Una receta nacida del aprovechamiento cotidiano y transmitida por el oficio panadero se transformó, con el tiempo, en un símbolo colectivo y en una celebración compartida
Vecinos de sectores tradicionales del centro del municipio relatan haber visto al hoy ex dictador venezolano durante visitas familiares en su niñez, asociadas a una vivienda vinculada a su tía materna
La capacidad de proyectarse mentalmente al pasado o al futuro es distintiva del ser humano.Pero este "superpoder" puede tener efectos negativos.
El actor estadounidense sorprendió en el pódcast de Conan O'Brien, al contar detalles sobre su infancia marcada por el fanatismo familiar con el Titanic y su especial gusto por los papeles cómicos fuera de lo común
Los descubrimientos del episodio 7 preparan el clima para la batalla final contra Vecna y su plan de destrucción
Voces y personajes de aquellos años cuentan a Infobae México las tradiciones únicas que llenaron de magia y costumbres las fiestas invernales en el país
El almacenamiento de esos contenidos quedó obsoleto y para muchos es imposible volver a acceder
Desde amnesia y confusión hasta crisis convulsivas y dificultades para comunicarse, este trastorno afecta al cerebro de manera repentina y puede resultar en secuelas graves. La importancia de un diagnóstico temprano y un abordaje interdisciplinario para mejorar el pronóstico
Los protagonistas del nuevo título que suma el equipo de Domínguez festejaron y dejaron sus sensaciones.
Un viaje familiar revela historias de supervivencia y reencuentro. Generaciones separadas por países y lenguas se reúnen en una mesa sencilla. El pasado y el presente se entrelazan en rituales cotidianos
La derrota inicial ante Arabia Saudita marcó un punto de inflexión para el equipo de Lionel Scaloni, que supo recomponerse, fortalecerse como grupo y construir una consagración histórica que al día de hoy se sigue festejando. Leer más
El 14 de diciembre de 1963, el psiquiatra Benjamin Simon comenzó a hipnotizar por encargo de la Fuerza Aérea estadounidense a Betty y Barney Hill, que aseguraban haber sido abducidos por seres de otro planeta tres años antes. Las dudas sobre la historia, un diagnóstico de "falsos recuerdos" y la filtración que convirtió el supuesto hecho en una noticia mundial
Tras la eliminación de Eugenia Tobal, ayer los participantes de MasterChef Celebrity comenzaron una nueva ronda muy especial: la de "las Olimpíadas". El primer reto que debieron enfrentar fue grupal. "Esta semana está dedicada al deporte, y hoy, específicamente, al fútbol. Para esta prueba van a contar con un piso de 30 minutos, pero van a poder sumar más tiempo", adelantó a los participantes Donato de Santis, que al igual que sus compañeros del jurado, Damián Betular y Germán Martitegui, los recibió vestido de árbitro. "El límite, hoy, es de 70 minutos. Ese es el tiempo máximo que pueden conseguir para cocinar", sumó Martitegui. Y señalando el arco que se encontraba a su espalda, explicó: "Los números que se encuentran en los agujeros del arco son los minutos que van a ganar si logran embocar la pelota".Canchero, el exfutbolista Claudio "Turco" Husaín quiso saber: "Si embocamos, ¿los minutos son para todos? Yo los quiero para mí". Y la respuesta del árbitro improvisado fue contundente: "Ustedes son un equipo de ocho. Acá tenés que compartir". Antes de dar por comenzada oficialmente la competencia, Wanda Nara, la conductora, anunció la presencia del relator Pablo Giralt, que sería el encargado de narrar las "jugadas" y gritar los goles de los participantes. Y luego, indicó: "Tengo un recuerdo de Maxi [López] y el Turco en River, en 2004. Se me viene a la cabeza una sola imagen: la de sus pelos al viento, esa juventud, esos abdominales turgentes que tenían. ¿Revivimos ese momento?". En ese instante, Donato apareció con dos pelucas que ambos debieron ponerse. View this post on Instagram La primera en patear fue Momi Giardina, que no logró embocar la pelota. Le siguió La Joaqui, que sumó 5 minutos. Marixa Balli y Andy Chango, Sofi Martínez tampoco lograron su cometido, pero Miguel Ángel Rodríguez compensó y sumó otros 10 minutos. Llegado su turno, Husaín y López sumaron 10 minutos más cada uno. View this post on Instagram En total, lograron 65 minutos para cocinar, ahora sí de manera individual, un "menú de cancha": tres choripanes completos, tres sándwiches de bondiola completos, tres de milanesa y tres de hamburguesa, acompañados por un cono de papas fritas. Pero todavía quedaba anunciar un detalle: una vez terminada la preparación, los participantes se enfrentarían en duelos, uno contra otro, para definir quiénes pasarían a la noche de beneficios y quiénes a la instancia de última chance. "Supongo que querrán saber cómo se armarán esos duelos... Definir quién se enfrentará contra quién será tarea de Marixa, medalla dorada durante la última ronda. Además, les va a asignar el plato que van a cocinar", informó Wanda.La intérprete de "Cachaqueando" eligió como rival a Giardina y como menú las milanesas. Husaín y Andy debieron preparar las bondiolas, Martínez y Rodríguez las hamburguesas, y López y La Joaqui los choripanes. En la instancia del mercado, Andy Chango fue el único que agarró huevos y luego accedió a cederle algunos a Sofi, pero cuando fue a buscar los elementos para el emplatado, antes de empezar a cocinar, Giardina y Husaín le "robaron" un par cada uno. En ese momento, Rodríguez, que volvía desde las estanterías en las que se encuentran los platos hacia su estación, tropezó y cayó al piso, y Martínez aprovechó para robarle los conos de cartón en los que debían poner las papas, que se encontraban, como el actor, en el suelo. View this post on Instagram Todos esos robos despertaron el enojo de los damnificados y Andy se vio obligado a quitarle a Momi y a Sofi los que les había "regalado", poniendo a su amiga en una situación extraña: la de preparar milanesas sin huevo. Pero todo se solucionó cuando Husaín decidió devolverle los que le había robado y el actor y músico volvió a cederle uno a cada una de sus compañeras. Tiempo después, Donato pasó por las estaciones para regalarles huevos a todos. Transcurrido el tiempo establecido, llegó el momento de pasar al frente para que los miembros del jurado degusten sus choripanes. Pero antes de que los chefs prueben, Wanda se puso algo nostálgica: "Maxi, estás re serio. ¿Vos no te viste a través del espejo del horno? ¡Mirá el pelo! Tenés el mismo look que cuando nos casamos", observó. Tras el momento "emotivo", los chefs comenzaron con su devolución. "Las papas están muy buenas. El sándwich tiene la carne un poco quemada", consideró De Santis. Y Betular señaló: "Está muy gordo el chorizo. Para sándwich, tiene que estar más mariposa". Y Martitegui cerró: "A mí el chorizo me gustó, y me parece que el pan está muy bien elegido. Lo que me parece redundante es poner las mismas cebollas caramelizadas y la misma salsa en las papas y en el sándwich". Y antes de que su exmarido volviera a su estación, la conductora siguió con su alud de recuerdos de los años que pasaron juntos como pareja. "Nos hacíamos juntos baños de crema porque él tenía el pelo muy sedoso. El Turco lo tenía más pajoso porque no le pasaba yo el secreto... Hacíamos baños de crema, le hacía una cosita así con el broche, se lo dejaba 40 minutos. Varias veces, también, le hice la planchita", expresó entre risas". En segundo lugar, pasó la contrincante de López, La Joaqui, que se enfrentó por primera vez al desafío de armar chorizos. "Me gusta mucho el chorizo, tiene buen sabor, pero el aderezo no es un chimichurri, porque el chimichurri tiene solo hierbas, es una fusión con salsa criolla. Las papas clásicas también me gustan", indicó Betular. Pero Martitegui no estuvo del todo de acuerdo: "Ese chimichurri verde es espectacular. Yo le hubiera puesto algo más porque la consigna era un choripán completo". El segundo duelo de la noche fue protagonizado por Sofi y Miguel Ángel Rodríguez, los encargados de preparar hamburguesas. "Me encanta tu entusiasmo. Las hamburguesas están muy bien, son muy generosas. El cheddar les queda bien y la panceta, también. Quizá necesitaba una salsa en el pan también porque está muy gruesa y un poquito seca", consideró Martitegui. Y De Santis agregó: "Yo le hubiera puesto más panceta porque, como dijo Germán, está muy seca. Pero este chimichurri está muy bueno". Betular, a su vez, señaló: "Estéticamente, son muy lindas. Las salsas están muy bien". View this post on Instagram Tras probar la propuesta de Rodríguez, De Santis indicó: "En una cancha no creo que le pongan repollo a las hamburguesas. Por lo menos le hubieses hecho algo, porque es muy difícil de morder. La hamburguesa es seca, se desgrana, pero no entrega sabor". Y Betular agregó: "Para mí, la idea de agregar repollo no es mala, el tema es cómo. Cortado, siempre viene bien, ayuda, da humedad. Hay una búsqueda". Martitegui, a su vez, le reclamó que haya usado mayonesa de paquete, sin haberle dado ningún tratamiento".La bondiola de Husaín también tenía repollo porque al igual que Rodríguez, el futbolista creyó que era lechuga. "Tenés que sacarle el cuero a la panceta. La carne y el huevo están muy bien. Está completa, pero tengo muchas dudas con el pan porque no abraza a la bondiola", consideró Betular. Y De Santis explicó: "Si lo calentás, este tipo de pan se desintegra, y a medida que lo vas comiendo, se va desarmando. Pero está muy bien la cocción de la bondiola". Una vez más, Martitegui no coincidió con sus colegas: "Para mí es el pan perfecto para la bondiola. Es lo único completo que ha llegado hasta acá hoy". View this post on Instagram Una vez que llegó su turno, Andy Chango tomó la palabra e hizo un reclamo contundente: "Pido la eliminación inmediata de Husaín por no respetar el fairplay. Me robó dos huevos y está filmado". Y, para dejar en claro que no hablaba del todo en serio, agregó: "Además, no sé si supera el alcohol en sangre"."El caviar en las papas fritas, en ese cono, puestas de esa manera, es una canchereada sin sentido, porque queda totalmente desperdiciado y va bajando entre las papas calientes. No está bien", consideró Martitegui, después de probar su sándwich de bondiola. "Esto de las papas con caviar, lo encuentro simpático, excéntrico, novedoso... Muy Andy. La bondiola está muy bien cocinada y tiene mucha humedad con todo lo que le pusiste", sumó De Santis. Y Betular desempató: "El pan está mucho mejor tostado y me parece una muy buena elección en este sándwich porque la bondiola está cortada de una manera en la que la encierra. No me gusta el pimiento, pero acá está dulce, está sabroso, te salió muy bien la salsa teriyaki. Y la búsqueda de las papas con el caviar hay que trabajarlas, pero no me disgusta nada, me encanta". Para el final, quedaron las encargadas de preparar milanesas y la primera en pasar al frente fue Marixa, que no logró convencer al jurado con su milanesa con panceta y jamón crudo y sin salsa. "Pedimos salsa casi a gritos. Vi que tenías unos huevos fritos que no usaste y hubiesen salvado la situación. La milanesa está bien frita", explicó Donato. "Es pan con pan. Cuando freís, sí o sí necesitás algo, mayonesa, ketchup, tomate cortado en rodajas... Lo que sea. Tampoco ayuda la incorporación de la panceta. Me quedo con el sabor de la milanesa", agregó Betular. Y Martitegui cerró la devolución expresando: "La consigna era claramente usar una salsa y no está. Es todo muy salado. Si es de la Bombonera, el catering era de algún socio de River". View this post on Instagram Su contrincante en el duelo corrió con más suerte: "Está muy bien de sabor, pero está un poco descontrolado todo adentro. La salsa está muy bien y las papas con cáscara parece que no dicen nada, pero dicen mucho. Hay que trabajar en el orden", consideró Betular. "Me da a sándwich cubano, por el dulzor de la salsa", sumó Martitegui. Y Donato analizó: "Cuando vos cocinás, parece que estás a la defensiva, como queriendo irte. Cocinás rico, pero te falta orden". View this post on Instagram Solo faltaba saber quiénes eran los vencedores de cada uno de los cuatro duelos, y esta vez, el jurado no necesitó deliberar. Del primer duelo, Donato se inclinó por la propuesta de Maxi López, pero Betular y Martitegui eligieron a La Joaqui y la convirtieron en ganadora. Con respecto al segundo duelo, Betular eligió a Andy, pero De Santis y Martitegui dieron por vencedor a Husaín. Luego, por unanimidad, proclamaron la victoria de Sofi Martínez y Momi Giardina.
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"La sangre no es agua" (krv nije voda, en croata) es la frase que repiten Jorge Glibota y sus primos cada vez que tienen la oportunidad de verse o que hablan por teléfono. Jorge tiene 70 años y ya viajó más de 15 veces a Croacia para visitar a los Glibota que viven de ese lado del mundo. Su familia es oriunda de Slivno, una aldea de la provincia de Dalmacia, a 16 kilómetros de Split. Sus papás, Juan Glibota y Magdalena Glibota (primos de sexta o séptima generación) nacieron en ese lugar y, por separado, se instalaron en la Argentina cuando empezó la Segunda Guerra Mundial. "A inicios del siglo XX la aldea no daba más y entonces mi papá, junto a uno de sus cinco hermanos, emigraron durante el Llamado de las Américas. En 1937 mi papá llegó a Villa Mugueta, Santa Fe, donde trabajaron varios meses", cuenta. De allí se trasladan a Chaco donde la comunidad croata se había comenzado a instalar. En ese lugar conoció a Mande y empiezan una relación que ellos llamaban "pico, pala y hacha". "Se trabajaba de sol a sol y no había ningún tipo de infraestructura: no tenían luz, ni electricidad, nada", detalla. Tuvieron siete hijos: el mayor, Antonio, falleció a los 11 meses por un problema de salud y el menor, Jorge, fue uno de los únicos que pudo terminar la escuela y recibirse de contador público. "En nuestro hogar se hablaba en 'la idioma' como decían ellos. Mamá y papá se juntaban con otras familias que vivían en la zona como los Marinich, Milovic, Bodanovic, Katavich, Losina, Cherne, Markonic que también eran croatas. Gracias a que íbamos a una escuela rural, pudimos aprender el español", cuenta y detalla que la relación con los parientes que habían quedado en Europa se mantenía a través de cartas.Cuando se recibió, en 1977, llegó su primer viaje a Croacia: "Fui solo con todas las recomendaciones que me dieron. Llegué a Dubrovnik y me instalé en un hotel. Con la guía telefónica busqué Split y mi apellido. Marqué un número, alguien me atendió. Le expliqué en mi idioma de aldea quién era y, del otro lado, 'Ante' (Antonio) Glibota me contestó: 'Yo soy tu primo. Vení a Split'". Alquiló un auto y empezó la recorrida. Un viaje que debía ser por unos días, se transformó en uno de tres meses. "Conocí a mis tíos, también a mis primos. Desde ese momento, hemos forjado una fuerte hermandad y, fue en ese viaje, que nació la frase: la sangre no es agua. Fue una experiencia demasiado emotiva", afirma y cuenta que pudo ir a algunos festivales locales y cantar algunas canciones croatas de folkore que su papá y su mamá le habían enseñado. Esa fue la primera vez de muchas que viajó a Croacia para visitar el lugar donde habían nacido sus padres. El turismo de raíces, viajar con la motivación de conocer el lugar de dónde proviene la familia, de conocer la casa de abuelos y bisabuelos y los sitios que frecuentaban, es una tendencia mundial. Un viaje que agita sentimientos, recuerdos y transporta a un pasado de inmigración, a una tierra lejana que siempre estuvo presente en los relatos familiares. Solo considerando Italia, hay más de 80 millones de descendientes en el mundo y, por lo tanto, potenciales turistas interesados en hacer este tipo de experiencias.Una herencia que no se roba Jorge viajó muchas veces más a Croacia: fue a especializarse a Israel y visitó Croacia; su luna de miel fue allí y hasta concibió, intencionalmente, a su primera hija, Marianela en Slivno. Tuvo cuatro hijos más con María Elena: Macarena, Ivo, Jorge Nicolás y Micaela, todos con doble nacionalidad. Dos de los cinco decidieron hacer el Croaticum, un programa de seis meses para aprender croata y familiarizarse con la cultura del país. Brasil. Una guía con las playas más buscadas, novedades y precios"Yo desde pequeñita siempre he escuchado música croata. Hemos probado sus comidas y sabemos contar y decir algunas cosas en ese idioma", cuenta Marianela Glibota, de 40 años, quien nació en Sáenz Peña, Chaco, y vive hace más de 15 años en Madrid, España. Es mamá de dos niños, Ema y Mateo, quienes nacieron en Europa. En su haber puede contar más de siete viajes al país de sus ancestros. Ella fue una de las que decidió, en 2007, viajar desde Chaco a Split para hacer un semestre de la facultad. "Ese fue el momento más trascendente de mi vida con respecto a Croacia. Hice muchos amigos por los que luego volví para festejar sus casamientos. También cambió mucho la relación con mis primos que viven allá", explica. Cada vez que visita Slivno, su marido Sergio (mendocino) se sorprende por lo mismo: "Siempre me dice: 'No podés ser tan parecida a esa persona'. Y es cierto porque tenemos rasgos muy croatas. Eso a mi me llena de orgullo", detalla. En Madrid, una de las primeras cosas que hizo fue visitar la Embajada de Croacia para generar un vínculo que hoy mantiene y que transmite a sus hijos. Ambos saben el idioma y algunas canciones tradicionales. Uno de los viajes a Croacia que recuerda con más cariño ocurrió en 2001 cuando su papá, junto a Pedro Glibota, un primo que vive en París, organizaron un encuentro de todos los Glibota del mundo en la aldea Slivno. Hubo más de 17 países representados. "Fue mágico. Fue la primera vez que viajamos con mis hermanos y mis papás. Estuvimos casi un mes celebrando. Salió hasta en los diarios", cuenta. ¿Hay lugar para sentir a dos países tan diferentes y tan lejanos como parte de tu identidad? Quizás sea algo poco común para la mayoría de las personas, pero no para los Glibota. "Mi sentimiento hacia Croacia es infinito. No existe ninguna persona que haya pasado por nuestras vidas que no sepa que somos croatas. En cambio, mi sentimiento más argento nació cuando nacieron mis hijos. Con mi marido les hemos hablado tanto de Argentina, de Chaco, de Mendoza, que ellos aman mucho esa tierra donde nacieron sus papás", finaliza Marianela y el círculo parece cerrarse: unos padres que transmiten a sus hijos el amor por su tierra y por un lugar muy lejano al de ellos, pero que sienten como propio.Un descubrimiento Luciano Zahradnicek no tenía expectativas de conocer el pueblo de su bisabuelo materno en el viaje que emprendió hacia Italia en 2022. "Durante la pandemia, vivía en lo de mis viejos y me volví un poco loco. Un día mi vieja me dice: '¿Por qué no te anotás en algo que te saque de esta situación? Estudiá un idioma'. Yo le contesté que para qué si no se podía viajar, pero finalmente empecé", cuenta. Desde ese momento, su interés por la cultura y por el idioma italiano empezó a ser cada vez mayor. Rindió exámenes internacionales y, luego de la pandemia, decidió viajar hacia el país pero sin intenciones de visitar Palmi, el pueblo de Calabria en el que había nacido su bisabuelo. Llegó hasta Tropea y, en ese momento sin pensarlo mucho, sacó un boleto de tren hasta ese lugar. "Cuando llegué me quise morir porque no era lo que yo había visto en los otros pueblos de la zona", cuenta y detalla que, al llegar a la estación, tuvo que conseguir un colectivo que lo llevara hasta el pueblo porque el tren lo dejaba en la punta de una montaña. Al llegar al centro, eran tres manzanas con la catedral, dos edificios de Gobierno, una plaza y una avenida principal. Eso era todo. "Estaba todo cerrado, el pueblo estaba muerto. Lo único que vi abierto fue una panadería así que me acerqué y le comenté: "Yo tengo a mi bisabuelo que nació acá y se fue a vivir a la Argentina en la época de la guerra. Su apellido es Parrello. ¿Conocen a alguien?". La chica que atendía me dijo: "La mayoría en este pueblo tiene ese apellido, pero no te puedo ayudar'", detalla.Luciano siguió caminando un poco más y vio un negocio de tabaco abierto. Entró y una empleada de unos 30 años lo recibió con una sonrisa. "Le pregunté lo mismo que antes y me contestó que no tenía idea, pero que su jefe tenía ese mismo apellido y que estaba por llegar. Al toque se presentó un tipo de nombre Giuseppe y me empezó a preguntar quién era yo", explica. Su bisabuelo, Vincenzo, nació en ese lugar y la poca información que tenía de él era por su abuelo Vicente y por los papeles que había ido recolectando para tramitar la ciudadanía. Giuseppe lo llevó a recorrer todo el pueblo y hasta lo invitó a su casa. "Me mostró fotos de su familia y me dijo que mi bisabuelo debía ser primo de su padre. Él sabía que había familiares en la Argentina. En un momento me llevó a una plaza e hizo una llamada por teléfono. A la media hora apareció otro hombre, Domenico, que resultó ser primo de la familia. Me comentó que él tramitaba ciudadanías y me podía ayudar", detalla. Quedaron en contacto para que Luciano pudiera recolectar todos los papeles en la Argentina y volver a tramitarla. También lo llevó a recorrer la parte turística de Palmi, con su Teatro Griego y sus Tres Cruces, y un campo de olivares que es de lo que Giuseppe vive. El tour terminó cuando se hizo de noche y Giuseppe lo llevó hasta la estación de tren. "Me dijo que le había caído en gracia y que le había oxigenado el día. Nos hicimos una selfie y nos despedimos", cuenta. El viaje tuvo también una dimensión emocional profunda. "Mi bisabuelo emigró durante la guerra y murió cuando mi abuelo era chico. Por eso, en mi familia nunca se habló mucho del pasado italiano. Mi abuelo recién de grande empezó a recordar que su padre era de Palmi. Sentí que viajar era una forma de cerrar ese círculo, de darle un nuevo sentido a esa historia".El lugar de la casa donde se debe poner una taza con sal para atraer la abundancia y la riquezaA este viaje hacia las raíces se le suma una aventura extra que fue conseguir el rol matricular de su bisabuelo, un papel que le hacían a quienes se enrolaban en el ejército que tenía desde información sobre la estatura hasta el color de ojos. Este trámite lo hizo unos días antes de llegar a Tropea y lo retiró por el Archivo Histórico de la ciudad. "En ese papel decía que su oficio era carnicero, que fue lo mismo que hizo cuando llegó a la Argentina. En Palmi pude conocer, también gracias a Giuseppe, una carnicería histórica de la familia. Probablemente fue el lugar donde trabajó mi bisabuelo Vincenzo antes de la guerra", explica.Al llegar a la Argentina, Luciano imprimió todas las fotos del viaje para regalarle a su abuelo junto al rol matricular de su bisabuelo. "Se lo entregué en un sobre y le dije: 'Este es mi regalo para vos'. Valió la pena hacer el viaje para poder traerle a él información de su infancia o de su papá que quizás de otra manera no hubiese podido acceder a eso. Es muy fuerte", finaliza.El homenaje de volver Algimiro Castiñeira llegó a la Argentina cuando tenía 24 años desde la aldea de A Torre, de la ciudad de Villalba en Galicia, España. Era la época de la guerra y cuatro de sus hermanos tuvieron que alistarse. Dos de ellos murieron en combate y cinco terminaron instalándose en la Argentina en diferentes momentos. Argimiro fue el que se encargó de traer a los dos hermanos más chicos. Se instalaron en Córdoba donde un tío trabajaba como sastre y fue quien los ayudó con los pasajes y les envió la carta de invitación que necesitaban para entrar al país. "Mi papá trabajaba todo el día en la sastrería, cosía a mano, hasta que le sangraban los dedos. No paraba. A veces estaba tan cansado que su tía le daba café para que se pudiera mantener despierto. Decía que acá se trabajaba mucho, pero se comía bien. Siempre contaba eso: que allá en Galicia pasaban hambre, y acá, aunque fuera a puro esfuerzo, había comida en la mesa", detalla Matilde Castiñeira, la hija del medio de Argimiro y explica que esa fue su vida hasta que logró poner su propia zapatería con cuatro socios.La primera vez que Matilde fue a España tenía 5 años. Partió en barco con su mamá, que también había nacido allá, y su hermano menor. Se quedaron nueve meses mientras Algimiro construía en Córdoba la que sería la casa familiar durante mucho tiempo. "Esa primera vez me acuerdo que agarré justo los últimos dos meses de escuela de mis primos, así que iba con ellos a un aula rural", cuenta. Ese fue el primero de varios que hicieron en familia. En 1975, Argimiro junto a su esposa y sus tres hijos, decidieron emprender la segunda visita a España. "Viajamos en tren hasta Buenos Aires. Era toda una odisea. Porque en esa época no era común hacer viajes tan largos", detalla. Cada vez que iban visitaban a ambas familias y pasaban mucho tiempo con tíos y primos. "Cada vez que nos despedíamos llorábamos porque durante el tiempo que estábamos se establecía un vínculo afectivo que era muy grande. Yo tenía primos y primas de la misma edad, entonces me dolía mucho dejarlos. Era especial volver a esos lugares que de pequeño te habían contado, pero que no tenés mucha conciencia de cómo son", expresa y cuenta que un recuerdo que tiene grabado en su corazón es el sabor de las papas fritas que hacía su tía con aceite de oliva. "Cada vez que siento ese aroma, vuelvo a ese lugar", dice.En 2025, Argimiro hubiese cumplido 100 años y Matilde, junto a sus dos hermanos, decidieron volver a A Torre. Fue un viaje que prepararon con mucho tiempo de anticipación y al que, llegada la fecha, se sumaron más miembros de la familia como sus dos hijos, Florencia, que tiene dos hijos y vive en Coruña, y Pablo, que vive en México. "Le hicimos una especie de homenaje. Mandamos a hacer una cerámica en Triana y la colocamos en una fuente de la aldea. Justo donde pasa uno de los caminos de Santiago", detalla y cuenta que la placa está escrita en gallego, idioma que ella comenzó a estudiar en este último tiempo. También se hicieron gorras y unos stickers con algunas frases que siempre decía Argimiro como "si me permiten, voy a meter la cuchara". Esa vez, al igual que todas las veces que visitaban el pueblo, se juntaron con primos y sobrinos a festejar en la que fue la casa de su papá, que aún hoy sigue en pie. Una prima hizo pulpo y empanada a la gallega para todos. Matilde llevó impresas algunas fotos de los últimos años para compartir con toda la familia. "La canción América, de Nino Bravo, me lleva a un recuerdo muy vívido. Mi papá nos había ido a buscar a mí y a mis primas más grandes a una verbena. Estábamos caminando, yendo al auto mientras sonaba esta canción. Al otro día nosotros volvíamos a la Argentina y yo lloraba. Cada vez que la escucho me acuerdo de ese lugar con lucecitas y de la alegría que tenía mi mamá y mi papá cada vez que visitábamos su tierra", finaliza. Diferentes iniciativas para acortar distanciasSi bien es algo que empezó de forma espontánea, las embajadas -sobre todo la de Italia y España- comenzaron a ponerle atención y a incentivar el turismo de raíces con diferentes programas.Italea es una iniciativa del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación Internacional de Italia que busca incentivar a que las personas se animen a viajar y a redescubrir sus orígenes italianos. A través del sitio web www. italea.com, los viajeros pueden introducir el municipio o región del antepasado y acceder a guías turísticas estandarizadas o solicitar un itinerario personalizado. Para esto último, la página pide algunos datos: origen del viaje, municipio que se quiere visitar, fechas, cantidad de viajeros, entre otros. Una vez enviada la solicitud, el equipo de Italea se pondrá en contacto por mail con un itinerario tentativo. El coordinador del proyecto, Giovanni María De Vita explicó: "No solo se trata de promover, sino que creamos una oferta turística en diferentes regiones de Italia, donde se proponen actividades que permiten a los ítalo-descendientes descubrir los lugares donde nacieron los antepasados". Además de conocer las regiones, el proyecto ITALEA "propone la investigación genealógica que va a individualizar la casa, por ejemplo, donde nació el antepasado", contó De Vita.Por el lado de España, si bien no hay un programa integral, cada entidad lo maneja a través de su comunidad autónoma. Por ejemplo, en el caso de Galicia, existe un programa llamado Reencuentro con Galicia que financia viajes para que emigrantes gallegos que residan en América puedan volver a su lugar de origen. En el caso de Castilla y León, el programa se llama Añoranza y busca que los mayores de 60 años que sean ciudadanos de esta región puedan tener una estancia temporal en su lugar de origen. En Irlanda, por ejemplo, la ONG Ireland Reaching Out que se encarga de ayudar a la gente que tiene ascendencia irlandesa a conectar con sus raíces. Ayudan a trackear ancestros e incluso a hacer de guías a las personas que deciden viajar para conocer el lugar de donde viene su familia. En Europa incluso hay agencias privadas que se dedican únicamente a ofrecer experiencias de turismo de raíces en países como Polonia, Hungría, Austria y más.
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¡Mamá, tengo hambre! El fresco del anochecer en Mar de Ajó despertaba el deseo de los niños en el clásico paseo por "el centro" (si cabe el término) del pueblo. Pero éramos muchos y mi madre trataba de retrasar el cumplimiento de esa demanda para que el gasto familiar no escalara demasiado.Mi capacidad de insistir ya se parecía mucho a la que desarrollaría años después en mi trabajo periodístico, así que decidí cambiar de objetivo: ¡papá, tengo hambre!, probé, a ver si tenía más suerte. Luego de tres intentos (podrían haber sido más, disculpen la falta de precisión por el tiempo transcurrido) y de varios tirones en el borde de su campera, mi padre giró su cabeza hacia nosotros y con evidente picardía soltó: "A ver, Andrés, vete hasta casa y le traes un bollo de pan a tu hermano, que tiene hambre". Mi cara, mezcla de sonrisa y temida desilusión, fue en simultáneo con mi reclamo: "¡Pero yo tengo hambre de alfajor!".Puedo recordar las risas de mis padres y de mis hermanos ante la ocurrencia del más pequeño como si fuera hoy, igual que el aroma del chocolate que surgía de El Cafetal, un viejo local mezcla de expedición de café, bombones y, por supuesto, los alfajores más ricos del pueblo, atendido por un adorable matrimonio vasco (como mi padre) que ya se habían hecho amigos de la familia, después de tantos años de veraneos en el mismo sitio. Mientras su mujer atendía el local, don Peña se ocupaba de crear mediomundos tejiendo el alambre con sus manos de cuatro dedos, lo que agregaba misterio a mi asombro infantil. Eso, y el infaltable puro, que parecía no terminarse nunca entre sus labios.No sé si les pasa, pero muchas veces mi olfato reacciona ante el estímulo de algún olor que me transporta directamente a lugares y tiempos más o menos lejanos, y me hace sentir exactamente allí. Especialmente, claro, cuando se trata de sensaciones o recuerdos placenteros. El chocolate, o más precisamente el alfajor de ese gusto, es uno de ellos. Fíjense cómo será que el día que me diagnosticaron diabetes (no pregunten cuánto hace), después de salir de la crisis, lo primero que pensé, sufriente, ¡fue que ya no podría comer más alfajores!Cada vez que voy a alguna playa de Buenos Aires cuando el clima se pone más cálido hay un perfume en los pastos que crecen en la arena, mezclado con el calor, que me lleva de vuelta a esos lugares, esos años. Y el mar, claro. ¿Será el salitre, el iodo, rastros de las presas de algún pescador? No lo sé, pero volví a sentir lo mismo el fin de semana largo en Mar Azul.No es lo único. Hace cinco meses nos mudamos a la Capital, después de casi 30 años en Martínez. Después de la agitación propia de esos movimientos sísmicos, el aroma de unos árboles me llevó de regreso al barrio. También en Belgrano los tilos nos alegran la vida en primavera.Pensaba en esas sensaciones vagas que nos provocan nostalgia, deseos de volver a vivir esos momentos y al mismo tiempo frustración por lo imposible, cuando me sacudió la noticiaPensaba en esas sensaciones vagas que nos provocan nostalgia, deseos de volver a vivir esos momentos y al mismo tiempo frustración por lo imposible, cuando me sacudió la noticia: Joaquín Sabina, el eterno rebelde, el más madrileño de los andaluces, sintió que le llegó la hora del retiro de los escenarios. El que dejó Úbeda, Jaén, muy joven para instalarse en la capital y escribió, primero, que si lo visitara la muerte no lo despierten porque en Madrid "no queda sitio para nadie", y luego se corrigió y exclamó, en los mismos versos, que "aquí he vivido, aquí quiero quedarme".Y el que asegura que en Comala, el pueblo irreal adonde el protagonista de "Pedro Páramo", la genial novela de Juan Rulfo, regresa en busca de su padre y encuentra un pueblo de fantasmas, comprendió que "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver". Señal inequívoca de que es mejor quedarse con la ilusión y no intentar regresar a un lugar que ya no existe. Porque nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
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La exconductora de televisión compartió un video lleno de nostalgia y orgullo por los logros de su hija, quien se prepara para estudiar en el extranjero, recordando siempre la presencia de su padre.
El secreto de una vieja receta, cuando el pistacho, la crema del cielo y la menta granizada eran los gustos más relegados.
Carlos Granés, Pedro Cateriano, Alonso Cueto y su editora Pilar Reyes evocan su lucidez, su ética y su pasión por la literatura hasta el final. Amigos y colaboradores recuerdan al escritor fiel a sí mismo, al hombre que hizo de la literatura una forma de resistencia.
Un grupo de expertos identificó la función de estructuras neuronales responsables del reconocimiento social y experimentó con un tratamiento existente que logró proteger la memoria afectiva durante las pruebas realizadas en modelos animales
Jairo Rodríguez Ovalle, uno de los cerca de 4.000 sobrevivientes de la catástrofe natural en la que murieron 25.000 personas, habló con Infobae Colombia y dio su estremecedor relato de lo ocurrido aquel 13 de noviembre de 1985
Nuevos estudios revelan que las experiencias más emotivas activan una sincronización especial entre varias áreas del cerebro. Las claves de un hallazgo que podría ser clave en el desarrollo de terapias cognitivas innovadoras
Lucía Crivelli, neuropsicóloga, explicó cómo las emociones pueden alterar lo que recordamos. No siempre nos acordamos los hechos tal cual sucedieron, sino cómo nos sentimos al respecto.
Tenía dieciséis años cuando en 1959 salí de Masatepe para matricularme en la Escuela de Derecho en León. El 1° de enero de ese año los guerrilleros de la Sierra Maestra habían entrado en triunfo en La Habana, y en Nicaragua solo se hablaba de la lucha armada. Si había caído Batista, también se podía botar a los Somoza. El fundador de la dinastía, Anastasio Somoza García, muerto a tiros en 1956, allí mismo en León, había heredado el poder a sus dos hijos: Luis, que ocupaba la presidencia, y Anastasio, jefe del Ejército.El lunes 1° de junio se abrían las clases, pero las autoridades universitarias decidieron posponer la apertura de los cursos tras el desembarco aéreo, desde Costa Rica, de un grupo de insurgentes encabezados por el periodista Pedro Joaquín Chamorro, en dos viajes sucesivos de un viejo avión de carga, destruido por la aviación somocista tras el segundo aterrizaje. La gran mayoría de los integrantes de las dos columnas fueron hechos prisioneros.Las clases finalmente se abrieron, pero el 24 de junio otra columna guerrillera, apoyada desde Cuba con pertrechos por el Che Guevara, fue sorprendida en el campamento montado en El Chaparral, en territorio de Honduras, antes de que pudiera atravesar la frontera para internarse en territorio nicaragüense, en una maniobra combinada de los ejércitos de los dos países, que resultó en masacre. Carlos Fonseca, quien sería luego fundador del Frente Sandinista, venía como integrante de esa columna.La supuesta muerte de Carlos Fonseca desató protestas callejeras diarias. De repente yo también estaba en las calles, otro mundo distinto de aquel de donde yo venía, porque toda mi familia era leal al partido liberal, el partido de los Somoza.El 23 de julio se celebraría el desfile festivo de novatos, pero la dirigencia estudiantil decretó que sería una manifestación de duelo. Se pidió que concurriéramos con corbatas negras y las mujeres de luto. A las tres de la tarde nos concentramos en el paraninfo. Y salimos a la calle.Como un pelotón de soldados nos cerraba el paso, empezamos a marchar de regreso. Yo iba por la banda izquierda, caminando por la acera, cuando de pronto escuché el estallido de una bomba lacrimógena y enseguida vi correr por el pavimento las latas rojas que explotaban llenando la calle del humo, sonaron a mis espaldas los primeros disparos secos y cortantes de los fusiles Garand, enseguida el tableteo de una ametralladora, me topé con la puerta de servicio del restaurante El Rodeo, la empujé y cedió, y subí a grandes trancos por una escalera que daba a la puerta de un dormitorio donde había en una cama una empleada con tres niñas que, aterrorizadas, se pegaban a su cuerpo.Me asomé por el balcón del dormitorio que daba a la calle, donde de pronto el aire se había vaciado de ruidos y el tiempo había desaparecido. Los soldados que cerraban la bocacalle estaban colocados en tres posiciones, de pie, de rodillas, acostados en el suelo; los fusiles humeantes, el que manejaba la ametralladora de trípode también acostado en la acera de la banda izquierda, la misma por donde yo había corrido, y hacia la banda derecha un montón de cuerpos tendidos y la sangre que se extendía por el pavimento y ahora el silencio se rompía y alguien gritaba "¡una ambulancia!, ¡una ambulancia!".Pregunté a la mujer si había un teléfono; no tenían. Volví al balcón y vi a un cura que de rodillas bendecía a un herido, momento en que escuché las sirenas insistentes de la ambulancia del Cuerpo de Bomberos, pero los guardias no se movían para dejarla pasar.El pelotón comenzó por fin a retroceder, logró pasar la ambulancia, bajé a la calle y descubrí a Erick Ramírez, mi compañero de banca en la primera fila del aula, tendido boca abajo en el suelo. Me arrodillé a su lado para decirle que no se afligiera, que lo llevaríamos al hospital; el agujero en la espalda era pequeño, pero cuando lo volteamos para levantarlo y cargarlo, tenía todo el pecho desflorado, y unos pasos más allá estaba sobre el pavimento el cadáver de Mauricio Martínez, mi otro compañero de banca, y dos muertos más, Sergio Saldaña y José Rubí, y muchos heridos, la cuenta será de más de setenta.Llevamos al Hospital San Vicente a los heridos y a los muertos subiéndolos como pudimos en taxis y en vehículos particulares. Es la primera vez que entraba a una morgue. Los cadáveres eran desnudados y colocados sobre las losas esperando para ser lavados con una manguera.Cuando al día siguiente las radios de Managua transmitieron los nombres de los muertos, mi tío Gustavo Mercado, que era gerente de una compañía pasteurizadora de leche, creyó escuchar "Sergio Ramírez" en la lista, confusión causada por los nombres de Sergio Saldaña y Erick Ramírez. Sin avisar nada a mis padres, emprendió el camino a León llevando una mortaja. Los retenes militares no lo dejaron pasar.Había sobrevivido. Pocas semanas después cumpliría 17 años.
MAR DEL PLATA.- Parece haberse hecho costumbre de la gestión artística que se hizo cargo del Festival Internacional de Cine desde el año pasado inaugurar la muestra con una novedad musical. En 2024 eligieron Emilia Pérez y ahora acaba de tocarle a El beso de la mujer araña, un título mucho más cercano a la identidad porque se inspira en los personajes creados por Manuel Puig en su célebre novela homónima. Esta nueva versión, que llegará a los cines argentinos el jueves 8 de enero, se distingue de las anteriores precisamente por su carácter musical. Su director, Bill Condon, adaptó a la pantalla la obra de Broadway estrenada en 1992 con partitura de John Kander y letras de Fred Ebb, la misma exitosa pareja creadora de Cabaret y Chicago. El experimentado Condon regresa con esta película a un género que conoce a la perfección: escribió el guión de Chicago (ganadora del Oscar a la mejor película en 2002) y fue autor y director de Dreamgirls (2006) y La bella y la bestia (2017). Esta renovada mirada a los personajes creados por Puig tiene como protagonistas al mexicano Diego Luna (como Valentín Arregui, el revolucionario encarcelado por sus ideas en una cárcel argentina bajo un gobierno dictatorial), al actor queer de origen latino Tonatiuh Elizarrazaz (como Luis Molina, el personaje de William Hurt en la versión dramática dirigida por nuestro compatriota Héctor Babenco en 1985) y a Jennifer Lopez, en un papel clave dentro de la estructura del musical y mucho más abierto del que encarnó Sonia Braga en aquella película. Condon y Tonatiuh (así lo conoce todo el mundo en Hollywood) son las figuras invitadas extranjeras más destacadas de este año en el festival marplatense y dialogaron mano a mano con LA NACION en la soleada tarde de viernes en la Ciudad Feliz después de presentar la película en la gala inaugural del jueves por la noche. -A diferencia de la novela de Puig y del propio musical de Broadway, ustedes sitúan el comienzo de la acción en la Argentina de 1983, en plena lucha contra la dictadura. Inclusive se menciona explícitamente que 30.000 personas fueron asesinadas o encarceladas. CONDON: -Como todos saben, la novela no está ambientada en la Argentina, nunca se especifica el lugar. La novela habla de los años 70, cuando fue escrita, pero él nunca dice en qué país transcurre. Y en el musical, escrito a principios de los 90, también está esa idea de situar la acción en los 70. Nunca creí que la idea de Puig de no mencionar un país específico funcionaría, aunque siempre te estás preguntando cuándo y dónde ocurrió todo. Cuando Héctor Babenco adaptó la novela en 1985 la ambientó en Brasil y fue como una película contemporánea. -Y dramática, no un musical como el de ustedes. CONDON: -Exactamente. Por eso pensé que tenía sentido ambientarla en la Argentina. ¿Por qué elegí 1983 en vez de 1975? Fue una especie de reconocimiento al hecho de que los musicales siempre tienen un final feliz. Pasa hasta con Amor sin barreras, con toda su tragedia. Además, en 1983 cayó la Junta Militar y se sintió como ese atisbo de esperanza fuera algo importante para agregar a la trama. -Además de la estructura musical, ¿es o no esta versión una película política?CONDON: -Creo que sí. Todo es político en el fondo. En el musical vemos a un hombre fuerte, que a la vez es el más rico y tiene a todos bajo su control. También la sensación de que el grupo, la comunidad entera, están bajo amenaza y la Mujer Araña llega para ayudarlos. Y los personajes de Armando y Aurora son un reflejo de Molina, que decide quedarse en el lugar y ayudar a la gente que lucha contra el poderoso. -Lo pregunto porque me estoy anticipando a la reacción de los espectadores argentinos, que seguramente estarán atentos a la fidelidad del entorno y la ambientación con los hechos reales ocurridos en ese tiempo. C0NDON: -Yo también la tengo como director estadounidense haciendo una película ambientada literal y específicamente en la Argentina. La hicimos en inglés, pero con un grupo de muchos actores argentinos, uruguayos y de distintos países latinoamericanos. Esta es una película panlatina, así que nunca pretendería algo totalmente auténtico o que iba a hacerse en español. Recuerdo grances conversaciones con Diego Luna, que como una verdadera fuerza del cine mexicano tiene ideas muy desarrolladas por este tema. Y una vez hablamos con él sobre hacerla no en español, sino tratando de encontrar una especie de sonido argentino que todos compartirían. -¿Y a qué conclusión llegaron?CONDON: -La idea original de Diego era: "No pretendas que sea una película estadounidense, es un musical". Igual me interesa saber algo. Cuando hablás de fidelidad a los hechos reales, ¿a qué te estás refiriendo? -Por ejemplo, a que la dictadura militar argentina en 1983 estaba en retroceso. Sobre todo después de la derrota en Malvinas. CONDON: -Lo sé. Aunque es 1983 y la Junta está a punto de caer, hay gente protestando en las calles. No fue hasta 1983 que fue vaciada la cárcel de Caseros, ¿verdad? Aunque sí hubo grietas en la armadura, la caída final ocurrió en 1983.-Tonatiuh, ¿cuál fue tu primera acercamiento a esta historia y a sus personajes?TONATIUH: -Lo primero que hice fue leer el guión. Y luego le pregunté a Bill qué quería lograr dentro de ese mundo. La oportunidad que me dio Molina fue poner en el centro a una persona de género queer o sin género como protagonista. No me importaba que el público lo percibiera como hombre o mujer. Quería que todos se enfocaran en su corazón, su espíritu y su alma. Fue mucho el esfuerzo.-¿Lo lograste?TONATIUH: -Lo primero, no es broma, fue perder algo de peso. Estaba gordo en ese momento. Y después estaba la construcción del personaje. Por un lado Molina, ubicado en algún lugar de este espectro sin género. Y por el otro Kendall Nesbitt, otro personaje que interpreto, que es el clásico hombre de Hollywood. Ahí le pregunté a Bill qué películas quería citar y qué estrellas quería emular. -¿Qué nombres surgieron? TONATIUH: -Naturalmente quise tener la esencia de Gene Kelly y Fred Astaire, o el cabello de Errol Flynn. Hasta que me pregunté qué actor de la época seguía dentro del armario como un alma torturada. Ahí pensé en Montgomery Clift, que fue mi línea de apoyo para Kendall. Con esto y con Molina viviendo su sueño de estrella de Hollywood sentí que podía interpretar todo el espectro de género en dos horas. -Hay influencias muy fuertes del musical clásico de Hollywood en esta película. Sobre todo el uso del technicolor como un homenaje muy visible al cine de Vincente Minnelli. CONDON: -Absolutamente cierto. Tuvimos dos influencias muy conscientes: Minnelli y George Cukor. El gran uso que ellos dos hacían del color, del diseño y del movimiento de cámara para expresar emociones. Y agrego otra cosa, porque siempre fuimos conscientes de que todo parte del recuerdo de Molina. También hay pequeños elementos de telenovela en el personaje. TONATIUH: -Cada actor interpreta a tres personajes distintos y desde ese lugar Bill nos regaló a los actores algo muy raro: rodamos dos películas por separado, aunque esos mundos no se cruzaron casi nunca. Eso nos permitió, por ejemplo, vivir la realidad de un estilo de actuación específico de proscenio en los años 50. El tramo dramático, a su vez, se filmó en secuencia cronológica y eso nos permitió crear la intimidad que viven Molina y Valentín. La primera vez que Molina y Valentín se ven en la película fue la primera vez en que Diego y yo estuvimos completamente en personaje. -Una parte de la película fue filmada en Uruguay. ¿Consideraron en su momento la posibilidad de filmarla en la Argentina?CONDON: -Queríamos hacerlo, pero en ese momento no pudimos por culpa de una gran fluctuación en el tipo de cambio. Esta es una película independiente y el estudio seguía luchando contra nosotros en un momento porque no confiaba que el presupuesto previsto se mantuviera para cuando llegáramos aquí. Eso fue a finales de 2023. -Empezó a hablarse de Tonatiuh como actor de cine a partir de esta película. ¿Qué significó para vos haberla hecho?TONATIUH: -No puedo leer el futuro, pero sí decirte que en estos últimos seis meses todos los días se sentían como si yo fuera Hannah Montana. No es habitual encontrar personajes queer de tanta relevancia y la mayoría de las veces no quedan en manos cuidadosas. Me siento muy responsable por la visibilidad que tiene este personaje en un momento en que nuestra comunidad está siendo atacada. -¿Hablás solo de los Estados Unidos o también más allá de esas fronteras?TONATIUH: -Creo que es algo mundial, pero en los Estados Unidos, mi país, hoy a las personas trans se las llama terroristas. Sentí con esta película la responsabilidad de hacer justicia a esta comunidad y de humanizarla, porque las fobias nacen del miedo a lo desconocido. Tenemos la oportunidad de mostrarle durante dos horas a muchas personas que tal vez no estén abiertas en ese sentido a conocer a alguien como Molina. El mejor regalo que nos hace el arte es rompernos el corazón y recordarnos a qué comunidad pertenecemos. No recuerdo haber experimentado antes algo así. -¿Qué pueden decirme de Jennifer Lopez y su aporte a esta película?TONATIUH: -Jennifer es fantástica. Hay dos Jennifers. Una es, como sabes, esta super mega estrella masiva. Fue emocionante bailar y cantar con ella. Y luego está la persona aguda, rápida, emocional, a la que llegas después de conocerla. Ella es una amante del arte. Como Diego y como yo, creo que cumplió en esta película el sueño de cualquier artista: interpretar a múltiples personajes, retroceder en el tiempo, transformarse. Y además pudo ponerse en los zapatos de Rita Hayworth y Marilyn Monroe. -Detrás de las cámaras aparecen como productores Matt Damon y Ben Affleck. CONDON: -Tonatiuh está aquí gracias a ellos. Una de las primeras cosas que les dije fue que quería un actor queer para interpretar a Molina. Y eso era algo innegociable. Me respondieron: "Todo lo demás está cubierto, simplemente encuentra a la mejor persona". Ellos mismos, que también son creadores, entendieron que la película viviría o moriría a partir de esa elección. -Tonatiuh, además de actuar, cantás y bailás. ¿Tuviste que mejorar alguna de estas habilidades para la película?TONATIUH: -"¡Tengo que bailar con Jennifer Lopez, será mejor que me prepare!". Y después me tocó bailar un tango con Diego. Cuando rodamos en Uruguay visitamos algunas milongas, en Buenos Aires y en Montevideo. Cuando vi a esos bailarines hubiese dejado todo por tener una segunda toma. Los bailarines de tango son simplemente fenomenales. -¿Es cierto que esta película cierra una especie de trilogía del cine basado en los musicales de Kander y Ebb?CONDON: -Lo vengo diciendo así. Hay una conexión real entre Sally Bowles en Cabaret, Roxie Hart en Chicago y Molina en El beso de la mujer araña. Los tres personajes soportan vidas frustradas y de alguna manera también desesperadas. A la vez, se mueven dentro de sus fantasías y encuentran la felicidad y la realización personal en el show business. Yo no participé en Cabaret, pero escribí Chicago y dirigí El beso de la mujer araña. Mataría por ver un día en alguna cartelera un triple programa con todas ellas juntas.
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Emilia Frigerio y Violeta Santamarina se conocieron cuando eran chicas, estudiando Comunicación en la Universidad Austral. Ya recibidas se asociaron y comenzaron a realizar podcast para empresas, personas e instituciones, pero hubo un momento en que las dos sintieron la necesidad de apostar a un proyecto propio. "Se nos ocurrió explorar la maternidad de gente conocida porque Violeta tiene una hija tenista, y en el proceso de verla competir, tanto a nivel nacional como internacional, vio madres de todo tipo: algunas muy buenas y contenedoras y otras desastrosas, de esas que les gritan a los hijos y los presionan", cuenta Emilia.Ahí apareció la semilla, esas ganas de indagar en las mujeres detrás de los grandes deportistas argentinos, pero también detrás de políticos, científicas, cantantes, empresarios, bailarinas y más. Hicieron una lista de nombres y así, de a poco, las fueran contactando de a una. Las madres, para su sorpresa, aceptaron gustosas la propuesta de hablar de sus hijos. De la mamá de Marcos Galperin a la de Chano Charpentier; de la de Pierpaolo Barbieri a la de Florencia Cayrol; de la de Alexis Mac Allister a la de Paloma Herrera. "Cuando la mamá de Manu Ginóbili nos dijo que sí, se nos abrieron muchas otras puertas", comparte Emilia. Así, Madres de nació como un podcast grabado a dos celulares en la intimidad de hoteles, bares y casas. "Cuando vimos que teníamos primicias, pluralidad de voces, y un elenco de madres tan potente, entendimos que había que ir por más".De esa forma, llegaron al universo editorial. "Creíamos mucho en este proyecto. En medio de tanto dolor y guerras, sabíamos que era una propuesta amorosa, de amor y aprendizaje", comparten las autoras. De ahí al libro, que se presentó el último miércoles, y al podcast de LA NACION, no hubo más que un par de pasos. En este Día de la Madre, entonces, compartimos algunos testimonios de las madres de grandes personajes argentinos.María, mamá de Esteban BullrichAl Esteban niño, de entrada, le costó hablar. El nacimiento de su hermano generó en él un retroceso. María, su mamá, cuenta que pensaron en llevarlo a una fonoaudióloga, pero ella finalmente confió en el proceso natural del chico. Y no se equivocó. De hecho, recuerda, se largó a hablar en el campo, cuando se encontró con todos sus primos mayores. Para ser parte de la banda, había que adaptarse y hablar. "Esteban de niño soñaba con ser muchas cosas. Quería ser piloto de avión y consiguió serlo. Quería estudiar afuera y lo consiguió también. Siempre lo admiré por ser un apasionado de todo. Quería ser político y lo fue", asegura su madre. "Es tenaz, luchador, siempre va para adelante. Es focalizado. Se pone objetivos y no para hasta conseguirlos".-¿Cómo es ser la mamá de Esteban Bullrich?-Por un lado es muy lindo, pero también es muy triste en este momento, por lo que está viviendo. A la vez, está haciendo una demostración de fortaleza impresionante, y me emociona lo que genera en los demás. La gente se me acerca cuando sabe quien soy y me pide un beso o un abrazo. Hay gente que me mira y se conmueve al verme, solamente por ser su mamá. Cuando supe que tenía ELA sentí que era una gran pérdida. Para su familia, para sus amigos y para el país. Pero bueno, es lo que nos toca. Y además, como dice su mujer, Uke, "siempre puede haber un milagro".-¿Cuándo te diste cuenta de que él era un distinto?-Distinto no. A mí siempre me gustó que mis hijos tuvieran su personalidad bien marcada para poder defenderse en la vida. Creo que es muy importante. Hay otra cosa que siempre les dije: "No te quejes si no te metés". Y Esteban se metió. Desde chico. De hecho, a sus 16, 17 años, tuvo un entredicho con un político mayor, Chacho Jaroslavsky. No me acuerdo tanto, era en una exposición pegada a la UBA de Derecho. Chacho lo llamó "mequetrefe" y Esteban, días después, le contestó con una carta pública. También recuerdo cuando, en 1983, hicimos una especie de "prode" en familia por las elecciones presidenciales. Lo ganó Esteban, y no tenía más de 15 años. Una muestra más de su olfato político.Un luchador Ese Esteban criado en libertad es muy parecido al Esteban actual. Su madre recuerda que "él prestaba mucha atención en el colegio, estudiaba con antelación, se preparabaâ?¦ Siempre fue un tipo que prestó mucha atención a las cosas que quería, y lo más bello es que las ejecutó. Toda la vida emprendió cosas, lideró, llevó adelante sus ideas, armó equipos, marcó sus puntos. Es muy luchador cuando se propone algo: se pone las anteojeras y avanza. No lo van a tirar abajo. Ni ahora lo tiran abajo. Otro ya se hubiera entregado, pero él hace ya dos años que habla por los ojos. Es durísimo, tiene bajones, pero sigue. Esto, creo, es para demostrarles a sus hijos que en la vida hay que lucharla", se emociona María.-¿Qué admirás de tu hijo en la actualidad?-Su fortaleza. Y su fe. Esteban le deja un gran ejemplo a la sociedad. Es una persona recta, un gran luchador, que hizo mucho por Argentina. Deja un gran modelo de lo que debería ser un político. A una mamá joven le diría que es fundamental enseñarles a los chicos a defenderse solos, que tengan personalidad y puedan llevar adelante la vida, que se vuelve cada vez más complicada. Que no se dejen llevar por la corriente.Silvia, mamá de Florencia CayrolPasar por un tratamiento oncológico es durísimo. Es un antes y un después en la vida de una persona. Es descubrir un mundo nuevo, muchas veces feo, incómodo, doloroso.Hay una argentina llamada Florencia Cayrol que dedica su vida a la investigación para hacer que los tratamientos oncológicos sean menos invasivos. Esta científica marplatense merece que cada argentino la conozca por su talento, sus hallazgos y el reconocimiento que recibe a nivel internacional. Y ¿qué mejor que hablar con su mamá para entender cómo fue su crianza y qué camino recorrió para llegar tan lejos?Silvia jamás imaginó que esa bebita que nació en Mar del Plata, a la que bautizó con el nombre de Florencia (inspirándose en una niña a la que le leía cuentos cuando la visitaba en Casa Cuna), sería una reconocida científica a nivel mundial. Florencia, nombrada así también por la flor de los almendros que invade las calles de Mar del Plata cada septiembre, es Doctora de la Universidad de Buenos Aires, Licenciada en Biotecnología, Técnica laboratorista universitaria y Diplomada en Ciencia y Tecnología. En 2022 fue elegida Científica del año por el Women Economic Forum por sus estudios sobre tratamientos oncológicos. Ese fue el primero de muchos reconocimientos a nivel internacional. El último fue hace apenas unos meses: en septiembre de 2024 fue reconocida por la Sociedad Americana de Hematología por sus estudios sobre un cáncer muy agresivo. Florencia, cuenta su mamá, estuvo expuesta a la medicina desde muy chiquita, porque Silvia también es médica."Flor era muy inquieta desde chiquita, y fue por eso que ya en el jardín de infantes un profesor me mandó a anotarla en gimnasia artística. Me pareció una genialidad y a ella le gustó de entrada. Lo que no imaginaba en ese momento era que sería tan buena que llegaría a representar a nuestro país en los Juegos Panamericanos. A los siete años ya competía, y así durante toda la primaria. Eso implicó mucho sacrificio. Combinar estudios con entrenamientos de alto rendimiento y torneos internacionales fue agotador", recuerda esta mamá que la acompañó, la estimuló y también la cuidó. Florencia estudiaba en Mar del Plata, competía los fines de semana en localidades cercanas y además viajaba a Buenos Aires seguido para prepararse en el CeNARD. Su nivel deportivo le exigía entrenamiento profesional. Silvia creía en la gimnasia como diversión, pero el talento y la tenacidad de su hija la llevaron más lejos de lo esperado.A los 17 años, sin embargo, Flor dejó la gimnasia artística. Le quedaron las medallas, los recuerdos y el orgullo de representar los colores de su bandera. Ahora, era el turno de la ciencia. Tanto para el deporte como para la investigación se necesitan horas y horas de ensayo y error. Y esa tenacidad hace a la personalidad de Florencia. "Si tuviera que definirla con una sola palabra, sería 'perseverante'. Es muy insistente y tiene la capacidad de mantenerse en una decisión. Es firme y tiene claro lo que quiere", asegura Silvia.-¿Cómo llegó Flor al universo científico?-Tuvo un profesor de biología en el colegio con quien estudió algo de genética y biología molecular; con él entró a un laboratorio por primera vez, y fue quien le despertó la curiosidad. Florencia, de alguna manera, se enamoró del microscopio en esa época. Después, con los estudios universitarios, llegaron temas nuevos: biotecnología, endocrinología, oncología.-¿Fuiste una mamá exigente?-Sí, muy. Especialmente con el estudio. A veces me gustaría haber sido menos exigente, pero creo que puede haber contribuido a esa tenacidad que tanto define a Flor. De todas formas, esa exigencia no me hizo menos cálida. Mi objetivo era que mis hijos sintieran que siempre podían charlar conmigo de lo que sea, abiertamente. Y por suerte lo logramos.-¿Qué le deja tu hija al mundo?-Ella es un ejemplo de esfuerzo y tenacidad. Y en cuanto a su investigación, deja conceptos que a la larga van a ayudar a muchos pacientes con cáncer a pasarla un poquito menos peor. Su idea de mejorar estos tratamientos para las patologías oncológicas es, en definitiva, transformar la calidad de vida de muchos. Eso emociona. Y lo bello de esto es que es un trabajo en red que no termina jamás. Flor desarrolla su investigación a la par de otros científicos en el mundo. Y si hay algo que ella deja inconcluso, otro puede continuarlo en el futuro. No tiene fin.Raquel, mamá de Manu Ginóbili¿Cómo llegar a la mamá de un deportista de fama mundial que casi no ha hablado en público? Manu Ginóbili, orgullo nacional indiscutido. Argentino que conquistó el mundo. Un chico del interior de la provincia de Buenos Aires que jugó al básquet como sus hermanos mayores y pasó a la historia como referente de ese deporte en su país y en el planeta. Fue cuatro veces campeón de la NBA; en varias oportunidades, elegido para el Juego de las Estrellas. En el final de su carrera, no solo se retiró élâ?¦ también retiraron su camiseta de los Spurs. Raquel, su mamá, casi no lo vio jugar. Le daba nervios que se lastimara. Prefería quedarse en casa, hacer sus cosas y recién enterarse del resultado de un partido por el modo en que sus varones giraban la llave de entrada al regresar. Y las risasâ?¦ o los silencios.Nos recibe en su casa, sobre una calle céntrica pero arbolada y silenciosa. La misma donde se criaron Leandro, Sepo y Manu. La misma donde cumplió 50 años de casada con Jorge, para todos "Yuyo", gran referente del básquet nacional. Escucharla es descubrir a una madre práctica, a quien ni las luces ni los premios obnubilaron jamás. Se ríe al confesar cuán equivocada estaba: "Yo le decía a Manu que dejara el básquet y estudiara para ser contador". Manu es su tercer hijo varón. "Lo llamé Emanuel David porque, estando embarazada, leía la Biblia. Me encantó el nombre. Mi marido no quería, pero bueno, las mujeres siempre ganamos. David es por su abuelo".Avanzada la charla, confesó una primicia: Manu ahora se llama oficialmente Manu. Cuenta Raquel que hace cinco años la llamó un día por teléfono y le dijo: "Mamá, me cambié el nombre; de ahora en más Emanuel pasó a la historia, soy Manu para todo". "Es Manu Ginóbili", agrega su mamá. "Allá debe ser posible hacer esas cosas". Lo dice en referencia a San Antonio, Texas, la residencia actual del deportista.-¿En algún momento te diste cuenta de que Emanuel David era único?-No. Pero sí era un chico muy responsable con sus cosas, con la escuela, con sus amigos. Jugaba al ajedrez, algo que lo diferenciaba del resto, y le molestaba que los otros no supieran jugar. Pero no, no era tan diferente.-¿Cuándo pasaste de ser Raquel a ser "la mamá de"?-Cuando viajó a Italia y empezó a crecer... y cuando se mudó a Estados Unidos, claro. Yo estaba enojada. Cuando había un cambio yo siempre protestaba, porque yo no cambio nunca. "¿Te parece, hijo, cambiar cuando en Italia ya te quieren tanto? En Estados Unidos capaz te dejan en el banco", le decía. "Y vos no estás acostumbrado a no jugar". Una pesada.Primeras señales"El tren pasa solamente una vez", fue la frase de Yuyo años antes, cuando un técnico e íntimo amigo de la familia le anunció a Raquel su idea de llevar a Manu a jugar a La Rioja, lo que implicaba interrumpir sus estudios secundarios. Así fue que partió y comenzó, para el pesar de su madre, su meteórica carrera como basquetbolista profesional. Raquel comenzó a comprender que quizá Manu no sería contador, como ella soñaba. "Lo llevamos. Más de 600 kilómetros en auto. Le fui hablando y criticando el lugar, como para convencerlo de que mudarse era un error. 'Mirá que feo, no hay árboles, no hay pájaros. ¿Estás seguro de venirte a La Rioja?' Él no hablaba; su decisión estaba tomada. El básquet me terminó de quitar al único hijo que quedaba en casa", concluye.-Raquel, ¿ni siquiera lo viste en los Juegos Olímpicos?-Ni siquiera. Qué pavota, hoy me arrepiento.-¿Manu pequeño se parece al crack de fama mundial?-Tras su retiro está, diría, más sedado. Anda en bici, juega al pádel y al tenis, tiene tiempo para sus hijos y su mujer, cuida a sus animales, tiene gallinas y perros. Se va de vacaciones, hace cosas que antes no podía hacer. Hoy disfruta mucho la vida; antes recorría el mundo, pero se quedaba adentro del hotel.-¿Y cómo fue cuando pegó el famoso "estirón"?-A nosotros no nos preocupaba; a Manu, sí. Lo llevamos al pediatra, le midieron las muñecas. "Va a medir 1,85â?³, dijo el médico. "¡Qué poco!", respondió Yuyo. Claramente, el doctor, que medía 1,60, no entendía nada. Manu llegó a medir 1,98 porque de chico estiraba los brazos para encestar. Y vaya que llegó alto. -Con la celeste y blanca, en una final de los Spurs o en un Partido de las Estrellas, ¿tomabas dimensión de dónde estaba tu hijo?-No, yo no. Si te ponés a pensar, después decís "ay, este chico", pero en ese momento, no. Mi marido igual. Una vez que se retiró del básquet, Yuyo comenzó a ver videos y ahí dimensionó el alcance de nuestro hijo menor. Mirando para atrás, creo que fui un poco tonta; esas cosas hay que disfrutarlas, se dan una vez, pero me perdí muchos partidos. Después, claro, leía los diarios o veía resúmenes por TV, pero debería haber estado en la cancha.-¿Qué admirás de Manu en la actualidad?-Casi todo. Cómo se lleva con los hijos, cómo los maneja y educa, lo buen marido que es. Está siempre pensando en la familia, en sus suegros y en mí. También en sus amigos y hermanos. Con sus compañeros del secundario viajan juntos una vez al año. Con los chicos de la selección argentina también se reúne.-Como la mamá de Manu Ginóbili, ¿qué les decís a las mamás jóvenes de hoy?-A mí lo que me preocupa de los padres que veo es que quieren que los hijos trasciendan, pero no por ellos, sino para que hagan lo que esos padres no pudieron hacer. Hay un fanatismo desmedido. Mi marido jamás les gritó a los chicos en la cancha, jamás. Después, en casa, les marcaba los errores, pero nunca se puso en contra de un técnico. Esos padres que exigen en la cancha no son conscientes del daño que ejercen en los chicos. Es malísimo, los presionan demasiado.
La icónica actriz, ganadora del Oscar por Annie Hall, falleció en California tras una batalla contra la neumonía, dejando una huella profunda en el cine y en quienes compartieron pantalla con ella
En el pódcast de Conan O'Brien, la actriz repasó el trabajo compartido con Ledger, destacando su generosidad, la energía creativa y el apoyo incondicional en etapas decisivas de su juventud actoral
Se define como músico nordestino, fronterizo y litoraleño. A partir de esa mixtura, Coqui Ortiz fue creando las canciones de su nuevo disco Álbum de memorias, que presentará junto a su mentora Teresa Parodi.
La actividad física estimula la generación de nuevas neuronas en el hipocampo, lo que facilita el desapego de recuerdos persistentes y aporta mayor flexibilidad cognitiva que puede ayudar a resignificar experiencias pasadas y mejorar el bienestar emocional
Julia Wandelt, de 24 años, le envió más de 60 mensajes en un día a la madre de Maddie. Contactos, reclamos y las pruebas científicas que niegan un vínculo biológico con la familia McCann.
"Tener un espacio de recreación para poder salir por un momento de este mundo es sagrado", cuenta Gonzalo Solimano, artista, productor y fundador de Artlab, el primer centro cultural dedicado al arte digital y nuevas expresiones artísticas tecnológicas de vanguardia de la ciudad de Buenos Aires. Entre su nutrida agenda, una actividad ha ganado el interés: las escuchas de discos de vinilo con un sonido de ultima generación. "Nadie toca su teléfono, se convirtió en un espacio sanador", dice Solimano. Es referente en la música electrónica y artífice de ideas que tienen como fin sacarla del prejuicio que la acerca con la noche y bajarla a la comunidad con producciones con impacto social. "No sabíamos si la gente se iba a bancar escuchar un disco entero", cuenta. Pero la reacción fue inmediata. Como una máquina del tiempo en el límite entre Villa Crespo y Chacarita, las 300 personas que participan de las escuchan logran una conexión con sus recuerdos."Volvés a oír un disco que te cambió la vida y te lleva a ese momento de tu vida", confiesa Solimano. El sonido no es menor, la experiencia es intima y soñadora. Eleva todos los sentidos. "El sonido es único", afirma. El espacio donde se hacen las escuchas se llama "El Estudio" y tiene un equipo de sonido Altec A7, su alta fidelidad logra reproducir matices sonoros que consiguen alcanzar estándares de alta calidad inmersiva. El público está sentado en tatamis o parados, el ambiente consigue sumar un encanto hipnótico con juegos de luces que estimulan y producen emociones. "Es un viaje", anticipa Solimano. Con la sala cerrada, el mundo y todo lo que se conoce como realidad, desaparecen. Primero un especialista en música cuenta lo que sucedía el año en el que salió el disco que se está por oír, más anécdotas desconocidas de la banda o el artista y después, se inicia la escucha."Cerrás los ojos y la profundidad sonora te hace sentir que tenés a los artistas ahí al lado tuyo. Imaginás, y finalmente comenzás a conectarte con vos", cuenta Solimano. La experiencia pronto se fue comunicando de boca en boca, como se trasladan los secretos importantes hasta que se volvió viral y todos los viernes, y algunos sábados (la agenda se puede ver en sus redes) el estudio se colma y se crea la magia de la unión entre lo analógico (el vinilo) dentro de un territorio digital, donde también convive la IA.Los discos de vinilo producen un encanto especial y es intergeneracional. La fascinación por volver a oír un disco que tuvo relevancia mundial y también personal, con un sonido que consigue pellizcar la perfección son los pilares emocionales del éxito de la propuesta. "El sonido es vibración, el audio pasa por tu cuerpo, te atraviesa, lo que sucede en esa sala es hermoso", confiesa Solimano. Radiohead, The Cure, The Beatles, Beastie Boys, Virus, Joy Division, Plastikman o Tom Jobim y Joao Gilberto, cruzando ritmos como el hip hop, el house, el ambient y la música electrónica forman parte de grilla de las "Escuchas". El ciclo se llama "Audiófilo"."Una sensación de no tener la necesidad de abrir mil pantallas y a la vez sentir que estás conectado con el mundo que se viene", así define Artlab la periodista Gisela Busaniche, asidua participante de la agenda del centro cultural. Las escuchas son su plan favorito. "Estar ahí, y sentarte a escuchar un disco como antes, sola y atenta a ese sonido sin interferencias", dice. El plan es sencillo e inspirador. "La escucha de disco es una experiencia auditiva única por el sistema de sonido de alta fidelidad", agrega Busaniche.Sonido excepcionalEl sistema de sonido Altec Lansing A7 (The Voice Of The Theatre), creados en 1945 por James Bullough Lansing y John Hilliard tienen una calidad sonora excepcional. Desde la década del 60 se usaron en miles de cines de todo el mundo. Sin embargo, el diseño sonoro de Artlab es único, y es el resultado de una búsqueda de piezas de coleccionistas ubicados en todo el mundo. Cada componente ha sido elegido específicamente para esta sala, como los amplificadores valvulares McIntosh.Para Busaniche el plan perfecto, el que siguen también todos los que asisten y uno de los pilares por el cual la actividad se ha vuelta masiva y a la vez íntima, es llegar al lugar y probar algún plato del restaurante que oficia de acceso a este mundo de sonidos y formas digitales cromáticas que se proyectan en la galería de arte, paso previo a la entrada al estudio. Synthesis Modular se llama y su carta está inspirada en sabores asiáticos. "Después vas a la escucha, y te sentás en la sala, en un almohadón, en el piso, en la oscuridad", cuenta Busaniche. Para la reconocida periodista, existe una profunda conexión entre el disco, el sonido y las propias vivencias. "Te conecta con tu interior, con tu adolescencia, con la libertad y la emoción que genera una canción, un vinilo", resume Busaniche. Una canción, muchas veces, nos ha cambiado nuestra vida. "Te mueve capas en la cabeza, conectás con tu yo del pasado", resume Solimano. Las escuchas no tienen costo pero sí hay que reservar lugar. El guion que se busca es la desconexión, disfrutar de un trago y volver a la mejor versión de nuestro pasado. Reflexivo, y creador de un espacio donde se promueve la cultura digital y electrónica, pero también experiencias analógicas, Artlab consiguió volverse un punto de encuentro."Es una cruza de gente que viene de la literatura, del mundo audiovisual, del arte contemporáneo, el digital, el rock y la música electrónica", sostiene Solimano, quien hace diez años fundó Artlab.Durante los primeros tres estuvo en el quinto piso del Palacio Libertad (ex CCK) y en 2021 abrió el centro cultural y su idea se canalizó en una agenda múltiple que tuvo un derrame en la sociedad. Aromas japonesesLa cocina no es un factor menor. En un universo digital de estímulos, la gastronomía ancla a las personas a emociones indisimulables de goce y asombro. Aquí es el mundo de Mala Ludwig, la chef ejecutiva de 35 años que tiene una historia particular con la cocina y que cierra de una manera virtuosa en Artlab. Hasta 2018 trabajó en el diseño multimedial, editorial y gráfico. "Soy autodidacta, todo lo aprendí en libros y mirando videos", afirma Ludwing."Trabajaba en una triste oficina sin ventanas", recuerda así su anterior vida. Un día dijo basta y giró el timón de sus días oyendo las voces de su intuición. "Encontraba felicidad cuando llegaba a casa y cocinaba", cuenta Ludwig. Llegó la oportunidad de estar el frente de las ollas de Synthesis modular. "No es un restaurante tradicional", anticipa Ludwig. Una barra omakase que tiene conexión directa con la calle sirve para que Mala haga realidad el significado del japonés de esa palabra. Omakase significa confiar. Y en gastronomía es cuando el comensal confía en el chef la elección de los platos. Como si la escena transcurriera en Tokio, la vereda de Artlab recrea el bullicio nipón, toda esa comunidad numerosa pasa por el mostrador y la cocina. Sin embargo, Mala trabaja en sencilla calma. Ella es la que atiende y establece un vínculo entre sus platos y los comensales."Un plato tiene que lograr la sensación de estar viviendo un momento mágico", sostiene Ludwig. Como los discos que se oyen en la sala, agrega: "Que te lleve a un recuerdo, la cocina interpela todos los sentidos". Con un viaje a Japón que la conectó con esa, su menú es una versión personal de la fusión de los aromas de aquella isla y los nuestros. "Me cuesta ver la gastronomía como arte, para mí se acerca más al diseño", proclama Ludwig. Sus platos son el epítome de sus principios. La elección de los productos, las texturas que juegan con colores, tramas, capas de sabores infusionados, una lírica de la experimentación gastronómica. "Las ideas las tengo en cualquier lugar, a veces cuando estoy en el colectivo voy diseñando un nuevo plato", afirma.Tres se destacan: el okonomiyaki de panceta, que es una tortilla japonesa de vegetales y panceta braseada, algas y katsuobushi. El usuzukuri de salmón: un sashimi fino de salmón con pepino, manzana verde, wasabi, lima e ikura; y un plato estelar: las mollejas con shiitake con salsa de naranja y castañas de cajú. "La cocina es mi refugio, donde se ordena mi cabeza: donde logro que todas las cosas funcionen", confiesa.Lo digital y la soledad"Se asocia lo digital con la soledad: eso es lo que tenemos que combatir", reflexiona Solimano. En un mundo en donde los dispositivos han enajenado a la población, los más afectados son las nuevas generaciones. "No se saben comunicar si no es a través del celular, y perdieron el mano a mano, el poder generar vínculos reales", afirma. La solución que halló es su centro cultural. "Acá conectamos el mundo digital con la vida física".Además de las escuchas, las actividades son incontables. "Tenemos la colección de arte digital más importante de la Argentina y de las mejores de América Latina", dice Solimano. Tienen un programa que se llama Art Pro, un laboratorio creativo de arte y tecnología, que es abierto a la comunidad, sin costo, donde invitan a los principales referentes de esta rama del arte, y con mucho foco en aquellos que trabajan con IA. En el espacio también funciona el "Art Lab IA Studio""Estamos viviendo un momento de explosión cultural comparable a los 90", cuenta Solimano. Las señales son claras, y las ve. "Es impresionante el consumo de cultura en la ciudad de Buenos Aires", afirma. Pop ups, lines ups, aperturas, galerías de arte, música, propuestas que fusionan diferentes disciplinas. No desconoce la crisis económica, pero también no puede desconectarse de la vertiginosa y esperanzadora agenda porteña: "Es increíble todo lo que se está filmando, la música que está saliendo, los libros que se están publicando. Tanta presión social debe salir por algún lado: por la violencia o por la cultura", confiesa y su intuición le dice que es por lo segundo que la sociedad se está expresando. Lo que pasa en Artlab es un ejemplo. "Creamos una cápsula donde todos se acercan a compartir y eso es impresionante", concluye.
Los usuarios que superen los 5 GB de fotos y videos almacenados en esta función de la red social deberán pagar para seguir utilizando el servicio
El encuentro se llevó a cabo este martes en el Parque Centenario porteño, convocados por distintas organizaciones.Al menos 48 personas siguen secuestradas por el grupo terrorista que aquel 7 de octubre de 2023 asesinó a 1.200 personas.
Algunas ciudades del este de España están sufriendo intensas lluvias y el servicio meteorológico oficial emitió una alerta que preocupó a los habitantes.Los videos de la situación y el recuerdo de la tragedia que vivieron el año pasado.
A Felipe Ribeiro lo llaman Bi desde que su hermano menor lo apodó de ese modo, porque no podía pronunciar bien su nombre. Puertas afuera de su casa es Bi Ribeiro desde que se convirtió en uno de los tres pilares (junto con el cantante Herbert Vianna y el baterista João Barone) de la ya añosa banda brasileña Os Paralamas do Sucesso. La edad ni los años se ocultan, especialmente cuando llega el momento de celebrar y hay con qué hacerlo. Paralamas, como se conoce al grupo desde mediados de la década del ochenta, comenzó a festejar sus 40 años en 2023 (por las cuatro décadas del lanzamiento de su primer álbum) y le dará un cierre este año, en el que se cumple ese número redondo desde su consagración en el festival Rock in Río. El sábado 27 llegarán al escenario del Complejo Art Media, para reencontrarse con el público porteño, tras siete años de su última visita.Paralamas tiene el extraño privilegio de haber hecho bailar a un par de generaciones con sus canciones ("Óculos", "Meu Erro", "Uma brasileira", "O beco", "Aonde Quer Que Eu Vá") y también de cargar sus versos con una ácida pintura social ("Alagados", "Lanterna dos afogados"). Incluso, una de ellas ("Luis Inácio - 300 picaretas") fue prohibida en plena democracia.A días de su regreso a Buenos Aires, Ribeiro conversa con LA NACION sobre esa historia con sus socios de música. -¿Qué es lo que ves al echar la vista atrás, a esos 40 años? -Veo a jóvenes estudiantes que empezaban a tocar y escuchaban música de bandas inglesas, como Cream o Led Zeppelin. Acá, en Brasil, en esa época, era algo imposible llegar a grabar un disco. Era época de dictadura y no había espacio para la música joven. Pero nosotros teníamos ganas de tocar. Y comenzamos a ver que había más gente que quería tocar, y la dictadura comenzaba a terminarse. De las casas fuimos a tocar en bares. Siempre fue dar de a un paso. ¿Cuál es el siguiente? Nos gustaría tocar en tal escenario de San Pablo. Y así, allá fuimos. Las ganas de tocar y la amistad siempre estuvieron, incluso ahora en la madurez. -El éxito en varios países de América Latina, o especialmente en la Argentina, donde son una banda tan querida, se dio casi en simultáneo con la expansión en Brasil.-Lo que pasa es que Rock in Rio fue algo inmenso, un festival moderno con bandas que nunca había llegado hasta Sudamérica. Al año siguiente de tocar ahí fuimos a Córdoba [se presentaron en el Chateau Rock] y después en Buenos Aires, donde estaba sonando desde Charly García y Soda Stereo a Fito Páez, Pappo y Sumo. Por la gente y la calidad de los músicos, nos dio ganas de ser parte de eso. Esa es la verdad. Nos dio ganas de conquistar a ese público que no sabía quiénes éramos. Con Sumo se dio una cosa muy fuerte. En 1987 fuimos sus teloneros en el Estadio Obras y creo que la gente sintió que había una identificación entre bandas, de paralelos, que éramos hijos de las mismas influencias y teníamos cosas en común. Al año siguiente participamos en [el disco] Parte de la religión de Charly, y comenzamos a componer con Fito. Para fines de esa década tocábamos más en varios países de América Latina, especialmente en la Argentina, que en Brasil. No fue inicialmente nuestra intención, pero se dio así. Herbert aprendió muy rápido el idioma, yo ya lo hablaba más o menos, porque viví en el Uruguay cuando tenía 9 años. Y sabés que pasa, creo que nos tratan mejor que acá porque si nos cruzan por la calle podemos escuchar a alguno que nos diga "Ey, maestro". -¿Y cuál es el lugar de Paralamas hoy, en Brasil? Porque la vigencia puede ser un desafío para un grupo, o para un solista, tras varias décadas. -Es buena. Somos la única banda de nuestra generación que permanece con la misma formación del comienzo. Somos como unos dinosaurios... [hace una pausa y se ríe].-¿Eso es bueno o malo?-Somos casi como unos dinosaurios, como una cosa que permanece caminando, pero la gente nos trata muy bien. Esta gira de 40 años, por todo Brasil, fue a lleno, y fuimos muy bien recibidos. -¿Cuál es el momento más alto de la banda? No necesariamente me refiero a lo que se traduce en números...-Eso es difícil de responder porque pueden ser muchos. Pero yo diría lo que se siente al escuchar por primera vez tu música en la radio, y ver tu disco girando por primera vez en la bandeja. Son cosas muy pequeñas y muy grandes a la vez. Luego, después de tocar en Rock in Rio publicamos un disco, Selvagem, que fue muy importante para nosotros. Diez años después lanzamos un disco en vivo, que fue el más vendido. Ahí se renovó el público. Otro momento importante fue la vuelta, luego del accidente de Herbert [tras un accidente en un avión ultraliviano donde murió su esposa, Vianna perdió, de manera permanente, la movilidad de sus piernas].-Quizá, ese haya sido el momento más difícil ¿no?-Sí, incluso cuando fuimos a tocar a Buenos Aires nos acompañó todo el ambiente artístico. Eso nos marcó mucho. Fue un momento difícil pero con un optimismo muy grande, porque siempre pensamos en el después, en el momento que se iba a levantar y volver a tocar con nosotros [durante la internación de 44 días estuvo en coma, luego despertó pero no recuperó la memoria hasta después de un tiempo]. Nunca pensamos en que podía pasar lo peor. La intención fue siempre positiva.-Creo que él título del último disco de la banda, Sinais do sim va en esa línea. -Sí, es una actitud positiva. De las peores situaciones, de los peores momentos buscamos o tratamos de encontrar las señales del "sí"; señales positivas, que nos lleven a ir hacia adelante.-Es un álbum que se publicó en 2017. ¿Habrá más músicas nuevas?-No tenemos la urgencia pero pensamos que para fines del próximo año habrá un nuevo álbum. Habíamos trabajado en canciones antes de la pandemia. Luego estuvimos muy separados. La salud de Herbert es más frágil, por eso estuvimos bien aislados. Fue un gran susto para toda la humanidad. Cuando volvimos, lo hicimos con más ganas de tocar. Más tarde vino el proyecto de celebrar los 40 años y además tenemos la idea de hacer nuestro segundo acústico. El que hemos grabado no es un acústico tradicional, de grandes éxitos. -Cualquiera que piense en canciones como "Alagados", "Lanterna dos afogados" o "Luís Inácio (300 Picaretas)" llegará a la conclusión de que han hecho grandes éxitos, algunos bailables, a partir de urgencias sociales, de denuncias, y con bastante acidez o ironía. Es un contraste raro.-Se suele decir que los tonos menores tienen una cosa que deprime ¿no? Pero yo diría que salió de manera natural. "Inundados", por ejemplo, es como un samba-enredo, esas melodías que se usan para los desfiles de carnaval. Se parecía a eso. Incluso con cierta mixtura, porque tenía algo menos brasileño y más Caribe. Nos encanta la música para bailar, lo africano, lo latino, como la salsa, más allá de lo que esté hablando una canción. Cuando se danza, la vida se lleva mejor. Aun cuando se hable de cosas difíciles. Se pueden encontrar muchos ejemplos en la música brasileña.-Y con temas menos bailables, "como Luís Inácio (300 Picaretas)" han hecho bastante ruido en los noventa. Además de que fueron prohibidos en democracia.-Eso es verdad. Fue a partir de un discurso de Lula donde decía que en el Congreso había 300 bandidos. Y resultó, como decimos nosotros, "un tiro en el pie". Porque algunos, desde el congreso, quisieron prohibirlo y desde ese momento la gente quería escuchar ese tema que no conocía".Para agendarParalamas clásicos. La banda recorre su repertorio de éxitos ("Inundados", "Una brasileña", "Dos Margaritas"), el sábado 27 de septiembre, en el Complejo Art Media (Av. Corrientes 6271).
La conductora estuvo presente durante el desfile de Isa Torres en Inspira Moda Perú 2026, donde compartió recuerdos de sus primeros pasos como modelo y recibió cálidos aplausos del público
En el nuevo libro, escrito por el periodista Diego Borinsky, el DT de la Selección relata su pasión de infancia por el xeneize.
A los 67, la nueva vida de la actriz que brilló en Hiperhumor y tantos otros programas.De qué vive, cómo se recuperó de las adicciones, el alcohol y la depresión.Su defensa de la famosa foto que arruinó su carrera.
"Dale duro al gym y no le des más vueltas". Esa frase, a medio camino entre el meme y el consejo bienintencionado, tiene más trasfondo científico del que ejercicio parece. Detrás de los batidos de proteínas y las selfis en el espejo hay una base científica sorprendentemente sólida: entrenar puede ayudarnos a olvidar malos recuerdos. Y no, no se trata de broscience (algo así como la ciencia de los devotos de los gimnasios), esto es neurociencia de verdad.En lo más profundo de nuestro cerebro, en el hipocampo -una estructura cerebral clave para la memoria-, está la zona subgranular del giro dentado, donde se generan continuamente nuevas neuronas. Este proceso, llamado neurogénesis adulta, es uno de los pocos ejemplos de nacimiento de células nerviosas que perdura durante nuestra vida.Las neuronas "recién nacidas" se integrarán en los circuitos cerebrales ya existentes formando nuevas conexiones sinápticas. Y es ahí donde viene lo interesante: estas nuevas neuronas y el nuevo "cableado" añadido a nuestro cerebro, además de ayudarnos a aprender, desestabiliza los recuerdos que ya no necesitamos. En otras palabras, el cerebro está continuamente renovando sus conexiones, y esta reconexión hace que podamos olvidar ciertas cosas.Un grupo de científicos ha demostrado en ratones que aumentando la neurogénesis en esa zona del hipocampo después de una experiencia traumática, el recuerdo de dicha vivencia y los síntomas de estrés postraumático asociados a ella se reducen. Los animales de laboratorio dejan de responder exageradamente a situaciones ante las que no deberían reaccionar, muestran menos síntomas de ansiedad y extinguen mejor los recuerdos asociados al miedo. Cuantas más neuronas nuevas, menos recuerdos traumáticos y menos conductas de estrés.¿Qué tipo de ejercicio?¿Y cómo podemos aumentar la neurogénesis? Con ejercicio. Con cardio, con pesas o simplemente moviéndonos y manteniéndonos activos. Ya son varios los estudios que indican que la actividad física favorece la formación de nuevas neuronas en adultos. El ejercicio aeróbico moderado (como caminar a buen ritmo, correr o montar en bici) parece ser especialmente eficaz, aunque el entrenamiento de fuerza también puede aportar beneficios.Este efecto se produce gracias a varias moléculas liberadas durante la actividad física, como el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), que actúa como "fertilizante" para las neuronas, favoreciendo su crecimiento y conexión. Otras sustancias, como la irisina, el IGF-1 o las betaendorfinas, también están implicadas en ese proceso regenerador. Además de crear nuevas neuronas, el ejercicio mejora la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar.Para saber más sobre cómo funciona este proceso, un equipo de investigación simuló eventos de neurogénesis en una red neuronal entrenada para reconocer objetos. Al introducir nuevas neuronas (es decir, renovando algunas conexiones), la red funcionó mejor, y pudo generalizar el conocimiento a nuevas imágenes. Es posible que nuestro cerebro utilice la neurogénesis del mismo modo: previniendo la sobrecarga cognitiva, rompiendo con viejos patrones y haciendo hueco para los nuevos.¡Pero no hay que esperar demasiado! Otro estudio encontró que esta forma sana de olvidar, promovida por la neurogénesis, solo funciona mientras los recuerdos todavía dependan del hipocampo. Si esperamos demasiado y ese recuerdo traumático se "distribuye" por todo el cerebro, será menos susceptible a los cambios en la plasticidad del hipocampo y dará igual el ejercicio que hagamos: nos seguirá doliendo.En resumen: hacer ejercicio no solo hace que nos sintamos mejor, puede ayudarnos a que nuestro cerebro se resetee. No solo enterrando viejas memorias, sino ayudando a olvidarlas desde un punto de vista biológico. Todo parece indicar que el cerebro necesita esa neurogénesis para ayudarnos a olvidar, adaptarnos y seguir hacia adelante. Así que, al menos esta vez, su amigo del gimnasio, ese gymbro, tenía razón.También potencializa la memoriaEn 2019, la investigadora Lauretta El Hayek comprobó que los animales de experimentación memorizaban mejor cuando hacían ejercicio. Esta mejora se obtenía como consecuencia de la liberación de lactato, un desecho del metabolismo anaeróbico producido por la actividad física que ahora sabemos que es muy útil en diversos tejidos.En particular, el lactato tiene la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica (cuya función es impedir que todas las sustancias que circulan por la sangre lleguen al sistema nervioso) y alcanzar el cerebro. Una vez aquí, es captado por las neuronas y estimula la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína fundamental para el mecanismo de codificación de los recuerdos.
El técnico del PSG ha recibido hoy su segundo Trofeo Johan Cruyff al mejor entrenador del año, dedicando unas palabras de agradecimiento a su familia: así fue el episodio que les marcó
Una parte del material ya está inventariada y en proceso de catalogación. La institución se convierte en la guardiana del legado literario y periodístico del autor de Santa Evita.
El día que nacimos, nuestros primeros pasos, nuestras primeras palabras... son todos momentos importantes en nuestras vidas. Sin embargo, no recordamos ninguno de ellos. ¿Por qué? Neurólogos y psicólogos lidiaron con esta pregunta durante décadas. Nuestra incapacidad para recordar eventos específicos de los primeros años de vida se llama amnesia infantil, y se desarrollaron muchas teorías a lo largo de los años en un intento por explicarla.Nick Turk-Browne, profesor de Psicología y Neurocirugía en la Universidad de Yale, en Estados Unidos, dice que el debate se reduce esencialmente a dos preguntas clave: ¿creamos recuerdos en nuestros primeros años, pero somos incapaces de acceder a ellos más tarde?, o ¿no creamos recuerdos en absoluto hasta que crecemos?Según el profesor Turk-Browne, hasta la última década, los investigadores asumían principalmente que los bebés no creaban recuerdos. Algunos creían que se debía a la falta de un sentido del yo completamente formado o a la incapacidad de hablar.Otra hipótesis, explica, es que no podemos crear recuerdos hasta aproximadamente los cuatro años porque el hipocampo, una región del cerebro responsable de formar nuevos recuerdos, aún no está completamente desarrollado. "Su tamaño aumenta a más del doble durante la infancia", dice el profesor Turk-Browne. "Y, por lo tanto, tal vez las primeras experiencias que tenemos no se pueden almacenar porque no tenemos el circuito que se necesita para hacerlo".Examinando el cerebro de un bebéSin embargo, un estudio publicado a principios de este año por el propio profesor Turk-Browne parece contradecir esa idea. Su equipo mostró a 26 bebés -de entre cuatro meses y dos años de edad- una serie de imágenes mientras escaneaban sus cerebros y medían la actividad de su hipocampo.Luego mostraron a los bebés una de las imágenes anteriores junto a una nueva y midieron los movimientos oculares de los bebés para analizar cuál de las dos fotos miraban más. Si era la imagen antigua, los investigadores lo tomaron como una señal de que los bebés eran capaces de recordar esa imagen y reconocerla, como se había sugerido en estudios previos.Los investigadores descubrieron que cuando el hipocampo de un bebé estaba más activo al ver una imagen por primera vez, era más probable que la recordara más tarde, especialmente si el bebé tenía más de 12 meses. Esto sugiere que el hipocampo es capaz de codificar algún tipo de memoria alrededor del primer año de vida.¿Adónde van los recuerdos?El profesor Turk-Browne dice que el estudio de su equipo es "un primer paso" para establecer si los bebés realmente forman recuerdos en el hipocampo, y que aún se necesita mucha más investigación. "Si los estamos almacenando, eso plantea preguntas realmente fascinantes sobre ¿dónde están esos recuerdos? ¿Siguen ahí? ¿Podríamos acceder a ellos?", pregunta.Un estudio publicado en 2023 encontró que los ratones que habían aprendido a salir de un laberinto cuando eran bebés lo habían olvidado en la edad adulta. Pero la activación artificial de partes del hipocampo que estaban involucradas en el aprendizaje original podría revivir ese recuerdo. Aún está por determinarse si los bebés humanos almacenan recuerdos que de alguna manera se vuelven inactivos en etapas posteriores de la vida.Catherine Loveday, profesora de Neuropsicología en la Universidad de Westminster, en Reino Unido, también cree que los bebés tienen la capacidad de crear recuerdos, al menos para cuando ya pueden hablar. "Sabemos que los niños pequeños regresan de la guardería, describen algo que sucedió y no pueden describirlo unos años después. Entonces los recuerdos están ahí. Simplemente, no se quedan", argumenta. "Creo que la pregunta es en qué medida afianzamos esos recuerdos con el tiempo, si se desvanecen muy rápido y en qué medida son una especie de recuerdos conscientes sobre los que realmente podemos reflexionar y pensar sobre ellos", sugiere.¿Podría haber una memoria falsa?Lo que dificulta aún más nuestra comprensión de la amnesia infantil es el hecho de que puede ser "casi imposible" determinar si lo que la gente cree que es su primer recuerdo realmente lo es, señala Loveday. Algunos de nosotros podríamos recordar un incidente particular cuando éramos bebés o estábamos en la cuna, por ejemplo.La profesora Loveday dice que es poco probable que tales recuerdos sean genuinas evocaciones de experiencias reales. "Lo que sucede con la memoria es que siempre es una reconstrucción. Entonces, si alguien te cuenta algo y tienes suficiente información al respecto, tu cerebro puede reconstruir algo que se siente absolutamente real", explica. "Lo que realmente estamos analizando aquí es la conciencia, y la conciencia es lo que es difícil de precisar", añade.El profesor Turk-Browne piensa que el misterio que rodea a la amnesia infantil habla del núcleo de lo que nos hace ser quienes somos. "Se trata de nuestra identidad", dice. "Y la idea de que tenemos este punto ciego en los primeros años de nuestras vidas, donde no recordamos las cosas, creo que realmente desafía la forma en que la gente piensa sobre sí misma".*Por Maria Zaccaro
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El empresario no ha borrado fotos ni mensajes dedicados a la ex Miss Perú, a pesar de separación pública. En contraste, la modelo ya no publicaba fotos juntos desde hace bastante tiempo.
Un estudio internacional reveló que, con el paso de los años, la tendencia a descubrir artistas nuevos disminuye, mientras aumentan los vínculos emocionales con temas vinculados con experiencias pasadas
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Si hay un programa que no conoce de tiempos ni edades, ese, sin duda alguna, es Casi Ángeles. La tira de Cris Morena que se emitió entre 2007 y 2010 por la pantalla de Telefe y tuvo como protagonistas a Nicolás Vázquez, Emilia Attias, Lali Espósito, Peter Lanzani, María Eugenia 'China' Suárez, Gastón Dalmau y Nicolás Riera generó un fuerte impacto a nivel internacional con giras, discos y un fandom que hasta la actualidad le da play a alguno de los capítulos en YouTube. Hasta el día de hoy varios de los actores son grandes amigos y cada vez que los ven juntos los fanáticos sueñan con el reencuentro. Si bien parece difícil que todos vuelven a ponerse en la piel de sus personajes, esta semana se dio un emotivo momento entre dos actores que conmovió a todos. ¿Quiénes volvieron a verse? Gastón Dalmau y Guadalupe Antón, los hermanos de la ficción.En la emisión del lunes del programa de streaming Había que decirlo (eltrece prende) se vivió un momento muy especial que no solo emocionó a los fanáticos de Casi Ángeles, sino también a su propio conductor. Gastón Dalmau recibió la visita de su hermanita de ficción, Guadalupe Antón. Cuando entró al estudio, él se levantó de su silla y corrió a saludarla. Se fundieron en un conmovedor abrazo y ninguno de los dos pudo contener el llanto. Y es que además de haber trabajado juntos en la tira, sus personajes estaban íntimamente conectados. Él interpretaba a Ramiro 'Rama' Ordóñez y ella a su hermanita Alelí, su gran debilidad. La actriz, que previamente se había lucido en Chiquititas de 2006, participó en las dos primeras temporadas de la novela e hizo una participación especial en la cuarta.Durante la charla, Dalmau y Antón, rememoraron la época en la que trabajaron juntos y cómo fue su primer encuentro. "Ensayábamos en un gimnasio de San Isidro y mi mamá me dijo: 'Ahora va a venir el chico que hace de tu hermano'. Y vos entraste al gimnasio, no me lo olvido más. ¡Yo estaba re nerviosa!, pero me acuerdo de la primera vez que te vi", comentó Guadalupe. "La verdad que tuvimos una linda historia, a pesar de que la historia no era linda en sí, nosotros teníamos escenas muy fuertes juntos, de mucho llanto, emoción, gritos, peleas", sostuvo Dalmau.Gastón Dalmau y Guadalupe Antón recordaron su primer encuentro (Video: eltreceprende)Si bien Antón decidió dar un paso al costado de la actuación y desde 2022 ejerce como psicóloga, reconoció que volvió a verse en la piel de Alelí durante la pandemia. "Me re enganché. A mis escenas un poco las pasaba", comentó entre risas y Dalmau recordó que ella siempre fue muy exigente con el trabajo. "Una actriz del car*** siempre. Ella se sabía la letra del otro, se sabía mi letra. Ver a alguien de esa edad (en la primera temporada ella tenía 10 años) que te diga: 'Vos decís...', era divino. Yo sabía lo que tenía que decir, pero era lindo saber que ella venía con la letra ya estudiada del otro también", reflexionó el conductor.Durante la entrevista rememoraron además la experiencia del teatro Gran Rex en 2007 y el número que compartían sobre el escenario. Antón reconoció que le cuesta ver esos momentos, porque, aunque fue la parte que más disfrutó, la emociona hasta las lágrimas. Para agregarle una cuota más de emotividad, sacó de su mochila la muñeca con la que su personaje jugaba sobre las tablas.Gastón Dalmau y Guadalupe Antón recordaron su paso por Casi Ángeles (Video: eltreceprende)Por otro lado, también mencionaron la fiesta de 15 años de Guadalupe y la joven hizo una revelación que sorprendió a más de uno: "Al vestido me lo regaló Lali. Era el que usó ella para su fiesta de 15â?³. Usó el vestido - con algunos arreglos - que la propia cantante se hizo para su cumpleaños en 2006.Para cerrar una tarde única, Antón y Dalmau se sacaron una foto con la que buscaron recrear la postal que sus personajes se tomaron hace 18 años, cuando tenían 10 y 23 años respectivamente.
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La ruta estuvo marcada por largas horas de cansancio, paradas en fronteras y la búsqueda de lugares donde descansar, pero la pareja nunca se separó de sus dos golden retriever, que completaron el regreso a Venezuela
El evento reunirá más de un millar de accesorios originales del cine internacional, incluyendo piezas icónicas de grandes producciones, con opciones de participación tanto presencial como virtual para coleccionistas
En esta historia, el caserón no es uno de tejas del barrio de Belgrano, como aquel inmortalizado en un vals tanguero. Es uno de Floresta, donde nació José Colángelo hace 84 años. "Pepe", como se lo conoce en el mundillo musical, tiene un rol protagónico en el Festival Tango BA de este año, y dará un concierto el próximo domingo, en el Teatro Alvear. Antes de esa actuación, se zambulle en sus recuerdos. Apenas cierra los ojos, reconstruye en su memoria cada rincón de aquella casa. Era "hermosa como todas las casas de aquella época, tipo chorizo, con una habitación detrás de la otra", dice apenas le pone play a los recuerdos. Una pieza, otra pieza, la cocina, el baño, una terraza y un fondo con gallinas, horno de barro, una parra y un limonero. "Yo andaba siempre por ahí. Me iba al fondo a estudiar. Durante 23 años viví en esa casa. Me acuerdo de una infancia muy linda, muy feliz. Me acuerdo de un barrio. Me acuerdo de una vieja que no barría la vereda, barría la cuadra. Y de un viejo que tomaba mate con la silla de esterilla en la puerta de casa y decía que yo era el que mejor hacía los mates. Y entonces yo le hacía los mates a mi viejo. Uy, tengo recuerdos hermosos".-Me dijeron que también había un bandoneón en esa casa. ¿Es así?-Era el tiempo en que hubo un brote de polio [poliomielitis] y todo el mundo salió con sus baldes de cal para blanquear los árboles y los cordones de las veredas. Y sí, había un señor que tocaba el bandoneón, Leonardo, pero le decían Nardo. Tocaba el fueye con los verduleros, en las comparsas, en radios menores. Con el tiempo, ya trabajaba en la compañía de neumáticos Dunlop. Dejó el fueye. Y cuando se casó con Antonia, le dijo a su esposa que tendría que ir a vivir a la casa de sus padres, porque él era hijo único. Y así fue. En esa casa nací yo. Porque en ese momento, año 1940, no nacíamos en clínicas sino en casas.-¿Cuándo apareció el piano?-A los siete. Dije que quería estudiar piano y mi vieja me llevó a una profesora que estaba a cinco cuadras. A los seis meses me compraron, con gran esfuerzo, el primer pianito Pleyel. Y cuando la profesora me dijo que me iba a aburrir estudiando [Charles-Louis] Hanon o Doupond, quiso que buscara algo de la música popular. "Mi viejo tiene un montón de música de cuando él tocaba", le dije. Pasodoble, tango, milonga, valses. -¿En partituras? -Sí. Imaginate que tengo partituras de cuando costaban 10 centavos, casi originales algunas, porque también tenía de un tío abuelo, Salvador Colángelo, que tocaba bastante bien el bandoneón. ¿Y qué pasó cuando empecé a tocar todo eso? El viejo le sacó el polvo al cofre y empezó a tocar conmigo. Se abría la ventana de la sala de mi casa y pasaba el barrio y decía: "Mirá, está Nardo con el nene, tocando tangos". Mi viejo fue la primera persona con la que toqué tango. Y fue algo muy importante en mi vida. Lo perdí muy rápido. Yo tenía 20 años y el 50. Pero todavía me queda. Me sigue ayudando.-Para los 20 ya tocabas profesionalmente.-Exactamente ¿Sabes lo único que no pudo ver el viejo, que murió en el 61? No me pudo ver tocar con [Julio] Sosa. Pero sí vio cuando empecé en la radio, a tal punto que durante un mes entero me hizo ensayar con un bandoneonista. 17 tenía yo. Y mi viejo estuvo ahí: me acompañó los 30 días, las 30 noches. Y después me autorizó para trabajar tocando en la radio [porque todavía era menor de edad]. -Trabajar como músico en una radio supongo que era tan importante como sobre los escenarios.-Yo vivía en las radios, era una cosa impresionante. Una de las peores cosas que nos pudo pasar a los artistas, sobre todo a los tangueros, es haber perdido la radio en vivo. Además estaban los bailables. Los de Radio El Mundo, Radio Belgrano, Radio Splendid. Y nosotros íbamos corriendo de una a la otra. Época impresionante y hermosa la de la radio. Además, tengo una anécdota muy linda. Un día me levanté, puse la radio y comencé a escuchar un tango. A esta orquesta la conozco, pero le está faltando el pianista, pensé. Y claro, el pianista era yo, que me había quedado dormido y no fui. -¿El tiempo con la orquesta de Julio Sosa y Leopoldo Federico fue una especie de "primera consagración"?-Fue la afirmación de entrar en el ambiente. Estaba trabajando con un enorme bandoneonista que tenía una gran orquesta, que era el gordo Leopoldo, mi hermano mayor. Y con Julio Sosa, que era el único número que podía competir con El Club del clan. En ese momento el tango estaba muy mal. Pero Julio cantaba en todos lados. Hacía cinco shows los sábados, cinco los domingos, tres carnavales juntos, radio, televisión. Yo vivía más con la orquesta de Julio que con mi familia. Y gracias a Julio conocí todo el interior de mi país. Fui a lugares que no sabía que existían.-Después de haber acompañado a tantos cantantes, de Goyeneche, Marino y Alberto Morán a Alba Solís y Susana Rinaldi, ¿hay algún nombre que faltó? -Diría que no. Mira, he tenido la fortuna, como vos dijiste, de acompañar a todos. Porque hasta hice una temporada de Teatro en Mar del Plata con Libertad Lamarque y grabé con ella, para México. Grabé con mucha gente; con Montaner, con Lucecita Benítez, con Plácido Domingo. No me quedó nadie sin acompañar, salvo aquellos a los que no quería acompañar, que esa es otra cosa.-¿Por qué?-Porque muchos venían a buscarme y yo decía que no. Porque el disco es algo que queda para toda la vida, no era cuestión de mostrarse con quien no quería. Tuve la suerte de hacer el último disco de Jorgito Falcón y de grabar con Floreal Ruiz. Con el Gallego [también lo llamaban "Tata"] grabamos un montón con la Orquesta Porteña de Raúl Garello. -¿Cuándo encontraste tu propio estilo? -Cuando empecé a tener callos en la cola de estar sentado en el taburete del piano. Eso te da saber y propiedad para hablar del tango y para darle al tango lo que realmente se merece. Al tango cada vez lo amo y lo respeto más. Y bueno, tuve la suerte de tocar con Pichuco [Aníbal Troilo], a los 27 años. -¿Si tocar con Federico y Sosa fue una primera afirmación, el llamado de Troilo fue la segunda?-Tocar con él era decir: "Ya está. Ya sos. Y eso nadie te lo puede quitar". En 1966, [Osvaldo] Berlingieri, que tocaba fenómeno y estuvo en la orquesta de Troilo durante 11 años, un día me llamó para que fuera de cambio [en la jerga tanguera significa reemplazo por una o varias actuaciones]. "Tano, me tenés que hacer unos cambios con el Gordo", me dijo. Me pasó toda la música, tocamos en un programa de radio, luego hicimos una actuación y listo. El Gordo me dijo "gracias pibe", me dio un abrazo y chau. Me fui. Dos años después, [Ernesto] Baffa y Berlingieri se fueron de la orquesta y el Gordo dijo: "No busquemos bandoneón porque lo toco yo. Y para el piano vayan a buscarme a ese pibe que vino de cambio hace dos años".-Y te encontraron rápido.-[Se ríe]. Yo estaba trabajando en un piringundín con Ciriaco Ortiz, Ubaldo De Lío, Ricardo Ruiz y Andrés Falgás. Habíamos terminado un show y vino un tipo que me dijo: "¿Usted es Colángelo?". "Sí", le respondí. "¿Quiere empezar con Troilo?". Ciriaco -que estaba escuchando- dejó el bandoneón, se rascó la cabeza y me dijo: "Decile a tu mujer que compre una olla nueva porque ahora vas a comer todos los días". Y así empecé con Pichuco. Y mal, empecé.-¿Qué pasó?-Empecé mal porque no tenía música. La noche que empezaba a tocar llegué con mi smoking y los bolsillos llenos de miedo. El Gordo estaba en la puerta. Me ve y dice: "¿Cómo le va? Venga, deme un abrazo y una moneda. Y yo le voy a regalar un pañuelo de hilo, suizo, y eso va a significar una amistad para nosotros, para toda la vida". ¡Miércoles! me desarmó con eso que me dijo. "Maestro, ¿dónde están las partituras?", le pregunté. "Vaya arriba, al camarín, los muchachos le van a decir". Cuando fui no había nada. No había carpeta para el piano. El contrabajista me pasó las del bajo y me dijo: "Con esto vas a poder hacer la mano izquierda y con la derecha arreglate como puedas". Esa noche, al final se acercó una pareja de bailarines y me dijo que preferían al anterior pianista. Yo les dije que también, que prefería al que había estado once años tocando con Troilo. Me fui a ver al Gordo llorando. "Vamos a tomar un whisky -me dijo-. ¿Por qué cree que lo yo lo llamé? ¿Por qué cree que está conmigo?" Y me convenció. Tiempo después me dijo: "Pibe, usted es la versión de Orlando Goñi del 69." Qué lindo, se ha cerrado el círculo, pensé [el pianista Orlado Goñi fue uno de los pilares de la orquesta de Troilo, entre finales de la década del treinta y los primeros años de la del cuarenta].-¿La muerte de Troilo cerró una época del tango?-Creo que se produjo un vacío muy importante. Creo que Pichuco no tuvo vida privada para ser de todos nosotros. Él vivía para todos. Fue una cosa impresionante. Muchas veces me preguntaron por qué no hacía una "orquesta Troilo". Simplemente porque no estaba Troilo, más allá de que hace unos días tocamos en el Colón [para el festival de Tango] reeditando el concierto de Troilo que habíamos hecho en 1972. Yo creí que los palcos se me venían encima, era una cosa impresionante y tenía un piano que parecía un colectivo. Y me aplaudieron como nunca. Es algo que verdaderamente tengo que agradecer y encima le hice un tema que se llama "Pichuco". José Colángelo - Franco Luciani Los Mareados-Pepe, alguna vez, en broma, dijiste que eras una especie de "último mohicano". Porque fuiste uno de los últimos que tocó con Troilo y porque hoy sos uno de los únicos de tu generación que sigue tocando. ¿Cómo te llevás con los de 20, 30 o 40 años? -Mirá, cuando hicimos hace tan poco este concierto en el Colón miré a los músicos [de la Orquesta Típica Pichuco] y pensé: cuando tocamos aquel concierto en el Colón ninguno de estos había nacido. A mí me suma tocar con jóvenes. Nadie se hace solo en esto. Mucha gente te ayuda. Ya no le puedo agradecer a los que me ayudaron porque ya no están. La mejor forma es dándole lugar a los más jóvenes de hoy. Conmigo tocaron en Japón Leonardo Ferreyra (violín) a los 19 años, Carlitos Corrales (bandoneón) a los 14 años, Cristian Zárate (piano) a los 17, Sandra Luna (cantante) a los 19. Llevé mucha gente joven conmigo porque me contagia, me da vitalidad y me hace sentir que yo también estoy más joven, aunque ya la carrocería no es la misma.-¿Cómo será el concierto del domingo?-Hermoso. Va a ser muy lindo porque voy a contar con gente que para mí es muy grande: Pablo Agri, Daniel Falasca, Ariel Russoniello, Nacho Piana. Y también va a cantar mi mujer, Gabriela Rey, que no está pasando un buen momento por una enfermedad nada agradable, pero va a salir porque es una guerrera. Así que ella también va a estar en el Alvear.-¿Al público siempre hay que tratar de conquistarlo?-Hay una lucha, una adrenalina. Si lo encontrás, todo va bien. Pero a veces es duro, quizá no te está entendiendo, o está entendiendo otra cosa. También depende de donde toques. Hoy, por ejemplo, yo he dejado de tocar de noche. Porque tocar para el turismo no es nada malo, pero tampoco me interesa hoy. Primero que ya estoy grande, no quiero trabajar todos los días, segundo porque bajan del micro unas 500 personas, se comen el bife de chorizo, bostezan, aplauden, no saben quién es quién, se van y no te dejaron nada. Yo todavía me acuerdo cuando hacíamos Caño 14, El Viejo Almacén o Michelangelo, adonde iba el público argentino y tenías que demostrarle lo que tocabas. Y esto lo digo porque hay gente que cree que ser músico es algo bastardeado. Según dicen, la madre de Yupanqui le decía: "¿Y m'hijo, cuándo va a dejar la guitarra para ponerse a trabajar?" Yo creo que no es así, los músicos trabajamos mucho para poder subir a un escenario y decir: "Esta es nuestra propuesta. Esto es lo que queremos enseñarles. Ojalá les guste. Ahí estamos".Para agendar: Siempre Colángelo, el domingo 31, a las 20, en el Teatro Presidente Alvear, Corrientes 1659.Entradas: gratuitas; reservas 72 horas antes, habilitadas a las 12.00 en el sitio oficial; cupos limitados (tangoba.org)
Un equipo internacional de científicos identificó la interacción entre regiones cerebrales que permite suprimir respuestas emocionales ante estímulos amenazantes. El estudio reveló mecanismos precisos relacionados con la adaptación conductual
En la madrugada del 22 de agosto de 1972, en la base aeronaval Almirante Zar de Trelew, la mayoría de un grupo de detenidos políticos fue asesinada. Los escritores Tomás Eloy Martínez y Paco Urondo publicaron dos obras que dan cuenta del sangriento suceso, pertinentes para repasarlo. Leer más
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La información de la muerte del actor Alberto Martín la dio a conocer el productor Carlos Rottemberg en la tarde de este sábado. A los 81 años, el galán de tantos programas televisivos y comedias teatrales no pudo sobrellevar una larga y penosa enfermedad que se agravó hasta lo irreversible en los últimos días. Hoy, al mediodía se realizó la despedida a este querido actor en el Cementerio Privado de Boulogne, de la provincia de Buenos Aires, a la que concurrieron sus familiares, amigos y compañeros de trabajo entre los que estuvieron Adrián Suar, Marcelo De Bellis, Jorge "Carna" Crivelli, Sergio Gonal, Germán Krauss, Matías Santoianni y Sebastián Almada.
La ganadora del Oscar abordó cómo fue trabajar junto a su expareja en "El sorprendente Hombre Araña"
La escritora y decana de cronistas regresa a las librerías con una obra íntima y desafiante. En ella narra las secuelas físicas y creativas de un accidente cerebrovascular sufrido en 2021. Con humor, crudeza y un estilo renovado, convierte la fragilidad en literatura.
"Esta casa es el resultado de un cruce entre la memoria, el diseño y el deseo de construir un presente". Así define la arquitecta Inés Fuseo al proyecto que desarrolló en el mismo terreno donde transcurrió su infancia, para mudarse con su marido y sus tres hijos. Tras la muerte de sus padres, Inés y sus hermanos -también arquitectos- decidieron demoler la vivienda que heredaron en San Isidro y dividir el lote. Este diseño hace honor a aquel pasado añorado mediante la recuperación de materiales de la casa original y la reinterpretación de viejas escenas, como la del porche de entrada, que hoy lleva los mismos adoquines y la exacta cantidad de escalones. En cada trazo, además, la arquitecta deja plasmadas las enseñanzas de su padre, en cuyo estudio dio sus primeros pasos profesionales. Pero el enfoque no es solo personal, sino también colectivo: a los tecnicismos constructivos se suma un exquisito diseño y curaduría de objetos, liderado por las mujeres de la casa -todas artistas-, y aparecen colores en los que tuvieron voz y voto el marido de Inés y su hijo mayor, ambos llamados Tomás.El hall de acceso está elevado, y desde ahí hice partir la escalera para que el ascenso no resultara eterno, ya que en el resto de la planta la altura alcanza los 3,35 metros.Arq. Inés Fuseo, dueña de casa y socia de Poltrona HomeLas dos hijas de Inés, Clara y Victoria, son artistas y responsables de muchos de los cuadros y esculturas que se lucen en esta casa.En el living"Nos mudamos en 2024, después de vivir veinte años en Tigre, pero la sensación es la de siempre haber estado acá. Para lograr ese 'continuar natural' fue importante conservar muebles y reciclar materiales, como la madera y los adoquines de la vieja entrada, que se transformaron en una mesa y en una escalinata exterior"."Con mis dos hijas, ambas artistas, nos esforzamos en llevar color y arte a cada rincón de la casa, para romper con su molde moderno".Trabajo y juego"La biblioteca es el único ambiente en planta baja que puede cerrarse", nos explica Inés mientras pliega una de las inmensas (pero livianas) puertas a cada lado de la chimenea."La biblioteca tiene utilidad real. Mi marido, abogado, lee y consulta todos los libros, así que él fue quien eligió el color y cristalizó el protagonismo de este espacio, donde también jugamos juegos de mesa. Taller compartido"Monté un taller súper luminoso para trabajar juntas deseando que, cuando se muden, se convierta en una excusa para visitarme".Vida integrada"Con nuestros hijos crecidos (el mayor tiene 30), la vida es más integrada y todos los ambientes se usan; no necesitamos más que los dormitorios para aislarnos y ya no se cocina a puertas cerradas. La casa refleja esa fluidez: la sensación es la de estar siempre de vacaciones", reflexiona Inés."Dejé prevista la posibilidad de cerrar la cocina por si no terminaba de funcionar el formato por los olores. Pero, la verdad, al combinar ventilación cruzada con un extractor con salida directa hacia arriba, el resultado fue un éxito"."En nuestra casa anterior, el comedor diario tenía la peor orientación, a pesar de ser muy usado. Ahora, le di un lugar preponderante en cuanto a la luz y el contacto con el jardín. Además, está pegado a la huerta: todos los días cocinamos con alguna verdura sacada de ahí".Camino a la suiteLa baranda de la escalera se hizo con hierros recuperados de la antigua reja exterior; la corona una esfera azul diseñada por Victoria, una de las hijas de Inés Fuseo, creadora de Estudio Ilusión."El escritorio de nuestro cuarto es, sobre todo, un espacio de apoyo del teléfono, la computadora, etc. También, junto a las alfombras, muebles y libros, un elemento que aporta calidez y vivencia".El revestimiento del fondo de cama también oculta el equipo de aire acondicionado.Puertas afuera"Con su rojo estridente, la chimenea se incorpora como una pieza de arte, diferenciada de las columnas metálicas negras. Alrededor del fuego, un living exterior cobra intimidad al estar hundido y contenido en un círculo".El voladizo de hormigón del contrafrente se aliviana, en algunos tramos, con una pérgola de tirantes de madera. "Eso suaviza las vistas desde los dormitorios"."Al no encontrar lo que buscaba, decidí diseñar mi propia reposera para la pileta, orgánica y escultórica. De ahí nació Poltrona Home, nuestro emprendimiento de fabricación y venta de objetos de diseño", cuenta la arquitecta sobre la marca que creó junto con sus hijas.Un quincho encantador"La mesa de la parrilla, cuadrada, se hizo con la madera del antiguo portón de entrada a la casa; tiene más de 80 años. Para enfatizar su presencia, el cielo raso del sector se compone de cuatro triángulos que confluyen en el centro, sobre este mueble".Simbolismo "El círculo representa, para mí, un cierre de etapas. Tirar abajo la casa de mi infancia fue durísimo, porque no se trataba de hacer una obra más: era volver al lugar de mis raíces desde otro momento de la vida, con mi nueva familia. Sentí que debía resignificar la vuelta. Y cerrar ese círculo"."Cuando uno vuelve al lugar donde creció, también vuelve a una parte esencial de sí mismo. Ahí es donde cierra con claridad el círculo", dice Fuseo.El camino de hormigón, piedras y adoquines recuperados es un diseño de Inés Fuseo que hace honor al acceso anterior, donde, según cuenta, "el portón estaba siempre abierto, y la gente solía entrar pensando que podría cortar la manzana por nuestro terreno".
La vida de las carreras sprint en la Fórmula 1, tal como se la conoce hasta aquí parece tener fecha de vencimiento. Desde su aparición en el calendario en 2021 y el aumento de los grandes premios que las incluyen, esas carreras cortas que se desarrollan los sábados, antes de la clasificación para la competencia principal del fin de semana, tomaron una relevancia que hoy atraviesa controversias y cuestionamientos en los equipos y los aficionados. Así las cosas, en medio de resultados no tan satisfactorios porque son más los cuidados que los sobrepasos, la máxima categoría del automovilismo evalúa una idea para mejorar el espectáculo. Y para ello, ahora sí se abren a la posibilidad de impulsar cambios que, hasta hace poco, parecían impensados en esa prueba de unos 10 kilómetros (un tercio de un gran premio tradicional) y un máximo de 30 minutos.El italiano Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1, describió como "necesarias" esas sprint, sin poner ninguna duda sobre la continuidad de ellas en la temporada 2026. Pero aceptó en una entrevista con The Race que la organización se prepara para discutir con equipos, pilotos y la FIA la posibilidad de ampliar el número -este año son seis- y, de forma aún más disruptiva, introducir el concepto de parrilla invertida (respecto a las posiciones finales que se logran en la clasificación para esa carrera).La propuesta, por lo pronto, ya es utilizada en categorías como la F2 y la F3. Y Franco Colapinto le ha sacado buen rédito cuando las afrontó en tres años, por ejemplo, con triunfos en Ímola, en 2022 y 2024; Monza, en 2022 y 2023, y en Silverstone, en 2023.El triunfo de Colapinto en la sprint de F2 en Imola 2024¡MAGNÍFICO FRANCO COLAPINTO EN LA ÚLTIMA VUELTA!ð??º Mirá la #Formula2 en #ESPNenStarPlus pic.twitter.com/TZKEpDhenK— SportsCenter (@SC_ESPN) May 18, 2024Resistida la idea de replicar ese sistema en la F1, Domenicali subraya en ese medio especializado que eso ya se atenuó y la madurez alcanzada por el formato sprint y la demanda en aumento para ser sede de esas competencias justifican la apertura de un proceso de consulta con sólido sustento. "Creo que hay posibilidades de ampliar la discusión y es el momento propicio para abordar estas cuestiones con seriedad", advierte."Tanto los equipos como los pilotos muestran ahora una mayor apertura a probar alternativas", asegura. "Estamos abiertos a eso, porque creo que es lo correcto: escuchar a nuestros fans, intentar crear algo y no preocuparnos por cometer errores. Quien cree en no cometer errores no crea nada nuevo", explicó el dirigente.La categoría consolidó seis competencias con ese formato en el calendario -este año se corrieron en Shanghai, Miami y Bélgica, y las siguientes serán en Austin, San Pablo y Qatar- y está la intención de mantener esa cifra al menos hasta la entrada en vigor del nuevo reglamento en 2026. Sin embargo, Domenicali admite que se estudia la posibilidad de aumentar el número de carreras sprints, aunque sí descarta que adopte el modelo de MotoGP, que implementó esas competencias en todos los grandes premios. "Creo que entre 6 y 24 tenemos que hacer pasos intermedios", diagnosticó.Y defendió el número de carreras en la temporada: "Hoy en día, la cantidad de socios que no solamente tenemos nosotros, sino también los equipos, significa que la plataforma es valiosa. Nosotros tenemos 24 carreras, el fútbol americano tiene 70 partidos y el béisbol, 165, todos los días en televisión. Así que generar contenido atractivo con sólo 24 carreras es una tarea enorme".La Fórmula 1 atraviesa la etapa decisiva del vigente calendario mientras resuelve los cambios de reglamento para los monoplazas y sus componentes para 2026. Y a falta de pocos meses para su normativa final, la FIA sigue modificando y revisando diferentes directrices que mantienen en corrección y suspenso trabajos en los once equipos que disputarán la próxima temporada, con el agregado de Cadillac.La categoría quiere tener una mayor atracción y eso incluye a las competencias cortas que modifican la rutina de los fines de semana de los grandes premios. Y eso hará más tentador, incluso, esas carreras para todos los equipos, por lo que pueda deparar en oportunidades de sumar puntos y tener mayor visibilidad.
Tras regresar de sus vacaciones en Europa, Wanda Nara puso todas sus energías en la exclusiva casa estrenar que adquirió en El Yacht, un exclusivo barrio de Nordelta. Así como previamente mostró los avances de la obra, ahora reveló que comenzaron con la mudanza. Entre los cajones que abrieron y las cajas que comenzaron a embalar, se encontraron con algunos objetos que le generaron nostalgia y le recordaron especialmente a su exmarido y padre de sus tres hijos mayores, Maxi López. La conductora encontró camisetas que usó el exfutbolista y le dedicó unas sentidas palabras en las redes sociales. "Cuántos recuerdos que vivimos", expresó."Mirá lo que encontramos haciendo mudanza, la emoción de los chicos es inexplicable", expresó Wanda Nara en una historia que subió a Instagram dedicada a su ex, en la que dio cuenta de que tenía guardadas camisetas del FC Barcelona, Gremio y A.C. Milan, clubes en los que jugó Maxi López. "Te esperan acá camisetas para tus bebés también", agregó. Y es que el exfutbolista es padre de una niña de dos años, fruto de su relación con la modelo sueca Daniela Christiansson, y el 25 de junio la pareja, que vive en Ginebra, Suiza, anunció que esperan a su segundo hijo en común.Wanda Nara se puso nostálgica al ver las camisetas que lució el padre de sus hijos y no dudo en hacérselo saber a sus seguidores. "Cuántos recuerdos que vivimos en tantos países, cuántos goles que gritamos con estos colores", sentenció junto a emojis de caritas emocionadas.Su publicación fue un claro gesto hacia López, con el cual buscó, además, reafirmar que, a pesar de los entredichos, rumores, especulaciones, distancias y acercamientos, entre ellos el vínculo es ameno y de respeto mutuo. Él la acompañó cuando le diagnosticaron leucemia y también durante su turbulenta separación de Mauro Icardi. Incluso en mayo de este año, cuando ella estuvo en Milán para la audiencia del juicio de divorcio, salieron a comer juntos. Maxi López y Wanda Nara se casaron en 2008 y tuvieron tres hijos: Valentino (16), Constantino (14) y Benedicto (13). En 2013 tuvieron una escandalosa separación y ella comenzó una relación con Icardi quien en esa época era cercano a López y a toda la familia, puesto que jugaron juntos en el Unione Calcio Sampdoria de Italia. De hecho, a partir esto surgió el término "icardiar" que significa "robarle la novia a un amigo". Durante los años siguientes, el exmatrimonio mantuvo un tenso vínculo hasta que con el paso del tiempo supieron reconstruirlo por el bienestar de los menores.En una entrevista con LAM (América TV) en marzo, Wanda Nara habló del padre de sus hijos mayores y reconoció que si bien su separación fue "caótica al inicio", en 12 años "pasaron un montón de cosas". Llegó a describir a López como su "consejero" y "casi como un hermano" y agregó que es una persona a la cual quiere mucho. "Hasta tenemos encuentros terapéuticos muchas veces con nuestros hijos juntos y tratamos situaciones y cosas", precisó. Asimismo, en reiteradas oportunidades demostró su cariño tanto hacia la pareja como hacia la hija de su exmarido.Asimismo, en julio, a la conductora le preguntaron en Instagram si estaba peleada con López y ella no solo lo desmintió rotundamente, sino que aseguró que la acompañó cuando estuvo en su peor momento. "Cuando me enfermé llegó primero que nadie al país para acompañarme y se quedó un mes. Eso lo valoré mucho. Tenemos chats con cada uno de los nenes y hablamos todos los días por los chicos. A pesar de la distancia, yo lo hago partícipe de todo. Muchos años hablé a escondidas, hoy hacemos videollamada cuando cenamos para que los chicos lo sientan en casa", sostuvo.
La ciudad del sur japonés exhibe las cicatrices de la explosión nuclear con la que se terminó la Segunda Guerra Mundial.Es una ciudad en la que se respira paz, el autor de esta nota la visitó en los años 90.
Expertos en neurociencia advirtieron que los recuerdos hasta los 3 años permanecen en el cerebro, pero los mecanismos de acceso a ellos cambian con el paso del tiempo. Por qué este avance puede tener impacto en la prevención de enfermedades neurodegenerativas
La plataforma incorpora funciones de inteligencia artificial generativa que permiten convertir imágenes en clips, aplicar efectos automáticos y generar ideas con ayuda de modelos de Google
El experto abordó en un pódcast los mecanismos detrás de la rumiación mental y compartió estrategias para fomentar el desapego y la autocompasión
"Ya pasé más vida con tu ausencia que con vos al lado". El amigo Gustavo Pedace homenajeaba así a su padre el último 6 de julio, a 30 años de su partida. Y así, sin que fuera un aniversario redondo y quién sabe en cuál número de revisiones del pasado estaba transitando, sentí lo mismo. El vasco Andrés Cortina también se fue muy temprano y antes de la edad que tengo hoy. Fue un 2 de julio de hace 48 años, él tenía 63, yo 18 y, para sumar soledades, estaba haciendo el servicio militar. Tuve la suerte (en realidad, en buena parte gracias a él) de poder hacer la colimba en un destino que me permitía dormir todos los días en casa. La mañana anterior, al levantarme casi de madrugada para salir, lo vi sentado en el living con la máscara de oxígeno puesta y respirando con dificultad (sus pulmones estaban tomados por el cáncer), me saludó con una mirada que lo decía todo. La última fue la noche siguiente, ya en el sanatorio, cuando sumergido en somnolencia pudo acariciar mi mano como despedida. Había cruzado el Atlántico junto a su familia (mi madre y cinco hijos) en 1955, harto de los límites que en su país les imponía su pasado republicano, que incluía siete años en una cárcel del régimen franquista. Dicen que hasta esos años era un gran bromista y seductor. Lo conocí como un hombre de pocas palabras y actitudes a veces violentas con sus hijos mayores. A veces daba temor. Pero hay gestos y momentos que nunca olvido. Marcas emocionales, llaman los terapeutas a aquellos hechos que, sin mayor explicación, podemos recordar con intensa precisión más allá del tiempo y la distancia.Tendría unos 8 años cuando, aprovechando que dormía mirando la televisión, intenté sustraer unas monedas del monedero de mi madre encima del aparato. No dormía: él me dejó hacer hasta que al darme vuelta con mi botín me paró en seco y me dijo: "Vuelve a ponerlas donde estaban, y no lo vuelvas a hacer. Si quieres algo, lo pides". Su voz era suave a esa hora, pero parecía un trueno. Los veranos en Mar de Ajó eran épicos. No solo porque gracias a su esfuerzo podíamos disfrutar de un mes de vacaciones, sino porque todo cambiaba en él. Aparecía su conversación, sus gestos de cariño eran constantes y, sobre todo, se entregaba a su pasión por la pesca, como si volviera a Las Arenas, una playa por la que la ría de Bilbao se asoma al Cantábrico.Jugaba a dos puntas: mientras él se ocupaba del mediomundo a la altura de la rompiente, a mí me encargaba el cuidado de una línea casi en la punta del muelle. La dejábamos caer pegada a los pilotes hasta el fondo. "¿Por qué no la tiramos lejos, donde seguramente habrá más peces?", indagué con inocencia. "¿Ves esas como piedritas pegadas a los pilotes? No son piedritas, son mejillones. Y es lo que más les gusta a las corvinas", me desasnó. Aún puedo escuchar mis gritos: "¡Papá, papá! ¡Picó algo fuerte!". Mis brazos de diez años no podían contener a la bestia que quería meterse entre los pilotes para enredar la cuerda. Lo que jamás olvidaré es su mirada brillante y sonriente con la que lo vi correr hacia la punta para socorrerme. Me ayudó a levantar la línea (lo hizo él, seré honesto) y al salir del agua se vio un animal de buen tamaño. "¡Es grande! ¿Lo sacó usted?", quiso saber un hombre junto a la misma baranda. "No, él lo pescó", contestó señalándome con su cabeza. Como todo adolescente, me había rebelado contra su autoridad un par de años antes de su partida. Tardé bastante tiempo en entender que, aunque no lo digan expresamente, nuestros padres nos enseñan, nos transmiten conductas, incluso algunas que hasta podemos detestar, pero ahí están, inevitables. El vasco Andrés Cortina. A veces duele, pero también se hincha el pecho de orgullo.
Miles de personas de todo Estados Unidos se dieron cita el viernes 4 de julio para atestiguar las reliquias del pasado que se resguardaron desde 1975
Hay jardines que florecen a partir de una semilla. Y hay otros que brotan desde el recuerdo.Un jazmín que te devuelve a la casa de tu abuela. Una parra que recuerda tardes de infancia en el patio. Un limonero que es testigo de abrazos, de risas, de conversaciones que no entran en ningún archivo de voz. En tiempos donde todo parece acelerado, diseñar un jardín con narrativa personal es una forma de resistir con belleza, de sembrar identidad y de cultivar memoria.Cuando el jardín cuenta historiasCrear un jardín no es solo elegir plantas. Es escribir una historia con tierra y raíces. Cada especie puede ser un símbolo, cada maceta una postal, cada rincón un refugio emocional. El secreto está en el vínculo: ¿Qué te une a esa planta? ¿Por qué esa flor y no otra? A veces el vínculo con la planta es una historia heredada (una planta que se pasó de generación en generación). Otras veces una elección consciente (cultivar las mismas aromáticas que usaba tu mamá para cocinar). Lo importante es el sentido.Ideas para plantar memoria, amor y amistadUn jardín de la infancia: Rescatá especies que recuerdes de tus primeros años. Caléndulas, margaritas, pensamientos. Las plantas que jugaban con vos.Un cantero familiar: Usá esquejes o hijuelos regalados por personas queridas. Los malvones que heredaste, el aloe de una tía, el rosal de tu papá. Cada brote, un lazo.Un rincón de homenajes: Dedicá una zona a personas que ya no están, con flores que les gustaban o que simbolicen su energía. Las camelias de la abuela, la higuera del abuelo.El jardín de los encuentros: Si tu casa es punto de reunión, hacé que el jardín lo refleje. Un banco bajo un árbol, luces cálidas, hierbas aromáticas que perfumen la charla.Diseño emocionalEl jardín narrativo no sigue modas. Puede ser caótico, íntimo, nostálgico o festivo. Lo que importa es que sea personal. No se trata de tener el jardín perfecto, sino uno que evoque sensaciones cada vez que se mire, se huela o se recorra. Que se convierta en una extensión de la historia personal de su creador, que florezca con sus alegrías.Un jardín personal se construye con decisiones botánicas que reflejan la identidad de quien lo habitaSembrar vínculos en el paisajeUna idea que promueve la Fundación Espacios Verdes es la de pensar el diseño del jardín como parte de un proceso colectivo. Plantas mágicas: dan un toque de encanto, vitalidad y tienen efectos en nuestro estado de ánimo Incluir a los hijos, las parejas, los amigos en la elección de plantas o involucrarlos en una tarde de trasplante. Que el jardín no solo hable de su creador, sino también de los vínculos que se cultivan.Un jardín con historia no necesita más que una mirada atenta para emocionar. Son esos espacios que no se visitan solo con los pies, sino también con el corazón. Plantar tu historia, cuidar tus raíces y diseñar con memoria es una forma de afirmar quién sos y de regalar belleza a los que vengan.
El delantero del Liverpool falleció a los 28 años luego de un trágico accidente de tránsito. El hecho ocurrió en Zamora, España.
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Un recorrido visual por selvas y paisajes otoñales realizadas entre el 2024 y el 2025. La muestra puede visitar desde este miércoles 25 de junio en Galería El Socorro. Leer más
Pasan los años, se suceden los conflictos, se redefine el poder y surgen nuevos hábitos, otros modos, distintos registros. París, de un modo u otro, se las arregla para hacerle honor a aquello de siempre ser una fiesta. Incluso en los tonos discretos de esta foto, su instante crepuscular: la fiesta, su estilo, están allí, secundados por la Torre Eiffel, refrendados por el globo aerostático que hace casi un año suspendió la antorcha olímpica sobre el Jardín de las Tullerías. Recientemente la capital francesa celebró su ya tradicional Fête de la musique, que no se salvó de las turbulencias del momento: hubo fiesta -y recuerdos olímpicos-, pero también unas cuantas escenas de violencia. La Ciudad Luz siempre tuvo su cuota de caos (cuna de la haute couture; fértil en barricadas): en esta imagen, no obstante, prevalece su costado plácido, un gesto de belleza próximo a las orillas del Sena.