A solo un mes del nacimiento de su hija Delfina siente un amor que nunca imaginó. '¿Voy a poder con este cansancio? '¿Cuánto tiempo voy a dormir así?' '¿Cómo voy a hacer para sostener?' '¿Cómo te puedo amar tanto en tan poco tiempo?' Cuando todos los días dentro de la casa parecen iguales. El papá de Delfi y los infinitos mensajes a la pediatra, la pareja que es equipo. El cansancio de papá Lapegüe, la decisión de mamá Bochi y lo que no muestran en las redes
El conflicto judicial y mediático que rodea al escritor Hernán Casciari por las denuncias vinculadas al financiamiento colectivo de sus proyectos audiovisuales sumó una nueva e importante voz del cine nacional. En diálogo con las cámaras de Intrusos (América TV), Ricardo Darín compartió su mirada sobre el tema y analizó los riesgos y complejidades de este modelo de producción participativa.Al ser consultado sobre el escándalo que salpica a las iniciativas impulsadas por la comunidad Orsai, el actor se mostró al tanto de la situación pero diferenció los aspectos administrativos de la labor creativa. "Me parece que eso va más por el lado administrativo que artístico", sostuvo de entrada el protagonista de Argentina, 1985.Darín aclaró que nunca recibió una propuesta concreta para participar en emprendimientos de este tipo, aunque admitió que desde un principio tuvo dudas sobre la viabilidad operativa de convocar a miles de pequeños inversores. "En un momento, cuando lo escuché hace un par de años, tuve la sensación de que iba a ser difícil administrar eso. Sobre todo si hay tanta gente que colabora, es difícil estar en contacto permanente con todo eso y que estén al tanto de qué es lo que ocurre", explicó el actor, quien remarcó que se trataba únicamente de una percepción propia.A pesar de no conocer personalmente a Casciari, se refirió a las declaraciones del escritor, quien negó de manera categórica que haya existido una intención de estafar a los aportantes. "Escuché o leí que él dice que no acepta que se hable de una estafa porque no era ese para nada el propósito, cosa que me parece que sí debe ser así", opinó Darín. Para él, el trasfondo de las denuncias respondería a un problema organizativo: "Ahí debe haber ocurrido algo, problemas administrativos o se le fue de las manos".El punto más crítico de su análisis llegó al abordar uno de los reclamos centrales de los damnificados: las supuestas garantías que la producción ofrecía sobre el retorno o el éxito del proyecto. Incluso, el propio Casciari había dicho con vehemencia en el programa Perros de la calle (Urbana Play) que el proyecto daría ganancias, algo que el conductor Andy Kusnetzoff intentó moderar al escuchar su entusiasmo. Ante la pregunta del cronista, Ricardo Darín fue contundente respecto a las expectativas que se pueden generar en el ámbito del espectáculo."Eso fue un error de parte de él. Yo no lo conozco, no lo puedo juzgar. Me parece que sí es un error porque en ningún proyecto de orden artístico vos podés dar la seguridad de que va a funcionar. Es algo que está librado a cómo resulte, cómo salga, cuál sea el resultado", concluyó. El video con el que Casciari se defendió de las acusacionesEste contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
La joven contó su experiencia laboral en Emiratos Árabes Unidos y reveló qué salarios se pueden conseguir según la experiencia, la formación y el nivel de inglés.También explicó cómo es trabajar siendo mujer, qué oportunidades encuentran los extranjeros y cuáles son las claves para conseguir mejores empleos en Dubai.
Mario Koltan, CEO del Grupo Boreal, explicó cómo nació el proyecto, que ya benefició a 18.542 personas. La iniciativa combina el reciclaje de residuos plásticos con la producción de marcos y la elaboración de lentes recetados de hasta 5 dioptrías. Leer más
Joan Mengual lleva más de 22 años trabajando en emergencias. La experiencia le dio herramientas, pero no eliminó el impacto de entrar en momentos delicados de otras personas. En una entrevista con La Vanguardia distinguió los conocimientos que se estudian antes de subir a una ambulancia de lo que se aprende al asistir a alguien cuando todo cambia en segundos. "En emergencias sanitarias hacés de todo. Asistís, acompañás, auxiliás, conducís... Es un perfil muy adaptativo porque tenés que asumir funciones distintas dependiendo de aquello que te encuentres. Creo que los técnicos son profesionales muy válidos precisamente por eso, porque deben estar equilibrados y adaptarse continuamente a las necesidades de cada servicio", apuntó en la entrevista. Describió un trabajo que exige observar la escena, interpretar lo que sucede y adaptar la intervención, ya que no siempre se recibe información completa ni encuentra la situación que imaginaba. "Lo primero es analizar qué está pasando. Cuando llegás a una situación complicada puede haber muchas cosas sucediendo al mismo tiempo y no podés dejarte llevar únicamente por la primera impresión. Con los años aprendés a observar la escena, interpretar lo que tenés delante y trabajar con pies de plomo. A veces llegás pensando que te encontrarás una emergencia de determinadas características y, cuando puedes analizarla bien, descubrís que la situación es diferente", narró. Hoy también participa en la preparación de otros profesionales. Es director de Operaciones, con tareas de coordinación de equipos, recursos y ejecución de proyectos. Esa responsabilidad enlaza la experiencia sobre el terreno con el trabajo de organizar una respuesta y preparar a quienes deberán intervenir. En una publicación propia, Mengual explicó que los simulacros tienen varias etapas. Antes del caso práctico se aclaran los objetivos, el entorno y las reglas del ejercicio. Luego, los participantes evalúan lo que ocurre, toman decisiones y se comunican. El entrenamiento permite observar cómo usan sus conocimientos en una situación que intenta parecerse a una emergencia real. Sin embargo, pese a toda la preparación que exista, Mengual advirtió que nunca se está del todo capacitado porque la realidad, lamentablemente, lo sorprende. "Hay cosas a las que nunca llegás a acostumbrarte del todo. Evidentemente, la experiencia cambia tu manera de trabajar y te proporciona herramientas que cuando empezás todavía no tenés, pero continuás trabajando con personas y entrando en momentos muy delicados de sus vidas. Esa parte humana no desaparece porque lleves muchos años haciéndolo", remarcó. Para él, el trabajo no termina cuando se detiene la escena. La revisión posterior es la oportunidad de analizar decisiones, reconocer fortalezas e identificar qué se puede mejorar. Insiste en que ese intercambio debe servir para comprender lo sucedido, sin convertir los errores en un juicio contra la persona. En su enfoque, practicar procedimientos, liderazgo y comunicación forma parte de la preparación; volver sobre la experiencia permite conectar lo estudiado con las decisiones tomadas bajo presión.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
Estar presentes, habitando el momento con plena consciencia, sin juzgarnos ni estar pendientes de la mirada ajena, parece ser uno de los principales desafíos de la vertiginosa era actual. La Ecstatic Dance, nacida en Hawái, ofrece, en este sentido, una forma de conexión única que fusiona baile y meditación en movimiento con una sensación de libertad y apertura únicas. "No hay coreografías ni pasos. No necesitás saber bailar, tu propio cuerpo en contacto con la música es el punto de partida", dice Sofi Lofi -artista, DJ, facilitadora y pionera del ecstatic dance en la Argentina y creadora de la Formación de Ecstatic Dance en Buenos Aires. La especialista que guiará una experiencia en el Bienestar Fest, el evento de bienestar más importante del país organizado por LA NACION y OSDE que se realizará el 24 y 25 de octubre en Hipódromo Palermo -para acceder a más información sobre la agenda y dónde sacar las entradas hacé clic acá- cuenta que se trata de una práctica de danza libre guiada por un DJ y un facilitador -en este caso, ella- que hace invitaciones al movimiento para ayudar a entrar en la música, registrar el cuerpo y descubrir el movimiento que va surgiendo momento a momento.Bienestar Fest 2026: cuándo es, dónde comprar las entradas y qué actividades habráSofi señala que existen cinco pautas claves que enmarcan la experiencia: se baila sin hablar, sin usar el celular, sin consumir drogas ni alcohol, descalzos y partiendo de una premisa fundamental: no existe bailar bien o mal, lindo o feo. "Durante la práctica dejamos afuera las ideas acerca de cómo deberíamos movernos, la vergüenza, la comparación o la sensación de "yo no sé bailar", para recuperar algo muy elemental: todos tenemos un cuerpo que puede moverse y una manera propia de hacerlo", dice. Ahí, apunta, sucede algo clave: dejamos de ser espectadores por un rato y nos volvemos participantes, protagonistas. No se trata de mirar algo que sucede adelante, sino de que la experiencia suceda en cada persona que está ahí.Qué es la inteligencia corporal y cuáles son los beneficios de practicar ecstatic danceLos beneficios físicos de bailar son bastante conocidos: al movilizar el cuerpo pone en juego la coordinación y la propiocepción, además de liberar endorfinas, eliminar toxinas mediante la transpiración y otros tantos beneficios. Pero hay mucho más: a nivel emocional, el movimiento permite expresar y procesar estados para los que muchas veces no tenemos palabras o a los que nos cuesta dar espacio, emociones que quedan retenidas y encuentran una vía de movimiento y expresión. Ecstatic dance puede convertirse, además, en una profunda meditación en movimiento, una forma de conexión con uno mismo en el aquí y ahora. "Cuando bailás libremente, con la atención puesta en lo que estás haciendo, registrando qué te produce y encontrando una respuesta propia momento a momento a través del movimiento, empieza a suceder algo muy interesante: mente, cuerpo y mundo emocional participan de una misma experiencia, y ahí se despierta algo que llamo inteligencia corporal e inteligencia creativa", dice Sofi.¿De qué se trata esta inteligencia, tan relevante para el bienestar? La artista explica que es la capacidad de percibir lo que está sucediendo, registrar qué nos produce y crear una respuesta propia. Todo tu yo está ahí, señala, creando un movimiento que no estaba planeado de antemano y que aparece porque estás en plena presencia. "Por eso me interesa tanto la danza como práctica, más allá de lo artístico: es una forma muy directa de recuperar presencia, vitalidad y capacidad de respuesta", afirma. Además, en un mundo en el que vivimos atravesados por la velocidad, el estrés, el sedentarismo y una presencia enorme de las pantallas en la vida cotidiana, destaca la riqueza de encontrar propuestas que inviten al movimiento, el bienestar y a otras formas de relacionarnos con nosotros mismos, como este festival. "Me interesa mucho que estas prácticas salgan de sus circuitos habituales. Que alguien pueda encontrarse con algo que quizás nunca hubiera ido específicamente a buscar y descubrir: 'ah, esto también me hace bien'", concluye.
El predio del sur porteño suma un día de apertura, de 8 a 20 con entrada libre. Leer más
Nicolás Tagliafico y Carolina Calvagni son una de las parejas más queridas de la selección argentina. Están juntos desde hace 12 años y conquistaron a todos con su carisma y las divertidas actividades que organizan, que van desde vacaciones en destinos exóticos hasta una tarde de dibujos o armado de figuras en plastilina y hasta una jornada de streaming. Así como el ex Banfield es uno de los futbolistas más carismáticos y correctos del equipo, ella es una de las integrantes de "La Scalot" más populares, que siempre da de qué hablar con sus looks, su marca de ropa y sus rutinas de entrenamientos. Y mientras la influencer acostumbra a mostrar públicamente cómo es su vida, ahora decidió hablar en voz alta sobre la maternidad. Con honestidad y sinceridad reflexionó sobre la presión social que pueden llegar a tener las mujeres de los futbolistas y la decisión que tomó con su marido sobre la familia. Calvagni viajó a Buenos Aires para acompañar a su marido en la triple fecha de amistosos de la FIFA. Este martes 6 de octubre, en la previa de la despedida de Lionel Messi en el Monumental, estuvo en Sería increíble (Olga) y contó que en esta oportunidad sus dos bulldogs franceses, Galo e India, que a veces suelen viajar con ellos en avión privado, se quedaron en su casa de Lyon al cuidado de una amiga. Esto dio pie a que le preguntaran por los comentarios que suelen hacerles con respecto a los hijos y ella, lejos de ignorar el tema, dejó en claro qué opina al respecto."Siento que hay mucha presión social con los hijos, ¿no?", expresó Calvagni. En esta línea reflexionó sobre el mandato de que los jugadores de fútbol tienen que formar una familia, casarse y tener hijos a una temprana edad y explicó que eso es algo "muy personal" y que en su caso su vida está dividida "por etapas". "Quizás los hijos en un momento, de mis 20 a los 30, no eran mi prioridad número uno. Siento que hice muchas cosas. Le di prioridad a mi proyecto -Calvagni, su línea de indumentaria deportiva-, a viajar y a disfrutar con mi pareja. Y ahora, de mis 30 en adelante, es otra etapa de mi vida en la que estoy preparada para quizás ser madre", sostuvo y en este sentido enfatizó: "Siento que si vos no tenés [hijos] es porque no podés o por algo, ¿entendés? No se acepta que quizás no querés o querés decidirlo vos más adelante". A partir de esto, aclaró que con Tagliafico tienen el deseo de ser padres, pero en el momento en que ellos mismos lo decidan.En cuanto a cómo se proyecta en el rol de madre, aseguró que "infumable". Se describió como una persona sobreprotectora, que se preocupa por demás y que constantemente está pendiente de que todo esté bien. Admitió que con India y Galo es "insoportable", pero que está trabajando en terapia para poder estar más relajada y tranquila en este aspecto. Por último, reveló que les gustaría tener tres hijos, pero nada está dicho: "Ese es el número, pero después hay que ver. Quizás tenés uno y decís: 'Bueno, no, hasta acá'. O quizás tenés tres y decís: 'Bueno, un poco más'". "Siento que pude cumplir, gracias a tener yo la decisión de cuándo, todos mis deseos. Me casé, construí mi casa, viajé por todo el mundo... Le di prioridad a eso y ahora siento que estoy preparada para dar ese paso. Y creo que va a venir cuando tenga que venir, no voy a esperar a vivir en la Argentina o a mudarme. Siento que va a llegar cuando tenga que llegar", sentenció.
No todas las plantas necesitan tierra para desarrollar raíces y mantenerse durante un tiempo en el interior de la casa.Con buena iluminación y algunos cuidados, un simple frasco puede convertirse en una alternativa para sumar verde.
El miércoles 7 de octubre se realizará una feria educativa para conocer todas las formaciones.Los requisitos y cómo anotarse.
Hay carreras que se construyen dos veces. Para muchos futbolistas que integraron equipos que quedaron en la historia, el desafío después del retiro no es solamente encontrar un nuevo lugar dentro del fútbol, sino conseguir que ese segundo recorrido adquiera una identidad propia. Guillermo Barros Schelotto fue protagonista de uno de los ciclos más gloriosos de Boca, el de Carlos Bianchi, y desde hace más de una década trabaja para construir otro nombre desde el banco de suplentes.Desde que comenzó como entrenador en Lanús, en 2012, Guillermo trasladó parte de aquella experiencia a una manera propia de dirigir. Pasó por distintos clubes, armó equipos competitivos y consiguió títulos, pero también fue moldeando una idea sobre el liderazgo que hoy parece ocupar un lugar central en su trabajo. "Podés jugar como quieras, pero hay algo en lo que no podés fallar, que es el trato humano al futbolista", sostiene. A los 53 años, la experiencia y la madurez también modificaron su relación con la victoria, la derrota y las exigencias de un oficio en el que reconoce que no todo puede controlarse.Guillermo Barros Schelotto recorre en su visita a Conversaciones en LA NACION ese camino entre el futbolista que fue y el entrenador que construyó después. Habla de las enseñanzas de Bianchi, de cómo cambió el vínculo con los jugadores, de la presión y las críticas, del esfuerzo que existe detrás de una carrera profesional y de su presente en Vélez. También vuelve sobre los años de gloria en Boca y una distancia que solo llegó con el tiempo: "Cuando sos parte no te das cuenta. Te das cuenta cuando te vas y ves todo lo que se había logrado".-¿Qué se siente estar en una redacción? No es lo tuyo.-No, igual sabía lo que era. Quizás antes, cuando no había tanta tecnología a la hora de desarrollar una noticia, era más la relación con el periodista, acercarse a las oficinas del diario y, a partir de ahí, hacer la nota. Ahora es distinto.-Es una de las tantas cosas que se perdieron.-Sí, pero no digo que sea una mala situación. Es distinta. Quizás antes había una relación mucho más directa con el periodista, más humana. Eso es lo que se perdió, la relación humana que tenías con la persona que hacía una crítica hacia lo que vos hacías después del domingo.-¿Encaraste alguna vez a alguno por una mala crítica o una crítica negativa?-No. No recuerdo haber tenido alguna discusión con algún periodista por una crítica futbolística. Sí porque a veces han dicho algo que no era real y se lo planteé, pero no tengo rencor ni hoy tengo una mala relación con alguno.-Entre tantas cosas que cambiaron, para un exfutbolista de elite, de gran nivel como fuiste, que tardó mucho en irse del país para jugar al exterior, ¿qué te genera que hoy cualquier jugador quiera irse a cualquier lado tan rápido?-Es un poco la situación que te obliga a vivir el país. Tener una oportunidad y aprovecharla. Y si es en el exterior, tiene un montón de situaciones mejores, económica y socialmente. El crecimiento individual también te lo puede dar eso: conocer otra cultura, conocer otro país. De repente, no es solamente lo económico o lo profesional a lo que apuntás, sino también crecer en otros aspectos. Vivir en otro país también te ayuda a eso.-O sea, no los frenás. No les decís: "El tren va a volver a pasar". ¿Los entendés?-No. Si tuviera un jugador que me planteara la situación de que se quiere ir, lo dejaría ir por muchas razones. Una es esa. Otra es porque el club se vería beneficiado económicamente y uno trabaja también para una institución, no solamente para ganar un torneo o hacer una carrera. Vos también te ponés la camiseta de la institución en la que trabajás.-¿Más allá de la edad? Vos dirigís muchos chicos hoy, que son habitualmente los que tienen esas oportunidades.-Sí. Hay miles de ejemplos en la historia del fútbol de jugadores que han esperado el tiempo de maduración para irse y les ha ido muy bien. Otros se han ido muy jóvenes y también les ha ido muy bien. Algunos debutaron, jugaron dos o tres partidos, se fueron y volvieron. Otros volvieron al año siguiente. Creo que es un tema mucho más individual que una situación que vos sabés que está pactado que sea así.-¿Ya son distintos los jugadores que dirigís hoy de los jugadores que dirigiste en Boca y en Lanús, por ejemplo?-Sí, hay otras cosas fuera del fútbol que hacen que el jugador sea distinto a esa época. Yo arranqué hace diez años o más y ha crecido tanto la tecnología en los últimos años... Va todo mucho más rápido que antes. Entonces, las situaciones de satisfacción las vivís en un período de tiempo más corto. Una derrota te duele mucho más porque es una gran oportunidad que perdiste y te lo hace saber todo el mundo, incluso hasta con las mismas decisiones que se toman profesionalmente.-Yo te preguntaba si había cambiado el futbolista, pero también evidentemente cambió tu percepción de un resultado por el impacto que tiene luego.-Sí, creo que cambió. -¿Te duele perder más hoy que antes?-A veces impacta mucho más de manera negativa por todo el reflejo que hay en lo mediático, sea un triunfo o sea una derrota. Y por cómo tiene llegada el hincha o el crítico al jugador, que antes no la tenía.-Algún colega tuyo en algún momento me ha dicho que el futbolista, en el vestuario, rápido agarra el celular y se fija en las redes. Quizás tiene 49 mensajes positivos, pero se queda con el negativo.-Sí, porque es el que te duele. Yo a tanto no llego. Nunca llegué, ni siquiera cuando era futbolista, a salir corriendo al otro día a comprar el diario. Obviamente que siempre la información te llega, pero hoy las redes sociales impactan de manera positiva o negativa en determinada situación en el jugador.-¿Tenés una disciplina o un manual de cuánto tiempo pueden estar con el celular los jugadores y demás?-No, porque en la época nuestra te llevabas el celular al vestuario y no te dejaban usarlo. Hoy ponés la música o hay un montón de otras cosas que te da el teléfono que antes no. Los jugadores tienen libertad. Antes, cuando cenabas, almorzabas o merendabas en la concentración, no podías usar el teléfono. Yo no tengo problema con que lo usen. Si veo que alguien está desenfocado por el teléfono, se lo diría o se lo digo. No me ha pasado últimamente, pero se lo diría.-¿Qué ves cuando te ves protestándoles a los árbitros?-No, eso no me gusta. Lo que pasa es el momento. De repente me conmueve la injusticia y considero que sucedió una injusticia y reacciono, pero no me gusta.-La injusticia a veces es un lateral.-Es injusticia igual. Pero de un lateral no se hace el gol de Racing que nos dejó afuera de la Copa. Igual, no me jacto ni me gusta. Incluso, en algunos casos, creo que tampoco lo merece la situación ni el árbitro. Me doy cuenta, pero no me gusta ni me jacto.-Cuando decís que no lo merece, ¿eso te llevó a pedir alguna disculpa alguna vez?-Sí, lo he hecho mil veces después de un partido, inmediatamente.-Pero es más fuerte que vos.-Es el momento, nada más. Tampoco nunca agredí oralmente de una manera... Puedo haber hecho algún gesto, a lo sumo, pero tampoco me gusta. Incluso cuando consideré esa situación, después, en la conferencia de prensa, nunca llevé esa discusión o esa pelea. Siempre lo dejé ahí, cuando termina el partido.-Hubo un momento, un partido de tu Vélez contra Independiente, en el que te sacaste como pocas veces. Alguna fibra te habrá tocado que dijeran que habías hecho trampa.-No, porque no fue eso. No me dijo: "Estás haciendo trampa". Él había dicho otra cosa, el cuarto, y fue una reacción a eso. Pero terminó ahí. Ya está.-Pero tu frase fue: "Me muero".-Sí, me muero.-¿Por qué? Es lindo tener ese valor, pero ¿por qué tan arriba?-Porque nunca en mi vida utilicé armas que no son propias del deporte o de la vida como para crecer. Bajo ningún punto de vista. Desde los 18 años he pagado los impuestos, he respetado la vida social en todo sentido y no iba a aceptar que me dijeran algo así. Pero, te reitero, fue el momento y ya está. No me jacto ni me gusta verme en esa situación.-Ahora, sin hacer trampa, porque es cierto, exprimías muy bien el reglamento. Sabías hasta dónde. Tenías eso que cualquier futbolero no refiere como trampa, sino como picardía, de decirle algo a algún rival.-No es que yo iba y le decía algo a algún rival. Muchas veces respondía a algún insulto, un golpe con mala intención o si yo interpretaba que había mala intención. Fijate que a mí nunca me echaron por pegar una patada fuera de lugar o por tirar un codazo con mala intención. Nunca me echaron. A veces yo reaccionaba a ese golpe con alguna palabra, un insulto, pero nada más. No era algo más grave que eso.-Hay cientos de miles de pibes en el país que quieren ser futbolistas, que quieren llegar. ¿Qué tiene una familia para que lleguen dos hermanos y que, con el tiempo, lleguen dos primos? ¿Qué hay en esa familia?-Me parece que hay amor al fútbol, tiempo dedicado al fútbol, tratar de llegar a ser y un montón de esfuerzos. No voy a hablar de mí o de Gustavo, pero sí de tres primos que llegaron a jugar. Por ejemplo, el que primero llegó, que es Juan, el hijo de mi hermana, está jugando. Estuvo peleándola en Grecia y ahora está en un equipo de Primera División del fútbol griego. Creo que eso lo hacés por el amor que le tenés al deporte, porque te gusta, porque estás preparado o decidido a hacer el esfuerzo. Otro caso, el hijo de mi otro hermano, mi hermano más grande, Pablo, también en un momento se tuvo que ir a jugar a Primera B. Agarró el auto y se iba todas las mañanas para Buenos Aires. Estuvo un año y pico haciendo eso, tratando de pulir algunas cosas como para poder después jugar en la Primera de Gimnasia.-¿No están tocados?-No, no creo. Hoy hay jugadores talentosos, obviamente, pero me parece que hay algo de talento en las posiciones que juegan, de tener lectura de juego. No solamente el talento es hacer una maravilla cuando tenés la pelota en los pies, sino también entender el juego, darte cuenta de las situaciones que van a venir en un partido y demás. Entonces, creo que es una combinación de cierto talento con muchísimo esfuerzo, que es lo que hoy más cuesta encontrar en el futbolista o en la persona, porque hay tantas frustraciones que te sacan las ganas de seguir haciendo las cosas.-¿Sos todo el tiempo papá con él o es muy difícil no ser un exfutbolista, un actual técnico e incluso un conocedor del club donde juega?-Creo que soy más papá que otra cosa. No me meto en lo futbolístico, casi nada. Y si le tengo que decir algo desde lo futbolístico, le paso alguna experiencia como exjugador. Pero creo que lo hago poco.-¿Es difícil ser padre de un jugador? Porque los padres les dicen cualquier cosa. ¿Ibas a verlo de chico cuando podías?-Sí, cuando podía. Pero yo no podía mucho.-Claro, estabas concentrado.-Exactamente. Jugábamos los fines de semana y muchas veces no podía ir. Pero cuando podía, sí.-Quizás veías a padres de compañeros...-Cuando podía ir, iba, pero más por acompañarlo a él que por la exigencia de "quiero ver cómo juega". Es más, muchas veces volvíamos y me acuerdo de que una vez él jugaba en Gimnasia y habían perdido con un equipo que, la verdad, era muy superior. Se subió al auto y le digo: "¿Qué te dijo el técnico?", riéndome.-¿Con eso fue suficiente?-Claro. Nos veníamos riendo de lo que le había dicho el técnico: "Agarren los libros porque, la verdad, me parece que ustedes no pueden jugar".-Ah, pensé que no estaba la respuesta.-La respuesta estuvo. Sí, pero yo se lo dije riéndome y él me contestó riéndose. Había sido buena la respuesta del entrenador porque muchas veces los entrenadores, aun con los chicos, dicen cualquier cosa. Pero este le dijo la verdad: "Agarren los libros porque no va a jugar ninguno". Y es el día de hoy que se lo digo: "Ya te lo dijo tal entrenador".-¿Leíste la carta de Messi? No la del retiro, la de la despedida del papá. ¿Qué te generó? Porque tu viejo los habrá acompañado y vos acompañás de esta forma. -En muchas cosas te ves reflejado. Sentí lo mismo cuando mi viejo falleció. Creo que, más allá del comportamiento de muchos padres, que a veces delante de la gente no es bueno, también hay muchas veces mucho egoísmo. Pero el padre siempre es el primer hincha del hijo y no lo hace con mala intención, aunque a veces refleje cosas negativas. Algunas de las cosas que Messi puso o dijo que sintió cuando falleció el padre creo que les pasan a muchos. Otra vez también Tevez comentó algo cuando falleció el padre, que era su primer fan. Algo de eso comentó. Creo que es así. Uno ahora, alejado de ser futbolista y con mi viejo fallecido, se da cuenta de que el tipo iba a verme a mí. No iba a ver a Gimnasia o a Boca. Iba a acompañarme a mí, no porque le gustaba el fútbol.-Hay algo de esfuerzo que no se ve tanto en la carrera de ustedes. La constancia está en las inferiores, está el esfuerzo. Luego está también el desarraigo, el vivir lejos de los tuyos. Vos te fuiste tarde a vivir a otro país, pero hoy vivís lejos de parte de tu familia. ¿Esa es una parte brava que no se le conoce tanto al protagonista?-Sí. La mayoría de los jugadores, si no son del interior, son de un lugar lejos de donde están jugando. Y sufrir esa ausencia, que muchas otras profesiones no la tienen, de juntarte con tus amigos, de juntarte con tus familiares, incluso en los días que nosotros jugamos o trabajamos específicamente, es difícil. Pero también el fútbol te da otras cosas que valorás y le das una valoración a la vida de reconocimiento y de agradecimiento. De repente, a nosotros nos tocaba concentrar tres o cuatro días y estábamos en un lindo lugar, con buena gente, en un grupo de amigos, tanto en Gimnasia como en Boca. A mí me tocó ser futbolista y me tocó estar en Estados Unidos también. Me hice muy amigo de dos chicos de los que hasta el día de hoy soy muy amigo. También valorás la oportunidad de conocer otra cultura, otro país, otra historia. Creo que es parte de la vida o del recorrido de un ser humano en su trabajo. Quizás hay otras profesiones mucho más tradicionales que tienen los días de la semana iguales, los meses son iguales, y también tienen su vida cerca de sus amigos y su familia. Y también está bueno.-Hace poco contaste que Bianchi les dijo a vos y a Palermo: "Ustedes van a jugar 20 partidos seguidos". Y que eso después lo hiciste con Bentancur en Boca. ¿Qué otro ejemplo llevaste de los maestros que tuviste?-Muchos. Incluso, a veces no tenés el ejemplo exacto o directo, como este. Cuando Bianchi llegó a Boca nos dijo a Martín y a mí eso, y yo después se lo dije a Bentancur. Pero hay otros ejemplos que, al no ser tan lineales, los adaptás a tu situación. Copiás de Bianchi o de otros entrenadores vivencias, experiencias, y las adoptás.-¿Te acordás de alguna?-Muchos entrenamientos, por ejemplo, pueden ser de otros entrenadores, pero los terminás adaptando al fútbol de hoy, que es mucho más dinámico que hace 15, 20 o 30 años, cuando yo jugaba. Hubo otras condiciones alrededor de la profesión. -¿Bianchi fue así? ¿Llegó y les dijo a ustedes dos?-Sí. Estábamos en Tandil. Él llegó diez días más tarde porque estaba comentando el Mundial de Francia 98. Cuando llegó, el primer día, todos se fueron a entrenar y, cuando salíamos, nos llamó a Martín y a mí y nos dijo eso.-¿El primer día?-Sí, el primer entrenamiento. La primera vez que estábamos en el campo nos lo dijo. Yo andaba con algunos problemas físicos y creo que Martín también.-O sea, no les había visto que vos le dieras un centro a Palermo...-No, nada. Él ya lo tenía en la cabeza. Ese día nos llamó a los dos ahí, en el medio de la cancha, y nos dijo eso.-¿Cuándo te das cuenta de que se arma un equipo ganador?-Creo que nunca te das cuenta cuando sos parte. Te das cuenta cuando te vas y ves el recorrido que tuvieron, la cantidad de triunfos, contra quién lograste campeonatos. También hay que reconocer que el fútbol argentino es distinto. Si jugás en el fútbol español, Real Madrid pelea contra Barcelona. Ahora Atlético de Madrid, desde que está el Cholo, se ha acercado bastante, pero si no, de repente te aparece una vez cada tanto Valencia o La Coruña. Acá, en el fútbol argentino, están River y Boca, pero están San Lorenzo, Racing e Independiente, que también te pelean. Está Vélez, está Estudiantes, están Central y Newell's. O vas a jugar a un estadio como el Bosque y Gimnasia también te pelea. Entonces es difícil. Vas a Córdoba ahora y están Talleres, Belgrano, que fue campeón, Instituto, que va bien. Es mucho más parejo. Entonces, después de tantos años, yo me fui a Estados Unidos a jugar y desde allá, desde la lejanía, veías todo lo que se había logrado. No era cuestión de elegir los jugadores y ya está.-O sea, en el día a día con Bianchi, ¿no tomaban dimensión de lo que estaban haciendo?-No, creo que no. Nadie decía: "Che, ¿viste? Salimos campeones, no lo puedo creer". Cuando le ganamos al Madrid, me acuerdo que estaba en la pieza de Martín después del partido. Al otro día entrenábamos porque volvíamos a la tardecita y teníamos el partido con San Lorenzo. Volvimos de la cancha, cenamos, se brindó y Bianchi dijo: "Hasta las dos o tres tienen libre. Mañana a las nueve arrancamos, que hay que entrenar". Me acuerdo de que nos fuimos a la pieza con Gustavo, con el Pato, estaba Martín y había alguien más, no me acuerdo. Yo le decía: "¿Vos te das cuenta de los dos goles que hiciste hoy?". Era una charla, pero no era "salimos campeones" o "le ganamos al Madrid". Hoy pensás: "¿Cómo hacíamos para ganar?". No era tan fácil.-Donde todos pueden salir campeones. Como dijiste recién, ¿eso habla bien o mal del torneo?-Creo que habla bien de las posibilidades que hay y del trabajo que se hace en equipos donde tenés que solucionar una situación económica que no te favorece o estás en desventaja contra River y Boca, pero les podés pelear el campeonato. La organización deportiva, las divisiones inferiores, la organización a la hora de la contratación pensando en el futuro... Creo que hay un alineamiento que podés seguir y que te puede dar resultado. Hay una disciplina por seguir que no está establecida. No es "esta es, seguila", porque si no todos la copiarían y a todos les iría bien. Pero sí trabajo, estudio, una buena inteligencia en el descubrimiento del jugador en divisiones inferiores o en las contrataciones.-¿A veces es más fácil jugar, no digo en un club chico, pero sí en un club mediano, que en un club grande por las exigencias? -Depende de para qué estás preparado. A mí me da igual jugar en un equipo donde la expectativa es mayor que las posibilidades que tiene, que en un club donde no hay expectativa porque estás en desventaja por lo que se hizo anteriormente futbolísticamente. Entiendo la crítica. La comprendo, sea en un equipo chico o en un equipo grande. La entiendo, la respeto. No la comparto muchas veces, pero tiene cero incidencia en lo que yo vaya a hacer ahora que soy entrenador o cuando era jugador. -Recién dijiste "ahora que soy entrenador". ¿Sabés cuánto tiempo llevás como técnico?-Arranqué en 2012, en Lanús.-Hace casi una década y media. ¿Estás en el momento justo? Hablábamos antes de las críticas a los árbitros, de tus protestas, pero hoy estás más centrado, más ubicado en las conferencias, con la exigencia justa a los jugadores y quizás también a vos como entrenador, sabiendo que el fútbol a veces es inabarcable, inexplicable.-Creo que puede ser que la madurez como ser humano te dé ciertas habilidades cuando sos más grande que cuando sos más joven. Hay algo que aprendí desde los 20 años que jugué, los 15 años que dirigí o los 10 años que estuve en inferiores. Hay algo a lo que no le podés errar. Podés jugar con cinco defensores, con tres defensores, con una línea de cuatro. Podés atacar con un delantero, podés jugar con tres delanteros, podés jugar con tres cincos. Nosotros con Boca salimos campeones jugando con tres cincos. Podés jugar como quieras, pero hay algo en lo que no podés fallar, que es el trato humano al futbolista y a todas las personas que trabajan alrededor de un equipo de fútbol. Yo puedo pensar 100% diferente que el director deportivo del club que me contrató, pero no puedo fallar en el trato humano con él, ni con un futbolista, ni con el mozo del comedor donde comemos todos los días. Creo que aprendí eso y, en la relación del futbolista con el entrenador, es fundamental.-¿Te trataron mal alguna vez?-No, a mí nunca. Sí he visto muchas veces el maltrato desde el poder. "Soy entrenador, te puedo decir lo que quiera". Nunca lo he hecho de manera natural. Puedo haber respondido a una situación de exigencia, pero creo que nunca traté mal a un futbolista. Más allá de tomar las decisiones antipáticas que tiene que tomar un entrenador: poner once titulares, poner suplentes, elegir dentro de un plantel de 30 jugadores o tomar determinaciones al final de temporada con algún jugador porque necesitás el lugar para otro más joven. Pero creo que lo que aprendí es que el trato humano es la mejor indicación que le podés dar a un jugador en la cancha.-Una tuya y otra, ya al cierre, de Vélez. ¿Qué te cambió vivir en Estados Unidos?-Muchas veces estás acá, en el mundo del fútbol, y viste River-Boca, Gimnasia-Estudiantes, la pelea... Aprendí que son rivales deportivos, nada más. No tengo nada en contra. Te alejás y decís: "La verdad, son hinchas de Estudiantes, son hinchas de Gimnasia o de River". Esa pelea, esa lucha que había, te alejás después de un tiempo y te da madurez para entender mucho mejor, comprender mucho más la derrota. Si te toca perder, te toca perder. Hubo uno mejor, le das la mano y te vas a bañar. Y si ganás, jugué mejor que el otro. No soy Dios. Si te gané, juego un poco mejor al fútbol que vos o quizás hoy jugué mejor que vos y te gané. Punto. Me voy a bañar y el lunes se arranca igual que todos los días de la semana.-¿Vélez se transformó en un lugar para los Barros Schelotto?-Lo mejor que le puede pasar al fútbol argentino es que cualquier hincha le pida al entrenador: "Armá un equipo para salir a ganar". Podés armar un equipo defensivo, pero para salir a ganar. No salir a decir: "Bueno, voy a jugar con Boca o con River, ya está, voy a perder". Armá algo, preparate esta semana. Eso es lo mejor que le puede pasar a cualquier entrenador, que el hincha sienta o le exija eso. Nosotros en Vélez sentimos la obligación de salir a ganar, de salir a competir de igual a igual con los equipos que tienen más poderío económico, que pueden reforzarse mejor. Hay unas buenas divisiones inferiores, muy bien organizadas, y hemos armado un muy lindo equipo que está jugando muy bien y que nos representa a todos. Esperemos seguir igual. ¿Cuánto tiempo más? No sé, veremos. Pero estoy muy cómodo. La verdad, puedo hacer el trabajo con toda la libertad del mundo todos los días.-No veo que todos los hinchas de todos los equipos pidan eso. Sería buenoâ?¦-Veríamos un fútbol mucho más atractivo, con más goles, más ofensivo quizás, y que todos compitan por ganar y jugar de igual a igual con todos.
El abogado, escritor y docente presentó en Ronda de Escritores (RDEsc) su nueva novela, El gesto final, un policial que revela al asesino desde el comienzo y se concentra en reconstruir las razones detrás de un crimen. Leer más
La primavera tiene una fama engañosa. El jardín reverdece, aparecen los primeros brotes, los rosales empiezan a insinuar sus pimpollos y una mañana soleada alcanza para hacernos creer que el invierno quedó definitivamente atrás. Pero la naturaleza no trabaja con calendarios: mientras algunas plantas despiertan con entusiasmo, otras todavía conservan el recuerdo de las noches frías.En jardinería hay, en realidad, más de una primavera. Está esa primera, tímida y todavía inestable, en la que las temperaturas pueden oscilar, y también está la primavera más avanzada, cuando el suelo ya tomó temperatura y la vegetación entra decididamente en crecimiento. Confundir una con otra puede costarnos caro: brotes quemados, floraciones perdidas, raíces estresadas y plantas que tardarán semanas en recuperarse.Por eso es necesario mirar el jardín como un organismo en permanente transformación y no como una escenografía que cambia de golpe al llegar septiembre. Estos son los siete errores más frecuentes de esa primavera que parece haber dejado atrás el frío, pero todavía puede guardarse alguna sorpresa.Sacar las protecciones demasiado prontoDejar la tierra desnuda demasiado pronto es probablemente el error más tentador: aparece el sol, sube la temperatura durante el día y uno siente que ya es momento de retirar mantas, coberturas y resguardos.Pero las plantas responden tanto a la temperatura diurna como a las mínimas nocturnas. Una helada tardía puede encontrar a los tejidos jóvenes en pleno despertar, cuando los brotes tiernos y las hojas recién desplegadas son particularmente vulnerables.Los frutales son un buen ejemplo. Muchas especies necesitan atravesar un período de frío para completar adecuadamente sus procesos de reposo e inducción floral, pero una vez que las yemas comienzan a abrirse aumenta su sensibilidad a las heladas. La clave es no decidir por una tarde cálida, sino mirar el pronóstico, observar las mínimas y retirar las protecciones de manera gradual cuando el riesgo haya pasado.Plantar como si el verano ya hubiera llegadoEl vivero se llena de color y la tentación es irresistible: salvias, alocasias, tropicales, plantines de flor y toda esa colección de especies que parecen prometer un jardín exuberante en cuestión de días.El problema es que una planta recién adquirida no sabe que nosotros estamos ansiosos por verla crecer. Necesita que el suelo y el ambiente sean adecuados para comenzar a desarrollar raíces.Una buena regla consiste en elegir la planta en función del lugar y no el lugar en función de la planta. En otras palabras, primero observar qué condiciones ofrece el jardín â??sol, sombra, humedad, sueloâ?? y después buscar la especie que mejor se adapte. Así, además de evitar pérdidas, se consigue algo mucho más interesante: un jardín en el que las plantas no sobreviven a fuerza de cuidados, sino que prosperan porque están en el sitio que les corresponde.Podar todo lo que quedó feoLa primavera despierta nuestro instinto de manos de tijera. Todo lo seco parece pedir un corte inmediato. Sin embargo, no todo lo que se ve marchito está necesariamente muerto. Después de una helada, conviene esperar y observar: los tejidos dañados pueden revelar con mayor claridad qué parte de la planta está viva cuando el crecimiento se reactive.Además, la poda no debería obedecer solamente a criterios estéticos. En muchas especies, cortar demasiado pronto puede eliminar yemas que todavía tienen capacidad de rebrotar o alterar la floración.La pregunta antes de podar debería ser menos "¿cómo hago para que esto se vea prolijo?" y más "¿qué necesita esta planta para completar su ciclo?".Dejar el suelo desnudo Otro pequeño pecado de primavera: limpiar tanto que el cantero termina convertido en una superficie de tierra perfectamente visible.En jardinería hay una idea particularmente interesante: cubrir el suelo es una forma de cuidarlo. Plantar con bastante densidad ayuda a proteger la microbiología del suelo y combinar especies que atraviesan diferentes momentos de actividad es una manera de cuidarlo porque, mientras una planta entra en reposo, deja espacio temporal para que otra continúe creciendo. La lógica es casi la de una comunidad: mientras una planta descansa, otra ocupa su lugar. De ese modo se reduce el suelo desnudo, se aprovecha mejor el espacio y el jardín conserva interés durante más tiempo.Regar por entusiasmo y no por necesidadCon los primeros brotes aparece otro reflejo automático: aumentar el riego. Pero el crecimiento primaveral no significa que todas las plantas necesiten la misma cantidad de agua. El requerimiento depende de la especie, el tipo de suelo, la exposición, el viento, el tamaño de la planta y, por supuesto, las lluvias.El exceso de agua puede ser tan perjudicial como la falta. Un suelo permanentemente saturado reduce la disponibilidad de oxígeno para las raíces y puede favorecer problemas radiculares.Por eso conviene hundir los dedos en la tierra antes de abrir la canilla. La primavera pide atención, no abundancia indiscriminada.Fertilizar todo el jardín de una vezHay una asociación casi automática entre primavera y fertilizante: si todo empieza a crecer, pensamos que todo necesita alimento.Pero un jardín no es una única planta. Cada especie tiene sus propios ritmos, y fertilizar sin considerar esos ciclos puede ser innecesario o incluso contraproducente.Antes de fertilizar conviene preguntarse qué planta lo necesita, en qué momento de su ciclo se encuentra y qué aporta ya el suelo. Un jardín saludable no se construye a fuerza de insumos, sino de buenas relaciones entre plantas, suelo, agua y luz.Creer que todo el jardín tiene que florecer ahoraQuizás sea el error más sutil. La primavera tiene una potencia visual tan extraordinaria que podemos terminar diseñando el jardín para su propio espectáculo. Pero un buen jardín no debería tener un único acto.En jardinería se busca justamente lo contrario: especies que tengan distintos momentos de actividad, diferentes formas y hábitos, para que siempre haya algo sucediendo. La combinación de anuales y perennes, por ejemplo, permite superponer ciclos y mantener una plantación densa y cambiante. Hay plantas que desaparecen en invierno y regresan en primavera; otras florecen cuando las primeras ya están declinando; algunas aportan follaje, otras estructura, otras perfume. El jardín más interesante no es necesariamente el que tiene más flores en septiembre, sino el que nunca deja de contar algo.