Vélez goleó por 5-0 a Central Córdoba en Santiago del Estero, en uno de los encuentros que cerraron la jornada del domingo de la fecha 14 del torneo Clausura. Necesitaba una victoria para mantenerse en la pelea por la Tabla Anual y consiguió mucho más: una actuación contundente, con un hat-trick de Ronaldo Martínez, que incluyó un espectacular gol de chilena. Con el triunfo, el conjunto de Liniers alcanzó los 55 puntos, se ubicó tercero, a solo dos de Boca, y aseguró su clasificación a los playoffs.Desde el comienzo, Vélez dejó claras sus intenciones en el estadio Único Madre de Ciudades. Apenas habían transcurrido siete minutos cuando Matías Pellegrino abrió el marcador. El delantero recibió un pase de Martínez, encaró por el centro del área, resistió la marca de un defensor y definió de zurda, con un remate cruzado que puso en ventaja al visitante.A los 21 minutos llegó el primero de la noche para el atacante paraguayo de 30 años. Esta vez fue Pellegrino quien asistió a su compañero en una devolución de gentilezas por la jugada del 1-0. Su centro sufrió un leve desvío, pero la pelota encontró a Martínez solo dentro del área, en el cierre de un contraataque que terminó con el segundo gol del equipo de Guillermo Barros Schelotto.Sin embargo, lo mejor del goleador todavía estaba por llegar. A los 13 minutos del segundo tiempo, después de un córner desde la derecha que derivó en un nuevo centro desde el sector opuesto, la defensa local consiguió despejar. En el rebote apareció Juan Policella, el extremo de apenas 17 años, que bajó la pelota de cabeza en la puerta del área para Martínez.El paraguayo resolvió con una acción extraordinaria: levantó la pelota con la pierna derecha y, sin dejarla caer, ejecutó una chilena apenas dentro del área que terminó junto al primer palo de Alan Aguerre. Un verdadero golazo, de esos que justifican por sí solos una noche memorable. No es la primera vez que el delantero convierte mediante este recurso acrobático, pero su capacidad para ejecutarlo no deja de sorprender. En el banco de suplentes de Vélez, la reacción fue inmediata: todos se levantaron para aplaudirlo.¿PIDE PUSKAS? ¡Impresionante pirueta y golazo de Ronaldo Martínez para marcar un verdadero golazo para Vélez ante Central Córdoba.ð??º ESPN Premium | Suscribite al Pack Fútbol en https://t.co/QYG8QkfMVs pic.twitter.com/yBCXf3qpa0— SportsCenter (@SC_ESPN) October 26, 2026La goleada todavía tenía varios capítulos por delante. Apenas dos minutos después, Martínez volvió a participar de una acción ofensiva, en un ataque de tres contra tres frente a una defensa local que no encontraba respuestas. Policella tuvo la primera oportunidad, pero Aguerre evitó el gol. En el rebote, el paraguayo probó nuevamente, aunque entre un defensor y el palo le negaron el festejo.La pelota terminó en los pies de Lucas Robertone, que la controló, se acomodó y definió con precisión para establecer el 4-0. El mediocampista celebró con un beso al escudo de Vélez, en una noche que ya tenía características de exhibición y en la que cada gol adquiría una importancia adicional por la diferencia de tantos en la Tabla Anual.A los 37 minutos del complemento llegó una jugada polémica. Martínez, con su camiseta número 77, se escapaba mano a mano cuando Alejandro Maciel lo empujó desde atrás y provocó su caída. El árbitro Pablo Echavarría acudió al VAR y, después de revisar la acción, sancionó penal y expulsó al defensor de Central Córdoba. El propio delantero se hizo cargo de la ejecución, convirtió el quinto tanto y completó su triplete.Antes del cierre, el encuentro sumó otra expulsión. Rodrigo Aliendro recibió la tarjeta roja por una dura infracción sobre Diego Barrera, con una entrada de plancha que dejó a Vélez también con diez futbolistas, cuando ya terminaba el partido. La sanción, sin embargo, no modificó el resultado ni empañó una de las mejores actuaciones del equipo de Liniers en el campeonato.La goleada de Vélez en Santiago del EsteroLa victoria dejó a Vélez tercero en la Tabla Anual, con 55 unidades, por detrás de Boca (57) y Rosario Central (56), y le permitió superar a Argentinos e Independiente Rivadavia, que todavía deben enfrentarse por esta fecha. Además, el equipo de Barros Schelotto aseguró su lugar en los octavos de final del Clausura, empadado en puntos con Boca y Defensa y Justicia por detrás del puntero Instituto, cuando restan dos jornadas para terminar la etapa regular.Para Martínez, la noche también tuvo un premio individual: alcanzó los diez goles en 12 partidos y quedó como máximo artillero del Clausura, junto con Agustín Módica. El paraguayo, que además lidera la tabla de goleadores del año de Vélez, fue la gran figura de una victoria que mantiene a su equipo en la pelea por el primer puesto de la clasificación general, con dos fechas por delante y una diferencia de gol que puede resultar decisiva.Tras el encuentro, no ocultó su felicidad por una noche inolvidable. "Creo que hoy es mi mejor partido", reconoció el delantero paraguayo, que también se ilusionó con la posibilidad de que su espectacular chilena sea candidata al premio Puskás. "Y yo creo que sí, debería ser", respondió al ser consultado sobre esa posibilidad. Aunque convirtió tres tantos, no tuvo dudas al momento de elegir su favorito: "Los tres fueron lindos goles, pero me quedo con el segundo, de chilena".
La crisis sigue agravándose en Manchester United, que este domingo perdió 3-0 en Old Trafford ante Bournemouth, por la 8ª jornada de la Premier League, lo que coloca en una situación delicadísima a su entrenador Michael Carrick.Son ya ocho los partidos seguidos que el United lleva sin ganar, entre todas las competiciones, y entre ellos acumula cinco derrotas. Para encontrar un balance tan negativo en el club mancuniano hay que retroceder a la campaña 2015-2016, cuando Louis van Gaal estaba al mando.Esta derrota deja a los Red Devils en una peligrosa decimosexta posición en la tabla, con apenas un punto sobre la zona de descenso. Los nubarrones son muy oscuros en el horizonte, ya que el equipo se prepara para afrontar tres duelos muy difíciles, ante Chelsea, Aston Villa y Liverpool.Los últimos días son una pesadilla para el United y para Carrick, que el miércoles habían caído 4-1 en Como, Italia, en un partido de la Champions League.Este domingo sucedió que Bournemouth, ahora decimotercero, conquistó Old Trafford con tantos con acento brasileño, de Rayan (38â?²) y Evanilson (71â?²). El otro gol del equipo lo firmó Marcus Tavernier (42â?²), después de una pérdida de pelota en el sector derecho del francés Yoro. Lisandro Martínez arrancó en el banco de suplentes a los 65 minutos y su ingreso por Ayden Heaven no ayudó para la mejoría del equipo local. De hecho, el defensor de la selección argentina quedó expuesto en el tercer tanto de los visitantes: Lewis Cook rescató un balón dividido en el centro del campo y metió un pase en profundidad resuelto por Evanilson de manera impecable, con un disparo que entró por arriba de Lammens. El fallo de comunicación del arquero belga con Lisandro y Harry Maguire fue muy elocuente y sentenció la derrota de un equipo que está a años luz de la época de oro que comandó Sir Alex Ferguson.Bruno Fernández, relegadoEn el contexto de la derrota, el capitán del Manchester United, Bruno Fernandes, fue relegado al banco de suplentes y no llegó a entrar, cuatro días después de que el portugués criticara las decisiones tácticas del DT Michael Carrick.Carrick lo sustituyó a mitad de la segunda parte durante la derrota por 4-1 en Como, el miércoles en la Champions League. Y en una entrevista posterior al partido, el dorsal 10 cuestionó sus decisiones tácticas: consultado sobre si el entrenador se había equivocado tácticamente, Fernandes añadió: "Eso le corresponde al técnico y al cuerpo técnico, no a mí. A veces hay que ser más valiente bajo presión, asumir el riesgo de presionar arriba y ponerlos incómodos".Estas declaraciones agregaron inestabilidad a un equipo que empezó mal la temporada, con solo dos victorias en once partidos entre todas las competiciones, y han aumentado aún más la presión sobre Carrick.Antes del partido del domingo, el técnico de 45 años habló de una decisión puramente deportiva ante el micrófono del canal Sky Sports. Dijo que Elegir un once inicial "siempre es una decisión difícil. Tenemos que tomar la que nos parezca correcta para hoy, para el equipo, e intentar obtener el rendimiento que deseamos". Finalmente, el brazalete de capitán lo lleva el defensa Harry Maguire. La síntesis del partidoTriunfo de LiverpoolEn el otro duelo destacado del domingo, Brighton (3º) perdió 2-0 ante Liverpool (4º), con el argentino Alexis Mac Allister como titular y que jugó el partido completo. Un tanto en contra de Pascal Gross, tras un disparo de Florian Wirtz, provocó el primer gol para los Reds en el minuto 17 y apenas cuatro minutos después, Alexander Isak firmó el 2-0, que terminó siendo definitivo. Así, el sueco Isak firma un sexto gol en siete partidos esta temporada en la Premier. Liverpool, con 15 puntos, está a seis puntos de los dos equipos que van en cabeza, Manchester City y Arsenal.Cabe recordar que Manchester City perdió 2-1 el sábado en el estadio de Aston Villa y frenó su inicio perfecto de temporada, situación que aprovecharon los Gunners, que superaron 2-0 poco después al Everton, para darles alcance en la cima de la tabla.
A las filtraciones premeditadas surgidas desde las entrañas de River sobre los días contados que le quedaban a Leonardo Ponzio, los jugadores respondieron con una goleada que llevó el mensaje implícito de que no es el momento de precipitarse con decisiones drásticas. Si el entrenador se vio debilitado desde el jueves por una ola de rumores que no hacían más que socavarlo para instalar el regreso de Ramón Díaz, sus futbolistas lo fortalecieron con la mejor victoria de su corta gestión. Fue así por más de un motivo. Por la producción futbolística, ambiciosa y sostenida. Porque ese rendimiento fue para superar a Belgrano, el último campeón y un rival que periódicamente lo manda al diván. Y porque aparecieron en su dimensión algunas de las contrataciones millonarias que deben hacer la diferencia, como lo fue Ángel Correa, la gran figura, y, ya con la victoria encaminada, la irrupción de Thiago Almada. Ambos equipos volvieron a cruzar sus caminos casi cinco meses después de la final del Apertura que Belgrano se llevó con dos goles en los últimos cinco minutos. Desde ese partido se proyectaron consecuencias que llegan hasta la actualidad. Belgrano mantiene todo, la formación, el entrenador y el proyecto general. La estabilidad lo describe. River fue todo lo contrario, ya que la gestión de Coudet se empezó a erosionar a la velocidad de la luz y anoche volvió al estadio Kempes con seis titulares que aquella tarde ni siquiera estaban en el plantel. La abrupta transformación con rumbo incierto es la dinámica de River.En el séptimo encuentro de su gestión, Ponzio hizo más variantes que nunca. Uno por línea. Uno obligado: Ortega por el lesionado Acuña. Las otras variantes buscaron dinamizar el funcionamiento. Después de dos cotejos como suplente tras la recuperación de discopatía lumbar, Moreno sustituyó a un Vera que no tenía la presencia suficiente como volante central. Y en la delantera, el despliegue generoso de Lucas Beltrán recibió una oportunidad por encima de las lagunas de Driussi.River salió en tromba. Antes de los 20 segundos ya estaba posicionado en el área local, con una definición de Beltrán bloqueada por un defensor. El equipo de Ponzio era vertical, a veces con los envíos frontales de Martínez Quarta y Otamendi. Pero estaba muy clara su premisa de jugar en campo adversario, sin especular, a un ritmo alto, favorecido por el estado húmedo de la cancha. La pelota corría rápido y había jugadores que la soltaban enseguida, nadie la adormecía en los pies.Fueron muy buenos los primeros 15 minutos de River. Belgrano se veía superado, pero se sabe que no es un equipo de claudicaciones, la adversidad no lo doblega fácilmente. Resiste y también se reserva el derecho a responder porque tiene futbolistas curtidos (Mudo Vázquez, Zelarayan, Rigoni) y con recursos.Ante un River que buscaba mucho por el eje central con los dos delanteros y los dos mediapuntas (Galván y Almada), el Pirata apretaba líneas en torno a Licha López y Maldonado, a los que se sumaba Morales, que también tiene formación de zaguero central.La actividad de Correa era constante; se ofrecía al compañero, gambeteaba, filtraba pases. Y también remataba, sin poder vencer la oposición del arquero Cardozo, que tuvo dos atajadas fenomenales. Con menos frecuencia que River porque no disponía tanto de la pelota, Belgrano armaba ataques. Santiago Beltrán tuvo que atorar a Zelarayan en un mano a mano y le tapó un remate peligroso a Hernández. Un cabezazo del tanque Passerini se había ido apenas desviado. La mejoría de River no incluía el cierre de sus habituales grietas defensivas.El VAR salvó a Dóvalo de la equivocación de la expulsión de Licha López por un foul inexistente a Correa. La resolución de esa incidencia consumió casi cinco minutos; interrumpía una dinámica que no daba respiro. River necesitaba más del aporte de Almada, del que no había más rastro que un remate desviado. Ya aparecería en su dimensión de futbolista formado en el potrero.Al equipo de Ponzio le faltaba un punto de serenidad y justeza para aprovechar lo que generaba. Es un déficit de arrastre. Se iba el primer tiempo y River encontró recompensa; su vocación para desnivelar por superioridad numérica llevó al atrevido Montiel a aparecer como un centrodelantero que dio el pase para el remate ajustado de Tomás Galván. Fue el cuarto gol del volante en el Clausura; una cifra nada despreciable en un equipo que suele andar corto de eficacia. El triunfo se allanó en el arranque de la segunda etapa, a partir de la presión de Beltrán para que Morales se equivocara en un pase; llegó Correa para definir con la puntera del botín. Belgrano fue a la carga y descubrió las filtraciones por el techo de River; le cabeceaban fácil, pero Beltrán fue el arquero del primer semestre para tapar cabezazos de Licha y Passerini."ESTAMOS MUY FELICES POR ESTA VICTORIA" La palabra de Ángel Correa tras la goleada de River ante Belgrano en Córdoba. ð??º Mirá #ESPNFútbol1 por ESPN en el Plan Premium de @disneyplusla pic.twitter.com/yfYbX9B9ha— ESPN Argentina (@ESPNArgentina) October 19, 2026Esta vez Ponzio no demoró los cambios; ingresaron Vera -al ratito salió con una lesión muscular- y Driussi. Belgrano empezó a trasmitir cierta impotencia y se abrió atrás, dejaba espacios. Almada desempolvó al atrevido de Fuerte Apache y armó un golazo por las gambetas y la definición cruzada. El VAR no convalidó un segundo gol de Correa por una discutible mano de Ortega en el inicio de la jugada. Terminó siendo una anécdota por lo que River había hecho antes.Goleada y momentos de alto vuelo futbolístico ante un oponente calificado para dormir por primera vez en puestos de clasificación a los playoffs. Suficiente para cambiar la agenda semanal de River y posponer las operaciones por el futuro de Ponzio.Lo más destacado Belgrano 0 - River 3
Bayern Munich representa mucho en la vida deportiva de Martín Demichelis, tanto en su etapa de futbolista como para sus inicios en la dirección técnica. Con 23 años emigró de River para jugar siete temporadas y media en el club bávaro, donde obtuvo cuatro Bundesliga y otras tantas copas de Alemania. Luego, ya retirado, hizo un camino inverso. Comenzó su carrera de entrenador dirigiendo a las categorías juveniles de Bayern, hasta que River lo contrató para cubrir la salida de Marcelo Gallardo tras su primer ciclo.Este sábado, Micho, al frente de Leipzig, volvió al Allianz Arena, un estadio que le trae muchos recuerdos y del que salió con una durísima derrota por 6-1. El colombiano Luis Díaz marcó un hat-trick, mientras Aleksandar Pavlovic, Michael Olise y Harry Kane hicieron uno cada uno. A los 35 minutos, Bayern ya ganaba 3-0; Leipzig nunca fue oposición, recién descontó en el último minuto del cotejo.La prensa alemana cuestionó el planteo de Demichelis y la ubicación del zaguero central Lukas Klostermann como lateral derecho. Cuatro de los goles de Bayern vinieron por ese sector, explotado muy bien por Luis Díaz. En la nota de opinión que firma Oliver Hartmann en Kicker se lee: "Leipzig no solo ha perdido un partido, sino también su prestigio. Esta debacle supone, sobre todo, una pesada carga para Martín Demichelis".El entrenador argentino quedó más señalado por el video que las cuentas oficiales del club difundieron antes del partido, en el que arenga a sus jugadores en el vestuario: "Hemos venido para ganar". Incita a sus jugadores a no encerrarse en campo propio y a tomar riesgos en ataque. El planteo no pudo salir peor."Wir sind gekommen, um zu gewinnen!" ð??£ï¸?So macht Coach Martín #Demichelis unsere Jungs vor jedem Spiel heiÃ? ð??¥An Motivation wird es uns heute Abend definitiv nicht fehlen ð??ª#FCBRBL pic.twitter.com/a6byHT5F4E— RB Leipzig (@RBLeipzig) October 17, 2026Tras la paliza, Demichelis dio la cara: "Tenemos que pedir disculpas a nuestra afición. Se puede perder en Múnich, pero no así. Es una derrota dura. Como entrenador, soy el más decepcionado. Fuimos pasivos sin la pelota y no mostramos actividad con ella. Fuimos un equipo completamente diferente al de los dos últimos partidos". Después incurrió en una contradicción, entre exponer a sus jugadores y eximirlos de responsabilidad. "Tras el primer tiempo, podríamos haber sustituido a cinco jugadores. Pero no se trata de nombres individuales, sino del equipo. Pueden criticarme a mí, pero, por favor, no mencionen nombres".El estilo de Leipzig es muy abierto y frontal. Ante rivales inferiores marca diferencias, como el 5-0 a Hamburgo y el 6-0 a Eintracht-Frankfürt, pero contra oposiciones más fuertes sufre. Además de la paliza de Bayern Munich, en el debut en la Champions League fue superado 4-1 por Como.Justamente, por la Champions, el conjunto de Demichelis tendrá el próximo miércoles una visita de alto riesgo al Santiago Bernabéu para enfrentar a Real Madrid. ¿Peligra la continuidad de Micho en caso de otra goleada? La prensa alemana por ahora no presagia ningún escenario de despido, pero sí reparó en que la caída contra Bayern Munich fue presenciada en el palco por toda la plana mayor del grupo Red Bull, que gerencia a Leipzig. La nota de Kicker continuó así: "Fue un fracaso colectivo que debió horrorizar a los responsables del club y del grupo empresarial reunidos en la tribuna, sobre todo a Oliver Mintzlaff, Roger Schmidt y Marcel Schäfer. Esta actuación planteará preguntas a los responsables, sobre todo al entrenador. Ole Werner, un técnico [anterior a Demichelis] muy querido y con un palmarés más que notable, fue despedido de forma inesperada el verano pasado, principalmente a instancias del director general de Red Bull, Mintzlaff, porque defendía un fútbol orientado a los resultados y no al espectáculo. Y porque, sin excepción, no había logrado ninguna victoria contra los grandes equipos de Múnich, Dortmund y Leverkusen. En este sentido, nada ha mejorado con el nuevo entrenador. Más bien da la impresión de que el argentino, con su plan de juego y su alineación, se ha metido en un callejón sin salida y se ha abocado a la ruina".Bayern Munich 6 - Leipzig 1
La vuelta de Micho al club donde jugó siete temporadas como futbolista terminó en paliza.No pudo competir contra los bávaros y sufrió una dolorosa derrota por 6-1.Luis Díaz marcó un hat-trick, y Harry Kane sigue sumando en su cuenta personal.
Los datos son demoledores en el infierno de Estambul, allí en donde la gente se hace sentir verdaderamente. Un total de 22 remates (11 al arco), 71 por ciento de posesión de la pelota y un triunfo aplastante por 4 a 1. Barcelona asombra a Europa y al mundo: la goleada frente a Galatasaray, después de empezar en desventaja, confirma la teoría. No hay nada mejor que el equipo en el que deslumbra Lamine Yamal, con posible destino al Balón de Oro.Líder en la Champions League (dos de dos, con 7 goles convertidos), puntero de la liga, con cinco de ventaja sobre Atlético de Madrid y Betis, el elenco (porque se trata de un elenco de estrellas) dirigido por Hansi Flick alcanzó una cifra histórica en su arranque de temporada 2026-27, al sumar 43 goles en los primeros 10 partidos oficiales. Los ganó todos.Por detrás en el marcador en un ambiente hostil, Barcelona remontó este martes en Estambul para golear al Galatasaray en la segunda jornada de la Champions League, en una nueva exhibición de Lamine Yamal. Pese a un arranque prometedor del club blaugrana, fueron los locales quienes se adelantaron con un gol del ruso Alexey Batrakov. El lateral portugués Joao Cancelo empató antes del descanso y Yamal, con doblete de asistencias a Fermín y Anthony Gordon, resolvió con fútbol un partido que se había envenenado.Con el desarrollo ya controlado, Karim Adeyemi decoró la goleada. El Barça sumó así su décima victoria en otros tantos partidos esta temporada, un inicio arrollador que permite al vigente campeón de España afrontar con confianza sus siguientes encuentros, con visitas a Real Betis en LaLiga y a PSG en Champions, antes de recibir en el Clásico del campeonato al Real Madrid de José Mourinho.Galatasaray sufrió su segunda derrota en dos jornadas de Champions y se hunde en la parte baja de la primera fase del torneo. En el imponente estadio de Estambul, una caldera con un ambiente efervescente para los visitantes, el Barça trató de no amedrentarse y arrancó el partido con la presión adelantada, ahogando a los locales en su propia mitad del terreno y acechando con cada vez más peligro. Ugurcan Cakir tuvo que intervenir para evitar los goles de Anthony Gordon y Joao Cancelo. Al mismo tiempo, Dani Olmo había contado con otra buena ocasión, un potente remate de cabeza desviado. En pleno asedio, Gordon cayó en el área turca y el Galatasaray se lanzó al contraataque. Rafael Leão cabalgó por la banda izquierda, entró al área y pasó hacia atrás, donde apareció el ruso Alexey Batrakov para rematar. Su disparo fue desviado involuntariamente por Cancelo, dejando sin opciones a Joan García.¡PARA VOLVERLA A VER MIL VECES MÁS! Lamine Yamal armó una espectacular jugada, amagó con tirar la rabona y asistió a Gordon para que marque el tercer gol de Barcelona ante Galatasaray. ¡Ahora si que lo conocieron!ð??º Toda la #UCL por ESPN en el Plan Premium de #DisneyPlus pic.twitter.com/WATea9waK6— SportsCenter (@SC_ESPN) October 13, 2026Tras unos minutos de pánico, el Barça logró volver a ser. Repitió su plan en la segunda mitad, con Lamine Yamal más activo desde el lado derecho. Con centros prácticamente iguales, el 10 buscó primero a Gordon en el segundo palo, que erró por poco, y minutos después a Fermín, que puso por primera vez a los hombres de Hansi Flick por delante en el marcador. Pero el genio de Rocafonda tenía más trucos guardados y pocos segundos después firmó su segunda asistencia. Yamal se coló en el área e intentó una rabona (¿lo intentó o fue un amago?) para zafarse de Eren Elmali. Aunque la habilidad "no le salió", el joven evitó que el balón saliera por línea de fondo y asistió en el área pequeña a Gordon, que abrió la puerta de la goleada. Una acción que los argentinos recordamos muy bien: solía hacerla Claudio Borghi, un crack de otra era, campeón del mundo en México 1986."Cuando ves a Lamine en cada entrenamiento, algunas cosas que intenta en el entrenamiento, es lo mismo que en el partido. Es genial, estoy feliz por tener a un jugador así. Tengo muchos jugadores a un nivel top. En cada posición lo hacemos muy bien", comentó Hansi Flick, el entrenador.No better way to celebrate it than with the family. â?¤ï¸? pic.twitter.com/VS6nhwVafI— FC Barcelona (@FCBarcelona) October 13, 2026Sobre la exhibición de Lamine en la segunda parte, sostuvo: "Lamine no ha marcado hoy, pero sí que ha dado la oportunidad para marcar en dos o tres goles y es muy importante para nosotros. Lamine lo hizo fantástico en la segunda parte. No quería cambiar a Lamine. Está físicamente top y disfruta jugando al fútbol, es fantástico tener a un jugador como él a este nivel. Cambió el partido y es genial"."Exhibición de un Barça celestial en el infierno turco", fue el título de Mundo Deportivo. El copete: "El equipo que mejor fútbol practica del mundo. Ufano y convencido, el presidente Joan Laporta había proclamado en las horas previas al partido del Barça en Estambul las virtudes del equipo azulgrana. Y Hansi Flick y los suyos se esmeraron en darle la razón apagando el infierno turco con un festival goleador, una auténtica exhibición, ante el Galatasaray. La grandeza de esta plantilla no tiene límites"."Lamine reina a su antojo y hace grande a un Barça que conquista Estambul", resultó la portada de Sport. Y el primer párrafo es igual de demoledor: "Este Barça tiene algo especial. Puede dominar un partido y sufrir cuando menos se lo espera para terminar resolviéndolo en un abrir y cerrar de ojos. En Estambul volvió a demostrarlo. El equipo de Flick pasó de verse por detrás en el marcador a remontar con una facilidad asombrosa, liderado por un Lamine Yamal que necesitó cinco minutos para revolucionar el encuentro. Ni el infierno del Galatasaray pudo frenar a un Barça que sigue lanzado".
El defensor extendió su estado de gracia tras la fecha FIFA y se despachó con dos tantos en el 4-1 en el derbi paulista. Fue elegido la figura del partido y dejó al Verdão al acecho en la lucha por el título con Flamengo. Como contracara, el Timão quedó al borde de la zona de descenso.
La larga pausa de 21 días sin partidos, River necesitaba capitalizarla para tomar un envión que lo llevara mucho más lejos que el paso que dio con el triunfo ante un Estudiantes de Río Cuarto con destino de descenso anticipado. Superar al peor equipo del año, a uno que llegaba al Monumental con solo un triunfo en las 21 fechas anteriores, estaba dentro de lo previsible, aun para un equipo que se maneja más con incertidumbres que con certezas. River dejó pasar la oportunidad de mandar un mensaje futbolístico más convincente. Los 28 remates (ocho al arco) no hablan de una buena producción. Es apenas un dato, detrás del cual hubo un rendimiento monótono, con carencias en la elaboración y la resolución.Lo que le queda por delante es demasiado empinado como para suponer que le va a alcanzar con lo mostrado ante un rival descendido. Leonardo Ponzio, tras la victoria, habló de que restan "cinco finales". Debe visitar a Sarmiento â??una de las revelaciones del torneoâ??, luego ir a Córdoba para enfrentar a Belgrano, recibir a Racing, pasar por la Bombonera y terminar en Mar del Plata ante Aldosivi. Un recorrido en el que deberá cumplir con la meta mínima de quedar entre los ocho clasificados para los playoffs. La clasificación para las copas será otro desafío inquietante. La postergación del encuentro ante Sarmiento -programado para el miércoles próximo- le dio a Ponzio la posibilidad de seguir manejándose con la formación estable desde su debut, hace cuatro fechas. Tuvo tiempo para recuperar al lesionado Andrada y contar con los convocados a la selección. Solo debió recurrir al juvenil Pereyra por Almada, que estuvo en el banco para no apurar su regreso tras el desgarro. En las tres semanas sin actividad oficial, Ponzio siguió ensayando con amistosos a puerta cerrada ante Atlético Escobar y Vélez. Mientras tanto, River llenaba titulares de prensa por su agitada y tensa relación con la AFA. Recibió el beneplácito de la Liga Profesional para diferir el cotejo con Sarmiento, pero tras la despedida de Lionel Messi en el Monumental hubo fuego cruzado por los numerosos desatinos organizativos.En cuanto al partido en una noche más invernal que de primavera, a los cinco minutos River ya estaba en ventaja. Correa, la individualidad más astuta en ataque, cruzó un centro que se desvió levemente en un defensor antes de que lo conectara Acuña en la boca del arco. El gol podía tomarse como una declaración de intenciones: el lateral izquierdo aparecía tempranamente en una zona más frecuentada por jugadores ofensivos.Consciente de que le esperaba un partido sufriente, el equipo cordobés se plantó con una línea de cinco y el objetivo de achicar espacios en su campo. Con el 1-0 tan temprano cabía imaginar que no tardarían en llegar más goles. Pero la sostenida iniciativa de River no tuvo la claridad ni precisión necesarias. En muchos remates de media distancia había más síntomas de apresuramiento que de criterio para terminar las jugadas. Pereyra era el que más desenfundaba con tiros desde fuera del área. Tenía muchas ganas de mostrarse, no ahorraba despliegue en la función de enlace con los delanteros.Intermitente Andrada, Galván también aparecía menos de lo necesario. Montiel y Acuña se mostraban constantemente para ampliar el frente de ataque. Driussi bajaba para ofrecerse como descarga. Todos trataban de implicarse en el circuito, pero la jugada redonda no le salía a River; se atoraba en los últimos metros. Falta de lucidez y también de tranquilidad. Estudiantes se presentó con su tercer arquero, Lautaro Herrera, que debió estar siempre atento, pero sin ser muy exigido. Lo más complejo que resolvió en el primer tiempo fue una definición dentro del área de Pereyra.El encuentro iba resignando interés entre el dominio infructuoso de River y la incapacidad de Estudiantes para ir un poco más lejos del círculo central. Así lo entendió el árbitro Arasa, que dio por finalizado el primer tiempo segundos antes de que se cumplieran los 45 minutos.La segunda etapa no cambió mucho el guion. Todo seguía dependiendo de River, bastante nublado para despejar los caminos. Se repitió en una búsqueda tozuda, con pocas luces. El nivel general estaba estancado en la medianía. Estudiantes se conformaba con no ser vapuleado, con minimizar los daños de una derrota.Ingresó Almada y Galván estuvo cerca del segundo gol con una definición cruzada que salió desviada. La entrada de Borré despertó los silbidos que se mantienen para algunos jugadores. River siguió deshilachado, por momentos parecía aburrido de sí mismo. Y como la diferencia era solo de un gol, la cuota de sufrimiento no estaba cancelada. Entre Otamendi y Beltrán llegaron con lo justo a cerrar una entrada al área de Bajamich. Fue un cierre gris, como la noche. A River se le quemó la pólvora demasiado rápido. De un gol a los cinco minutos a meterse en un laberinto del que nunca supo salir. Futbolísticamente, aun habiendo ganado, lo que exhibió fue un retroceso en comparación con la derrota frente a Huracán. La goleada y lucimiento que podían presumirse por el 1-0 a los cinco minutos quedaron en promesas, como muchas otras que River fue dejando en el camino durante este año. Los 21 días de pausa trajeron más óxido que ajuste para un juego aceitado. La victoria fue corta porque este River se quedó a mitad de camino. Lo mejor del partido
En su segundo partido de los amistosos de la fecha FIFA, en el estadio Monumental, la selección argentina se impuso por 7 a 0 sobre un juvenil Burkina Faso, en un choque que le sirvió a Lionel Scaloni para ver a otros intérpretes y seguir probando variantes. Luego del encuentro, Scaloni se refirió al caso del conjunto africano, que pasó un puñado de horas por nuestro país, sin descanso ni planificación, al borde del papelón.El plantel de Burkina Faso pasó una verdadera odisea en la previa del partido. El equipo llegó a Buenos Aires el mismo sábado, horas antes del comienzo del encuentro, luego de un largo viaje que puso en duda hasta último momento la realización del amistoso. A pesar de todas esas dificultados y del escaso tiempo para descansar, los futbolistas decidieron presentarse y jugar ante la Argentina. Fueron 7 goles, pudieron ser muchos más. La jerarquía y el descanso fueron algunas de las claves."A Burkina Faso agradecerles, a los que han venido. Es de agradecer el esfuerzo que han hecho, dignifican el fútbol. Intentamos jugar el partido como si fuera una final, para que sean respetados. Les agradecemos enormemente el haber venido porque se podían haber quedado y el partido suspendido. Es muy rescatable lo que han hecho. Un vuelo tan largo, llegar a la hora que llegaron y jugar no es fácil", sostuvo el conductor de la selección nacional.La historia no terminó allí. El plantel llegó este lunes a Uagadugú, la capital, y fue recibido con todos los honores. Un protocolo conmovedor. La ministra de Deportes, Juventud y Empleo, Annick Pikbougoum/Zingué Ouattara destacó la actitud del plantel. "Estamos orgullosos de ustedes. Han protagonizado un hecho histórico, un acto patriótico. Más allá del resultado, vemos una victoria porque pudimos afrontar el desafío y cumplir con nuestra palabra. Gracias por haber estado presentes cuando el país los necesitaba", sostuvo.Los jóvenes fueron recibidos en el aeropuerto y hasta fueron condecorados. Todo un acontecimiento para ese país, todo lo contrario al bochorno que debió pasar el subcampeón del mundo frente a un adversario débil, cansado y lejos de su status.La travesía duró unas 12 horas. Un juvenil equipo africano, sin el DT ni sus principales figuras, llegó y jugó un partido poco común, entre selfies e incredulidad, en el Monumental y frente al subcampeón del mundo. Que hizo lo que quiso. Y se fue a la madrugada, víctima de un operativo que rozó el papelón. La incertidumbre terminó apenas unas horas antes del partido: la delegación de Burkina Faso aterrizó este sábado a las 15.43 en Ezeiza para enfrentarse desde las 21 con la selección argentina, después de un viaje caótico que la mantuvo varada durante varios días en Casablanca, Marruecos. El seleccionado africano llegó apenas cinco horas y 15 minutos antes del comienzo del amistoso, tras 11h 42m de viaje para completar 9231 kilómetros en un Airbus A 330-203.En esa visita exprés, la delegación se dirigió del aeropuerto al hotel en el centro de la Ciudad de Buenos Aires para un almuerzo tardío, mientras la utilería era enviada directamente al Monumental. La Federación Burkinesa de Fútbol reconoció antes del viaje que el entrenador Amir Abdou (vino otro, al final) debió afrontar el compromiso "sin varios de sus jugadores clave, ausentes en el viaje" y confirmó que debió recurrir a jóvenes para completar el plantel. Además, calificó el encuentro como "una gran oportunidad" para ellos. El plantel descansó unas horas (como pudo), apuró un almuerzo ligero y rápidamente llegó al Monumental, a las 19.22, mucho antes que el arribo del subcampeón del mundo. Pisó la cancha a las 19.31, entre sonrisas y fotos. Escuchaban música y retrataban la magnitud del escenario. Se les notaba en las caras: no lo podían creer.Al final, hubo una ovación para el conjunto africano. Vino uno solo de la lista original (Bebel Doumbia) y el entrenador fue Moussa Sanogo, no el principal. Por eso se magnificó su regreso.
Los futbolistas sub 23 recibieron el elogio de Lionel Scaloni por "dignificar" el fútbol, a partir de su viaje relámpago para el amistoso en el Monumental.Este domingo a la madrugada, menos de 24 horas después de aterrizar, volvieron a despegar rumbo a su país.
El partido había terminado apenas unos minutos antes. De un lado del Monumental, la zona mixta por la que debía retirarse la selección argentina estaba alborotada, como siempre: periodistas apretados contra las vallas, cámaras, micrófonos y demasiada gente en busca de una palabra de los protagonistas del 7-0 en el segundo amistoso de la ventana FIFA. Del otro lado, la escena era exactamente opuesta: no había nadie. Incluso algunos empleados del estadio se sorprendían ante la consulta sobre cómo llegar hasta el lugar reservado para la salida de Burkina Faso.Afuera esperaban los micros de Plusmar que llevarían a la delegación africana de regreso al hotel. Había menos empleados de seguridad, menos vallas y prácticamente ningún impedimento. Tanto que, si alguien se lo hubiese propuesto, habría llegado casi sin obstáculos a los utileros y los integrantes de la pequeña delegación de juveniles que había llegado a Buenos Aires escasas horas antes para cubrir las bajas del seleccionado mayor.Pequeña la delegación, y pequeños, también, sus protagonistas. Burkina Faso había recurrido a futbolistas de su seleccionado juvenil después de que varios integrantes de la nómina original decidieran no viajar. Los poco experimentados jóvenes tenían previsto un amistoso frente a Malí, que fue cancelado. El equipo que perdió contra Argentina no repitió un solo jugador de la última presentación de la selección absoluta, y ni siquiera tuvo al mismo entrenador.En esa zona mixta desierta había apenas dos periodistas cuando apareció el traductor que un integrante de seguridad había anunciado unos minutos antes. Supuestamente hablaba español. "Los argentinos, solo español, ¿no es así?", preguntó primero, antes de consultar si alguno entendía francés. Su castellano, en realidad, tenía una particularidad: era un rústico porteño aprendido quién sabe dónde. "Yo conozco a los argentinos. «Che, bol...»", lanzó entre risas. Después reveló otra adquisición cultural: "Me gusta mucho «el que no salta es un inglés»". Y hasta se puso a cantarlo. Y, en efecto, a saltar.Prometió conseguir un futbolista que pudiera defenderse en el idioma inglés. Cumplió. El primero fue Ousmane Camara, delantero de 20 años de RFC Liège, de Bélgica, que había entrado en el segundo tiempo (y fue de los pocos que generaron "algo" de peligro). Llegó con una sonrisa, aunque algo nervioso por tener que expresarse en un idioma que no era el suyo. Su primera reacción fue de sorpresa cuando escuchó su nombre: "¿Me conoces?".Face à l'Argentine, Ousmane Camara est entré en jeu à la 58e minute et a réalisé une prestation encourageante. ð???ð??ªð??¾ð??§ð??«#FasoSports pic.twitter.com/XQ0y9Jol7K— FasoSports (@fasosports18) October 4, 2026Camara, sorprendido de que alguien lo reconociera, todavía parecía atravesado por lo que acababa de vivir. Sus compañeros pasaban por detrás y algunos miraban con curiosidad la entrevista. Él pedía que le repitieran alguna pregunta cuando no alcanzaba a comprenderla, pero tenía muy claro por qué estaba feliz. "Es mi primera vez en un evento como este, mi primera vez con este tipo de jugadores. Tienen mucha experiencia", explicó.Su historia permite entender la dimensión de la improvisación que rodeó al amistoso. Camara se preparaba para otro partido cuando recibió el aviso de que su destino había cambiado. "Jugábamos con Malí, y me dijeron que tenía que prepararme para jugar con Argentina. Estaba muy feliz. No sabía si algún día podría jugar con Mac Allister o Enzo Fernández", contó.Las casi 12 horas de vuelo desde Casablanca y la llegada a Ezeiza a las 15.43, apenas cinco horas y 17 minutos antes del partido, no destiñeron aquella ilusión. "No me importaba si eran 30 horas. Yo iba a venir", enfatizó. Después describió la brevísima preparación que tuvo antes de salir al Monumental: llegó al hotel, se duchó, descansó en su habitación "tal vez una hora" y recibió un masaje. Nada más.Sobre el conflicto previo, prefirió no avanzar más allá de lo que conocía. "Realmente no sé qué sucedió con el equipo nacional. Recibí un mensaje que decía que tenía que venir a jugar con Argentina. El primer equipo tenía un problema, pero no sé cuál era", enunció. Sí admitió que el viaje había resultado demasiado largo y que, ante el cambio de planes, sintieron que no tenían alternativas.Camara también protagonizó una de las escasas aproximaciones de Burkina Faso en todo el amistoso. Cayó en el área y reclamó penal. Un largo rato después seguía convencido: "Sí, fue penal. Me tocaron. En el video se ve que me toca. En la Copa del Mundo, con VAR, esto es penal", afirmó con gestos con las manos y una sonrisa.Antes de irse, se llevó algo bastante valioso para él: la camiseta de Nicolás González. Ya sabía exactamente qué haría con ella. "Voy a ponerla en la pared, en mi casa. Y si algún día tengo hijos, voy a mostrársela y voy a contarles que jugué contra él", dijo. Era su primera visita a Argentina, pero aseguró que conocía a todos los futbolistas que había tenido enfrente.Mientras Camara hablaba, un compañero pasó, observó la escena y frenó. Era Jack Pantoulou Diarra, delantero de 20 años de Al-Ittihad, de Libia. Titular ante Argentina y mucho más calmo que Camara, también hizo el esfuerzo de responder en inglés y dejó una mirada diferente sobre el conflicto que había partido en dos al seleccionado de su país. "No puedo hablar por ellos. Todos tienen sus razones", respondió sobre los futbolistas que habían decidido no viajar. Él había compartido la concentración con algunos y aseguró que ellos conocían su decisión. "Saben mi posición y sabían que iba a venir. Dije si podía venir y me dijeron que no había problema".La explicación era sencilla. "Para mí era una buena oportunidad para jugar contra campeones del mundo. Soy joven y es una gran experiencia", sostuvo. Y destacó los mismos nombres que Camara: "Jugar contra Enzo Fernández y Mac Allister es un sueño. Hoy intenté hacerle frente a Enzo, pero no pude. Está en otro nivel. Tal vez algún día pueda ser como Mac Allister o Enzo Fernández".La goleada no modificó el balance positivo de Diarra, que encontró una frase que resumió la noche de los jóvenes que cruzaron el Atlántico a último momento, descansaron unas horas y tuvieron ante sí a algunos futbolistas a los que hasta entonces habían mirado solamente por televisión. "Fue muy difícil. Fueron 12 horas de viaje, y después jugar el partido fue muy difícil. Pero somos jóvenes y queremos ser grandes futbolistas, y fue una buena experiencia. Perdimos, pero ganamos".Unos minutos más tarde, en la conferencia de prensa, Lionel Scaloni puso en valor esa predisposición de los africanos. "Quiero agradecer a Burkina Faso, a los que han venido, por el esfuerzo que han hecho. Dignifican al fútbol. Agradecemos el esfuerzo de que vinieran. Podrían haberse quedado y el partido se habría suspendido. Es muy rescatable lo que han hecho", destacó el entrenador argentino.También Diarra consiguió un recuerdo: intercambió la camiseta con Leonardo Balerdi. Pero, como Camara, parecía llevarse algo que iba más allá de la prenda. "Este partido es una experiencia única. Tal vez en el futuro no vuelva a jugar contra ellos, pero hoy cumplí este sueño. Estoy feliz", expresó.Compacto de Argentina 7 vs. Burkina Faso 0Para entonces, los ómnibus seguían fuera y la zona mixta continuaba casi vacía. No quedaba tiempo para conocer Buenos Aires ni para procesar una jornada extraña. Después de la ducha, la hora de descanso, el masaje, los siete goles en contra y las camisetas intercambiadas, Burkina Faso debía regresar al hotel. El vuelo de salida estaba previsto para la madrugada del domingo, alrededor de las 5.Camara no parecía preocupado por eso. Cuando le preguntaron si habría realizado el viaje incluso con un regreso aun más inmediato, no dudó. Había cruzado desde África para jugar una noche contra Argentina y eso, para él (ellos), alcanzaba.
Que el partido entre Argentina y el Sub 23 de Burkina Faso no era un amistoso de primera clase lo sabía todo el planeta. Incluso los hinchas argentinos, que ni siquiera completaron el aforo del estadio Monumental. La mitad de las entradas quedaron sin vender. Una rareza para la selección albiceleste tan acostumbrada a apoyos multitudinarios y "sold-outs". Y justo en el día en el que estrenaba el subcampeonato del mundo en la Ciudad de Buenos Aires. Siempre estuvo claro que el objetivo del partido ante los entusiastas africanos no era futbolístico. En algún momento pudo haber sido económico. Había un objetivo secundario que sí era deportivo: que estos encuentros (Bolivia, Burkina Faso y Benín) fueran considerados "clase A" -según la escala de la FIFA) y, así, contaran para ir descontando fechas de suspensión en los castigos de Leandro Paredes (10) y Nahuel Molina (7). Enzo Fernández y Thiago Almada (hoy lesionado) cumplieron su castigo contra Bolivia. El papelonezco espectáculo del Monumental no podrá usarse para reducir esa pena: la FIFA establece que para que los amistosos sean clasificados como "clase A" ambos equipos deben ser seleccionados de mayores. Los africanos presentaron un combinado Sub 23. Y ni siquiera viajó el DT de la mayor, Amir Abdou. La AFA, sin embargo, promocionó el encuentro de este sábado con la nómina original de los convocados -por Abdou- para este partido. Estaban en la lista el defensor central Edmond Tapsoba (uno de los referentes del plantel y compañero de Facundo Medina y Ezequiel "Equi" Fernández en el Bayer Leverkusen), el arquero Hervé Koffi y el delantero Dango Ouattara. Ninguno emprendió la travesía a Buenos Aires. Del listado original sólo viajó el juvenil Chec Bebel Doumbia, de apenas 18 años. Los futbolistas argentinos disputaron el partido con la misma seriedad que les reclama su entrenador, Lionel Scaloni. Lo importante, lo vital, es estar a la altura de la camiseta que ellos portan. Respetar la historia, sin importar el rival. Tener la misma intensidad así el oponente sea Brasil, Alemania, España, Francia, Vanuatu, Malawi, Mauritania, Zambia o... la Sub 23 de Burkina Faso. Los jugadores cumplieron, pero no tuvieron demasiado para festejar. El 5-0 con el que se fueron al vestuario tras el primer tiempo se gestó por decantación. Y el gol de Julián Alvarez, el último de esa primera parte, casi ni lo celebraron. Un síntoma, como los once cambios permitidos, muy por encima de que permite un partido denominado "Clase A". Un equipo entero. Lo disfrutó Gerónimo Rulli, capitán por primera vez desde que reemplazó a Emiliano "Dibu" Martínez.Sin embargo, el entrenador argentino, Lionel Scaloni, aseguró que el partido ante Burkina Faso no dejará de ser "clase A" por la cantidad de cambios. "Hay un reglamento que dice que si la FIFA está notificada y el rival acepta se pueden hacer 11 y sigue siendo clase A. Nos aseguramos de eso porque... imaginate... al final lo hacemos también un poco para que los chicos cumplan sanción. No hubiera sido bueno". El nivel del partido-exhibición hizo que la gente ni siquiera se contagiara por el aluvión de goles albicelestes. Asistió a un entrenamiento pago. Y abonó entre 90 mil y 480 mil pesos por su asiento. A esas cifras, claro, hay que sumarle el cargo de servicio de Deportick, la plataforma elegida por la AFA para el expendio de las localidades, que pertenece al empresario Javier Faroni, apuntado por investigaciones judiciales vinculadas al supuesto desvío de dinero de la AFA. Curioso: se compran online, pero se retiran en forma presencial un día antes del partido y luego de hacer filas kilométricas. En palabras del propio Claudio "Chiqui" Tapia, "no trates de entenderlo. Disfrutalo". Y Deportick es de Javier Faroni, el exdiputado bonaerense del massista Frente Renovador que también es dueño de TourProdEnter, la empresa que se queda con el 30% de los contratos internacionales de sponsoreo de la selección. En todo este entramado, el único que pierde es el hincha. Porque paga, y paga, y sigue pagando por ver a sus ídolos en primera persona. Jueguen contra quien jueguen. Esa pasión incondicional es la que lleva a la AFA a organizar "partidos chatarra" como el de este sábado.ð???ï¸? ¡APLAUSOS PARA BURKINA FASO CUANDO SALIÓ EL ESTADIO! ð???Así recibieron los hinchas al rival de la Selección Argentina, que llegó hace solo algunas horas al país. pic.twitter.com/8zjd2aMTH4— TyC Sports (@TyCSports) October 3, 2026Los jóvenes burkineses volarán al alba hacia la capital de su país, Uagadugú. Más allá de la catarata de goles recibidos, en su equipaje estará el aplauso que recibieron por parte de los plateístas argentinos cuando salieron a la cancha a hacer el calentamiento. Porque el amistoso estuvo a punto de cancelarse. Sí, un partido de los subcampeones mundiales pudo haberse suspendido. Luego de la negativa de los mayores de subirse al avión y hacer la travesía a Buenos Aires, la Federación Burkinesa se movió rápido y canceló un amistoso de la Sub 23 previsto para este domingo contra Malí en Bamako. Ese equipo fue el que se embarcó para el partido. Para esos futbolistas que pisaron el Monumental se trató de una jornada inolvidable. Para el hincha argentino promedio, todo lo contrario: un amistoso olvidable. Como pocos.
La adversidad aprieta las ilusiones de San Lorenzo. En tiempos donde su estado de desesperación no admite otra cosa que ganar, volvió a perder contra su triste y oscura realidad futbolística e institucional. Cayó contundentemente 3 a 0 ante Defensa y Justicia y quedó en la 10° posición de la Zona A, con 11 puntos, sin muchos argumentos para buscar clasificarse a los playoffs. Jeremías Lucco, David Martínez y David Barbona sellaron la quinta victoria consecutiva como local del equipo de Julio Vaccari.Si bien, Rubén Insua solo lleva tres partidos como técnico del Ciclón, aún no logró sortear el primero de los escollos que produce el comienzo de un nuevo ciclo: ganar para recuperar tranquilidad, mientras consigue el tiempo para el famoso trabajo que pueden ofrecer los resultados positivos. Sin embargo, por ahora, su aritmética cosechada es pobre y el mal funcionamiento del equipo viene atentando contra su indulgencia: de los 9 puntos posible que disputó, solo sacó uno (en su debut, ante Independiente).RARO VERLO ASÍ AL GALLEGO: Insúa, muy enojado en el banco de suplentes de San Lorenzo durante la derrota parcial 0-1 con Defensa y Justicia.ð??º ESPN Premium | Suscribite al Pack Fútbol en https://t.co/QYG8QkfMVs pic.twitter.com/s2rwqoXuzh— SportsCenter (@SC_ESPN) October 3, 2026Lo ofrecido por el Ciclón este sábado ante el Halcón de Varela en el estadio Tito Tomaghello estuvo otra vez en consonancia con todo los que rodea su magro presente institucional. A pesar de que Insua trató de plantar un equipo más intenso y aguerrido, con la idea que tener mucha verticalidad por las bandas, San Lorenzo no logró revertir esa incómoda sensación que reina en torno al poco poder ofensivo y a las constantes falencias defensivas. El equipo apenas marcó cuatro goles en el Clausura. "Creo que el resultado refleja la realidad, y más cuando hay tres goles de diferencia. En el primer tiempo tuvimos varias oportunidades de gol que no aprovechamos y el rival sí", admitió el Gallego, minutos de consumada la derrota.Si bien San Lorenzo fue el primero en insinuar peligro con las corridas de Facundo Farías y algún disparo de Perruzzi, el local se encargó de abrir el marcador con una bonita definición cruzada de Jeremías Lucco, a los 11 minutos, tras una muy buena jugada colectiva que potenció Porcel con una asistencia magistral. Pero fue una gran jugada colectiva de Defensa, ya que -incluso saliendo desde el fondo- consiguió convertir en una jugada con apenas seis pases. Ese golpe inesperado, obligó a conjunto de Boedo a posicionarse mejor en la mitad de la cancha y a ser más incisivo en el ataque. Así, estuvo dos veces a tiro del empate en una misma jugada tras una pifia de Borgogno: primero, con un remate de la Joya Farías y después con otro disparo frontal de Cardillo que tapó bien el arquero.Sin embargo, más allá de la posesión y el dominio en el campo, San Lorenzo volvió a dar muestra de porqué tiene solo cuatro goles en 11 partidos, es el equipo con menor poder ofensivo y, además, sin llegarle demasiado le convierten. Y esto terminó pagándolo muy caro. Porque cuando parecía que se iba al descanso con una desventaja mínima (y había convertido un par de goles vía Rodrigo Auzmendi y Alexis Cuello aunque bien anulados por posición adelantada), el "Halcón" le metió la estocada final con dos goles en menos de tres minutos. A los 44, Héctor David Martínez conectó un centro pasado de Barbona para poner el 2-0, gol que luego fue ratificado por el VAR, y a los 47 el propio Barbona aprovechó otra habilitación de Porcel -uno de los futbolistas más destacados- para estampar el 3 a 0.En el segundo tiempo, entre la comodidad de Defensa y Justicia y los cambios que metió Insua en el Ciclón la dinámica del juego se volvió dramática y expectante. Porque inconscientemente el local se dejó arrinconar por el ímpetu y el desorden de San Lorenzo y pasó a depender bastante de las respuestas del arquero Borgogno y de la poca puntería de los delanteros visitantes. El técnico azulgrana mandó a la cancha a Matías Reali y Facundo Gulli buscando una reacción heroica, pero nada cambio de fondo, más allá de conseguir una mayor posesión. El cauteloso plateo táctico inicial, con mucha gente de contención y pocos jugadores de creación y los groseros desacoples defensivos mostrados al final del primer tiempo ya habían hecho su daño.Fueron tres minutos fatales para San Lorenzo que volvieron a despertar los fantasmas de su presente. Apenas el árbitro marcó el final del partido, los más de tres mil hinchas cuervos que estuvieron presentes en el estadio explotaron de bronca silbando a los jugadores e insultando a los dirigentes presentes. En cuanto a los fallos polémicos, quedó la sensación que Luis Lobo Medina pudo haber revisado dos jugadas en las que sacó la tarjeta amarilla que pudieron ser de expulsión para dos futbolistas de Defensa: Damián Fernández le dio un cabezazo sin pelota (en otro lado opuesto a donde estaba la jugada) a Gustavo del Prete y Silvio Trucco, a cargo del VAR, no dijo nada. El VAR debió revisar una también una plancha de David Martínez sobre Auzmendi."Las respuestas tienen que ser naturales, hay que demostrar capacidad para salir de este momento. Tenemos que hacer todo lo necesario para, por lo menos, presentaros a cada partido habiendo trabajado mucho todos los días", pidió Insua, quien se mostró firme para revertir este mal momento futbolístico. "Es un cóctel no demasiado agradable, pero primero uno tiene que aceptar la realidad y después saber cambiarla. No es sencillo, esto ya lo sabía, no es algo que me llame la atención. Estamos para eso. Todavía quedan cinco partidos por delante. Veremos si el equipo puede progresar y desarrollar en cancha lo que entrena".Lo mejor del partidoY sobre la posibilidad de poner chicos de las inferiores fue cauto: "No es saludable poner jugadores jovenes si no están preparados. Muchas veces el momento acelera los tiempos, y por eso puede quedar más simpático poner a un jugador joven. Creo que no es lo ideal en estos momentos".Llegó octubre y la historia en San Lorenzo sigue siendo la misma. Nada cambió a pesar de la llegada de Rubén Darío Insua por ahora. Porque a su triste y preocupante presente institucional, le sumó el tercer partido consecutivo sin ganar y está cada vez más lejos de los puestos de clasificación a los playoffs del Torneo Clausura. Además, esa posibilidad de pelear en la Tabla Anual por un lugar en las copas internacionales de 2027 parece ser aún más lejana e imposible de concretar. Hoy está a nueve puntos de Belgrano, que ocupa el último cupo, y su propia realidad no para de darle golpes.
Además, Steve Mounié probó el mate en el medio del campo de juego.Los jugadores se ubicaron en lo alto de una de las tribunas.
CÓRDOBA (Enviado especial).- La selección empezó a vivir el después de Messi antes de despedirlo. Y el primer paso, en Córdoba, arrancó con festejos, entre fuegos artificiales, show de cuarteto en el entretiempo y un equipo que también marcó el ritmo en la cancha. El 4-0 ante Bolivia dejó buenas sensaciones en general, tanto entre los históricos como en varias de las apuestas de Lionel Scaloni, y algunas primeras señales del equipo que se viene, con virtudes y aspectos por corregir, pero siempre dentro de una misma idea. A la fiesta no le faltó casi nada: hasta Cristian Romero, que jugaba por primera vez en el Kempes con la celeste y blanca y estrenaba su condición de capitán, también se anotó en la red.En el mismo estadio en el que alguna vez Scaloni dirigió su primer partido en la Argentina como técnico de la selección, con victoria 2-0 sobre México, el equipo abrió otra etapa con una buena actuación. No tuvo demasiadas exigencias, con aforo reducido y un clima familiar en las tribunas, ocupadas en buena parte por chicos de colegios y clubes de barrio. Y varios de los más jóvenes aprovecharon la oportunidad. En especial Nicolás Paz, llamado a ocupar un lugar cada vez más importante en el ataque argentino, pero también Gianluca Prestianni. Junto a ellos, Exequiel Palacios aportó la experiencia: aprovechó la suspensión de Leandro Paredes y fue el punto más alto del equipo.Scaloni retocó seis nombres de la formación que jugó la final contra España. Algunos, como Paredes y Enzo Fernández, por suspensión. Otros, como Gonzalo Montiel y Rodrigo De Paul, porque quedaron fuera de esta citación. Nicolás Tagliafico quedó afuera por una molestia y Nicolás González esperó su oportunidad en el banco. Eso abrió espacio para varios de los futbolistas que el entrenador quería observar en el primero de los tres amistosos de esta fecha FIFA, antes de realizar nuevas pruebas frente a Burkina Faso y reservar lo mejor para la despedida de Messi ante Benín.Lo mejor de Argentina vs. BoliviaY aunque cambiaron muchas piezas, las formas se mantuvieron. Incluso con otro esquema (4-4-2) y con futbolistas que todavía necesitan sumar partidos para afirmarse. No es sencillo entrar en un ciclo que viene de ganarlo casi todo, pero Bolivia resultó un rival apropiado para empezar a probar: esperó con una línea de cinco muy cerca de su arco y le entregó a Argentina campo y pelota. La selección fue creciendo con los minutos y, después de merodear durante un largo rato el área, encontró los espacios por dentro. Así llegaron los dos primeros goles: Lautaro Martínez, tras un pase de Alexis Mac Allister, y Paz, luego de una asistencia de Palacios. Lautaro alcanzó los 41 goles con la selección y quedó a uno de Sergio Agüero, tercero en la tabla histórica.Dueño de buena parte de la pelota parada y muy participativo en el juego, Paz mostró por qué Scaloni se había quedado con ganas de darle más minutos durante el Mundial. Partió desde la derecha, con perfil cambiado, pero buscó constantemente cerrarse hacia el centro para entrar más en juego.Del otro lado, Prestianni también dejó una buena impresión: menos preciso con la pelota, pero igual de incisivo, aportó desequilibrio y despliegue. El punto más flojo estuvo en los laterales. Agustín Giay y Román Vega casi no tuvieron trabajo defensivo porque Bolivia no inquietó a Emiliano Martínez, pero tampoco consiguieron pesar demasiado en ataque.Arriba estuvieron casi todas las mejores noticias. Paz, con su zurda; Prestianni, con movilidad; Lautaro, activo y siempre cerca del gol, y Julián Alvarez, con la intensidad habitual para presionar y recuperar, aunque todavía algo falto de precisión en el último pase y en la definición. También cumplió Cuti, con su capacidad para anticipar, romper líneas con pases verticales y, esta vez, además, marcar. Y Palacios volvió a mostrar el nivel de los amistosos previos al Mundial: jugó simple, manejó los tiempos y le dio otra variante a Scaloni mientras espera saber si finalmente se reduce la sanción de Paredes.El gol de Romero, al comienzo del segundo tiempo, terminó de cerrar una historia que ya parecía definida. Entonces Scaloni siguió moviendo el equipo. Entraron, entre otros, Valentín Barco y Franco Mastantuono; luego Ezequiel Fernández y Santiago Simón, y más tarde Valentín Gómez y Leonel Flores. Todos dejaron algo positivo y, aunque por momentos al equipo le faltó algo más de decisión para ir en busca de otros goles, siguió generando situaciones: Julián estuvo cerca y José López terminó anotando el 4-0.La imagen de Scaloni al borde del campo fue una pintura del partido: arengó mucho a los debutantes y casi no dio indicaciones, más allá de algún ajuste puntual.Los comienzos nunca son sencillos. Messi todavía tiene un partido por delante, pero la selección ya empezó a construir lo que viene sin él. Y el primer ensayo dejó la marca de siempre: presión, circulación, búsqueda constante y una idea que no cambia aunque cambien los apellidos. Bolivia no fue medida, pero Argentina mantuvo una costumbre que también importa: ganar sin apartarse del libreto.