensación de estar a la altura de cómo vos querés enfrentarla", inició el psicólogo con sus análisis. Y remarcó que a veces se gana y a veces se pierde. "Se trata de ganar con generosidad y de perder con dignidad. La vida se transita por un buen camino y uno puede estar orgulloso de quién es, le salgan bien o le salgan mal las cosas. De, o te nazca un hijo o se muera un padre, porque en la vida pasan todas estas cosas", explicó. De esta forma, Rolón insistió en que la vida tiene contrastes inevitables que requieren una postura firme y coherente, pero que la meta es transitarla con una tranquilidad interna que trascienda cualquier circunstancia externa.
Cualquier alumno de la primaria e incluso de la secundaria supone que la vida personal de sus maestros es llana y aburrida. Frane Selak, profesor de música croata, no fue le caso. Su vida no fue una mera existencia, sino un desafío, uno que él no eligió: fue un protagonista de tragedias que, por alguna razón metafísica, siempre lo dejaban de pie. Durante décadas, estuvo asociado a una paradoja cruel: ¿era el hombre con más suerte de la Tierra o el más desgraciado?"Nunca pensé que fuera afortunado por sobrevivir; pensaba que tenía mala suerte por estar en esos accidentes", confesó años después, según The Telegraph. La palabra "insólito" es sinónimo de su historia.El primer cruce con la parca: un río heladoEn 1962, cuando Selak tenía 33 años, comenzaron sus desgracias. Todo comenzó en un viaje de rutina desde Sarajevo hacia Dubrovnik. El tren en el que viajaba Selak descarriló y se precipitó directamente a las aguas congeladas de un río. El vagón, encajado en el agua, estaba hundiéndose y el agua helada lo inundaba todo, centímetro a centímetro. La desesperación primaba: 17 personas habían muerto en el acto. Selak, en medio del shock y sufriendo una hipotermia severa, logró escapar del vagón y nadar con un brazo roto hasta la orilla.El segundo milagroApenas un año después, Selak protagonizó otro evento particular y desafiante. En su primer y único vuelo en avión, un viaje pacífico se convirtió en una aventura con la muerte cuando una puerta defectuosa se soltó y lo succionó al vacío, eyectándolo del avión. Minutos después, la aeronave se estrelló y tomó 19 vidas. Selak, como si lo hubiese planeado todo, caía todavía al vacío y, en una señal de buena fortuna, su caída no fue a la tierra, sobre una roca o sobre un techo, por ejemplo, sino en un suave pajar que amortiguó al croata, quien despertó horas más tarde en un hospital con heridas menores.Otra vez el transporte público: el tercer milagroEn 1966, tres años después del accidente en el avión, Selak viajaba en un colectivo que derrapó y cayó a un río. En esta ocasión, cuatro pasajeros fallecieron. Selak, ya un "experto" en naufragios terrestres, nadó hacia la orilla y sufrió únicamente cortes y moretones. A partir de ese momento, el mundo empezó a mirar con recelo su presencia en cualquier vehículo y él mismo comenzó a creerse la idea de su mala suerte.Intento de escape infructífero: el cuarto y quinto milagroDecidido a no usar más transporte público, Selak pensó que un auto propio sería la solución. Se equivocó. En 1970, su vehículo comenzó a arder mientras manejaba por la autopista. Logró lanzarse fuera del auto apenas segundos antes de que el tanque de combustible explotara.Tres años más tarde, en 1973, otro incidente automovilístico casi lo mata de forma grotesca: la bomba de combustible del auto tuvo un desperfecto por el que roció nafta sobre el motor, lo que hizo que, con el calor, el combustible ardiera y que ráfagas de fuego pasaran a través de las rejillas de ventilación al habitáculo. Selak sobrevivió, aunque perdió gran parte de su cabello y sufrió quemaduras en la cabeza.La ciudad y la montaña: las dos últimas burlas a la muerteTras un largo período de calma, la muerte volvió a buscarlo en su vejez. En 1995, fue atropellado por un colectivo en las calles de Zagreb. Increíblemente, se levantó casi ileso.Sin embargo, el final de su "mala racha" llegaría en 1996, en una ruta de montaña. Al tomar una curva, se encontró de frente con un camión de las Naciones Unidas. Su pequeño Skoda atravesó la barrera de seguridad y quedó suspendido al borde de un precipicio de 90 metros. No es caricatura, sino una historia real: Selak saltó del auto en el último instante, agarrándose de un árbol desde donde vio cómo su vehículo explotaba al chocar con el fondo del precipicio.El último giro: el premio mayor y la redenciónEn 2003, tras siete encuentros cercanos con el final, el destino decidió cambiar de cara. Con el primer ticket de lotería que compró en su vida, Selak ganó 800.000 euros. Lo que siguió fue un ejercicio de sabiduría: tras un breve paso por el lujo, donde gastó gran parte de su fortuna, Selak vendió muchas pertenencias -como su nueva mansión- y le regaló su fortuna a familiares y amigos.Volvió a aparecer años después, cuando animadores estadounidenses publicaron un video de su vida: "Los estadounidenses no tienen idea", comentó Selak. "Me dibujaron con bigote y mezclaron todos mis accidentes. Tal vez ganen mucho dinero, mientras yo sobrevivo con mi pensión. Al menos podrían enviarme unos cuantos miles de dólares", expresó a medios locales que la BBC citó más tarde.The Luckiest Unlucky Man To Ever Live (Frane Selak) - El video que generó polémicaSe retiró a su modesta casa en Petrinja con su quinta esposa, Katarina. "Lo que necesito a esta edad es a mi Katarina. El dinero no puede cambiar nada", dijo.
A través de un informe se ve información sobre la capacidad original y la capacidad de carga actual para detectar problemas
"Pensé que en algún momento lo íbamos a hablar". La frase puede referirse a cualquier cosa y, justamente por eso, condensa casi todo: la historia de una madre antes de tener hijos, sus novios y aventuras, los duelos que atravesó en silencio, los sueños que concretó y los que puso en pausa, sus miedos y añoranzas más profundas, ese viaje pendiente que parecía próximo. Fue el día en el que a Helena le diagnosticaron Alzheimer, el día en el que su hija, Florencia, entendió que el tiempo que les quedaba juntas era finito. La escena se repite más de lo que parece.Durante años, muchos viven el vínculo con sus padres como si fuera una certeza estable, una presencia garantizada indefinidamente en el tiempo. Las preguntas se postergan. Quedan para más adelante. También los agradecimientos, las conversaciones incómodas y, en definitiva, el interés por esa vida que existió antes de que fueran familia. "Hay una tendencia a vivir los vínculos más cercanos con la sensación -inconsciente- de que siempre van a estar ahí. Porque forman parte de nuestra vida cotidiana y no tomamos dimensión de lo que significan", dice María Gimena Nasimbera, psicóloga clínica especializada en medicina del estrés (M.P. 2252). "Cuando aparece una enfermedad o alguna situación que nos enfrenta con la posibilidad de perderlos, algo se mueve profundamente. De repente entendemos que el tiempo es limitado y que ese vínculo es único. En ese momento aparece la necesidad de acercarnos".Eventos como estos sacuden nuestra perspectiva y, -por ende- nuestra escala valorativa, propone Klaus Boueke, psicólogo. "Es más fácil valorar algo imposible, porque el deseo supone la falta y ese juego, aunque no nos guste, sabemos jugarlo. Cuando todo parece posible un poco suena a insuficiente. Pero cuando lo posible se achica, inevitablemente empezamos a valorarlo. Valorar, desear o incluso disfrutar lo posible es mucho más complejo".¿Si en lugar de esperar a los momentos más avanzados de la vida -asumiendo que siempre va a haber un momento más propicio para hablar de ciertos temas- usáramos la próxima sobremesa para hacer esa pregunta, abrir esa conversación o despejar esa duda? Según los expertos, esto podría traer múltiples beneficios para ambas partes."Cometemos el error de creer que siempre hay tiempo pero, aunque pretendemos que no para hacerlo más tolerable, este se agota a cada segundo", concluye Boueke.El poder de la gratitud: cómo entrenar el cerebro para dejar de ver lo malo y apreciar lo bueno de las cosasDuelos por lo "no vivido"En términos del desarrollo, los padres funcionan como "guardianes de nuestra biografía", indica Macarena Gavric Berrios, psicóloga clínica especializada en trastornos de la personalidad y del desarrollo (M.N. 72601). "Sostienen la narrativa de quiénes fuimos, cómo crecimos y de dónde venimos" dice Gavric Berrios. Especialmente cuando están en una etapa vital activa y funcional, tendemos a naturalizar muchas dimensiones del vínculo con nuestros padres, señala la experta, aclarando que dicha naturalización no necesariamente implica desinterés, sino que es parte de cómo opera el apego en la adultez: "lo estable se vuelve invisible".Lo que más pesa en los pacientes, de acuerdo con la experiencia clínica de los profesionales consultados, no son las discusiones intensas o heridas explícitas, sino la suma de pequeñas ausencias: las conversaciones que nunca sucedieron, los abrazos que no se dieron, los momentos cotidianos que se dejaron pasar, la curiosidad que no se expresó. "Muchas personas llegan a terapia con la sensación de que les quedaron palabras guardadas", dice Nasimbera. Gavric Berrios se refiere a este fenómeno como los "duelos por lo no vivido". "El dolor que aparece cuando tomamos conciencia de que hubo experiencias posibles que nunca ocurrieron. No son pérdidas concretas, sino ausencias acumuladas que, con el tiempo, se convierten en una sensación de vacío o de oportunidad perdida", señala la psicóloga. Según las expertas, entre los "pendientes" más comunes aparecen el deseo de haber agradecido más, el reconocimiento de sacrificios o esfuerzos, expresiones explícitas de amor o admiración, pedidos de perdón y conversaciones profundas sobre la historia familiar. "Con el tiempo muchas personas descubren que saben poco sobre la vida de sus padres antes de ser padres: qué sueños tenían, qué cosas les dolieron, qué desafíos atravesaron", dice Nasimbera. "Especialmente cuando una enfermedad, deterioro cognitivo o cambio vital importante limita las posibilidades del diálogo, es muy frecuente que aparezca el arrepentimiento por conversaciones pendientes", agrega Gavric Berrios. "Lo que emerge es una necesidad de integrar la historia familiar: comprender de dónde venimos, qué nos transmitieron y qué queda pendiente por elaborar. No se trata solo de cosas que quedaron sin decir, sino también de experiencias emocionales que no encontraron un espacio para ser compartidas". Por qué postergamos conversaciones La postergación de conversaciones significativas, explica Gavric Berrios, suele tener que ver con mecanismos defensivos que se activan frente a la incomodidad emocional. "En los vínculos familiares, donde hay historia, expectativas y sensibilidad acumulada, hablar de ciertos temas puede sentirse especialmente desafiante". Entre las defensas más frecuentes, la experta identifica las siguientes: Evitación emocional. Las conversaciones profundas pueden implicar entrar en contacto con dolor, decepciones, heridas antiguas o vulnerabilidad. La evitación funciona como un "anestésico emocional" que protege a corto plazo, pero limita la posibilidad de reparación y cercanía. Negación de la finitud. Hablar de envejecimiento, agradecimiento, límites o despedidas nos confronta con la idea de pérdida. La negación â??aunque sea sutilâ?? permite sostener la fantasía "de que el tiempo no pasa" y que siempre habrá otra oportunidad. Idealización del vínculo. En algunas familias, la armonía se vive como un valor central. Para preservar esa imagen, se evita cualquier conversación que pueda "desordenar" la relación, incluso si ese silencio genera distancia emocional. Miedo a reabrir conflictos. Especialmente en sistemas familiares donde el conflicto ha sido históricamente evitado o vivido como peligroso. La persona teme que una conversación importante reactive tensiones antiguas o desencadene reacciones intensas. Fantasía de disponibilidad ilimitada. Es la creencia implícita de que "ya hablaremos en otro momento". Esta fantasía sostiene la ilusión de continuidad y reduce la urgencia emocional, aunque muchas veces no sea realista. Es preferible no esperar a una crisisEsperar a una crisis para acercarse suele tener algo de trampa. No porque vuelva imposible el encuentro, sino porque lo altera: lo que podría haber aparecido de manera orgánica de pronto queda teñido por sensaciones de urgencia, miedo e intensidad, a menudo saboteando el espacio para decir las cosas como uno hubiera querido. "Las crisis inevitablemente rompen cosas", advierte Boueke. Y, aunque a veces no queda otra y se necesita romper lo viejo para crear lo nuevo, postergar no tiene porqué ser el método designado. Para el psicólogo, vivir con pendientes es muchas veces una forma de mantener la esperanza de que las cosas se pueden hacer bien. La contracara, explica, es que uno nunca hace lo que tiene que hacer, esperando a que se den las condiciones ideales para hacerlo 'bien'. Lo cierto, concluye, es que en general las cosas salen un poco bien y un poco mal, y así se aprende. "Vivir con pendientes acaba por postergar la vida misma. Estos nos afectan siempre, en todas las etapas de la vida...la diferencia es que en las más avanzadas el costo se vuelve más evidente por una cuestión numérica".En términos clínicos, lo que suele aparecer es un "equilibrio defensivo", agrega Gavric Berrios. "Se tiende a preferir mantener la estabilidad del vínculo tal como está, antes que arriesgarse a una conversación emocionalmente intensa que podría modificar la dinámica familiar", dice.Al margen de que el intento de encuentro salga bien o mal, cuando uno se acerca sin una crisis de por medio, puede hacerlo desde un lugar más positivo, plantea Nasimbera. "Desde el deseo de compartir, de conocer más al otro, de agradecer...animarse a tener esas conversaciones a tiempo suele traer mucha paz emocional, porque permite vivir los vínculos con más presencia". "No se trata de llegar al momento de la despedida sin dolor, sino con la sensación de haber habitado el vínculo; pudiendo mirar atrás sintiendo que, aunque faltaron cosas, hubo muchos encuentros que sí sucedieron. Se trata de minimizar la deuda emocional", agrega Gavric Berrios.Por dónde y cómo empezarFortalecer el vínculo con los padres no siempre supone saldar grandes asuntos pendientes o tener una conversación reveladora de un día para el otro. A veces es el simple acto de mirar con menos inercia y más atención a alguien que todavía puede sorprendernos."El primer paso puede ser tan simple como interesarnos genuinamente por la historia del otro", propone Nasimbera. "Entender el tipo de crianza que tuvieron, abrir un espacio en donde puedan contar quiénes fueron antes de ser padres". Esto, además de darnos insight, nos facilita la compasión y el entender que hicieron lo que pudieron con lo que tenían. "No siempre se puede construir la relación ideal que uno imagina. Muchas veces mejorar el vínculo no significa cambiarlo, ni cambiar al otro, sino poder mirarlo con más humanidad", pondera la psicóloga.El duelo de nuestras expectativas junto con la apertura a lo posible del otro es un buen camino para todos los vínculos y los padres no son la excepción, dice, en la misma línea, Boueke: "Como hijos es sensato recordar que ellos también tienen su historia, también tuvieron padres y también fueron hijos. Cuando se crece, los hijos ya no son los únicos dignos de preguntas".Boueke hace énfasis en que la historia compartida no es lo mismo que la historia en común. "Hay algo de los padres que nunca llega a los hijos y hay algo que los hijos han de crear para sí mismos, que no lo heredaron de sus padres. Si se quiere compartir, es sensato dar lugar para que el otro sea el otro, con derecho a esperar que también haya lugar para ser uno. Hay que encontrarse en algún lugar en el medio". Preguntas posibles A veces alcanza con una pregunta bien hecha, formulada a tiempo, para correr, por un momento, a nuestros padres del lugar de mamá o papá y encontrarse con la persona que existía antes, detrás y además de ese rol. Interesarse por la infancia, los sueños, los recuerdos felices o las renuncias del otro abre una dimensión biográfica y emocional que muchas familias nunca exploran, reflexiona Gavric Berrios. En este sentido, las expertas enumeran algunas preguntas sencillas que pueden abrir diálogos profundos, ayudando a reparar, comprender y agradecer: ¿Cómo fue tu infancia? ¿Cómo era tu vida a mi edad? ¿Qué sueños tenías cuando eras joven? ¿Qué cosas te daban miedo cuando eras joven?¿Qué decisiones te marcaron más?¿Qué momentos de nuestra familia recordás con más cariño? ¿Qué fue lo más fácil, y lo más difícil, de criarme?¿Qué cosas te hicieron sentir orgulloso de mí?¿Hay algo que te hubiera gustado hacer distinto conmigo?¿Qué parte de tu vida creés que yo no conozco bien?¿Cómo te gustaría que te recuerde?¿Hay algo que te gustaría preguntarme y nunca lo hiciste?"Este tipo de preguntas suelen abrir espacios de reconocimiento mutuo", dice Gavric Berrios. "Muchas veces, algo muy simple puede tener un impacto enorme. Los vínculos más importantes no se construyen en los grandes momentos, sino en esos pequeños gestos donde alguien se anima a preguntar, escuchar y estar realmente presente", agrega Nasimbera.Qué es el "Honeymoon Effect": la ciencia detrás de esa etapa en la que todo parece perfectoBeneficios de una buena relación Entre los efectos que tiene en la vida adulta haber construido un vínculo suficientemente bueno con los padres, Gavric Berrios hace referencia a Donald Winnicott, reconocido psiquiatra y psicoanalista inglés, para enumerar tres grandes beneficios psicológicos:Autoestima más estable. Cuando crecemos sintiéndonos vistos por nuestros padres internalizamos el llamado "modelo interno de valía personal". Esto facilita en la adultez o etapas más avanzadas de la vida una mayor autoconfianza, menor dependencia de validación externa, y mayor capacidad de tolerar errores sin colapsar en la autocrítica. Mejor regulación emocional. Las relaciones con nuestros padres funcionan como escuelas de regulación emocional. Los adultos que tuvieron figuras disponibles suelen: reconocer mejor lo que sienten, tolerar mejor la frustración, pedir ayuda sin sentir que eso implica debilidad. Sentido de pertenencia. Un vínculo familiar seguro genera la sensación de que uno tiene un lugar en el mundo relacional. Esto protege frente a: soledad existencial, aislamiento emocional, dificultad para confiar en otros. Lejos de tratarse de ventajas unilaterales, una buena relación con los hijos adquiere un valor profundamente existencial en etapas de la vida adulta, para los padres. "No se trata solo de compañía o de ayuda concreta, sino de algo más íntimo: sentir que siguen siendo importantes en la vida emocional de sus hijos", sostiene Gavric Berrios. Sentirse emocionalmente cerca de los hijos, amplía la experta en trastornos del desarrollo, aporta a los padres un sentido de continuidad generacional, la validación de la propia historia junto con una sensación de legado y, finalmente, una percepción de que la vida tuvo impacto real. "Para los padres que los hijos muestren curiosidad por su mundo interior es profundamente reparador", dice Gavric Berrios. "Les permite sentirse reconocidos más allá del rol funcional: no solo como quienes cuidaron, sostuvieron o resolvieron, sino como personas completas, con historia, deseos, contradicciones y aprendizajes. Es una forma de intimidad adulta que muchas familias nunca alcanzan".
El modelo y conductor reconoce que tenía pensado trazar otro camino profesional al que terminó construyendo. Su intimidad, sus gustos domésticos, el mundo de la moda de los noventa, el amor después de 27 años de relación con Luz Barrantes, el viaje hacia las cinco décadas de vida y sus proyectos en la actualidad: Pasapalabra, Desafío Atenea y la productora. "Soy un poco hiperquinético y también verborrágico", admite
Esa tarde, lo que comenzó como una rutina solidaria terminó convirtiéndose en el primer día de una nueva vida para una perra. Ocurrió en 2024, en las calles de un barrio de Texas. Una rescatista que solía alimentar a animales en situación de calle, divisó una silueta frágil y descuidada mientras hacía su recorrido habitual. Una vez que logró estar más cerca pudo tener un panorama más claro. Se trataba de una perra de gran porte que deambulaba en condiciones críticas: su cuerpo estaba cubierto de lastimaduras y su pelaje, sucio y ralo, tan enmarañado que apenas le permitía ver el mundo a través de los nudos de pelo que cubrían sus ojos.Un grupo de socios en el Lawn Tennis Club rescató a dos gatitos hermanos con una enfermedad: "Resaltó su fuerza y alegría de vivir"A pesar del abandono sufrido, la esencia de Nikka -como más tarde llamaron a la perra- permanecía intacta. Cuando la voluntaria se acercó, no encontró miedo ni agresión, sino una disposición amigable que facilitó su rescate. Fue entonces que entró en contacto con Holly Dool, fundadora de CAMO Rescue, quien aceptó hacerse cargo del animal. Holly Dool, recordó en diálogo con un medio local que la dulzura de la perra fue tal que ni siquiera fue necesario utilizar jaulas trampa o maniobras complejas para ponerla a salvo.La conexión fue inmediata. Dool, quien reconoce tener una debilidad personal por los caniches â??posee tres rescatados en su propia casaâ??, no dudó un segundo en abrirle las puertas de su organización en Magnolia, Texas.El ingreso de Nikka a CAMO Rescue no fue casualidad. El centro se especializa en el rescate de caniches y razas mestizas similares y enfrenta, a diario, una realidad urbana desafiante. Los números dibujan un panorama angustiante: tan solo el año pasado, brindaron refugio a 1485 perros abandonados.Tras unos días de descanso y cuidados veterinarios básicos en el refugio, Nikka fue trasladada a una casa de tránsito. Allí, entre sábanas limpias y caricias constantes, comenzó su verdadera recuperación física y emocional. Recuperó la energía, recibió alimentación especial para su anemia y, poco a poco, comenzó a mostrar su personalidad: una perra inteligente, curiosa, ávida por espacios de juegos y muy cariñosa.Sin embargo, el destino tenía un plan más ambicioso: el vínculo con sus cuidadores temporales creció de tal manera que la familia decidió que Nikka ya no se iría nunca más. Lo que empezó como un tránsito se convirtió en una adopción permanente.Hoy, la imagen de Nikka es el reflejo del bienestar. Aquel pelaje oscuro y apelmazado dio paso a un manto blanco, brillante y esponjoso. Para Dool y el equipo de CAMO Rescue, verla así es el combustible necesario para seguir adelante: "Estas transformaciones son las que nos dan las fuerzas para continuar en la difícil tarea del rescate animal", afirma.Compartí una historiaSi tenés una historia de adopción, rescate, rehabilitación o ayudaste a algún animal en situación de riesgo y querés contar su historia, escribinos a bestiariolanacion@gmail.com
La desaparición del hombre fue reportada por amigos y familiares
La atleta suma más de 50 récords en distintas categorías de edad. Su trayectoria deportiva desafía los límites de la longevidad y está marcada por una disciplina constante: entrena cuatro días por semana y planea nuevas marcas en Budapest
Es de nivel primario para jóvenes y adultos con orientación en educación popular. Utilizan la "pedagogía del amor político" para devolver la dignidad y los derechos humanos a personas víctimas de la desigualdad extrema. Leer más
El Gobierno Petro anunció que 80 de los 200 animales africanos serán sacrificados para controlar la población y proteger el ecosistema
La violencia armada volvió a teñir de sangre las carreteras del sur del país. Siete impactos de bala terminaron con la vida de Caty Yessenia Flores Audon, una enfermera auxiliar del Hospital Nacional de Mazatenango
El funcionario había desaparecido desde el pasado 15 de abril cuando presuntamente un comando armado lo raptó
Un estudio propone que ciertas nanopartículas minerales de la Tierra primitiva actuaron como catalizadores, concentraron compuestos y ofrecieron superficies donde la química prebiótica ganó complejidad. La idea busca enlazar varias teorías clásicas en una misma escena. Leer más
Un trabajo plantea que la ciencia sigue buscando en el universo señales demasiado parecidas a la vida terrestre. El riesgo no sería solo no detectar organismos en otros mundos, sino pasar por alto formas de existencia que no encajen con nuestros propios moldes. Leer más
Una investigación de la University of Washington determinó que no alcanza con la presencia de océanos: se requiere un volumen mínimo para sostener procesos geológicos que estabilicen el clima. El hallazgo descarta a muchos mundos secos como candidatos viables para albergar organismos
Un análisis académico mostró que el hecho de poder elegir influye más en la percepción de felicidad que los sentimientos positivos o el sentido de pertenencia
La Corte Suprema confirmó la absolución de las bogotanas del caso del estudiante que murió el 31 de octubre de 2010
El menor se quitó la vida el pasado jueves 16 de abril tras sufrir acoso escolar
Para el cardiólogo Jorge Tartaglione, "el tabaquismo produce la misma adicción que la cocaína y es socialmente aceptado". Con esa definición abrió su exposición en LN+, donde además reveló el estudio médico que todas las personas que fumaron o que actualmente lo hacen, deberían realizarse. Que estudios te tenes que hacer si fumas o fumaste, segun el cardiologo Jorge Tartaglione"Quienes fumaron durante veinte años y dejaron de hacerlo, por ejemplo, hace quince años, tienen la posibilidad de hacerse un estudio que no solo permite la detección temprana de tumores y nódulos, sino que además les puede salvar la vida: la tomografía computarizada de baja intensidad", explicó Tartaglione.Para resaltar la importancia de interrumpir a tiempo este tipo de adicciones y realizarse los chequeos pertinentes, Tartaglione hizo una confesión: "Mi padre murió de un cáncer de pulmón por fumador".¿Qué pasa si no fumo?El rol del fumador pasivo fue otro de los aspectos analizados por el cardiólogo. Para eso expuso los casos típicos:El directo, propio del que fuma. El de segunda mano, es decir, de los familiares que viven con el fumador. El de tercera mano, cuando, por ejemplo, dormís en una habitación de hotel donde fumaron: en las paredes la sustancia del tabaco sobrevive por nueve meses. Los efectos que provoca en el cuerpo humano dejar el cigarrillo: ese fue el último tema sobre el que hizo mención Tartaglione. "A los veinte minutos de dejar de fumar, tu frecuencia cardíaca se normaliza. A los dos días pasa lo mismo con tu capacidad pulmonar. A los tres años tenés el mismo riesgo que una persona que no fumo de tener un infarto agudo de miocardio. Y entre los 10 y 15 años, de tener un cáncer de pulmón", cerró.Dejar de fumar: la dificultad de dar el primer paso"Todos saben que fumar es malo. Pero lo más difícil es que la gente que fuma haga un 'clic'", aseguró Tartaglione. Para el médico cardiólogo, en ese primer paso reside la gran barrera para emanciparse de la adicción. "A quienes se encuentran en ese proceso, los invito a que se hagan una pregunta: ¿Qué puedo hacer para cambiar?".En línea con ese mensaje, compartió el ejemplo de Clarisa, una de sus pacientes. "Luego de varios intentos fallidos, ella vino a verme y lo logró. ¿Qué quiero decir con esto? Que cuantas más veces intentes dejar de fumar y no puedas, la última vas a poder", concluyó el cardiólogo.
Las personas con mayor enriquecimiento mental desarrollan la enfermedad hasta cinco años después que quienes tienen menor actividad intelectual. El acceso a recursos educativos y culturales desde la infancia influye en la salud cerebral en la vejez
El especialista británico en educación del carácter cuestiona las métricas centradas en el rendimiento y sostiene que la enseñanza de virtudes potencia los aprendizajes académicos. El gran desafío de la escuela, afirma, es formar personas capaces de proyectarse y contribuir a la vida en común
Un día está en Río de Janeiro, entregándole el trofeo de campeón a Tomás Etcheverry. A las pocas semanas se lo ve en Indian Wells, en un peloteo informal con David Nalbandian que genera nostalgia. Pasan pocos días para que se lo vea en faceta influencer en San Pablo, haciendo videos con Juan Martín del Potro y Andy Roddick. Pero también dos veces por semana se pone los auriculares en la mesa de Andy Kusnetzoff en Perros de la Calle. Y no pasarán tres meses para que los hinchas argentinos se lo crucen en Estados Unidos durante el Mundial, como uno más. Diego "Peque" Schwartzman se retiró hace poco más de un año del tenis profesional, después de una carrera tan meritoria como asombrosa. Con solo 1,70m llegó a ser el 8º del mundo en 2020, y se mantuvo más de cuatro años entre los primeros 20 como contemporáneo de la era dominada por el mejor Big Three de la historia: Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. A los 32 años, podría decirse que su agilidad mental y su velocidad de piernas siguen intactas, ahora para disfrutar su segunda vida y tomarse el tiempo para trazar su futuro personal, familiar y profesional. -El tenis profesional implica tener una vida muy estructurada. Ahora seguís de acá para allá, vinculado al deporte, ¿en qué formato?-Principalmente tengo contrato por dos años con Tennis Australia, para desarrollar la relación con los jugadores en seis o siete momentos puntuales del circuito, sobre todo en los torneos de Grand Slam. Reporto al CEO, Craig Tiley, que supo llevar al Australian Open a ser el torneo grande preferido por los jugadores, lo viví en carne propia. En poco tiempo, él se va a trabajar para la USTA [la asociación de Estados Unidos] y veremos qué depara el futuro. Pero hoy estoy muy entusiasmado con el desafío. En paralelo, surgen exhibiciones, clínicas, acciones con marcas, porque soy embajador de Fila y Heineken, y así es que sigo viajando y viviendo el tenis desde otro lugar. No son precisamente ocho horas diarias de oficina, pero es mucho contenido. Sigo también muy conectado con Agustín Calleri y Mariano Zabaleta, que están haciendo un trabajo enorme en la Asociación Argentina de Tenis, y con Pico Mónaco, un hermano, en su evolución como empresario. Siento que me formo y abro puertas para lo que viene, estoy convencido de que van a surgir muchas oportunidades. Hoy sé mucho más del tenis que cuando era jugador: el negocio, el calendario, el prize money, las decisiones que se toman detrás de escena. -Hablando de contenido, más allá de tu faceta más formal en la radio, llama la atención tu naturalidad para generar conversación en tus redes. ¿Cómo surgió ese camino?-La verdad que surgió sola, un poco de aburrido, en las horas libres que tenía después de jugar o entrenarme. Siempre me divirtió mostrar el costado humano que tenemos los deportistas, es algo que [el ex Puma] Agustín Creevy hace de manera espectacular, porque se nota que es fanático de todos los deportes. En San Pablo compartí tiempo con Roddick, que generó un espacio buenísimo en YouTube, desde la sinceridad y un tono que también enseña, y estamos hablando de un tipo que fue número 1 del mundo. Con otro estilo, acá Fede Coria también genera algo muy personal, con vlogs y reacciones a videos. En ese sentido, me gustaría crear un formato informal, que no tenga protocolo, que quede colgado en una plataforma y lo puedas ver en vivo o al día siguiente. -Hasta ahora sos el último en tu especie, metido tanto tiempo entre los mejores del mundo incluso con tantos centímetros de ventaja. ¿Cómo ves tu carrera hoy en perspectiva?-Yo arranqué en el tenis profesional sin grandes expectativas, ni en términos deportivos ni económicos: era un jugador más. Después me fue mejor de lo que creía y ese momento se me dio durante la mitad de la carrera, entre los 22-23 años y hasta los 28-29. No es que gané 500 partidos ni muchos títulos (4), pero los años que logré sostenerme arriba lo hice increíblemente bien, sobre todo en los torneos grandes. Son cosas que hoy no dejan de sorprenderme, como haber formado parte desde adentro de la famosa despedida de Federer en la Laver Cup. Como debe pasar en cualquier trabajo, lo que más aprecié fue cómo mis rivales y la gente valoraban mi espíritu competitivo. Viví también el cambio de época, porque también vi surgir y crecer a [Carlos] Alcaraz y a [Jannik] Sinner, que hoy dominan el tenis mundial. Me tocó bajar en el momento que todo deportista empieza a rendir menos, empecé a dejar de disfrutar todo lo bien que hacía adentro y afuera de la cancha. Así fue que al hacer las cosas más tranquilo, empecé a recorrer una pirámide para abajo que no me gustaba. Mientras me autoexigía, también surgían los replanteos internos y las ganas de empezar a disfrutar otra cosa. -La salud mental es un aspecto cada vez más abordado en el tenis y en el deporte en general. ¿Sentís que ese trabajo cobra mayor sentido en este momento de tu vida?-La verdad, todo eso siempre tuvo mucho más sentido para la vida que para el deporte. Se entrena para saber controlar las emociones en los distintos momentos de la competencia, pero no tardé en darme cuenta de que era algo que me gustaba y quería sostener en el tiempo, porque me hace bien. Soy una persona que sabe frenar y bajar a tierra, fui aprendiendo a conocer cómo reacciona mi cuerpo. Más allá del trabajo puntual con psicólogos, siempre tuve una especie de consultoría abierta con Estanislao Bachrach. En un momento intentaba leer sus libros y se me hacían demasiado técnicos, entonces desde la pandemia nos mensajeamos por Whatsapp, porque me encanta lo que hace y, sobre todo, cómo lo explica. En este momento la salud mental es claramente un tema muy relevante a todo nivel, en gran medida por el efecto de las redes sociales. -Con todo ese bagaje acumulado, ¿qué sensaciones y experiencias nuevas fuiste conociendo después de tu retiro?-Me sigo entrenando y cuidando, porque ahora compito en fútbol amateur con mis amigos, para Bar Kojba. Conocí la nieve y aprendí a esquiar. Los primeros dos días fueron un desastre, parecía que nunca había hecho deporte en mi vida. Pero me encantó. Y lo mejor fue saber que si caía mal con la muñeca no tenía que bajarme de ningún torneo la semana siguiente. Eso fue algo nuevo para mí. También empecé a leer de vuelta, me encantan los thrillers psicológicos. Euge [De Martino, su esposa desde octubre de 2025] es una gran lectora y me estimula. El último que terminé fue La asistenta, de Freida McFadden, que me la devoré en dos o tres semanas, y ahora voy por el siguiente de la misma autora. -Tenés además una puerta abierta para hablar de cine y series con Ben Stiller. ¿Cómo sigue esa relación?-Quedó una buena sintonía, nos mensajeamos cada tanto, él es muy fanático del tenis. Nos conocimos en un US Open, después de un partido que perdí con Rafa Nadal en cuartos de final, y a partir de ahí cada vez que yo iba a Nueva York lo invitaba a verme y fuimos formando una relación. Tiene también casa en Indian Wells, nos cruzamos en distintos lugares, siempre alrededor del tenis. Una vez nos juntamos a comer los tres en un restaurante en Nueva York, y me contó que estaba dirigiendo una serie para Apple TV. No me supo explicar de qué iba, me describió algo de un ascensor, algo de ciencia ficción, y yo no le entendí absolutamente nada. Resulta que era Severance y que tuvo muy buenas críticas, y a mí también me encantó. -Siempre que tuviste oportunidad, hablaste maravillas de Buenos Aires y del país. ¿Cómo viene ese redescubrimiento? -Amo a la Argentina, la cantidad de lugares que tiene, el culto a la vida social, la buena energía que tenemos a pesar de las cosas que nos pasan. La Patagonia me vuelve loco, podría ir con cualquier temperatura, el tiempo pasa en cámara lenta y soy feliz. Mi próxima meta es conocer el Norte, en algún momento programaremos una escapada con Euge. Durante mi carrera tuve oportunidades para hacer base en otros lados, pero siempre elegí quedarme. Eso ayudó a procesar mejor mi decisión del retiro, que me llevó más de un año, y así el traspaso a este momento de mi vida terminó siendo muy natural. Ahora, por supuesto, los dos estamos con ganas de formar familia. Pero todo a su tiempo y atentos a lo que diga la naturaleza.
Con Hugo Wolf (Windischgrätz â??actual Slovenj Gradecâ??, 1860 - Viena, 1903), la canción alemana para voz y piano dejó de ser un vehículo de melodías memorables con acompañamiento subordinado para convertirse en un drama musical en miniatura. El compositor austriaco situó el poema en el centro de su proceso creativo y elevó el piano al mismo rango que la voz, transformándolo en su verdadero interlocutor. Así lo sostiene el tenor inglés Ian Bostridge en el prólogo de Las canciones completas de Hugo Wolf. Vida, cartas, 'Lieder', de Richard Stokes, quien fue su profesor de alemán en el colegio y a quien reconoce deber su pasión por el género.La editorial Acantilado publicó este monumental ensayo de más de mil páginas en una modélica traducción de Luis Gago, la primera en reunir en castellano la totalidad de los poemas que Wolf puso en música. Pero el volumen ofrece mucho más: todas las herramientas necesarias para adentrarse en el universo de un creador que sigue provocando tanta admiración como prevención. Porque si los Lieder de Schubert o Schumann se aceptan como territorio familiar, la veladas dedicadas a Wolf continúan siendo infrecuentes fuera de los círculos especializados.Stokes, uno de los grandes conocedores anglosajones de la canción romántica alemana, plantea desde la introducción un desplazamiento decisivo: en Wolf, la melodía deja de ser el eje central de un Lied. Esa primacía melódica había facilitado en el pasado innumerables arreglos pianísticos capaces de prescindir de la voz, como los que Liszt realizó a partir de decenas de Lieder de Schubert, Mendelssohn o Schumann. Con Wolf, tal operación resulta ya impensable.En sus canciones, la línea vocal se suelda al texto poético de un modo tan íntimo que no puede existir por separado. El piano, a su vez, ya no se limita a acompañar el canto: con un tejido sonoro denso y cromático, piensa, comenta, contradice, anticipa. La relación entre ambos se vuelve dialéctica, y escuchar estas canciones sin una comprensión activa del poema equivale a una escucha a medias, por muy pictórica que sea la música, caso de Der Feuerreiter (El jinete de fuego) de los Mörike-Lieder.De ahí que el volumen esté organizado por poetas, en orden alfabético: Anónimos, Byron, Chamisso, Eichendorff, Geibel, Goethe, Heine. Cada capítulo mantiene una estructura constante: una atractiva síntesis biográfica del poeta, un comentario sobre la relación de su obra con Wolf, abundantes citas bilingües de la correspondencia del compositor y, por último, la traducción íntegra de los poemas con el original debajo marcado con límites métricos. Un criterio que, en lugar de limitarse a destacar los ciclos compositivos más célebres -como los Mörike-Lieder o el Spanisches Liederbuch-, privilegia la afinidad literaria. Esa decisión fragmenta, no obstante, la lectura cronológica de la producción wolfiana, aunque las tres cronologías que abren el volumen -vida, cartas y Lieder- compensan esa dispersión y permiten reconstruir fácilmente el hilo temporal.Uno de los mayores aciertos del libro reside en su escrúpulo filológico. Stokes ajusta al máximo cada detalle de puntuación y versificación con un admirable aparato crítico ubicado al final. Ello le permite revelar detalles poéticos microscópicos de cada verso que Wolf incorpora en su música. Pero el libro no se limita a ofrecer los textos de sus Lieder, sino que además analiza con precisión el devenir de la creatividad wolfiana. Con años de sequía absoluta -como el largo bloqueo creativo desde 1883 hasta principios de 1888- y períodos de intensidad febril. Es el caso de 1888 que Stokes cita como annus mirabilis: en pocos meses, Wolf compone sus 53 Lieder sobre poemas de Mörike, 25 sobre poemas de Goethe y otros trece sobre versos de Eichendorff (p. 36). Sin embargo, esa energía convive con una fragilidad psicológica creciente que se manifiesta en cartas de una desolación extrema.Su correspondencia dibuja un retrato poliédrico. Aparece el artista orgulloso que se sabe heredero de Schubert y de Schumann: "Lo que estoy componiendo ahora, querido amigo, lo compongo también para la posteridad. Se trata de obras maestrasâ?¦ sobre las que entre los entendidos en música existe una sola opinión: que desde Schubert y Schumann no ha habido nada parecido", escribe en 1888 en medio de la intensidad creativa de los Mörike-Lieder (p. 583). Y también el hombre vulnerable que teme quedar reducido al papel de "compositor de canciones": "Lo cierto es que mis canciones han acabado por asustarme. El halagüeño reconocimiento que me he granjeado como 'compositor de canciones' me entristece hasta lo más profundo", anota tres años después, a punto de empezar otra crisis creativa.Stokes no dulcifica ese conflicto. Recuerda cómo el éxito creciente de algunas canciones irritaba al propio Wolf. Para él eran meros "aperitivos ligeros", que se programaban una y otra vez mientras el grueso de su producción permanecía en la sombra. Su aspiración a componer óperas, encarnada en Der Corregidor (El corregidor) y en proyectos posteriores como Manuel Venegas, ambos basados en Pedro Antonio de Alarcón, representa claramente la manifestación de una voluntad de trascender el formato breve.Y, sin embargo, el libro demuestra que precisamente en ese formato breve Wolf llevó el Lied a una frontera inédita. Stokes lo ejemplifica comparando las versiones musicales de Schubert, Schumann y Wolf de Harfenspieler (Arpista) de Goethe, donde la locura del personaje se plasma en Schubert "con melodías quejumbrosas y desgarradoras", en Schumann "con febriles salpicaduras de sonido y frenéticas repeticiones", pero con Wolf la intensificación del cromatismo conduce a "audaces disonancias y una aparente ausencia de tonalidad". No se trata de un simple cambio de estilo, sino más bien de una nueva concepción de la relación entre música y palabra.Un aspecto que el tópico de "dificultad" que tiene Wolf suele oscurecer es su capacidad humorística. Stokes desactiva esa presunta inaccesibilidad con comentarios admirables sobre el Wolf cómico, un territorio donde el compositor rivaliza con Carl Loewe como el gran maestro del género. Pero el retrato humano se ensombrece en los años finales. La sífilis terciaria, el deterioro mental que le condujo a un intento de suicidio, su internamiento en un manicomio vienés y los delirios de grandeza son el desenlace trágico de una biografía marcada por extremos emocionales. Las cartas finales, en las que Wolf imagina que ha sucedido a Mahler al frente de la Hofoper, y donde planea giras mundiales dedicadas a óperas que no había compuesto, resultan conmovedoras por su mezcla de lucidez y fantasía. Muere en 1903, consumido física y psíquicamente, a pocas semanas de cumplir 43 años.
A esas personas nadie llama para preguntarles cómo están porque parecen demasiado fuertes como para necesitar ayuda.
Con 69 años, Diana Rumbo no solo hace música con su consola, sino que transmite una energía inigualable, una alegría que quiere contagiar y que lo logra. Detrás de su equipo y con varios diplomas en su haber, se mostró lista para la entrevista y, por qué no, para compartir algunas de sus mezclas, esas con las que hace bailar a los adultos mayores en los hogares que visita. Para ella, ser DJ es una pasión que decidió dejar plasmada en su piel: en uno de sus brazos se ve el tatuaje de sus auriculares, esos mismos que hoy usa para monitorear la alegría de los demás. Es su cable a tierra y, al mismo tiempo, el que la conecta con el presente. "La música me ayudó un montón", expresó en diálogo con LA NACION la mujer cordobesa que reside en Mar del Plata sobre una serie de situaciones difíciles que atravesó junto a su familia. Sin embargo, esta nueva etapa de su vida la encuentra optimista. "Cumplí años el 26 de febrero, soy de Piscis y hay un portal para Piscis que dice que después de un montón de años de cosas terribles te viene como el despegue, como la luz", añadió. Lo que empezó con un mix musical, estudio y preparación, siguió con una serie de entrevistas inesperadas que terminaron viralizándola. "No soy DJ Abuela Famosa, soy DJ Abuela Viral, que no es lo mismo... Que puedo dar un mensaje, que puedo transmitir energía, pero yo estoy en el nivel inicial de DJ. Hago mezclas básicas y sí, quiero ser como David Guetta, pero bueno", lanzó entre risas.Pese a su autoexigencia técnica, Diana no es una improvisada. Lo que ella define como un "nivel inicial" es, en realidad, el resultado de un camino que empezó a transitar con firmeza hace casi cuatro años, el mismo que pudo sortear a pesar de los problemas. "Empecé en noviembre de 2022 en una escuela presencial porque antes cursaba en una escuela online en Buenos Aires, donde no entendía nada. Me crucé con un DJ de acá de Mar del Plata y ahí empecé presencial", indicó. Sin embargo, a los pocos días que logró comprarse una computadora y un controlador usado, le entraron a robar. "En febrero recuperé con el seguro el dinero y me volví a comprar una compu con un controlador nuevo", aseguró. Así fue que en abril de 2023 retomó el estudio y siete meses después recibió el diploma de DJ inicial. Ovacionada por sus familiares y amigos, Diana se encontró rodeada de jóvenes, lo que impulsó a muchos DJs de su edad a estudiar para familiarizarse con los nuevos equipos."Se armó como una movida", señaló. Es que, aunque le significaba un ingreso extra, el pasar música quiere que sea un disfrute y no algo que pese. "Me llamaban para eventos de cinco horas que yo no podía disfrutar porque me pongo nerviosa. Entonces le pasaba trabajo a otro", se sinceró. En 2024, Diana estudió producción musical con Adrián Canu Valenzuela, uno de los fundadores de Altocamet, una banda de rock formada en 1995 en Mar del Plata, que compartió escenario con Gustavo Cerati. Cuando se acercó a él, fue con un objetivo claro. "Hacer de las milongas que bailaban mis papás cuando yo iba al club con ellos, que tenía siete u ocho años. Quiero hacer música de los 80, porque fue con esa música que conocí a mi marido: me encanta el nu-disco", subrayó. Como la música inmortaliza gran parte de los momentos de su vida, al enterarse en noviembre del año pasado de que iba a convertirse en abuela de mellizos, Diana le acercó a Canu una interesante propuesta. "Le dije: 'Yo tengo que acompañar mi vida con la producción musical, con lo que a mí me gusta. Vamos a hacer música electrónica para bebés'", indicó. Aquello no quedó en palabras, sino que se volvió un hecho: "Hice para descansar y dormir, una con base de películas tradicionales y otra con Gaby, Fofó y Miliki". Si bien en la industria hay música electrónica para bebés, estas no incluyen los remixes de lo que ella llama las "canciones de la abuela", como por ejemplo los clásicos de María Elena Walsh, como "Manuelita la tortuga", "El reino del revés" y "La reina batata"; o de Los Payasos de la Tele, como "Hola, Don Pepito, hola, Don José" y "El auto nuevo".Esa determinación por aprender no es nueva; es el motor que la mantuvo en movimiento cuando el contexto nacional intentó frenarla. En 1976, con el sueño de ser psicóloga, Diana se topó con el cierre de la carrera en Mar del Plata debido a la última dictadura militar. Entonces, intentó con Ciencias de la Educación en Tandil, pero la realidad era asfixiante. "Era un horror, te perseguían, aparecía gente detrás de los cortinados escuchando lo que decías", recordó sobre aquellos tiempos.Sin embargo, eso no la detuvo. Regresó a Lobería, donde probó con el magisterio y, en un giro del destino, el amor apareció en una pista de baile mucho antes de que ella soñara con manejar una consola. Fue en febrero de 1978, en el boliche Shamú de Claromecó, donde conoció a Rubén, su marido y compañero de vida. Vino el casamiento en 1980, la llegada de sus tres hijos â??Natalia, Nicolás y Lucianoâ?? y la necesidad de no quedarse quieta. Mientras Rubén ejercía como arquitecto, Diana decidió que "quedarse en casa sola con los niños" no era suficiente. Sin poder estudiar psicología aún, buscó una alternativa práctica: estudió por su cuenta para ser martillera y corredora pública, rindió en el Poder Judicial y se puso a administrar los alquileres de la constructora familiar.Sin embargo, la espina de la vocación seguía ahí. Fue recién a los 42 años cuando Diana decidió que el tiempo de espera se había terminado. Así fue que estudió Psicología y, tras diez años de profesión â??donde se especializó en niñezâ??, se jubiló. Pero el retiro, lejos de ser un silencio, fue el presagio de un nuevo ritmo.Ese nuevo ritmo se encendió con una escena que Diana no pudo dejar pasar. Fue durante el festejo de los 90 años de su madre en el hogar donde reside. El lugar había contratado a un guitarrista para agasajarla, pero lo que sucedió después cambió los planes de Diana para siempre. "Yo fui y me puse a bailar, y se levantaron varios de los residentes. Hasta un señor que estaba en silla de ruedas le pidió a la cuidadora si no lo levantaba para bailar un poquito; se ve que a él también le gustaba mucho", recordó.En ese instante, su ojo clínico de psicóloga detectó algo potente: la música no era solo entretenimiento, era una herramienta de conexión y salud. "Dije: 'La pucha, ¿qué puedo juntar de la profesión con la música en algún proyecto?'", recordó.La respuesta llegó de la mano de un recuerdo de la pandemia. En 2018, Diana había empezado el gimnasio y, durante el encierro, su profesora daba clases por video en lo que llamaba "la hora feliz". Diana sintió que ese concepto era exactamente lo que los adultos mayores necesitaban, pero con un giro inesperado: una disco móvil.Con la decisión tomada, le pidió permiso a su profesora para usar el nombre y puso manos a la obra. Se compró un parlante con luces, preparó una tablet con Spotify y fue a la sede de PAMI, donde pidió el listado de centros de día y hogares de Mar del Plata y salió a "panfletear"."Les decía: 'La primera vez no les cobro, conozcan lo que hago'. Porque no entendían qué iba a hacer", subrayó. La propuesta era simple, pero revolucionaria para esos espacios: llevar la energía de la pista de baile a quienes creen que ya no pueden bailar. Hoy, Diana no solo se dedica a musicalizar cada etapa de la vida, sino también a curar, como lo hacía en sus tiempos de psicóloga, aunque ahora su mejor terapia no necesite palabras, sino un ritmo contagioso que lleve alegría al alma.
Mientras varios integrantes de su familia han sido señalados por vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación, Marín Oseguera Cervantes, hermano de "El Mencho", construyó una vida discreta y sin antecedentes criminales en California
La diputada de La Libertad Avanza y amiga del presidente Javier Milei protagonizó un nuevo capítulo de la disputa dentro del Gobierno que sostienen Karina Milei y Santiago Caputo.
La serie ganó 59 premios Emmy y alcanzó récords de audiencia global: su final fue visto por más de 19 millones de personas en simultáneo.
En Parma ya no sorprende escuchar acentos argentinos en cada rincón del vestuario. Tampoco ver un mate pasar de mano en mano o escuchar cumbia en el gimnasio. Lo que sí empieza a llamar la atención es la magnitud del fenómeno: seis futbolistas del país â??"seis y medio", corrigen desde adentroâ?? conviven en el plantel de uno de los clubes históricos de Italia. En una entrevista con LA NACION, los jugadores Mateo Pellegrino, Mariano Troilo, Christian Ordóñez y Franco Carboni cuentan las intimidades de la numerosa "manada" argentina."Seis y medio. Está Cremaschi", interrumpe Troilo apenas comienza la charla, recordando que dentro de los seis argentinos que integran el plantel â??al que lo completan Lautaro Valenti y Nahuel Estévezâ?? está también Benjamín Cremaschi, nacido en Estados Unidos pero hijo de argentinos. Pellegrino asiente a la corrección.Las risas aparecen rápido en el grupo y marcan el tono de una entrevista que, más que formal, se convierte en una conversación entre compañeros que se conocen de memoria. La escena se repite a lo largo de la charla: respuestas que se pisan, bromas internas, miradas cómplices.Parma regresó a la Serie A en 2024 tras consagrarse campeón del ascenso, en un proceso sostenido que tuvo protagonismo argentino desde antes de esta camada. Valenti, el que más tiempo lleva en el club cumpliendo cinco años consecutivos, y Estévez formaron parte de ese equipo que devolvió al club a la élite del fútbol italiano. En aquel entonces había otros argentinos como Leandro Chichizola y Cristian Ansaldi. Hoy, son el equipo de Europa con más argentinos en su plantel, junto con Atlético de Madrid (6).Ninguno de los cuatro â??Pellegrino, Ordóñez, Carboni y el propio Troiloâ?? habla de dificultades profundas para adaptarse. Al contrario: el proceso parece haber sido amortiguado por la presencia de los otros. "Fue bastante rápida la adaptación. Lo futbolístico me ayudó mucho", cuenta Pellegrino, el goleador del equipo en la Serie A con ocho goles y máximo anotador de la temporada con 11. En el caso de Ordóñez, el salto también implicó cambiar de contexto: el mediocampista llegó a Italia con apenas 21 años, después de consagrarse campeón con Vélez en la Argentina en 2024, donde tenía continuidad y protagonismo. "Me ayudó mucho Pele cuando llegué, con el idioma, con la ciudad. Después me fui adaptando de a poco".Carboni, lateral izquierdo de 23 años cumplidos recientemente, es el último en sumarse, lo resume con una frase que dispara otra ronda de sonrisas en la charla por videollamada: "Para mí fue demasiado fácil gracias a ellos. Es la primera vez que comparto con tantos argentinos y se me hizo muy lindo". Luego también destacó las instalaciones del club, que "tienen todo lo que se necesita para crecer y mejorar como jugador".Troilo completa la idea con una mirada más íntima: "Estar lejos de la familia juega un poco en contra, pero los chicos se portaron de diez desde el primer momento. Se hizo todo mucho más fácil". El defensor central de 22 años es la venta más cara en la historia de Belgrano (7,2 millones de euros según Transfermarkt).Parma no es un destino cualquiera para los argentinos. A lo largo de su historia reciente, nombres como Hernán Crespo, Juan Sebastián Verón, Ariel Ortega y Roberto Sensini, que dejaron una huella profunda en el club, en una etapa en la que supo competir y ganar títulos a nivel europeo, como las Europa League (en ese momento Copa UEFA) de 1995 y 1999.Ese antecedente todavía pesa en el imaginario del hincha y también en el vestuario. "Sabía que habían pasado muchos argentinos y que el club había tenido una época de gloria", admite Pellegrino, que tomaba la palabra cuando las preguntas eran generales. El resto asiente. Pero la teoría se transforma en pertenencia cuando pisan el club.â??¿El máximo goleador de la historia de Parma? â??pregunta el cronista que escribe esta nota.â??Crespo â??responden al unísono los cuatro.No hay dudas en la respuesta. Son 94 goles para la leyenda argentina. Ni en la referencia. Sin embargo, lejos de sentir presión por ese pasado, el grupo lo vive como un incentivo. "No siento presión. Sí sabes que la vara está alta porque a los argentinos les fue bien acá. Querés seguir dejando una buena imagen", explica Pellegrino. "Cuando entramos a la cancha queremos dar lo mismo que dieron ellos", agrega Troilo, a quien también llaman "Nano".Fuera del fútbol, la rutina cambia. Parma no es Milán ni Roma. Pelea la mitad de tabla del torneo tras el reciente ascenso hace dos años. Es, como lo define Pellegrino, "un pueblito". "La ciudad es muy tranquila, podes salir a caminar sin problema", cuenta Ordóñez, a quien abreviaron en muchas ocasiones como "Ordo". "Las distancias son muy cortas. En diez minutos estás en cualquier lado", suma el número 9 de 24 años.Ese ritmo más calmo también moldea su vida cotidiana, en la que suelen moverse en grupo, dentro y fuera del vestuario. "Vamos más en manada", define Pellegrino, sin rodeos. Y completa: "En general tenemos vidas muy parecidas, porque todos estamos de novio, llegamos a casa y tenemos a nuestra chica ahí que nos está esperando. Vidas muy tranquilas también".Las costumbres argentinas se mantienen intactas: mates, asados y reuniones en casas. Hasta torneos virtuales de FIFA en la PlayStation. "Jugamos todos juntos al Clubes Pro", contó Carboni. El modo del popular juego permite crear un club con amigos en el que cada uno controla un jugador. La organización también tiene su lógica: un grupo de WhatsApp define quién está disponible para jugar cuando tienen libre a la tarde.â??¿Cómo se llama el equipo?â??El Nine Gato FC â??responde Ordóñez, entre risas.La explicación llega enseguida: una referencia interna a un video viral en TikTok sobre el shopping Nine de Moreno, barrio donde es oriundo el surgido en Vélez Ordóñez, en el que se decía que era el "más villero de la Argentina".Anecdota del nombre del equipo del FIFATambién exportan cultura al vestuario, no solo el mate, que lograron que prueben varios italianos dentro del plantel, sino también música. "Hicimos que a muchos les guste la T y M. 'Amor de vago' suena en el gimnasio", revela Pellegrino.Ese sentido de pertenencia también tuvo un reconocimiento formal: Pellegrino, junto con Lautaro Valenti y Nahuel Estévez, fueron distinguidos el año pasado por la AFA como embajadores del fútbol argentino en el exterior. "Fue una noticia que me sorprendió y la tomé con mucho orgullo", recuerda el delantero.Como en todo grupo, hay roles definidos. Aunque nadie escapa a las cargadas. "El más cargoso es Carbo", sentencia Pellegrino. Ordóñez y Troilo asienten. Este último suma: "Es cargoso, no jodón". El apuntado Franco Carboni responde riendo que "capaz" y destaca que sobretodo Nano Troilo es la victima de sus bromas. "Todas las mañanas me ataca", aclara el nacido en Córdoba.En el otro extremo, el más serio también tiene nombre propio. "Pellegrino", dicen todos al mismo tiempo. Sumán también a Nahuel Estévez, a quien a veces "vuelven loco" siendo el más veterano del grupo argentino, con 30 años. El asado, ritual inevitable para los argentinos, también tiene responsable: "Lo hago yo", admite el delantero.â??¿Hace buenos asados?â??Normalito â??lo cruza Trolio en chiste.Hasta tienen un ranking de mates. Ordóñez lo enumera con precisión: "Top uno, Mateo. Después Nano, después yoâ?¦ y después Carbo". Estévez encabeza el final del top. "No sé si el peor. Es que este año no cebó un mate", acusa en broma Pellegrino.El idioma aparece como otro de los desafíos en el día a día, aunque también ahí el grupo funciona como sostén. Franco Carboni no tuvo inconvenientes, ya que terminó de formarse en Inter desde chico y pasó por varios clubes italianos (seis con Parma): "Estoy hace mucho tiempo en Italia, lo hablo y no tengo problema". Distinto es el caso de los demás."Lo entiendo bastante, pero me cuesta mucho hablarlo", admite Christian Ordóñez. Por su parte, Mariano Troilo coincide: "Lo entiendo bien, pero a la hora de hablar se complica". Ambos llegaron en el mismo mercado desde el fútbol argentino, en su primer cambio de club tras formarse en Vélez y Belgrano, respectivamente.El proceso, en muchos casos, se volvió más práctico que académico. Ordóñez lo explica con una sonrisa: "Al principio hacíamos clases, pero no entendíamos muchoâ?¦ ahora escucho y trato de aprender en el día a día". En ese contexto, la presencia de varios argentinos vuelve a ser clave. "Si uno no entiende algo, nos ayudamos", cuenta."Estamos en un contexto favorable", añade Pellegrino, quien admite que "habla muy bien ahora". Incluso el cuerpo técnico facilita la adaptación: si una indicación no queda clara en italiano, aparece el español como respaldo, gracias al joven entrenador â??tiene la misma edad que el más experimentado Estévezâ?? nacido en España, Carlos Cuesta García, exayudante de Mikel Arteta en Arsenal.Detrás del grupo, cada uno arrastra su propio recorrido. Carboni, tras varios préstamos en Italia y su fallido paso por River, busca estabilidad. "Intento tener continuidad. Me gustaría quedarme acá", reconoce. Justamente, sobre su paso fugaz por el millonario, al que llegó a pedido de Martín Demichelis pero se fue tras la llegada de Marcelo Gallardo, sin debutar, fue claro: "Fue algo rápido, pero no fue malo. Siempre se manejó todo de buena manera".Pellegrino, por su parte, afirma: "Sí, estoy en el mejor momento de mi carrera. Esta liga es muy competitiva y poder hacer goles acá es importante". Sobre una posible convocatoria internacional, teniendo la posibilidad de jugar para la selección de España, evita definiciones: "Estoy enfocado en el día a día".Hijo del entrenador campeón internacional con Lanús, Mauricio Pellegrino, no pierde de vista lo que sucede del otro lado del océano. "Importancia le doy mucha porque es familia. Siempre quiero lo mejor para él", dice. Sin embargo, la distancia impone límites: "Se me complica por el horario, pero lo primero que hago cuando me levanto es ver el resultado o el resumen". El presente de su padre, que recientemente hizo historia con el Granate en el Maracaná, también lo moviliza: "Orgullo, porque es algo que venía buscando. Alegría total por él y por toda mi familia".En cuanto al mundo selecciones, Troilo recordó su paso por la Argentina el año pasado con emoción. "Fue una locura. Ver a Messi en persona, entrenar con élâ?¦ no caía". En ese contexto también vivió una situación que recuerda con algo de verguenza: tiempo antes le había enviado mensajes al capitán tras la consagración en la Copa América 2021. "Le había mandado de todo cuando salió campeón. Después, cuando lo tuve ahí, me puse nervioso y no quería que viera los mensajes", cuenta entre risas. "Me iban a agarrar para la cargada". Y sobre Messi, completa: "Muy humilde, muy simple".Troilo: su paso por la selección y la anécdota con MessiTroilo y su paso por la selección argentinaParma pelea la mitad de la tabla en Italia y, si bien se alejo de los puestos de descenso, atraviesa una mala racha de seis partidos sin poder ganar, con cuatro empates y dos derrotas.La charla avanzó entre interrupciones, chicanas y risas del grupo. En un momento, Carboni intenta responder en serio y se detiene, tentado por las caras de sus compañeros. "Es muy difícil así", dice, sin poder terminar la frase. La escena resume todo. Parma tiene seis argentinos. O "seis y medio". Pero, sobre todo, tiene un grupo que convirtió la distancia en cercanía, la adaptación en algo colectivo y el vestuario en una pequeña extensión de la Argentina. "Te hace sentir un poco más como en casa al ser tantos argentinos", resume "Pele".
WASHINGTON.- Korrie Stevenson se sentía extraña desde hacía meses. Miraba una torta de cumpleaños espectacular o salía a caminar frente a un atardecer rosado y violeta, pero no lograba disfrutarlos del todo. La madre de dos hijos, de 51 años, también sentía algo similar con el deporte, una pasión que la acompañaba desde la infancia.Pero no era depresión, aclaró. Todo se sentía simplemente "meh"."Es como intentar entusiasmarte con un momento, pero no poder conectar del todo", explicó.Un día, mientras manejaba cerca de su casa en Winter Park, Florida, le surgió una pregunta: ¿podría tratarse de un efecto secundario de la medicación GLP-1 que estaba tomando?Los médicos dicen que empezaron a escuchar relatos parecidos: una suerte de embotamiento emocional, una respuesta atenuada no solo frente a la comida, sino también ante otras fuentes de placer como leer, escuchar música, bailar, hacer jardinería o incluso tener relaciones sexuales. Algunos usuarios incluso atribuyeron a estos medicamentos la pérdida del enamoramiento. En internet, el fenómeno empezó a circular con un nombre: anhedonia o, de manera más coloquial, "personalidad Ozempic".Por ahora, hay más observaciones que explicaciones.Esta nueva clase de fármacos GLP-1 â??desarrollados a partir de compuestos que imitan hormonas involucradas en la regulación del apetito y la glucosa en sangreâ?? es considerada, en términos generales, segura. Sus efectos metabólicos fueron ampliamente estudiados, pero su impacto psicológico todavía se conoce bastante menos.En base a experiencias clínicas, muchos médicos describen mejoras significativas en la salud mental: mayor autoestima, menos culpa al comer y una sensación general de mejor ánimo entre sus pacientes. Las preocupaciones iniciales sobre una posible relación entre los GLP-1 y la ideación suicida no se sostuvieron en estudios posteriores, y los trabajos más recientes incluso sugieren que estos fármacos podrían beneficiar a personas con trastornos psicológicos graves.Un estudio publicado este mes en The Lancet, que incluyó a unas 95.000 personas, encontró que entre pacientes con diabetes u obesidad que también padecían depresión o ansiedad, la semaglutida â??el principio activo de Ozempic y Wegovy, de Novo Nordiskâ?? se asoció con un menor riesgo de empeoramiento de la depresión, la ansiedad, los trastornos por consumo de sustancias y las autolesiones, aunque los autores aclaran que se trata de una correlación y no de una relación causal.En marzo, investigadores informaron en BMJ que distintos fármacos GLP-1, entre ellos la semaglutida y la tirzepatida (presente en Mounjaro y Zepbound, de Eli Lilly), se asociaban con un menor riesgo de muertes vinculadas al consumo de sustancias, menos sobredosis y menos hospitalizaciones relacionadas con drogas, según un análisis de datos del sistema de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos, que abarcó a unas 606.000 personas.Pero a medida que el uso de los GLP-1 se fue expandiendo, también empezó a emerger un conjunto más sutil de experiencias.Los médicos enfatizan que los reportes de anhedonia no son generalizados. Sin embargo, aparecen con la suficiente frecuencia â??y consistenciaâ?? como para justificar un análisis más detenido.Liz Skrbkova, quien encabeza el equipo de prensa de Novo Nordisk en Estados Unidos, afirmó en un comunicado que la seguridad es la máxima prioridad de la compañía. El medicamento, explicó, fue estudiado en más de 54.000 participantes y "la anhedonia no figura actualmente como una reacción adversa ni como una advertencia". Desde Eli Lilly expresaron una posición similar sobre su compromiso con la seguridad y recomendaron a quienes experimenten efectos secundarios que lo consulten con su médico o se contacten con la empresa. Aun así, aclararon: "No contamos con datos para compartir sobre la anhedonia".El "ruido alimentario" y el sistema de recompensa del cerebroLa pérdida de peso a esta escala no solo transforma el cuerpo: puede reconfigurar la identidad, los hábitos y la forma en que el entorno responde, lo que vuelve difícil separar los efectos directos del fármaco de todo lo que viene después.Uno de los focos de interés de los investigadores es la dopamina, el sistema de recompensa del cerebro."Una explicación sencilla es que los GLP-1 atenúan las áreas del cerebro asociadas con el placer", explicó Daniel Drucker, investigador en obesidad del Instituto Lunenfeld-Tanenbaum del Hospital Mount Sinai, en Toronto. Esto podría explicar por qué los medicamentos parecen silenciar el llamado "ruido alimentario", esa atracción persistente hacia la comida, y también reducir los antojos de alcohol, nicotina y otras sustancias.Drucker, uno de los pioneros en el estudio de estos fármacos y asesor de las compañías que los desarrollan, advirtió que en algunas personas y a ciertas dosis ese efecto "podría llegar a un extremo", atenuando otras vías de recompensa.Cómo ocurre exactamente sigue siendo una incógnita.Zak Krumm, investigador de la Universidad de Florida, estudia cómo los GLP-1 modelan la señalización de la dopamina en animales. En los últimos tiempos, su trabajo se centró en ratas, con experimentos repetidos que miden respuestas, recompensas y cambios en la motivación.Aunque los cerebros de las ratas no son idénticos a los humanos, sus hallazgos sugieren que incluso las respuestas a recompensas de alto valor pueden quedar crónicamente atenuadas. Así, explicó, a una persona a la que se le ofrece un batido de chocolate puede no resultarle tan deseable.En otro conjunto de experimentos, realizado en un laboratorio de Michigan, los investigadores observaron algo distinto: una señal dopaminérgica más reactiva o potenciada. En ese caso, el batido sigue resultando gratificante, pero el cerebro registra la satisfacción más rápido, por lo que necesita menos.Mecanismos diferentes, en definitiva, que pueden llevar a un resultado similar: menos deseo de seguir consumiendo."Existe la tendencia a pensar que la dopamina solo nos impulsa a buscar placer", dijo Krumm. "Pero en realidad tiene que ver con cuán valiosa se percibe una recompensa".Spencer Nadolsky, médico especialista en obesidad con una amplia audiencia en redes sociales, comentó que empezó a escuchar relatos de una leve pérdida de motivación entre pacientes tratados con GLP-1 hace aproximadamente un año y medio. "Dejó de parecer una coincidencia", señaló.En la mayoría de los casos, explicó, los síntomas se resolvieron al reducir la dosis, a veces en pocas semanas. En situaciones más persistentes, recurre al bupropión (Wellbutrin), un antidepresivo que estimula la dopamina y puede contrarrestar ese efecto."OMG, esto podría ser yo"Summer Kessel, nutricionista que trabaja con Nadolsky, escuchó por primera vez este problema a través de sus pacientes que tomaban GLP-1. "Contaban â??y suena hasta infantilâ?? que solo querían 'pudrirse en la cama'. Y eso no es habitual en ellas", relató.Al principio pensó que no estaban comiendo lo suficiente o que su alimentación no era adecuada. Pero al analizar sus dietas, todo parecía correcto. Algo le llamó la atención: varias habían empezado a inclinarse por alimentos extremadamente sabrosos y de alta recompensa, en especial gomitas ácidas, que antes no les gustaban.A fines del año pasado, Kessel empezó a experimentar sensaciones similares después de tomar GLP-1 durante poco más de tres años. A comienzos de enero, se sentó a ponerse las zapatillas para entrenar â??habitualmente el mejor momento de su díaâ??, pero le costó reunir la motivación para levantarse. Una hora después, seguía en el suelo, desplazándose por el celular.Redujo su dosis semanal de 15 miligramos â??la más alta de Zepboundâ?? a 10. Duró apenas tres semanas antes de volver a subirla. "Tenía mucha hambre", explicó. Aun así, algo cambió: la motivación volvió.Hoy entrena para una competencia Hyrox en Miami y siente que volvió a ser ella misma. Mirando hacia atrás, no sabe con certeza a qué atribuirlo: el cambio temporal de dosis, el paso del invierno a la primavera, un nuevo gimnasio o una combinación de factores."Muchas personas no saben que esto existe hasta que escuchan la experiencia de otra, y ahí dicen: 'OMG, esto podría ser yo'", dijo.Stevenson contó que empezó a notar cambios emocionales pocos meses después de iniciar el tratamiento con GLP-1 en 2023. No dimensionó cuánto habían avanzado hasta 2025, cuando un policía la detuvo para avisarle que su registro estaba vencido hacía seis meses. Camino a su casa, rompió en llanto.El aplanamiento emocional se había transformado en algo más cercano a la apatía, y temía estar entrando en una crisis. "Siempre fui organizada y confiable. Nada se me escapaba. Ya no podía reconocerme", contó.Tomaba la dosis más alta, 15 miligramos de Zepbound, pero se sentía atrapada porque su seguro no cubría una dosis menor. De manera inesperada, la aseguradora anunció que dejaría de cubrir el medicamento por completo. Lo que parecía un revés se transformó en un punto de inflexión.El 1° de enero empezó a pagar el tratamiento de su bolsillo y redujo la dosis a 12,5 miligramos semanales. En dos semanas, dijo, empezó a ordenar la pila de facturas acumuladas â??casi medio metroâ?? y, lo más importante, volvió a sentir alegría.Aunque Stevenson definió a los GLP-1 como "milagrosos" para ella â??antes luchaba con hipertensión, apnea del sueño y el pesoâ??, subrayó que es clave estar atentos a los posibles cambios emocionales."Es un efecto secundario serio", aseguró. "Mucha gente cree que simplemente se volvió vaga, pero eso no es cierto".
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Los días de Lindsey Vonn están llenos."Es mucha rehabilitación", dijo desde una sala de conferencias en Los Ángeles."Me levanto a las 7.30, desayuno a las 8, de 9 a 11 hago rehabilitación en mi casa", contó. "Hago una pequeña pausa, como algo. Voy a una cámara hiperbárica. Paso unas dos horas ahí, con descompresión, y después vuelvo y descanso un poco. Luego, normalmente, me entreno de 17 a 18.30, otra pausa, ducha, cena. Ese es básicamente mi día, todos los días, seis días a la semana. El domingo es más bien un día libre, sin un programa establecido. Pero, por supuesto, siempre voy al gimnasio por mi cuenta".Nada sorprendente.Hablar con Vonn siempre ha sido una experiencia casi fantástica. Esquiadora estadounidense, ha pasado por prácticamente todas las alfombras rojas. Es una de las personas más duras que se pueden conocer. También es propensa a emocionarse cada vez que la conversación gira hacia su entrenador de la infancia y mentor de toda la vida, Erich Sailer, quien murió el pasado agosto, dos meses antes de cumplir 100 años.También se ha caído tantas veces compitiendo en descenso sobre hielo a 130 km/h y se ha levantado para volver a hacerlo, aparentemente sin miedo, que a veces parece más una heroína de película de acción que una atleta olímpica. A estas alturas es prácticamente biónicaâ?¦ y aún fantasea con lo que se siente estar frente a una puerta de largada en lo alto de una montaña.Después de su brutal lesión en los Juegos Olímpicos de Invierno de febrero, eso podría ser demasiado incluso para Vonn. No evita la honestidad al hablar de lo solitarios y duros que han sido los últimos dos meses.Basta decir que esta no es la vida postolímpica que Vonn imaginaba a fines de enero, cuando, a los 41 años, volvía a ser la mejor esquiadora de velocidad del mundo. Lideraba la clasificación de descenso y era una de las favoritas para ganar varias medallas en los Juegos de Invierno en Cortina d'Ampezzo, Italia.Entonces llegó la caída en Crans-Montana, Suiza, nueve días antes del descenso olímpico, un momento en el que muchos otros atletas habrían optado por protegerse al máximo. Vonn, que se rompió el ligamento cruzado anterior izquierdo, estaba buscando una ventaja, como siempre lo ha hecho.Su equipo pensó que la temporada había terminado. Ella les dijo que no y se preparó para competir en los Juegos. Después de su última bajada de entrenamiento, su entrenador, el ex campeón de descenso Aksel Lund Svindal, que había sido escéptico tras la caída en Crans-Montana y la rotura del ligamento, dejó de serlo.Y entonces, a los 13 segundos de su descenso en busca del oro, se fue apenas unos centímetros de más hacia la derecha en la cuarta puerta y se enganchó el brazo. Aprendió por las malas que no se trataba de una de esas puertas flexibles que los corredores golpean y superan sin mayores consecuencias en la mayoría de las carreras de la Copa del Mundo."Es una discusión que se va a tener", dijo.En una fracción de segundo, rodaba cuesta abajo sobre el hielo en una nube de nieve, esperando sobrevivir a un accidente que estuvo a punto de ser catastrófico. Se fracturó la tibia y el peroné izquierdos y el tobillo derecho. Tras la cirugía inicial, la parte inferior de su pierna izquierda se llenó de líquido.Tom Hackett, médico jefe del equipo de esquí de Estados Unidos, que conoce bien la anatomía de Vonn por operaciones anteriores, prácticamente tuvo que abrir su pierna para permitir que los fluidos salieran y se restableciera la circulación sanguínea adecuada. De no haber sido así, Vonn corría riesgo de daño nervioso permanente y otras complicaciones, como necrosis e infección, que podrían haber dejado la pierna prácticamente inutilizable.Luego vinieron días de inmovilidad en terapia intensiva. Un dispositivo llamado fijador externo, con clavos atravesando la piel y los músculos dañados, estabilizaba los huesos. Su equipo fue al hospital. Lloraron juntos.Una semana y media después del accidente, voló a Vail, Colorado, a la clínica Steadman, donde Hackett utilizó un arsenal de tornillos, clavos, placas y una varilla para reconstruir su pierna.Y entonces, finalmente, comenzó otro largo y lento proceso de rehabilitación."Normalmente, cuando tenés una lesión de ligamento cruzado o algo así, empezás despacio, pero después de una o dos semanas avanzás bastante", explicó Vonn.Este no es un proceso normal, no con huesos rotos en ambas piernas y el daño causado por el fijador externo para salvar la extremidad.Los clavos que estabilizaban el hueso provocaron la formación de tejido cicatricial. Incluso doblar la pierna resultaba difícil. Además, Hackett tuvo que cortar tanto músculo en la última cirugía que todo quedó distendido y desordenado.Y el tobillo de la otra pierna también estaba roto. Y todavía tenía el ligamento cruzado desgarrado.El accidente de Lindsey"Todo eso llevó tiempo", lamentó. "Había muchas capas en el problema. Eso lo hacía más desafiante. Y, por supuesto, cuando el progreso es tan lento, inevitablemente también se vuelve más duro a nivel mental".Ha estado publicando videos de sus sesiones de rehabilitación en el gimnasio. No se necesitan piernas sanas para hacer dominadas: basta con poder agarrarse de la barra.Aun así, recién a comienzos de la semana pasada dejó por completo la silla de ruedas. Sigue usando muletas. Tiene un andador. Su objetivo es poder dejarlas a fin de mes. Por ahora, sólo puede apoyar alrededor del 30% de su peso sobre la pierna.Quizá pueda jugar algo de tenis este verano. Probablemente necesite usar una rodillera. No tiene ligamento cruzado en la rodilla izquierda."Siento que eso está todavía muy lejos como para pensarlo ahora, pero incluso si puedo hacer sentadillas en el gimnasio o salir a andar en bicicleta, voy a estar feliz", dijo.Está avanzando poco a poco para recuperar su vida y retomar la exposición pública que se había vuelto tan importante para ella. En las últimas dos semanas, apareció en la portada de Vanity Fair y recibió en su casa de Utah al periodista Craig Melvin, del programa "Today". Viajó a Los Ángeles â??lo cual en sí mismo ya es una señal de su recuperaciónâ?? para dar entrevistas como parte de una campaña de una empresa biofarmacéutica, Invivyd.Cuenta que hizo todo lo posible para no enfermarse antes de los Juegos Olímpicos: se aisló cuando sus compañeros se enfermaban, evitó buffets y a veces usó barbijo. Se cuidó. Y luego se cayó. ¿Se arrepiente de no haber esquiado unos centímetros más a la izquierda?"Esa habría sido una línea más conservadora, y no era mi plan", respondió.Nunca lo fue.Además, su compañera Breezy Johnson había hecho una bajada espectacular y estaba en el primer puesto al pie de la montaña. Vonn quería el oro. Siempre lo quiere. Solo había una cosa que hacer: ir a buscarlo.La rehabilitaciónYa había estado en esa situación 16 años antes, en Vancouver. Julia Mancuso había hecho una bajada extraordinaria antes que ella. Sabía que tendría que esquiar "al límite" para superarla. Sabía dónde podía recuperar unas centésimas valiosas. Y lo hizo.Ahora estaba en lo alto de Cortina y creía haber descubierto dónde podía ser más rápida que Johnson."Por eso adopté un enfoque agresivo", explicó. "Para eso fui. Fui a ganar, sin importar quién estuviera abajo o quién saliera detrás mío. Estaba ahí y tenía toda la intención de jugármelo todo, y eso es lo que se necesita para ganar los Juegos Olímpicos. Me funcionó antes, pero lamentablemente esta vez no".Vonn, el 30 de marzo Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por L I N D S E Y â?¢ V O N N (@lindseyvonn) ¿Y ahora qué? Preguntarse si volverá a competir resulta irrelevante en este momento. Está aprendiendo a caminar otra vez. Si todo va bien, tendrá otra operación en septiembre para retirar parte del metal de su pierna izquierda. Luego, junto a sus médicos, deberá decidir la mejor forma de reparar el ligamento cruzado. Y después, rehabilitar esa lesión.No se ve a sí misma como entrenadora a tiempo completo, como lo fue Svindal para ella el último año. Fue una circunstancia especial.Pero vive en Park City, Utah, el corazón del esquí estadounidense. En una carrera de la Copa del Mundo, basta preguntar a cualquier corredor si tiene alguna historia sobre cómo Vonn lo ayudó: casi todos la tienen. Algunos incluso se alojaron en su casa en momentos difíciles.Gran parte del descenso se basa en el conocimiento. Ella quiere transmitir el suyo.Sofia Goggia, la estrella italiana que ganó el bronce olímpico en descenso, la llamó la noche anterior a la prueba en Pekín 2022. Allí, Goggia ganó la plata."Lo que más me entusiasma es poder ser mentora", dijo Vonn. "Siempre estoy dispuesta a ser alguien a quien puedas recurrir si me necesitás".Vonn se cayó en Cortina. Podría haber perdido la pierna izquierda. No se va a ir a ningún lado.
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La modelo afirmó que a causa del espectro en el que se encuentra, hay ocasiones en las que prefiere no interactuar con otras personas y a menudo lidiaba con problemas de concentración
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El video del momento en que un adolescente de 15 años acepta a su nueva familia frente a una jueza que no pudo contener las lágrimas se viralizó en todo el país. Sus padres adoptivos cuentan que no buscaban llenar ningún vacío propio, sino dar una familia a quien más lo necesitaba. Leer más
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Fue uno de los programas más exitosos de finales de los 90. Con un humor picaresco que hoy estaría cancelado, Rompeportones rompió el rating en 1998 cuando salió al aire en Canal 13. Hacía varios años que no se emitían programas así como No toca botón, Operación Ja ja o Las gatitas y los ratones de Porcel. En este caso, los protagonistas fueron Emilio Disi y Miguel del Sel, con sketches cortos y dinámicos, chistes con doble sentido y muchas vedettes con poca ropa. Rompeportones representó el último exponente del humor picaresco tradicional en horario central, aunque duró solamente una temporada, ya que al año siguiente se mudó a Azul Televisión (hoy elnueve) y cambió de nombre: Petardos, pero el formato era muy parecido y el elenco también. Entonces no se hablaba de cosificación de la mujer ni de personajes estereotipados. Con la igualdad de género el humor cambió, pero esos ciclos quedaron en la memoria colectiva de los argentinos. Y las mujeres que formaron parte de ellos también. Con sketches como "El hospital", "La comisaría", "Teleteatro breve (malo pero cortito)", "El novio de la nena", "Tenés razón" y "El levante" y el noticiero ficticio "Actualidad caliente", presentado por Pipo Cipolatti; Rompeportones fue una creación de Hugo Sofovich que, además de Disi y del Sel, protagonizaron Jorge Martínez, Fabián Gianola, Ana Acosta y las vedettes Yanina Zilli, Paula Volpe, María Eugenia Ritó, Dana Fleyser, Alejandra Pradón, Sabrina Olmedo, entre otros. La cuestionada de Gran Hermano¿Qué fue de la vida de esas sensuales vedettes? Pocas continuaron en el medio. Después de muchos años de silencio, Yanina Zilli reapareció y es una de las participantes más polémicas de Gran hermano Generación Dorada, el reality de Telefe. Fue una de las vedettes más populares de los 90, una "bomba sexy" que trabajó con muchos capocómicos, pisó los escenarios de todos los teatros y tuvo muchos romances mediáticos. Pero se alejó del medio cuando fue mamá de Ornella (25) y de Santino (18).Hace algunos años le contó a LA NACION que "lo que quería era ser actriz": "No me interesaban las plumas, pero tenía un cuerpazo y mi carrera fue para ese lado. Disfruté intensamente cada etapa de mi vida, fui mamá recién a los 36 años. (...) Me di todos los gustos. Son momentos, todo se acomoda".Nació en Santa Fe, estudió abogacía en Rosario, pero abandonó y siguió Educación Física, que también dejó para mudarse a Buenos Aires. Quería ser actriz y siguió el consejo de un amigo: "Fui a Telefe cuando estaban haciendo Brigada cola y me dieron un papelito. Después fui a ver a otro productor y enganché bolos en La familia Benvenuto, pero con eso no subsistía. Entonces, con Mónica Ayos, Fabiola Alonso y algunas chicas más hacíamos plata con los bikini-open en los boliches y con eso sí vivía". Y agregó luego: "Después tuve una oportunidad en Canal 9, creo que con las Jau Match, que salían en ropa interior. Primero dije que no, pensando en que mi familia se moriría si me veía así en televisión, pero tenía un cuerpazo y me llamaban para eso. Un día me encontré con Alberto Migré y le conté que quería ser actriz, pero que cuando me contrataban siempre había una excusa para sacarme la ropa. Me respondió que me hiciera conocida por donde me llevara la vida y que después diera vuelta la carrera. Pero nunca pude hacer eso". Con el tiempo se alejó del medio: "No sé por qué tomé esa decisiónâ?¦ Creo que porque estaba cansada de la situación personal que estaba viviendo con mis hijos. Y tampoco era feliz haciendo lo que hacía". Entonces se mudó a Mar del Plata, donde le dio una vuelta de página a su vida... hasta ahora que volvió al ruedo mediático por su ingreso a Gran Hermano. Brillos y una polémica separaciónMaría Eugenia Ritó también se alejó del medio durante mucho tiempo. Fue una de las vedettes más populares de finales de los 90, trabajó con los capocómicos más prestigiosos y brilló en teatro y en televisión. Pero hace poco más de diez años se separó del abogado Marcelo Salinas en medio de un escándalo, tuvo algunos problemas personales y cayó en un pozo depresivo. "Lo último que hice en televisión fue Bailando por un sueño en el 2014, y en teatro Tu cola me suena, en la temporada de Mar del Plata. Después me separé y eso fue un quiebre en mi vida. Siento que morí y volví a nacer", le confió hace un tiempo a LA NACION. También contó que una de las personas que le abrió las puertas del medio fue Marcelo Olmedo, el hijo del famoso humorista: "Lo conocí en un estudio de grabación en el que trabajaba como secretaria, iban muchos locutores, cantantes de jingles. Yo quería ser artista desde chiquita, le decía a mi mamá que quería trabajar en Señorita maestra. En 98 entré al medio, poquito tiempo después de la muerte de mi mamá; fue una época muy dura. Olmedo me presentó a Hugo Sofovich y a Emilio Disi, les dije que bailaba y cantaba. Todo era mentira porque en ese momento todavía no sabía hacer nada; me formé después. En 1999 hice Rompeportones. Y cuando fui al Bailando... tomé clases de tango, jazz, clásico, hip hop, hasta acrobacia".Luego resumió: "Estuve en los mejores teatros de calle Corrientes, Carlos Paz y Mar del Plata. Y trabajé con los mejores: Chichilo Viale, Jorge Corona, Nito Artaza, Carmen Barbieri, Sergio Gonal, el Negro Álvarez, Raúl Lavié, Valeria Lynch, Patricia Sosa, Juan Carlos Copes, Antonio Gasalla. Hice ficciones para Sebastián Ortega, para los hermanos Borenzstein, para Polka. Le debo mucho a Gasalla porque fue muy exigente y me esforcé y crecí mucho. Siempre fui muy profesional. Después hubo un quiebre, algo que pasó con mi marido y todo cambió". En estos años vivió de ahorros y de amigos que la ayudaron. Y hace poco volvió a asomarse al mundo del espectáculo. Actualmente hace producciones para la plataforma Divas Play. Una mudanza y una bodaDana Fleyser se retiró hace ya muchos años y vive en San Francisco, Estados Unidos, junto a su marido, que es fotógrafo y se llama Jerry. Fue Enrique Pinti quien la descubrió cuando ella respondió a un aviso en el diario que buscaba vedettes. Y con Pinti debutó en el Teatro Maipo en 1997. En 1998 fue una de las figuras de Rompeportones y luego estuvo en Petardos. Su paso por el mundo del espectáculo fue bastante fugaz porque con la crisis de 2001 decidió probar suerte fuera del país. Viajó a finales de ese año a Miami, donde se dedicó al fitness, dando clases y participando de algunos torneos. "No creo en la buena suerte, pero sí en las oportunidades, y cuando llegan hay que estar preparada. Por eso seguí mis instintos y pensaba que, en algún momento, iba a usar todo lo que estaba aprendiendo. Y así llegué a los Estados Unidos", contó en una entrevista, en aquellos años. View this post on Instagram También hizo algunos trabajos para Playboy y el documental The ultimate playmate search, dirigido por Steve Silas y producido por Hugh Hefner. En Miami, además, protagonizó la comedia La noche de las pistolas frías, junto a Emilio Disi, Jorge Martínez y Tristán. Y volvió con un programa al estilo Rompeportones y Petardos, que esta vez se llamó Dinamitados. Pero no funcionó. Al tiempo se mudó a Malibú, donde conoció a Jerry, un fotógrafo con el que se casó en Las Vegas; llevan 20 años juntos. Magia y depresiónPaula Volpe dio sus primeros pasos en teatro en los 90, pero con Rompeportones fue cuando más llamó la atención. Hizo mucho teatro de revistas porque todos los productores querían tenerla en su elenco. Fue parte de la comedia El último argentino virgen, No somos santas, Caprichos y Me quiere, no me quiere, entre otras. Por ese entonces conoció Emanuel Gandolfo, más conocido como el mago Emanuel, se enamoraron, se casaron, tuvieron una hija, Agustina, y luego se separaron. Eso la sumió en una depresión de la que logró salir. "Estuve dos años con depresión y hasta hoy sigo con medicación porque es una enfermedad que no tiene cura. Es horrible lo que padecí", dijo por entonces. En pareja con Jesús Isa, volvió al teatro en 2015 con Arnaldo André con la obra En enganche, y el año pasado hizo P.O.C.O., en la temporada de Carlos Paz. Además, junto a Beto César condujo un programa para cable, Música y palabras. Fama y escándalosAlejandra Padrón fue otra de las chicas Rompeportones. De chiquita estudió baile y a los 18 años recorrió el mundo con Juan Carlos y su rumba flamenca y llegó a la televisión también de la mano de ese grupo, cuando se presentaron en La noche del domingo, con Gerardo Sofovich. Trabajó con Lucho Avilés en Indiscreciones, con Antonio Gasalla, Jorge Guinzburg, Marcelo Tinelli, Mario Pergolini y en decenas de programas y obras de teatro con Jorge Corona, Tristán, el Negro Álvarez y Nito Artaza. Pronto se convirtió en un ícono, en la vedette más deseada y a la que todos querían tener en su elenco. Hace un tiempo le dijo a LA NACION: "Nunca supe ni quise ser famosa. Solamente trabajaba y la fama se me vino encima. Siempre me gustó el baile. A los 17 años, la esposa de Juan Carlos habló con mi papá para que me autorizara a viajar con ellos, decían que llamaba mucho la atención. Y me fui a trabajar afuera y viví durante dos años en la Isla Margarita, viajando a varios países de Centroamérica y Europa. Siempre con Juan Carlos y las rumberas; su esposa era como mi madre. Éramos un grupo hermoso, la pasé re lindo. Bailábamos todos los días, primero ensayando y a la noche hacíamos el show en hoteles de cinco estrellas". presenciaRespecto de los programas de humor picante aseguró que nunca se sintió cosificada. "Esto es nuevo. Obviamente en los contratos ponía que no me dijeran malas palabras, ni chistes con la cola y las lolas, y que no fueran machistas. Era mi única condición porque de esa manera no se destrata a una mujer. Nunca me maltrataron ni se metieron conmigo. La pasé muy bien siempre. Lucho (Avilés) era como mi padre y todos eran como hermanos". Con los años y los escándalos, la fama mermó. "Nunca estuve alejada del medio. Quizá no me vean en la tele, pero hago presencias, sobre todo en el interior, también en Miami, Perú, Chile, Uruguay y Paraguay. Y tuve propuestas para hacer teatro, pero no acepté porque preferí cuidarme".En 2004 sufrió un insólito accidente cuando cayó del balcón de su casa. Se especuló mucho sobre eso y ella nunca aclaró demasiado. Pero sí dijo que fue la fe la que la sostuvo y su fuerza de voluntad y el entrenamiento. "Me acuerdo que me dejaron una Rosa Mística en el sanatorio en el que estaba internada, y dicen que es muy milagrosa. Y yo creo que fue un milagro, pero también hice mucho sacrificio. Me montaron un gimnasio en mi habitación y nunca dejé de entrenar. Los médicos siempre dijeron que me salvé porque estaba muy bien físicamente, tenía músculos y era fuerte. Caí sentada, me quebré la pelvis y aprendí a caminar otra vez". Lo primero es la familiaRompeportones fue el último trabajo de Alejandra Mora en el mundo del espectáculo. Mientras hacía el programa viajaba a Mar del Plata a ver a su novio, Sergio Bermúdez, que en ese momento era arquero de Aldosivi. Finalmente se casaron ese mismo año, en 1998, y ella se mudó a La Feliz porque quería formar una familia. "Lunes y martes estaba en Buenos Aires grabando el programa y el resto de la semana iba a Mar del Plata. Con mi exmarido nos dedicamos a la gastronomía y llegamos a tener tres restaurantes de los cuales uno es de nuestra propiedad", le contó a LA NACION. Y detalló: "Ya hace 10 años que estoy divorciada y tengo alquilado el fondo de comercio de mi restaurante que está en pleno centro. Fue un cambio de vida tremendo, pero fue mi elección. Tenemos tres hijos: Nicolás, Lola y Triana. Soy muy familiera. Yo quería tener mi familia y sabía que mi carrera no era compatible con criar hijos. Mucho menos viviendo en Mar del Plata. Ya tenía 30 años y era momento de cumplir ese sueño". Y contó también que ahora que sus hijos ya están grandes, quiere volver al mundo del espectáculo. Un gran misterioSabrina Pettinato también fue una vedette de Rompeportones, pero poco se sabe de ella desde hace ya muchos años. Alejandra Mora, con quien mantuvo una estrecha amistad mientras compartían el programa, la vio por última vez en 2019. "Nos queríamos mucho, hicimos una amistad muy linda. Cuando me vine a Mar del Plata, me visitaba y vino a conocer a mis hijos. De hecho, a mi última hija la conoció y se volvió ese mismo día a la ruta. Eso fue en 2008 y durante diez años no supe nada más de ella porque había cambiado de teléfono, no usaba redes sociales y se había empezado a comentar que había fallecido. Pero en 2019 apareció en el restaurante; en ese momento estaba mi marido que la trajo a casa. Le di un abrazo fuerte porque yo la hacía muerta". "Vino con la hija, en ese entonces tenía 12 años, y se quedaron en mi casa hasta que alquiló algo cerca. Me contó un montón de historias de la nena, que ella viajaba mucho y se la llevaba porque no quería dársela al padre, porque el abuelo había tenido intentos de abuso. Me quedé helada, me parecía una película lo que me estaba contando. Pasó un mes y ella tenía que ir a una audiencia en San Isidro y la acompañamos con mi papá. Fuimos al juzgado y me encontré con algo que jamás pensé que iba a vivir. Fue una situación horrible porque en esa audiencia le sacaron a la nena". Y luego sumó: "Volvimos a Mar del Plata y Sabrina juntó sus cosas y regresó a Buenos Aires porque quería recuperar a su hija. Hablamos durante dos o tres meses más y después cambió el teléfono y desapareció".Hace apenas unas semanas, se volvió a decir en algunos medios que Pettinato había muerto, pero Mora asegura que un pariente suyo la vio hace seis meses en Pilar, en el Hospital Austral. "En 2019 Sabrina estaba morocha y mi pariente la vio rubia. Le vio cara conocida y cayó que era ella cuando de un consultorio la llamaron por su nombre y ella se levantó y entró. Me quedé tranquila porque estaba bien. Es que ella estaba enferma: le habían declarado leucemia. La última vez que vino a verme estaba muy delgada y muy asustada, como escapando todo el tiempo. De hecho, se había teñido el pelo oscuro".
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A pocos meses del estreno de la biopic que cuenta la vida de Moria Casán, Cecilia Roth pasó por el living de la diva y habló de todo. En un ida y vuelta en donde quedó en evidencia la admiración mutua y la complicidad, la prestigiosa actriz contó el impacto que tuvo interpretar a una mujer como Moria, ensayó un análisis sobre las críticas que recibió por su look, contó por qué se enojó con la prensa y además, dio detalles sobre el accidente doméstico que habilitó los rumores sobre una posible interna dentro del set de la serie. Y, en un pícaro intercambio con la conductora, hizo referencia a los rumores de romance entre Fito Páez y Sofía Gala Castiglione."Qué fuerte todo lo que pasó", comentó Moria mientras en la pantalla se veían imágenes de la serie. "Muy fuerte, a mí me cambió la vida", soltó Roth, categórica. "Me agarró en un momento de la vida en el que estaba muy abierta para que entres tú y yo entrar en ti y descubrí que había muchas cosas mías que no conocía. Buscándote, tratando de encontrarte y con mucha ansiedad por encontrar lo que me costaba, porque no sos una persona parecida a nadie. Fue mucho el trabajo personal, interno, para entrar en tu alma y no imitarte", sumó.Luego de un abrazo y un intercambio de halagos â??lo que dejó en evidencia que entre ellas no hay enfrentamientoâ??, Roth le dijo a Moria que aún sin haber hablado mucho en el pasado ella le enseñó a través de estudiarla para interpretarla a quererse y a priorizarse. El "barro mediático""Mi personaje te obliga a bajar al barro de lo mediático. ¿Eso te molestó? ¿Lo tuviste que atravesar?", quiso saber Moria, y tomó como referencia una nota que le hicieron a Roth en donde un cronista la abordó mientras ella estaba personificada como la exvedette. Además de no poder hablar, la actriz se enojó por una afirmación del periodista y no dudó en manifestarlo. "Yo conozco el barro mediático y lo atravieso de una forma distinta que tú"."A mí no me molesta lo mediático, me molesta la falta de respeto. Lo sentí como una falta de código", repasó sobre el conflicto con el periodista. "Yo no me enojé con nadie. Estaba vestida de vos, salía del motorhome, de maquillaje y tenía que cruzar. Había mucha gente y yo estaba tratando de concentrarme en lo que tenía que hacer, además", explicó. Luego confesó que le molestó que el notero aseguró que había llegado dos horas tarde. "Me dio tanta bronca. Estoy tres horas en maquillaje, no seas bobo y tené código. No te estoy hablando porque no puedo".
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Por María Ayuso . Fotos Santiago Filipuzzi
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Si hubiera que armar una nube de palabras que describiera la realidad argentina de estos días, los siguientes vocablos y expresiones aparecerían muy destacados: testaferros, prestamistas, pagos en negro, evasión, empresas fantasma, facturas posdatadas, omisión de bienes y desvíos de fondos. Son "nubes" que atraviesan, por lo menos, a la AFA, a sindicatos y al Gobierno, pero que tal vez dibujen los contornos de algo más profundo: una especie de moral difusa en nuestra vida pública, en la que los límites éticos se hacen cada vez más laxos y donde tienden a naturalizarse, y contagiarse, conductas difíciles de explicar, que por lo menos juegan al fleje de la legalidad y que contradicen la supuesta "tolerancia cero" a las corruptelas, las avivadas y los privilegios del poder.Hace apenas unos años, en esas nubes de palabras cabían otros conceptos, directamente asociados a la megacorrupción: bolsos, valijas, bóvedas, ruta del dinero, cuadernos, hoteles, lavado y financieras clandestinas. Fue un diccionario que definió una época en la que el discurso político se disfrazaba de ideologismo y de épica mientras, detrás del cortinado, funcionaba un sistema de sobornos y negocios ilegales en la cima del poder. Pero eso empieza a ser historia. Ahora se impone una pregunta más actual: ¿cuál es el clima de la moral pública que empieza a definir este tiempo de la Argentina?Es evidente que la vara se ha ido corriendo. De "el que las hace las paga" se ha pasado a una doctrina antagónica: "a los nuestros se los banca". Pero hay que repasar un tramo de la conversación que la semana pasada mantuvo el Presidente con dos simpatizantes de su gobierno contratados por la TV Pública para encontrar, quizá, la definición más clara y más rotunda sobre los parámetros éticos que convalida el oficialismo.Cuando en esa charla se mencionó el otorgamiento de abultados créditos hipotecarios del Banco Nación a funcionarios del Gobierno, el Presidente lo justificó de esta manera: "Haber tomado ese crédito, ¿mató gente? ¿Violenta el derecho a la vida? No. ¿Alguien perdió la libertad por eso? No. ¿Violaron la propiedad privada? Tampoco. ¿Entonces cuál es el problema si lo tomaste a la tasa de mercado?". La frase es muy reveladora, y tal vez haya pasado injustamente desapercibida. Nos dice, de una manera descarnada, que la moral política se agota en no cometer delitos penales graves. Todo lo demás -los conflictos de intereses, el aprovechamiento de posiciones de poder, el presunto enriquecimiento, la opacidad, el uso de información privilegiada- entra en una "zona permitida", donde no cabe ni siquiera el juicio moral.La doctrina fijada por el Presidente no solo parecería explicar una especie de defensa corporativa de su propio gobierno, sino la posición del Poder Ejecutivo frente a otros escándalos que contaminan la atmósfera de la Argentina. La decisión oficial de no inspeccionar las cuentas de la AFA ni impulsar las investigaciones sobre Chiqui Tapia y Toviggino quedó en evidencia la semana pasada con la renuncia del veedor que había designado el Ministerio de Justicia. Se fue por algo muy obvio: ya no había interés en que hiciera su trabajo.Otro dato que rima con el anterior: el Gobierno no dijo una sola palabra sobre el escándalo en el gremio de camioneros, donde -según reveló una investigación de Nicolás Balinotti en LA NACION- se han desviado recursos de los afiliados hacia un conglomerado de empresas de la esposa de Moyano. Las pruebas quedaron a la vista, pero el Gobierno no mostró el mínimo interés en que se investigue ni tampoco dijo una palabra sobre semejante maniobra.Todo parecería sugerir que asistimos a una redefinición del umbral de lo tolerable en el manejo de los asuntos públicos. Ese umbral se fija en el Código Penal, y no en la ética republicana. De ahí nace un interrogante básico: ¿alcanza con no matar a nadie para ejercer una función de manera confiable y honorable? Es cierto que la honorabilidad hoy suena a concepto anacrónico, pero ¿es suficiente no tener una condena penal para ejercer un cargo público o asumir un mandato representativo?El espíritu dominante tiende a diluir un principio esencial: el de la obligación moral. "Si no me lo exige la ley, no estoy obligado a hacerlo; si no es delito, no está mal; si las explicaciones no me las pide un juez, no tengo por qué darlas". Estas ideas, enarboladas desde el poder, marcan el tono moral de la época en la esfera pública.Se habilitan, entonces, las justificaciones más absurdas. Hay que reparar, por ejemplo, en las declaraciones de María Gabriela Flores, una diputada libertaria por Salta que reconoció abiertamente que utilizó pasajes oficiales del Congreso para que su hijo, que estudia en Buenos Aires, vaya y venga en avión desde su provincia. "No es un delito", se defendió la legisladora, amparándose en la doctrina del "no mató a nadie". Suponiendo que no lo fuera, ¿y la ley de ética pública?; ¿y el sentido de la austeridad?; ¿y la obligación moral ante los ciudadanos? Todas parecen preguntas que desentonan con el clima moral oficializado por el poder.Subyace, en esta concepción, una resistencia a aceptar las obligaciones y las restricciones que implica la función pública. Para el ciudadano común rige un fundamento básico del ordenamiento jurídico liberal: "Todo lo que no está prohibido está permitido". Es una barrera que protege al individuo contra la arbitrariedad del Estado. Pero ante el poder público, ese principio se invierte: "Lo que no está expresamente permitido está prohibido". Se trata, en ese caso, de poner un límite a los abusos de poder.El funcionario, por su propia investidura, tiene mayores obligaciones que el ciudadano común. Por eso se restringe la esfera de su privacidad y está obligado, entre otras cosas, a dar explicaciones sobre su patrimonio, sus gastos y su vida personal. El hombre público no solo debe abstenerse de delinquir: debe responder ante la sociedad por cada decisión, cada beneficio y cada conflicto de intereses.Si hay un patrón que se repite en este gobierno, es el de desafiar ese principio básico que indica que, a mayor responsabilidad, mayor obligación. Se vio, sin ir más lejos, en el vidrioso caso $LIBRA, cuando el Presidente argumentó, en el inicio del escándalo, que había promovido aquella criptomoneda desde su cuenta "personal" de X, como si eso lo ubicara por afuera de su investidura y lo eximiera de sus obligaciones como jefe de Estado.En este ecosistema de ética laxa, o por lo menos difusa, florecen tipologías y personajes sociales que integran una fauna singular y también definen una época: jubiladas emprendedoras que aparecen como prestamistas; monotributistas que figuran como propietarios de mansiones; beneficiarios de planes sociales que son, a la vez, titulares de empresas radicadas en el exterior; escribanas que dan fe de operaciones estrambóticas. Todos representan un repertorio de conductas que encajan en esa suerte de limbo moral: "No mataron a nadie; ¿cuál es el problema?".Esos engranajes remiten también a una cultura de la impunidad: "Vos poné la firma, o poné la cara, que no pasa nada". Y hay fundamentos para sostener que, en muchos casos, efectivamente "no pasa nada". Si se observan en detalle los últimos escándalos que han impactado en la opinión pública, se verá que se desataron casi por casualidad. ¿Hubiéramos sabido lo que pasaba en la AFA si no se hubiera entregado aquel título inventado a Rosario Central? ¿Se habría puesto la lupa sobre el patrimonio de Adorni si no hubiera sido por aquel viaje de su esposa en el avión presidencial? ¿Nos hubiéramos enterado de las cosas sin el trabajo riguroso y profesional de los periodistas independientes a los que insulta el poder? Son preguntas que llaman la atención sobre otro problema estructural de la Argentina: la fragilidad de los mecanismos de control estatal. ¿Cómo pudo construirse semejante arquitectura de desvíos financieros alrededor de la AFA sin que sonaran alarmas oportunas de la AFIP, la UIF o la Inspección General de Justicia?Eso de los "hallazgos casuales" también es un patrón que se repite en una escena pública dominada por la opacidad. Conviene recordar, por ejemplo, cómo se destapó el "caso Chocolate" en la Legislatura bonaerense. ¿Fue por controles internos?; ¿por inconsistencias detectadas por el Tribunal de Cuentas?; ¿por la investigación valiente de un funcionario o un legislador? No. Fue por la denuncia de un vecino anónimo que vio, con sorpresa, que en la oscuridad de la noche un hombre extraía plata de un cajero automático con una pila llamativa de tarjetas de débito. "¿Mató a alguien?", preguntaría hoy el poder. Más que "la moral", parece regir "la coartada como política de Estado".
El menor de 9 años fue atropellado el viernes pasado y su caso sigue bajo investigación policial
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Elegir a tiempo puede evitar procesos largos y reducir costos para la familia
"¿Cómo me defino? Ni actor ni productor: creativo. O, mejor: inquieto. Esa es la palabra que más me representa. Y entusiasta". A Gastón Soffritti lo conocemos desde hace casi 20 años cuando debutó como actor. Protagonizó series infantiles, creció, hizo novelas, cine, teatro y también se volcó a la producción.Hoy, además, genera contenido. Y para ello, creó su propia productora de contenido digital. Tiene un equipo creativo, de edición y todo lo que necesita para publicar los populares videos que postea en su cuenta de Instagram y que se volvieron virales. Sorprender a una persona en la calle y cocinarle en su casa con lo que tenga en la heladera en ese momento. Esas, entre otras, son algunas de las ideas que llevó a cabo y que pueden verse en su perfil en la red social en la que tiene casi dos millones de seguidores. View this post on Instagram Todo eso, y en lo que sigue trabajando, llegó después de mucho trabajo. En diálogo con LA NACION contará también que lo hizo no solo desde la necesidad de seguir trabajando cuando no llegaban las posibilidades de actuar, sino también para mantenerse ocupado y siempre en movimiento.â??¿En qué andás?â??Tengo una productora de contenido y además trabajo como actor. Voy fluctuando entre esos dos mundos. Siempre aparece algo dando vueltas entre mi rol de actor, el de productor y también el de empresario.â??¿En qué sentido el de empresario?â??Por la productora y porque busco distintos emprendimientos y cosas que no tienen que ver solo con la ficción o el entretenimiento. De hecho, en algún momento tuve locales gastronómicos y ahora tengo la idea de abrir uno. Ojalá se dé. No lo quiero quemar.â??Esta nueva faceta tuya como productor, ¿fue ante la necesidad de reinventarte cuando no aparecía la posibilidad de actuar?â??Me considero una persona muy inquieta. Trabajo en los medios desde que tengo ocho años. Me crié dentro de un mundo que era de una manera determinada. Y ese mundo cambió, empezó a modificarse la ficción hacia otro lado. Las grabaciones dejaron de ser un año completo para pasar a ser algunos meses. Y después el tiempo que te llamen. Entonces, fueron las dos cosas: la necesidad de adaptarme y, por más que tengas un buen año a nivel ficción, vas a seguir estando mucho tiempo sin hacer nada. Hay también algo mental: la necesidad de estar ocupado, más allá de lo económico.â??¿Y cómo surgió esto de hacer tu propia productora?â??Con mi productora de contenido digital, además de producir mi propio contenido, hace poco empecé a darle foco a otras personas. En 2018, cuando hacía Simona, nacía este mundo digital que al principio no se entendía muy bien. Ya había publicidades gastronómicas y era parte de mi mundo. Yo ahora no me baso solo en lo gastronómico, también hago lifestyle, deportes, siempre produje cosas para el teatro, cine y series. Después dije: "Che, acá hay una oportunidad muy grande". Y me metí un poco más de lleno.â??¿Siempre te gustó la cocina?â??La cocina está en mi vida desde que nací porque vengo de una familia de cocineros: mi mamá y mi hermana son chef, y mi papá no es chef, pero cocina para todos sus amigos. Incluso mi apellido está vinculado a la cocina: el sofrito es el punto de cocción de la comida. Y el apellido de mi mamá es Romero. La cocina está en mi vida desde toda la vida. En su momento hice MasterChef Celebrity y con el tiempo agregué algunas recetas, cosas de ese mundo. Después empecé esta búsqueda de hacer un reality de ese mundo y de fusionar. Empezaron a surgir algunas ideas que se encontraban en las redes sociales, vi un formato que se había hecho en Corea, de un chef que se metía a cocinar en diferentes lugares, hice una readaptación con mi imagen y tenía que trasladarlo a ese mundo. Estos formatos tienen la ventaja de ser cambiantes y todo el tiempo hay que modificarlos. Ahora estoy con un nuevo lanzamiento. Es una mezcla de ideas. Me gusta navegar entre la nostalgia, la gastronomía, la aventura, la sorpresa.â??¿Tenés un equipo muy grande detrás?â??Somos cinco: yo soy el líder. Tengo un director creativo, gente trabajando en edición, productores de campo, en la gastronomía, cuando se necesita. Y detrás de eso hay gente en comercial. Y yo soy el Community Manager. Al ser mi cuenta personal de Instagram, se mezcla la vida personal, así que yo manejo mis redes.â??¿Alguna vez tuviste una mala experiencia en la calle? De esas que no se pueden publicar...â??Por suerte no. La verdad es que la gente es muy buena onda. A veces hasta me sorprende la buena onda con la que me encuentro. No es tan común. Por ahí la gente te conoce de la tele o de algún video, pero realmente se copan y hay muy buena onda. Sí puede pasar que no sale como querés, o encontrarte con un personaje más completo, pero soy muy de confiar en mi instinto y me siento cuidado.â??Además, buscás al azar, pero también tenés que hacerlo con el perfil para lo que necesitás.â??Totalmente. Al abrir las opciones y no quedarte solo con la comida, tenés un mundo nuevo. Porque no sabés si todo el mundo se va a copar a subirse a una montaña rusa, por ejemplo. Hay que hacer un laburo de preproducción. Es como una producción de los programas de televisión de los 90. Se mezcla el reality, en donde van a pasar cosas que no están previstas y tenés que achicar lo más posible tu margen de error.MasterChef y un momento particularâ??¿Cómo fue tu experiencia en MasterChef Celebrity?â??MasterChef Celebrity me agarró en un momento medio extraño. Justo me estaba separando. Entonces, no pude dar mi ciento por ciento. También, si me comparo con hoy, no sabía tanto de cocina. Los últimos tres años los pasé cocinando sin parar. En ese momento, al venir de la ficción y pasar al reality, tenía cierta resistencia a abrirme. Había una mala interpretación. Si lo hiciera de vuelta, sería más Gastón, no me protegería detrás de la ficción.â??Si te vuelven a llamar, ¿aceptarías? ¿O en otro reality de otra especialidad?â??A uno de otro estilo puede ser, no de pastelería porque no me gusta tanto, pero siempre me genera adrenalina. Aunque hoy también me dedico a producir un reality desde lo digital. Y un programa como MasterChef, o cualquiera de ese formato para la televisión, lleva mucho tiempo, muchas horas diarias de grabación.â??¿Y si llega una propuesta sobre actuación? ¿Las hay?â??Hay poco, pero alguna siempre dando vueltas. Lo pensaría, pero en este momento soy muy selectivo. Trato de darle prioridad a lo mío, que es algo en lo que quiero crecer. Es mi negocio y quiero cuidarlo. La ficción es prioridad cuando hay algo que realmente me atrape. Hoy, por suerte, tengo la posibilidad de ser selectivo y decidir si quiero hacerlo o no. No tengo la necesidad de hacerlo por plata porque el ingreso lo genero de otra manera. Hace poco me llamaron para un proyecto y tenía que frenar 20 días, estaba justo en el medio de la reestructuración del contenido con mi productora, y fue un tema de poner foco en lo mío y apostar por eso. Así que rechacé esa propuesta. Es una empresa que puede creer. También me estoy metiendo mucho en YouTube, que antes no lo hacía. Es un mundo enorme y hay que dedicarle tiempo.Crisis y versatilidad â??¿Cómo ves hoy a la industria audiovisual?â??La veo golpeada. La realidad es que hay una falta grande de producciones y contenidos, que no necesariamente es de este tiempo. Ahora está muy mal, pero ya venía muy mal. Post pandemia hablamos mucho de estos temas con diferentes amigos míos. Hay una crisis muy grande de producciones, no de contenido, porque en la Argentina hay muy buenos actores, técnicos, productores, pero no nos supimos adaptar a los cambios del mundo y a lo que requiere hoy en día la versatilidad para generar productos. Hay otros países de la región que se adaptaron mejor cuando nosotros nos volábamos de aire. Me acuerdo cuando era chico y estaba en Telefe grabando Yago, al mismo tiempo se grababan otras 10 ficciones distintas. Ahora cambió la forma de consumo y la forma en que la gente mira las cosas.â??En algún momento también fuiste productor de teatro. ¿Tenés ganas de volver?â??Ganas siempre tengo. De teatro y también de ficción, en un proyecto un poco más grande: para series. En su momento vendí una película a Star+, que escribí con un amigo. La pude hacer y eso me encanta. Es mi bebé. Es otro estilo de ficción, pero es muy difícil volver a poder vivir de eso y tener la constancia de poder hacer un proyecto tras otro porque el contexto no lo permite. Podría insistir en varias cosas, pero me sacaría mucho del foco. Y tengo que concentrarme en lo que me va bien.â??Hablás con mucha convicción. ¿Es un tema trabajado en terapia?â??Tengo mil horas de terapia, de todos los colores. El trabajo de la cabeza es lo más importante. Más importante que cualquier cosa. Y más con una personalidad como la mía, que soy muy inquieto, mental, ansioso porque surjan las cosas. Saltar de una cosa a la otra es algo que se trabaja mucho.Enamoradoâ??¿Estás en pareja?â??Sí, hace un año y medio con Nathalia, una colombiana que vive en la Argentina desde hace 10 años.â??¿Cómo se conocieron?â??Haciendo uno de mis videos. Yo tenía que grabar una publicidad, ya tenía todo prearmado y la iba a hacer con la novia de un amigo. Y justo se enfermó, pero me dijo que tenía una amiga para recomendar. Cuando la vi, me encantó.â??¿Es actriz?â??No, viene del mundo del marketing digital de la moda. Es estilista de moda, asesora de imagen y hace closet detox: va a la casa de las personas y arma los looks con lo que cada uno tiene. También hace limpieza, qué se queda, qué se va. Hace el laburo que nadie quiere hacer.â??¿A vos te lo hizo?â??Sí, fui su conejillo de indias. Además, me hace el styling.â??¿Tienen algún proyecto en común?â??Por ahora cada uno vive en su casa y tratamos de no acelerar los procesos, pero podríamos convivir, es una cuestión de tiempo.â??¿Cuál es tu próximo proyecto profesional?â??Abrir un local gastronómico. Si no es este año, es el año que viene. Además del relanzamiento de mi canal. Estoy con varios proyectos por delante que incluyen el Mundial. Voy a ir para hacer contenido. Esta nueva sección de mi canal incluye mucho sobre viajes.
La galardonada actriz explicó cómo surgió la idea de convertirse en lo que algunos llaman "doula de la muerte".Habló de las pérdidas que sufrió y abrió su corazón frente a un campus repleto de estudiantes en la Universidad de San Francisco.
El reconocido artista reflexiona sobre el paso del tiempo y la edad desde sus emociones. El pasado y cómo construyó una carrera más ligada al azar que a la planificación.
Mientras mira el celular para ver si hay notificaciones, se mete en la cama. Su marido le da besos. Ella accede, pero no quiere nada más. "No es que no me guste, pero me cuesta conectar porque llego muy cansada del trabajo. Muchas veces apuesto por algo rápido como para cumplir", explica una mujer porteña de 38 años, casada, sin hijos y con un alto cargo empresarial.A más de 1500 kilómetros, en el centro de Bariloche, un docente de 43 años relata que en su casa tampoco queda mucho tiempo para el deseo: "Los dos llegamos muertos de dar clases todo el día y, cuando quedan algo de ganas, muchas veces se diluyen porque nuestra hija, de cinco años, se pasa casi siempre a nuestra cama". ¿Lo conversan? "Casi nunca", responden los dos, quienes pidieron resguardar su identidad. Como ellos, cada vez son más las personas que manifiestan tener desinterés por concretar un encuentro sexual, dificultades para comunicar lo que sienten a sus parejas y una baja satisfacción sexual. Sobre este último punto advierte el último Relevamiento del Estado Psicológico de la Población Argentina del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA (OPSA). El informe, que toma como base una encuesta realizada a 2200 personas de entre 18 y 65 años en 2025, revela que solo el 15,8% se encuentra muy satisfecho, mientras que el 17,45% se considera "algo satisfecho". En tanto, el 40,95% se percibe "ni satisfecho ni insatisfecho", el 12,65%, algo insatisfecho y el 13,15%, muy insatisfecho.Un doble fenómenoSegún el psicólogo y profesor de la UBA Cristian Garay, uno de los autores del relevamiento, existe, por lo menos, un doble fenómeno: "Hay un consenso internacional amplio que dice que la actividad sexual disminuyó y, por otro lado, se observa que la insatisfacción sexual viene en aumento. Lo que evidencia nuestra investigación es que efectivamente hay un alto grado de insatisfacción sexual, que, en muchos casos, viene acompañado por el desinterés".¿A qué se debe? LA NACION conversó con diversos especialistas para comprender qué hay detrás de estas tendencias. "Se debe al rol de las tecnologías digitales, sumado a la crisis vincular que se viene marcando como fenómeno global", analiza Garay. Dentro del rol de la tecnología, apunta a dos problemáticas. Por un lado, el acceso cada vez más fácil a la pornografía en los jóvenes: "Aprenden a conectarse con la sexualidad con expectativas no realistas que luego no logran satisfacer en la vida real", explica. Por otro lado, el hiperestímulo de las redes: "Brindan vías rápidas de satisfacción y sin la necesidad de pasar por una experiencia real con el otro", suma. "No siempre se trata de tener menos sexo, sino de necesitar cada vez menos sexo â??explica la psicóloga y sexóloga Mariana Kerszâ??. ¿Por qué? Por falta de conexión real en los vínculos, los cuales están cada vez más atravesados por la ansiedad, las pantallas y la rutina extenuante de la vida diaria". Destaca que hoy la consulta que más recibe es por falta de deseo sexual en las parejas."Ya no aparece tanto la disfunción sexual""Los motivos de consulta más frecuentes actuales son por falta de deseo y por problemas a la hora de comunicarlo", coincide en diálogo con este medio la médica Silvina Valente, coordinadora del Programa de Sexología del Hospital de Clínicas de la UBA. "Ya no aparece tanto la disfunción sexual clásica, sino el deseo sexual bajo o fluctuante, el deseo desigual en la pareja y las dificultades en la comunicación erótica. En muchos casos, el síntoma sexual es solo la puerta de entrada a un problema vincular. Las personas están con mucho estrés crónico y eso baja el deseo. Al igual que con los problemas de ansiedad y depresión, primero hay que sentirse bien, para tener ganas de jugar", detalla. Para Valente, el desinterés sexual también puede responder a "una sobrecarga doméstica o mental, desigualdad en la pareja, falta de reconocimiento emocional, desgaste vincular, enfermedades propias, de familiares o de amigos".Kersz coincide y resalta un error muy común: "No deberíamos creer que el deseo es espontáneo y natural y que siempre va a suceder de la misma manera. El deseo es reactivo a los estímulos, al erotismo, al pensamiento, a las caricias. Pero, ante la falta de diálogo en las parejas, se suele interpretar con enojo o angustia por sentirse rechazados".La doctora en Psicología Natalie Salerno cuenta a LA NACION que las consultas de pareja que recibe con mayor frecuencia son por problemas en la comunicación: "Las frases disparadoras suelen ser 'no nos entendemos' y 'estamos desconectados'. En este último caso, la falta de sensación de conexión, más allá de las causas, produce la disminución en el deseo sexual e insatisfacción sexual", agrega."Se necesita todo lo contrario"El malestar comienza afuera de la cama: "Con la carga de ansiedad que se vive actualmente, la sobrecarga mental, el estrés crónico, estamos constantemente con el teléfono pensando en tareas pendientes. Para que aparezca el deseo, se necesita todo lo contrario: tiempo, disponibilidad y un espacio para relajar el cuerpo y habilitar la conexión con un otro. Entonces no es que el deseo desaparece, sino que puede estar quedando tapado", explica a este medio Antonella Ance, experta en salud sexual. "El deseo es algo muy difícil de medir de manera generalizada porque es individual, íntimo y está atravesado por muchos factores: situaciones médicas (enfermedades, medicación, alteraciones hormonales), situaciones laborales o económicas que los hacen estar hiperconectados con los problemas (estrés, exceso de horas de trabajo, problemas financieros), distanciamiento emocional, sobrecarga de tareas domésticas o de crianza, entre muchos otros", reflexiona Salerno. "Cada vez recibo más casos donde asocian menos frecuencia con problemas sexuales, cuando en realidad hay parejas que tienen poca frecuencia, pero están muy satisfechas y otras que tienen encuentros frecuentes, pero están desconectadas. De cualquier manera, el denominador común que aparece siempre es la desconexión en las parejas", sintetiza Ance.La "frecuencia normal"Los profesionales consultados por LA NACION coincidieron en que, en sexología, no existe "una frecuencia normal", ya que siempre depende del contexto y de cada persona. "No es lo mismo estar de novios viviendo en casas separadas, que estar casados hace diez años y tener hijos pequeños: los tiempos para el encuentro y el eritismo cambian radicalmente", resalta Kersz.Por fuera de las parejas estables, Kersz analiza otro fenómeno: frente al aumento del uso de tecnología, hay toda una generación que dejó de tener relaciones presenciales y opta siempre que puede por el sexting o por la masturbación. Eso cambia los tiempos de seducción y erotismo, influyendo directamente en el deseo de tener sexo con alguien.¿Cuándo conviene consultar? Los expertos consultados coinciden en que siempre que esté afectando algún área de la vida, dentro o fuera de la pareja, o cuando la insatisfacción o la baja del deseo sea fuente de un malestar difícil de manejar.¿Qué cambios pueden mejorar la vida sexual de una pareja? Valente hace una síntesis: "Incorporar la comunicación erótica para poder hablar de deseo sin crítica, nombrar lo que gusta y lo que no; intentar reducir la carga mental con nueva redistribución de tareas y la búsqueda de un espacio para el descanso psíquico; reconfigurar el encuentro a partir de salir de la lógica "todo o nada" y pudiendo incorporar intimidad sin penetración necesariamente y sin perseguir el orgasmo como trofeo; reconstruir conexión emocional a través de la validación, la presencia y el cuidado genuino del vínculo. También poner el sexo en agenda, ya que el deseo no siempre es espontáneo".¿Menos deseo o más 'No'?Hay también otro fenómeno que impacta en la vida sexual de las personas. "Creo que las mujeres de esta generación se permiten decir que 'no' mucho más que las de generaciones pasadas. Pero las que tenemos más de treinta, en general, si bien logramos ponerle voz al deseo, todavía sigue habiendo cierto miedo con el enojo de la pareja", responde Kersz.Para Salerno, a pesar del avance del feminismo, todavía existe mucha dificultad para decirle a la pareja "no tengo ganas". "En consulta escucho con frecuencia a mujeres diciendo 'me insiste una, dos noches seguidas y termino accediendo para que se saque las ganas'. Y también se repite que muchas no tienen ganas y que aceptan para que no se sienta rechazado. Y todo esto, por supuesto, trae consecuencias para ambos: produce un mayor distanciamiento o desconexión, y también inseguridades y malestares para esos maridos que tal vez no disfrutan plenamente, sabiendo que sus esposas no tienen ganas. Falta hablar"."Si bien es cierto que en la actualidad hay 'más permisos' para decir cuando no tenemos ganas, sigue pensando la idea de cumplir. Especialmente en mujeres veo que aparece culpa por miedo a dañarlo o a que la dejen. Pero para construir vínculos más sanos, es fundamental poder ser sinceros primero con nosotros y aprender a comunicarlo", concluye Ance.
Un atentado contra líderes sociales en el oriente de Cali encendió las alertas tras un ataque armado y con explosivos que, aunque no dejó víctimas mortales, reaviva la preocupación por la seguridad
La política migratoria impulsada en Florida, basada en la colaboración con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), abrió un debate sobre las consecuencias que trajo para los residentes. El estado implementó medidas que obligan a agencias locales a participar en tareas vinculadas al control migratorio.Programa 287(g): la alianza de Florida con el ICE y el costo político para Ron DeSantisDe acuerdo con la columnista de política de Bloomberg Opinion, Mary Ellen Klas, la oficina del ICE en Miami registró 41.000 arrestos entre enero de 2025 y marzo de 2026, cifra superior a otras regiones del país norteamericano. Este incremento se vincula, según explicó en su artículo, con la ampliación de la cooperación entre autoridades locales y federales.Las políticas impulsadas por el gobernador DeSantis se apoyan en acuerdos del programa 287(g), que permiten a fuerzas de seguridad estatales asumir funciones asociadas a inmigración bajo supervisión federal. Florida amplió la implementación de este modelo en múltiples condados."Florida está cambiando drásticamente, aunque discretamente, la forma en que se aplican las leyes de inmigración", señaló la columnista. "Los líderes republicanos del estado lo han convertido en un campo de pruebas para las agresivas tácticas de control migratorio promovidas por Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca", aseguró.Cómo la política en Florida impacta en la migraciónSegún el Instituto de Política Migratoria, solo en el sur del estado, especialmente en Miami-Dade y Monroe, se concentra una población estimada de 356 mil personas sin estatus regular. Los datos indican que gran parte de la población alcanzada por estas medidas proviene de Venezuela y países de Centroamérica. El sistema en el Estado del Sol permite que infracciones menores deriven en procesos migratorios. Entre los procedimientos habituales se incluyen controles de tránsito y verificación de datos vinculados a vehículos.Cuál es el impacto en los servicios públicos y los costos operativosLa implementación de estas políticas también tuvo efectos en organismos estatales. La Patrulla de Carreteras de Florida capacitó a cerca de 1800 agentes para tareas migratorias, lo que modificó su funcionamiento habitual.Como resultado, según Klas, la agencia enfrentó cambios en la disponibilidad de personal y un aumento en el uso de horas extra. Este escenario derivó en demoras en la atención de incidentes viales."Florida y otros estados deberían abandonar el uso de los acuerdos 287(g) porque causan más daño que beneficio", aseguró Klas. "Comienzan a hacerse evidentes los costos de la redada policial en Florida", señaló.Las consecuencias sociales en las comunidades inmigrantes de FloridaInvestigaciones de la Universidad del Sur de Florida describen efectos en la vida cotidiana de las comunidades inmigrantes. Entre ellos se menciona un contexto de incertidumbre legal y cambios en el acceso a servicios básicos.La institución educativa señaló que personas de distintos estatus migratorios evitan asistir a hospitales, escuelas o instituciones religiosas por temor a ser identificadas por autoridades."Los participantes describen una creciente inestabilidad laboral, una movilidad reducida, un mayor temor a la separación familiar y una disminución de la confianza en las fuerzas del orden", se detalló en el estudio. "La investigación también documenta el impacto emocional en los niños y jóvenes, quienes asumen mayores responsabilidades como conducir, traducir y monitorear la presencia policial, a menudo en perjuicio de su educación y bienestar".La obligatoriedad de los acuerdos 287(g) en Florida convirtió al estado en el primero en extender este modelo a todas sus jurisdicciones."La razón principal por la que las detenciones del ICE son tan elevadas es porque Ron DeSantis y la legislatura estatal aprobaron una ley que exige a los alguaciles del condado que designen a sus agentes como oficiales para hacer cumplir la ley de inmigración", remarcó Klas.A pesar del aumento en las detenciones, los informes citados no muestran una reducción clara en los índices de criminalidad. Este punto forma parte del debate sobre la efectividad de las medidas.
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La longevidad no siempre se explica por una actitud heroica frente al final.