A solo tres semanas de los comicios que definirán al próximo presidente del país, el escándalo financiero del Banco Master desató una guerra interna en la cúpula de la Corte Suprema, fracturó el poder judicial e ingresó de lleno en la campaña, sacudiendo las aspiraciones tanto del opositor derechista Flávio Bolsonaro como del presidente Lula da Silva. Los encuestadores coinciden en que el electorado, ya de por sí muy polarizado, percibe una descomposición generalizada en los poderes del Estado, lo que actúa como catalizador de un creciente sentimiento antisistema. Leer más
El actual mandatario busca continuar su proyecto con un Estado activo y una política de mayor intervención social, mientras el hijo de Jair Bolsonaro propone más seguridad, menos impuestos y un mayor protagonismo del sector privado. Leer más
El presidente de Brasil exigió y logró que se levantara el secreto de sumario sobre la investigación judicial que vincula a Flavio Bolsonaro con un banquero preso por corrupción.
Los adolescentes se enfrentaron a estudiantes de 16 países en evaluaciones teóricas y experimentales que pusieron a prueba sus conocimientos en distintas áreas de la Biología
Al grito de "Ah, Salamaleicoooo", versión aportuguesada de As-Salamu Alaikum, tradicional frase de saludo en árabe, un nutrido grupo de hinchas de Botafogo sorprendía a los viajantes desavisados que pretendían abandonar el aeropuerto Galeão, en Río de Janeiro. Algunos turistas, inclusive, grababan a los torcedores que aumentaron su cancionero con "Uhh, se les complicooó, porque Ziyech apareciooó". Por fin, cerca de las 20 horas del último martes, Hakim Ziyech, de 33 años, nacido en Dronten, Países Bajos, pero internacional con Marruecos, se presentó, con bufanda y bandera albinegra, ante los cientos de fanáticos que hicieron lo posible, entre saltos y empujones, para sacarse una selfie o al menos tocar al ex-Ajax y Chelsea, entre otros. Protagonista del Mundial de Qatar en 2022 con los Leones del Atlas, que terminaron en cuarta posición, Ziyech rescindió su contrato con Wydad Casablanca tras llegar a un acuerdo verbal con Botafogo, con quien firmó hasta 2028. "Estoy muy entusiasmado, es mi primera vez acá. Siempre tuve este deseo en mi lista y ahora se hizo realidad. No sé mucho sobre Río de Janeiro, pero sé que es el país número uno, la meca del fútbol", dijo el atacante zurdo entre el humo de las bengalas y los banderones. "El fútbol acá es una forma de vivir, no es solo un deporte. Es algo que quiero experimentar, me lo debo", agregó. Ziyech firmando en BotafogoCatorce años atrás, por esa misma puerta salió Clarence Seedorf, también para presentarse como refuerzo de Botafogo. Aquel día hubo más de 1.500 torcedores del club de la Estrella Solitaria para recibir al holandés. "Desde chico siempre soñé con jugar en Brasil y ahora lo estoy cumpliendo", dijo en julio de 2012 el ex-Real Madrid y Milan, entre otros, que durante su estadía en Río de Janeiro disputó 81 partidos oficiales y anotó 24 goles con el Fogão. Sin embargo, la llegada del nacido en Surinam, que en aquel momento tenía 36 años, tuvo apariencia de acontecimiento; un cuatro veces campeón de Champions League, todavía competitivo, cambiaba un poderoso Milan por un equipo brasileño no tan expresivo en aquel entonces. No era apenas una contratación de impacto, era toda una rareza.La llegada de Ziyech, a pesar de su carácter sorpresivo y de la expectativa que genera, ya no podría catalogarse como de extraña naturaleza para el fútbol brasileño. Es que el marroquí definitivamente no se sentirá "sapo de otro pozo" en el Brasileirão. Memphis Depay juega en Corinthians, con status de estrella. El danés Martin Braithwaite eligió Gremio después de una exitosa carrera que incluye a Barcelona, de España. El congoleño Yannick Bolasie cambió el fútbol británico por Criciúma (hoy está en Chapecoense). El francés Dimitri Payet, internacional con Les Bleus, vistió durante dos temporadas, con altibajos, la camiseta de Vasco da Gama. El inglés Jessie Lingard juega con Depay en el Timão. El croata Filip Krovinovic, con pasado en Benfica y en la Premier League, desembarcó recientemente en Porto Alegre para vestir la camiseta de Gremio. En una liga que, una vez más, batió récord de extranjeros en esta temporada 2026, con 167 futbolistas nacidos fuera de Brasil (contra los 157 de la temporada 2023), los argentinos continúan dominando con 48 jugadores; seguidos por Uruguay, con 31, Colombia (27), Paraguay (13) y Ecuador (10). Hasta ahí, bastante lógico. Sin embargo, el número de profesionales llegados desde Europa y África viene en aumento, con 29 exponentes en la actualidad; 18 europeos y 11 africanos. Entre los europeos, los portugueses cuentan siete, por delante de los italianos y españoles, con tres representantes cada uno. Holandeses, franceses, ingleses, marroquíes, congoleños, croatas, guineanos y ghanesesâ?¦ y esto sigue. El mercado parece más abierto que nunca y los equipos que disputan el competitivo Brasileirão echan mano de los recursos alcanzables sin discriminar por regiones. Existe, sí, un patrón que separa a los latinoamericanos de los europeos que llegan a Brasil: los primeros, suelen ser adquiridos en su juventud, muchos con carácter de "apuestas". Los que vienen del Viejo Continente, en general, llegan con experiencia y rodaje. Eso no significa que estén "de vuelta" ni mucho menos.La explicación inmediata está en el dinero; eso está claro y sería ingenuo ignorar ese factor. El crecimiento de los ingresos de los principales clubes, la transformación de varias instituciones en SAFs (sociedades anónimas de fútbol), la llegada de inversores y la depreciación relativa de determinados mercados europeos aumentaron considerablemente la capacidad brasileña para competir por futbolistas que antes estaban fuera de su alcance, que ni siquiera entraban en el radar de los grandes -mucho menos de los pequeños. El país que durante décadas necesitó desprenderse rápidamente de sus mejores talentos ahora puede pagar para retener algunosâ?¦ y también para importar.Ese dinero, sin dudas, explica por qué el Brasileirão hoy puede contratarlos, pero no necesariamente demuestra por qué deciden venir. "A medida que más jugadores brasileños se van al exterior, Brasil comenzó a desempeñar un papel fuerte de comprador. Durante la última década, la demanda para sustituir a esos jugadores que se van aumentó significativamente", explicó Roger Machado, exentrenador de San Pablo e Internacional, entre otros clubes de la Serie A. "Jugadores de Sudamérica, América Central y hasta de Europa o África son cada vez más elegidos por los clubes locales. Es un cambio natural impulsado por oferta y demanda, de acuerdo a las tendencias mundiales", agregó el DT que actualmente está sin club. Pero hay más. Una cosa es entender por qué los clubes brasileños comenzaron a mirar hacia geografías antes poco exploradas, como lo explicó Machado. Suena lógico. Otra, bastante diferente, es explicar por qué futbolistas acostumbrados durante prácticamente toda su carrera al confort de los campeonatos de élite europeos aceptan cruzar el Atlántico en el sentido inverso. Y ahí el dinero, aunque importante, se queda corto como respuesta a todo.Hay un componente generacional, incluso sentimental (hasta espiritual) que se repite entre los motivos que esgrimen varios de los que hacen la ruta al revés. Los extranjeros que hoy llegan a Brasil, como decíamos antes, suelen tener alrededor de 30 años; es decir, crecieron durante una de las épocas de mayor influencia global del fútbol brasileño. Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Kaká, Roberto Carlos, Cafú o Adriano no eran para ellos figuras lejanas que caían de paracaídas desde algún punto remoto de Sudamérica; eran algunas de las grandes estrellas de los clubes europeos que miraban cada fin de semana, probablemente sus ídolos. Brasil fue campeón del mundo en Estados Unidos, en 1994, y en Corea - Japón, en 2002, y disputó tres finales consecutivas. Mucho antes de conocer el Brasileirão, ya conocían -tal vez amaban- el fútbol brasileño.El discurso de Ziyech al pisar Río de Janeiro, de hecho, tuvo un antecedente que hace cierto ruido como para ignorarlo. Cuando Memphis Depay sorprendió al mundo del fútbol al aceptar la propuesta de Corinthians, en septiembre de 2024, también utilizó una palabra que ahora eligió el marroquí: "Meca". "¿De dónde viene el fútbol auténtico? Para mí, Brasil es la Meca del fútbol", explicó el neerlandés poco antes de su presentación en la Neo Química Arena, casa del Timão. Tenía 30 años y venía de jugar en PSV, Manchester United, Lyon, Barcelona y Atlético de Madrid. "Muchos van a seguirme", se animó a pronosticar entonces. No se equivocó. Aquella frase suena bastante menos osada ahora, en esta segunda mitad de 2026; Martin Braithwaite, que llegó un par de meses antes que Depay, puede dar fe. El delantero danés llegó a Porto Alegre con 33 años después de pasar por Toulouse, Middlesbrough, Leganés, Barcelona y Espanyol, entre otros. Cuando le preguntaron por qué había elegido Gremio, desempolvó recuerdos de infancia. Su padre era un enamorado del fútbol brasileño, Ronaldo era uno de sus ídolos y todavía conservaba en la memoria aquel espectacular enfrentamiento entre Brasil y Dinamarca (3 a 2 para los sudamericanos) de los cuartos de final del Mundial de Francia, en 1998. "Para mí, Brasil siempre fue el país del fútbol. En mi cabeza eso no tiene discusión", contó al llegar. No se trataba de una escala profesional, sino de una experiencia que quería permitirse vivir. El caso del carismático Yannick Bolasie es todavía más curioso. Nació en Francia, creció en Inglaterra, representó internacionalmente a la República Democrática del Congo y construyó buena parte de su carrera en el fútbol británico. Sin embargo, cuando sus recuerdos vuelven al pupitre escolar, piensa en Brasil. Como comentó en más de una ocasión, mientras sus compañeros elegían Inglaterra o Francia para imaginar situaciones de juego, él prefería ponerse la verde amarela. Por eso, cuando en 2024 recibió una propuesta desde el modesto Criciúma, club que actualmente milita en la Serie B y representa a una ciudad de poco más de 200.000 habitantes en Santa Catarina, no dudó. "¿Por qué no?", contó que se preguntó cuando le llegó esa oportunidad. Otro continente, otra cultura, otro idioma y una liga que nunca había disputado, de la cual no tenía referencias precisas. Allí, justamente, radicaba el atractivo, en el desafío de lo que estaba por vivir mezclado con sus recuerdos de infancia.El desafío, la experiencia, la curiosidad y una deuda a saldar aparecen como denominadores comunes, con matices, entre las declaraciones de estos jugadores que atravesaron el Atlántico para probarse en Brasil. La mayoría de ellos, ya sin mucho que probar para otros, solo para sí. Palabras poco habituales en un mercado acostumbrado a explicar transferencias casi exclusivamente a partir de salarios, contratos y derechos económicos.Hay, además, un dato que ayuda a entender el momento en el que se toman esas decisiones. Depay llegó con 30 años; Krovinovic, también. Ziyech y Braithwaite, ya con 33. Bolasie tenía 34; Payet, 36. Estos son ejemplos, pero el rango etario suele repetirse. No se trata de jóvenes que utilizan Brasil como trampolín para alcanzar Europa, como puede suceder con los jóvenes sudamericanos que disputan el Brasileirão. Para ellos, Europa ya es parte del pasado. Tampoco son necesariamente futbolistas dispuestos a esconder los últimos años de sus carreras en un campeonato periférico y sin exigencias, a cambio de un gordo salario e hinchadas que no presionan aunque los resultados no acompañen. El fútbol brasileño les propone casi exactamente lo contrario: un calendario extenuante como pocos, estadios gigantes y muchas veces repletos, clásicos de enorme rivalidad (a veces, violentos), viajes interminables (de hasta siete horas en avión), presión cotidiana, Copa de Brasil, Brasileirão y, para los principales clubes, Libertadores o Sudamericana. Además, claro, de los estaduales de comienzos de año, donde la buena infraestructura es la excepción. Existe un tercer factor que ayuda a que ese viaje resulte hoy bastante menos temerario de lo que era cuando Seedorf aterrizó en Galeão, en 2012. Brasil dejó de ser un territorio desconocido. El croata Krovinovic es un ejemplo claro; cuando apareció la posibilidad de jugar en Gremio, el mediocampista ofensivo ya hablaba portugués y conocía al entrenador Luís Castro de su etapa en Río Ave, de Portugal. Pero antes de aceptar la propuesta del Tricolor Gaúcho, Krovi (como le dicen en Porto Alegre) buscó otra referencia de confianza: Jonas, excompañero suyo en Benfica y viejo conocido de los hinchas gremistas. "Me dijo que Gremio es un club enorme y que Porto Alegre respira fútbol", contó Krovinovic después de aceptar la propuesta. Ese detalle, aparentemente menor, ayuda a explicar una transformación mayor. Durante las últimas dos décadas, cientos de brasileños pasaron por vestuarios europeos, desde las principales ligas a las emergentes. A ellos se sumó otro factor clave: en los últimos años, hubo un acentuado tránsito de entrenadores portugueses entre ambos continentes. Jorge Jesus, Abel Ferreira, Luís Castro y tantos otros construyeron puentes que antes eran mucho más débiles. Jugadores, técnicos, representantes y dirigentes forman hoy una red capaz de reducir la distancia cultural y deportiva entre dos mercados que durante décadas funcionaron casi exclusivamente en una única dirección.Cada extranjero que llega, de alguna manera, le abre paso a otroâ?¦ o a otros. Quizás sea por eso que Memphis Depay se aventuró a declarar que muchos otros en su condición seguirían sus pasos. No significa que hayan desaparecido los reparos. Sin ir más lejos, Ziyech, por ejemplo, quiso conocer el estado de las canchas antes de cerrar su llegada a Botafogo ya que su compatriota, Zakaria Labyad, que juega en Corinthians, lo advirtió sobre posibles lesiones en campos de césped sintético o en mal estado. Por su parte, Braithwaite reconoció que en Dinamarca todavía existe cierto prejuicio sobre el nivel del Brasileirão. Memphis admitió que, pese a la gigantesca dimensión de Corinthians dentro de Sudamérica, sabía poco de la historia del club antes de recibir la propuesta.Nada de eso parece suficiente, sin embargo, para detener un movimiento que comienza a ganar naturalidad. Brasil todavía necesita explicar hacia afuera algunas de las particularidades de su campeonato, inclusive porque varios de sus clubes son reconocidos "malos pagadores", pero ya no necesita explicar lo que, en esencia, representa su fútbol. Esa diferencia, que puede parecer semántica, ayuda a entender bastante de lo que está sucediendo.Porque aquellos jugadores que hoy llegan con treinta y tantos años no descubrieron Brasil cuando sus representantes les acercaron una propuesta. Lo conocían desde mucho antes. Lo vieron en Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo, Kaká o Adriano; convivieron durante años con brasileños en los vestuarios europeos y enfrentaron a otros tantos. Tuvieron curiosidad, preguntaron y despejaron dudas hasta soñarlo. Algunos jugaron bajo el mando de entrenadores portugueses que después hicieron el mismo viaje. Y, cuando llegó el momento de elegir algo diferente para el último tramo de sus carreras, encontraron del otro lado del Atlántico un fútbol que les resultaba lejano geográficamente, pero bastante menos desconocido de lo que podía suponerse a priori.No es Europa, pero tampoco pretende serlo. Las canchas no siempre están en buenas condiciones, los viajes son eternos, el calendario asfixia y la organización todavía desconcierta a quien llega desde afuera. Pero están el Maracanã, el Mineirão, el Morumbí (actualmente MorumBis) y otros tantos gigantes lleno de torcedores que conocen del deporte como pocos en el mundo. Está la presión, pero también persiste una cultura en la que la pelota puede alterar, para bien o para mal, el humor de millones de personas. Tal vez la gracia, sobre todo para los europeos, reside ahí, en venir a buscar algo que Europa no les ofreció ni les ofrecerá. Durante décadas, el fútbol brasileño convivió con la certeza que tienen hasta hoy todas las ligas sudamericanas: sus mejores jugadores, tarde o temprano, harán las valijas rumbo al Viejo Continente. Ese camino permanece inmutable, sigue fluido y estable; Vinicius Junior, Rodrygo, Endrick, Estevão y tantos otros demuestran que probablemente nunca cambie. Sin embargo, esa ruta ya no tiene una única mano.Seedorf fue una extravagancia, una locura. Después llegaron Honda, Kalou y Payet, abriendo paso a un destino algo más tangible, menos improbable. Más tarde Bolasie, Braithwaite y Memphis Depay, por citar los ejemplos más claros. Ahora, Krovinovic y Ziyech. Vendrán otros, seguro. No necesariamente porque Brasil pague bien (aunque esto evidentemente incide), tampoco porque Europa haya dejado de seducir, sino porque para una generación que creció venerando aquel fútbol brasileño que dominaba el mundo, jugar aquí no es un paso atrás. Se parece más a una deuda pendiente, una experiencia que debe ser vivida, al menos una vez. Ziyech llegó para saldar la suya.
Eleonora Gosman, periodista especializada en política internacional, analizó en diálogo con Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el resurgimiento de la investigación sobre Dark Horse y su impacto en la disputa electoral de Brasil. Leer más
Bolsonaro y Lula obtendrían cerca de 46% de los votos cada uno en una segunda vuelta en octubre, según una encuesta de AtlasIntel para Bloomberg News publicada el jueves. Lula aventajaba a Bolsonaro por 47,1% frente a 42,6% en el sondeo previo, divulgado a fines de agosto. Leer más
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BRASILIA.- El juez André Mendonça del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil ordenó el viernes abrir una investigación para indagar la participación del candidato presidencial del Partido Liberal (PL) Flávio Bolsonaro en el financiamiento de una película sobre su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro. La investigación, a menos de un mes de las elecciones, busca determinar si se cometieron los presuntos delitos de lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción.El financiamiento de la película ya era objeto de investigación judicial y el jueves la policía brasileña realizó un vasto operativo para indagar el presunto desvío de recursos públicos hacia la productora del largometraje Dark Horse.Aunque la causa ya salpicaba a Flávio Bolsonaro en su ajustada contienda por la presidencia con el actual mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, esta es la primera vez que el senador es implicado directamente en la investigación. El principal candidato de la derecha niega cualquier irregularidad y asegura que todos los recursos destinados a la película fueron de origen privado.La implicación de BolsonaroDark Horse quedó en la mira luego de que Flávio Bolsonaro reconociera en mayo haber pedido giros millonarios al banquero Daniel Vorcaro -hoy preso- para supuestamente pagar la película.La policía indaga si aquellos fondos se usaron en realidad para financiar a otro hijo de Bolsonaro, Eduardo, radicado en Estados Unidos y con una condena en Brasil por coacción a la justicia.Mensajes revelados por el portal Intercept Brasil muestran que Flávio le pidió al banquero Daniel Vorcaro 131 millones de reales (unos 26 millones de dólares) para la producción de la película, de los cuales 60 millones (unos 11 millones de dólares) fueron pagados, según planillas incautadas por la Policía Federal (PF). La investigación sobre Flávio fue solicitada por la Policía Federal (PF) y contó con el aval de la Fiscalía General de la República (PGR).Flávio ha negado cualquier participación en posibles irregularidades relacionadas con la película, una postura que volvió a sostener el jueves, durante un acto de campaña en Roraima."No hay un solo centavo de dinero público. Que revisen todo de arriba abajo", insistió el senador.La rendición de cuentas completa de la película nunca fue presentada. La productora responsable presentó ante la Justicia los gastos, pero aún se desconocen los detalles del financiamiento, realizado a través del fondo Heavengate, con sede en Estados Unidos.La investigación de la productoraLa "Operación Make Up" cumplió el jueves 49 órdenes de allanamiento en San Pablo, Río de Janeiro, Ceará y Brasilia, entre ellas en direcciones vinculadas al diputado Mario Frias, del PL, exsecretario de Cultura del gobierno de Bolsonaro (2019-2022), además de ser guionista y productor ejecutivo de la película.La Policía Federal investiga si recursos procedentes de enmiendas parlamentarias destinadas a proyectos sociales fueron desviados hacia empresas relacionadas con la producción del filme que tiene como protagonista al actor estadounidense Jim Caviezel.Las enmiendas son un instrumento para que legisladores destinen discrecionalmente recursos a proyectos de interés público.El juez Flávio Dino, que autorizó el operativo, eliminó el secreto de sumario de su decisión, revelando los elementos reunidos por los investigadores.Los indicios aportados por la Policía Federal indican que existiría una organización delictiva que captó, transfirió y ocultó recursos públicos para la película.Se encontraron vínculos sospechosos entre el diputado Frías y la empresa Go Up Entertainment, que figura cómo productora de la película, pese a que nunca antes había incursionado en el campo de las grandes realizaciones cinematográficas. Lo cual, según la pesquisa, da sentido a las sospechas de que se trata de una firma de fachada.Entre las eventuales irregularidades figuran gastos por 19 millones de reales, unos 3,5 millones de dólares, en concepto de "movimientos atípicos" de Go Up Entertainment, que no están respaldados por boletas o precisiones sobre el destino de los mismos.Por lo pronto, el juez retuvo los pasaportes de Frías y la titular de la productora Karina Ferreira da Gama, ambos considerados como sospechosos de delitos diversos. Entre ellos, "lavado de dinero, organización delictiva y falsedad documental".El juez también prohibió a Frías y otros investigados salir del país y mantener contacto entre sí, al considerar que existe riesgo de combinación de versiones, ocultamiento o destrucción de pruebas.Riesgo agravado por la posición de poder de Frias, que es diputado y candidato a la reelección, y mantiene vínculos con importantes líderes políticos como Flávio Bolsonaro y su hermano, Eduardo, al cual ha visitado en Estados Unidos."Interferencia"Después del operativo del jueves, Flávio Bolsonaro, reaccionó acusando a Dino de utilizar el Supremo para "interferir en las elecciones" y aseguró que no existen recursos públicos en la producción de la película sobre su padre.El senador sostuvo que el fundamento del operativo es "político" y vinculó la actuación del juez con su crecimiento en las encuestas. "Ellos están preocupados; Flávio Bolsonaro va a ganar", dijo el candidato refiriéndose a sí mismo.Una nueva encuesta de Nexus, encargada por BTG Pactual y publicada el martes, mostró por primera vez a Flávio Bolsonaro ligeramente por delante Lula en una simulación de segunda vuelta para las elecciones del próximo mes, aunque ambos permanecen en un denominado empate técnico. En caso de balotaje, previsto para el 25 de octubre, el hijo mayor del expresidente Bolsonaro obtendría el 46% de la intención de voto, frente al 45% de Lula, según la encuesta. Un sondeo del 31 de agosto mostraba a Lula al frente de Bolsonaro por 46% a 45%.En un escenario de primera vuelta, para el 4 de octubre, Lula lideraría con 39% de los votos, seguido por Bolsonaro (35%), Augusto Cury (9%), Ronaldo Caiado (4%) y Renan Santos (4%), según la encuesta. Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos válidos en la primera vuelta, los dos más votados avanzan al balotaje.La izquierda a la defensivaPor su lado, el campo de Lula muestra preocupación por el eventual impacto en la contienda electoral de la crisis desatada en el supremo, a raíz precisamente del caso Vorcaro, detenido por fraude financiero.Mendonça, exministro de Jair Bolsonaro, pidió investigar mensajes del banquero a un número atribuido a su colega Alexandre de Moraes, en los que pedía ayuda para eludir la investigación que luego llevó a su arresto y la liquidación de su banco Master.Moraes condujo en 2025 el juicio que llevó a la cárcel a Jair Bolsonaro por golpismo.La crisis en el Supremo puso a la campaña de Lula a la "defensiva", dijo una fuente del gobierno bajo el anonimato.Aunque la fuente atribuyó el momento "delicado" a hechos que no tienen "nada que ver" con Lula, señaló que resultan difíciles de explicar a un electorado que asocia a Moraes al antibolsonarismo. Dijo confiar en que aún falta correr "mucha agua bajo el puente" hasta las elecciones del 4 de octubre.El Partido de los Trabajadores (PT) de Lula mantuvo el jueves una reunión de su dirigencia en la que se trató del impacto electoral de la polémica, dijo una fuente petista a la AFP.Agencias AFP, ANSA y Reuters y diario O Globo (GDA)
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La operación se ejecutó en el sector de Codajás, jurisdicción brasileña, tras un cruce de inteligencia naval y aérea entre fuerzas colombianas y autoridades internacionales
El acuerdo de matrícula recíproca fue celebrado entre las autoridades del CPAU y la FADEA y el Consejo de Arquitectura y Urbanismo de Brasil (CAU/BR).Se creará un registro profesional temporario para ejercer en el país vecino por un plazo máximo inicial de hasta dos años.
Eleonora Gosman abordó en Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, las nuevas derivaciones del caso Master y la investigación sobre funcionarios y ex funcionarios del Banco Central. Leer más
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La divisa estadounidense experimentó un retroceso respecto a la jornada anterior
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La Policía Federal realizó casi 50 operativos para investigar el financiamiento del filme "Dark Horse", sobre las elecciones de 2018.En mayo, un medio había revelado presiones de Flavio Bolsonaro a un banquero detenido por corrupción, donde le pedía 24 millones de dólares para el filme.
Los perfiles fueron identificados gracias a un programa gubernamental que monitorea la desinformación relacionada con temas sanitarios en internet. Leer más
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El presidente del máximo tribunal, Edson Fachin, ordenó correr al magistrado relator del expediente que investiga al bolsonarismo. Ocurre luego de que se conocieran presuntos nexos del juez con un empresario condenado por corrupción.
La periodista y analista internacional Eleonora Gosman, en diálogo con Ronda de Corresponsales (RDC) analizó la escalada de tensión dentro de la Corte Suprema de Brasil y sus derivaciones políticas. Leer más
El acuerdo fue celebrado entre las autoridades del CPAU y la FADEA y el Consejo de Arquitectura y Urbanismo de Brasil (CAU/BR). Se creará un registro profesional temporario para ejercer en el país vecino por un plazo máximo inicial de hasta dos años.
En Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, Eleonora Gosman analizó el impacto de la crisis institucional brasileña en redes sociales y destacó el fuerte crecimiento de las menciones. Leer más
Este fue el comportamiento de la divisa estadounidense durante los primeros minutos de la jornada
La divisa estadounidense experimentó un avance respecto a la jornada anterior
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Ganaderos correntinos aseguraron que en los departamentos de Alvear y Santo Tomé continúan los hechos delictivos, sobre todo en los campos sobre el río Uruguay y linderos con el país vecino.La semana pasada hubo un encuentro entre la policía provincial, Prefectura y fuerzas de seguridad brasileñas para analizar la situación y organizar acciones en conjunto.
La moneda europea registra un descenso respecto a la jornada anterior
Su nombre es parte de la historia del fútbol argentino, por eso es una palabra calificada y resuena con fuerza su opinión. Es por eso que las reflexiones acerca de su selección y la crítica realidad de San Lorenzo, impactan por la crudeza de su mirada. Es que Paulo Silas fue muy duro respecto del futuro de la verdeamarela y hasta confesó que le brotan las lágrimas cuando ve cómo está el Ciclón. Desde que dejó el fútbol en 2004, Silas siempre se mantuvo vinculado al mundo de la pelota y desde hace varios años es uno de los analistas de ESPN Brasil, por eso fue consultado acerca de momento que atraviesa la selección de Brasil con el italiano Carlo Ancelotti como DT y su respuesta fue contundente: "No vamos a salir campeones nunca más. Argentina está arriba de nosotros. Portugal está arriba de nosotros, sin ganar nada. Me gusta Ancelotti, lo conozco desde la época que jugué junto con él en Milan. Es una persona bárbara. El problema no es él, viene desde abajo en mi país, porque los chicos hoy no saben quién es su ídolo"."BRASIL NO VA A SALIR CAMPEÓN NUNCA MÁS. Un ejemplo: Gremio tiene 13 extranjeros, ninguno juega en la Selección de su país, y están tapando a los chicos.El tema no es Carlo Ancelottiâ?¦ EL ENTRENADOR CUANDO NO MOLESTA YA AYUDA".Paulo Silas. â? ï¸?ð??§ð??· pic.twitter.com/lf6VSidnKV— Sudanalytics (@sudanalytics_) September 7, 2026Y agregó: "Hace mucho tiempo que Brasil no tiene un 10 ni un 9, están todos tirados a la derecha. No tenemos buenos laterales, porque nadie más quiere ser lateral, porque no da like (me gusta) cuando posan con el celular para las redes sociales. ¿Si el brasileño se olvidó de jugar bien al fútbol? Y sí, estamos retrasados... Antes, con Havelange, teníamos fuerza adentro y afuera, y hoy en ningún lado. Acá llaman el 'falso 9', allá no tenemos ni al verdadero, imaginate al falso".Después, Silas, de 61 años, dio un ejemplo concreto de por qué cree que no evolucionan los futbolistas brasileños en la liga local: "Un ejemplo solo: Gremio tiene 13 extranjeros y ninguno juega en la selección de su país como titular. Están tapando a los chicos que van a sostener a la selección brasileña, le va a costar muchísimo salir campeón del mundo porque la liga se llenó de futbolistas de afuera"En referencia a esta dura crítica, apareció en la charla el nombre de Vinícius Junior y Silas respondió ante la consulta de si el jugador de Real Madrid puede ser considerado un crack: "No, es un excelente jugador, entendió cómo jugar en Real Madrid. Por ejemplo, James Rodríguez fue al Real Madrid y no pasó nada. Es otra historia, también, saber vivir afuera de tu país y la mayoría no sabe".Y cuando le preguntaron sobre Neymar, la respuesta fue directa y sin demasiados detalles: "A Neymar la mitad lo ama y la mitad lo odia".El dolor por San LorenzoPaulo Silas dejó una huella profunda en el conjunto de Boedo, ya que fue campeón con San Lorenzo en 1995, entonces cuando abordó el tema del Ciclón fue contundente: "Tengo ganas de llorar, como todos los hinchas de San Lorenzo. Es como en la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol) que en cuatro años cambió cuatro presidentes, ¿cómo vamos a tener un camino o un orden para seguir?"."TENGO GANAS DE LLORAR, COMO TODOS LOS HINCHAS DE SAN LORENZO"ð??? Paulo Silas, inolvidable brasileño que supo darle muchas alegrías al Ciclon en los 90's, opinó sobre la dificil situación que atraviesa el club ð??º #DisneyPlus Plan Premium | #ESPNF90 pic.twitter.com/sNpN96yZ2a— SportsCenter (@SC_ESPN) September 7, 2026Y afirmó: "Después de que sale campeón en 2014 (Copa Libertadores), en lugar de pegar el salto para arriba, estacionó y pegó el salto para abajo. Nosotros ganábamos porque teníamos un lugar para entrenar bueno, buenas pelotas, comida buena en la concentración. Éramos fuertes afuera y éramos fuertes adentro con los dirigentes, esa combinación tiene que estar".
Boca hizo lo que tenía que hacer, aunque no todo lo que quería. Ganó 1-0 ante San Pablo y viajará con ventaja a Brasil para definir el martes el pase a las semifinales de la Copa Sudamericana, pero dejó la serie abierta. En un partido parejo, cerrado y con pocas situaciones, aprovechó su mejor momento para sacar una diferencia mínima que sirve, pero que todavía no le permite pensar en la revancha del Morumbi con tranquilidad.La Bombonera empujó desde antes del arranque, pero durante un buen rato esa energía no se trasladó a la cancha. El que empezó mejor fue San Pablo, más firme en las divididas, atento a las segundas jugadas y preciso para mover la pelota rápido. Sin ejercer un dominio abrumador, logró lo que buscaba: manejar el trámite, neutralizar a Boca y jugar lejos de su arco.Era, incluso, una versión mejor de la que podía esperarse de un equipo que navega por la mitad de tabla del Brasileirao y que había llegado a Buenos Aires con un objetivo concreto: resistir y llegar con vida a la revancha.La principal batalla estaba en el medio. Boca intentaba encontrar a Leandro Paredes, pero San Pablo lo tenía bien controlado. Luciano, el enganche brasileño, se movía muy cerca suyo, le tapaba la salida y complicaba cada intento de progresión. Sin su principal eje de juego, el equipo de Rodolfo Arruabarrena quedaba obligado a saltear líneas. Álvaro Montero jugaba largo y Miguel Merentiel debía pelear, casi siempre en desventaja, contra dos centrales altos: Robert Arboleda, de 1,89 metro, y Domingos Duarte, de 1,92.Ahí también se notaron más algunas ausencias. La de Tomás Aranda, que recién volverá en 2027, por su capacidad para recibir entre líneas y darle otra velocidad a los ataques. Y también la de Milton Delgado, afuera por un desgarro y una de las principales ruedas de auxilio cuando el equipo necesita otra opción en el medio.A Boca le faltaba alguien que rompiera la estructura de San Pablo. Alan Velasco, que venía en alza, pasó demasiado tiempo pegado a la derecha, casi como un carrilero, lejos de Merentiel y también del área. Santiago Ascacibar, condicionado por un cuadro gripal, tampoco tuvo el despliegue de otros partidos. Y Tomás Belmonte aportó más lucha que juego. El resultado fue un equipo previsible, sin claridad y con poca profundidad, con algunas apariciones de Leonel Flores, titular en lugar de Sebastián Villa, y las trepadas de Lautaro Blanco.San Pablo tampoco generaba demasiado, pero cada vez que lograba acelerar encontraba espacios. Y las dos chances más claras del primer tiempo fueron de la visita. Primero, después de una mala salida de Belmonte, Luciano ganó de arriba y obligó a Montero a una gran respuesta para mandar la pelota por encima del travesaño. Después apareció Jonathan Calleri, que recibió casi en el punto penal, con tiempo y espacio, pero abrió demasiado el pie: la pelota salió picando y se perdió lejos del palo.Boca se fue al descanso sin respuestas y con algo claro: no podía jugar otros 45 minutos de la misma manera si pretendía viajar a Brasil con alguna ventaja.Y algo cambió en el entretiempo. No tanto desde el juego, pero sí desde la decisión. La gente volvió a hacerse sentir y el equipo respondió con enjundia y adelantando sus líneas. Boca empezó a jugar más cerca del área de Rafael, recuperó más arriba y encontró a un Velasco distinto, esta vez arrancando desde la izquierda, pero con libertad para cerrarse y aparecer en zonas de mayor peligro.No fue una transformación total, pero alcanzó para modificar la tónica. Dos córners consecutivos terminaron de levantar al estadio y San Pablo, que durante toda la primera mitad había jugado cómodo, empezó a retroceder.Entonces apareció Lautaro Blanco, con otro desborde por izquierda. Merentiel recibió, la paró y sacó un remate que Rafael alcanzó a bloquear con el rostro. Pero el rebote volvió a quedarle al delantero, que esta vez no perdonó: le rompió el arco.Fue el quinto gol del uruguayo en el ciclo y el cuarto en sus últimos seis partidos. Pero, sobre todo, fue el gol que Boca había buscado durante más de una hora sin encontrar el camino. El que cambió el partido y también el clima de una Bombonera que, por fin, encontró en la cancha una respuesta a todo lo que había generado desde afuera.El gol de MerentielUna acción pudo terminar de inclinar la balanza en favor de Boca. A falta de 15 minutos, el chileno Piero Maza le mostró la roja directa a Domingos Duarte, lateral derecho de San Pablo, por una supuesta infracción sobre Paredes. Pero cuando Boca empezaba a imaginar un cierre con un hombre más y la posibilidad de ampliar la ventaja, el VAR, a cargo de Fernando Vejar, llamó al árbitro a revisar la jugada. Maza volvió sobre sus pasos y anuló correctamente la expulsión: apenas había sido falta.En el final, Arruabarrena buscó refrescar el ataque con Villa y Enner Valencia, pero ni uno ni otro terminaron de entrar en sintonía. Sobre todo el ecuatoriano, que levantó murmullos por no presionar a los defensores de San Pablo y por cometer una falta innecesaria en tres cuartos de cancha, con amarilla incluida, ya en tiempo de descuento.El aplauso del final, fuerte pero contenido, reflejó la sensación que dejó el resultado: un premio al esfuerzo y a la victoria, pero también la certeza de que todo está por definirse.Lo mejor de Boca vs. San Pablo
Derrotaron a México, Canadá y dos veces a las anfitrionas en San Pablo.Mirá el video.
El juez André Mendonça desplazó al director de la Policía Federal, Andrei Passos Rodrigues, y al jefe de Inteligencia. Once directores de la fuerza renunciaron en rechazo a la medida, que la Fiscalía calificó como una violación institucional. Leer más
Un sondeo realizado en esta semana da 46% al candidato de ultraderecha y 45% al mandatario. Es empate técnico, pero que rompe la tendencia de ligera ventaja que mantenía el presidente.
Por el lado de Estados Unidos y Reino Unido, se analizó en Ronda de Corresponsales (RDC) los resultados se mantuvieron o fueron mayores al promedio. Leer más
En octubre se celebran la elecciones presidenciales en Brasil, y los ciudadanos brasileros, que residan en nuestro país, deben saber cómo votar desde la Argentina para las elecciones en Brasil 2026.Los electores debían anotarse en un registro de empadronamiento y descargar el título de elector, que es el paso más importante para poder votar en los comicios de octubre. Había tiempo para hacerlo hasta el 7 de mayo. Esto implica que quienes no hayan realizado este trámite, no podrán votar.Las elecciones generales, que se celebran el próximo domingo 4 de octubre, definirán al mandatario que comandará los destinos del país por los próximos cuatro años.Cómo votar desde la Argentina para las elecciones en Brasil 2026Las elecciones en el extranjero son organizadas por el Tribunal Electoral de Brasilia y se llevan a cabo en otros países con el apoyo de los Consulados y Embajadas de Brasil. El Código Electoral estipula un mínimo de 30 votantes como condición para establecer mesas electorales en el extranjero. Preferiblemente, las mesas electorales funcionarán en sedes de embajadas, oficinas consulares o lugares donde se presten servicios del gobierno brasileño. Pasos para votar desde la Argentina en las elecciones de Brasil 2026Los servicios electorales se solicitan a través del sistema en línea Título Net Exterior, desarrollado y mantenido por el Tribunal Electoral. Para poder adquirir el documento, es necesario bajar la aplicación, en este link.En esta instancia se puede elegir entre: obtener una primera tarjeta de registro de votante, transferir el registro de votante, actualizar datos y regularizar una tarjeta de registro de votante cancelada. Cabe aclarar que todas las opciones estuvieron habilitadas hasta el 7 de mayo, y ya no se encuentran disponibles.La normativa brasilera señala que en años electorales, "la revisión solo puede solicitarse hasta 151 días antes de la fecha de las elecciones, ya que el censo electoral se cierra al inicio de este período".El análisis y la validación de estas solicitudes correrán a cargo del Registro Electoral en el Distrito Federal.Los votantes que necesiten demostrar su conformidad con el Tribunal Electoral pueden obtener un certificado de autorización electoral en línea.Quienes hayan realizado los pasos precedentes, el día de la votación deberán presentar el comprobante de título emitido y la documentación pertinente, en el horario y lugar indicado:Elecciones generales: domingo 4 de octubre de 8 a 17 horasSegunda vuelta: domingo 25 de octubre de 8 a 17 horasUbicación: Embajada de Brasil en Buenos Aires, Cerrito 1350, CABAQuiénes son los candidatos a presidente en Brasil 2026Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileroClariana BaraoDemocracia CristianaPablo MarçalPartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularQué se elige en BrasilLos electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años.Cómo se vota en Brasil 2026En las elecciones presidenciales se utilizará la urna electrónica, que se compone de dos terminales: el terminal de la autoridad de colegio electoral, en el que se identifica al votante y se le autoriza a votar (en algunos modelos, en los que se verifica la identidad del votante mediante datos biométricos), y el terminal del votante, en el que se registra numéricamente el voto.Qué dicen las últimas encuestas sobre las elecciones presidencialesSegún una encuesta publicada el lunes por el instituto Nexus, el líder del Partido de los Trabajadores cuenta con un 39% de las intenciones de voto frente al 33% del representante de la derecha Flávio Bolsonaro.En tercer lugar se ubica el outsider Augusto Cury, un psiquiatra que se presenta como una alternativa a la polarización entre izquierda y derecha y que sorprendió al crecer nueve puntos respecto al sondeo anterior del instituto hasta llegar al 11% de intención de voto. A Cury le siguen el conservador Ronaldo Caiado, con el 5%, el libertario Renan Santos, con el 3%, y el derechista Romeu Zema, con un 1%.Cuáles son las condiciones para un balotaje y cuándo se votaríaEn Brasil, si ningún candidato obtiene â? más del 50% de â? los votos válidos en la primera vuelta, los dos candidatos más votados pasan a un balotaje previsto para el 25 de octubre. En una eventual segunda vuelta, Lula registró el 46% y Bolsonaro el 45%, en empate técnico.
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La divisa estadounidense experimentó una caída respecto a la jornada anterior
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El Día de la Independencia de Brasil
El encargado de Negocios, Eduardo Uziel, reiteró que el apoyo de su país a la causa Malvinas es "invariable desde 1833". Lo hizo durante la celebración del 204° aniversario de la Independencia de Brasil que se realizó en el Teatro Colón
La más reciente medición electoral ubica al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el 39% de las intenciones de voto para la primera vuelta frente al 35% de Flávio Bolsonaro. Con un margen de error de dos puntos, el escenario consolida un empate técnico que se extiende también a un eventual balotaje. Leer más
El candidato reunió a miles de seguidores en San Pablo y cuestionó al gobierno de Lula y al magistrado que condenó a su padre, Jair Bolsonaro.
BRASILIA.- El juez del Supremo Tribunal Federal (STF) André Mendonça ordenó este martes el apartamiento preventivo de Andrei Rodrigues, director general de la Policía Federal (PF) brasileña, designado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lo que marca una nueva escalada de la crisis institucional desatada por la guerra abierta dentro de la Corte. El juez fundamentó la decisión, inédita, en hechos que calificó de "extrema gravedad". Mendonça alega que la inteligencia de la propia fuerza lo sometió a "monitoreo sistemático" y "recolección dirigida" de información durante más de un mes, y que esos informes revisaron sus fallos y el trabajo de los investigadores policiales como si fueran un sumario interno. Su difusión pública, agrega, expuso medidas que tramitaban bajo secreto. Rodrigues, sostuvo el juez, tenía "pleno conocimiento" de la producción y del contenido del material.Quien firma el apartamiento está en el centro de una guerra abierta dentro del máximo tribunal brasileño. El origen es el caso del liquidado Banco Master, la investigación por fraude sobre el exbanquero preso Daniel Vorcaro que Mendonça, indicado para integrar la Corte en 2021 por el expresidente Jair Bolsonaro, tiene a su cargo.La semana pasada, el juez levantó el secreto de un informe de la PF con mensajes que Vorcaro le envió al ministro Alexandre de Moraes, el magistrado más poderoso de la Corte. Durante trece días de noviembre de 2025, según ese material basado en contenido de un celular incautado a Vorcaro durante las investigaciones del Master, el banquero le pidió a Moraes que frenara la liquidación del banco y el avance de la investigación, mediante capturas de pantalla de visualización única.Dos días más tarde, Moraes, quien se mantiene en silencio sobre el contenido revelado por ese informe, contraatacó. Pidió al presidente del tribunal, Edson Fachin, que se investigue a Mendonça por improbidad administrativa, abuso de autoridad y crimen de responsabilidad. Lo acusa de romper la imparcialidad judicial para favorecer a "determinados grupos políticos". Se apoyó en los informes de inteligencia que él mismo le encargó a la PF.Mendonça subraya en la decisión de este martes que los documentos divulgados por Moraes son "apócrifos, sin membretes", y se declaran a sí mismos "documentos de trabajo, sin valor probatorio".Las dos denuncias cruzadas, entre Mendonça y Moraes, están hoy en manos del presidente del tribunal, Edson Fachin, que la semana pasada les dio cinco días a Moraes, a Mendonça y al jefe policial para explicarse.La decisión de este martes alcanza también a Leandro Almada da Costa, director de Inteligencia Policial, área de la que depende la unidad que habría elaborado los informes. Fue notificada al ministro de Justicia y Seguridad Pública "para cumplimiento inmediato", pero debe ser refrendada por la sala del STF que integra Mendonça, convocada a sesión virtual extraordinaria para este martes.El fallo tiene impacto político directo sobre el Palacio presidencial del Planalto a menos de cuatro semanas de las elecciones. Rodrigues es un hombre de confianza de Lula y conduce la PF desde el inicio del actual mandato.
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Tras la cadena nacional de Javier Milei, reivindicando la soberanía argentina sobre las islas y cuestionando a Gran Bretana, diferentes países han dado su posición al respecto. Leer más
Albert Ramdin decidió que José Miguel Insulza, amigo personal del presidente brasileño, encabece la misión del foro regional que debe supervisar la transparencia en los próximos comicios generales
Eduardo Uziel, ministro Consejero y Encargado de Negocios de la embajada de ese país, fue el anfitrión en el Teatro Colón
"Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía", dijo con tono tranquilo Eduardo Uziel, el encargado de Negocios de Brasil en Argentina. En el salón dorado del teatro Colón, el diplomático -a cargo de la representación brasileña en el país-fue más allá y dio como prueba de esa amistad "el invariable apoyo, desde 1833, a la soberanía argentina en las Islas Malvinas".De ese modo, la diplomacia brasileña reafirmaba el apoyo del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva al renovado reclamo argentino por las islas, aunque lo escuchaban escasos representantes del Gobierno. El sherpa argentino en el G20, Federico Pinedo; el diputado nacional karinista Sebastián Pareja y la ex canciller Diana Mondino sobresalían en la multitud como los únicos miembros (o ex, en el caso de Mondino) el oficialismo que llegaron para la celebración del aniversario números 204 de la independencia del país vecino. Ningún funcionario de alto rango de la Cancillería se hizo presente, acaso cumpliendo instrucciones desde lo más alto del gobierno de Javier Milei, enemistado con Lula y apoyando de modo abierto a su contrincante, Flávio Bolsonaro, en las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre."No nos sentimos obligados a ir, no hay embajador de Brasil en la Argentina", contestaron por lo bajo a LA NACION desde el Palacio San Martín, justificando el desplante y recordando que fue la cancillería de Brasil la que dispuso el retorno a Brasilia del embajador Julio Bitelli, enojado por la sucesión de "insultos" y "agravios" de Milei hacia su par brasileño, el primero de la serie en San Pablo, durante la proclamación de Bolsonaro como candidato presidencial por el Partido Liberal de ese país. En diálogo con este diario, Pareja explicó que como titular de la Comisión Bicameral de Seguimiento de Organismos de Inteligencia tuvo "mucho contacto e interacción" con la sede diplomática brasileña. Nadie pudo ni quiso explicar la ausencia total de funcionarios de la Cancillería, uno de los principales motivos de conversación de embajadores de otros países. En su breve discurso, de no más de cuatro minutos, Uziel habló de "cultivar y fortalecer el vínculo, más allá de circunstanciales diferencias", y parafraseó a Jorge Luis Borges al hablar de "una época extraña", sutil modo de referirse a los constantes chispazos entre ambos mandatarios, que también terminaron con el embajador argentino, Daniel Raimondi, de regreso a Buenos Aires.Lo escuchaba una multitud de dirigentes del kirchnerismo y la oposición. Los ex cancilleres Felipe Solá y Jorge Taiana; el ex vicecanciller Eduardo Valdés, la ex gobernadora fueguina Rosana Bertone, y los ex embajadores en tiempos del gobierno de Alberto Fernández, Jorge Argüello, Gabriel Fuks y Ricardo Alfonsín, fueron sólo algunos de los miembros de distintos gobiernos de signo peronista que participaron del ágape, previo al recital del músico Paulinho Da Viola. También asistieron el ex embajador Diego Guelar, el ex funcionario larretista Fernando Straface, el diputado nacional Maximiliano Ferraro (CC-ARI) y el legislador radical Pablo Juliano (UCR), preocupado porque su partido "debe recuperar su autoestima" y crítico del acercamiento de los gobernadores de su partido al gobierno libertario. El presidente del CARI, Francisco de Santibañes, el experto en Comercio Exterior Marcelo Elizondo, y el analista político Rosendo Fraga también formaron parte de la nutrida concurrencia, en la que se mezclaron también la conductora Anamá Ferreyra y el músico Nito Mestre. "Los presidentes pasan, los países quedan. Argentina y Brasil están obligados a convivir", expresaba uno de los tantos diplomáticos que se hicieron presentes, entre ellos Wang Wei (China) y David Cairns, de Gran Bretaña. "Son cosas que pueden pasar", dijo el embajador con una media sonrisa en la puerta del teatro ante la consulta de LA NACION, y confirmó que su gobierno "no fue avisado" de las medidas que preparaba el Gobierno, anunciadas por Milei en la cadena nacional del jueves pasado y que establecen sanciones para empresas que exploten recursos naturales en las islas del Atlántico Sur, escenario de la cruenta guerra de 1982, en la que murieron 649 soldados argentinos.
SAN PABLO.- A menos de un mes de las elecciones presidenciales de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro aparecen empatados en un eventual balotaje, según una nueva encuesta que confirmó el avance del candidato opositor y agregó tensión a una campaña que entra en su tramo decisivo.El sondeo de Quaest otorgó 41% de los votos a Lula y 41% a Flávio Bolsonaro en una simulación de segunda vuelta. La diferencia se redujo respecto de la medición difundida apenas cinco días antes, el 2 de septiembre, cuando el presidente obtenía 42% contra 41% del senador.La encuesta fue realizada entre el 3 y el 6 de septiembre sobre 2004 personas y tiene un margen de error de dos puntos porcentuales. Otro relevamiento de Quaest divulgado la semana pasada había colocado a Lula con 37% de intención de voto y a Bolsonaro con 30% en la carrera general, pero el nuevo escenario de balotaje muestra una competencia mucho más cerrada entre los dos principales candidatos de cara a los comicios del 4 de octubre.El empate se conoció el mismo día en que Brasil celebró su Independencia y la campaña presidencial tomó las calles de Brasilia y San Pablo. Mientras Lula encabezó por la mañana el tradicional desfile cívico-militar en Brasilia, Flávio Bolsonaro reunió por la tarde a miles de seguidores en la Avenida Paulista, en San Pablo, en una demostración de fuerza cargada de ataques contra el gobierno y el Poder Judicial.Bajo el frío y la lluvia, una multitud con camisetas verdes y amarillas, los colores de la selección brasileña, acompañó al senador del Partido Liberal en la principal avenida de la ciudad más grande del país. La elección del escenario también tuvo peso electoral: el estado de San Pablo concentra cerca del 21% del padrón brasileño."Fuera Lula, fuera Moraes. Lula es el responsable por el caos moral que Brasil está atravesando hoy", dijo Bolsonaro desde el escenario. El senador buscó asociar directamente al presidente con Alexandre de Moraes, uno de los jueces del Supremo Tribunal Federal. "Quien vota a Lula está votando a Moraes", afirmó.El magistrado se convirtió en uno de los principales blancos de la campaña bolsonarista. Fue el juez instructor del proceso en el que Jair Bolsonaro fue condenado en 2025 a 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado. Su hijo volvió a denunciar este lunes una "persecución judicial" contra el expresidente, a quien calificó como un "hombre correcto y honesto"."Voy a trabajar para rescatar la credibilidad del poder judicial brasileño. Mi candidatura es de protesta", arengó Flávio. También prometió impedir que Lula pueda nombrar nuevos magistrados del perfil de Moraes y lanzó: "Alexandre de Moraes va a caer".La ofensiva se produce mientras Moraes atraviesa además un escándalo por su vínculo con el banquero Daniel Vorcaro, preso en Brasilia y sospechado de una estafa estimada en unos 10.000 millones de dólares. El escándalo estalló tras la revelación de mensajes que Vorcaro le habría enviado a Moraes con el aparente objetivo de eludir la investigación por la que fue detenido.En el acto de la Paulista participó el gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, quien también cuestionó a Moraes, aunque con un tono menos duro. Entre los manifestantes aparecieron banderas de Estados Unidos, un muñeco con el rostro de Donald Trump y carteles favorables al juez André Mendonça, que denunció a su colega Moraes ante el Supremo.También estuvieron presentes varios líderes evangélicos. La principal ausencia fue la de Michelle Bolsonaro, candidata al Senado por el Partido Liberal, quien meses atrás tuvo diferencias públicas con su hijastro. Aunque ambos aseguraron después haber superado el enfrentamiento, la exprimera dama tampoco participó de los principales actos recientes del candidato.Lula, en cambio, utilizó las celebraciones de la Independencia para desplegar un mensaje centrado en la soberanía brasileña. Encabezó el desfile cívico-militar en la Explanada de los Ministerios junto con los comandantes de las Fuerzas Armadas y los presidentes del Senado, Davi Alcolumbre; de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, y del Supremo Tribunal Federal, Edson Fachin.Durante la ceremonia hubo referencias a la defensa del territorio, las riquezas naturales y la autonomía nacional. La víspera, Lula había advertido en un mensaje televisado que Brasil no puede "bajar la cabeza ante potencias extranjeras". "No somos colonia y no seremos colonia de nadie", afirmó, en una referencia indirecta a Estados Unidos, que impuso aranceles a Brasil en julio.Las manifestaciones cruzadas completaron una jornada marcada por la polarización: bolsonaristas protestaron contra Lula en Brasilia y hubo concentraciones contra Flávio en San Pablo. A menos de un mes de las urnas, el Día de la Independencia dejó así una imagen callejera de una disputa presidencial que las encuestas muestran cada vez más cerrada.Agencias Reuters, AP y AFP
Según indicó el consultor ganadero, Fernando Canosa, "Brasil fue sacado por no cumplir con normas sanitarias". Leer más
Coincidiendo con el Día de la Independencia, el aspirante del Partido Liberal encabezó la primera retransmisión desde un estudio de San Pablo, equipado con una gran pantalla y una mesa con varios micrófonos.Des allí lanzó críticas contra la gestión de Lula, entrevistó a aliados y destacó algunas de sus promesas de campaña.
La periodista Eleonora Gosman se refirió desde Brasil al significado del Día de la Independencia y al mensaje de Luiz Inácio Lula da Silva, en diálogo con Ronda de Corresponsales (RDC). Leer más
El activo experimentó un avance en comparación con la jornada anterior
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"No podemos agachar la cabeza ante potencias extranjeras que quieren convertir nuevamente a Brasil en una colonia", afirmó. Leer más
Una nueva encuesta de la consultora Datafolha proyecta un escenario ajustado entre los principales candidatos a la Presidencia de Brasil, marcado por el estrechamiento de distancias en un eventual balotaje y el crecimiento de una tercera alternativa. Leer más
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El ensayo utiliza la red orbital de SpaceX para ofrecer comunicación elemental durante trayectos rurales, carreteras y regiones donde las antenas convencionales no alcanzan a prestar servicio estable
En 25 años, Brasil pasó de producir una cantidad similar de granos a la de Argentina a generar 2,5 veces más. Un estudio de CIPPEC plantea ¿cuáles son las oportunidades que todavía tiene el país?
El salto de casi 20,000 trámites en un año expone el cambio de ruta de miles de cubanos que antes buscaban llegar a Estados Unidos a través de Centroamérica
La pareja firmó el acta matrimonial ante sus seres cercanos y luego compartió un almuerzo para celebrar el paso que dieron antes de convertirse en padres
BRASILIA.- A cuatro semanas de las elecciones, el epicentro de la política brasileña no está en los actos de campaña sino en la Plaza de los Tres Poderes. Dos jueces del Supremo Tribunal Federal (STF) se acusan mutuamente de conductas delictivas, el procurador general pide anular una investigación de la Policía Federal (PF) y el presidente de la Corte intenta contener una fractura que salpica al presidente Luiz Inacio Lula da Silva y a su principal adversario, el senador Flavio Bolsonaro.El detonante son las derivaciones del caso Banco Master, la entidad liquidada en noviembre de 2025 cuyo exdueño, Daniel Vorcaro, está preso por el mayor fraude bancario de la historia brasileña y tejió una red de contactos que alcanza a jueces, autoridades y dirigentes de todo el arco político."Es una crisis que no es de derecha, ni de izquierda, ni de centro: es una crisis del sistema político brasileño como un todo, y genera un impacto considerable en el humor del elector", dijo a LA NACION Murilo Medeiros, politólogo de la Universidad de Brasilia.Esta semana, el juez André Mendonça -designado por Bolsonaro y relator del caso desde febrero- levantó el secreto de un informe de la PF de 218 páginas sobre mensajes hallados en el celular del banquero. El documento muestra que Vorcaro le preguntó al juez Alexandre de Moraes si debía salir del país dos días antes de su detención y le pidió interceder ante el procurador general, Paulo Gonet, y el jefe de la PF, Andrei Rodrigues.La PF detectó además que borradores de contratos por 131 millones de reales (unos 25 millones de dólares) entre empresas de Vorcaro y el estudio de la esposa del juez, Viviane Barci de Moraes, fueron modificados antes de la firma por un usuario identificado como "Ministro Alexandre de Moraes".El juez que quedó en el centro de la tormenta no es cualquiera. Moraes, considerado por muchos el más poderoso de Brasil, condujo los procesos por el intento de golpe del 8 de enero de 2023 y fue el relator de la causa que terminó con la condena de Jair Bolsonaro a 27 años de prisión. Para el bolsonarismo es su enemigo principal -Javier Milei lo llamó "basura calva" en un acto de campaña de Flavio en San Pablo-, pero los cuestionamientos por abuso de autoridad y concentración de poder en su gabinete llegan también desde el mundo jurídico y no solo desde la ultraderecha.Los mensajes revelados esta semana muestran un trato frecuente, en el que el banquero le pedía a Moraes consejos e información. Las respuestas no se conservan: buena parte de la conversación usaba la visualización única de WhatsApp. Moraes niega irregularidades y sostiene que los informes de su colega deben analizarse a la luz de las reglas procesales.Pero su respuesta no fue declarativa. El juez le pidió al presidente del tribunal, Edson Fachin, que se investigue a Mendonça por improbidad administrativa, abuso de autoridad y crimen de responsabilidad. Lo acusa de romper la imparcialidad judicial para favorecer a "determinados grupos políticos". Se apoyó en informes de inteligencia que él mismo le encargó a la PF y que sus críticos califican de apócrifos, porque no están firmados.Moraes no fue el único en reaccionar: la PGR pidió la extinción del procedimiento abierto por Mendonça y cuestionó cómo se obtuvieron esas informaciones. Gonet tiene un interés propio en el expediente: también aparece mencionado en los mensajes de Vorcaro, y el Consejo Superior del Ministerio Público abrió esta semana un procedimiento para analizar esas citas.Arsenal electoralLo que está en juego excede a los protagonistas. "Mendonça concentra prácticamente todo el arsenal electoral del país", advirtió Medeiros, quien apuntó que además del Master, tiene bajo su relatoría las investigaciones por desvíos en el Instituto Nacional del Seguro Social y la causa que salpica por corrupción y tráfico de influencias a Lulinha, el hijo del presidente.Fachin intentó ordenar el incendio, en medio de la crisis intestina. Abrió un procedimiento propio en la presidencia y concentró allí los dos frentes: las acusaciones contra Moraes y las que este formuló contra Mendonça. Dio cinco días a los involucrados para explicarse y endureció el tono: ninguna autoridad está por encima de la Constitución, dijo, y la respuesta será "firme, proporcional y rigurosa". "No habrá precipitación, pero tampoco omisión".El PT en la miraPara el Partido de los Trabajadores (PT), la crisis no pudo llegar en peor momento, admitieron a LA NACION fuentes de la campaña oficialista. Buena parte del electorado identifica a Moraes como el escudo institucional del mandatario, y el temor del gobierno es que el choque entre jueces reactive el sentimiento "anti STF" en la sociedad.La asociación del Ejecutivo con el juez tiene varias aristas. Moraes presidía el Tribunal Superior Electoral que declaró inelegible a Bolsonaro en 2023, y Lula convirtió el levantamiento de las sanciones que Washington le impuso en 2025 a Moraes y otras autoridades en una condición de su negociación con Donald Trump.Frente a esta crisis, Lula rompió el silencio con un video grabado en su despacho. Definió la trama del Master como "el mayor robo de la historia de Brasil" y pidió investigar "sin blindaje para nadie, caiga quien caiga".La crisis estalló en la víspera del acto más importante del calendario bolsonarista: la movilización que Flavio convocó para el lunes, feriado del 7 de septiembre, en la avenida Paulista de San Pablo, con una consigna nueva: "Fuera Lula, Fuera Moraes"."Va a ser una señal de alerta, pero también un medidor de la capacidad de ese discurso antiinstituciones de generar movimiento político", sostuvo Creomar de Souza, socio fundador de la consultora Dharma en Brasilia.Las encuestasSegún el Datafolha difundido esta semana, Lula conserva ventaja en la primera vuelta (38% contra 33%), pero el balotaje exhibe un empate técnico: 46% a 44%, dentro del margen de error. El sondeo registró además la irrupción del médico y escritor Augusto Cury, que trepó de 2% a 8%. El trabajo de campo se hizo antes de que Moraes contraatacara."Los datos todavía no capturan toda la intensidad del momento", advirtió De Souza. Antes del estallido, Flávio venía perdiendo tracción frente a Cury.Su hipótesis apunta a un segmento preciso, el votante evangélico moderado, que rechaza a Lula pero tampoco se entusiasma con Flavio. El viernes, Mendonça grabó un video que no dirigió a los brasileños en general sino a sus "hermanos y hermanas" de iglesia, para agradecer las oraciones y el apoyo recibido."No agradece a todos los ciudadanos: agradece a sus hermanos de iglesia, y eso crea un vínculo de pertenencia", interpretó De Souza. Ahí ubica el costo real para Lula en esta crisis, en un electorado al que le cuesta llegar y que, si vota a Cury, tendería a inclinarse por Flavio en un eventual balotaje el 25 de octubre, pese a que el barro alcanza a los dos polos.En mayo, The Intercept difundió un audio en el que Flavio le reclama a Vorcaro las cuotas atrasadas de un aporte de 24 millones de dólares para producir Dark Horse, la película biográfica sobre su padre. Para De Souza, ahí está la ventaja real del opositor, y no es directa. Mientras el país habla del Supremo, no habla de ese audio."Esta elección también va a ser una disputa sobre el equilibrio entre los poderes", sostuvo Medeiros, en relación a la crisis actual. Si el Supremo no encara una reforma mínima, advirtió, "las urnas la van a hacer" promoviendo candidatos que apuesten por destituir jueces.Puertas adentro, sin embargo, la salida más probable no es el castigo sino la contención. Concentrar los dos expedientes en manos del presidente de la corte es, para De Souza, lo máximo que el tribunal puede dar hoy. "¿Alcanza? Probablemente no. ¿Es lo posible? Probablemente sí", resumió.A cuatro semanas de la primera vuelta, Brasil votará en medio de lo que ya se define como una crisis sin precedentes en la historia de la República, con el árbitro para dirimir diferencias del sistema convertido en parte. Lo que empezó como una investigación sobre un banco quebrado puede terminar inclinando una elección.
Tiene 42 años y será candidato del Partido Misión, con un militar también desencantado de Bolsonaro como vice. Promete un Brasil potencia industrial y tecnológica, y sostiene que "China es mucho mejor socio que Estados Unidos". Leer más
El gigante asiático sabe que la dependencia agroalimentaria pone en juego la seguridad nacional. La carencia de superficie adecuada le impide tornarse autosuficiente en la producción de carne bovina y en los granos de soja y maíz.
El Presidente quiere reunir en Buenos Aires a los principales dirigentes de la región con los que tiene afinidad política. En España, el Presidente había llamado a "unir fuerzas" para combatir "a un adversario que es global"
A cuatro semanas de las elecciones presidenciales en el gigante sudamericano, los últimos sondeos de consultoras como AtlasIntel, Datafolha y Quaest revelan una brecha cada vez más estrecha en la primera vuelta y un empate técnico en el balotaje entre Lula da Silva y el senador conservador Flávio Bolsonaro. A este escenario de máxima polarización se suma el sorpresivo crecimiento de figuras alternativas como el escritor Augusto Cury, conformando un heterogéneo mapa electoral que redefinirá el equilibrio geopolítico de América Latina, marcada por el avance de la derecha. Leer más
Conocida como "la Suiza brasileña", la ciudad de Gramado, en Río Grande do Sul, se encuentra muy alejada del imaginario que la mayoría de los argentinos tienen del país vecino. Emplazada en la Sierra Gaúcha, 115 kilómetros al norte de Porto Alegre, sus chalets alpinos, balcones floridos, tiendas de chocolates artesanales y restaurantes de fondue, así como el paisaje serrano y boscoso que la rodea, la vuelven más susceptible de ser asociada a ciudades como Salzburgo que a Bahía. Uno de los destinos preferidos de los brasileños para hacer turismo interno, todos los meses de agosto alberga el Festival de Cine de Gramado, durante el cual miles de personas dirigen su atención a esta ciudad de aires europeos para ver desfilar a sus estrellas favoritas por la alfombra roja y seguir la competencia por los premios "Kikito". La marca que dejaron en Gramado los colonizadores europeos que se asentaron allí a fines del siglo XIX, principalmente italianos, alemanes y portugueses, es ineludible: los comercios tienen nombres como "Botticelli", "Napoli" y "Lugano", y hasta es posible toparse con un negocio dedicado a la venta de relojes cucú importados desde Alemania. La Plaza de las Etnias, al lado de la terminal de ómnibus, brinda homenaje a estos pueblos con tres casas típicas donde se ofrecen productos regionales como vinos, mermeladas, cucas (una torta parecida al Streuselkuchen alemán) y quesos elaborados por los descendientes de esos colonos, la mayoría agricultores de la zona. Además de por su festival, Gramado también es conocida por el Natal Luz, un evento que se celebra todos los años entre el 22 de octubre y el 17 de enero y durante el cual la ciudad se transforma en una suerte de película navideña con desfiles de carrozas comandadas por Papá Noel, shows de música, luces y fuegos artificiales. Incluso durante el invierno es posible comprar en sus tiendas adornos para el arbolito y hombrecitos de jengibre mientras se degusta un chocolate caliente. Son los meses en los que la ciudad se promociona ofreciendo vivir un "invierno gaúcho". En un país donde la temperatura promedio ronda los 24 grados, Gramado, en el estado más austral del gigante sudamericano, es uno de los pocos lugares en el que muchos brasileños -que representan el 90% del turismo de la ciudad- pueden experimentar temperaturas que pueden llegar a los 0 grados y lucir los abrigos que suelen dormir en sus armarios el resto del año. La marca que dejaron en Gramado los colonizadores europeos que se asentaron allí a fines del siglo XIX, principalmente italianos, alemanes y portugueses, es ineludible: los comercios tienen nombres como "Botticelli", "Napoli" y "Lugano", y hasta es posible toparse con un negocio dedicado a la venta de relojes cucú importados desde AlemaniaSin embargo, no todo en Gramado recuerda a Europa. Sus locales de venta de ponchos, facas y tapices de cuero dan cuenta de la identidad gaúcha de esta región, poblada por gauchos que visten bombachas de campo y alpargatas al igual que sus pares argentinos y uruguayos. Acá el churrasco (asado) también es cosa seria y por la calle se ve a la gente tomando chimarrão, un mate que se prepara con una yerba poco estacionada y que llama la atención por su verde intenso. Turismo interno"Somos una ciudad chica, de apenas 40.000 habitantes, pero cada año recibimos 8 millones de turistas, de los cuales 2,8 millones vienen para el Natal Luz y unos 250.000 para el festival de cine", dijo a La Nación Rosa Helena Volk, presidenta de Gramadotur, el organismo responsable de organizar las actividades vinculadas al turismo y la cultura de Gramado. La pasión que despiertan las estrellas que recorren la alfombra roja que recubre la "Calçada da Fama" durante el festival, entre la Rua Garibaldi y el Palacio de Festivales, sobre la Avenida Borges de Medeiros, es un espectáculo digno de ver. Apostados detrás de las vallas, los fans gritan los nombres de sus actores y actrices favoritos con la esperanza de sacarse una selfie con ellos. Otros lo hacen cómodamente sentados en los restaurantes que bordean la calçada, que se encuentran entre los más caros de la ciudad. Y es que Gramado es uno de los destinos favoritos de los brasileños con buen poder adquisitivo, lo que es fácil constatar con solo echar un vistazo al parque automotor de sus calles, en las cuales no es raro ver circular Porsches, Jaguars y Lamborghinis (y, en las cuales, para sorpresa de cualquier argentino, no hay semáforos en las esquinas y todos los autos frenan). La Nación incluso detectó durante su recorrido un Tesla Cyber Truck, la camioneta de diseño futurista de Elon Musk, cuyo precio de fábrica oscila entre los 70.000 y los 100.000 dólares. La mitad de los visitantes brasileños es oriunda de Río Grande do Sur y Santa Catarina, mientras que el resto llega desde São Paulo, Río de Janeiro y el estado de Minas Gerais. Si bien para los argentinos Gramado es un destino mucho menos conocido que Florianópolis y Camboriú, en el vecino estado de Santa Catarina, Argentina lideró en 2025 la recuperación del turismo internacional de la ciudad, que se había visto afectado por las inundaciones de 2024, con casi 50.000 visitantes (41 % más que el año anterior), seguida de Uruguay, con casi 19.000. Por la alfombra roja de este año desfiló, entre otras figuras, la protagonista de Avenida Brasil, Débora Falabella, quien acompañó el estreno de Pele de Rinoceronte, de Marcello Ludwig Maia, donde interpreta a una periodista que investiga un femicidio en el Brasil de los años 70Para entender la popularidad del Festival de Cine de Gramado, en el que solo se exhiben películas brasileñas, es necesario comprender la estrecha ligazón que hay entre el cine y la televisión en el país vecino. Son pocos los actores brasileños que no trabajaron en telenovelas. Por la alfombra roja de este año desfilaron, entre otras figuras, la protagonista de Avenida Brasil, Débora Falabella, quien acompañó el estreno de Pele de Rinoceronte, de Marcello Ludwig Maia, donde interpreta a una periodista que investiga un femicidio en el Brasil de los años 70; así como sus compañeros de elenco en la exitosa telenovela de exportación José Loreto, protagonista de la biopic Chorão: Só os Loucos Sabem, y Marcos Caruso, quien fue distinguido con el trofeo Ciudad de Gramado. Incluso el actor y escritor Lázaro Ramos (Madame Satã/Carandiru), uno de los más respetados de Brasil -quien acompañó en Gramado sus últimos trabajos, el thriller Antártida, de Bruno Safadi, y Feito Pipa, de Allan Deberton, donde interpreta al padre de un niño queer de 12 años (y por el que ganó el Kikito al mejor actor de reparto)- pasó por telenovelas como Cobras & Lagartos, con la que estuvo nominado al Emmy. Tampoco escaparon a los culebrones los galardonados con el Kikito de Cristal a la trayectoria en la última edición del festival, Selton Mello, que actuó en la ganadora del Oscar a la mejor película extranjera de 2025, Aún estoy aquí, de Walter Salles; y Maria Fernanda Cândido, quien trabajó a las órdenes de Marco Bellochio en El traidor y de Kleber Mendonça Filho en la nominada al Oscar El agente secreto. El Festival de Cine de Gramado nació en 1973 para fomentar el turismo y desde entonces es el de mayor continuidad en Brasil, con 54 ediciones ininterrumpidas. "Creció tanto que hoy en día es más importante como evento cinematográfico que como estrategia turística", señaló Marcos Santuario, quien programa desde hace 15 años las competencias de largometrajes de ficción y documentales brasileños (hay otras tres competencias: de largometrajes y cortometrajes gaúchos y de cortometrajes brasileños). "Gramado tiene, por un lado, un papel clave en la preservación de la memoria del cine brasileño por llevar tanto tiempo acompañando a la industria. Y, por otro lado, es una de las pantallas más deseadas por los realizadores y protagonistas del audiovisual de Brasil", señaló Santuario, que este año compartió la curaduría con las actrices Ana Flavia Cavalcanti y Camila Morgado. "No hay otro evento de cine en Brasil que tenga tanta repercusión. Cuando comenzó el festival, la ciudad apenas contaba con tres hoteles, y ahora contamos con 28.000 camas", señaló por su parte la directora de Gramadotur. En 2012, Santuario fue convocado junto al director, actor y crítico de cine José Wilker y el reconocido presentador de televisión y crítico Rubens Ewald Filho -ambos ya fallecidos- para acercar el festival al público. "La programación estaba en ese momento más centrada en un cine autoral, muy hermético, y Gramado quería cambiar eso. En ese entonces creamos una frase que se convirtió en nuestro leitmotiv: las películas vendrían a nacer, y no a morir en Gramado", recordó. El objetivo parece cumplido. En su última edición, el festival contó con la cobertura de más de 450 periodistas de medios tradicionales como TV Globo o el diario Folha de São Paulo y más de 100 creadores de contenido para Instagram y TikTok. Además, la ceremonia de premiación fue transmitida en vivo a todo el país por Canal Brasil. La programación, en tanto, navegó entre las aguas que separan el cine comercial del cine autoral. La apertura, por ejemplo, fue con Antártida, rodada íntegramente en los Estúdios Globo de Río de Janeiro, con una temperatura exterior de 30 grados, y en la cual se empleó la tecnología Unreal -la misma que se usó en El Eternauta- para emular el gélido paisaje del continente blanco: toda una declaración de principios acerca de las posibilidades tecnológicas de la industria cinematográfica brasileña. El cierre, en tanto, estuvo a cargo de la coproducción chileno-brasileña La perra, de Dominga Sotomayor, que pasó este año por la Quincena de Realizadores en Cannes. "Gramado es definitivamente el festival más popular de Brasil porque es el único que las clases medias y más pobres saben que existe. Puede que no sepan exactamente qué películas hay, pero saben que existe", comentó el periodista Rodrigo FonsecaEn la competencia de largometrajes brasileños se estrenaron películas como la recomendable Justino - Nos Bastidores do Reino, de José Eduardo Belmonte, basada en la historia real de Mário Justino, un joven que ascendió como pastor en una poderosa iglesia evangelista en los años 80 y que fue expulsado de la misma cuando se contagió de VIH, y crowd pleasers como Chorão: Só os Loucos Sabem, de Hugo Prata y Felipe Novaes, biopic sobre el líder de la banda brasileña de rock Charlie Brown Jr, muerto por sobredosis en 2013. Los protagonistas de estas dos películas, Christian Malheiros y José Loreto, respectivamente, se llevaron ex aequo el Kikito al mejor actor. También formaron parte exponentes del cine de autor como Leite em Pó, protagonizada por Vinícius de Oliveira (el niño, hoy ya adulto, de la inolvidable Estación Central, de Walter Salles), y cuyo director, Carlos Segundo, fue premiado anteriormente en festivales de cine más radical como Locarno. Otras propuestas más arriesgadas incluyeron el notable documental O Projeto, de la brasileña Sabrina Fidalgo y el suizo Yvan Rodic, sobre el racismo en el sur y el norte global; y, Nosso Segredo, de Grace Passô. Tras su estreno mundial en la Berlinale y su paso por Bafici, esta película acerca de una familia que intenta reconstruirse tras la pérdida de uno de sus miembros logró quedarse con el Kikito a la mejor película. En 2012, cuando su película 360 abrió el festival, el director de Ciudad de Dios, Fernando Meirelles, dijo que si se quería saber cómo había sido el Brasil de los últimos 40 años, bastaba con ver las películas que habían pasado por Gramado. A juzgar por la programación de este año, los temas que recorren actualmente la sociedad brasileña son la violencia de género, la fe y los derechos de la población afrobrasileña, indígena y LGTB+ del país. El de Gramado no es el único gran festival de cine de Brasil. También están, entre otros, el de Brasilia, que nació en los años '60 con un perfil más político de la mano del cinema novo de directores como Glauber Rocha, así como los de Río de Janeiro y Sao Paulo, con muchas más películas y un perfil internacional que ha atraído a invitados como Roman Polanski, Jafar Panahi o Juliette Binoche. Sin embargo, ninguno de ellos detenta la continuidad ni la popularidad del festival gaúcho. "Gramado es definitivamente el festival más popular de Brasil porque es el único que las clases medias y más pobres saben que existe. Puede que no sepan exactamente qué películas hay, pero saben que existe", comentó Rodrigo Fonseca, periodista del diario Correio da Manha de Río de Janeiro. "Admiro mucho la curaduría de este festival. En los últimos años se estrenaron acá películas rupturistas como Carro Rei, que tiene algo de la francesa Titane, sobre un auto que lidera una revolución con todos los coches de la ciudad; el thriller Noches alienígenas, filmado en el estado de Acre o Cinco tipos de miedo, filmada en Matto Grosso. Es un festival que descubre películas de regiones cuyo cine nadie conoce", señaló Fonseca, que cubre el certamen hace 20 años y conduce el podcast de cine argentino-brasileño "Puente de amistad" junto al argentino Salvador Savarese, disponible en Spotify. Sin embargo, hubo un largo periodo en que el Festival de Gramado fue iberoamericano y no por deseo, sino por necesidad. Fue después de que el entonces presidente Fernando Collor de Mello cerrara en 1990 la Embrafilme, la empresa mixta estatal encargada de producir, fomentar y distribuir el cine brasileño, en el marco de su plan de reestructuración del Estado. Como consecuencia, la producción cinematográfica de Brasil cayó a mínimos históricos y el festival tuvo que abrirse para no morir. Fueron los años en que pasaron por Gramado películas argentinas como Un lugar en el mundo, de Adolfo Aristarain, Pizza, birra, faso, de Bruno Stagnaro y Adrián Caetano o Pinamar, de Federico Godfrid, y fueron premiados con el Kikito de Cristal representantes del cine argentino como Juan José Campanella (2012), Soledad Villamil (2017) y Leonardo Sbaraglia (2019), entre otros. Sin embargo, poco a poco el cine brasileño se fue recuperando de la mano de políticas públicas como la Ley del Audiovisual en 1993 y el establecimiento de la Agencia Nacional del Cine (Ancine) en 2001, en lo que se conoce como "la Retomada". Desde 2023, el Festival de Gramado es nuevamente 100% brasileño. Tan solo este año, se presentaron a las competencias de largometrajes 300 películas, de las cuales apenas quedaron seleccionadas 10. Sin embargo, el programador Marcos Santuario sueña con volver a abrir Gramado al mundo. "Estamos en el centro del Cono Sur y tenemos una proximidad muy grande con países como Argentina y Uruguay", señaló. "A diferencia de otros festivales mucho más grandes de Brasil, con centenares de películas, como acá la programación es más reducida, todas las películas reciben la atención de los invitados y los periodistas. Y para el cine de Iberoamérica, esa es una puerta de entrada muy interesante a Brasil", concluyó.
Pese a su común pertenencia al mundo político y cultural de la península ibérica, punto de referencia inicial para ambas experiencias nacionales, y pese a que desde la independencia compartieron la condición periférica que todavía signa la historia de América Latina, a lo largo de la mayor parte de sus dos siglos de vida la Argentina y Brasil se orientaron en direcciones muy distintas. Los dos Estados no solo fueron rivales durante un lapso muy prolongado de su trayectoria histórica. También se organizaron alrededor de tradiciones y sistemas políticos en gran medida opuestos, asentados a su vez sobre estructuras sociales de naturaleza contrastante.Brasil fue hasta fines del siglo XIX una monarquía esclavista y la Argentina nació como una república con trabajo libre y amplia participación popular. La Argentina fue el país de la inmigración europea, Brasil el de la población negra arrancada de África. Así, raza y formas del trabajo, organización del poder e ideales políticos marcaron hasta muy entrado el siglo XX un contrapunto aún más acusado que el de la geografía, que contrapuso el país de la selva tropical y la costa atlántica con el de la llanura templada y los ríos color de león. La oposición entre entorno y sociedad, política y valores hizo que cada nación construyese su propia identidad mirando hacia Europa pero también con un ojo puesto en qué sucedía del otro lado del Uruguay y el Plata, en un tenso diálogo con ese vecino tan distinto que era también el principal rival por la supremacía en América del Sur. De hecho, fue necesario que transcurriera un siglo y medio para que Brasil y Argentina pudieran dar vuelta esa historia hecha de desavenencias y recelos y comenzaran a construir un vínculo bilateral sostenido sobre intereses y valores compartidos. Una relación que hoy, por motivos algo mezquinos, está amenazada.En el comienzo, la divergencia no podía haber sido mayor. Brasil se independizó de Portugal en 1822 pero conservó la monarquía. El Imperio de Brasil, ese país de medio continente, fue el único estado monárquico en un Nuevo Mundo profundamente republicano. Salvo experiencias breves y fallidas en México y Haití, el orden aristocrático nunca logró arraigar en América. El imperio tropical de la rama americana de la casa de Braganza fue la excepción. Y fue singular también porque se asentó sobre un régimen esclavista sólido y vital, que se mantuvo en pie hasta 1888. Brasil fue el último país de Occidente en abolir la esclavitud, 23 años después de que la Guerra de Secesión estadounidense (1861-1865) pusiera fin a esta forma extrema de servidumbre en el otro gran país esclavista del Nuevo Mundo, Estados Unidos.República y desordenEn la Argentina, en cambio, la independencia vino acompañada de una revolución política. Desde el comienzo el país abrazó la república, y su vida cívica siempre estuvo guiada por el ideal de la igualdad. La esclavitud, aunque no insignificante durante la era colonial, fue desapareciendo tras la revolución, que abrió paso a una economía apoyada en el trabajo libre. Por más de medio siglo, sin embargo, la Argentina vivió bajo el signo de la inestabilidad política y la guerra civil. Así, pues, monarquía y estabilidad de un lado; república y desorden del otro. Y dos regímenes laborales y dos sociedades muy diferentes.Imperio y república se enfrentaron durante gran parte del siglo XIX por el dominio de la cuenca del Paraná y el Plata, recreando una y otra vez las viejas disputas del período colonial. Chocaron en la Guerra del Brasil (1825-1828), conocida por los brasileños como Guerra da Cisplatina, y volvieron a combatir un cuarto de siglo más tarde, cuando el imperio formó parte de la coalición que derrotó a Rosas en la batalla de Caseros.Desde fines del siglo XIX, la rivalidad adquirió una dimensión más amplia, típica de la era del imperialismo y de la construcción de los estados nacionales. En esa etapa, gracias al empuje de su dinámica economía exportadora y al fortalecimiento de su Estado, la Argentina acortó las distancias con un Brasil que hasta entonces la había superado ampliamente en tamaño, recursos y poder. La competencia se manifestó en el terreno diplomático y, a comienzos del siglo XX, en tiempos de los grandes acorazados, en la carrera por la supremacía en el mar. Más tarde, la extensa frontera terrestre que separa a ambos países, de más de 1200 kilómetros de extensión, se convertiría en el principal foco de una tensión que duró hasta fines de la década de 1970.Mientras tanto, y en paralelo a las maquinaciones de la jerarquía militar, los caminos de Brasil y Argentina comenzaron a acercarse. La proclamación de la república en 1889 eliminó la principal diferencia política entre ambos países, y abrió más oportunidades para el diálogo. Julio Roca fue el primer mandatario argentino en pisar Río de Janeiro, en 1899. La visita fue devuelta por Campos Salles al año siguiente. Pero la tensión persistió, así como las diferencias entre los sistemas políticos. Al igual que la independencia, el fin de la monarquía fue el producto de una negociación entre élites, que la que la población brasileña observó de manera pasiva. La república cargó sobre sus espaldas con la pesada herencia del pasado esclavista que, sumada al carácter jerárquico del mundo rural donde vivía el grueso de la población, dio lugar a una vida política muy elitista y muy descentralizada, marcada por esa peculiar forma de poder rural que fue el coronelismo. La Argentina, en cambio, gracias a su condición de sociedad de inmigración, a su elevado grado de urbanización y a su alta movilidad social, desarrolló una activa vida pública, sobre todo después de la reforma electoral de 1912, que tenía por teatro principal a la ciudad de Buenos Aires. Tiempos distintosDesde el período de entreguerras, la industrialización, el crecimiento de las ciudades y la formación de importantes núcleos de trabajadores urbanos hicieron que ambos países enfrentaran dilemas y desafíos cada vez más parecidos. Los dos debieron lidiar con demandas obreras, que se volvieron más acuciantes en la década de 1940. Las asincronías, sin embargo, no desaparecieron. Se observan, por ejemplo, en la enorme distancia temporal entre los momentos en que el movimiento obrero se convirtió en protagonista de la historia grande de ambas naciones. En la Argentina, esto sucedió cuando, de la mano de Perón, el país ingresó de lleno en la era de los derechos laborales. En Brasil, en cambio, el sindicalismo de los años de Getúlio Vargas fue una creación desde arriba, desprovisto de vitalidad, al punto de que las organizaciones obreras debieron esperar hasta fines de la década de 1970 para comenzar a caminar, bajo la guía de jefes sindicales como Luiz Inácio Lula da Silva, con sus propios pies.En la etapa desarrollista, ideas y objetivos similares dieron lugar a resultados muy distintos. El desarrollismo brasileño opacó al argentino tanto en ambición como en logros. El principal emblema de este programa fue Brasilia, ciudad del futuro y encarnación de los sueños de modernización de una nación lanzada a un ambicioso proyecto de integración de su vasto territorio. Por esos mismos años, los grupos dirigentes argentinos tuvieron mucho menos que celebrar, ya que las obras más representativas de nuestro proyecto desarrollista, como las grandes centrales hidroeléctricas de El Chocón o Salto Grande, fueron una pálida sombra de lo que sucedía del otro lado de la frontera.La brecha entre los dos desarrollismos revela la cohesión y el poder de las élites brasileñas -de sus fracciones militar, política, diplomática y económica-, que no encontró mayor resistencia en una sociedad todavía muy jerárquica y deferente. Esto marca un claro contraste con la debilidad y el faccionalismo de los grupos dirigentes argentinos, cuyo protagonismo siempre se vio acotado por desacuerdos internos y, sobre todo, por el carácter más polifónico y más conflictivo de la sociedad ubicada al sur del Uruguay y el Plata.Los formidables logros del desarrollismo brasileño fueron posibles gracias al empuje de su proyecto industrialista. Desde que el mercado mundial les dio la espalda a los países exportadores de productos primarios en la década de 1930, las dos naciones apostaron por la sustitución de importaciones y el crecimiento del mercado interno. Pero Brasil pudo llevar este programa mucho más lejos gracias a que contaba no solo con una élite más cohesionada, sino también con un mercado más grande, una fuerza laboral más disciplinada y más barata y mayores recursos naturales, así como con una relación más armoniosa con la potencia dominante, Estados Unidos.En la era exportadora la balanza se había inclinado en favor de la Argentina, país estrella de la primera globalización. Entre 1880 y 1930, la Argentina creció aproximadamente al doble de velocidad que Brasil y pasó de ser una economía de segundo rango a convertirse en la primera de América Latina. Para 1930, el ingreso por habitante argentino más que triplicaba el brasileño. Y la brecha en la esperanza de vida -53 años en Argentina, 34 en Brasil- nos habla del abismo que todavía existía entre ambos países en términos de bienestar y acceso a bienes públicos.En el medio siglo posterior, todo fue de Brasil. Entre 1930 y 1980, Brasil disfrutó de una tasa de crecimiento anual de casi el 6%, que le permitió multiplicar su producto unas 18 veces. La Argentina, en cambio, con un modesto aumento del 3,2% anual, vio crecer su economía unas 5 veces. En ese medio siglo, pues, la distancia en el ingreso por habitante se redujo de más del 200% a 60%. El abismo en la esperanza de vida se contrajo: la Argentina 70, Brasil 62. De allí en adelante, la distancia sigue reduciéndose, aunque a un ritmo mucho más pausado. En 2025, el ingreso argentino es aproximadamente un 35-40% superior al brasileño, y la brecha en la esperanza de vida se ha reducido a 1,5 años.El extraordinario crecimiento de Brasil en la etapa de la sustitución de importaciones, superior al de Japón o Corea en el mismo período, y uno de los más elevados del mundo, redefinió el perfil social de esa nación: veloz urbanización, incremento del tamaño de la clase media, mejora del nivel de vida de las mayorías fueron sus rasgos más notables. Y junto con la transformación económica y social vinieron nuevas expectativas y demandas que sacudieron la pasividad de esa sociedad morena y mestiza. Aunque Brasil mantuvo y todavía mantiene profundas desigualdades sociales y regionales, los parecidos con la demandante e indisciplinada sociedad argentina se acentuaron. Ello comenzó a advertirse en el otoño del gobierno militar (1964-1985) que presidió sobre el "milagro brasileño" y le dio al país la etapa de crecimiento más formidable de toda su historia.Nueva etapaDos fenómenos marcaron el inicio de un nuevo tiempo. Por una parte, a fin de la década de 1970 nació un sindicalismo por fin autónomo, que rompió con el modelo varguista de organizaciones gremiales controladas desde el Estado y dio lugar a la creación del Partido de los Trabajadores. Y poco después, en lo que fue la primera movilización cívica de envergadura de toda su historia, el movimiento de "Diretas Já" lanzó millones de personas a las calles en 1983-84 para reclamar elecciones presidenciales libres. Ambos movimientos, uno con foco en los trabajadores y otro en las clases medias, marcaron un cambio cualitativo en el proceso de ampliación de la autonomía de la sociedad civil frente al Estado que hasta entonces había sido el principal actor de la política brasileña. Y así Brasil se acercó a la sociedad que tenía al otro lado de la frontera, donde por entonces la movilización popular recobraba su impulso, y ganaba la calle tras la derrota de la sanguinaria dictadura militar de 1976-1983 en la Guerra de Malvinas.En la Argentina en 1983 y en Brasil en 1985 comenzó un nuevo ciclo, marcado por la democratización del orden político. Durante las presidencias de Raúl Alfonsín y José Sarney, y en gran medida gracias a estos líderes, la relación entre ambos países experimentó un giro histórico. En 1985, los dos mandatarios fundadores del régimen democrático todavía vigente se encontraron en la frontera para rubricar un acuerdo político que colocó la relación bilateral sobre nuevas bases, centradas en la cooperación y el entendimiento mutuo.Tras la Declaración de Foz de Iguazú de 1985 vendrían el Programa de Integración y Cooperación Económica de 1986 y, seis años más tarde, ya con Carlos Menem y Fernando Collor de Melo en el poder, la creación del Mercosur. Incluso la cuestión nuclear se convirtió en un ámbito de cooperación. En apenas una década, la Argentina y Brasil pasaron de mirarse como potenciales competidores en materia nuclear a establecer un sistema de confianza, transparencia y controles recíprocos.Desde que el régimen democrático -toda una novedad para Brasil y una verdadera refundación para Argentina- dio sus primeros pasos, mucha agua ha corrido bajo los puentes. Con Alfonsín, la Argentina fue un faro para el proceso de democratización que en el curso de una década desalojó a todas las dictaduras militares de América del Sur. Con Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), Brasil consolidó las instituciones democráticas y experimentó avances importantes en materia de educación, salud, incorporación social y reducción de desigualdades. Y con Lula (2003-2011), ese proceso adquirió una mayor profundidad. Este antiguo dirigente sindical y líder de la izquierda empujó su programa de justicia social en el marco de las instituciones que se habían fortalecido durante la década anterior. La Argentina, por su parte, tanto en los gobiernos pro-mercado de Carlos Menem como en los estatistas de los Kirchner, continuó profundizando los lazos con un Brasil, que ya era visto, de manera cada vez más resignada, como el socio mayor de la relación bilateral.Sin embargo, cierto regusto amargo surge de comprobar que ni Brasil ni la Argentina lograron emular los avances económicos y sociales de etapas previas. Desde la década de 1980 ya no hubo "milagro brasileño" ni progreso argentino. La etapa de creciente integración de los flujos de capital y mercancías que comenzó a vislumbrarse en la década de 1970 y alcanzó su apogeo con el ascenso de China a comienzos del siglo XXI no ha sido amable con economías tan cerradas como las que ambos países edificaron tras la Gran Depresión de la década de 1930. El Mercosur, insuficienteEl Mercosur resultó un pobre sustituto de un espacio económico más amplio, capaz de empujar el crecimiento. Entre 1980 y 2025, Brasil apenas multiplicó por 2,5 el tamaño de su economía, y la Argentina tuvo un desempeño todavía más frustrante, pues apenas la duplicó. Esta enorme desaceleración hizo que el ingreso por habitante en Brasil apenas creciera un 50% y en Argentina un magro 29% (en estos mismos años, Chile multiplicó por tres su ingreso per cápita). Las viejas jerarquías de poder y autoridad recibieron nuevos golpes -más profundos en Brasil, a veces más ambiciosos en la Argentina- pero hubo mucho menos para celebrar en términos de mejora material.En particular, la última etapa de este ciclo fue particularmente mala, sobre todo desde que el "boom de los commodities" de la primera década del siglo XXI llegó a su fin. Desde 2010, las dos mayores economías sudamericanas ingresaron en un prolongado cono de sombra. En estos últimos quince años, Brasil creció alrededor de un 25 % y Argentina apenas un 15 %. El ingreso por habitante casi no aumentó: un magro 15 % en Brasil, nada en la Argentina.Los intensos conflictos políticos que hoy desgarran a ambas naciones, y que impactan de manera directa sobre la relación bilateral, están estrechamente relacionados con este rotundo y doloroso fracaso. La frustración de expectativas produjo malestar y abruptos cambios de rumbo. Los candidatos oficialistas fueron derrotados en dos de las tres últimas elecciones presidenciales en Brasil; en la Argentina, perdieron en las tres. Hoy la Argentina experimenta con un programa de transformación económica muy radical, orientado hacia la desregulación, el libre mercado y una abrupta reducción del papel del Estado, todo esto acompañado de una retórica agresiva y belicosa. Brasil, en cambio, conserva una línea política más próxima a la tradición construida desde la democratización, con mayor continuidad institucional y un papel más activo del Estado. Pero lo hace sobre el telón de fondo de una opinión pública muy dividida, con una parte considerable de la ciudadanía atraída por los cantos de sirena de una fuerza política de extrema derecha de dudosas credenciales democráticas.Las tormentas políticas a uno y otro lado de la frontera han introducido enormes tensiones en la relación bilateral. Hoy no hay embajador brasileño en Buenos Aires; el gobierno de Brasil, por su parte, no reconoce al embajador argentino en Brasilia sino como encargado de negocios. En este clima degradado, que no tiene precedentes en la era inaugurada por la Declaración de Foz de Iguazú, quizás ha llegado el momento de invocar el espíritu con que Alfonsín y Sarney se dieron la mano para dejar atrás agravios y conflictos. Pasadas cuatro décadas de ese gesto que inauguró la etapa más productiva y más feliz de nuestra relación, y teniendo en cuenta los logros que ese camino hizo posible, tal vez la Argentina y Brasil ya no requieran compartir la misma sintonía para mantener un lazo maduro. Por el momento, quizás alcance con reconocer la legitimidad de las opciones políticas adoptadas por la otra sociedad y valorar el aporte que cada una puede hacer a la construcción de una región más próspera, democrática y estable. Mientras esperamos la llegada de tiempos mejores, bastaría con que nuestros gobernantes tengan la sabiduría suficiente como para aceptar diferencias y garantizar un trato respetuoso. Sería una buena forma de homenajear a los dos mayores constructores de nuestro vínculo y también a todos los que, a lo largo de dos siglos, trabajaron para desterrar odios y prejuicios y para promover el entendimiento y la cooperación en Sudamérica. Y sería, además, la mejor manera de servir el interés nacional tanto de Brasil como de la Argentina.Roy Hora es miembro de la Academia Nacional de la Historia e investigador del Conicet
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La Bs As Cocktail Week 2026 comienza el domingo 6 de septiembre con una jornada en el Parque de Innovación y continúa hasta el sábado 12 con una agenda de guest shifts, bartenders invitados, charlas, masterclasses y encuentros en bares de Buenos Aires. Entre los invitados internacionales estarán referentes de Flamel Bar, de México; Salmon Guru Milano, de Italia; Santana y Tres, de Brasil; y Fable, de Sudáfrica, que participarán de distintas actividades y tomarán las barras de bares porteños durante la semana.Charlas y masterclasses: horarios y participantesTanto estas actividades como la competencia tienen participación gratuita con inscripción previa en este link.La programación se dividirá entre dos domos y se extenderá desde las 16.00 hasta las 18.30:16.00: Sebastian Monje, Flamel Bar â?? Domo 1.16.00: Yes Iribarren, Bar de Eventos â?? Domo 2.16.30: Joshua Hendricks, Fable â?? Domo 1.16.30: Francisco Vaccalluzzo y Stefania Bregant, The Green Light y Francis â?? Domo 2.17.00: Enrico Bellucci, Salmon Guru Milano â?? Domo 1.17.00: Martin Tummino â?? Domo 2.17.30: Demian Vinicius, Santana y Tres â?? Domo 1.17.30: Charly Aguinsky, Tres Monos, Victor Audio Bar y Lauat Bar â?? Domo 2.18.00: Alex Martinez, Sardina â?? Domo 1.18.00: Meli Portal, Uquía â?? Domo 2.18.30: Inés de los Santos, Cochinchina, Kona Corner y Costa 7070 â?? Domo 1.18.30: Seba Garcia, Presidente Bar, Tradition and Rebellion y Nob3l Bar â?? Domo 2.Cocktail Fest: cuáles son los ocho bares invitadosDesde las 19.00, la apertura continuará con la Cocktail Fest, una fiesta con DJ Zone7 y ocho barras de distintos puntos de Buenos Aires:Danzón. Gran Bar Danzón, en Retiro, abrió en 1998 de la mano de Patricia Scheuer y Luis Morandi y fue pionero en la escena de wine bars y coctelería porteña. Su barra de doce metros se convirtió en uno de sus sellos y por ella pasaron nombres como Tato Giovannoni e Inés de los Santos.Tres Monos. El bar de Palermo Soho fue fundado en 2019 por Sebastián Atienza, Charly Aguinsky y Gustavo Vocke. Ocupa el puesto N°10 del ranking The World's 50 Best Bars 2025, el mejor de Sudamérica. Elabora sus propios licores y destilados y sostiene La Escuelita, una escuela de formación de bartenders para jóvenes de barrios populares.Tradition and Rebellion. El rooftop de Puerto Madero tiene vista al Puente de la Mujer y una barra a cargo de Sebastián García. La propuesta cruza técnicas clásicas con una mirada contemporánea sobre la coctelería.Mansión Mihura. Funciona dentro de Recoleta Grand, a Tribute Portfolio Hotel, en una casona de 1922 diseñada por el arquitecto Eduardo Lanús. Reúne cuatro espacios, entre ellos The Parlor y The Serpent Club, bajo la dirección gastronómica de Maximiliano Matsumoto.BrukBar. El bar de Palermo tiene raíces conceptuales en Bergen, Noruega, y desarrolla una propuesta de coctelería de autor de alto volumen. También impulsa la Liga BrukBar, su serie de competencias entre profesionales y aficionados.Mixtape. El listening bar de Belgrano está liderado por Pablo Pignatta, con Brenda "China" Asís al frente de la barra. Fue distinguido como Mejor Cocktail Bar de Argentina 2024 en los Bar & Drinks Awards y combina vinilos, curaduría musical y coctelería de autor con referencias a la tradición tiki.Piso 15. Piso 15 Sky Bar by Vuelta Abajo Social Club está ubicado en el edificio Comega, en Microcentro, con vistas al Obelisco y Puerto Madero. Su propuesta combina coctelería de autor con una cava de habanos.Punto Mona. El resto-bar de Mona Gallosi funciona en Chacarita, dentro de un galpón industrial reciclado con más de ocho metros de barra y una propuesta centrada en la coctelería de autor.Cuánto cuestan las entradas para la Cocktail FestLa ticketera oficial informa un valor de $20.000 para la entrada general. La fiesta es exclusivamente para mayores de 18 años.Cómo comprar entradas para la Cocktail FestIngresar al evento de la Bs As Cocktail Week en Passline.Seleccionar la Entrada General, con un valor de $20.000.Elegir la cantidad de entradas y continuar el proceso de compra en la plataforma.Bs As Cocktail Week 2026: agenda día por díaDespués de la apertura en el Parque de Innovación, la programación continuará durante toda la semana con guest shifts, encuentros en los que bartenders invitados tomarán las barras de distintos bares de la ciudad.Lunes 7 de septiembreMalasangre: aniversario con más de 20 bares invitados â?? 20.00.Martes 8 de septiembreTres Monos: Sebastián Monje, de Flamel Bar, Mérida, Yucatán â?? 20.00.Mansión Mihura: Fran Vaccalluzzo y Stefania Bregant, de Francis, Córdoba â?? 20.00.Cochinchina: Enrico Bellucci, de Salmon Guru, Milano â?? 22.00.Backroom: Alex Martínez, de Sardina, Mar del Plata â?? 22.00.Miércoles 9 de septiembreDanzón: Alex Martínez, de Sardina, Mar del Plata â?? 20.00.Piso 15: Javier Luna, de Furia, Mar del Plata â?? 20.00.Al Fondo: Fran Vaccalluzzo y Stefania Bregant, de The Green Light, Córdoba â?? 22.00.Presidente Bar: Vinicius Demian de Oliveira, de Santana / Tres, São Paulo â?? 22.00.Jueves 10 de septiembreRey de Copas: Meli Portal, de Uquía Bar, Jujuy â?? 20.00.Victor: Enrico Bellucci, de Salmon Guru, Milano â?? 20.00.Mixtape: Joshua Hendricks, de Fable, Sudáfrica â?? 22.00.Verne: Vinicius Demian de Oliveira, de Santana / Tres, São Paulo â?? 22.00.Viernes 11 de septiembrePuerta Uno: Javier Luna, de Furia, Mar del Plata â?? 20.00.Punto Mona: Sebastián Monje, de Flamel Bar, Mérida, Yucatán â?? 20.00.Baru: Meli Portal, de Uquía Bar, Jujuy â?? 22.00.Tradition and Rebellion: Joshua Hendricks, de Fable, Sudáfrica â?? 22.00.Sábado 12 de septiembreLa semana cerrará a las 22.00 en 878 con "Tomemos Thames", una edición especial de Cocktail Week que reunirá a 12 bartenders.
El mandatario estadounidense anunció la importación de 300.000 toneladas de carne vacuna desde dos naciones sudamericanas. El objetivo es reducir costos al mezclarla con producción local para hamburguesas en un plazo de tres meses.
El trader y consultor ganadero Fausto Brighenti explicó que la suspensión de exportaciones brasileñas hacia la Unión Europea puede abrir nuevos espacios para proveedores como Argentina, Uruguay y Australia. Leer más
El activo ha registrado un avance respecto a la jornada anterior
La divisa estadounidense registró un avance respecto a la jornada anterior
La divisa estadounidense experimentó un avance en la jornada respecto al día anterior
El presidente brasileño exigió indagar un megaescándalo de corrupción que ha desatado una crisis en la corte suprema, con uno de sus jueces apuntado por otro como posible implicado.El inédito pulso en el máximo tribunal se agrava a un mes de los comicios de octubre.
Hace 25 años, ambos países tenían volúmenes de producción similares. Brasil sostuvo durante décadas una combinación de reglas estables, crédito, infraestructura y tecnología que le permitió ampliar su frontera agrícola, multiplicar exportaciones y desarrollar nuevas ciudades. Leer más
Este fue el comportamiento del euro durante los primeros minutos de la sesión bursátil
Eleonora Gosman, periodista especializada en política internacional desde Brasil, analizó en Ronda de Corresponsales (RDC) el escándalo que sacude a la Corte Suprema brasileña y las presuntas conexiones entre jueces, funcionarios y el banquero investigado. Leer más
Eleonora Gosman, periodista especializada en política internacional, analizó en diálogo con Ronda de Corresponsales (RDC), el crecimiento de Renan Santos como candidato presidencial en Brasil y las particularidades de su discurso dentro de la ultraderecha. Leer más
El crecimiento que convirtió a Brasil en una de las principales potencias agropecuarias mundiales no respondió a un único factor ni se produjo de un día para otro. Detrás del salto productivo de las últimas cuatro décadas hubo una combinación de seguridad sobre la propiedad privada, disponibilidad de tierras para expandir la frontera agrícola, financiamiento e inversión pública y privada en investigación y tecnología. Durante décadas, buena parte de la producción se concentró en el sur del país, pero desde los años ochenta comenzó a avanzar hacia el Centro-Oeste, una región que entonces funcionaba como nueva frontera agrícola y tenía tierras considerablemente más baratas.En un análisis presentado por Paula Szenkman, directora de Desarrollo Económico del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) e Iván Ordóñez, economista especializado en agronegocios e investigador asociado de Cippec, se reconstruyó la transformación productiva brasileña y su impacto más allá del sector agropecuario. Uno de los puntos centrales del estudio es el desplazamiento territorial de la agricultura brasileña."Es un buen momento": invertirán US$100 millones para reactivar una histórica planta de molienda de girasolSegún los datos presentados, en el 2000 una hectárea agrícola en el Centro-Oeste costaba alrededor de 56% menos que en el sur de Brasil. En valores constantes de diciembre de 2025, el precio era de 3,4 mil reales por hectárea en el Centro-Oeste frente a 7,8 mil en el sur. Por tanto, destacaron que "esa diferencia incentivó el traslado de productores hacia nuevas zonas".Con el avance productivo, esa brecha comenzó a cerrarse. En 2024, el valor de la hectárea se ubicaba en 36.000 reales en el Centro-Oeste y en 41.800 reales en el sur, una diferencia del 16%. En 2000, en cambio, la distancia entre ambas regiones había alcanzado el 129%. El Centro-Oeste, que en los años ochenta representaba una proporción reducida de la superficie agrícola brasileña, pasó a concentrar alrededor del 45% del área sembrada, según explicó Ordóñez.La disponibilidad de tierra fue solo una parte de la transformación. "Durante un período de 25 años el productor brasileño obtuvo, en promedio y por hectárea de soja, una facturación cercana al doble de la registrada por el productor argentino", dimensionó. Esa diferencia, entre otros factores, está vinculada con las retenciones y las distorsiones cambiarias que afectaron a la producción local."Entre 2002 y 2025, por cada tonelada vendida, el productor argentino recibió en promedio el 60% de lo percibido por uno brasileño en soja, el 65% en maíz y el 72% en trigo; en soja, la facturación por hectárea argentina fue apenas el 53% de la brasileña", indicó.Esa diferencia terminó influyendo sobre las decisiones de inversión. Mientras en "Brasil se consolidó una agricultura orientada a reinvertir y expandir la producción", en la Argentina se desarrolló una estrategia más defensiva, con una menor exposición de capital y, en determinados casos, una reducción del uso de insumos.El tercer elemento que influyó fue el financiamiento. "A medida que aumentó la superficie sembrada brasileña, el volumen de crédito disponible creció a una velocidad todavía mayor, lo que implicó una expansión sostenida del financiamiento por hectárea durante aproximadamente dos décadas", destacó.Una de las herramientas fue la Cédula de Produto Rural (CPR), un mecanismo privado que permite utilizar como garantía la producción agrícola, incluso cultivos en pie. La posibilidad de respaldar el financiamiento con la propia cosecha redujo el riesgo para el acreedor y, según dijo, "ayudó a ampliar el mercado crediticio"."A esa herramienta se sumó el Crédito Rural, un programa público de subsidio de tasas de interés. De acuerdo con los cálculos expuestos por el economista, el costo promedio para el gobierno federal brasileño de esos subsidios fue de unos US$3000 millones anuales, equivalentes a cerca de US$53 por hectárea.Ordóñez contrastó esa cifra con lo ocurrido en la Argentina. Según precisó, en un período comparable el Estado argentino recaudó en promedio unos US$5000 millones por año solo por derechos de exportación vinculados con el agro.La cuarta condición fue la inversión en investigación, desarrollo y tecnología. La expansión desde el sur hacia el Cerrado implicaba trasladar cultivos como la soja y el maíz desde ambientes templados hacia zonas tropicales, con suelos ácidos y condiciones productivas diferentes. "En una primera etapa tuvieron un papel decisivo organismos públicos y asociaciones de productores", explicó Ordóñez. Posteriormente, con el crecimiento del negocio y un "marco de protección de la propiedad intelectual", aumentó la participación de las empresas. "El gasto en agroquímicos por hectárea pasó de alrededor de US$42 a unos US$240, mientras que también se duplicaron las dosis de fertilizantes utilizadas", dijo.En soja, entre los años 2000-2003 y 2020-2024, el rinde de las zonas tradicionales de Brasil pasó de 2,6 a 3,2 toneladas por hectárea, un incremento del 24%. En las regiones de frontera aumentó de 2,9 a 3,6 toneladas, un 23%. "En la Argentina, en el mismo esquema comparativo, la región tradicional pasó de 2,9 a 3,3 toneladas de soja por hectárea, un 14%, mientras que en la zona de frontera la variación fue de 1,8 a 1,9 toneladas, apenas un 2%", destacó.Las diferencias son todavía mayores en maíz. En las zonas de frontera brasileñas, el rendimiento pasó de 4,9 a 9,3 toneladas por hectárea, un salto del 89%. En la región tradicional de Brasil aumentó de 4,3 a 6,6 toneladas, un 52%. En la Argentina los incrementos fueron del 9% en la región tradicional y del 33% en las zonas de frontera. El efecto combinado de más superficie y mayor productividad produjo un cambio de escala. Según las cifras presentadas, "Brasil pasó de producir 15 millones de toneladas de soja en 1980 a 169 millones en 2025â?³. Del aumento total, unos 102 millones de toneladas, "el 66%, se explicaron por la expansión de la superficie, que pasó de 8,7 millones a 47,6 millones de hectáreas". Los restantes 52 millones de toneladas, el 34%, provinieron de la mejora de la productividad, que creció de 1700 a 3560 kilos por hectárea.En maíz ocurrió lo contrario. La cosecha aumentó de 20 millones de toneladas en 1980 a 132 millones en 2025, pero el 65% de ese crecimiento se originó en mejoras de productividad y el 35% restante, en una mayor superficie. "El rendimiento pasó de 1752 a 6122 kilos por hectárea, un incremento del 249%, mientras que el área sembrada aumentó 85%", destacó. Esa abundancia de granos permitió desarrollar un segundo escalón de agregado de valor: la producción de proteína animal. Agregó que el Centro-Oeste, por ejemplo, pasó de tener en 2002 un PBI per cápita de US$3200, 4% inferior al del Sudeste â??la región históricamente industrializada donde se encuentran San Pablo y Río de Janeiroâ??, a alcanzar US$12.400 en 2023, un nivel 11% superior al del Sudeste, que se ubicó en US$11.200."No es un derrame. El agro necesita un ecosistema para producir, no produce de manera aislada. Necesita que haya un banco, necesita que haya empresas de servicios, necesita que haya un lugar donde dormir", resumió.
Este fue el comportamiento de la divisa estadounidense durante los primeros minutos de la jornada
La divisa estadounidense experimentó un leve alza respecto a la jornada anterior
El activo experimentó un retroceso en comparación con la jornada anterior
En octubre, los ciudadanos brasileros deberán asistir a la votación que definirá al próximo mandatario del país y cobra relevancia saber quiénes son los candidatos a presidente.Los electores habilitados para votar por el padrón definitivo deberán asistir a las urnas para emitir el sufragio en las elecciones generales, que se celebrarán el próximo domingo 4 de octubre.En caso de que ninguno de los postulantes alcance un triunfo en primera vuelta, los candidatos con mayores votos se volverán a medir en la instancia de balotaje.Quiénes son los candidatos a presidente en Brasil 2026Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre:Luiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoQué se elige en BrasilLos electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años.Cómo se vota en Brasil 2026En las elecciones presidenciales se utilizará la urna electrónica, que se compone de dos terminales: el terminal de la autoridad de colegio electoral, en el que se identifica al votante y se le autoriza a votar (en algunos modelos, en los que se verifica la identidad del votante mediante datos biométricos), y el terminal del votante, en el que se registra numéricamente el voto.Qué dicen las últimas encuestas sobre las elecciones presidencialesSegún una encuesta publicada el lunes por el instituto Nexus, el líder del Partido de los Trabajadores cuenta con un 39% de las intenciones de voto frente al 33% del representante de la derecha Flávio Bolsonaro.En tercer lugar se ubica el outsider Augusto Cury, un psiquiatra que se presenta como una alternativa a la polarización entre izquierda y derecha y que sorprendió al crecer nueve puntos respecto al sondeo anterior del instituto hasta llegar al 11% de intención de voto. A Cury le siguen el conservador Ronaldo Caiado, con el 5%, el libertario Renan Santos, con el 3%, y el derechista Romeu Zema, con un 1%.Cuáles son las condiciones para un balotaje y cuándo se votaríaEn Brasil, si ningún candidato obtiene â? más del 50% de â? los votos válidos en la primera vuelta, los dos candidatos más votados pasan a un balotaje previsto para el 25 de octubre. En una eventual segunda vuelta, Lula registró el 46% y Bolsonaro el 45%, en empate técnico.
"Estos métodos tienen legitimación en la clase política que está dirigiendo actualmente los Estados Unidos", señaló el expresidente colombiano, que también señaló al secretario de Estado Marco Rubio
El Congreso aprobó una ley que amplía las facultades del Ejecutivo sobre minerales críticos y crea incentivos fiscales para empresas que procesen tierras raras dentro del país. La norma, que ahora deberá ser sancionada por Lula da Silva, apunta a evitar que Brasil sea solo exportador de materias primas.
La moneda europea experimentó un retroceso respecto a la jornada anterior