La Guardia Civil logró rescatarlo el 1 de julio de 1997, ejecutando una operación que desbarató los planes de ETA y puso fin a 532 días de cautiverio. Aquel hecho se convirtió en uno de los hitos más significativos de su historia y en un punto de inflexión decisivo en la lucha antiterrorista en España. Leer más
Los condicionamientos y restricciones al tiempo de ocio inducen a una mayor atomización y reducción a la mínima expresión del vínculo con los otros. Con la IA y las redes como protagonistas, cada vez nos alejamos más de nuestros pares. Leer más
La destitución de Nicolás Maduro inicialmente despertó esperanzas de que los venezolanos finalmente recuperarían el control de su futuro político. En cambio, el presidente estadounidense Donald Trump ha optado por preservar la estructura de poder chavista, marginando a los defensores de la democracia y dejando a la líder opositora María Corina Machado con poca influencia. Leer más
La senadora se adelantó al presidente Petro, al visitar la Casa Blanca y el Congreso, aprovechando su llegada para presentar una petición relevante a altos funcionarios con la agenda electoral de 2026
La ex canciller se pronunció a favor de que una mujer conduzca la ONU y alertó sobre el avance del uso de la fuerza como método dominante en la geopolítica actual. Además, advirtió sobre un mundo en transición marcado por la disputa entre Estados Unidos y China, y planteó que Latinoamerica y Europa pueden convertirse en un polo de equilibrio global. Leer más
"No sólo en 20 años. Son peores los salarios que en la crisis de 2001", remarcó Clara Chevalier, de los docentes universitarios. Leer más
WASHINGTON.- El presidente Donald Trump dijo el martes que Venezuela comenzaría a entregar petróleo por un valor de hasta 3000 millones de dólares, que él distribuiría "para beneficiar al pueblo de Venezuela y de Estados Unidos".El presidente no dejó en claro sobre qué base legal se está haciendo esto ni adónde irá exactamente ese dinero.Pero para el pueblo venezolano hay algo seguro: si antes no lo sabían, ahora lo saben. Trump vino a liberar su petróleo, no a su gente. Lamento decirlo, pero el sábado pasado fue el "Día O", no el "Día D".Ahora queda claro que la prioridad de Trump al capturar al presidente Nicolás Maduro no fue hacer que Venezuela fuera segura para restaurar la democracia, sino hacerla segura para restaurar el dominio de las compañías petroleras estadounidenses sobre la extracción de petróleo venezolano.Trump probablemente espera que, si logra llevar al mercado las enormes reservas petroleras no explotadas de Venezuela, pueda bajar el precio de la nafta en los surtidores hacia 1 dólar el galón y ganar las elecciones de medio término. Pero no creo que eso sea tan sencillo. Mi predicción es esta: Trump pronto descubrirá que la única manera de reactivar grandes inversiones petroleras estadounidenses en Venezuela es reactivar la democracia venezolana.¿Por qué? Porque nuestras grandes compañías petroleras son empresas públicas serias, con accionistas, y ¿qué empresa en su sano juicio haría una enorme inversión a largo plazo en un país donde quienes robaron la última elección siguen en el poder â??sin su líderâ?? para recibir órdenes de nuestro Don Trump en lugar de su Don Corleone?Todo esto mientras los legítimos ganadores de la última elección están en el exilio o en las calles, enojados y sin ganas de que sobreviva esta dictadura residual.Si usted dirigiera una gran petrolera estadounidense, ¿invertiría miles y miles de millones de dólares en un país extranjero gobernado por control remoto desde la Casa Blanca, bajo la amenaza de la fuerza por parte de Trump, Pete Hegseth, Marco Rubio y Stephen Miller? Yo no invertiría ni en su puesto de limonada.Según se informa, Trump planea reunirse el viernes en la Casa Blanca con representantes de las tres mayores compañías petroleras estadounidenses para, supongo, hacerles una oferta que no podrán rechazar: es decir, la oportunidad de apostar miles de millones de dólares a arreglar el sector petrolero venezolano, quizá con promesas de subsidios del gobierno estadounidense. Chevron es la única gran petrolera de Estados Unidos que opera en Venezuela, manteniendo su presencia gracias a una licencia especial de Estados Unidos; ConocoPhillips y Exxon Mobil se retiraron del país después de que sus activos fueran nacionalizados en 2007. ConocoPhillips busca actualmente recuperar aproximadamente 12.000 millones de dólares en laudos arbitrales e intereses, mientras que Exxon Mobil ha dicho que el país le debe unos 20.000 millones de dólares.Me encantaría ser una mosca en la pared en esa reunión en la Casa Blanca. CondicionesPorque, tras hablar con personas de la industria petrolera estadounidense, tengo claro que si Trump quiere que las empresas de Estados Unidos inviertan miles de millones de dólares nuevos para reparar la infraestructura petrolera de Venezuela, lo primero que le dirán es que necesitan el retorno del Estado de derecho en Venezuela. También le dirán que necesitan seguridad física sobre el terreno para su gente, un gobierno estable, el pago de las deudas por los activos expropiados, una nueva ley que regule cómo se repartirán las ganancias petroleras â??no según los caprichos de Trumpâ?? y un acuerdo que establezca que cualquier disputa se resolverá mediante arbitraje internacional, no en tribunales locales.Si yo fuera las petroleras, también querría ver a Venezuela con un gobierno elegido democráticamente que represente la voluntad del pueblo, un gobierno que pueda firmar legítimamente el único tipo de contratos que interesan a los inversores petroleros estadounidenses: contratos de largo plazo, rentables, estables y seguros, con condiciones que probablemente contarían con el apoyo de la mayoría de los venezolanos.No estoy diciendo que las petroleras sean cruzadas de la democracia. Estas empresas están obsesionadas con la estabilidad, no con la democracia. No hay manera de que un país gobernado por una camarilla ilegítima de mini-Maduros dirigida por Trump â??a quienes se les permite conservar sus cargos y su libertad mientras obedezcan a Trumpâ?? sea un lugar estable. Recordemos que se estima que la oposición venezolana obtuvo casi el 70% de los votos en la última elección, y sin embargo Trump la está marginando, porque parece querer tratar solo con lacayos venezolanos, no con liberales.Mafias En esencia, a nuestras compañías petroleras se les está pidiendo que inviertan en un país donde la mafia de Trump les dirá a la mafia venezolana qué hacer. ¡Qué gran oportunidad! Ah, y me olvidaba de mencionar que, poco después de que Trump tomara el control de Venezuela, hablaba de hacer lo mismo con Groenlandia. ¿Quién va a supervisar todo esto?Después de que Estados Unidos capturara a Maduro y a su esposa el sábado pasado y los llevara a Nueva York para ser procesados penalmente, Trump dijo que su equipo "dirigiría" Venezuela con la cooperación de Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, quien se convirtió en la líder interina del país. Cuando inicialmente dio señales de que no obedecería simplemente órdenes desde Washington, Trump dijo: "Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro". Rodríguez luego suavizó su postura, pero el martes por la noche varios miles de partidarios de Maduro salieron a las calles de Caracas para denunciar al presidente estadounidense. Habrá que seguir de cerca ese escenario.Mientras tanto, la líder opositora venezolana María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz el año pasado, calificó a Rodríguez en una entrevista con Fox News como "una de las principales arquitectas de la tortura, la persecución, la corrupción y el narcotráfico", y como una aliada clave de Rusia, China e Irán, que no puede ser confiable ni por los inversores ni por los venezolanos. (¡Esa es la socia de Trump!) Machado agregó que tiene la intención de regresar a Venezuela desde el exilio para fortalecer a la oposición."Ganamos una elección por una amplia mayoría en condiciones fraudulentas", dijo Machado. "En elecciones libres y justas, ganaremos con más del 90% de los votos, no tengo ninguna duda". Es ampliamente aceptado que Edmundo González, quien se postuló como candidato presidencial en lugar de Machado después de que el gobierno de Maduro le prohibiera competir, ganó más de dos tercios de los votos en 2024.Pero entre las razones de Trump, según se informa, está que no prefiere a Machado como presidenta porque ella ganó el Premio Nobel de la Paz en lugar de él (aunque asegura que eso no influyó en su decisión de respaldar a Rodríguez).Repito: si usted fuera una gran petrolera estadounidense, ¿se metería en medio de semejante circo con inversiones de miles de millones de dólares, cuando hay tantos otros lugares más estables para invertir? No estaré atento a lo que los ejecutivos petroleros le digan a Trump el viernes para sacárselo de encima, pero sí observaré qué hacen con su dinero y qué les dicen a sus accionistas en las próximas llamadas de resultados."La infraestructura petrolera de Venezuela está tan deteriorada por años de abandono, y su entorno de negocios es tan difícil de manejar debido a décadas de corrupción y mala gestión, que la magnitud de la inversión necesaria para reactivar la producción, la refinación y las exportaciones es enorme â??las estimaciones típicas superan los 100.000 millones de dólares a lo largo de 15 años", escribió John Rapley, experto en economía política global, en un ensayo publicado en UnHerd.Con proyectos ya en marcha en otros lugares, no está claro qué ventaja obtendrían las grandes petroleras estadounidenses "al reasignar repentinamente capital a Venezuela", escribió, señalando que "los largos horizontes temporales implicados requerirían un entorno estable y previsible antes de que las grandes empresas se sientan cómodas invirtiendo nuevamente. Es decir, un cambio de régimen. Y lo que ocurrió el sábado estuvo muy lejos de eso".Trump y su subjefe de gabinete para políticas, Stephen Miller, creen que saben cómo funciona realmente el mundo: los fuertes hacen lo que quieren y los débiles se inclinan.Supongo que se perdieron las insurgencias contra el ejército estadounidense en Irak y Afganistán, llevadas a cabo por milicias desarrapadas que nos expulsaron de ambos países. Trump y Miller viven hoy rodeados de aduladores, y ninguno de los dos ha vivido jamás en el extranjero, por lo que ninguno tiene una verdadera idea de cómo las personas pueden y van a resistir â??a veces abiertamente, a veces de manera encubiertaâ?? cuando son humilladas por extranjeros grandotes que les dicen qué hacer.Trump cree que las elecciones libres y justas son una distracción para poner en marcha el sector petrolero venezolano. Yo no estoy de acuerdo. Creo que son un requisito previo. Sin elecciones reales en Venezuela, no habrá grandes inversiones estadounidenses, ni un aumento real de las exportaciones de petróleo.
El exministro del Interior busca crear un compromiso común entre candidatos para proteger instituciones y soberanía
"Tristeza não tem fim, felicidade sim". La tristeza no tiene fin, pero la felicidad sí. Esta frase, inmortalizada en una canción de bossa nova que se hizo famosa gracias a la película "Orfeo Negro", captura lo frágil, fugaz y preciosa que puede ser la alegría.Durante unas horas extraordinarias el 3 de enero, los venezolanos la saborearon cuando se difundió como la pólvora la noticia de que Nicolás Maduro, el hombre que ha gobernado Venezuela con represión y ruina, había sido derrocado en una dramática operación militar estadounidense. La conmoción no fue solo política, sino también emocional. En Caracas y Maracaibo, en Miami y Madrid, los venezolanos se permitieron imaginar un futuro lleno de dignidad y esperanza, y el regreso a la vida normal.Sin embargo, la felicidad dio paso rápidamente a la preocupación cuando el presidente Donald Trump celebró una conferencia de prensa en Mar-a-Lago pocas horas después de la incursión. Estados Unidos, dijo, ahora "dirigiría" Venezuela. Habló mucho sobre el petróleo, pero nada sobre la democracia, salvo para desestimar a María Corina Machado, premio Nobel de la Paz y líder de la oposición democrática. (Según él, Machado no inspiraba el "respeto" necesario para dirigir el país, a pesar de que los venezolanos habían votado abrumadoramente a favor de sus fuerzas en las elecciones de 2024, que Maduro robó). En cambio, Trump afirmó que Estados Unidos trabajaría con el propio vicepresidente del dictador. Habló como si fuera el dueño del país y de sus activos. Los venezolanos iban a ser beneficiarios de su benevolencia, no agentes de su propio destino.Los venezolanos saben muy bien que derrocar a un dictador, especialmente si se deja a sus secuaces al mando, no es lo mismo que reconstruir un país. Y hay mucho que reconstruir. Cuando Maduro llegó al poder en 2013, los venezolanos eran aproximadamente cuatro veces más ricos que hoy. Lo que siguió fue la mayor contracción económica jamás registrada en tiempos de paz. Provocó la salida de ocho millones de venezolanos, una cuarta parte de la población. No fue el resultado de una invasión extranjera ni de un desastre natural, sino de una catástrofe autoinfligida. Y vino acompañada de mucha brutalidad, represión y corrupción en el país.En el centro del colapso se encontraba un desmantelamiento sistemático de los derechos. Los derechos de propiedad quedaron vacíos de contenido; los contratos perdieron su significado; los tribunales dejaron de ser independientes; las elecciones dejaron de tener importancia y expresar la opinión propia se convirtió en un delito. A medida que los derechos desaparecían, también lo hacían la seguridad, la inversión, la confianza y el poder de imaginar. La gente dejó de hacer planes para el futuro porque el futuro ya no les pertenecía.La lección es sencilla, pero profunda: la prosperidad no proviene del petróleo, de los decretos ni siquiera de los gobernantes benevolentes. Proviene de los derechos. Los derechos crean la propiedad privada. Los derechos crean seguridad. Los derechos crean debate. Los derechos permiten a las personas invertir, innovar, soñar y transformar la realidad. Si se eliminan los derechos, la sociedad se marchita. Si se restauran, la recuperación es posible.Lo que los venezolanos necesitan ahora no es venganza contra Maduro, ni improvisación al estilo Trump, sino el retorno a la libertad y la paz. La humanidad ya ha inventado la tecnología que lo hace posible: la democracia. La democracia no se limita al voto. Es un sistema para agregar preferencias y proteger las libertades. Es el único mecanismo que conocemos que, a largo plazo, puede alinear la autoridad política con el consentimiento social. Venezuela lo disfrutó durante gran parte de la última mitad del siglo XX, y sigue siendo la fórmula global para la prosperidad sostenida.El proyecto chavista, que comenzó en 1999, erosionó ese sistema de forma gradual pero implacable, socavando los controles y equilibrios, las libertades individuales y, por último, la propia democracia.El camino de regreso es seguir el proceso a la inversa. No hay atajos para la restauración de los derechos y el Estado de derecho. Lo más importante es que la sociedad venezolana ya ha hecho lo más difícil. El país ha demostrado paciencia y valentía, uniéndose a lo largo de un largo proceso. En 2023, los venezolanos se unieron de manera abrumadora detrás de la señora Machado como líder de la oposición democrática, solo para ver cómo se le prohibía arbitrariamente postularse a la presidencia.Al año siguiente, sin embargo, dieron una victoria aplastante a su colega, Edmundo González Urrutia, votando en contra de la dictadura en casi todos los rincones del país. La voluntad de los venezolanos no podía haber sido más clara. Lo que se frustró fue su traducción en poder.Por lo tanto, el camino crítico a seguir comienza con una idea simple: honrar esa voluntad. Venezuela necesita un gobierno civil limitado por la ley, respetuoso de las libertades individuales, responsable ante los votantes y capaz de reconstruir las instituciones.El señor Trump parece no entenderlo. Habló como si las vastas reservas de petróleo de Venezuela hicieran innecesaria la democracia: la inversión extranjera, sobre todo de las compañías petroleras estadounidenses, puede sustituir a la normalización política. Es una ilusión, incluso en los propios términos del presidente estadounidense. El petróleo no es riqueza hasta que la producción se puede monetizar; eso, a su vez, requiere una inversión a largo plazo. Y para ello, es imprescindible la seguridad jurídica: derechos de propiedad, contratos exigibles, una fiscalidad clara y normas predecibles que regulen las concesiones y los pagos. Las compañías petroleras, que no responden ante los presidentes, sino ante los accionistas, los reguladores y los tribunales, no invertirán capital en un vacío legal. Sin un sistema jurídico legítimo, la idea de que las reservas de petróleo pueden rescatar a Venezuela y generar dinero para Estados Unidos se desmorona bajo el escrutinio.Un riesgo más profundo es el geopolítico. Venezuela no debe convertirse en una colonia, una idea de último momento o un proyecto transaccional impulsado por los intereses estadounidenses a corto plazo. Los mayores éxitos de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial no provinieron de la extracción de recursos de Europa o Japón, sino de la provisión de bienes públicos: seguridad, reconstrucción institucional y un orden basado en normas que permitió prosperar a las sociedades. La estrategia generó enormes beneficios para los receptores y para el propio Estados Unidos.Venezuela necesita la misma fórmula liberal: paz, justicia, democracia y derechos. Necesita que se aproveche el valiente deseo de democracia de los ciudadanos, no que se deje de lado. De lo contrario, crecerán las semillas de futuros conflictos, especialmente si las aspiraciones nacionales chocan con las prioridades estadounidenses.La tristeza, como nos recuerda la canción, no tiene fin. Venezuela ha soportado más de lo que le corresponde. Pero esas fugaces horas de felicidad revelaron algo esencial: los venezolanos no han renunciado a la democracia, ni a los unos a los otros. La tarea ahora es crear a partir de eso una realidad duradera: no mediante la fuerza, ni mediante fantasías petroleras, sino restaurando la voluntad del pueblo para que pueda iniciar la ardua y paciente labor de restaurar los derechos y reconstruir las instituciones. Ese es el único camino por el que la felicidad, por frágil que sea, podría finalmente encontrar la manera de perdurar.El profesor Ricardo Hausmann es director del Laboratorio de Crecimiento de Harvard en la Escuela Kennedy de Harvard y exministro de Planificación de Venezuela.
La senadora alertó sobre riesgos para el debate público al cuestionar el uso de acciones jurídicas en respuesta al disenso
El líder sindical hizo un llamado a la movilización, detallando que la cita principal en Bogotá será en el centro de la ciudad
La caída o desplazamiento del chavismo no resuelve el problema central: un Estado capturado y una arquitectura de coerción híbrida (militar y paraestatal) diseñada para sabotear cualquier restauración democrática. La transición será un problema de seguridad, legitimidad y control institucional, no solo de recambio político. Leer más
La transición de poder, que históricamente se consideraba el pilar inamovible de la política estadounidense, demostró ser más vulnerable de lo que los propios ciudadanos imaginaban. A un lustro de distancia, el asalto ya no se ve como un evento aislado, sino como el síntoma de una fractura social profunda. Leer más
La periodista venezolana dialogó sobre la detención de Nicolás Maduro, la reacción social en Venezuela y el delicado escenario de gobernabilidad que enfrenta el chavismo. Leer más
La funcionaria expresó su desacuerdo tras las declaraciones del mandatario estadounidense, que sugirió una amenaza contra el presidente colombiano en el contexto de la reciente captura de Nicolás Maduro y las tensiones diplomáticas entre ambos países
La salida de Nicolás Maduro del poder marca un punto de inflexión para Venezuela y la región. Democracia, lucha contra el narcoterrorismo y un llamado a la responsabilidad histórica de América Latina. Leer más
La líder del Partido Popular en el País Vasco manifestó su confianza en que, tras la captura de Nicolás Maduro y la intervención internacional, Venezuela inicie rápidamente una etapa política diferente, destacando el respaldo a cubanos y nicaragüenses en situaciones similares
Este domingo se conoció la noticia de la muerte de Horacio Usandizaga, el dos veces intendente de Rosario y el primero tras el regreso de la democracia en 1983. La muerte del histórico dirigente radical â??que tenía 85 añosâ?? fue confirmada por el club Rosario Central, institución que presidió entre 2007 y 2010, a través de un mensaje de despedida."A los 85 años de edad falleció Horacio Usandizaga, ex presidente de Rosario Central, que ejerció el cargo en el período comprendido entre los años 2007 y 2010. Las condolencias y el respeto para la familia y amigos", publicó la institución.Tal como consignó el medio local La Capital, Usandizaga (conocido popularmente como "El Vasco") fue una de las figuras políticas más influyentes de la recuperación democrática en Rosario. Su trayectoriaDe profesión abogado, fue electo intendente municipal de Rosario en dos oportunidades consecutivas: en 1983 y 1987, en representación de la Unión Cívica Radical (UCR) y con más del 50% de los votos en ambos comicios. Si bien asumió su primer mandato el 11 de diciembre de 1983 â??en el inicio de la democracia tras la última dictadura militarâ?? su trayectoria política había comenzado en 1963, con apenas 23 años, cuando fue electo como el concejal más joven de Rosario hasta ese momento.En 1989, en plena campaña presidencial, aseguró públicamente que renunciaría a su cargo si Carlos Menem ganaba las elecciones. Tras el triunfo del candidato peronista, cumplió su promesa y dejó la intendencia. Esa fue la última vez que el radicalismo gobernó el municipio rosarino.Luego de su etapa como intendente fue diputado provincial de Santa Fe entre 1993 y 1995 y senador nacional por la provincia entre 1995 y 2001.Finalmente, tuvo un paso por la política deportiva. En 2007 asumió la presidencia de Rosario Central para, en 2010 â??tras el descenso del club a la Primera B Nacionalâ??, presentar la renuncia al cargo. Poco tiempo después, y luego de verse afectado por tres accidentes cerebrovasculares, se retiró definitivamente de la vida pública y política.
El también exsenador y expresidente de Rosario Central falleció a los 85 años. En el último tiempo, había sufrido varios accidentes cerebrovasculares
Profesor en Princeton y en la Australian National University, ha desarrollado una influyente teoría de la libertad como no-dominación, con impacto tanto académico como institucional. En esta entrevista reflexiona sobre el Estado, la democracia, el Poder Judicial, los medios y la deriva política actual. Advierte que el avance de las derechas radicales no es solo un fenómeno social, sino también el resultado de una crisis del liderazgo democrático: cuando los gobernantes dejan de conducir y se limitan a seguir encuestas y climas de opinión, la democracia pierde fuerza y credibilidad. Leer más
El Gobierno de Estados Unidos llevó a cabo ataques en suelo venezolano y capturó al dictador Nicolás Maduro
El sector privado y las ciudades capitales alertan por desafíos humanitarios y de seguridad, pidieron más cooperación internacional y solicitaron respaldo a los alcaldes de frontera ante la situación en Venezuela
"Es lo que estábamos todos esperando. Había una sensación de que habíamos esperado demasiado"."Apresar a Maduro no se hizo solo con el Delta Force. Ahí hubo combinación interna".
El Juicio a las Juntas consolidó los derechos humanos como política de Estado y sentó precedentes para futuras generaciones en Argentina
El surgimiento de Javier Milei revela los déficits de representación en la democracia argentina actual
La advertencia del expresidente se produce tras vincular crisis migratorias regionales y señalar el impacto económico sobre empresas y jóvenes colombianos
La violencia institucional en Argentina mantiene un patrón alarmante de muertes por gatillo fácil, afectando principalmente a jóvenes pobres
El juez de la Corte Suprema analiza la transformación de la democracia contemporánea y explica por qué el sistema político del siglo XXI ya no puede pensarse solo desde los representantes electos, sino como un entramado descentralizado de instituciones, ciudadanía activa y conflictos
Los principales temas del mundo no encuentran cauce en las estructuras partidarias y surgen entonces luces que encandilan con el eco del descontento profundizando las grietas culturales.
La utilización abusiva de mecanismos excepcionales pone en jaque la vigencia de la Constitución y el Congreso
Al menos dos vehículos, incluyendo uno de alta gama, intentaron cerrar el paso de la camioneta oficial en la que se transportaba la víctima junto a su conductor
La personalidad y el pensamiento de cuatro popes high-tech ligados a Donald Trump con perfil ultraderechista, enfocados en eliminar al Estado para hacerse ricos ya sin límite.
MADRIDFernando Savater (San Sebastián, 1947), escritor y catedrático de filosofía con una sobrada cincuentena de libros publicados, es una de las voces más prominentes del pensamiento español del último medio siglo y acaba de volver a las librerías en su país con Ni más ni menos. Reflexiones sobre política, democracia, populismo y deriva institucional (Ariel), una obra imprescindible para entender la política y el estado de España de hoy. En sus páginas, el autor de obras inolvidables como Ética para Amador y Las preguntas de la vida, reivindica la razón, la libertad y la responsabilidad individual de la vida republicana, y denuncia que "España está presa en las redes de un ególatra apasionado por el poder".Claramente desde las primeras páginas nos hace saber las dos razones, una colectiva y otra personal, que lo llevaron a publicar este libro. La primera es Pedro Sánchez, aunque aclara que no pretende trazar una semblanza del Presidente del Gobierno sino "del colectivo de los bichos serviles que le apoyan, le secundan con entusiasmo, le justifican y le ensalzan como representante de eso que antes se llamaba 'progresismo'". En cuanto a la otra circunstancia, mucho tiene de tributo a esta nueva etapa de su vida como articulista. Ni más ni menos recopila sus principales y más leídas reflexiones, publicadas jueves y domingos en el espacio Despierta y lee por The Objective, medio digital que es su casa profesional y su tribuna exclusiva desde que el El País, medio del que Savater fue cofundador, lo expulsara de sus filas en enero 2024 por las críticas del filósofo al rumbo que había tomado el diario. Encarcelado por el franquismo en Carabanchel, amenazado en su momento por ETA y antiseparatista furioso, hace tiempo que Savater ha tomado distancia de la izquierda, lo que le ha valido ataques, cancelación y acusaciones de 'facha' que lo tienen sin cuidado. Del mismo modo que hace caso omiso de quienes lo acusan de haber cambiado de posición. Explica que con la edad que tiene ha cambiado muchas veces. "Me paso la vida leyendo libros, viendo películas, hablando con la genteâ?¦ Si siguiera pensando lo mismo que a los quince años sería un fenómeno de feria. La persona que piensa cambia de forma de pensar. El que no piensa nada, ese siempre está en el mismo lugar". "Como todos los jóvenes de mi época creíamos que si uno no era franquista, pues era de izquierdas -ha dicho-. Era lo natural, o lo decente. Poco a poco hemos ido conociendo los mecanismos de la izquierda, que puede ser también ETA o Stalin. Y lógicamente uno se va dando cuenta de que la izquierda no es trigo limpio". Hoy no niega su apoyo al PP (Partido Popular). "De allí saldrá el futuro político de España", dice en el epílogo. La dedicatoria de su nuevo libro no deja dudas, por otra parte. "A Isabel y Cayetana, guerreras de la luzâ?¦ como lo fuiste tú, amor mío". Una clara alusión a Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, y a la diputada Alvarez de Toledo, su "admirada" y presentadora del libro junto al filósofo José Luis Pardo y a Alvaro Nieto, director de The Objective. Tras elogiar su "inteligencia, capacidad mental y valentía", la diputada popular definió Ni más ni menos como "una obra de combate en una época en la que el populismo hace ruido y genera furia en la población." El último tercio de la dedicatoria no lleva nombre, y ni falta hace. Se refiere a su gran amor Sara Torres Manero, su esposa durante 35 años, que murió en 2015. Una partida que lo sumió en una depresión que casi lo lleva al suicidio, calvario que Savater relató en "La Peor Parte. Memorias de un amor" (2019). En una entrevista que concedió a El Español confesó que decidió vivir y escribir ese libro para que nadie pudiera lamentar no haberla conocido. En 2022 volvió a apostar al amor y formó pareja con Karen de Juan, con quien vive actualmente. Aunque él ha dicho que le queda poco tiempo en el reloj, su prosa punzante y lúcida emerge en este libro con la energía de un gladiador que sale a la arena en un circo romano, por usar la imagen que usó Pardo cuando se presentó el libro en la señorial Fundación Ortega-Marañón de Madrid, poco tiempo atrás. "Tiene el poder de acertar: dice lo que otros piensan pero no se atreven a decir", apuntó Pardo.-En esa presentación dijo que frente a los matones no hay nada peor que sentarseâ?¦-Es que en España tenemos que combatir al Gobierno, a Pedro Sánchez, que es el peor presidente que hemos tenido desde que empezó la democracia. Y también a los apoyos que tiene para mantenerse en el poder. Como no tienen mayoría tienen que apoyarse en los separatistas, algunos herederos de la violencia de ETAâ?¦ Los separatistas catalanes con todas sus imposiciones, exclusión del castellano en las escuelas, y todo lo que se sabe. Son aliados por necesidad. Bien se sabe que previamente Pedro Sánchez había dicho que no se iba a reunir con Podemos, que no se iba a reunir con Bildu, etc. Y sin embargo, se ha reunido con todos ellos porque no tiene más remedio.-Todo sea para continuar en el poderâ?¦-Claro, y porque si no, no puede sacar adelante unos presupuestos, y la mayoría de las leyes se las tumban en el Parlamento, y tal, pero él sigue en La Moncloa, que es de lo que se trata. -¿Esto de borrar con la izquierda lo firmado por la derecha no será un signo de los tiempos?-Mire, al menos en Europa, que es donde conozco más de cerca, no hay ningún gobierno como el español, ningún gobierno como el de Pedro Sánchez. No hay ningún presidente apoyado en los enemigos del país y no hay ningún presidente del gobierno que les haya otorgado tantas prebendas, ha modificado el código penal en su beneficio, se ha enfrentado a los jueces y a los fiscales que no le obedecen, a los medios de comunicación desafectos, llegando a arrinconar a la propia monarquía. No ocurre en ningún otro país europeo. Antonio Elorza (historiador español y columnista), que ha sido un poco el maestro del pensamiento político de muchos de nosotros, publicó hace poco en The Objective un artículo titulado "El dictador". Y es una explicación de cómo hay dictaduras que nacen dentro de la piel de una democracia pero luego van virando, un fenómeno que no es nuevo. Proviene, como cuenta, de la antigua Roma, con emperadores que acabaron con el planteamiento republicano, con Augusto especialmente, y convirtieron la república en otra cosa. Y yo creo que efectivamente en España hay una estructura exterior democrática que se mantiene, pero dentro ha crecido una autocracia, un autoritarismo y una colonización de las instituciones por un sectarismo particular,-¿Que mantiene tan firme a Pedro Sanchez?-Bueno, es que él tiene una... caradura impresionante. Puede negar una cosa el lunes, afirmarla el martes, desmentirla otra vez el miércoles. Esta es una cualidad que hay que tener. No todo el mundo puede. Y gracias a eso se mantiene en el poder, aunque sea de manera muy precaria y sufriendo constantes revolcones. Ahora mismo el caso del fiscal general del Estado (NdelaR: se refiere Alvaro García Ortiz - quien renunció este lunes 24 de noviembre-, condenado por el Tribunal Supremo de España a dos años de inhabilitación por el delito de revelación de secretos en el caso de la pareja de Isabel Diaz Ayuso, Presidenta de la comunidad de Madrid). Lo han condenado después de que Pedro Sánchez, en una entrevista a su periódico acólito de cabecera, que es El País, afirmara rotundamente que, vamos, no había absolutamente nada en contra del fiscal. Es un escándalo.-Lamentablemente a los argentinos actitudes como estas no nos asombran tantoâ?¦-Es verdad que se han dado casos, malos ejemplos siempre hay, pero en Europa hoy por hoy es único. Ni siquiera creo que haya fuera de Europa muchos parecidos. Quizá la figura de Trump, que es también bastante pintoresco y capaz también de hacer cosas que, en fin, sorprenden a propios y extraños. Pero ni siquiera creo que pueda compararse, porque de vez en cuando, Trump hace alguna cosa que está bien. Éste, nunca. -¿Y entonces?- Bueno, el problema es que hasta el 27 no tocan elecciones. La esperanza que hemos tenido todos es que se adelantaran las elecciones y que tuviera que ponerse otra vez en el patíbulo de la opinión popular, pero claro, obligatoriamente no tiene elecciones hasta el 2027 y, como sabe que va a perder, no tiene ningún interés en adelantarlas.-¿Va a perder?-A pesar de que el CIS (una encuestadora), que dirige su acólito Tezanos, siempre le da ganador y dice que lleva diez puntos por delante, o veinte, no se lo cree ni él. Por eso no convoca elecciones .-¿Cree que el PP debería aliarse con Vox en esta coyuntura de la que hablamos?-Bueno, yo creo que es imprescindible que de una forma o de otra, aunque gobierne el PP y se abstenga con apoyos puntuales como Vox, es imprescindible que la derecha se junte, si queremos librarnos alguna vez de la pesadilla izquierdista que tenemos ahora.-Pero no es una alianza fácil. La izquierda la agita como bandera contra el PPâ?¦-Es que en España hay una superstición política muy acendrada y es una herencia franquista, justo ahora que se cumplen 50 años de la muerte de Franco. Y esa superstición es el miedo, el odio, la repulsa a lo que llaman la extrema derecha, que no es más que la derecha, en cualquier caso. "Ay, que viene la derecha" es la única justificación que ha sabido dar Pedro Sánchez para su forma de gobierno. Es yo o la derecha, o la extrema derecha, porque ahora ya no hay más que extrema derecha. Pero la gente tiene esa superstición aunque no sepa cómo va a gobernar la derecha ni qué va a hacer la derecha, pero el horror ante la idea de que gobierne la derecha es suficiente para que mantengan a Sánchez en La Moncloa.- ¿Tiene la izquierda acá una cucarda de prestigio?-En España, seguro. Tiene una especie de escapulario. Se pone el escapulario y ya, cualquier cosa que haga está bien solo porque es de izquierda. En este país todavía hay que dar explicaciones por ser derechas y en cambio uno puede ser de izquierda y siempre quedará bien. No importa si son las ideas más absurdas o disparatadas. Si son de izquierdas ya no hay más nada que decir. Una de las desgracias que tenemos es la preferencia por la izquierda a como dé lugar.-Nueva York tiene ahora un alcalde de izquierda y musulmánâ?¦-Sí, Nueva York tiene ahora un alcalde que es socialista e islamista. Es decir, tiene lo peor de lo político y lo peor de lo religioso. Pero, pero en Nueva York la gente rica, la gente pudiente, gusta de mostrar posturas progresistas y por lo tanto son de izquierdas. Es decir, van a hacer todo mal. Y eso ocurre también en países europeos. El miedo a la islamofobia y tal. La islamofobia es el miedo a un islam que es igual a una politica antidemocrática allá donde se ejerce. No hay países islámicos democráticos. No existe eso ni acá ni en ninguna parte. Pero la izquierda eso no lo ve. Recuerdo que cuando llegó Giorgia Meloni al poder en Italia, todo el mundo se llevó las manos a la cabeza como si eso fuera ya el final de la democracia italiana. Y resulta que ha resultado ser una gobernante que ahora es la envidia de la mayoría de los países europeos.-¿Se ha vuelto reaccionaria la izquierda?-Todo lo que sea decir "Nunca gobernaran los de derechas sobre los de izquierdas" es exactamente lo contrario de la democracia. Esta idea de que hay que evitar que gane la derecha es radicalmente antidemocrática, porque la democracia es que haya derecha y que haya izquierda y que haya centro, claro. Es un disparate plantear como base de la democracia que la mitad de los españoles no pueda tener representación. La democracia es alternancia en el poder, leyes liberales, respeto hacia el contrarioâ?¦ Todo lo que se convierta en un gobierno que no respeta al adversario no es democracia. Ahora que asustan con el regreso del franquismo o la extrema derecha, a 50 años de la muerte de Franco, yo digo que los que están resucitando a Franco no son precisamente los franquistas, son los antifranquistas que han venido después. Si se quiere acabar con lo que fue el franquismo, con lo primero que hay que terminar es con el autoritarismo, el sectarismo de partido, el colonialismo de las instituciones por adictos que no existen. Eso es lo que queda del franquismo. -Dicho todo esto, ¿cómo ve el futuro de España?-Ahora hay que volver a reconquistar la situación. Yo creo que lo conseguiremos. Vamos, no sé si lo veré yo, porque los viejos estamos un poco dificultados para esperar tanto tiempo, pero creo que en dos, tres años volveremos a tener un gobierno normal. Pero lo peor del sanchismo será lo que venga después, cuando sus leyes sigan vigentes. Nos ha acostumbrado a hacer concesiones permanentes al separatismo, y quitarnos todo eso de encima va a ser difícil. Esto no se acaba de un día para otro. Sobre todo porque no todo el mundohabla de ello o se atreve a hablar de ello con una cierta claridad. Una tarea muy complicada para Feijóo. Un poco de motosierra hará falta para limpiar lo que queda.-¿Cree que tiene posibilidades para la presidencia Alberto Nuñez Feijo?.-Afortunadamente creo que hay alternativa en manos de Nuñez Feijóo. Uno puede ser pesimista, pero tan pesimista como para pensar que nunca vamos a cambiar el Gobierno eso es ser demasiado pesimista. Pero vea, todo puede empeorar siempre. No hay situación tan mala que no pueda empeorar, pero creo que necesitamos un cambio que nos saque de los errores y las vergüenzas que nos está dando Sanchez, y pasemos a un status donde no haya esos vicios.-En el 2023 las elecciones autonómicas parecieron indicar que arrasaría el PP, pero en las de julio de ese añoâ?¦-Pensábamos que iba a perder Pedro Sanchez y perdió, porque sacó menos votos que el PP, y por eso ha tenido que aliarse con una serie de indeseables políticos. Por eso lo chantajean separatistas, ex terroristasâ?¦ Porque depende de ellos. Si uno tuviera un gobierno sólido y mayoritario no necesitaría esos apoyos.-¿Qué posición debería asumir el PP?-Dejar de tratar de caerle bien al Partido Socialista. Parece que hay una necesidad de que la derecha haga cosas que caigan bien a la izquierda y es un error. La izquierda está equivocada en casi todo. El PP tiene que caerle bien al país y a lo que necesita España. Esperemos que siga creciendo. Tiene visos de ser la fuerza mayoritaria en el país.- En el epílogo dice que aspira a una España que combine las ventajas del liberalismo con los necesarios toques de la socialdemocracia, ¿lo cree posible?-Sí, sí, es posible porque lo hemos tenido en otros momentos. A partir del '78 ha habido en España momentos buenos, como la Transición, el Pacto de la Moncloaâ?¦ Con defectos, con problemas, pero muy bien. Felipe González, Aznar, etcétera, eran otro tipo de gobernantes, mantenían el país unido a pesar de que estaba la plaga del separatismo y sobre todo el separatismo violento, que es permanente en España desde el siglo XIX, con los carlistas. Los enemigos de la democracia en España han sido el carlismo, los catalanes y los vascos, no hay otra cosa. -Usted se enciende con el separatismo, pero no es un tema presente en las conversaciones de la gente. -El tema es de una gravedad inusitada, pero la gente no lo advierte. Yo comprendo también que no todo el mundo va a amargarse la vida día y noche con esas cosas, pero hay que saber que el separatismo es el mal de España desde el siglo XIX, no solo actualmente. El nacionalismo separatista. O sea, zonas de España que han sido las más privilegiadas y las más apoyadas por el Estado, como Cataluña o el País Vasco, que se convierten en enemigos del país. Entonces, lo que pasa es que eso es siempre una minoría, porque en el fondo los nacionalistas son siempre una minoría, ¿no? A pesar de que hagan mucho ruido, no se les puede creer. Más aquí. Amigos y gente en general en el extranjero piensan que en España todo el mundo es separatista, y no es cierto. Son una minoría. Lo que pasa es que, claro, de pronto han encontrado un gobierno también minoritario que para seguir en el poder se apoya en los separatistas, o sea que para mantenerse en el Gobierno de España se apoya en los que quieren destruir la unidad de España. -¿Qué cree que debería hacer el gobierno que suceda a Sanchez con el tema del separatismo?-Bueno, el separatismo, como es muy claro, está fuera de toda la constitución española y significa la destrucción del país. A los separatistas hay que combatirles ideológicamente y, si insisten en llevar a la práctica su idea, meterlos en la cárcel.-Dedica el libro a Isabel y Cayetana, guerreras de la luzâ?¦ ¿Qué opina de Diaz Ayuso?-Isabel tiene el apoyo incondicional de la mayoría de los madrileños y creo también que es la política que tiene más apoyo en toda España. No soy original apoyándola.-¿Cree, como algunos dicen, que la democracia está agotada como sistema y que se ha quedado sin respuestas?-No, no, no. Hay una tendencia general para llamar la atención y salir en los titulares de los periódicos. Es como los que dicen: "Ha muerto la novela, ha muerto el cine, ha muerto el arte, ha muerto la democracia". Bueno, la mayoría de las veces son simplemente ganas de llamar la atención. Pero admito que la democracia en España ha retrocedido. Nunca creí que iba a vivir una degradación de la democracia como la que tenemos ahora en España. Eso, francamente, nunca lo creí. -¿Qué le reclama usted al ciudadano frente a esta situación?-Bueno, el ciudadano es el responsable de la democracia. La diferencia esencial de la democracia respecto a otros regímenes políticos es que en democracia la culpa de lo que ocurre en el país la tienen los ciudadanos, no las fuerzas exteriores.Yo he vivido treinta años de mi vida en una dictadura explícita como fue el franquismo y ahí la gente hacía su vida, se había acomodado con Franco, era lo que había, lo que tocaba, estaba ahí y ya está. La gente se dedicaba a sus cosas y a esperar a ver si en fin, el maná del cielo o la biología, que es una cosa que acabó al final con el dictador, obraba el milagro. Lo demás no tenía importancia. Sabíamos que el responsable de lo que ocurría en España era Franco, no los demás. Ahora hay otra vez que dice: "Bueno, yo me dedico a lo mío y ya. Pero ya no estamos en el franquismo. A partir de que hay una democracia, los responsables de lo que ocurre en el país son los ciudadanos. Frente a los matones, no hay nada peor que sentarse. El ciudadano tiene que acostumbrarse a que no es parte de un rebaño, sino parte de un país, de una asamblea en la que se toman decisiones en las que él tiene que participar, que tiene que informarse bien y defender la democracia con valentía.-Pero en la práctica no todos lo asumenâ?¦-Y claro, es más descansado, más cómodo y más sencillo vivir en una dictadura que en una democracia, porque la democracia exige más a los ciudadanos. -Sin embargo muchas veces el ego de los políticos dificulta y entorpece los procesos republicanos. -Pues es verdad que están los excesos psicológicos del ego y de la vanidad, pero los políticos tienen esos defectos porque se parecen a los ciudadanos que los eligen. O sea, lo peor que tienen los políticos es que se parecen mucho a los ciudadanos que les han elegido. -Un problema grandeâ?¦- Claro, pero como no vamos a enmendar a la raza humana porque parece que lleva mucho tiempo siendo tal como es, pues vamos a intentar mejorarla, en la medida de lo posible, a base de educación, a base de unas leyes acertadas. Esto es lo que hay que intentar hacer. Es decir, imitar a los mejores y huir de los ejemplos de los peores.-Decía antes 'tomar el ejemplo de los mejores'¿En qué países piensa?-Los países que practican y persiguen un ideal democrático. Los países grandes, los nórdicos. Países como Francia o Inglaterra, pues, en fin, y algunos de los países nórdicos europeos son lo más parecido a algo que funciona bien dentro del contexto del mundo actual, Pero claro, también con muchos problemas, en fin, la inmigración, etcétera. Porque hoy el mundo es mucho más un conjunto que países totalmente aislados. Hoy no hay países que se salven de los problemas porque dependen unos de otros.-¿Coincide con los que alertan sobre el peligro del islamismo para Europa?-Sí, el islamismo por supuesto que es un peligro. Es el mayor peligro que hay en este momento desde el punto de vista del terrorismo. Además es una amenaza porque los grupos izquierdistas, que ya no tienen más sustancia política, se apoyan en buena medida en el islamismo. El islamismo es la alternativa al cristianismo. El cristianismo y, sobre todo, el catolicismo, han sido la base moral de la democracia. El fundamento moral de la democracia son los católicos y los cristianos. En cambio, la izquierda, que siempre ha luchado contra la democracia, que siempre ha sido antidemócrata, ahora busca en el islamismo una especie de totalitarismo inverso. Y por supuesto que es un peligro.-¿Qué fue lo que más le dolió al dejar el diario El País?-Lo que me resultó muy doloroso fue ver un periódico en el que yo había trabajado cuarenta años convertido en una piltrafa al servicio del peor gobierno que hemos tenido en España. Y desde que me fui ha seguido empeorando cayendo más bajo y más bajo. Es doloroso, pero bueno. Uno no puede inmolarse solamente por continuar en un medio de expresión. Sí me he llevado una gran decepción con muchos amigos, con muchas personas a las que yo quería, respetaba y que he visto que no merecían ni cariño ni respeto. Después de ver la evolución que ha tenido ese medio , ahora me dolería estar. Colaborar en un medio no quiere decir que tengas que compartir las ideas de todos los demás porque los medios son plurales, pero lo que es intolerable para uno mismo es que te de verguenza lo que publican otros cerca de un articulo tuyo.-¿Que significa hoy The Objective en su vida?-Bueno, es mi lugar de expresión y también, pues, el sitio en que me gano la vida. No solo es muy importante para mí, es uno de los mejores medios de comunicación que hay en Europa en este momento. Y la gente que escribe allí es lo mejor de aquello que fue de El País.-¿Hay algo que le quita el sueño hoy por hoy?-No, no, ya no, a mi edad... Bueno, lo único son a veces algunos problemillas de salud o en fin, la enfermedad y esas cosas. Estoy, estoy regular, bien a ratos, pero tengo mis averías de vez en cuando. Me gustaría hacer más por la democracia pero ya no me queda tiempo en el reloj. Lo demás no me quita el sueño.-La tercera parte de la dedicatoria dice "como tú, amor mío". Intuyo que se refiere a Sara.-Sí, me refiero a Sara. Para mí, en primer lugar, mi mujer sigue siendo siempre Sara, porque es un amor que sé que no volveré a tener porque no creo que el corazón de para dos de esos.-En uno de sus podcast de Sostiene Savater, espacio que usted comparte con Andreu Jaume, dice que durante la enfermedad de ella pensaba que no la sobreviviría y eso lo aliviaba.-Sí, pero aunque no lo creía, la he sobrevivido y ya se han cumplido diez años que vivo sin ella, con esa ausencia letal. Pero la sorpresa ha sido que uno no se muere de pena. Vive de pena. La pena te hace vivir. Porque uno puede haber perdido el deseo de vivir pero no tener ningunas ganas de morirse por mucho que haya significado eso que ha uno perdido. Y la vida sigue y sigue plenamente, como necesidades, como ganas, como deseos, y hasta como una forma mitigada de esperanzas. He conocido algo que es lo que da sentido a la vida, lo que hace que en vez de vivir para algo vivamos para alguien. UN PENSADOR A TIEMPO COMPLETOPERFIL: Fernando SavaterEscritor, filósofo y profesor de filosofía durante más de treinta años, Fernando Savater nació en junio de 1947 en San Sebastián, España.Ha escrito más de cincuenta obras, entre ensayos filosóficos y literarios, narraciones y piezas teatrales.Entre ellos se cuentan Apología del sofista (1973), Contra las patrias (1984) y Ética para Amador (1991), dedicado a su hijo y que fue un éxito de librerías.Ha formado parte de varios movimientos cívicos de lucha contra la violencia terrorista en el País Vasco, entre ellos ¡Basta Ya!Entre los galardones que ha obtenido a lo largo de su carrera se cuentan el Premio per la Cultura Mediterránea en 2014, el Premio Internacional Eulalio Ferrer en 2015 y el Premio Taurino Ciudad de Sevilla en 2019.
El contundente triunfo de José Antonio Kast en Chile no implica una nueva alternancia en el poder en ese país, algo que viene sucediendo de manera ininterrumpida desde hace dos décadas, ni tampoco otro giro a la derecha en el continente que marca la retracción, sino la profunda crisis que experimentan las propuestas de izquierda en la región y en el mundo. El curso de la dinámica política trasandina interpela una vez más a quienes sostienen visiones pesimistas respecto del desarrollo democrático contemporáneo. Muchísimas voces plantearon últimamente que la creciente polarización ideológica, junto con la irrupción de narrativas y candidatos que cuestionan el "orden liberal" o la concepción clásica de la democracia imperante desde la segunda posguerra, representa un desafío sin precedente para la democracia como sistema de gobierno y como cultura política: un entramado de valores, instituciones, prácticas y mecanismos que permite la resolución pacífica de la lucha por el poder y la canalización y administración de las demandas que acumulan las sociedades contemporáneas. Se habla de recesión democrática, de irrupción de nuevas formas autocráticas o autoritarias y hasta de colapso frente a narrativas que cuestionan la lógica imperante al menos en los últimos 75 años.Sin embargo, resultados electorales tan contundentes como los obtenidos por Kast en Chile, Milei en la Argentina (tanto en la segunda vuelta de 2023 como en las elecciones de mitad de mandato desarrolladas hace apenas un mes y medio) o incluso Claudia Sheinbaum en México (pues no se trata solo de políticos "de derecha", sino también de aquellos que se ven a sí mismos como cuestionadores o superadores del orden establecido), nos obligan a revisar estas posturas y preguntarnos si, en rigor, estas nuevas manifestaciones políticas no exponen la adaptabilidad, la flexibilidad y hasta la resiliencia del propio sistema frente a las "nuevas" necesidades o problemas que enfrentan los ciudadanos y que, por prejuicios de distinta naturaleza, pereza intelectual o genuina convicción, las elites "tradicionales" se negaban a abordar.¿No habla bien de la democracia como sistema que, si los partidos o dirigentes políticos dominantes fracasan en dar respuestas eficientes a los legítimos reclamos de la sociedad, surjan alternativas (por derecha o por izquierda) que intenten canalizarlos y que logren, a veces de manera sorpresiva (como Milei o en su momento Trump), otras luego de algunos fracasos previos (como en el caso de Kast) y en ocasiones tras largos años con un protagonismo acotado (si no marginal) como parte del viejo orden, como por ejemplo Jair Bolsonaro, llegar al poder por la vía electoral, cumpliendo a rajatabla con las reglas del juego vigentes? A veces el tiempo y la necesidad de sobrevivir pulen o mejoran algunos perfiles, como ocurrió en el caso de Giorgia Meloni, que, luego de integrar el equipo de gobierno de Silvio Berlusconi, fue buscando su oportunidad hasta afirmarse ahora como una figura muy respetada dentro y fuera de su país.Los temores, la desconfianza o la incredulidad frente a resultados de esta naturaleza son comprensibles: tradicionalmente, los partidos o candidatos "extremos" representaban una amenaza al sistema democrático. Muchos de nuestros mejores maestros (como Juan Linz o Giovanni Sartori) nos enseñaron que las fuerzas de centro tienen un papel fundamental y que la polarización o distancia ideológica entre los partidos más importantes hasta puede desencadenar un colapso o una caída del régimen democrático. Y en efecto, muchas de esas fuerzas extremas solían cuestionar su existencia misma, planteando alternativas como "dictaduras del proletariado" o, más comúnmente, dictaduras militares. Que esas mismas ideas o actores (que, lejos de condenar, reivindican experiencias no democráticas presentes o pasadas, como ocurrió recientemente con otro candidato chileno, Johannes Kaiser, defensor de Pinochet, o en nuestro medio con Jorge Taiana, primer candidato peronista a diputado por la provincia de Buenos Aires, que consideró que Venezuela era "una democracia con problemas") de pronto reciban un respaldo más o menos relevante en términos electorales puede generar conmoción, rechazo e indignación. Pero cuando se analizan las causas por las cuales esta clase de narrativas traccionan electoralmente, pueden identificarse las claves centrales de esta trama.Es cierto que, al menos en algunos casos, se trata indudablemente de visiones anacrónicas, expresiones de claro corte autoritario o incluso de algunos compromisos o negocios políticos o personales (como es el caso de José Luis Rodríguez Zapatero y el chavismo). Sin embargo, lo relevante aquí ocurre cuando las "democracias reales" tienden a acumular un conjunto de problemas que interpelan o afectan a diferentes segmentos del electorado durante mucho tiempo sin que haya una respuesta adecuada, proporcional a la importancia que le otorga la sociedad. Así, el establishment responsable de haberlos tolerado o incluso alimentado termina siendo, más temprano que tarde, la principal víctima de su desidia o complicidad. Lo más habitual es que se combinen factores de orden económico (que varían en función del contexto: inflación/desempleo, costo de vida, falta de oportunidades, disrupción generada por la globalización), inseguridad ciudadana (a menudo relacionada, con o sin fundamento, con la cuestión de la inmigración), escándalos de corrupción y la percepción de que la clase dirigente imperante ignora, desestima o considera que las dificultades que agobian a muchísimos conciudadanos son un "mal necesario". En otros contextos (la Argentina antes de 1983, muchos países de Europa continental en el período de entreguerras o incluso después, como en Portugal), esta suma de variables terminaba en una interrupción del orden constitucional y en el surgimiento de gobiernos "de excepción" o autoritarios. O incluso en autoproclamadas "revoluciones". Ahora se procesan estos cambios, tensiones y demandas insatisfechas dentro del juego democrático. ¿Es entonces más fuerte o más débil el sistema como tal?Muchos observadores apuntan, con bastante razón, a que el deterioro de valores o principios democráticos debe preocuparnos a todos. Abundan lamentablemente intentos para limitar la independencia de la justicia y la libertad de prensa y expresión, la persecución de adversarios o enemigos políticos, la captura del Estado por parte de intereses privados, los escándalos de corrupción y hasta cambios en las reglas del juego político-electoral para favorecer a los poderosos de turno, en particular para perpetuarse o acumular más recursos económicos e institucionales. Esta preocupante realidad debe alarmarnos y llamarnos a la reflexión: sería irresponsable no hacerlo. Ahora bien, con una mano en el corazón: ¿se trata acaso de amenazas novedosas? ¿Las voces que hoy denuncian la supuesta "crisis de la democracia" reaccionaron de forma similar en el pasado cuando surgían riesgos similares, tal vez con una escala menor o narrativas menos disruptivas? ¿Algunas de ellas no fueron incluso responsables, en algunos casos muy directos, de los mismos problemas que hoy cuestionan? Tal vez los "nuevos" desafíos que enfrenta la democracia son en el fondo los de siempre, solo que algunos de los sempiternos protagonistas sienten que perdieron cuotas significativas de poder, incluso a veces por defender lo que para ellos son "causas justas y nobles".En abstracto, estamos ante un juego competitivo y con reglas claras (buenas, regulares o malas, pero reglas al fin) en el que gana el que mejor empatiza con las demandas de la sociedad. Nos pueden parecer egoístas, sesgadas, cortoplacistas y hasta equivocadas. Pero son las preferencias que terminan haciéndose públicas mediante los mecanismos previstos. Pregunta incómoda: ¿qué tiene eso de no democrático?Es cierto que algunos líderes tienen atributos o formas de administrar o concebir el poder que pueden considerarse, si no autocráticos, por lo menos "tradicionales" (en términos weberianos) y hasta "neopatrimonialistas". Asimismo, cuando existen amenazas tangibles en términos de seguridad del Estado (como ocurre en Israel), aparecen incluso críticas muy válidas por la utilización de cuestiones objetivas de orden geopolítico como forma de fortalecer proyectos políticos personales. A juzgar por el complicado escenario geopolítico global, este es un riesgo de primer orden que debe monitorearse muy seriamente. Pero al menos hasta ahora, la democracia como sistema viene generalmente procesando con muchísima solvencia y adaptabilidad el surgimiento de fuerzas ideológicamente radicalizadas. Entre otras cosas, porque en la práctica las responsabilidades de gobierno (e incluso de oposición responsable) terminan educando, moderando y hasta "democratizando" a los outsiders.
Ante un nuevo recambio de autoridades del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, el partido político más antiguo de la región, es oportuno formularnos una pregunta, dejando de lado la tradicional mirada endogámica y nostálgica de sus partidarios: ¿representa un aporte concreto al presente y al futuro de la democracia argentina la subsistencia de un partido político de valores y principios como la UCR? Si la respuesta es afirmativa, se disparará inmediatamente una segunda pregunta: ¿sobre la base de qué prédica y en representación de cuáles ideas y aspiraciones actuales resultaría valioso que continuara gravitando?Indagarlo exige una mirada integral, partiendo de compartir tres presupuestos: es necesario recomponer un sistema de partidos como manda el artículo 38 de nuestra Constitución nacional; resulta vital fortalecer una tendencia centrípeta para que el juego democrático convalide el diálogo y permita alcanzar mínimos denominadores comunes, y para contribuir eficazmente en el logro de los anteriores objetivos, la UCR debe reafirmar que, en las actuales circunstancias, es un partido de oposición.Podrá alegarse una visión ingenua, predicar en un desierto donde sobresalen la política centrífuga y polarizante, los liderazgos omniscientes y providenciales, la comunicación instantánea, la erosión de las prácticas democráticas, la brutalización del lenguaje y el debilitamiento de las instituciones. Sin embargo, cabe descreer de cierto pensamiento un tanto cínico que aconseja inventar nuevas prácticas, adaptadas a las exigencias de una época en la que, más que política, se practica una lucha sin cuartel. El esfuerzo debe enfocarse en recomponer el funcionamiento democrático e institucional.Así, la primera conclusión nos permite vislumbrar como necesario un partido político republicano, reformista y con credenciales democráticas, dispuesto a ejercer su defensa, desechando aquello que, frente a su consolidación, un partido que "vende democracia" tiene poco para ofrecer. La vigencia del "método democrático", que nos asegura elecciones libres y pacíficas para elegir a los gobernantes, no implica renunciar al "ideal democrático", que nos recuerda que si los abusos de poder, el decisionismo, la falta de participación y la desigualdad son cada vez mayores, estamos ante un problema democrático, como sostiene Emilio Gentile en el reciente libro de Mariano Schuster El pasado no está muerto.Si de algo puede enorgullecerse la UCR es de su rol en el restablecimiento democrático, la defensa de los derechos humanos y su cultura de diálogo y tolerancia, todos núcleos de su ADN que adquieren una importancia superlativa frente a un gobierno tan reaccionario en el plano cultural y social como el de LLA.Lo que sí resulta imprescindible asumir es que la democracia fracasó en mejorar el bienestar de los argentinos, lo que nos permite afirmar que el presente que nos toca vivir mucho tiene que ver con la frustración, trastocada en enojo luego capitalizado políticamente. Ello no autoriza a concluir que todos los votantes de Milei convalidan la destrucción del Estado, o su redimensionamiento mediante ideas tan toscas como la motosierra, o sean menores sus exigencias en torno a salud, educación o la provisión de otros bienes públicos.Desde esta aproximación, podemos afirmar entonces que la respuesta rondaría en torno al modo de ejercer la oposición, a los temas prioritarios que conformarían el relato y a la actualización de algunas de las ideas que históricamente ha defendido el radicalismo, enfocando su discurso en una propuesta con eje central en la clase media, teniendo presente que la sola generalización de cuestionamientos a ciertos abusos del Gobierno, sin especificaciones ni autocríticas previas, solo tiende a favorecer la confusión con uno de los extremos, incrementando la polarización y desdibujando la propia identidad.De allí que un partido que aspire a recuperar la representación de los sectores medios deba despojarse de viejos clichés y prejuicios ideológicos y reconstruir su propio relato. Ya nadie discute en el mundo la importancia de preservar equilibrios macroeconómicos como condición necesaria para el crecimiento. Marcar su insuficiencia para alcanzar un desarrollo social y territorialmente equilibrado, poniendo de relieve el rol del Estado, es una de las premisas fundamentales de este discurso y una verdadera oportunidad en la actual coyuntura.Frente a un gobierno que limita su responsabilidad en materia económica a ordenar la macro, y para el cual carecer de política industrial es la mejor de las medidas para el sector, es obligatorio proponer políticas públicas de desarrollo productivo a través de un Estado inteligente, que no se limiten solo a proteger o subsidiar, incentivando la innovación y la inserción internacional de nuestra economía, si se aspira a ensanchar el discurso y la propuesta de una fuerza de centro.Preocupación por la producción, defensa de las pymes, una apertura comercial más selectiva y gradual es lo que la sociedad empieza a avizorar como necesario y, en especial, la desdibujada clase media, a la que hay que convencer de una circunstancia evidente: la cuestión social de su empobrecimiento como clase no se va a resolver "por derecha"; se necesitarán otras políticas para lograrlo.En este orden de ideas, nadie postula arriar banderas tradicionales como la defensa de la educación pública. Sin embargo, parece lógico preguntarse acerca de su creciente deterioro y las razones que paulatinamente la relegan a una opción de segunda categoría. Lo mismo podríamos sostener respecto del régimen universitario y su bajo porcentaje de graduación o la falta de planificación estratégica; igualmente para la salud pública. Todos temas preocupantes para los sectores medios y medios bajos de la sociedad.Se trata de apartarse de la defensa in totum de determinados postulados que han devenido consignas anacrónicas, representativas de un statu quo conservador y autoindulgente, vacías de contenido, y que la sociedad -y en particular los jóvenes- concibe como pura retórica.En el mismo orden se inscribe la necesidad de no aparecer negados o reticentes a las discusiones de reformas estructurales que tengan como objetivo impulsar la economía con políticas de desregulación ordenadas, destinadas a la construcción de confianza en los mercados, poniendo el acento en el diseño correcto de aquellas desde una perspectiva de inclusión.Ninguna de estas u otras propuestas debe percibirse como fuera del centro político. Podrá decirse que algunos postulados están más a la derecha que las posiciones históricas de buena parte de nuestra dirigencia, pero ninguna va más allá del centro que hoy necesitamos fortalecer.El resultado de la última elección nacional nos permite afirmar que la sociedad argentina, sin estar de acuerdo con muchos de los postulados y axiomas del Gobierno y aun fuertemente influida por el miedo a una hecatombe, no está dispuesta a regresar al pasado. Interpretar sus necesidades, anhelos y deseos exige la construcción de una oposición racional, enfocada en consolidar una opción de centro, de mesura y sensatez. La propia vacancia generada por la persistente crisis del peronismo incrementa la oportunidad de representación, cuya dinámica demanda un equilibrio opositor. Los vacíos en política tienden a cubrirse y aceptar la hegemonía no debería estar entre los planes de un partido de las características de la UCR.Aproximándonos a una respuesta y en orden de significar su aporte a la construcción de un centro democrático, es útil tener presente dos aspectos cruciales de su historial. En épocas en que el disgusto de la sociedad con los políticos está lejos de haberse extinguido, el recuerdo de Yrigoyen, Alvear, Illia, Alfonsín y De la Rúa yéndose de la presidencia de la Nación más pobres de lo que entraron sigue representando una diferencia. Tampoco es un dato menor, y aun cuando la revolución tecnológica y la era digital tienda a menguarlo, que la UCR sigue siendo uno de los partidos con el mayor despliegue territorial. Una organización política que cuenta con cinco gobernadores, centenares de intendentes, representación parlamentaria en el Congreso y en las Legislaturas de todas las provincias, permite considerar la existencia de un voto larvado, tal vez enojado con el partido por causas diversas, pero que, como se ve, se manifiesta en elecciones subnacionales.Si la UCR es capaz de conjugar un relato propio, un discurso acorde con lo que demanda una sociedad que sigue conservando su pulsión por el progreso social y la equidad, solo dispuesta a mirar hacia adelante, seguirá siendo la formación política en mejores condiciones de recomponer una opción de centro, no en beneficio de los propios radicales, sino al servicio de la democracia del conjunto de los argentinos.Abogado, diputado provincial en varios períodos, exdiputado nacional y secretario y prosecretario parlamentario del Senado de la Nacion
La elección de 2025 no solo marca un cambio de gobierno; marca algo más profundo: el desplazamiento del eje que ordenó la competencia política durante más de 25 años.
El exmandatario se expresó en sus redes, diferenciando modelos políticos y mencionando preocupaciones por el rumbo del país y el papel de la oposición
Abogada Silvia Guevara indicó que las irregularidades al interior del partido han privado de participar en las Elecciones Generales a los candidatos que sí cumplieron con todos sus requisitos
Al cumplirse un nuevo aniversario de la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos por la Asamblea General de la ONU, el 10 de diciembre... de 1948 en París, y teniendo en cuenta tanto el estado de la democracia en todo el mundo como el retroceso del ideal de los DD.HH., cobra especial relevancia el legado del jurista y diplomático chileno Hernán Santa Cruz. Leer más
Frente a un nuevo aniversario del regreso de la democracia, las principales consultoras ponen el foco en el diálogo, los consensos y la vinculación del presidente y los gobernadores. ¿Cuál es la importancia que el electorado le da a estos elementos fundamentales para la existencia de la democracia? Leer más
La presidenta de la Cámara subraya la importancia de evitar escenarios similares a los vividos en Venezuela y resalta logros parlamentarios recientes
El presidente Javier Milei había viajado a Noruega para la ceremonia de premiación aunque dejó el país antes de la llegada de la líder opositora.
El encuentro entre AmCham Colombia y el candidato presidencial del Pacto Histórico evidenció la fractura dentro del sector empresarial y la política, donde líderes de la coalición uribista alertan sobre posibles riesgos
Tras ser desplazada como secretaria parlamentaria de la Cámara de Diputados de Corrientes, Evelyn Karsten anunció que impugnará la decisión ante la Justicia. La dirigente calificó la sesión de "irregular" y "bochornosa". Duro ataque al Gobierno provincial. Leer más
El Equipo Mide presentó su nuevo informe llamado "Democracia, instituciones y divisiones en la República Argentina", donde también analiza que opinión existe sobre la iglesia, los organismos de Derechos Humanos, la Cámara Nacional Electoral y las organizaciones sociales. Leer más
"Es muy triste que hayamos tenido que llegar a esta situación", ha señalado la presidenta madrileña
Ante los augurios sobre el fin de la representación política, sale el acto reflejo de profesor que hace más de cuarenta años enseña que el artículo primero de la Constitución nacional adopta para su gobierno la forma representativa, republicana y federal.Hay razones para creer que todavía estamos lejos de ese final anunciado. Es cierto que hay muchas cosas que cambiaron en las sociedades occidentales, tanto en su composición más diversa como en la manera de construir consensos y de expresarse, pero también es verdad que desde que el mundo es mundo no ha habido ni se ha inventado nada mejor que la democracia representativa, que no es el cielo en la tierra y está lejos de ser perfecta.La representación política siempre fue más una idea que una realidad. Empezando por Rousseau quien imaginó una "voluntad general", recta e infalible, pero que no sucedió jamás en ninguna parte; siguiendo por Sieyès, ideando una representación nacional en donde cada diputado representa a la nación como una totalidad. Todavía subsiste la doctrina del mandato representativo frente al mandato imperativo.La aplicación más concreta del sistema representativo ocurrió con la Constitución de Filadelfia de 1787, que hizo aparecer triunfadores a los norteamericanos frente a los franceses. De ahí en más será el modelo teórico madisoniano el que caracterice a la democracia representativa, algo estudiado en profundidad y que da lugar a las críticas sobre una concepción elitista de la democracia.La democracia liberal y el republicanismo cívico serán el fundamento del Estado liberal de Derecho hasta comienzos del siglo XX en que hicieron irrupción las demandas sociales encarnadas en distintos totalitarismos de izquierda y de derecha. El constitucionalismo clásico debió aggiornarse, de manera que el constitucionalismo liberal fue al Estado liberal lo mismo que el constitucionalismo social fue al Estado social.Los partidos políticos pasaron a protagonizar la escena recogiendo las nuevas demandas en un cambio de escenario donde "la rebelión de las masas" mucho preocuparía a quienes añoraban una sociedad más culta. En nuestro país la creación del Partido Socialista por Juan B. Justo y José Ingenieros y de la Unión Cívica Radical por Leandro N. Alem y Aristóbulo del Valle preanunciarían la gran revolución del voto.Durante muchos años la democracia se entendería como democracia de partidos y la interacción entre representantes y representados se explicaría por una intermediación sobre la que no faltaron críticas, como la teoría de la circulación de las élites o la ley de hierro de las oligarquías. Tienen razón quienes observan que la crisis del Estado de bienestar trajo la crisis del sistema de partidos. El libro de un politólogo español así lo presagiaba: Del Estado de bienestar al Estado de malestar.La crisis de representación no está en los sistemas electorales, sino en el sistema de partidos. Sin embargo, los partidos políticos funcionan muy bien en algunos lugares. Cruzando el Río de la Plata, hay dos partidos tradicionales con más de cien años y un tercer partido con más de cuarenta años. Aun desde ideologías diferentes, confluyen hacia la centralidad y no hacia la confrontación.Es menester trabajar para fortalecer a los partidos una vez que finalice la suspensión de la ley de PASO para que rija la democracia interna que la Constitución reclama en el artículo 38 y para facilitar la formación de coaliciones electorales y de gobierno capaces de representar a las distintas opciones del electorado.Las corrientes radicales descreen de la representación y abogan por un demos más activo a través de diferentes mecanismos de participación ciudadana, incluidos los referéndums y consultas que no siempre dan los resultados esperados y que han sido instrumentos de los dictadores. Algunos ven en los medios tecnológicos una manera de liberarse de la intermediación de la política, pero estamos muy lejos de la e-democracy, cuando los hackeos y la manipulación de las redes sociales aumentan la confrontación y el autoritarismo.En otro lado están los cultores de la democracia deliberativa, como John Rawls y Jurgen Habermas, donde la igualdad de armas en el debate argumentativo ayuda a descorrer el velo de la ignorancia de los desaventajados a quienes habría que ayudar a ser libres. Es una teoría interesante en ámbitos académicos, pero difícil de aplicar en sociedades desiguales y complejas. A su turno, la democracia inclusiva propone crear tantos cupos para tantas desigualdades estructurales existentes, pero el problema es que en la práctica resulta contradictoria con las anteriores.Hay buenas intenciones en esas tesis, pero se acercan a posturas anarquistas como la protesta social y los cortes de calles en nuestro país o el pretendido derecho a decidir de los independentistas catalanes. Hay que volver a la historia para recordar que la democracia directa solamente existió en Atenas para los ciudadanos libres, excluyendo a las mujeres y a los esclavos, y que la Constitución jacobina de 1793 acabaría enterrada en una caja de madera mientras gobernaba el terror.Se ha puesto tanto empeño en criticar el funcionamiento de la democracia representativa que muchas veces hemos descuidado que al fin y al cabo es una forma de gobierno que debemos tratar de mejorar sin ponerle palos en la rueda. Todavía hay valores por los que vale la pena luchar, como la división de poderes, la libertad de prensa, el respeto de los derechos fundamentales y la vigencia de un Estado de Derecho sujeto a leyes.El sistema representativo es el piso exigible en la mayoría de las constituciones occidentales y en los tratados internacionales de derechos humanos. De ahí en más, ciertos niveles razonables de participación mejoran la calidad del sistema, como la iniciativa popular, las audiencias públicas, los juicios por jurados, los debates y la boleta única de papel (BUP)La democracia requiere de consensos y se expresan en la capacidad para debatir leyes, la representación permite la alternancia en el poder, como ha ocurrido en la Argentina desde la recuperación de la democracia, alternándose gobiernos y oposiciones en las elecciones celebradas cada dos años. La reforma constitucional de 1994 y el avance progresivo de muchas leyes incorporaron derechos y superaron antiguas desigualdades y discriminaciones.La soberanía es una creencia generalizada y debe custodiarse como bien colectivo, basándose en la ética de la responsabilidad y en la ética de los comportamientos. Hay que erradicar conductas que solo satisfacen intereses egoístas, como las candidaturas testimoniales, y otros desvíos que minan la base del sistema representativo, como quienes pasan libremente de un cargo a otro y nunca se alejan del calor del poder.Cuando Alexis de Toquevile describió La democracia en América, destacó la igualdad de oportunidades como una base esencial del sistema. Hay que preservar la alternancia y la periodicidad de los mandatos combatiendo a los tres demonios: el clientelismo, el transfuguismo y el nepotismo, evitando que se haga realidad la advertencia de Berlia: "Que los representantes del pueblo soberano no se conviertan en los soberanos representantes del pueblo".Profesor titular de Derecho Constitucional Facultad de Derecho UBA; académico de número de Derecho y Cs. Sociales de Buenos Aires y de Ciencias Morales y Políticas
Durante un acto en Tenerife, la exalcaldesa de Madrid advirtió que la falsedad representa una amenaza seria para los sistemas libres, instando a defender la veracidad y renovar la participación ciudadana como protección frente al deterioro institucional
El reconocido politólogo italiano, ex decano de Ciencias Políticas de la Universidad de Bolonia recibió el Doctorado Honoris Causa de la UBA. Y conversó con Clarín sobre cómo mejorar la gestión pública.
Horas antes de confirmarse el trato de Netflix y Warner Bros Discovery, la célebre actriz y activista había publicado una columna con preocupación por el futuro del cine
El presidente está silenciando a la oposición y consolidando el poder
Las palabras del exvicepresidente colombiano cuestionaron el papel de los demócratas en la crisis migratoria venezolana
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El exmandatario colombiano expresó inquietud por, según él, señales de interferencia en los comicios hondureños, instando a las autoridades a garantizar transparencia y respeto a la voluntad ciudadana en un ambiente electoral tenso
"Si hay más estabilidad en la macroeconomía, la gente quizás pueda ser más racional a la hora de tomar decisiones políticas", dice. "La alianza de Milei con Trump-Bessent no implica que Argentina sea una democracia tutelada", asegura y agrega: "La alianza con Trump es una decisión soberana del Gobierno". "Me cuidaría de depender tanto de Trump. No es sostenible", sugiere. "Algo que debería mirar Milei: parecía que Trump se jugaba por Bolsonaro, el aliado en problemas, pero le soltó la mano. Le bajó aranceles a Brasil y negoció con Lula", señala. "En Estados Unidos, Trump ha hecho con las estadísticas todo lo que se hizo en la Argentina en el período de los kirchneristas", compara. "El rol de Trump como amenaza a la democracia es más grave y evidente que el de Milei en la Argentina", afirma. "En democracia es mejor tener un civil dentro del gabinete como ministro de Defensa", reflexiona y agrega: "Un militar en defensa es un paso hacia atrás", "Desde el período de Alfonsín, ha habido un cambio y los militares respetan la democracia. Pero el control civil es un fundamento de la democracia", advierte. "En el primer año de Milei vi señales muy negativas en términos de democracia", cuestiona. "Hay que ponerle presión a Maduro para sacarlo, obviamente. Por la negociación, sin alguna amenaza, no se va", explica. "Cuanta menos intervención y presión militar de Estados Unidos en América Latina, mejor. Pero hay muchos venezolanos que están optando por otra cosa. Están apoyando algo porque probaron todo lo otro y no les resultó", reconoce. "María Corina Machado dice: quiero que Estados Unidos intervenga; es la única forma de sacarnos de encima y lo apoya", ejemplifica. "Hay antecedentes históricos de que por la fuerza se puede sacar a un líder y empezar un proceso democrático", observa. "Globalmente y en América Latina, no hay una alternativa coherente y atractiva a la democracia", asegura y compara: "En los '60 se decía: quiero ser como Cuba". "La democracia tiene problemas, tiene pequeñas crisis, pero nadie está cuestionando la democracia, cosa que sí se hizo en el pasado", concluye. De visita en Buenos Aires, el reconocido politólogo Gerardo Munck estuvo en La Repregunta. Munck es argentino, pero hace casi cinco décadas que investiga y analiza las democracias de América Latina desde su rol académico en Estados Unidos. Es investigador y profesor de ciencia política y de relaciones internacionales en la Universidad de Southern California. El foco de su trabajo es la calidad de la democracia, autoritarismo, democratización y capacidades estatales. Es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de California, San Diego y máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Stanford. Es autor y coautor de numerosos libros, el último, El pensamiento sociopolítico latinoamericano. También, junto a Sebastián Mazzuca, de Democracia y capacidades estatales en América Latina. Alianza Milei-Trump, ¿qué significa para la democracia argentina? Trump y su intervención directa regional, ¿qué significa para la democracia de Estados Unidos? Democracia liberal, ¿pierde prestigio ante la efectividad de China o las autocracias de Medio Oriente? Outsiders: ¿evoluciona la democracia, o lo contrario? Munck hizo su análisis. Aquí, la entrevista completa.Alianza Milei y Trump-Bessent. ¿Mejor o peor democracia?-Esta alianza entre el par Trump-Bessent y Javier Milei, que causó tanta sorpresa y tanto impacto, ¿qué dice de la democracia argentina? Algunos, muy críticos, plantean una especie de "democracia tutelada". ¿Cuál es su perspectiva? -No, yo no hablaría de una democracia tutelada. Ese término se usa cuando los militares tienen un poder muy fuerte sobre el Poder Ejecutivo. Esta alianza, en cambio, es una decisión soberana del Gobierno de pedir ayuda y de recibir ayuda. Hay un trueque. Tal vez la Argentina tiene que aportar algunas cosas, pero está recibiendo algo en retorno. O sea, esto es una decisión muy estratégica del Gobierno, muy política. Estará pensada dentro del Gobierno, y pueden cambiarla. Estados Unidos tuteló algunos países más pequeños, en Centroamérica, en los que ponía presidentes, sacaba presidentes, pero yo no pondría el caso argentino en ese marco.-¿Qué países tuteló Estados Unidos y en qué época? -Ocupó Cuba a principios del siglo pasado. En la Constitución de Panamá, estaba establecido que, por treinta años, Estados Unidos podía intervenir en el país: en la Constitución misma lo decía. En varios países centroamericanos había un poder fáctico. El embajador de Estados Unidos ponía o sacaba ministros y presidentes. En el caso argentino, no estamos en esa situación. La Argentina es un país grande; tiene autonomía y soberanía. Esta alianza es una decisión estratégica. Es una jugada muy fuerte, un alineamiento muy fuerte con Estados Unidos. Hace unos días hubo un voto en Naciones Unidas: Estados Unidos, Israel y la Argentina votaron alineados. La Argentina se está aliando con esos países, pero se está separando del resto del mundo. Hay un riesgo en eso. Generalmente, es mejor pensar en varios polos y tener varias alianzas. Hay más sutilezas en la política del Gobierno, porque mantiene las puertas abiertas a la Unión Europea. Me hace pensar en el gobierno de Bolsonaro en Brasil. Brasil, más que la Argentina, siempre tuvo una política exterior muy independiente y muy a largo plazo: cambiaban los gobiernos y los partidos y siempre se mantenía. Fue algo muy importante, una característica de Brasil. En cambio, Bolsonaro se alineó muy fuertemente con Trump por tener algo parecido a Estados Unidos, alguna química, la posición política de los dos. No sé si le ayudó a Brasil. Yalgo para tener en cuenta en el largo plazo en el caso de Milei, Trump venía apoyando a Bolsonaro con los problemas judiciales que tenía. En esa línea, impuso sanciones y aranceles a Brasil: parecía que se jugaba por un aliado en problemas. Pero después le soltó la mano y bajó los aranceles. Negoció con Lula. No creo que Trump tenga amigos. A Trump le interesa el show de Trump."En Estados Unidos, Trump ha hecho con las estadísticas todo lo que se hizo en la Argentina en el período de los kirchneristas"-Tiene intereses propios y conveniencias en relación a las alianzas en distintos momentos.-Tiene intereses. En algún momento puede ayudar a alguien. Tiene una visión geopolítica, entiende el mundo, los conflictos, Rusia, el conflicto con China, en particular, pero no es leal a nadie. En el plano doméstico, tampoco. Una republicana se le puso en contra con los Epstein files y la empezó a atacar y a tratar de traidora. Si alguien se aparta en algún tema, Trump se olvida de sus alianzas. Va al ataque. -La republicana terminó renunciando al Congreso, además. -Dice que va a renunciar.-¿Pero hay algún tipo de diferenciación en ese escenario que usted plantea? La intervención de los anuncios de Trump y de Bessent en medio de un proceso electoral, después de la derrota del Gobierno el 7 de septiembre en la Provincia de Buenos Aires y en camino hacia la elección nacional de octubre, con una crisis económica y una corrida cambiaria, con Bessent diciendo "whatever it takes", ¿no es cualitativamente diferente de una simple alianza razonable entre presidentes o entre Estados? ¿Hay una mayor injerencia en términos de influencia política en un proceso electoral?-Uno ve injerencia cuando esa intervención no es deseada: cuando un país se mete en el asunto de otro país. Pero esto fue pedido por el Gobierno. El gobierno de Milei puede decir que sí o que no; lo fue a buscar. Trump le hizo un favor. Sí afecta al proceso de la elección y tuvo un impacto muy importante. Pero no se puede pensar sólo domésticamente. En la política está la dimensión internacional y en este caso está presente. Influye de distintas formas. La firma de un tratado de libre comercio va a afectar cómo se percibe un gobierno. -Es decir que en la medida en que es una decisión política de un presidente soberano, en este caso Javier Milei, ¿el pedido de ayuda a un presidente y al secretario del Tesoro de otro país no implica necesariamente una degradación de la calidad democrática? -Internamente, diría que no. Si es algo forzado, no deseado, sí. Por ejemplo, una presión militar como en los casos de Centroamérica hace un siglo: eso es presión militar.-O la CIA haciendo su trabajo de manera secreta en ciertos países.-Eso claramente corroe la soberanía y el proceso democrático. Pero en el caso argentino, fue una ayuda de alguien a pedido. Estados Unidos también tiene sus propios intereses financieros, frenar la entrada de China. Estados Unidos tiene sus intereses. El gobierno de Argentina tiene sus intereses. De Milei a Trump. Balance de sus mandatos, ¿positivo o negativo?-El 10 de diciembre se van a cumplir dos años de la presidencia de Javier Milei y casi un año de la presidencia de Donald Trump. Desde la mirada de un experto en calidad democrática, ¿cuál es el balance de estas dos gestiones en términos de la calidad democrática? Hay voces muy críticas de la oposición dura, kirchneristas, por ejemplo, que plantean una degradación, un peligro de autoritarismo, la pérdida de la división de poderes en el caso argentino. Por ejemplo, con funcionarios clave de la Presidencia, como el ministro de Economía, que no rinden cuentas ante el Congreso. -Empiezo por una comparación muy amplia. Yo vivo en Estados Unidos y siento ansiedad por la democracia en Estados Unidos. Los riesgos y peligros por el rol de Trump como una amenaza a la democracia sonmás graves y evidentes que en el caso de la Argentina con Milei.-¿Cuáles serían esos hechos que le despiertan alarmas?-En Estados Unidos, Trump ha copado directamente los poderes independientes del Estado. Están usando al Departamento de Justicia como un arma contra sus oponentes. Cualquiera que le hace una investigación a Trump, jueces, fiscales, todo dentro de la ley, se ven amenazados: "quiero que los metan presos", le dice Trump al Departamento de Justicia. El Presidente elige al Fiscal General, que hoy es Pam Bondi, que hace su tarea independiente. Pero Trump, usando las redes sociales, está diciendo: tenés que hacer una acusación a determinadas personas. Parte del problema es el Congreso que no le pone ningún límite. Tiene mayoría en las dos cámaras. Es una diferencia muy grande con Milei. Trump empezó con mayoría en las dos cámaras y un partido republicano que le tiene miedo. Temen que si van en contra de Trump, Trump va a apoyar contrincantes y van a perder el puesto. Trump ha concentrado el poder respecto del legislativo y del judicial, una concentración muy grande. Lo está usando con fines claramente no democráticos. La gran preocupación, la gran incógnita, es qué pasa con las elecciones. Si en un año o en la elección presidencial vamos a tener elecciones libres y limpias. Hay alguna discusión sobre si Trump se va a postular a un tercer período, algo que no es constitucional. La duda es si el proceso electoral va a estar en juego. -Hay también una especie de intervención del INDEC "a la Trump", parecido a lo que se hizo acá. -Sí, ha hecho todo lo que se hizo acá en el período de los kirchneristas. A Trump no le gustaron los datos de empleo y echó a la persona encargada de esas estadísticas. Quiere echar al titular del Fed, del Banco Central, porque quiere que baje la tasa de interés. Trump está concentrando poder con fines no democráticos, un intento de no respetar el pluralismo. Es realmente preocupante. Ahora estoy menos preocupado después de la elección de noviembre, cuando se votó por gobernador en un par de estados. Todos los candidatos republicanos perdieron con márgenes muy grandes. Las elecciones se hicieron sin ningún problema. Fue como un veredicto sobre Trump. Los votantes están apoyando a los demócratas.-Me interesa su mención a las últimas elecciones en Estados Unidos. La elección en Nueva York es vista por ciertos sectores como un riesgo de una avanzada del socialismo y de una religiosidad musulmana justo en una ciudad que sufrió los atentados del 11 de septiembre. ¿Cuál es su mirada sobre ese fenómeno y esas críticas que se le hacen a Mamdani? -Mamdani es un tipo joven. Es hijo de un profesor que enseña en Columbia.-Que es también cuestionado también por sus posiciones sobre la militarización en la defensa de ciertas ideas. -Pero Mamdani es un tipo muy educado que conoce Nueva York. Tiene un mensaje que no tiene nada que ver ni con religión ni con comunismo. Se usa la palabra "socialismo". Él lo usa. Pero para la gente que vive en Nueva York es una cosa muy práctica y económica. El costo de la vivienda es muy alto. Propone congelar los aumentos de los alquileres, garantizar el acceso a la comida, al transporte. Es un mensaje económico. Este es un mensaje populista, económico que es muy bueno en términos del contraste con Trump porque Trump dijo "vengo a arreglar la economía", pero está subiendo la inflación; los precios están subiendo. Es un contraste muy nítido con Trump, pero lo votaron por eso. Algunos demócratas están planteando que tal vez eso es lo que tienen que hacer para ganar a nivel nacional. El tema de ser musulmán no pesa. En la campaña, algunos intentaron instalarlo, pero no es una parte central. -Las redes sociales caen en este lugar común de "saluden a Nueva York que se va", como que se va de Occidente.-Nueva York ya no es Occidente: todo el mundo está ahí. Lo mismo en Los Ángeles. Milei, primera mitad. ¿El primer año fue más preocupante que el segundo?-Pasemos a la Argentina. -Con Trump, en un año ya hay señales de debilidad. Si en un año pierde la elección y todo va bien y los demócratas asumen y tienen mayoría, los últimos dos años serían muy diferentes. Milei lleva dos años, que son dos períodos diferentes: el primero y el segundo año. En el primer año, vi señales muy negativas en términos de democracia, particularmente en cómo empezó la relación con el Poder Legislativo con el paquete grande y la delegación de poderes, los decretos de necesidad de urgencia. Era una cesión tan grande de poder legislativo al poder Ejecutivo.-¿Aún en el caso de la Ley Base reducida que terminó saliendo? ¿Esa versión también le parece peligrosa? -Si pensamos en calidad democracia, la democracia necesita pluralismo. Si hay un lugar donde hay pluralismo es en el Legislativo. Ahí están las distintas voces. En el Gobierno, hay una voz; en el Legislativo, hay distintas voces: tienen que deliberar, debatir, escuchar distintas ideas, lograr algún consenso. Ceder ese poder a un centro del Ejecutivo; tener solamente un poder mínimo y después revocar los DNU, para lo que se necesita un umbral muy alto, y eso es extraordinario de la Argentina, implica concentrar el poder en el Ejecutivo, una debilidad muy grande. Se notó en el primer año, aunque después se limitaron algunas cosas. -Es curioso porque el análisis que se hace en la Argentina es que en ese primer año de gobierno, Milei logró construir alianzas en el Congreso. Es visto como el año de su lado más consensual y constructivo. Y este 2025, como su lado más rupturista y menos tolerante por las dieciocho derrotas legislativas que enfrentó.-El primer año tiene que ver con la parte populista: ganó la elección, tenía el apoyo popular, entonces no tenía que prestarle atención a las instituciones intermedias, partidos, Congreso. En el Congreso, su popularidad asustaba. Las encuestas mostraban esa popularidad. Fue un factor clave. Tenían que conceder, pero estaban concediendo un rol importante en la democracia de tener un parlamento activo. En el segundo año, cambió la actitud del Legislativo. Puede ser que haya habido cambios también del lado del Ejecutivo. Frenaron muchas cosas, también porque el Gobierno se iba a un extremo con ciertas medidas. Ahí se re balanceó la relación entre el el Ejecutivo y el Legislativo. O sea, en el primer año, hubo señales muy negativas. Del lado del Gobierno, negativas porque le frenaron algunas cosas. Después empezaron a hacer algunos cambios; se plantearon cómo hacer para ganar la elección y les salió bien en octubre. Ahora se abre un nuevo juego en el que el Gobierno tiene más apoyo en la Legislatura. La cosa es ver si el Ejecutivo respeta el rol del Legislativo. Consenso democrático en la Argentina de Milei. ¿Evoluciona o retrocede? El caso del ministro de Defensa-En los últimos días se dio un debate en relación con el nombramiento del ministro de Defensa, que es un militar en actividad. Es la primera vez desde el regreso de la democracia que esto sucede. ¿Implica una ruptura del consenso del '83 que debe alarmarnos o, al contrario, es un signo de que la Argentina ha evolucionado? Ya no hay un "partido militar" que pueda dar golpes de Estado. Hay un absoluto alineamiento con la democracia y podría tener sentido una especie de evolución de algunos acuerdos y de algunas reglas, porque ése ya no es un problema. Quizás sea interesante tener un militar en actividad porque puede tener un expertise en el manejo de los asuntos militares que un civil no tiene. ¿Cómo ve eso? ¿Evolucionan las democracias? ¿Pueden corregirse algunas reglas que fueron fundacionales en algún momento, pero que con el correr del tiempo ya no lo son?-Yo lo veo como un paso para atrás. Durante el período de Alfonsín se discutió ese tema. Era un período en el que la posibilidad de golpes de Estado estaba vigente. Era parte de la discusión. Ese principio todavía es válido: en un gobierno democrático tiene que estar bien claro el control civil de los militares. En aquellos años, hubo mucha discusión sobre si había civiles con expertise suficiente. Si como ministro de Defensa un civil va a comandar el ejército; si realmente entiende el tema militar; si hay conexiones para que los militares se sientan representados. Se notaba que había una falta de civiles con ese tipo de formación, pero eso se fue superando. En democracias se piensa que es mejor tener un civil dentro del gabinete, como ministro de Defensa, a cargo de las relaciones con los militares. En países como Brasil, también en la transición después de la dictadura, en los primeros años del gobierno de Sarney todavía había militares en el gabinete. Después, con el tiempo, eso fue desapareciendo. Cuando se va afianzando la democracia y el control civil de los militares, el gabinete es de civiles; no se tienen militares en el gabinete. Desde el período de Alfonsín, ha habido un cambio y los militares respetan la democracia. De todas formas, el control civil es un fundamento de la democracia. Este nombramiento es un paso hacia atrás. Milei vs. Kirchnerismo, ¿mejor calidad democrática?-En la comparación de Milei con Trump o de Argentina con Estados Unidos, usted plantea que ve un riesgo de pérdida de calidad democrática muy abierto en Estados Unidos y no lo ve tanto en la Argentina. ¿Qué pasa con la Argentina comparada contra sí misma? ¿Qué surge de la comparación entre la marcha de estos dos años de democracia mileísta con la democracia que puso en juego el kirchnerismo? Desde el kirchnerismo, hay una especie de autopercepción de superioridad moral de la calidad de su democracia. Quienes no son kirchneristas cuestionan eso, con la intervención del INDEC, por ejemplo, o el Congreso como una escribanía por esa representación mayoritaria hegemónica.-Ha habido problemas con la calidad de la democracia. Distintos presidentes han usado los DNU en el período anterior. Los gobiernos kirchneristas los usaron mucho.-Nacieron con el kirchnerismo.-Venían de antes, pero la regla actual viene del período kirchnerista. No pueden decir: nosotros hicimos todo con el aval del Congreso y ustedes están haciendo todo diferente. Me preocupa que Milei nunca habla de la democracia como un valor. Habla en términos económicos, en parte porque no maneja tanto los conceptos democráticos. Esto es una diferencia total con Alfonsínâ?¦-Que no manejaba la economía. -Sí. Con Menem fue lo mismo: se deja de hablar de democracia; se habla de economía. Hoy estamos más o menos igual. En la región, hay ansiedad y problemas con la democracia. Por eso es bueno que un presidente diga algo sobre eso, que diga que queremos afianzar la democracia. Esa es una de las metas. Está perfecto qué Milei piense que lo más urgente es la economía. Pero no se habla para nada de temas democráticos. Y preocupa porque ataca algunos derechos más sociales, aunque no sean estrictamente aquello que tiene que ver con la democracia.-¿En qué derechos está pensando?-En los ataques a la prensa, y es lo mismo con Trump. Trump es más vulgar todavía. Atacar a periodistas.-Estamos acostumbrados. Sucedió mucho en el kirchnerismo. -Pero es fundamental: la prensa libre, poder criticar al gobierno y no tener un Presidente que se te tire encima si no le gusta lo que uno dice. Consenso democrático v macro. ¿Sin macro no hay democracia?-Clarísimo, pero quiero plantearle otra cosa fundamental. Está claro el consenso del '83, el consenso democrático es fundamental, y eso hace a la calidad democrática. ¿Pero es posible una calidad democrática con un consenso democrático bien instalado, estructural y culturalmente en la Argentina, pero sin el consenso macroeconómico? ¿Hay democracia sin consenso macroeconómico?-Ése es el problema de la Argentina. Sí, hay democracia sin consenso macroeconómico, pero indirectamente la democracia sufre en un país que tiene los giros que tiene la Argentina. Se superó el problema de la hiperinflación, de la inflación y después se volvió a la inflación. Los países tuvieron problemas de inflación en los '80. Eso fue algo generalizado, pero se bajó y fueron a un dígito. -Sí, en Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay.-Venezuela y la Argentina son los únicos en los que resurgió ese problema. Y eso tiene que ver con el manejo de la economía. Fue muy costoso inicialmente bajar la inflación. Hay una falta de consenso en cosas básicas y fundamentales de la economía, y eso afecta porque genera más tensión política. Ahí entra la cuestión del outsider: ¿por qué surge un outsider? Porque hay algo con el sistema que no está funcionando. Se lo veía en la oferta de Massa y la de Cambiemos y entonces eso abre la puerta para alguien distinto: probamos dos cosas y no funcionaron; vamos a buscar otra cosa.-La no-política. -No sabemos si va a funcionar, pero estamos cansados de lo que ya conocemos. Si hay más estabilidad en la macroeconomía, no hay estos giros, la gente quizás pueda ser más cuidadosa o más racional a la hora de tomar estas decisiones políticas.-En su definición, la democracia también tiene que ver con cuidar ciertos derechos, como los derechos sociales. La perspectiva de Milei es que sin una macroeconomía razonable no hay derechos posibles. ¿Hay ahí un argumento atendible en términos de calidad democrática? ¿El discurso sobre la macroeconomía es un discurso sobre la democracia?-Sí, indirectamente. Hay unos trabajos de (Guillermo) O'Donnell sobre los ciclos en la Argentina. Se puede relacionar un poco con esto. Hay dos demandas y hay que balancearlas. ¿Cómo se hace para tener inversión y acumulación de capital? Sin inversión, no hay crecimiento. Pero también tiene que haber bienestar social. Y Argentina va de un extremo al otro. Hay otros países que están más balanceados: están construyendo capital invirtiendo y también cuidando la parte social. En la Argentina, en cambio, se va de un extremo al otro. Y eso tiene repercusiones en la política. Guillermo O'Donnell analizó el período desde el primer peronismo hasta el golpe del '73: esos ciclos llevaban al quiebre de la democracia. Ahora llevan a giros políticos muy fuertes, pero dentro de la democracia. Un giro de Alberto Fernández a Milei: es un giro muy grande, pero se hace todavía dentro de la democracia.-Del populismo de izquierda al populismo de derecha. -De alguna manera sí. Vos me planteabas comparar este gobierno con los anteriores. Vayamos más allá: comparemos con el siglo XX. Esta tensión, que es muy fuerte, se está manejando mejor que en el pasado, aunque peor que en los otros países, peor que Chile, peor que en Uruguay.-Pero comparado con nuestra historia, mejor.-Por eso la democracia tiene problemas, tiene estas pequeñas crisis, pero nadie está cuestionando la democracia, cosa que sí se hizo en el pasado. Occidente vs. China y las autocracias de Medio Oriente. ¿Peligro de las legitimidades empatadas o no?-Quiero ir a las dos últimas preguntas. A mediados de los 2000, mientras vivía en Canadá, había una fuerte discusión acerca de si el gobierno canadiense tenía que comerciar o no con China por el impacto que la política china estaba teniendo sobre los uigures, esa minoría que recibía un tratamiento muy cruel. Era una discusión política y había una interpelación al gobierno sobre si tenía que tener trato comercial con China. Hoy todo el mundo comercia con China. ¿Hay un debilitamiento de la legitimidad de la democracia liberal y un crecimiento de la legitimidad de China como una opción, o de las autocracias de Medio Oriente como opción posible? ¿Se ha emparejado esa cancha peligrosamente? -No. Cuando uno ve el caso de China, ve que sacaron gente de la pobreza, hay un boom económico, hay una lección económica. ¿Cómo lo hicieron? Es una cuestión de libre mercado. Con el rol del Estado hicieron algo que llama la atención del lado. Globalmente y dentro de América Latina no hay una alternativa ideológica coherente y atractiva a la democracia. ¿En América Latina, alguien dice "me gustaría que mi país sea como Nicaragua"? En los 60 se decía: quiero ser como Cuba.-En cierta zona del kirchnerismo o del filo kirchnerismo se plantea que China, con una economía centralizada, ha producido crecimiento y salida de la pobreza: se ve ese proceso casi con admiración. Y se lo contrapone a Milei y la retirada del Estado. -Pero eso es un debate sobre el modelo económico; no sobre el régimen político. A muchos kirchneristas les gusta lo que ven en Estados Unidos, los iPhone y todo eso, la parte económica, pero no les gustan muchas cosas del gobierno, el individualismo. Se enfocan en la parte económica. ¿Hay algo que podamos aprender de los chinos? Perfecto, y comerciar es muy importante: debemos tener varios partners. Pero en el siglo XX, había alternativas ideológicas y atractivas: así se veía al comunismo durante la Guerra Fría hay un modelo. Había dos modelos, ¿cuál te gusta? Ahora ya no es así. La gente critica la democracia: no me sirve, no está rindiendo. Todas esas críticas indican que hay que pensar en cómo fortalecer la democracia, que hay que hacer reformas. No todo está bien.-En el otro caso, las autocracias de Medio Oriente, la presencia de Qatar financiando universidades en Estados Unidos, poniendo un pie en América Latina, comerciando más libremente. O Arabia Saudita, aún con la denuncia terrible sobre el periodista descuartizado en una embajada saudita, con la que también se comercia cada vez más normalmente. Como si fuéramos todos lo mismo en términos de calidad de la organización política. ¿Eso es preocupante?-El dinero habla. Se ve en las universidades en varias partes del mundo. Hubo una reunión del líder de Arabia Saudita con Trump. Fue tremendo: una periodista le preguntó sobre el periodista asesinado, Jamal Kashoggi, y Trump reaccionó. Esto es algo de Trump: Estados Unidos se ha apartado más del tema de los derechos humanos con Trump. En los gobiernos anteriores, se hablaba de problemas de derechos humanos en Arabia Saudita. Había relaciones comerciales porque tienen petróleo, pero no se abandonaba ese tema. Trump no va a decir "usted no tiene problemas de derechos humanos". Los derechos humanos son un tema fundamental en una democracia". Trump es el primero que abandona el tema totalmente. No sé si va a ser pasajero. Hay algo general: el dinero habla. En Estados Unidos pueden criticar cosas de China, pero ponen las fábricas ahí. Venezuela. ¿Puede nacer una democracia genuina de una intervención militar?-Europa comercia con Putin, también. Última cuestión: Trump y Venezuela. ¿Se puede restaurar la calidad democrática con una intervención militar a un país de la escala que, por lo menos, está amenazando Trump?-En Venezuela, no hay democracia para mantener; hay democracia para restaurar. La cosa es cómo se llega ahí. Voy a señalar algo inconveniente, tal vez: Panamá tuvo una elección; fue fraudulenta. Noriega se mantuvo en el poder. Hubo una invasión en el '89. Un país pequeño, otra escala que la de Venezuela. En Panamá, se restauró al candidato que ganó la elección y desde ahí, tenemos democracia en Panamá. Otros casos: la democracia volvió a Alemania por la fuerza. Hay antecedentes históricos de que por la fuerza se puede sacar a un líder y empezar un proceso democrático. Obviamente hace falta un montón de otras cosas. Éste es un debate fundamental, donde hay una división tremenda entre los venezolanos.-¿Sobre si eso es legítimo o no? -Sí, si es legítimo o no. María Corina Machado dice: quiero que Estados Unidos intervenga; es la única forma de sacarnos de encima y lo apoya. Los venezolanos afuera apoyan eso. -¿Y qué piensa usted como experto en estos temas de calidad de las democracias?-Hay que ponerle presión a Maduro para sacarlo, obviamente. Por la negociación, sin alguna amenaza, no se va. No sé cuál es la estrategia de Estados Unidos. Quieren presionarlo para ver si accede a algo; por eso están mandando tropas y buques militares a la región. No sé si piensan que, con esa amenaza, lo van a lograr. Es muy propio de Trump, como con los aranceles: si te asusto, tal vez me concedés algo.-¿Pero puede nacer una democracia de calidad de ese origen tan violento?-Alemania no tiene problemas. O Japón. -Estamos viviendo nuevos tiempos.-Es otra época. Hemos vuelto a esto de la geopolítica teniendo un rol político. Yo diría que cuanta menos intervención y presión militar de Estados Unidos en América Latina, mejor. Pero hay muchos venezolanos que están optando por otra cosa. Están apoyando algo porque probaron todo lo otro y no les resultó. -Y en las elecciones de octubre, muchos argentinos también votaron pensando que la ayuda de Trump es una ayuda que no se puede desperdiciar.-Yo me cuidaría de depender demasiado de amigos. Tal vez sirva como un parche por un tiempo. Eso no es sostenible. Hay que ver las cosas de fondo. No esperaría que Trump o el gobierno de Estados Unidos esté ahí para uno el día de mañana.
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El rey Juan Carlos estaba preocupado, incómodo. En los últimos despachos semanales, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, notaba una actitud insólita en el jefe del Estado. Era 2006, y pasados los años, el gobernante socialista explicó que esa incomodidad del monarca se justificaba por la intención del Ejecutivo de empezar la discusión y tramitación de una ley de Memoria Histórica antes de que terminara 2007. El presidente le preguntó directamente qué ocurría: "Bueno, sabés quién me puso acá". Ese "acá" era en La Zarzuela, en la jefatura del Estado. El dictador Francisco Franco decidió que, muerto él, la Monarquía se restauraría en la persona del príncipe Juan Carlos como rey de España. De la muerte de Franco hasta la elaboración de la Constitución de 1978, pocas cosas estaban escritas, salvo que los Borbones volverían a reinar, aunque con las funciones y prerrogativas que decidieron los partidos políticos â??ilegalizados durante 40 años y que protagonizaron la Transición junto a personajes del régimen que apostaron por la democraciaâ?? y el empuje de la calle.Transcurrieron cinco décadas desde la muerte del vencedor de la sangrienta Guerra Civil, a la que siguió una dictadura despiadada. Visto desde el presente, el pedregoso camino hacia la democracia estuvo salpicado de claroscuros, mucha tensión y miedo en los primeros años tras la muerte de Franco (en 1975), sobre todo en los siete primeros. No hay lugar para la idealización de ese período, coinciden protagonistas y estudiosos. Hasta 1982 hubo violencia, un golpe de Estado fallido y fuertes resistencias a que las libertades democráticas fueran una realidad en España. Europa empujó; la determinación de algunos exfranquistas, también; los partidos políticos de izquierda resultaron esenciales; pero fue imprescindible que miles de ciudadanos, organizados ya en los últimos años de la dictadura, continuaran arriesgando sus vidas y empujaran con su activismo a mucho más, cada vez más y más, en su demanda de la libertad.Cuando Rodríguez Zapatero, el segundo presidente socialista de la democracia tras Felipe González (1982-1996), informó al Rey de que había llegado el momento de elaborar una ley en la que se reconociera a quienes habían sido represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura, se abrió un cajón que había estado herméticamente cerrado. Se conoció como Ley de Memoria Histórica y se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 26 de diciembre de 2007. Los predecesores de Zapatero, González y José María Aznar, ni habían tocado el asunto. Nadie en la derecha lo demandaba, y Felipe González sabía perfectamente que seguía siendo materia delicada. Lo primero era implantar el Estado de Derecho con la Constitución. González era consciente de los movimientos involucionistas. El golpe de Estado fallido del 23 de febrero (23-F) de 1981, y otro en ciernes en 1983, casi inmediatamente después de la victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1982, justificaban andar con pies de plomo. El franquismo no se resignaba a morir del todo, aunque sus Cortes hubieran votado su autoliquidación con la aprobación de la Ley de Reforma Política de 1976, ratificada en referéndum en 1977.Un joven letrado de las Cortes, con la oposición recién aprobada, y claramente de izquierda, en la línea del Partido Comunista de España (PCE), Diego López Garrido, tuvo el privilegio histórico de ser el alto funcionario asignado a la ponencia de la ley de Reforma Política. "Con la Ley de Reforma Política, llamada la octava ley fundamental, se destruyen las siete leyes fundamentales del franquismo", un paso imprescindible para seguir adelante con el proceso democrático, recuerda López Garrido, actual director de la Fundación Alternativas.El trabajo para lograr que la Transición saliese adelante empezó antes de que el dictador muriera en su cama el 20 de noviembre de 1975. Hay coincidencia plena en todos los testimonios y estudios realizados desde entonces en que la organización y el arrojo de muchos antifranquistas, moviéndose en la clandestinidad, fue esencial, aunque fueran una minoría.El abogado laboralista y profesor universitario catalán Joan Coscubiela, un joven muy activo políticamente en la dictadura, no idealiza el tránsito hacia la democracia. Conoció de primera mano lo que ocurría en las calles, en las fábricas o en la universidad. "Hubo una lucha muy fuerte en los primeros años, en la que no participó demasiada gente. Los conflictos obreros fueron la punta de lanza con Comisiones Obreras muy extendido y la Unión General de Trabajadores (UGT) solo en algunas zonas de España". No había un guion que seguir. No lo tenían los franquistas ni los demócratas.El maniqueísmo entre quienes envuelven la Transición en un halo casi mágico y quienes reniegan de todo lo que se hizo choca con las experiencias y los testimonios de quienes lo vivieron o lo estudiaron a lo largo de los años. Son muchos, además, los que estuvieron cronológica y activamente en las dos situaciones. "Muchos de los acontecimientos no estaban previstos por los franquistas ni por los que estábamos en la lucha", apunta Coscubiela con una frase redonda: "Hubo un pacto de impotencias compartidas"."La democracia española no cayó del cielo", se lee en las recientes memorias publicadas por Juan Carlos I. Y le dan la razón tanto López Garrido como Coscubiela, además de la actual presidenta del PSOE de Madrid, Francisca Sauquillo, y la politóloga y socióloga Cristina Monge. Aunque con esa frase el exmonarca pretende atribuirse gran parte del mérito, sirve a Sauquillo para añadir: "No cayó del cielo, vino de la tierra, de la calle, de la gente". La abogada laboralista estaba ahí. Fue detenida y perseguida, y su hermano Javier fue asesinado. Terroristas de extrema derecha irrumpieron en un despacho de abogados laboralistas de la calle Atocha de Madrid y tirotearon hasta la muerte a cinco personas.A esos asesinatos, el 24 de enero de 1977, le siguió una multitudinaria manifestación como pocas hasta entonces. Estos crímenes fueron uno de los momentos más peligrosos de la Transición. Hacía más de un año de la muerte del dictador, y la extrema derecha, con pistolas en el cinto, estaba dispuesta a matar a izquierdistas y poner en jaque a la "tambaleante democracia". Esta denominación del expresidente Zapatero, en una charla el lunes 3 de noviembre en el Ateneo, está justificada. Sauquillo recuerda: "Mi familia no sabía cómo iba a ser el entierro de mi hermano, éramos ilegales, todos los partidos lo éramos", recalca.Los datos de la violencia contra quienes se manifestaban por la democracia entre 1977 y 1979, después de aprobada la Constitución, e incluso hasta 1982, son apabullantes. Un estudio que se publicará próximamente documentará hasta 100 asesinatos atribuibles a la ultraderecha en ese período, anuncia la dirigente socialista, que fue diputada y eurodiputada.Entre 1975 y 1980 la actividad del Tribunal de Orden Público, el temido TOP, fue frenética, fruto de masivas redadas y detenciones de demócratas, añade Sauquillo, conocedora de primera mano de lo que ocurría en los tribunales. Eran los tiempos de "Tarancón al paredón", que coreaban los extremistas de derecha contra el cardenal Vicente Enrique Tarancón, claramente abierto a una España democrática.El reguero de sangre que dejó ETA en la Transición fue otro de los muros que se alzaban en el trayecto hacia la democracia. La banda terrorista asesinó a 340 personas entre 1976 y 1982, la mayoría, agentes de los cuerpos de seguridad del Estado.Fue una Transición dura y cargada de peligros, como sostiene Nicolás Sartorius, abogado y ensayista, presidente del consejo asesor de la Fundación Alternativas. Desde la muerte del dictador "tuvieron que transcurrir tres largos años de intensas luchas políticas y sociales en las que la represión continuó". El 3 de marzo de 1976, la policía empezó a disparar en Vitoria contra obreros en huelga en defensa de sus derechos. La llamada "matanza de Vitoria" se saldó con cinco trabajadores muertos y más de un centenar de heridos. El dictador ya estaba muerto, pero la represión continuaba.La extensión de las movilizaciones condujo hasta la Constitución de 1978, defiende Sartorius, diputado del PCE e Izquiera Unida (IU) con intervenciones memorables desde la tribuna del Congreso. Por su lucha política y sindical en la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CC.OO.), fue detenido varias veces y encarcelado durante seis años. Sartorius coordinó también La conquista de la democracia, el documental de RTVE que conmemora el 50 aniversario de la muerte de Franco y que rememora las fases represivas del franquismo y la acción en la calle.Desde el estudio, y no por haberlo vivido por razones de edad, Cristina Monge tiene puntos de coincidencia con quienes sí vivieron la dictadura y la Transición. "La calle y el contexto europeo fueron claves para avanzar entre enormes dificultades", dice Monge, que apunta a algunas lagunas que dejó la Transición, sobre todo desde la perspectiva del funcionamiento del Estado autónomo, aunque los justifica por los obstáculos tan pronunciados que hubo que superar.A la presión de la calle y a la ayuda de Europa, Diego López Garrido añade otros tres elementos esenciales. La oposición en la cladestinididad, previa a la muerte del dictador, resultó un entrenamiento imprescindible para lo que vino después. La posición de Adolfo Suárez al empujar la ley de la reforma política para deshacer el régimen, con Torcuato Fernández Miranda como impulsor decidido y eficaz, también ayudó. El tercer factor fue la posición del rey Juan Carlos. "No obstaculizó", por lo que su pasividad vino bien, tanto como su posterior papel activo al desautorizar el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.Coscubiela, exdiputado en el Congreso y en el Parlamento de Cataluña, reseña la evolución de algunos personajes de la Transición, cuya apertura no fue tal en sus comienzos. "Se adaptaron", afirma. También el rey Juan Carlos. "El monarca formaba parte de la estrategia de continuidad del franquismo; hubo un papanatismo juancarlista por el que se le permitió todo", opina.El gran pacto que significó la elaboración de la Constitución de 1978 tuvo pasos previos indispensables. El 3 abril de 1976 se produjo la unión de la Plataforma de Convergencia Democrática y la Junta Democrática de España, de la que nació la Platajunta, formalmente llamada Coordinación Democrática. La primera fue creada por el PCE en 1974, y la junta, por el PSOE en 1975. Esta unión creó un armazón sólido con pluralidad de fuerzas antifranquistas, con el único objetivo de devolver la democracia a España y actuar de interlocutor con el Gobierno todavía franquista; también con el rey Juan Carlos, quien se autoerige como hacedor de la democracia en su libro de memorias, recién publicado en Francia."El rey Juan Carlos no puede arrogarse para él solo un mérito que no tiene", señala Cristina Monge, que sí le concede "haber interpretado adecuadamente" por dónde iban la sociedad y el resto de los actores relevantes que participaron en este proceso. Quién puso más para avanzar y conseguir la democracia en España seguirá siendo objeto de debate, pero va afianzándose la certeza de que se necesitaron una pluralidad de elementos, todos imprescindibles."La ruptura no fue posible, pero las movilizaciones impidieron que el franquismo continuara sin Franco", concluye Coscubiela que, como López Garrido y Sauquillo, recalca el miedo que acompañó a muchos demócratas en los primeros ocho años de la Transición. El 23-F fue uno de esos momentos en los que muchos demócratas se vieron, durante unas horas de incertidumbre, en la cárcel o en el exilio.Francisca Sauquillo no olvida la fecha del 3 de abril de 1976, cuando fue detenida en la puerta del hotel Palace de Madrid junto a otros compañeros de militancia de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT); ella era la única mujer. De ahí fue llevada a la cárcel de Yeserías. No era la primera vez que había sido arrestada por "manifestación ilegal", por orden del ministro del Interior de entonces, Manuel Fraga Iribarne. "El de 'la calle es mía'", detalla la dirigente socialista madrileña en recordatorio de la significativa frase de Fraga cuando ocupaba la cartera de Interior. Menos de dos años después, el político gallego trabajaba en la misma mesa con algunos políticos susceptibles de ser detenidos con los parámetros de su ministerio tan solo unos meses antes. Juntos, redactaron la Constitución.El día a día de lo que ocurrió tras la muerte de Franco mueve a Nicolás Sartorius a una afirmación categórica: "El dictador murió en la cama y la dictadura, en la calle". La profesora Cristina Monge no objeta esa afirmación, pero se sitúa en el presente y en el futuro. En los años 80 y 90 todavía era temprano para empezar un relato compartido de la historia del franquismo; ahora cree que ya es posible. "Los procesos de memoria los hacen los nietos, y ellos están llegando ya"; 50 años después de la muerte del dictador.
A los 25 años, de la noche a la mañana, Omar Youssef Souleimane debió dejar atrás su vida y su país, Siria, para escapar de las garras represivas del dictador Bashar al-Assad, que ya había secuestrado, torturado y asesinado a muchos de sus amigos por haber reclamado mayor libertad y democracia para su país.Souleimane recaló primero en Jordania, donde fue encarcelado y torturado, pero su solicitud de asilo político en la embajada de Francia rindió frutos y en 2012 pudo emigrar. Comenzó allí una vida nueva en una sociedad que hace un culto a la libertad de expresión y los derechos del individuo. En ese contexto, pudo retomar su pasión por la escritura y el periodismo.Souleimane creció en una familia musulmana y conservadora, y fue expuesto a una enorme dosis de prejuicios antisemitas a lo largo de su vida. Francia se encargaría de derribar todas esas ideas preconcebidas. Allí, abandonó la religión y abrazó los ideales del laicismo, el universalismo y las libertades individuales, elementos fundantes del país que lo adoptó.No quiero que los islamistas que destruyeron mi país hagan lo mismo en FranciaHoy, este multipremiado escritor y periodista de 38 años está embarcado en la defensa de esos ideales que tanto valora y que ve amenazados por la creciente alianza entre islamistas extremos y la izquierda radical francesa nucleada en torno al partido La France Insoumise (LFI), que dirige el veterano político francés Jean-Luc Melenchon. Con 7.7 millones de votos, Melenchon se ubicó tercero en las elecciones presidenciales francesas de 2022, apenas detrás de Marine Le Pen, que entró segunda. Hoy su popularidad en la población está en franco retroceso. El mes pasado, Souleimane publicó su quinto libro de ensayos, Les complices du mal (Los cómplices del mal), en el que narra su trabajo de un año infiltrado en las filas de LFI, participando de sus manifestaciones y escuchando definiciones políticas antisemitas y anti francesas. Escuchaba con frecuencia propuestas como la eliminación del Estado de Israel y la globalización de la Intifada, así como el apoyo a la implementación de la sharia (un conjunto de estrictas reglas de vida islámicas basadas en el Corán). En una audiencia en el congreso francés, Souleimane hizo una presentación ante legisladores sobre la investigación que detalla en su libro. "Escribí este libro porque no quiero que los islamistas que destruyeron mi país hagan lo mismo en Francia", dice, en conversación telefónica desde París. "Volver a ver a estos islamistas en mi país de adopción me resulta insoportable. Es el país que me adoptó y lo quiero defender".LFI hizo un intento de censurar el libro, pero la editorial rechazó la demanda y la Justicia defendió el derecho a la publicación sin censura previa. "Imagínese, yo vengo de Siria, donde viví la censura de Bashar al-Assad, y de pronto me encuentro con políticos franceses que intentan algo similar en el país de Voltaire", dice Souleimane, que estudió literatura árabe en la Universidad Al-Baath de Homs y trabajó como periodista en Siria entre 2006 y 2010. Su novela Le dernier Syrien, protagonizada por jóvenes sirios durante la revolución de 2011 y escrita en francés, ha sido traducida al italiano, alemán e inglés. A un mes de su publicación, el libro lidera las ventas en Amazon Francia para textos políticos, lo que su autor interpreta como una prueba de la preocupación que existe en Francia por el crecimiento del islamismo radical. -Usted ha sido acusado de islamófobo y ultraderechista. ¿Cómo responde a esas acusaciones?-Es tan patético. Viví diez años como refugiado político. Luché por la democracia en mi país buscando la igualdad entre las personas. No creo que sea yo quien traicionó los valores de la izquierda. -¿Por qué cree que su libro ha tenido tanta repercusión?-Porque necesitamos voces que nos permitan aclarar el peligro de la complicidad entre la izquierda radical y el islamismo. Pienso que nosotros, los franceses que venimos del Medio Oriente, podemos acercar este problema a la población francesa gracias a nuestro conocimiento del Islam. Creo que la buena noticia es que la mayoría de los franceses están muy en contra de este islamismo creciente. Pero, lamentablemente, no conforman una mayoría organizada. -¿Qué parte juega el antisemitismo en todo esto?- La izquierda radical, cuando se une con los islamistas, busca promover el odio entre judíos y musulmanes en Francia y crear un caos para imponerse, generando miedo en los franceses musulmanes. Miedo a Francia y miedo al hombre blanco y a los judíos. -¿Es una estrategia electoral?-Sí. Quieren los votos de los musulmanes franceses porque es una comunidad muy numerosa. De hecho, la más numerosa de toda Europa. Pero la realidad es que los musulmanes radicalizados son una minoría en Francia y en Europa. Sin embargo, son una minoría muy bien organizada que tiene el respaldo de grupos terroristas, de la hermandad musulmana y de Qatar. -Usted pasó más de un año infiltrando estos movimientos utilizando disfraces. ¿Qué aprendió?-Yo me infiltraba en las manifestaciones que se sucedieron desde el 7 de octubre de 2023 y ahí constaté que hay un proyecto común entre la izquierda y grupos terroristas en Francia. Es mucho más que antisionismo. Es antisemitismo puro y duro con diferentes rostros. El odio al judío con llamados a la destrucción del Estado de Israel. Slogans de apoyo a Hamas. Slogans de apoyo a Hezbollah. -¿Cómo explica que aparezca como un valor de la izquierda defender a Hamas?-Creo que viven una crisis de identidad. Han llenado un vacío con un discurso woke que ataca a Francia y a toda Europa. Por ejemplo, cuando veo a personas de la comunidad LGBTQ en manifestaciones, ondeando la bandera palestina, apoyando a Hamas, me parece ridículo, porque no se dan cuenta que si regresan a Gaza hoy Hamas los matará en cinco minutos. Hay una crisis de identidad e ignorancia. -Es un fenómeno que ya alcanza a varios países europeos.-La alianza entre islamistas y la izquierda no se limita a Francia. Existe en otros países europeos, en particular se ve mucho en Alemania. Es un enorme amenaza a la democracia de la región, un peligro para nuestra capacidad de convivir, un peligro para la laicidad y todos los valores que queremos defender. Incluso abre la posibilidad de enfrentamientos entre comunidades religiosas. -Usted ha escrito que esto le recuerda los sucesos en su país.-Exactamente. Yo crecí en un ambiente dominado por el antisemitismo. La sola palabra judío era un insulto en Siria y se vivía en un clima de miedo donde todo está ligado a la religión y donde las libertades no existen. Yo luché por la democracia, por la laicidad en mi país y me tuve que escapar. La igualdad es un principio de la izquierda, y sin embargo ese espacio político hoy está dominado por el islam. -Usted distingue el islam radicalizado de los millones de musulmanes franceses que viven de acuerdo a las normas de su país. -Yo creo que los musulmanes en Francia no son radicales de origen. Son seres humanos, como todos. Mi trabajo es atacar el islam político que utiliza a los musulmanes comunes para un proyecto político y electoral. Manipulan para presentar al islam como una identidad y no como una religión. Yo creo que el islam debe ser practicado en el hogar y no como proyecto político que quiere dominar el espacio público. En otras palabras, el islam se debe adaptar a la república y no la república al islam. -¿Qué se debe hacer para frenar esta ola?-Primeramente, prohibir la Hermandad Musulmana como organización. Ya está prohibida en varios países árabes, donde se los considera una organización terrorista. En segundo lugar se deberían prohibir los medios islamistas que hacen apología del terrorismo. En tercer lugar, cultivar la laicidad entre la juventud francesa. -Hoy la comunidad judía francesa está muy amenazada por este islamismo creciente.-Exacto. Viven con un nivel de vulnerabilidad muy alto. Muchos no se animan a decir sus nombres o expresar su identidad en público. Yo mismo en una oportunidad sufrí una agresión porque fui sospechado de ser judío. Y quiero precisar que efectivamente soy judío si cualquier judío de Francia es agredido. Yo no soy judío y hoy me considero ateo, pero soy judío si alguno de mis compatriotas judíos sufre una agresión, y esto es un compromiso hasta el último día de mi vida.
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