Entre cascadas y pasadizos, el proyecto esconde mucho más de lo que se ve desde la superficie.Cómo es la colosal piscina privada que recibió el apodo de "The Mountain" gracias a sus dimensiones y atributos.
Además de la prenda que lució el exciclista colombiano en 1985, también fue excluida la camiseta amarilla que vistió el Jardinerito de Fusagasugá cuando fue campeón de la Vuelta a España en 1987
Jone De La Calle, una joven vasca de 32 años, cumplió un sueño que alimentaba desde la infancia mudándose a las montañas. Lo que encontró al entrar a vivir a su nueva casa de la zona de Burgos, España, casi la hace desistir. La vida en soledad, rodeada de verde y con paseos por el bosque con sus animales que son la razón de todo
La investigación examina equipos, pruebas y registros de Goliath tras la muerte de un visitante, mientras la atracción permanece cerrada y el parque retoma sus operaciones
En el invierno de 2021, cerca de 60 personas convivieron en el campo base del K2 (que se encuentra en la frontera entre Pakistán y China). Considerado uno de los picos más peligrosos del Karakórum, hasta ese momento también representaba un título por conquistar para el alpinismo, ya que era el único de los 14 picos de más de 8.000 metros que nadie había escalado en invierno. Con temperaturas de casi 50 grados bajo cero y vientos huracanados, el apodo que ganó con el tiempo lo dice todo: "La montaña salvaje".El 16 de enero ese título tuvo dueño: diez escaladores nepalíes, entre ellos Nirmal "Nims" Purja, llegaron juntos a la cumbre. Pero ese mismo día también llegó la primera muerte, la del catalán Sergi Mingote, que cayó durante el descenso.Con una expedición que no duró semanas, sino meses, uno de los puntos más angustiantes de este relato es la fuerte comercialización que sucedió en esta misión y que puso en riesgo la vida de muchos: alpinistas poco preparados para uno de los recorridos más extremos, falta de carpas y alimentos en las bases y errores humanos que terminaron con cinco muertos. El 5 de febrero, el búlgaro Atanas Skatov cayó mientras descendía, y el islandés John Snorri, el pakistaní Ali Sadpara y el chileno Juan Pablo Mohr fueron vistos por última vez acercándose al Cuello de Botella, el tramo más temido de la ruta. Sus cuerpos recién aparecieron en julio.A medida que las noticias se iban conociendo en medios especializados, también surgieron las teorías conspirativas: el alpinista pakistaní Nazir Sabir llegó a afirmar que los nepalíes habían retirado las cuerdas fijas del Cuello de Botella al bajar de la cima, lo que habría dejado sin protección a Snorri, Sadpara y Mohr. Otros los acusaron de haber mantenido en secreto su "ataque a cumbre" (la fase final y más exigente del alpinismo) para quedarse con el récord. Y en foros y redes se puso en duda la propia hazaña: no había una foto grupal en la cima y en el video de llegada se veían solo ocho de los diez escaladores.Tres años después de todo lo ocurrido, el documentalista Amir Bar-Lev investigó cada una de esas acusaciones y lo que encontró fue menos un crimen que una historia de fallas humanas.Amir Bar-Lev, el director: "La mayoría de las acusaciones no tenían sustento"Entiendo que al principio querían contar la historia como un true crime pero a medida que la producción avanzaba, cambiaron de idea. ¿Qué fue lo que pasó?Empezamos a trabajar en esta historia 3 años después de que ocurriera, o sea, en el 2024. El periodismo que se había hecho hasta ese momento, el relato que nos llegó, estaba lleno de acusaciones. Muchísimas, mucho señalamiento... de hecho, la mayor parte de eso ni siquiera está en la película; aunque sí se ve que hay gente que acusa al equipo nepalí de haber cortado cuerdas, pero hubo muchas otras denuncias que tuvimos que investigar. En el documental caminamos sobre la línea entre el arte y el periodismo, y el lado periodístico te obliga a seguir las pistas, sobre todo si apuntan a algo casi criminal. Por eso decimos que al principio fue un "¿Quién fue?" alpino, un true crime de alta montaña porque básicamente así se hablaba del tema. Pero descubrimos que la mayoría de esas acusaciones no tenían sustento. Eso no quiere decir que no haya salido nada mal: si hay cinco muertos, algo terrible pasó.Lo que encontré es que la historia más poderosa â??el fracaso más poderoso, en realidadâ?? tenía que ver con fallas mucho más humanas. Menos con conductas criminales y más con cosas que compartimos todos, incluso los que vivimos acá abajo, al nivel del mar. Hubo soberbia, hubo nacionalismo, hubo codicia, hubo fiebre de cumbre, hubo engaños y competencia. Pero probablemente no hubo cuerdas cortadas ni intentos de cumbre truchos. Eso también se dijo: pasamos meses investigando la idea de que los nepalíes ni siquiera habían llegado a la cumbre y que habían fraguado todo, como dicen que se fraguó la llegada a la Luna.O sea... todas teorías medio conspirativas pero poca realidadSí. Tenés que investigar esas cosas, aunque suenen descabelladas.Una pregunta que aparece mucho durante el documental es "¿Por qué alguien pondría en riesgo su vida de esa manera?". Después de hacer ese documental, cuál sería tu respuesta... ¿sentís que sería diferente para los sherpas?Creo que lo que hace tan interesante esta historia es que había 60 personas en la montaña y, con ello, diferentes razones de por qué estar ahí. Claro que podemos pensar que una gran mayoría es atraída por la experiencia de lo sublime: estar en un lugar muy ajeno, hermoso, que casi parece otro planeta. Después están los que disfrutan de la adrenalina, de la falta de seguridad, de los riesgos, de desafiarse y descubrir de qué son capaces. Pero personalmente creo clave adelantar que no todos los que forman parte de estas expediciones están ahí porque les gustan esas cosas, muchos de ellos están porque tienen que estar. Las personas que suelen quedar fuera del cuadro en el relato del alpinismo vienen, muchas veces, de partes del mundo con muchísimos menos recursos que los propios montañistas. Y sin embargo terminan unidos, formando casi un pelotón militar improvisado, gente que depende una de otra para sobrevivir, aunque estén ahí por razones muy distintas y a veces ni siquiera hablen el mismo idioma. Eso es algo que me parece muy interesante de esta historia.Algo que me gustó mucho del documental es cómo retratás a las familias. No aparece el enojo de "¿Por qué hizo esto?", sino más bien una comprensión de que este deporte era lo que amaban. Pensando en que la mayoría no conocemos este deporte extremo, ¿qué te gustaría que se lleve alguien que ve el documental?Quisimos, como dice la expresión, "Tener la torta y comerla también". Queríamos hacer una película que se sintiera como un documental de montaña, con lo que nos gusta de esas películas y de las historias de supervivencia. Soy fan de los libros y las películas que te dejan al borde del asiento, sobre todo cuando son historias reales. Y esta es una: gente que va a lugares donde la muerte está muy cerca, donde la cooperación es literalmente una cuestión de vida o muerte. En cierto modo es como una historia de guerra, y queríamos que el público lo sintiera. Pero también sabíamos que si contás ficción podés inventar el relato de supervivencia más angustiante y atrapante de la nada. En la no ficción, cuando intentás presentarle eso al público, puede aparecer cierta construcción, cierto artificio, algo falso, en definitiva. Y algunos documentales de montaña son un poco más artificiales y armados de lo que a nosotros nos resultaba cómodo. Entonces, cuando digo que quisimos tener la torta y comerla también, me refiero a que queríamos que la gente sintiera lo que te dan esas películas de adrenalina y, al mismo tiempo, se preguntara en qué son honestas y en qué no, y cómo pueden estar afectando aquello mismo que dicen solamente documentar. Espero que las personas de la película se vean en toda su complejidad, y que cada espectador se lleve algo distinto, porque es una de esas historias que no se pueden explicar en una sinopsis rápida. Así fue como la descubrimos nosotros mientras la hacíamos, y espero que así la viva el público.Otra cosa que trae el documental es el impacto de las redes sociales ¿Sentís que la necesidad de generar contenido cambió las cosas?No hay dudas de que las redes cambiaron el alpinismo. Pero a mí me interesa pensar qué cosas son permanentes y qué cosas son nuevas. Las redes son obviamente nuevas: poder llevar un pequeño estudio de cine a todas partes y filmar cualquier cosa, desde lo que desayunaste hasta tu cumbre en la montaña más alta del mundo. Lo que no es nuevo es esto: como seres humanos, nunca jamás hicimos algo valiente, algo que pareciera burlar a la muerte, sin querer volver a casa a contarlo. Por eso existen pinturas rupestres de gente cazando un bisonte con lanzas que seguimos encontrando 20.000 años después. No sé si esto está en la película o solo en mi cabeza, pero espero que no quede la sensación de "ay, qué malas son las redes". Es más complejo que eso. Esta es una de esas historias eternas, y en cierto modo las redes son lo mismo que las pinturas rupestres. Esto habla de la naturaleza humana, y por eso es una historia tan interesante: es sobre todos nosotros, no solo sobre los montañistas o la gente que está en las redes.The Last First: Winter K2, un documenal repleto de adrenalina y dolor"The Last First: Winter K2" (desde el 2 de octubre en Apple TV) se produjo a partir de más de 300 horas de material: documentales de expedición, videos para sponsors, clips de celular grabados dentro de las carpas y audios de radio, y, más tarde, las entrevistas que hizo el propio Bar-Lev. Logrando cierta coralidad al tomar las filmaciones de diferentes personas, el documental tiene un corazón claro: la amistad entre John Snorri y Ali Sadpara: un occidental rico que podía permitirse el alpinismo como pasión y un pakistaní que había salido de la pobreza trabajando en la montaña.Alrededor de ellos, la película despliega el resto: la comercialización del K2, la expedición de Seven Summit Treks con clientes novatos, la ruptura del "código de caballeros" por parte de un equipo nepalí que ya no quería ser el que fija las cuerdas para la gloria ajena, y la pregunta incómoda sobre cuánto cambian las cámaras aquello que dicen registrar. Un documental difícil de mirar con preguntas existenciales sobre la vida, los riesgos que corremos, pero también la comercialización extrema del alpinismo.
El hombre de 39 años vive solo entre casas abandonadas en las montañas, donde su familia dejó huella
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Por estas horas, fuerzas de seguridad y brigadas de rescate de Tucumán despliegan un amplio operativo en las laderas del cerro Ñuñorco Grande, en jurisdicción de El Mollar, para dar con el paradero de Raúl Alfredo Moyano, de 59 años.El hombre, un docente rural jubilado nacido en la localidad tucumana de Río Seco y residente en Neuquén, había viajado a la provincia del norte para visitar a su hermano.Según se pudo reconstruir, este lunes, alrededor de las 11, Moyano inició una caminata de ascenso por los senderos de la montaña y desde entonces se perdió todo contacto con él. Al no regresar, su hermano, José Luis Moyano, radicó una denuncia policial.La principal hipótesis de los investigadores indica que el hombre pudo haberse desorientado debido a una densa masa de niebla que cubrió la cumbre y los caminos serranos del Ñuñorco Grande. Con 3320 metros sobre el nivel del mar, este cerro forma parte de las Cumbres de Tafí, inmediatamente al sur de Tafí del Valle. El recorrido de ascenso demanda una caminata de aproximadamente 11 kilómetros.Moyano es de contextura robusta, mide cerca de 1,70 metros, tiene cabello canoso, barba corta y ojos castaño oscuro. Sus allegados señalaron que posee experiencia en actividades de trekking y que suele frecuentar refugios de montaña en la zona de Bariloche.Entre sus señas particulares sobresalen dos tatuajes en los brazos: un cóndor y el escudo del club River Plate. Al momento de su desaparición vestía una campera negra, pantalón verde tipo cargo, una camiseta de color flúor y zapatillas grises. Además, llevaba una mochila negra, una bandera azul con el logo de alpinistas y utilizaba lentes.La noticia de su desaparición generó preocupación no solo en Tucumán, sino también en las comunidades educativas de El Manso, Corralito y Villa Llanquín, donde se desempeñó durante años como maestro rural.Las tareas de búsqueda están coordinadas por la Comisaría de El Mollar, a cargo de Carlos Díaz, con intervención de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Propiedad e Integridad Física del Centro Judicial Monteros.En el operativo participan efectivos de la Policía de Tucumán (Regional Oeste), personal de Infantería, integrantes de la división Trata de Personas y dotaciones de Bomberos Voluntarios de El Mollar, Concepción, Monteros y Tafí del Valle.Las autoridades advirtieron que los rastrillajes están fuertemente condicionados por la complejidad del terreno y por las adversas condiciones meteorológicas de la zona. Las bajas temperaturas, la lluvia, la presencia de hielo en sectores de la cumbre y la escasa visibilidad provocada por la niebla dificultan el avance de los equipos de búsqueda.El operativo continuará mientras las condiciones climáticas permitan trabajar con seguridad, indicaron los responsables del procedimiento. Para aportar cualquier información sobre el paradero de Moyano, la familia y las autoridades habilitaron las líneas telefónicas 3865-502248 y 3865-676111.
El Grupo Especializado en Alta Montaña del Escuadrón 26 "Barreal" encontró siete fragmentos de cerámicas a 2971 metros sobre el nivel del mar en el departamento sanjuanino de Calingasta. El hecho se dio a conocer este martes 13 de octubre y causó conmoción en los habitantes de la zona cordillerana.El hallazgo ocurrió cerca de la Cordillera de Ansilta y fue comunicado a la Dirección de Patrimonio Cultural de San Juan para su preservación y estudio. Aún se desconoce cuál será el destino de estas piezas que datan de un periodo prehispánico y sirven para conocer la historia de la provincia.Según informó Gendarmería Nacional, las piezas aparecieron sobre la ladera de un sector montañoso mientras integrantes del Grupo Especializado en Alta Montaña del Escuadrón 26 "Barreal" patrullaban y reconocían sendas -camino estrecho- en zonas cordilleranas y limítrofes. Desde el momento que se toparon con estos fragmentos con simbologías rupestres, los investigadores comenzaron con la investigación de campo que comprende su antigüedad, procedencia y función. Esos datos requieren un análisis especializado y no pueden deducirse únicamente a partir de las imágenes o de una descripción inicial. La intervención provincial abre una etapa técnica que puede incluir:registro del lugar exacto y de la posición de cada fragmentorevisión del estado de conservación y limpieza controladaestudio de materiales, técnicas de fabricación y motivos visiblescomparación con colecciones y sitios arqueológicos documentados en la región.Personal del Grupo Especializado en Alta Montaña continúa con los patrullajes en Calingasta y zonas limítrofes para encontrar más indicios sobre los principales corredores viales. Otro dato a tener en cuenta es que apenas se dio el descubrimiento, la Gendarmería se contactó con la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia de San Juan, organismo que se encargó en dar directivas precisas para activar los protocolos correspondientes para preservar estos elementos.
El hombre de 42 años salió despedido del Six Flags Over en Georgia y encendió las alarmas de los usuarios. La policía del condado investiga las causas exactas de la tragedia
WASHINGTON.- La trágica muerte de un hombre que salió despedido de una montaña rusa de Six Flags en Georgia está poniendo el foco sobre la seguridad de las atracciones de parques de diversiones, que en las últimas décadas se han vuelto cada vez más rápidas y empinadas en busca de ofrecer emociones más intensas.Aun así, las muertes en montañas rusas siguen siendo extremadamente inusuales, y las autoridades de Georgia han dado pocos detalles sobre lo ocurrido el lunes, cuando Hassan Jihad Ibn Kariem, de 42 años, fue expulsado de su asiento mientras viajaba en la montaña rusa Goliath, en el parque Six Flags Over Georgia. Tras salir despedido, golpeó a otros visitantes antes de caer al suelo.La atracción Goliath utiliza una caída casi vertical de 61 metros para alcanzar velocidades máximas de 112 kilómetros por hora. Su diseño prioriza la velocidad y los descensos pronunciados, en lugar de inversiones como loopings o tirabuzones. La montaña rusa funciona en el parque desde hace dos décadas.Un hombre salió eyectado de una montaña rusa y murióTras el accidente, Six Flags cerró temporalmente nueve montañas rusas similares en toda América del Norte, asegurando que la decisión fue tomada por extrema precaución.El fabricante de la atracción, Bolliger & Mabillard, informó que está "investigando activamente el incidente" y que no realizará más comentarios hasta comprender mejor lo sucedido.Un mosaico de regulaciones En Estados Unidos, las montañas rusas y otras atracciones de los grandes parques temáticos no están reguladas por el gobierno federal. Esa responsabilidad recae en cada estado.Críticos del sistema sostienen que esto ha generado un esquema desigual de regulaciones, en el que algunos estados cuentan con estrictos controles mientras que otros tienen una supervisión mínima o inexistente.El senador federal Ed Markey, de Massachusetts, ha presentado repetidamente proyectos de ley para cerrar lo que considera un "vacío legal" en la normativa federal. Actualmente, las autoridades nacionales de seguridad pueden regular las atracciones móviles de ferias itinerantes, pero la Consumer Product Safety Commission (CPSC) no tiene autoridad sobre las atracciones fijas de los grandes parques temáticos.Brian Avery, profesor de la Universidad de Florida y especialista en seguridad de atracciones mecánicas, coincide en que se requieren más controles federales."¿Quién supervisa a estas organizaciones para garantizar que su personal esté adecuadamente capacitado, que cumpla con las normas y que controle las atracciones según los estándares establecidos?", se preguntó Avery.La Oficina del Comisionado de Bomberos y Seguridad de Seguros de Georgia, encargada de las inspecciones anuales de atracciones en ese estado, informó que está llevando adelante una "revisión exhaustiva e integral" de lo sucedido.La industria establece sus propios estándaresLos operadores de parques de diversiones de todo el mundo suelen seguir las llamadas normas ASTM, elaboradas por expertos del sector. Estas regulaciones abarcan desde el diseño y la construcción de las atracciones hasta los límites de aceleración y fuerza a los que pueden ser sometidos los pasajeros.Según Dennis Speigel, consultor de parques temáticos y expresidente de la Asociación Internacional de Parques de Diversiones y Atracciones (IAAPA), la industria cuenta con múltiples niveles de inspección. Además, las compañías aseguradoras ejercen presión para mantener estrictos estándares de seguridad, ya que podrían enfrentar indemnizaciones millonarias en caso de accidentes."Con todos los controles y mecanismos de supervisión existentes, los parques temáticos son realmente uno de los lugares más seguros del planeta", afirmó.La IAAPA sostiene que la probabilidad de sufrir una lesión grave en una atracción de un parque de diversiones en Estados Unidos es de una cada 15,5 millones de viajes.Martin Lewinson, experto en montañas rusas y profesor del Farmingdale State College, señaló que resulta difícil imaginar una falla mecánica en una atracción como Goliath debido a su diseño.La montaña rusa utiliza una barra de seguridad sobre el regazo, conocida como clamshell, que se ajusta mediante un mecanismo de trinquete que emite clics al cerrarse sobre la cadera del pasajero. El sistema incorpora múltiples discos redundantes, de modo que si uno falla, otros continúan funcionando."Son sistemas confiables. No son tan tecnológicamente complejos como para que los parques tengan dificultades para operarlos", explicó Lewinson.Además, el operador dispone de un sistema electrónico que muestra una luz verde de autorización en cada asiento antes de permitir la salida del tren. En teoría, la atracción no debería ponerse en marcha si alguno de los dispositivos de seguridad no está correctamente bloqueado.No obstante, ningún sistema es completamente infalible.En 2022, un adolescente de 14 años murió al caer de una atracción en Orlando, después de que el arnés de seguridad no se trabara correctamente debido a su tamaño corporal.En 2013, una mujer de 52 años falleció al deslizarse fuera de su asiento en la atracción Texas Giant, de Six Flags Over Texas.A raíz de ese accidente, Six Flags incorporó barras de seguridad rediseñadas, cinturones adicionales y un asiento de prueba en la entrada de la atracción para que los visitantes puedan verificar si encajan de manera segura antes de subir.Nick Mendenhall, que había viajado más de una docena de veces en Goliath durante las últimas semanas, aseguró haber observado que el personal verificaba manualmente las barras de seguridad en cada recorrido."Hay dos empleados, uno a cada lado del tren, y presionan las barras con las manos para asegurarse de que queden bloqueadas. Nunca los vi dejar de hacerlo", relató.Diferencias entre estadosLa supervisión de las atracciones también varía considerablemente entre estados.En California, el Departamento de Relaciones Industriales aprueba las nuevas atracciones y aquellas que han sido modificadas. Los inspectores estatales pueden revisarlas directamente cada año o aceptar inspecciones anuales realizadas por los propietarios.En cambio, los grandes parques temáticos de Florida están exentos de las inspecciones estatales de seguridad. Complejos como Walt Disney World y Universal realizan sus propios controles y protocolos internos, aunque deben informar al estado cualquier lesión grave o fallecimiento.Texas aplica un sistema similar, basado en inspecciones efectuadas por especialistas privados contratados por los operadores de los parques o por sus aseguradoras.Por su parte, Arizona, donde se encuentra el parque Six Flags Hurricane Harbor Phoenix, no posee ningún organismo estatal dedicado a regular las atracciones mecánicas ni a realizar inspecciones de seguridad. La ley exige una revisión anual privada y la aplicación de las normas queda principalmente en manos de las autoridades locales.Agencia AP
Una pareja que viajaba en la montaña rusa de Six Flags Over Georgia relató revisiones repetidas de los sistemas de seguridad antes de la caída que causó la muerte de Hassan Jihad Ibn Kariem
El joven de 22 años perdió la orientación durante una excursión en la montaña Putucusi. Agentes de la Policía Nacional lo localizaron en una zona de difícil acceso y lo trasladaron a un centro de salud