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Fuente: La Nación
21/10/2026 20:00

La soja cayó a su menor precio desde agosto y el trigo tocó un mínimo de 14 semanas

La soja acumuló ocho jornadas consecutivas de bajas en la Bolsa de Chicago y alcanzó su menor precio desde el 25 de agosto pasado. Este miércoles, la posición noviembre cerró en US$457,55 por tonelada, una merma de US$1,10 respecto de la jornada anterior y una pérdida de US$17,18 por tonelada, equivalente al 3,62%, desde el viernes 9 de octubre. La caída se produjo principalmente por el avance de la cosecha estadounidense, que incrementó la oferta de granos, y las expectativas sobre la producción sudamericana. A esto se sumó la posibilidad de una tregua entre Rusia y Ucrania, que también presionó sobre los aceites vegetales. Sin embargo, los especialistas señalan que, pese a las bajas recientes, la soja todavía se mantiene por encima de los valores registrados en julio, por lo que conserva parte de la recuperación de los últimos meses. Por su parte, el trigo también alcanzó su precio más bajo en 14 semanas, mientras que el maíz logró una leve recuperación después de seis jornadas consecutivas de bajas.Rachael Sharp, la abogada que volvió al campo y ayudó a mejorar el negocio de su padre de 78 años: "Esta granja no existiría sin ella"Según explicó la corredora Granar en su informe de cierre, las condiciones de tiempo seco en buena parte del Medio Oeste de Estados Unidos favorecen el avance de la cosecha de soja, una situación que se mantendría durante al menos siete días más. Esto permite acelerar los trabajos y aumenta la cantidad de granos que ingresan al mercado. Ni siquiera las nuevas compras de China lograron detener la caída. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó este miércoles ventas de 134.000 toneladas de soja a China y otras 165.000 toneladas a España. Estas operaciones se sumaron a las informadas entre el lunes y el martes, por 726.000 toneladas destinadas al país asiático y 261.000 toneladas a compradores cuyos destinos no fueron identificados. Eugenio Irazuegui, analista de mercados de Zeni, explicó que otro factor que influyó fue la caída de los aceites vegetales ante la posibilidad de una tregua entre Rusia y Ucrania. Si un acuerdo permite recuperar la oferta de estos productos desde la región del mar Negro, habría una mayor disponibilidad en el mercado internacional, una expectativa que también presiona sobre las cotizaciones de la soja.Al mismo tiempo, el mercado sigue de cerca la siembra en Sudamérica, porque el avance de los trabajos alimenta las expectativas sobre la cantidad de soja que podría producirse en la próxima campaña. En Brasil, según la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), ya se implantó el 30,1% de la superficie prevista, frente al 21,4% de igual momento de 2025 y el promedio del 26,4% de los últimos cinco años.Irazuegui señaló que en Paraguay, pese a las lluvias persistentes, los trabajos avanzaron especialmente en Alto Paraná, Itapúa y Caaguazú, departamentos que concentran buena parte de la producción del país. En la Argentina, en tanto, comenzaron las siembras tempranas en campos de la zona núcleo. Si las condiciones acompañan y se obtiene una buena cosecha sudamericana, aumentaría la oferta mundial de soja en los próximos meses, una posibilidad que el mercado empieza a considerar al momento de fijar los precios.Por su parte, Luciana Bilbao, analista de granos de Gestor Max, explicó que las cotizaciones también dependen de las decisiones de los fondos de inversión. "Las cotizaciones agrícolas no responden exclusivamente a la oferta y demanda física: también incorporan expectativas y decisiones financieras", señaló. Esto significa que los precios pueden bajar no solo por la cantidad de soja disponible, sino también por las previsiones de los inversores sobre lo que podría ocurrir más adelante."La primera respuesta": un informe advierte que las empresas agropecuarias observan condiciones más difíciles para financiarseDe todos modos, la especialista aclaró que la baja reciente no significa que la soja haya perdido toda la recuperación de los últimos meses. Según su relevamiento, en los últimos 90 días la oleaginosa todavía acumula una suba del 4,68% en Chicago y del 6,80% en Rosario. Bilbao destacó, además, que el precio de la soja en Rosario mostró una mayor resistencia a la baja que en Chicago. Esto se debe a factores propios del mercado argentino, como la demanda de la industria aceitera, las condiciones de exportación, la disponibilidad de mercadería y el tipo de cambio.TrigoEl trigo también profundizó su retroceso en Chicago, donde la posición diciembre cerró en US$230,82 por tonelada, frente a los US$242,67 del viernes pasado. Esto representa una caída del 4,88% y el valor más bajo en 14 semanas. En Kansas, la misma posición bajó un 4,37%, hasta US$247,26 por tonelada. Irazuegui explicó que las cotizaciones del trigo cayeron con fuerza ante las expectativas de un eventual acuerdo entre Rusia y Ucrania. Una tregua podría facilitar el comercio de granos desde la región del mar Negro, una de las principales zonas exportadoras del mundo. "Cualquier mención a una posible resolución repercute de lleno en la operatoria del trigo (y aceites vegetales)", señaló el analista, quien recordó que se trata de un nuevo intento de negociación.A esto se suma, según Granar, el comienzo de la cosecha en el hemisferio sur, que permitirá incorporar nuevos granos al mercado internacional. La llegada de esa mercadería también aumenta las alternativas de compra para los países importadores, especialmente ante las dificultades que todavía existen para recibir embarques desde Ucrania. De hecho, la consultora SovEcon redujo de 15,60 a 14,40 millones de toneladas su estimación de exportaciones ucranianas de trigo para la campaña 2026/2027, debido a los ataques contra instalaciones portuarias y buques comerciales. A diferencia de la soja y el trigo, el maíz cerró con una leve suba en Chicago, a US$182,37 por tonelada, y cortó una racha de seis jornadas consecutivas de bajas. Según Granar, la recuperación respondió a compras de contratos por parte de inversores y a la posibilidad de que Estados Unidos aumente sus exportaciones a la Unión Europea ante las dificultades de Ucrania.

Fuente: Infobae
21/10/2026 14:59

Un fan tocó a Josi Cuen durante un concierto en Guadalajara: el cantante explicó por qué no denunciará

Durante su encuentro con la prensa, contó cómo logró controlar su enojo tras lo ocurrido, mientras Jorge Medina reflexionó sobre los límites del público y el respeto hacia los artistas

Fuente: Infobae
17/10/2026 13:46

Hijo de Greeicy Rendón habla a la perfección un segundo idioma: "Le tocó aprender para hablar con Kai"

La artista colombiana compartió una conversación cotidiana con el niño, fruto de su relación con Mike Bahía, que generó comentarios entre los usuarios

Fuente: Infobae
16/10/2026 21:38

Crisis en Cuba: el dólar tocó un nuevo máximo y un incendio en una central eléctrica dejó al 75% de la isla sin luz

La salida de la unidad 1 de Ernesto Guevara de la Serna redujo la capacidad disponible a 740 MW frente a una demanda prevista de 2.900 MW, según la Unión Eléctrica

Fuente: Página 12
11/10/2026 13:05

El gol que le tocó el corazón a Osvaldo Soriano

La jugada fue relatada y reconstruida en la literatura por el escritor, quien revivió el momento junto al goleador en el supermercado que reemplazó a la vieja cancha.

Fuente: Perfil
10/10/2026 05:18

El huracán "Isaías" tocó tierra en Florida y descendió a categoría 2

El fenómeno comenzó a avanzar durante las últimas horas sobre la costa del golfo de México, en Estados Unidos, con fuertes ráfagas de viento que llegaron a los 170 kilómetros por hora e intensas lluvias. Leer más

Fuente: La Nación
09/10/2026 11:00

Guillermo Piccolini: tocó con Pettinato y Melingo, le dijo que no a Los Redondos y sacó el disco "más pesimista" del año

En 2021, después de años de proyectos colaborativos o bien con su talento al servicio de otros, Guillermo Piccolini decidió dar comienzo a su carrera solista. En pleno aislamiento en tiempos de Covid, juntó el repertorio para su primer álbum en solitario, al que tituló Futuro imperfecto, como un guiño hacia la incertidumbre que ofrecía el mundo en tiempos de coronavirus; ahora, cinco años más tarde, el optimismo parece haber perdido la pulseada, o al menos eso parece sugerir desde su nombre, Peor, su flamante y más que recomendable álbum. El diálogo entre ambos títulos parece contradecir la máxima spinetteana de que mañana es mejor, algo que el propio Piccolini no planeó, pero asegura que no lo sorprende. "No es deliberado, pero al mismo tiempo tampoco es casualidad. Yo qué sé, yo pienso y miro lo que me rodea, me afecta, lo pienso y bueno, soy pesimista", dice sobre el disco que presentará este viernes 16 de octubre en el Club Atlético Fernández Fierro. Y aunque a él mismo le cueste considerar lo suyo como un trabajo, Guillermo Piccolini es uno de los nombres más activos de la música argentina de los últimos cuarenta años, a ambos márgenes del Atlántico. Instalado en España desde joven, fundó Los Toreros Muertos junto a Pablo Carbonell; fue uno de los compañeros de Daniel Melingo en la creación de Lions in Love y luego creó junto a Roberto Pettinato el dúo de psicodelia y delirio Pachuco Cadáver. De regreso en la Argentina, fundó Venus y colaboró con una lista inagotable de aristas que va de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a Susana Rinaldi pasando por El Otro Yo, Mimi Maura, Andrés Calamaro y Todos Tus Muertos, en un larguísimo etcétera.. A lo largo de sus diez canciones, Peor congrega varias de las facetas de Piccolini, con una actitud deliberada de mantener el espíritu lúdico mientras se pasea por aires de chanson, arrabal y chacarera, con un elenco de invitados que incluye a Skay Beilinson, Daniel Melingo, Julieta Laso, Pablo Dacal, Mariana Baraj, Federico Ghazarossian y Javier Casalla. A contramano de una profecía autocumplida, Peor está entre lo mejor que ha hecho Piccolini, por más que su repertorio no vea siempre el vaso medio lleno. "Es un disco pesimista, sin duda. Pero también tiene su ironía y sus pequeñas humoradas, es más oscuro que el primero. El anterior está hecho bajo la premisa de 'vamos a salir mejores de la pandemia'. Y bueno, qué sé yo, no se dio, ¿viste?", dice antes de soltar una carcajada. -¿Este es un disco que fue compuesto deliberadamente pesimista o es algo que notaste una vez que juntaste las canciones?-Yo no hago proyectos conceptuales, no por lo menos como álbum. Sí me parece que las canciones tienen un concepto y que por ahí entre sí también lo tienen, pero yo se lo atribuyo más a que uno es uno y habla más o menos siempre de lo mismo. La gente que me conoce se aburre conmigo y entonces un poco las canciones tienen una unidad temática por eso, por razones de fuerza mayor (se ríe). Los discos los pienso más como colección de canciones y me gusta así. Me fijo en los artistas de antes y todos hacían los temas de a uno. Troilo, The Beatles, Rodolfo Zapata, todos trabajaban así. A mí me divierte eso: que haya un poco de rock and roll, un cha cha chá y una cumbia. Los Beatles hacían un poco eso, lo que pasa es que les daba unidad que lo hacían ellos, pero eran muy distintas sus canciones. -La única premisa era que el disco no tuviera batería, ¿es así?-Ese es un viejo chiste que tengo, porque la mitad de mis amigos músicos son bateristas. Los quiero un montón, los respeto y me encanta escucharlos tocar y todo, lo que pasa es que la batería es un instrumento que suena fuerte, es muy invasivo y además es muy hinchapelotas para cargarlo. Entonces vos tenés un baterista y tenés problemas con los vecinos, después lo tenés que ayudar a cargar el bombo, tenés que pasarlo a buscar porque no sé qué y uno lo hace porque es el amigo y lo quiere. Pero la verdad es que desde que volví a tener un bombo legüero, me parece el instrumento más calentito del mundo. Hasta a mi gato le gusta, lo tengo que echar de al lado del bombo. Es un instrumento liviano, amable, es muy difícil que te lastime. En cambio los fierros de batería en general de golpe se dobla uno y te agarra los dedos, es un instrumento difícil. Y en Pachuco no la hay, por ejemplo. Y en lo que yo hacía cuando tenía 19 años, que hacía cosas electrónicas antes de Los Toreros, también le esquivaba a la batería. Y al principio de Los Toreros no teníamos batería. -El disco tiene una de las últimas grabaciones de Melingo...-Sí. A mí me encantó porque tuve la oportunidad de juntarme por última vez con Dani en una situación de estudio, que es lo musical, lo que siempre nos gustó. Así que yo estoy muy agradecido a la vida. Y fue gracioso, porque yo le había pedido que trajera un clarinete bajo para grabar en "Cara de loco". Es un instrumento con una sonoridad muy usada en lo que se llamaba música contemporánea académica europea de la primera mitad del siglo XX. A nosotros dos nos gustaba mucho ese rincón de la música, nos gustaban Varèse, Stravinsky y todos los raros, y nos unía eso más que el rock, por ahí. Escuchando discos de rock no éramos tan compatibles, no nos gustaban tanto las mismas cosas, pero sí en esto de la clásica y un poco el tango también. Por ahí venía mi pedido, quería que él grabara lo que quisiera, y llegó al estudio y me dijo que se había olvidado el clarinete. Yo me lo quedé mirando porque habíamos ido expresamente a grabar eso. Me miró y me dijo: "Algo vamos a hacer", y se sacó de la manga esa segunda voz que armó que es increíble, más genial aún que un clarinete.-Vos tenés la particularidad de que te fuiste muy joven y tu carrera artística empezó en España. ¿Cómo fue empezar tu recorrido del otro lado del océano?-La verdad, no tengo ni idea, porque nunca vi lo que yo hago como una carrera. Finalmente miro para atrás y digo: "Bueno, sí, es una carrera", pero yo nunca me lo planteé así. Tenía como un concepto: yo nunca creí que podía ser músico, ni siquiera cuando ya lo era. Y cuando ya era un músico profesional era peor, porque no me gustaban los músicos profesionales. Entonces, nos íbamos de gira y pasábamos los aeropuertos y nos daban para rellenar unas tarjetas en el avión. Había que poner nombre, apellido, documento, nacionalidad, ocupación; y yo no podía poner "músico". -¿Y qué ponías?-Ponía una fórmula que usaban las amas de casa españolas de la época, que es "sus labores" (suelta una carcajada). Y, bueno, después me resigné, porque terminamos con Los Toreros y yo tenía que seguir viviendo, entonces tenía que laburar y empecé a laburar de músico profesional, que era lo que yo había odiado toda la vida: el músico de lo que llamábamos mercenario. Y si bien me la rebusqué bastante bien con mis trabajos, finalmente a la hora de los bifes era un músico profesional. Vengo de una familia que es bastante conservadora, tengo un poco de pica con ellos en muchos aspectos y alguna vez en una mesa de Navidad, cuando se escuchaba la típica frase de "En este país nadie quiere trabajar", yo me levanté y dije en voz alta: "Yo no trabajé en mi vida", con mucho orgullo. El tema "Vago" de alguna manera es una reflexión sobre eso. Pero en realidad yo trabajé un montón, pero como siempre laburé de músico en muy pocos momentos de mi carrera, por llamarla así, sentí que estaba laburando. -¿Lo veías desde un costado más lúdico?-Sí. Aún cuando estaba claramente laburando, muchas veces tenía como una extrema curiosidad acerca de lo que estaba haciendo, de cómo carajo hacerlo, por ejemplo, de cómo encontrarle la vuelta para solucionar ese pedido que me habían hecho, que por ahí muchas veces consideraba que escapaba a mis capacidades, pero que yo tendría que resolver porque me pagaban. Y entonces había como un aspecto lúdico, como una especie de juego conmigo mismo al respecto de: "Bueno, a ver qué solución le encontrás a esto". -¿Como cuáles?-He hecho publicidades para un coro de 40 niños, tipo el de la película Los coristas. Era como un knock off, y no era a mí a quien le tenían que encargar eso, pero me lo pedían (se ríe), ¿no? Me encajaban cosas de música clásica o arreglos complejos para, no sé, boleros de Armando Manzanero que yo no entendía ni los acordes y estuve tres días para poder sacarlos escuchando un casete. Eran desafíos, nunca lo vi como laburos. Sí es verdad que alguna vez me arrancaba los pelos, pero había como una cosa de desafío y siempre consideré que trabajo es otra cosa. Trabajar, trabajaba mi abuelo que era minero en la cuenca asturiana, dinamitero. Eso es un trabajo, una cosa que uno realmente hace por dinero y bastante a disgusto en realidad, porque un trabajo que te gusta medio que no sé si no es trabajo, le pega en el palo. -Una de las pocas cosas que tiene quizás como hilo conductor todo lo que has hecho en distintas etapas de tu vida es que siempre hay de alguna manera una cuota de sentido del humor o la impresión de no querer caer al hacer las cosas en serio...-¿Cuán en serio puede tomarse uno como músico frente a la obra de Bach? O frente a Troilo, frente a Los Beatles o frente a 8 millones de ejemplos. ¿Cuán en serio se puede tomar uno escribiendo frente a, no sé, Cadícamo? Es un poco una contra también. Como dice Dani (Melingo): "Será por eso que me verdugueo". No me puedo tomar tan en serio frente a esos monstruos. Por ahí alguien considera que lo que yo hago tiene alguna altura suficiente, pero a mí me cuesta. Yo lo hago porque me gusta, y me gusta lo suficiente como para animarme a mostrarlo en público. Y bueno, voy y toco y no me sacan a patadas al menos. Pero no sé, siempre tengo una mirada burlona, pero que es una mirada burlona acerca de mí. -Lo preguntaba también por la tapa de 3 huevos bajo tierra, el disco de Pachuco Cadáver donde posaron desnudos con Pettinato.-Las fotos las sacamos porque no pensábamos que hubiera en España o en Argentina una compañía que se dignara a fabricarnos los discos y hacer todas las cosas que hacían las discográficas, que nos parecían unos hijos de puta hasta que llegó Spotify. Por lo menos, a esos soretes les gustaba la música, después le dejaron el negocio a gente a la que le daba lo mismo vender rodajas de salame que un vinilo con música adentro, y después ya terminamos en esto que tenemos hoy. Pelo Aprile, Jorge Álvarez, vuelvan, los perdonamos. Muchos que fueron criticados en el ambiente de los músicos, en definitiva eran gente que quizás se quedaba con algún vuelto, pero hacía las cosas bien y a favor de la música en definitiva, que es un poco lo que más importa. Sacamos esas fotos para mandarle el casete a sellos yanquis e ingleses, se lo enviamos a Rough Trade, Ralph Records, el de The Residents, y no sé si a 4AD también. Y entonces teníamos que tener algo, una foto para que dijeran: "¿Quiénes son estos tarados? Vamos a poner el casete", porque imaginate la pila que debía recibir esa gente. Y entonces sacamos las fotos desnudos para mandar a las discográficas, lo que pasa es que después no hubo una posibilidad de tapa mejor que esa (se ríe). Yo tengo la teoría de que si no hubiéramos puesto esa tapa, Pachuco Cadáver hubiera pasado sin pena ni gloria, nadie se hubiera molestado en escuchar la música. Con lo cual teníamos razón cuando nos sacamos esa foto para mandarle a los sellos: nosotros queríamos que la gente escuchara la música a partir de "bueno, a ver quiénes son estos tarados", y fue lo que ocurrió, pero no como nosotros pensábamos, de otra manera. -En Peor participa Skay Beilinson. ¿Es cierto que tuviste que declinar una invitación suya para sumarte a Los Redondos?-Sí, fue así. Fue en la época después del segundo disco de Los Toreros, y yo ya estaba en España con el grupo funcionando, con novia, todo. No era un momento para mí para volver a Argentina, aunque yo era híper fan de Los Redondos desde antes de que grabaran, y esta invitación fue después de Oktubre. De hecho conocía a Skay y Poli de antes de que grabaran Gulp!, no sé en qué año nos conocimos, 82 o 83, por ahí. La relación era simpática y todo, pero yo era un fan al que le daban bola porque sabían que era músico, habían escuchado alguna cosa que hacía yo y les interesaba. Pero ellos tenían su grupo y para mí eran Dios y lo siguen siendo. Me acuerdo que me llevaron el casete de Oktubre, estuvimos en mi casa escuchándolo. O sea, con Skay nos conocemos hace 40 años o más, casi medio siglo. Qué bestialidad, cuánta vejez toda junta, ¿no? (se ríe). Pero más allá de mi colaboración con un par de temas de Los Redondos en Lobo suelto, cordero atado, no habíamos interactuado mucho musicalmente a pesar de que nos conocíamos, lo llamé y le dije: "A ver, don Skay, ¿cómo le parece esto?". Y al maestro le pareció bien, y grabó eso en "Sin ver", que es espectacular. -Antes decías que había una relación entre los dos títulos de tus discos, y también del momento en que fueron creados. ¿Cuál sería el potencial título del próximo, o cuál te gustaría que fuera?-No sé, yo no hago planes porque me salen todos mal, entonces voy improvisando. Espero no tener que poner un título más dramático todavía. Preferiría ponerle, no sé, como Peter Gabriel, 1, 2, 3, 4, o Viva la vida, algo así. Está esa frase del Indio [Solari] que dice que sobre la felicidad lo único que se puede decir ya lo dijo Palito Ortega, y es "la felicidad, ja ja ja", y un poco de razón tiene. La cosa oscura siempre es un poco más interesante para la especie que somos y los tiempos que vivimos.

Fuente: La Nación
07/10/2026 00:36

La leyenda del hombre imposible: Messi le tocó la puerta a la eternidad la noche en que el fútbol le dijo "gracias" para siempre

No hay homenaje que pueda estar a la altura del futbolista más extraordinario de todos los tiempos. No hay partido, no hay canción, no hay texto, no hay gol, ni siquiera uno suyo, que simbolice la dimensión real que tiene este hombre en la historia de este deporte. "Jugar en la selección argentina es lo más lindo que me puede pasar", dice, en el centro del estadio Monumental, un conmovido Lionel Andrés Messi, cuando empiezan a correr los primeros minutos de la era post Messi. Equivoca el tiempo verbal porque donde dice "es" debió decir "fue". Aunque en realidad no le erra ni en una coma: nadie puede dudar de que su presencia está llamada a perdurar todas las vidas que vengan. Messi le tocó la puerta a la eternidad, y la eternidad le dijo que sí, que pasara tranquilo y se sentara donde quisiera. Puede estar en paz, aunque le tiemble la voz cuando busca las palabras, mientras el silencio de todos aturde. Se larga a un soliloquio que seguro no ensayó, pero qué importa. Repite "gracias" varias veces, justo él. Es la escena final de un recorrido inigualable, repleto de piedras con las que tropezó antes de levantarse siempre. Hasta que las cosas, justo en los años finales, se alinearon con lo que alguien podría llamar justicia. Vinieron los títulos con la camiseta que ama, y entonces el reconocimiento unánime se transformó en devoción en cualquier lugar del planeta. Ninguno como Argentina, para él: "Los quiero, los voy a extrañar", ensaya como últimas palabras, antes de entregarse otra vez a la gratitud en una vuelta olímpica que dará solo, caminando, sonriendo, devolviendo aplausos.Es el punto final de una función de contrastes marcados. A nadie le importaba mucho el partido que la selección argentina terminó ganando por 3-0 a Benín, es cierto. Pero lo ignoto del rival elegido, impropio de la estatura de Messi, fue tan nítido como los insultos a repetición contra Claudio Tapia, surgidos con fuerza desde distintos sectores del estadio a lo largo de la noche. Quién sabe si tal vez por eso mismo el propio Messi no lo mencionó en su desordenado discurso de agradecimiento, como si hubiese elegido evitar un momento incómodo también para él. Lo desangelado del homenaje, que hasta incluyó la reprobación del público a la marca creada con drones de un sponsor en el cielo, dejó muy en claro los miles de kilómetros de distancia que hay entre este futbolista irrepetible y quienes deben ahora trabajar desde la cúpula de la AFA para cuidar, sostener y reforzar su legado. Porque la huella Messi se hará más honda cada vez que la pelota eche a rodar y el escudo sea defendido por quienes desde ahora son sus excompañeros. Allí queda escrito un mensaje que vale como advertencia.La noche eternaCon un trote suave, él da sus primeros pasos en la noche a la vista de las más de 85 mil personas que vinieron a verlo, mientras pone en acción esa mirada de 360 grados que siempre tuvo para jugar al fútbol. Tantas veces le sirvió para dar un pase imposible, hoy la usa para otear las tribunas de a poco. "Eres el centro del cosmos // mi universo paralelo // me obligo a no gritarte // que te quiero, que te quiero", miente la canción que se va metiendo en el cuerpo del público. Miente porque si a algo vinieron estos miles es a decirle que lo quieren. "Te quiero, Leo" debería rankear tan alto como el GRACIAS gigante, la palabra que corre de boca en boca, de teléfono en teléfono, de chicos a grandes.Mañana será el primer día del resto de su vida. Y el de millones que por él siguen a la selección argentina en Rosario y también en Porto-Novo, la capital de Benín, el partenaire de la despedida. Parece que Brasil y Alemania tenían la fecha cubierta. Escribe alguien en X: "Vengo pensando en que abrieron la lista de federaciones y empezaron a llamar por orden alfabético. Les dijeron que no desde Armenia, Albania, Arabia, Bahrein y Barbados. El próximo llamado era a Burundi". Inverosímil, aunque en esta AFA no hay sueños imposiblesâ?¦ En la escena típica del calentamiento, Messi le patea un tiro libre a Santiago Beltrán, que nació el 4 de octubre de 2004. Tres meses antes, en una historia digna de un documental, Messi se había puesto por primera vez la camiseta de Argentina en un amistoso ante Paraguay, una noche de frío que es un capítulo central de la saga emotiva que fue dibujando en estos 22 años de trayectoria. Él tenía 17 recién cumplidos y unas ganas locas de que su selección lo descubriera. Ahora tiene 39 y unas ganas locas de hacer un gol. Uno más, como si hiciera falta. 80 personas sostienen una bandera en forma de camiseta que tiene el número 10 y dice simplemente "Gracias" en el lugar donde debería leerse Messi. Una palabra que se multiplica en el estadio, en la ciudad, en el país, en el mundo. Los tres hijos -Thiago, Mateo, Ciro- lo cuidan en el himno. Él mastica, traga saliva, quiere evitar quebrarse ya, tan rápido. Gana, solo por ahora. Se abraza con Tagliafico después del sorteo y atrás con casi todos. Menos Dibu, que le queda más lejos.Toca la primera pelota a los 39 segundos, un pase de Mac Allister. A los 8 minutos prueba su primer remate al arco, que repele Marcel Dandjinou, el hombre que ya había avisado que él no iba a ser el pato de la boda. Bueno, usó otras palabras. En el minuto 10 el árbitro chileno Fernando Vejar para el partido, lo que habla de lo amistoso que es todo, y cada jugador de Benín saluda al 10, mientras los compañeros del homenajeado aplauden. Hay más fuegos artificiales. Él parece un poco incómodo con el asunto, como si quisiera jugar y ya. Si es lo que quiso siempre. "Vamo' a jugá'", dijo alguna vez en una arenga, y la frase fue remera, hashtag, mandato. A jugar, que se termina el mundo. Como un niño o una niña que saben que jugar es un asunto muy serio, y hay que tomárselo como tal. Messi se pasó la vida jugando, jugar lo define. Lo remachan las estadísticas, aunque no hace falta leerlas: Messi es feliz adentro de la cancha y con esa continuidad de su cuerpo en sus pies que algunos llaman pelota. Durante el primer tiempo se mueve poco, y nunca sale del radar de Mohamed Tijani, un fornido muchachote de 29 años que se gana el pan cada día jugando en un equipo semiprofesional de Suiza. Él también contará miles de veces, desde ahora y hasta que se muera, que estuvo aquí esta noche. Y que lo tocó. Y que es de verdad.Pero lo más interesante, antes del homenaje y las lágrimas finales, llegaría en el segundo tiempo. Porque Otamendi le devolvió el centro del gol con un abrazo que elevó a Messi por encima de todos los cuerpos hechos racimo argentino. Y un ratito después vendría la secuencia que tenía preparada el futuro: Messi le dio un pase sencillo a Nico Paz, el chico giró, preparó la zurda y dibujó un remate combado, precioso, que se hizo gol en el costado de la red del voluntarioso Dandjinou. Es un guiño de la sucesión, el valor del legado, la idea de que la vida sigue, todo junto en una acción que duró tres segundos. Un momento hermoso, porque no importa tanto si finalmente será Paz -que nació en España, allí donde Messi terminó de moldear su aura- quien herede la camiseta 10. Lo que cuenta es la certeza de que esta patria continuará germinando talentos. Si el nuevo Messi ya nació lo sabremos algún día, pero seguro que si viene será porque él tuvo algo que ver. Porque Messi contagia las ganas de ser como él; lo dicen mejor quienes rastrillan el país entero buscando semillas y cuentan que no hay brote que no quiera espejarse en la figura modélica de este 10. Así que Paz, o como se llame, debería estar tranquilo.Y ese pase generacional fue, al cabo, la foto previa a la escena que aquí, allá y más allá también todos esperaban: el gol del capitán. El que llegó de penal: un remate alto, preciso y cruzado que, dirán los libros de historia, se transformó en su grito número 126 con la selección. A la que siempre pertenecerá, aunque algunos digan por ahí que se retiró. Queda la leyenda de un futbolista incomparable. el mejor de todos los tiempos. Lo mejor de la noche




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