pueden

Fuente: Infobae
18/10/2026 14:20

Nacional Monte de Piedad reabre sucursales con 45 días sin intereses: quiénes pueden acceder al apoyo

Se anuncio la reapertura de sus sucursales el 18 de octubre de 2026 con un esquema especial para clientes que tienen empeños vigentes

Fuente: Clarín
18/10/2026 13:54

Trump dominó las zonas rurales de EEUU. Iowa pone a prueba si los demócratas pueden recuperarla

En Iowa, antiguos simpatizantes del exmandatario expresan su descontento con la situación económica, impulsando a los demócratas en áreas rurales. Los demócratas intensifican esfuerzos en regiones tradicionalmente republicanas, buscando una ventaja en las elecciones de mitad de mandato.

Fuente: Infobae
18/10/2026 09:44

Las bacterias que pueden aumentar en las espinacas durante el almacenamiento, según un estudio

Una investigación de la Universidad de Cornell analizó cómo el procesamiento y la conservación modifican los microorganismos presentes en estos vegetales. Los resultados aportan información sobre su deterioro y las condiciones necesarias para mantener su calidad

Fuente: Infobae
18/10/2026 06:00

Migraña o sinusitis: por qué pueden confundirse y cómo diferenciarlas

Más del 85 % de las personas que atribuyen sus cefaleas a un problema en los senos paranasales podrían tener otro trastorno, según Harvard Health. La presencia de determinados síntomas y los antecedentes de cada paciente ayudan a orientar el diagnóstico

Fuente: Infobae
17/10/2026 23:06

Las empresas adoptan IA más rápido de lo que pueden controlarla: ¿cómo evitar errores, filtraciones y sanciones?

El empleo de aplicaciones no autorizadas de inteligencia artificial elevó en USD 670.000 el costo de las brechas de datos, de acuerdo con un reciente análisis

Fuente: Infobae
17/10/2026 21:04

Lo que las madres habaneras ya no pueden garantizarles a sus hijos en medio de la crisis cubana

Apagones, hambre y escuelas sin merienda. Dos mujeres relataron cómo la escasez reescribió las rutinas familiares y las aspiraciones de sus hijos, desde un adolescente que quiere dejar de estudiar hasta una niña que sueña con emigrar

Fuente: Clarín
17/10/2026 17:00

Los expertos en psicología coinciden: quienes tienen una vida social muy activa pueden sentirse solos

La participación en redes y eventos podría resultar engañosa.El aislamiento y la soledad crecen a medida que avanzan las interacciones.

Fuente: Infobae
17/10/2026 16:37

Los ejercicios que combinan movimiento y memoria pueden reducir el riesgo de caídas en adultos mayores

Un ensayo clínico con 216 participantes evaluó los beneficios de realizar actividades físicas y mentales simultáneamente. Los investigadores identificaron mejoras en la estabilidad y el rendimiento cognitivo mediante un programa de 12 semanas

Fuente: Infobae
17/10/2026 11:41

¿Se pueden recuperar las horas de sueño perdidas? Qué dice la ciencia y cómo compensar la falta de descanso

Las noches cortas son habituales en períodos de exigencia, aunque sostener esa dinámica durante varios días tiene consecuencias

Fuente: Perfil
17/10/2026 08:36

¿Quién te dijo que no podías hacer una diferencia?: El valor de las pequeñas acciones que pueden salvar vidas

Las historias de un pintor que convirtió refugios en puntos de referencia y de un hombre que habría intervenido durante una emergencia aérea invitan a reflexionar sobre el valor de las acciones individuales. A partir del relato de la Creación en el Génesis, una reflexión sobre la responsabilidad, la solidaridad y el impacto que podemos tener en la vida de los demás. Leer más

Fuente: La Nación
17/10/2026 06:36

Los objetos que los periodistas de The New York Times no pueden olvidar

1. El titular electoral que nunca se publicó Por Dean Baquet Es un hecho ampliamente aceptado que la portada impresa ya no tiene el poder que tenía antes, salvo en acontecimientos históricos como la elección de un nuevo presidente. Es un recuerdo, un recuerdo imborrable. Por eso existe una enorme presión para dar con el titular perfecto, uno que resista el paso del tiempo. "Señora presidenta" era precisamente eso. No incluía el nombre de la candidata. No hacía falta. Esas dos palabras captaban el hecho de que Estados Unidos había elegido a su primera líder femenina. Era el título formal que se usaría en los actos oficiales. Y los artículos que lo acompañaban estaban pensados para detenerse en ese momento, en el papel cambiante de las mujeres en la sociedad, la política y el poder. Incluso hubo un debate a fondo sobre cómo llamar a su marido, un expresidente. Excepto que nada de eso se publicó, porque, para sorpresa de la mayoría de nosotros en la redacción, e incluso del propio ganador, Hillary Clinton perdió las elecciones de 2016 frente a Donald Trump. Aquella noche en la redacción â??el descarte de artículos y la creación frenética de otros nuevosâ?? fue la primera señal de la confusión y el caos que acabarían caracterizando las elecciones estadounidenses durante la siguiente década. Caos es la palabra adecuada. El lugar estaba lleno de invitados, amigos y cónyuges que daban por hecho que serían testigos de la elección de la primera mujer como presidenta. Recuerdo sentirme en conflicto: la curiosidad del editor se mezclaba con la sorpresa de que las redacciones de todo el país se hubieran perdido algo tan importante. Pero el impulso general era arreglar las cosas, romper el periódico y empezar de nuevo â??que es lo que nos dispusimos a hacerâ??. Casi siempre preparamos dos portadas â??de hecho, dos paquetes completos de artículosâ?? para las elecciones presidenciales. Sería difícil, si no imposible, tener lista la combinación de análisis y biografía justo antes de la hora de cierre. Las elecciones estadounidenses suelen estar muy reñidas. En la mayoría de los casos no hay sorpresas, y los artículos de rigor sobre el candidato perdedor se dejan de lado. De hecho, había una sección especial lista para publicarse después de que George W. Bush derrotara a Al Gore, pero se detuvieron las rotativas y los periódicos se desecharon cuando Gore retiró su reconocimiento de derrota. Pero en el caso de Clinton contra Trump, se dedicó muy poco esfuerzo a la posibilidad de que Trump ganara. La mayoría de nosotros creíamos que era muy improbable; casi todas las encuestas y la sabiduría política convencional apuntaban a que Trump perdería ante Clinton. No se había preparado con antelación ningún titular que dijera: "Trump gana". Fue una lección que influiría en la cobertura informativa en Estados Unidos durante los siguientes 10 años. Las encuestas están bien, pero nada supera salir a la calle y hablar con la gente. Se había producido un cambio enorme en el país, y la mayor parte de la prensa y los analistas políticos no se habían dado cuenta. Pero aquella noche comenzó como de costumbre. Las redacciones están prácticamente en silencio mientras llegan los votos la noche de las elecciones. Las noticias ya están escritas en su mayoría. Se pide comida rápida para los editores y redactores que esperan los resultados. Lo que se acostumbra es comer pizza. Trip Gabriel, un reportero encargado de cubrir a los votantes, recordó que no estaba tan seguro de la victoria de Clinton. Había visto indicios durante sus viajes de cobertura, pero él también esperaba que Trump perdiera. La misión de Trip esa noche electoral era hablar con los desolados votantes de Trump en un bar de clase trabajadora de Ambridge, Pensilvania, una ciudad siderúrgica en crisis. Los clientes del bar de Ambridge no prestaban mucha atención a la cobertura televisiva que se repetía con monotonía. Se estaba disputando una feroz partida de dardos. Y, desde luego, no estaban de luto, pues estaban convencidos de que Trump ganaría. "Por dondequiera que fueras, no había más que carteles de Trump", recordaba Trip sobre esa zona del estado. De vuelta en la redacción de Nueva York, tuvimos que ponernos las pilas. Los periodistas y los altos cargos se apiñaban alrededor de la sección de política, con la mirada fija en sus teléfonos o en las computadoras, mientras empezaban a llegar resultados sorprendentes desde Florida y otros lugares. De repente, una contienda que se suponía que terminaría pronto se volvía reñida. Llamé a los periodistas para preguntarles qué estaban oyendo, incluido uno en contacto con el entorno del senador Mitch McConnell. Los republicanos seguían convencidos de que Trump perdería. Pero entonces llegaron las cifras. En Pensilvania, Trip recibió una llamada frenética de un editor. "Dios mío", dijo el editor. "Va a ganar". Trip se sentó en su coche de alquiler en el estacionamiento del bar y, en unos 45 minutos, redactó una noticia que acabaría ocupando la portada con el titular "Una ciudad obrera en declive y desesperada se decanta por Trump". El titular "Señora presidenta" se descartó en favor de "Donald Trump es el nuevo presidente de Estados Unidos". Dean Baquet fue editor jefe de The New York Times de 2014 a 2022. Actualmente dirige el programa de becas de investigación local del Times. 2. Las cosas que llevaba conmigo Por James P. Sterba Después de casi dos años cubriendo la guerra, me quedaban dos días para marcharme de Vietnam y vaciar mi habitación en el Continental Palace Hotel, a media cuadra de la oficina local del Times. Hice una maleta para mi próximo destino, en Yakarta, Indonesia, pero envié por correo a casa algunas otras cosas, entre ellas recuerdos de la guerra. Un forro de poncho ligero de nailon y poliéster, que me lanzó un comandante en una base de artillería una noche fría en las tierras altas, todavía lo uso; me lo llevo al sofá cuando mis ronquidos despiertan a mi pareja. Varios abrelatas P-38, imprescindibles para comer las raciones de campaña, están repartidos por distintos cajones. Una caja de raciones C descansa ahora en la estantería de mi despacho en casa. Y tengo un casco, o "cazuelita de acero", como se le conocía, apoyado en una estantería del sótano. Viene de una base de combate cercana a la zona desmilitarizada, donde los cohetes norvietnamitas que llegaban solían matar y herir a los infantes de marina. Alguien me sugirió que cogiera uno de una pila de equipo que habían quitado a los fallecidos. En el interior de un pliegue de la funda de camuflaje de lona del casco que elegí hay dos palabras que interpreté como un mensaje que me dejaba un soldado de infantería fallecido: la primera era un improperio. La segunda era "tú". James P. Sterba fue reportero del Times entre 1967 y 1982. 3. Un chaleco antibalas que me quedaba bien Por Somini Sengupta En agosto de 2003, cubría los últimos días de la guerra para derrocar a Charles Taylor, el señor de la guerra de Liberia que se convirtió en presidente. Un fotógrafo me tomó una foto durante un tiroteo, mientras cruzaba un puente en Monrovia que dividía la parte de la ciudad controlada por los rebeldes de la controlada por el gobierno. El chaleco antibalas que llevaba me quedaba claramente demasiado grande. Me quedaba enorme. Una bala o un trozo de metralla podrían haberse colado fácilmente. Los chalecos antibalas de dotación estándar disponibles en aquel momento estaban diseñados para personas más corpulentas â??hombres, supongoâ??. Así que pedí a la sección de Internacional que me hicieran uno a mi medida. Elegí un color que me queda bien, verde bosque, con un casco a juego. Me protegió durante 15 años y en 10 zonas de conflicto. Somini Sengupta fue jefa de la oficina de África Occidental de The Times entre 2003 y 2005. Actualmente es corresponsal de la sección de Internacional. 4. Publicar o no publicar Por Jonathan Mahler El manuscrito de 35.000 palabras â??una densa y filosófica denuncia de los efectos de la tecnología sobre la humanidad y el mundo naturalâ?? llegó a las oficinas de The New York Times el 28 de junio de 1995. La carta de presentación adjunta, de cuatro páginas y escrita a mano, comenzaba así: "Si el manuscrito adjunto se publica en un plazo razonable y recibe una amplia difusión pública, desistiremos definitivamente del terrorismo". El FBI sospechaba que el autor era el Unabomber. La agencia había apodado así a ese hombre â??que más tarde se descubrió que era Ted Kaczynskiâ?? porque los primeros destinatarios de sus paquetes bomba anónimos, que se remontaban a 1978, estaban vinculados a universidades. Sin embargo, sus víctimas más recientes habían sido un ejecutivo publicitario en 1994 y el presidente de la Asociación Forestal de California en 1995. Le dio al Times tres meses para publicar su manuscrito â??íntegroâ??. Los periódicos son el resultado de innumerables decisiones diarias, normalmente motivadas ante todo por el criterio periodístico. Esta era una decisión de gran envergadura que implicaba una serie de consideraciones que iban mucho más allá de las responsabilidades habituales de una organización periodística, y desencadenó un debate de tres meses en el seno del periódico sobre qué hacer. Si el Times publicaba el tratado de Unabomber, ¿crearía un precedente peligroso, animando a otros terroristas a llevar a cabo amenazas similares? Pero, ¿y si el periódico no lo hacía y Unabomber volvía a atacar? El consenso en el mundo del periodismo era que sería un error que el Times cediera a cualquier exigencia de un terrorista. El Washington Post también recibió una copia del manuscrito con la misma exigencia. Los editores de ambos periódicos â??Arthur Ochs Sulzberger Jr. y Donald E. Grahamâ?? acordaron que debían actuar de forma conjunta. Con la fecha límite de septiembre cada vez más próxima, Sulzberger, Graham y sus editores jefe se reunieron con el director del FBI, Louis Freeh, y la fiscal general, Janet Reno. Normalmente, cuando el Times solicita la opinión del gobierno federal sobre si debe publicar algo, la respuesta es: no lo hagan. En este caso, Freeh y Reno instaron al Times y al Post a publicar, con la esperanza de que alguien reconociera la letra y condujera a las autoridades hasta un detenido. Los dos periódicos decidieron publicar conjuntamente el material y acordaron compartir los costos de impresión, aunque el manuscrito aparecería íntegramente como una sección independiente solo en el Post, el 19 de septiembre de 1995. La tirada del Post era menor; no solo los costos de impresión serían más bajos, sino que el FBI tendría menos quioscos en todo el país donde vigilar a posibles compradores sospechosos. Un terrorista había conseguido presionar a los dos periódicos para que publicaran un manifiesto sin valor informativo apreciable. Pero semanas más tarde, el hermano del Unabomber, David Kaczynski, leyó extractos del manuscrito en los inicios de internet y reconoció frases que su hermano había utilizado en cartas que le había enviado. La esposa de David le urgió a ponerse en contacto con el FBI. La persecución más larga y costosa de la historia de la agencia llegó pronto a su fin. El Unabomber fue detenido. Jonathan Mahler es escritor de la plantilla de The New York Times Magazine. 5. El anuncio que cambió el periodismoPor David McCraw Una mañana de martes de marzo de 1960, se inició una revolución jurídica en el lugar más insospechado: un anuncio a página completa en The New York Times. Los partidarios del reverendo Martin Luther King Jr. compraron el anuncio, titulado "Presten atención a sus voces que se alzan", una frase tomada de un editorial del Times publicado unos días antes. En él se instaba a los lectores a defender a los manifestantes por los derechos civiles que estaban siendo atacados en ciudades de todo el sur. El anuncio afirmaba que, con gas lacrimógeno y escopetas, la policía de Montgomery, Alabama, se había enfrentado a estudiantes negros que se manifestaban de forma pacífica y cantaban canciones patrióticas, y que luego había cerrado con candado el comedor de su universidad "para someterlos mediante el hambre". Sin embargo, el anuncio contenía pequeños errores de datos, y L. B. Sullivan, un concejal blanco de Montgomery y ferviente defensor de la segregación, se dio cuenta. Estaba al frente de la policía local y demandó al Times por difamación, a pesar de que su nombre no aparecía en ninguna parte del anuncio. Un jurado le concedió una indemnización de 500.000 dólares. Para cuando el caso llegó a la Corte Suprema en 1964, este tipo de demandas se había convertido en algo habitual entre los funcionarios del sur, quienes esperaban que esta táctica ahuyentara a los medios de comunicación del norte que informaban sobre los abusos contra los derechos civiles. Solo el Times se enfrentaba a 11 demandas por difamación presentadas por funcionarios locales y estatales que reclamaban un total de 5,6 millones de dólares. La Corte Suprema fue inequívoca en su respuesta. En una sentencia unánime, sostuvo que, en virtud de la Primera Enmienda, los funcionarios públicos ya no podían ganar demandas por difamación a menos que pudieran demostrar que los editores habían actuado con "malicia real". Sullivan, que no pudo demostrar que ninguno de los errores fuera intencional, se fue con las manos vacías. El anuncio siempre me ha parecido un medio poco probable para promover la causa de la libertad de prensa. No era periodismo; no implicaba ninguna labor informativa. La decisión de publicarlo la tomaron los responsables de publicidad, no los editores. Y desestimar la demanda por difamación de Sullivan no requirió, precisamente, una profunda revisión del derecho constitucional. ¿Acaso alguno de los amigos y vecinos de Sullivan que compartían sus ideas llegó a tener una peor opinión de él a raíz de un anuncio en defensa de los derechos civiles que ni siquiera mencionaba su nombre? ¿Y que se publicó en un periódico que, en Montgomery, tenía una tirada de 35 ejemplares? David McCraw es vicepresidente sénior y consejero general adjunto del Times. 6. Llámame señor Jacobs Por Pete Wells A finales de 2011, inventé cinco nombres para imprimirlos en las tarjetas de crédito que utilizaría para pagar mis comidas como crítico gastronómico de The New York Times: Glen Bradley, Lee Jacobs, Jeff Michaels, David Malone y Mark Stern me acompañaron durante los 12 años que trabajé en ese puesto. Aunque los críticos gastronómicos del Times llevaban mucho tiempo haciendo reservas con nombres falsos para evitar un trato especial, la necesidad de nombres falsos en las tarjetas se hizo evidente durante una de mis primeras comidas, cuando pagué con una de las mías. El camarero se la llevó y volvió con una sonrisa que apenas podía contener. La siguiente vez que llegué a ese restaurante, la encargada ni siquiera me preguntó a qué nombre estaba la reserva. Simplemente sonrió y me acompañó a una mesa. Sin ánimo de ofender a los auténticos Bradley y Stern del mundo, los nombres estaban pensados para ser genéricos. Intentaba pasar desapercibido, evitando cualquier cosa que se quedara grabada en la memoria de un camarero o que le hiciera mirar dos veces. Por lo que sé, las tarjetas nunca me delataron. Si no me habían reconocido para cuando llegaba la cuenta, ya estaba a salvo. Este sistema de nombres que no coincidían solo me falló cuando comía solo y había reservado con uno de mis otros cientos de alias. Una vez que había pagado, un camarero que me había estado llamando "señor Thompson" toda la noche me traía el recibo y me decía: "Gracias y que pase una buena noche, señor Jacobs". Pete Wells es reportero gastronómico del Times. Fue crítico gastronómico del periódico entre 2012 y 2024. 7. Cómo vestirse para una plagaPor Sheri Fink En 2014, viajé a África Occidental para escribir sobre el brote generalizado de ébola en tres países afectados. Había comprado equipo de protección en Amazon para informar desde una unidad de tratamiento y aprendí a utilizarlo en el Centro de Preparación Nacional de Anniston, Alabama, de la mano de miembros del personal de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Practicamos bajo el calor de septiembre, memorizando instrucciones complejas para quitarnos el equipo sin contaminarnos. Los trajes se habían diseñado principalmente para otros entornos, como plantas de fabricación de productos químicos y fábricas farmacéuticas. Tras llegar a Liberia, descubrimos lo difícil que resultaba utilizarlos en las unidades al aire libre: impedían el paso del virus, que se transmite por contacto, pero resultaban insoportables de llevar durante largos periodos bajo un calor y una humedad intensos. El personal médico tenía que racionar el tiempo que pasaba con los pacientes para evitar deshidratarse y desmayarse en suelos contaminados con fluidos corporales infecciosos. Al salir de la zona de riesgo, un médico se sentaba y vaciaba lo que parecía un litro de sudor de sus botas de goma. La sensación era que había que fabricar un equipo mejor, específico para los trabajadores que se ocupan de enfermedades infecciosas. Fue triste comprobar, seis años después, cuando surgió la covid, que se había avanzado muy poco. Sheri Fink es periodista del equipo de investigación del Times, cuyo trabajo se centra a menudo en la atención médica durante las crisis. 8. Lo que quedó después del fuego cruzado Por Suzanne Daley En 1998, la cría de ovejas era una industria importante en Lesoto, un pequeño y empobrecido reino montañoso rodeado por Sudáfrica. No era un lugar en el que uno esperara encontrarse con peligro. De hecho, después de tres años de un mandato de cuatro como jefa de la oficina de Sudáfrica, aún no había encontrado un motivo para ir allí. Así que, cuando los ciudadanos comenzaron a protestar por unas elecciones, pensé: "Esta es mi oportunidad". Pero el día que partí de Johannesburgo con João Silva, nuestro fotógrafo, y Greg Marinovich, un colaborador independiente, Sudáfrica llevó a cabo una invasión sorpresa para poner fin a los disturbios. La maniobra enfrentó al ejército de Lesoto, compuesto por unos 2000 soldados, a uno de los ejércitos más sofisticados del continente. Los tanques entraron en acción. Los helicópteros sobrevolaban la zona. Los sudafricanos no esperaban mucha resistencia. Pero la encontraron. Y nosotros nos metimos de lleno en ella. La capital de Lesoto, Maseru, estaba en llamas y había saqueadores por todas partes. Ese día murieron unas 30 personas. Nuestro intento de llegar a la base del ejército de Lesoto, a las afueras de la ciudad, se convirtió en un desastre. Cuando llegamos, unos francotiradores nos dispararon. Salimos a gatas del coche y nos metimos en una zanja, donde esperamos. Al cabo de un rato, apareció una patrulla sudafricana y nos retiramos con ellos, estacionándonos a cierta distancia de la base para decidir qué hacer a continuación. Fue una mala decisión. Apenas habíamos apagado el motor cuando las balas acribillaron el lado derecho del vehículo, hiriendo a Greg en la pierna, pinchando los neumáticos y dejando sin frenos ese lado. Aun así, conseguimos escapar a toda velocidad, con el coche muy inclinado hacia un lado. No soy muy de guardar recuerdos. Pero conservé un trozo de aquel coche: un recordatorio de cómo, sin previo aviso, la vida puede dar un giro muy malo. Suzanne Daley fue jefa de la oficina de Sudáfrica del Times entre 1995 y 1999. Actualmente supervisa la edición impresa internacional. 9. Seguridad en colores Por Hiroko Tabuchi Cuando un tsunami en 2011 dejó fuera de combate la central nuclear de Fukushima Daiichi en Japón, provocando la fusión del combustible, los periodistas sobre el terreno se encontraron, en un principio, en la más absoluta incertidumbre. ¿Cuánta radiación había ahí fuera? ¿Estábamos a salvo? De alguna manera, el director de nuestra oficina de Tokio consiguió un contador Geiger Soeks de fabricación rusa en un rincón recóndito del mercado en línea japonés. Más pequeño que un teléfono celular, mostraba los niveles de radiación en microsieverts â??la unidad de medida internacional preferidaâ?? junto con sencillos códigos de colores: verde para indicar que era seguro, amarillo cuando se requería precaución y rojo para lo que era peligroso. Me lo llevaba a todas partes, incluso a lo más profundo de la zona de exclusión radiactiva, donde los relojes seguían parados a las 2:46 PM y las vacas abandonadas nos observaban desde entre los setos. En un momento dado, detrás de una casa desierta, el dispositivo parpadeó en rojo y alcanzó los 14 microsieverts por hora. (Los niveles de radiación de fondo rondan los 0,1 microsieverts por hora). Sin embargo, resultaba difícil seguir aterrorizado ante una amenaza invisible. Poco después de que los destellos disminuyeran, un evacuado con el que estaba se bajó el traje de protección hasta la cintura para fumar un cigarrillo. Todavía me pregunto si los elevados niveles de radiación con los que me encontré aumentaron mi riesgo de padecer cáncer. Cuando el Soeks dio un pico, sí que intenté salir de allí cuanto antes. Si vivo una vida larga y saludable, se lo deberé, al menos en parte, a este pequeño dispositivo. Hiroko Tabuchi fue corresponsal de economía en Tokio para el Times entre 2009 y 2014. Actualmente se ocupa de temas relacionados con la contaminación y el medio ambiente. 10. Después de investigar a Weinstein durante seis meses, recibieron este correo electrónico Por Jodi Kantor y Megan Twohey La mañana del 5 de octubre de 2017, horas antes de que publicáramos nuestra investigación en la que revelábamos que el productor de cine Harvey Weinstein había acosado y abusado de mujeres durante décadas, recibimos un correo electrónico inesperado. Estábamos a la espera de la respuesta de Weinstein a nuestras conclusiones y de ver si cumpliría con sus amenazas de demandar al periódico. Y aunque nuestro artículo se basaba en un rastro legal y financiero de acuerdos secretos y expedientes de recursos humanos condenatorios, solo dos mujeres se habían mostrado dispuestas a compartir sus testimonios de forma oficial. Una de ellas era Laura Madden, quien tenía un terrible relato sobre los abusos que sufrió a manos de Weinstein cuando trabajaba como su asistente un cuarto de siglo antes. Durante meses, ella y Jodi habían estado hablando â??por mensaje, por teléfono, en una playa de Cornuallesâ?? y nos había dado permiso para utilizar su nombre y su experiencia. Pero presentar acusaciones contra hombres poderosos podía salir mal, ya que las denunciantes se exponían a sufrir ataques públicos. Weinstein tenía fama de ser vengativo. Madden, y todas las demás mujeres implicadas, se enfrentaban a la pregunta: ¿por qué dar el paso? Además, tenía que lidiar con otro factor. Madden había recibido recientemente tratamiento contra el cáncer de mama, y su segunda mastectomía y cirugía reconstructiva iban a coincidir con la publicación de nuestro artículo. A medida que se acercaba nuestra fecha límite, nos preocupaba que se echara para atrás. A las 6:56 a. m., recibimos un correo electrónico de Madden: Me siento obligada a hablar de lo que me ocurrió en Miramax, ya que soy consciente de que me encuentro en la afortunada situación de no trabajar en la industria cinematográfica, por lo que mi sustento no se verá afectado. Tampoco soy una de las que han sido silenciadas, aunque personas del entorno de Harvey Weinstein hayan intentado convencerme de que guardara silencio. Tampoco tengo ninguna orden de silencio en mi contra. Siento que estoy alzando la voz en nombre de las mujeres que no pueden hacerlo porque su sustento o sus matrimonios podrían verse afectados. Soy madre de tres hijas y no quiero que tengan que aceptar este tipo de comportamiento acosador en ningún ámbito como algo "normal". He pasado por problemas de salud que me han cambiado la vida y sé que el tiempo es precioso y que es importante plantar cara a los acosadores. Toda mi familia apoya mi decisión. Me complace que conste mi declaración. Buena suerte Mis mejores deseos Laura Jodi Kantor y Megan Twohey son periodistas de investigación del Times. Su investigación sobre Harvey Weinstein les valió el Premio Pulitzer de 2018 al servicio público. 11. Juego de té y condolencias Por David Rohde Al igual que decenas de periodistas, el 11 de septiembre de 2001 me dirigí al World Trade Center tras enterarme de que un avión se había estrellado contra una de las torres. Cuando salí del metro, vi ambas torres en llamas. Al igual que miles de personas, corrí para salvar mi vida mientras cada una de ellas se derrumbaba. Poco después, sin embargo, me dirigí al número 125 de Cedar Street, temiendo que la madre de un amigo de la universidad pudiera estar atrapada en el interior. Era el apartamento donde, años antes, había pasado mi primera noche en Nueva York. Además, tenía vistas al World Trade Center. Encontré a un bombero y le pedí que me ayudara a registrar el lugar. Después de que derribara la puerta con un hacha, no encontramos a nadie dentro. El derrumbe de las torres había hecho que las ventanas se rompieran hacia dentro: no solo se habían hecho añicos los cristales, sino que los marcos metálicos habían irrumpido en el apartamento y habían quedado esparcidos por el suelo. Trozos de hormigón y cristal cubrían el piso, que estaba cubierto de polvo. En el suelo, encontré una hoja de papel hecha jirones de Cantor Fitzgerald, una empresa de inversiones de la torre norte que perdió a 658 personas aquel día. Me desconcertaba cómo había llegado ese papel al apartamento; la vivienda daba a la torre sur, no a la norte. Unos días más tarde, volví a visitar el apartamento con Eddie Keating, un fotógrafo del Times. Cuando entramos, pensé que las ventanas, o quizá el papel de Cantor Fitzgerald que había en el suelo, llamarían la atención de Eddie. En cambio, Eddie, casi sin decir nada, recorrió la vivienda de un extremo a otro. El clic de su cámara rompía el silencio de vez en cuando. Nos fuimos, creo, al cabo de unos 10 minutos, ansiosos por capturar lo que pudiéramos en la zona cero antes de que la policía nos echara. Días más tarde, una foto que Eddie había tomado en el apartamento apareció en la portada de una sección titulada "Una nación a prueba". Era un primer plano de un juego de té de peltre cubierto de polvo, un regalo de boda de hacía 30 años. Era un objeto corriente que se me había pasado por completo por alto. Eddie dijo que había pasado varias veces junto al juego de té sin fotografiarlo. Lo hizo justo antes de salir del apartamento porque sintió que el juego de té le gritaba que lo fotografiara. Eddie, por supuesto, vio algo: la línea divisoria entre el antes y el después. Durante meses, Eddie se dedicó a documentar la búsqueda de sobrevivientes y las labores de limpieza en la zona cero: respirando aire tóxico, esquivando a la policía e incluso disfrazándose de trabajador. Utilizó la fotografía para capturar lo que se había perdido y el heroísmo de quienes participaban en la búsqueda. Su trabajo ayudó al Times a ganar el Premio Pulitzer de 2002 en la categoría de fotografía de noticias de última hora. Pero el juego de té será, para siempre, su imagen más emblemática de aquellos días. El juego de té, ahora limpio, se encuentra en el Museo Conmemorativo del 11-S. Tras el fallecimiento de la madre de mi amigo, Elaine Williamson, en 2013, su familia lo donó al museo. Eddie murió de cáncer en 2021 a los 65 años. Atribuyó la enfermedad a los meses que pasó en la zona cero. Antes de morir, me llamó con una sencilla petición: ¿firmaría yo una declaración jurada que atestiguara que él había trabajado en la zona cero? Así lo hice. David Rohde fue reportero del Times entre 1996 y 2011. Actualmente es reportero sénior de seguridad nacional para MS NOW. 12. Distracción en tiempos de guerra Por Sarah Lyall Antes de que existiera Wordle, antes de que existiera Connections, antes de que existieran Spelling Bee, Strands o el sudoku, estaba el pionero de los pasatiempos del New York Times: el crucigrama. Y antes del crucigrama, el periódico no tenía ningún pasatiempo. La publicación del primer crucigrama, el 15 de febrero de 1942, fue una concesión al gusto popular y un audaz salto a un nuevo territorio para el conservador Times. Aunque la mayoría de los principales periódicos estadounidenses llevaban años publicando crucigramas, este periódico se negaba a hacerlo y los criticaba con frecuencia en sus páginas. Son "una especie de ejercicio mental primitivo", escribió el Times, con irritación, en 1924, y "una pecaminosa pérdida de tiempo". Pero entonces se produjo el bombardeo de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, y el ambiente en el país se tornó sombrío. ¿No se merecían los lectores una actividad para distraerse? "Deberíamos seguir adelante con el crucigrama", escribió el 18 de diciembre el editor dominical del Times, Lester Markel, en un memorándum dirigido al editor, Arthur Hays Sulzberger, "sobre todo teniendo en cuenta que es posible que ahora haya horas de apagón sombrías â??o, si no es así, sin duda habrá necesidad de algún tipo de relajación". El memorándum de Markel se adjuntaba a una nota dirigida al editor por la pionera editora de crucigramas Margaret Petherbridge Farrar, quien expuso sus propios argumentos a favor de que el periódico incluyera el crucigrama. "No creo que tenga que convencerte del aumento de la demanda de este tipo de pasatiempo en un mundo cada vez más preocupado", escribió. Añadió: "No puedes pensar en tus problemas mientras resuelves un crucigrama". El crucigrama moderno había sido creado por Arthur Wynne, de The New York World, cuando ideó lo que él denominó un "Word-Cross", que hizo su debut el 21 de diciembre de 1913. En 1921, la secretaria del editor jefe, Margaret Petherbridge â??que pasaría a llamarse Margaret Farrar al casarse con John C. Farrar, uno de los fundadores de Farrar, Straus and Girouxâ??, recibió el encargo de ayudar a Wynne. Aunque al principio descartó los crucigramas como "una especie de molestia necesaria en el rincón más recóndito del periódico", pronto se contagió de esa afición. Mientras tanto, los estadounidenses se volvían locos por este nuevo pasatiempo. Un libro de crucigramas editado por Petherbridge y otros, publicado en 1924 por la incipiente editorial Simon & Schuster, vendió 350.000 ejemplares solo durante el primer año. Las bibliotecas se vieron inundadas de "crucigramistas", como se denomina a quienes resuelven crucigramas. Cuando el Times finalmente cambió de rumbo, solo había una persona a quien había que contratar para dirigir esta nueva sección: Farrar. En sus 26 años como editora fundadora de los crucigramas del periódico, contribuyó a iniciar la era del crucigrama moderno, estableciendo normas y prácticas para todo el sector. Entre sus reglas: todas las letras del crucigrama deben cruzarse con al menos otra letra, no se pueden repetir palabras en la cuadrícula y esta debe tener simetría rotacional. (Estas reglas se incumplen en ocasiones especiales). El primer crucigrama, elaborado por Charles Erlenkotter, se llamó "Titulares y notas al pie". Incluía preguntas sobre curiosidades, vocabulario y actualidad; citas de Shakespeare; referencias a la mitología griega y romana; y numerosas alusiones a la guerra. Farrar, bautizada como la "gran dama de los crucigramas estadounidenses" por The Washington Post, contribuía ocasionalmente con crucigramas que ella misma había creado, bajo el seudónimo de Anna Gram. Siguió editando crucigramas tras su jubilación del Times. Cuando falleció, en 1984, estaba trabajando en su libro número 134 de crucigramas. Sarah Lyall es redactora del Times. 13. Luz al final del túnel Por Archie Tse A finales de 2003, me encontraba en Irak en una misión para la sección de Gráficos cuando el ejército estadounidense capturó a Sadam Husein, el derrocado líder iraquí. Lo encontraron escondido en un "agujero de araña" en una granja rústica y aislada cerca de Tikrit. Al día siguiente de que se anunciara su captura, se permitió a los periodistas visitar el lugar. Nos reunimos en una base provisional estadounidense, pero los responsables de prensa del ejército dijeron que habían alcanzado el límite de periodistas que podían llevar. Con la ayuda de John Burns, nuestro corresponsal jefe en el extranjero, supliqué al responsable de prensa del ejército, explicándole que yo era el único reportero de la sección de Gráficos presente allí. John y yo conseguimos subir al último helicóptero Black Hawk con destino a la granja. Una vez allí, nos turnamos para bajar al agujero de araña, un pozo vertical lo suficientemente ancho como para que cupiera una sola persona. Daba a un espacio horizontal de unos 180 centímetros, 76 centímetros de ancho y 76 centímetros de alto. En un extremo había una rejilla de ventilación y en el otro, una bombilla fluorescente. Ninguna de las dos estaba encendida, por lo que el espacio resultaba oscuro y claustrofóbico. En Nueva York, mientras me preparaba para el reportaje, había metido en la maleta una linterna frontal, sobre todo por mi tendencia compulsiva a prepararme en exceso. Pero, una vez abajo en el agujero, resultó útil, ya que me permitió dibujar rápidamente en mi cuaderno de bocetos aquel espacio con forma de ataúd. A partir de esos bocetos, publicamos un diagrama ilustrado del lugar, que ofrecía a los lectores una visión detallada de dónde había pasado Hussein sus últimos momentos como fugitivo. Archie Tse es el director de diseño gráfico del Times. 14. Una entrega especial Por Susanne Craig Durante su campaña para su primer mandato como presidente, Donald Trump prometió repetidamente a los votantes que haría públicas sus declaraciones de impuestos. Nunca lo hizo, y yo pasé meses intentando desvelar el misterio de sus finanzas. Entonces, un viernes de septiembre de 2016, encontré en el buzón de mi oficina un sobre de papel manila que contenía tres páginas de lo que parecían ser las declaraciones de la renta de Trump de 1995. Revelaban pérdidas astronómicas para ese año â??casi mil millones de dólaresâ??, una cifra que contrastaba con la imagen de exitoso hombre de negocios que presentaba a los votantes. Tras autentificar los documentos, mis colegas y yo emprendimos una odisea periodística que duró años. Esto condujo a revelaciones según las cuales Trump había heredado cientos de millones de dólares de su padre, gran parte de los cuales se habían incrementado mediante fraude fiscal, y que la mayoría de sus negocios perdían dinero de forma sistemática. Susanne Craig es periodista de investigación del Times. Compartió el Premio Pulitzer de 2019 en la categoría de periodismo explicativo con David Barstow y Russ Buettner.

Fuente: Infobae
17/10/2026 06:10

Cédula digital en Colombia: quiénes pueden obtenerla gratis y cómo realizar el trámite

La Registraduría explicó quiénes pueden acceder sin costo al documento digital y cuáles son los pasos para activarlo

Fuente: Infobae
17/10/2026 04:00

Desde tomar café a cruzar las piernas: los errores frecuentes que pueden alterar una medición de la presión arterial

El monitoreo domiciliario es una práctica habitual para el seguimiento de la salud cardiovascular y requiere ciertas condiciones para que los registros sean útiles en la evaluación médica. Qué tener en cuenta

Fuente: Infobae
17/10/2026 04:00

Por qué pueden aparecer manchas blancas en brazos y piernas

La pérdida localizada de pigmento afecta con más frecuencia a quienes tienen tez clara y una historia prolongada de exposición a radiación ultravioleta

Fuente: Infobae
17/10/2026 02:20

Qué plantas elegir para el dormitorio y cómo pueden favorecer el descanso

Estas seis especies requieren pocos cuidados, se adaptan a los interiores y pueden aportar aromas, textura y una sensación de calma al espacio destinado a dormir

Fuente: Infobae
17/10/2026 02:16

Halvor Sætre, embajador de Noruega: "Argentina necesita la tecnología que pueden ofrecer las empresas de mi país"

En diálogo con DEF, el embajador de Noruega recorrió la agenda de cooperación e inversiones en nuestro país. En un mundo convulsionado, el diplomático dio detalles de la política de defensa del país nórdico, en el seno de la OTAN, y explicó cómo influye la guerra en Ucrania en sus relaciones con Rusia

Fuente: Infobae
17/10/2026 02:09

El exjugador de Newell's que fusiona danza y fútbol para que quienes ya no pueden pisar la cancha vuelvan a sonreír

Gustavo Aquino fue sparring del plantel profesional del club rosarino en 2013. Hoy cambió la cancha por el baile y ahora devuelve la pelota a los silvers con coreografías y jueguitos

Fuente: La Nación
17/10/2026 01:36

El ICE en California: los espacios de los campus universitarios donde los agentes pueden entrar sin orden judicial

En California, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) pueden entrar sin orden judicial a estacionamientos, plazas y otros espacios exteriores de acceso público de los campus universitarios. Las detenciones en el Estado Dorado generaron preocupación entre estudiantes y autoridades educativas.En qué espacios de los campus universitarios el ICE puede entrar sin orden judicialSegún explicó la Fiscalía General de California en su guía actualizada de septiembre de 2026, los agentes federales pueden ingresar sin autorización judicial a las áreas universitarias abiertas al público. El documento, publicado bajo la dirección del fiscal general Rob Bonta, estableció que el requisito de una orden depende de la expectativa razonable de privacidad en cada espacio.Según CalMatters, entre los espacios de los campus donde los oficiales pueden entrar sin una orden judicial figuran:Estacionamientos: los sectores de aparcamiento abiertos al público.Plazas y patios exteriores: las áreas comunes sin restricciones de acceso.Calles y veredas: los espacios de circulación pública que atraviesan o forman parte de los campus.Los responsables universitarios reconocieron que sus posibilidades de impedir el ingreso de agentes migratorios a estas zonas son limitadas. El presidente de Allan Hancock College, Kevin Walthers, advirtió: "Si los agentes del ICE quieren venir y caminar por el centro del campus, pueden hacerlo".Qué sectores de las universidades de California requieren una orden judicialLa Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos protege contra registros e incautaciones irrazonables. La guía de Bonta explicó que los oficiales necesitan una autorización judicial para acceder a determinados espacios privados.Las aulas y oficinas de acceso restringido forman parte de las áreas no públicas de los establecimientos educativos. En los centros universitarios alcanzados por las normas estatales, las autoridades no pueden permitir voluntariamente el ingreso del ICE a esos sectores sin una orden judicial firmada.En ese sentido, las habitaciones de las residencias estudiantiles cuentan con protecciones adicionales. Los agentes necesitan una orden judicial, el consentimiento válido del residente o una excepción reconocida legalmente, como una situación de emergencia que exija una intervención inmediata.La guía también distinguió las órdenes judiciales de las administrativas. Los documentos del ICE, como los formularios I-200 e I-205, no autorizan por sí solos el acceso a sectores no públicos.Esta diferencia también importa para los arrestos del ICE sin orden judicial en California. La posibilidad de entrar en una plaza universitaria no elimina los requisitos legales para detener a una persona.Así, la guía recordó que los agentes necesitan una sospecha razonable para realizar determinadas detenciones de control y causa probable para efectuar arrestos.El arresto del ICE en Allan Hancock College que generó preocupaciónEl 5 de octubre de 2026, agentes federales ingresaron al estacionamiento número dos de Allan Hancock College, en Santa María, y detuvieron al padre de una estudiante.La institución confirmó el episodio mediante un comunicado oficial. Allí, precisó que ocurrió aproximadamente a las 9.45 hs (hora local) y que los oficiales abandonaron las instalaciones inmediatamente después del arresto.El establecimiento afirmó que no recibió un aviso previo sobre la presencia de los agentes y que tampoco participó en el operativo.Por su parte, la hija del detenido, Mayrin, de 18 años, relató a CalMatters que su padre la llevaba a una clase de estadística. Ambos llegaron al estacionamiento después de advertir que un vehículo negro los seguía."Pedía ayuda a la gente. Lloraba. Era una mezcla de emociones, sobre todo estaba preocupada por mi padre", contó la joven.Su padre había emigrado desde México y vivía en EE.UU. desde hacía aproximadamente dos décadas. Mayrin, ciudadana estadounidense, permaneció unos 20 minutos dentro del vehículo después de la detención, hasta que recibió asistencia del personal universitario.Por su lado, Chandler Rebel, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), negó ante CalMatters que el ICE hubiera arrestado a una persona dentro de ese campus.La ley de California que obliga a las universidades a avisar sobre el ICELa ley SB 98, vigente desde el 20 de septiembre de 2025, estableció obligaciones de notificación ante la presencia confirmada de agentes migratorios en instituciones educativas.La norma alcanza a los colegios comunitarios, a la Universidad Estatal de California y a determinadas instituciones privadas. También solicita su implementación en la Universidad de California.La ley exige informar sobre la presencia del ICE en las escuelas y obliga a las instituciones alcanzadas a comunicar los operativos confirmados a su comunidad educativa.Los avisos deben incluir la fecha, el horario y el lugar de la presencia de agentes, además de enlaces a recursos de asistencia. No pueden revelar información personal que permita identificar a los afectados.

Fuente: Clarín
16/10/2026 22:00

Con Anthony Edwards, Wolves están entre los equipos que pueden ampliar la paridad en la NBA

El astro de Minnesota busca liderar a su equipo hacia un título en la NBA, destacando su determinación en una liga cada vez más competitiva.Con el refuerzo de LaMelo Ball, los Timberwolves apuntan a romper la paridad y lograr el campeonato, impulsados por la voluntad de Edwards.




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