Hoy los brasileros deben asistir a las urnas para votar a su próximo presidente. Hay dos candidatos preferidos que, de acuerdo a las encuestas, deberán volver a medirse en balotaje: el actual mandatario Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) y Flávio Bolsonaro (Partido Liberal).Además, Brasil elige hoy gobernador en 26 estados y la renovación de la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.En una escuela de São Bernardo do Campo, a las afueras de São Paulo, el Presidente emitió el sufragio esta mañana y dijo ante la prensa: "Confío en la victoria y estoy seguro de que tenemos voz a nivel nacional. Estoy seguro de que podemos ganar las elecciones. Lo que está â??en juego es el futuro de Brasil".Así votó Lula da SilvaHoy se celebra en Brasil la votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador, y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.En total se votan 6 cargos:PresidenteGobernadorSenador (1° banca)Senador (2° banca)Diputado estadualDiputado federal
El mandatario se muestra expectante ante la potencial segunda vuelta por la presidencia del país vecino. La invitación del candidato de derecha, las críticas a Lula y los planes regionales
Brasil vive un domingo de elecciones en el que 180 millones de electores deberán decidir a su futuro presidente, además de gobernador en 26 estados y la renovación de la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. En ese clima asoman, principalmente, dos candidatos como los favoritos: el actual mandatario Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) y Flávio Bolsonaro (Partido Liberal).Los electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador, y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.En las elecciones presidenciales se utilizará la urna electrónica, que se compone de dos terminales: el terminal de la autoridad de colegio electoral, en el que se identifica al votante y se le autoriza a votar (en algunos modelos, en los que se verifica la identidad del votante mediante datos biométricos), y el terminal del votante, en el que se registra numéricamente el voto.
SAN PABLO.- En un clima de tranquilidad, más de 158 millones de brasileños habilitados para votar se acercaban este domingo a las urnas en unas elecciones que se anticipaban muy reñidas entre el actual mandatario y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, que busca su cuarto mandato presidencial -segundo consecutivo-, y el candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente condenado Jair Bolsonaro, Flavio Bolsonaro.Según la última encuesta de Datafolha publicada horas antes de los comicios el sábado, el presidente llevaba una tímida delantera con un 45% de intención de voto al senador, que reúne un 42%. Con menor margen, el sondeo de Quaest publicado minutos más tarde, mostraba a Lula con un 46% frente a Flavio Bolsonaro, con un 45%. Ninguno de los dos escenarios anticipa, no obstante, una victoria en primera vuelta, ya que ninguno de los candidatos superaría el 50% de los votos válidos. El balotaje está pautado para el 25 de octubre. Los demás candidatos, en tanto, aparecen muy por detrás de los dos principales contendientes. Según la encuesta de Datafolha, Ronaldo Caiado (PSD) reúne el 4% de las intenciones de voto, mientras que Renan Santos (Missão) y Augusto Cury (Avante) alcanzan el 3% cada uno. Romeu Zema (Novo), en tanto, no llega al 1%.Más allá de los números, en unas elecciones seguidas de cerca por Washington y con la posibilidad de profundizar el giro a la derecha en la región, ambas encuestas retratan un electorado profundamente polarizado y anticipan una definición ajustada en uno de los comicios más impredecibles desde el regreso de la democracia."Brasil necesita un cambio, Brasil no puede soportar tanto sufrimiento", dijo Flavio Bolsonaro a la prensa cuando votó poco después de que abrieran las urnas. "Nuestras encuestas internas muestran que superamos la primera vuelta hace tiempo", dijo Bolsonaro tras votar en Río de Janeiro, su estado natal, acompañado por su madre, Rogéria Bolsonaro, candidata a diputada. Una hora después votó Lula en una escuela de Sao Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo. "Lo que está â??en juego es el futuro de Brasil", dijo el mandatario, rodeado por otros candidatos de su espacio.Además de presidente, los brasileños también elegirán a 27 gobernadores estatales, a los 513 diputados y a 54 de los 81 senadores, además de legisladores estatales.Los centros de votación cerrarán a las 17 y a partir de ese momento comienza el conteo de las urnas electrónicas.Preocupaciones y desencanto"La inseguridad está muy difícil acá, en San Pablo y en todo Brasil, pero voté por Lula porque es el único que defiende los derechos de la gente. Yo soy abogada, y nadie mejor que él para defender a los servidores públicos", dijo a LA NACION Leticia, de 56 años, a la salida de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo Mackenzie, en el barrio de Higienópolis.Como Leticia, el 31% de los brasileños ubican a la violencia como su principal preocupación de cara a estas elecciones, según un sondeo de Quaest del mes pasado. Sin embargo, Brasil no necesariamente se volvió más violento en este último mandato de Lula. Según el último informe del Atlas da Violência, publicado este año, el país registró 42.590 homicidios en 2024, con una tasa de 20,1 cada 100.000 habitantes, el nivel más bajo de la serie iniciada en 2014. No obstante, según dijo a LA NACION el perito criminalista y especialista en seguridad pública José Ricardo Bandeira, la mejora de los indicadores de violencia letal convive con otro fenómeno que explica la preocupación de los brasileños.Según el experto, el problema se encuentra en el avance de grupos criminales como el Primer Comando Capital (PCC), originario de San Pablo, y el Comando Vermelho (CV), surgido en Río de Janeiro, que "ampliaron su presencia territorial y sus conexiones internacionales y, sobre todo, su capacidad económica".A la violencia, según la misma encuesta de Quaest, le siguen entre las preocupaciones de los brasieños la economía, mencionada por el 16% de los encuestados, y la salud y la corrupción, ambas con 14%, temas que también surge entre los votantes este domingo."Hay que bajar los impuestos en Brasil. Este país tiene demasiada carga para los negocios y con este gobierno eso no va a cambiar, por eso voté por Bolsonaro", dijo a LA NACION Manuel, de 37 años. "Soy médica de un hospital público, y quiero seguir siéndolo, por eso voté a Lula. El mayor problema de Brasil es la corrupción, y Lula no es el mejor para arreglar eso, pero es mejor que el otro candidato en todo las áreas, en particular en la salud", dijo a LA NACION Alice, una joven de 27 años a la salida del mismo centro de votación.Su testimonio refleja una lógica que atraviesa a buena parte del electorado brasileño, en la que la decisión de a quien votar no pasa tanto por una adhesión incondicional a un candidato como por el rechazo a su principal adversario. En una contienda dominada por dos figuras que concentran buena parte de las preferencias y los rechazos, el voto negativo también se convirtió en un factor determinante.Según una encuesta de Datafolha publicada en septiembre, tanto Lula como Flavio Bolsonaro son rechazados por el 46% de los entrevistados. Es decir, que casi la mitad del país no votaría por el candidato contrario bajo ninguna circunstancia."Yo voté a Bolsonaro para que salgan Lula y todos estos bandidos del gobierno, y para que solucionen el STF", dijo a LA NACION Mariana, una mujer de unos 60 años, en referencia al Supremo Tribunal Federal, la máxima instancia judicial del país, sumergido en una profunda crisis.Las disputas judiciales que rodearon la contienda electoral, sumadas a los enfrentamientos entre los propios magistrados del STF, alimentaron las críticas de la oposición sobre una supuesta injerencia de la Justicia en la política.
El exministro de Economía publicó un mensaje en X durante la jornada electoral y acompañó su respaldo con las banderas de ambos países y un corazón rojo.
El líder del Frente Renovador utilizó sus redes sociales para ratificar su apoyo al mandatario brasileño, que busca su reelección
Este domingo puede quedar definido el próximo mandatario si alguna fórmula supera el 50% de los votos válidos. De lo contrario, los dos postulantes con mayor respaldo volverán a competir el 25 de octubre.
Más de 158 millones de brasileños definen el rumbo político este domingo. Las urnas abrieron a las 8 y cerrarán a las 17 (rige el mismo horario que en la Argentina). Las últimas encuestas muestran una disputa ajustada entre el actual presidente y el candidato del Partido Liberal. Leer más
El actual mandatario sufragó en San Pablo y el candidato del Partido Liberal lo hizo en Río de Janeiro. Ambos polarizan la disputa por la Presidencia, en una jornada que las encuestas dejaron en la inceridumbre casi del "margen de empate técnico". Leer más
El balance también reportó el secuestro de dinero y otros bienes. Las principales sospechas están vinculadas con la compra de votos y la propaganda electoral irregular.
Los dos candidatos tienen diferencias mínimas en los sondeos y el resultado es imprevisible también por el temor a una fuerte abstenciónSon las elecciones más ajustadas de la historia. Las encuestas anticipan un probable balotaje para el domingo 25 próximoLos brasileños votan además por gobernadores, la renovación de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado
Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar este domingo. Las urnas abren a las 8 y cierran a las 17 (rige el mismo horario que en la Argentina), mientras las últimas encuestas muestran una disputa ajustada entre el actual presidente y el candidato del Partido Liberal. Leer más
Casi 160 millones de brasileños están en condiciones de votar en la primera vuelta de las elecciones generales. Lula busca la reelección; el hijo del ex presidente intenta que la derecha vuelva al poder.
Las elecciones presidenciales en Brasil se celebran este domingo 4 de octubre y son de trascendencia para el escenario político de la región, por lo que resulta elemental conocer las claves para entender qué está en juego.En principio es necesario saber que se elegirá al próximo presidente y vice entre 13 fórmulas que compiten para llegar al Poder Ejecutivo y gobernar hasta 2030.Las claves para entender qué está en juego en las elecciones en BrasilEn la carrera a la presidencia, aunque se presentaron distintos espacios políticos, se destacan dos candidatos con mayor intención de votos: el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el referente del Partido Liberal Flávio Bolsonaro.Pese a que ambos postulantes concentran las preferencias del electorado, ninguno de ellos cuenta con el suficiente caudal de votos para ganar en primera vuelta.Los electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente. Además, en 26 estados se elige gobernador y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.Cuáles son las fortalezas y debilidades de cada candidatoTal como informó LA NACION, los postulantes se destacan en algunos aspectos favorables y cuentan con déficits que les impiden escalar en la voluntad popular y ampliar las adhesiones con miras al próximo domingo.El presidente Lula da Silva busca la continuidad apoyado en la fortaleza del Nordeste, una coalición amplia y el manejo de la agenda gubernamental. Sin embargo, el oficialismo enfrenta un rechazo del 45%, una desaprobación de gestión del 40% y una merma significativa de su influencia en los estados clave del Sudeste. En la vereda contraria, Flávio Bolsonaro sostiene una candidatura marcada por la resiliencia tras superar crisis internas. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado, logró reducir la distancia electoral mediante una estrategia de comunicación centrada en el costo de vida y la seguridad.Cuándo sería la segunda vuelta presidencialEl balotaje es la instancia electoral que definiría al próximo presidente y vice de Brasil, dado que la elección general no contaría con un ganador claro de la contienda. En Brasil, la segunda vuelta o balotaje se celebra cuando ningún candidato obtiene más del 50% de los votos válidos. En esta instancia se aplica el mismo método de voto electrónico que en las elecciones generales, con la diferencia de que la votación se circunscribe a solo dos fórmulas.De mantenerse esta tendencia, en la que ninguno de los postulantes obtiene un triunfo en primera vuelta, se definirá la elección en un balotaje, que se llevará a cabo el domingo 25 de octubre.
Hoy, los ciudadanos barasileños habilitados para votar emitirán el sufragio en las elecciones generales que concentran la atención política de la región y por las que resulta importante saber cómo miden las encuestas entre Lula y Bolsonaro Jr. hoy, domingo 4 de octubre. Aunque se presentan 13 espacios políticos, el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el opositor Flávio Bolsonaro concentran la mayor parte de la intención de voto de la ciudadanía.Los últimos relevamientos marcan que ambos candidatos reúnen el mayor número de voluntades pero, hasta el momento, ninguno saca la suficiente ventaja como para consagrarse en la primera vuelta.Así miden las encuestas entre Lula y Bolsonaro Jr. hoy, domingo 4 de octubre Tomando como referencia la publicación de los últimos sondeos de Datafolha, difundidos el jueves 1 de octubre, Lula da Silva alcanza un 42% de las preferencias, mientras que Flávio Bolsonaro suma un 38%. Este estudio, encargado por el diario O Globo, ratifica una diferencia de cuatro puntos porcentuales entre ambos competidores, tendencia que se mantiene estable tras los últimos relevamientos de esa consultora.De acuerdo al análisis técnico, la encuesta de Datafolha se realizó en base a 2.506 entrevistas entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre en todo Brasil, distribuidas en 152 municipios. El margen de error máximo para la muestra total es de dos puntos porcentuales, con un nivel de confianza del 95%.Las proyecciones indican que ningún postulante logrará el triunfo en primera vuelta, motivo por el cual el próximo presidente de Brasil se definirá en una segunda instancia el 25 de octubre. Otro estudio presentado por la encuestadora Quaest el pasado lunes 28 de septiembre registraba una brecha de cinco puntos, con Lula en 39% y Bolsonaro en 34%.Quiénes son los candidatos a presidente de Brasil en las elecciones 2026Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileñoClariana BaraoDemocracia CristianaLeonardo AvalanchePartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularQué se vota en Brasil hoy domingoLa jornada electoral de hoy convoca a los ciudadanos a elegir al presidente y al vicepresidente que comandarán los destinos de Brasil durante los próximos cuatro años. El proceso también contempla la renovación de cargos clave en todo el territorio nacional; los electores votan gobernadores en 26 estados, la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Cómo se vota en Brasil 2026En las elecciones presidenciales se utiliza la urna electrónica, que se compone de dos terminales: la terminal de la autoridad de colegio electoral, en la que se identifica al votante y se le autoriza a votar, y la terminal del votante, en la que se registra numéricamente el voto.
El sistema electoral de Brasil establece un horario determinado para la jornada democrática de este domingo 4 de octubre. Según lo dispuesto por el Tribunal Superior Eleitoral (TSE), las mesas abren a las 8 de la mañana y cierran a las 17:00 horas en el horario oficial de Brasilia. Esta franja horaria rige de forma unificada en todo el territorio nacional. Cabe aclarar que, entre Argentina y Brasil, no hay diferencia horaria. Las autoridades electorales informaron, mientras tanto, una normativa clave para los ciudadanos presentes en los establecimientos al cumplirse el horario de clausura: aquellos electores que ya aguarden en las filas al momento del corte recibirán una contraseña específica, la cual habilita la emisión de sufragio pese a la hora vencida.En cuanto a los ciudadanos brasileños residentes en el extranjero, las reglas varían según las sedes consulares u oficiales correspondientes al país de residencia. Para quienes votan desde la Argentina, el proceso exige el uso de la documentación emitida por el sistema Título Net Exterior. La Embajada de Brasil en Buenos Aires, ubicada en Cerrito 1350, funciona como centro de votación en el horario de 8 a 17 horas, siempre que el votante cumpliera con el registro de empadronamiento previo al 7 de mayo, fecha límite impuesta por el Tribunal Electoral.La elección actual resulta decisiva para el país, donde el electorado elige al próximo presidente y vicepresidente por un mandato de cuatro años, además de renovar la totalidad de la Cámara de Diputados, un tercio del Senado y los cargos de gobernador en 26 estados. El actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, compite frente al senador Flávio Bolsonaro y otros candidatos. El panorama electoral refleja una paridad técnica, mientras que los sondeos recientes de AtlasIntel/Bloomberg marcan una diferencia mínima de apenas 0,1 puntos porcentuales en una eventual segunda vuelta, con un 47,7% para Bolsonaro contra un 47,6% para Lula.Debido a que ninguna de las fórmulas parece alcanzar el 50% de los votos válidos requerido para un triunfo directo, la legislación brasileña prevé la instancia de balotaje para el 25 de octubre, fecha en la que se aplicará el mismo método de voto electrónico. El sistema de votación emplea urnas electrónicas compuestas por dos terminales. La primera terminal identifica al votante y autoriza su participación, proceso que incluye en ciertos casos la verificación mediante datos biométricos. La segunda terminal registra de manera numérica la elección del ciudadano.Este mecanismo busca celeridad y transparencia en el escrutinio de los más de 158.000.000 de electores habilitados en todo el país. La jornada también estuvo marcada por la atención de las autoridades de inteligencia respecto a reportes sobre una supuesta injerencia externa de Estados Unidos y Rusia, situación que motivó la intervención de delegaciones de Francia y Alemania. Mientras el país aguarda los resultados, la atención se centra en la concurrencia a las urnas hasta el límite horario previsto, momento en el cual comenzará el conteo oficial que determinará si el próximo presidente se define hoy o en la contienda de octubre.
Las elecciones presidenciales en Brasil de este domingo 4 de octubre encontrará a muchos brasileños residiendo en la Argentina y quienes deseen participar del acto electoral deben saber la modalidad del voto en el exterior para las elecciones generales.Es importante recalcar que los ciudadanos que desearan participar de los comicios, debían anotarse en un registro de empadronamiento y descargar el título de elector, que es el paso más importante para poder votar el domingo. Había tiempo para hacerlo hasta el 7 de mayo. Esto implica que quienes no hayan realizado este trámite, no podrán votar.Las elecciones generales, que se celebran el próximo domingo 4 de octubre, definirán al mandatario que comandará los destinos del país por los próximos cuatro años.¿Cómo votan los brasileños residentes en la Argentina?Las elecciones en el extranjero son organizadas por el Tribunal Electoral de Brasilia y se llevan a cabo en otros países con el apoyo de los Consulados y Embajadas de Brasil. El Código Electoral estipula un mínimo de 30 votantes como condición para establecer mesas electorales en el extranjero. Preferiblemente, las mesas electorales funcionarán en sedes de embajadas, oficinas consulares o lugares donde se presten servicios del gobierno brasileño. Los pasos para votar desde el exterior para las elecciones en BrasilLos servicios electorales se solicitan a través del sistema en línea Título Net Exterior, desarrollado y mantenido por el Tribunal Electoral. Para poder adquirir el documento, es necesario bajar la aplicación, en este link.En esta instancia se puede elegir entre: obtener una primera tarjeta de registro de votante, transferir el registro de votante, actualizar datos y regularizar una tarjeta de registro de votante cancelada. Cabe aclarar que todas las opciones estuvieron habilitadas hasta el 7 de mayo, y ya no se encuentran disponibles.La normativa brasilera señala que en años electorales, "la revisión solo puede solicitarse hasta 151 días antes de la fecha de las elecciones, ya que el censo electoral se cierra al inicio de este período".El análisis y la validación de estas solicitudes correrán a cargo del Registro Electoral en el Distrito Federal.Los votantes que necesiten demostrar su conformidad con el Tribunal Electoral pueden obtener un certificado de autorización electoral en línea.Quienes hayan realizado los pasos precedentes, el día de la votación deberán presentar el comprobante de título emitido y la documentación pertinente, en el horario y lugar indicado:Elecciones generales: domingo 4 de octubre de 8 a 17 horas.Segunda vuelta: domingo 25 de octubre de 8 a 17 horas.Ubicación: Embajada de Brasil en Buenos Aires, Cerrito 1350, CABA.Quiénes son los candidatos a presidente en Brasil 2026Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileroClariana BaraoDemocracia CristianaLeonardo AvalanchePartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularQué se elige en BrasilLos electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador, y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.Cómo se vota en Brasil 2026En las elecciones presidenciales se utilizará la urna electrónica, que se compone de dos terminales: la terminal de la autoridad de colegio electoral, en la que se identifica al votante y se le autoriza a votar (en algunos modelos, en los que se verifica la identidad del votante mediante datos biométricos), y la terminal del votante, en la que se registra numéricamente el voto.Qué dicen las últimas encuestas sobre las elecciones presidencialesLa más reciente encuesta de Quaest, que corresponde al lunes 28 de septiembre, ubica a Lula da Silva, con 39%, y Flavio Bolsonaro, con 34%, de las proyecciones del electorado. La encuesta indica que ahora la diferencia entre ambos postulantes es de cinco puntos, cuando en la semanas previas se llevaban apenas tres.Debido a que ninguno de los candidatos obtendría un triunfo en primera vuelta, se espera que la presidencia se defina en la instancia de balotaje o segunda vuelta, el 25 de octubre.En un escenario de balotaje, Quaest puntualiza que Da Silva y Bolsonaro obtendrían un 42% cada uno, marcando una paridad reñida entre ambos candidatos a ocupar el máximo cargo del Poder Ejecutivo.
El domingo 4 de octubre se celebran las elecciones en Brasil. En el acto electoral se elegirán al próximo presidente y vice que comandarán los destinos del país por los siguientes cuatro años. A raíz de la dimensión de este evento, muchos ciudadanos se preguntan a qué hora abren los comicios.Las elecciones generales del próximo domingo cuentan con el horario de votación de 8 a 17. Así, dentro de este margen prestablecido, los ciudadanos podrán emitir su sufragio.Por otra parte, los electores que residen en la Argentina y deseaban participar de los comicios debían anotarse en un registro de empadronamiento y descargar el título de elector, que es el paso más importante para poder votar el domingo. Había tiempo para hacerlo hasta el 7 de mayo. Esto implica que quienes no hayan realizado este trámite, no podrán votar.Los votantes brasileros que votan desde la Argentina y que necesiten demostrar su conformidad con el Tribunal Electoral pueden obtener un certificado de autorización electoral en línea. Quienes hayan realizado los pasos precedentes, el día de la votación deberán presentar el comprobante de título emitido y la documentación pertinente, de 8 a 17 en la Embajada de Brasil en Buenos Aires, Cerrito 1350, CABA.En esta ocasión el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el referente del Partido Liberal Flávio Bolsonaro, compiten por el máximo cargo del Poder Ejecutivo y entre ambos, según las últimas mediciones, hay diferencia de cinco puntos porcentuales, lo que implica que ninguno alcanzará el triunfo en primera vuelta.Cuándo son las elecciones en Brasil 2026: fecha, horarios y las claves de una votación reñidaLa votación general en Brasil se lleva a cabo este domingo 4 de octubre y se espera que emitan sus voto alrededor de 158.000.000 de electores en todo el país.En Brasil, la segunda vuelta o balotaje se celebra cuando ningún candidato obtiene más del 50% de los votos válidos. En esta instancia se aplica el mismo método de voto electrónico que en la elecciones generales, con la diferencia de que la votación se circunscribe a solo dos fórmulas.De mantenerse esta tendencia, se definirá la elección en un balotaje, que se llevará a cabo el domingo 25 de octubre.Qué se elige en Brasil 2026Los electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.Cómo se vota en Brasil 2026En las elecciones presidenciales se utilizará la urna electrónica, que se compone de dos terminales: la terminal de la autoridad de colegio electoral, en el que se identifica al votante y se le autoriza a votar (en algunos modelos, en los que se verifica la identidad del votante mediante datos biométricos), y la terminal del votante, en el que se registra numéricamente el voto.Quiénes son los candidatos a presidente de Brasil en las elecciones 2026Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileroClariana BaraoDemocracia CristianaLeonardo AvalanchePartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad Popular
En las semanas previas a la primera vuelta de la elección presidencial brasileña, el equipo de asesores internacionales del presidente Luiz Inacio Lula da Silva coordinó tres llamadas a presidentes extranjeros: la primera fue a Xi Jinping, de China, a fines de julio; luego le siguió el mandatario ruso, Vladimir Putin, a principios de agosto; y, finalmente, el 21 de agosto, el jefe de Estado brasileño estuvo alrededor de una hora y veinte minutos conversando por teléfono con Donald Trump. En los tres llamados -reveló el presidente y candidato a un cuarto mandato-, Lula les dijo a los mandatarios que era necesario hacer más eficiente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas frente a los grandes conflictos bélicos globales, un espacio donde Brasil busca ocupar un asiento permanente desde que Lula fue elegido por primera vez en 2002. Esencialmente, se refirió a las guerras entre Ucrania y Rusia, y al peligroso escenario que se vive en Medio Oriente.Hoy, Brasil es uno de los principales defensores del multilateralismo en el llamado Sur Global, en momentos en que el multilateralismo enfrenta un fuerte ataque por parte de Trump y sus aliados en diferentes regiones del mundo. El resultado de la elección brasileña, por lo tanto, no es importante solo para Brasil. La disputa entre Lula y Flavio Bolsonaro -quien, en caso de victoria, se alineará con los Estados Unidos de Trump- podría representar una derrota para quienes defienden el rol de los organismos multilaterales y, en consecuencia, el fortalecimiento de un grupo de países que considera que estos organismos son parte de un mundo en decadencia y defienden un nuevo orden, sin las reglas que el mundo conoce desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.Cuando se habla de ataques a organismos y organizaciones multilaterales, no debe pensarse solamente en las Naciones Unidas y todo lo que funciona dentro de su órbita. Los críticos del multilateralismo también miran, por ejemplo, a la Corte Penal Internacional (CPI), un tribunal independiente y permanente con sede en La Haya que juzga a personas acusadas de genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La CPI, que se rige por el Estatuto de Roma -un tratado internacional aprobado en 1998, firmado por Estados Unidos en el año 2000 pero nunca ratificado por ese país, y que comenzó a regir en 2002-, enfrenta severas sanciones políticas y financieras por parte del gobierno de Trump.La intención de Estados Unidos y de aliados como Israel es conseguir que los países de la región se retiren de la CPI. En América Latina y el Caribe, 28 países ratificaron el Estatuto de Roma y son miembros del tribunal, lo que transforma a la región en una de las más importantes dentro del organismo internacional. Recientemente, Venezuela, bajo fuertes presiones de la Casa Blanca, anunció su retiro de la institución, un proceso que puede demorar alrededor de un año. Pero Trump quiere más, y no es el único. Según dijeron a LA NACION fuentes diplomáticas paraguayas, en un encuentro realizado en septiembre en paralelo a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, les pidió a los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; de Ecuador, Daniel Noboa; y de Bolivia, Rodrigo Paz, seguir los pasos de la venezolana Delcy Rodríguez. Para Peña, afirmó la fuente diplomática paraguaya, no será nada sencillo abandonar la CPI: en su país se necesita mayoría absoluta en el Parlamento y una ratificación mediante referéndum popular para modificar la participación del Estado en tratados internacionales.Las presiones se intensifican y, en este contexto, lo que pase en Brasil puede inclinar fuertemente la balanza a favor de los defensores del multilateralismo o, en caso de una victoria del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de aquellos que quieren debilitar organismos como las Naciones Unidas o la CPI.La relación con Estados Unidos e Israel daría un giro drástico en caso de que el joven Bolsonaro sea elegido presidente. La familia Bolsonaro tiene fuertes vínculos tanto con Trump como con Netanyahu. El exdiputado Eduardo Bolsonaro, condenado por el Supremo Tribunal Federal (STF) a cuatro años y dos meses de prisión por coacción en un proceso judicial y actualmente exiliado en los Estados Unidos, aseguró que, en caso de un triunfo de su hermano, él será el futuro canciller de Brasil y una de sus primeras medidas será trasladar la embajada del país en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.La idea es considerada extremadamente peligrosa por dirigentes de peso que apoyan la candidatura de Flavio Bolsonaro, y no está claro hasta qué punto Eduardo tendrá influencia en las decisiones que tomaría su hermano si llega a la presidencia. Lo que sí es evidente es que, de ser elegido, Flavio Bolsonaro enfrentará enormes presiones dentro de su propio gobierno -y de su familia- para que Brasil adopte posiciones y tome decisiones que ni siquiera su padre se animó a tomar cuando fue presidente.Difícil resistenciaEl resultado de la elección presidencial brasileña definirá si Brasil, en caso de que Lula siga en el poder, insiste en la defensa de los caminos diplomáticos para lidiar con los grandes conflictos globales o si, con el regreso de los Bolsonaro, se alinea con Estados Unidos e Israel. Entre los aliados de Flavio Bolsonaro existen algunos con visiones menos ideológicas y más pragmáticas; pero en un mundo y en una región donde las presiones de los Estados Unidos de Trump son cada vez más agresivas, resistir es cada vez más difícil.El Escudo de las Américas, del cual el Brasil de Lula no participa, puede servir de ejemplo. Esta alianza regional en materia de seguridad está creciendo y fortaleciéndose a un ritmo acelerado. Los países que adhirieron al escudo lo hicieron atraídos por el incentivo de la ayuda de los Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Para naciones como Ecuador, que enfrenta la más grave crisis de seguridad de su historia, dar esta batalla en soledad es muy difícil. El gobierno de Noboa realiza operaciones contra grupos criminales con la presencia de militares estadounidenses en territorio ecuatoriano sin grandes resistencias sociales. Lo mismo podría ocurrir en breve en Colombia, donde el presidente Abelardo de la Espriella puso la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado entre sus principales prioridades. Para estos países, contar con el apoyo de los Estados Unidos es fundamental, y decirle que no a Trump tiene un precio muy alto. En este contexto, el riesgo de injerencia estadounidense en los asuntos internos de sus aliados latinoamericanos es grande.Hasta ahora, Brasil no es parte de este grupo de países. Lula lo resumió en su discurso en las Naciones Unidas recurriendo al título de un famoso libro escrito por el economista brasileño Paulo Nogueira Batista Jr.: Brasil no cabe en el patio trasero de nadie. ¿Qué pasaría si gana Flavio Bolsonaro? Si dependiera de la familia Bolsonaro, su país pasaría a integrar el escudo trumpista. Habría que ver, entonces, cuál sería la posición de los militares brasileños, quienes impidieron durante el gobierno de Jair Bolsonaro cualquier tipo de intervención militar en la Venezuela gobernada por Nicolás Maduro, tal como les pedía Trump. La soberanía es una causa muy fuerte en las Fuerzas Armadas brasileñas.Las elecciones brasileñas de 2026 ocurren en un mundo muy diferente al de 2022. En aquel momento, Lula prometió que Brasil volvería a la comunidad internacional después de cuatro años en los que el gobierno de Jair Bolsonaro acumuló conflictos y frenó acuerdos; entre ellos, el que finalmente se firmó el año pasado entre el Mercosur y la Unión Europea, que el bloque europeo se había negado a suscribir mientras Bolsonaro fuera presidente debido a su política ambiental y su negacionismo científico durante la pandemia.Brasil volvió al mundo, recompuso vínculos y, con Lula, mantiene una relación tensa y difícil con Estados Unidos. Con Israel, el vínculo bilateral está congelado. Si las urnas le dan la victoria a Flavio Bolsonaro, Brasil cambiará de equipo, y ese giro repercutirá en las disputas globales de poder. Ninguna elección en América Latina ha sido tan importante para el mundo desde que Trump regresó al poder.
BRASILIA.- Brasil llega este domingo a las urnas como la pieza que falta en un mapa regional que, elección tras elección, se fue tiñendo de derecha. Después de Bolivia, Chile, Perú y Colombia, el gigante sudamericano define si el presidente Luiz Inacio Lula da Silva consigue a sus 80 años un cuarto mandato y queda como el último gran dique de la izquierda, o si el senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente preso por haber tramado un golpe de Estado, completa el giro bajo la mirada atenta de los Estados Unidos.Esa mirada dejó de ser una metáfora en las últimas horas. El viernes, Estados Unidos cerró su embajada en Brasilia y sus consulados en el país por una supuesta amenaza de bomba, que la Policía Federal investigó sin encontrar elementos que confirmaran el riesgo. La campaña de Lula pidió a la justicia electoral que el episodio se investigue como posible interferencia externa y atribuyó la orden al secretario de Estado, Marco Rubio. Donald Trump, que el jueves había definido la elección como "muy importante" para su país, avisó un día después que la seguirá de cerca.No fue la primera alarma. El jueves, la Abogacía General de la Unión (AGU) pidió a la Policía Federal y a la Procuraduría que investiguen si el Departamento de Estado norteamericano destinó un millón de dólares a organizaciones que actúan en Brasil contra el Supremo Tribunal Federal (STF). En el Palacio del Planalto sospechan, además, que la campaña de Flavio recibió financiamiento de una red de donantes cofundada por el vicepresidente estadounidense J.D. Vance. El senador lo niega.Lo que está en juego excede a Brasil. El país concentra cerca de la mitad del PBI y de la población de América del Sur y es, junto con México, el último gran contrapeso a una ola que en dos años llevó al poder a José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia, Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú, además de reelegir a Daniel Noboa en Ecuador y fortalecer a Javier Milei en las legislativas.La relación con Trump atravesó todo el camino hacia las elecciones en Brasil. La Casa Blanca impuso aranceles a productos brasileños y sanciones a funcionarios por lo que consideró una persecución contra Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de cárcel por la trama golpista que siguió a su derrota de 2022 y preso desde el año pasado. Inhabilitado, el expresidente ungió en diciembre a su hijo, a quien Trump recibió en mayo en la Casa Blanca y que en marzo, ante la conferencia conservadora CPAC, describió a Brasil como "el campo de batalla donde se disputará el futuro del hemisferio". Lula respondió con la bandera de la soberanía: "Brasil no cabe en el patio de nadie", dijo días atrás ante la ONU.El PT de Lula admite que ésta es la elección "más difícil de su historia". Nunca desde su primera victoria, en 2002, Lula llegó tan justo al día de la votación. Según el último sondeo de Datafolha, tiene 42% de intención de voto contra 38% de Flavio (45% a 42% en votos válidos), insuficiente para evitar el balotaje del 25 de octubre, donde aparecen en empate técnico: 47% a 46%. Hace cuatro años, a esta altura, le llevaba 14 puntos a Bolsonaro padre y terminó ganando la segunda vuelta por apenas dos millones de votos. Los dos cargan, además, con el mismo rechazo: 45% dice que no los votaría de ninguna manera.Lula, que gobernó entre 2003 y 2010 y volvió al poder en 2023, disputa su séptima elección presidencial. Flavio, de 45 años y senador por Río de Janeiro, la primera.Visiones encontradasLos programas reflejan dos modelos. Lula promete reducir la jornada laboral a 40 horas semanales sin baja de salario, sostener el aumento real del salario mínimo y los programas sociales, crear un Ministerio de Seguridad Pública y llegar a la deforestación cero en 2030. Flavio, inspirado en Milei, ofrece un "tijeretazo" al Estado, con recorte de ministerios y baja de impuestos. El hijo mayor del expresidente Bolsonaro sostiene una política de mano dura contra el crimen, con las facciones declaradas narcoterroristas y la construcción de cinco cárceles de máxima seguridad al estilo de El Salvador. Además, propone límites al poder del STF, y sus aliados prometen impulsar juicios políticos a magistrados.El protagonista inesperado de este ciclo electoral fue de hecho el Poder Judicial, que intervino en la campaña como nunca desde el regreso de la democracia. Todo empezó con la caída del Banco Master, del banquero preso Daniel Vorcaro. El escándalo salpicó a Flavio, que le había pedido 134 millones de reales (unos 26 millones de dólares) para una película sobre su padre, y a Alexandre de Moraes, el juez del STF que condenó a Jair Bolsonaro: el estudio de abogados de su esposa había firmado con el banco un contrato por 131 millones de reales (unos 25 millones de dólares).Un pedido de investigación contra Moraes, impulsado por un juez designado por Bolsonaro, partió al tribunal en dos bandos, y la pelea se trasladó a la campaña con fallos individuales y contradictorios. El jueves, una jueza electoral prohibió mostrar el atril vacío de Lula en el debate de TV Globo, al que había decidido no ir. Flavio se bajó denunciando censura y la emisora canceló el programa.Los dos favoritos no se cruzaron ni una vez. El senador pide ahora un "voto de bronca" contra los jueces y recuerda que el próximo presidente podrá nombrar a cuatro de los 11 miembros de la corte.Nada de eso entusiasmó a la calle. El 47% de los brasileños cree que la sociedad está menos interesada en esta elección que en 2022, según Datafolha. Analistas describen esta campaña como la menos movilizada desde el regreso de la democracia y, más que de apatía, hablan de "resaca": un votante que se involucró mucho en 2018 y 2022 y ahora está cansado.En la recta final, cada uno jugó a lo suyo. Lula, a evitar la abstención, con llamados a votar a los mayores de 70 años y a los más pobres, su base más fiel. Flavio, al voto útil de la derecha, para absorber a los candidatos menores y cerrar la elección en primera vuelta.Confianza En el comando de Lula hay alivio y optimismo, a partir de las medidas que el gobierno adoptó en las últimas semanas. A 17 días de la elección, el presidente firmó un aumento de 15% del Bolsa Familia, cuyo piso pasó de unos 115 a 132 dólares, y a nueve días prohibió las apuestas online. "Lula estaba estancado y Flavio venía en una leve suba. Pero se invirtieron las curvas", dijo a LA NACION una fuente de la campaña oficialista, que suma un tercer factor: la noticia falsa según la cual Flavio le quitaría a Nuestra Señora Aparecida el título de patrona de Brasil.La misma fuente admitió que lo más probable es un balotaje y señaló el punto más débil: "La abstención juega en contra nuestro, porque quien no va a votar generalmente es el elector de bajos ingresos".En el bolsonarismo la confianza es otra. "Si alguien tiene chances de ganar en primera vuelta es Flavio, no Lula", dijo a LA NACION Filipe Barros, diputado del núcleo duro bolsonarista y candidato a senador por Paraná, que asegura que en los sondeos internos el senador ya está al frente. "La gente dice que ahora va con Flavio porque la familia está endeudada, porque el hijo no consigue empleo, porque la carne está cara", contó.Pero aun un segundo puesto a pocos puntos de Lula no sería un mal resultado para el candidato opositor, admiten en reserva en el comando bolsonarista. "Los otros candidatos, por más que midan poco, son de derecha. Ninguno va a apoyar a Lula", razonan. Entre los cuatro que siguen a los favoritos sumaban unos XX puntos de los votos válidos.Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar entre las 8 y las 17, con urna electrónica, y elegirán también a los 27 gobernadores, dos tercios del Senado y toda la Cámara de Diputados.Para Leandro Gabiati, doctor en Ciencia Política y director de la consultora Dominium, en Brasilia, habrá que mirar dos cosas la noche del domingo. La primera, el nivel de abstención, que en 2022 rozó el 21%, más de 30 millones de personas que no votaron, en una disputa que en la segunda vuelta puede definirse por "un millón de votos o menos". La segunda, los resultados estaduales, sobre todo en San Pablo: si el gobernador Tarcísio de Freitas es reelegido el domingo, como anticipan los sondeos, habrá que ver si se compromete de lleno con la campaña de Flavio para un eventual balotaje o si lo acompaña solo en el discurso.El temor es lo que pueda venir después. En Brasil, la Justicia Electoral organiza la elección, la fiscaliza y proclama al ganador: el mismo poder que se desgastó en la campaña con interferencias excesivas deberá arbitrar un resultado que puede ser mínimo, y una eventual impugnación llegaría a un tribunal partido y con su legitimidad cuestionada, advierten analistas.
La elección presidencial llega atravesada por investigaciones que alcanzan a políticos, empresarios e instituciones como el Tribunal Supremo de Justicia. El caso Banco Master, sumado a la expansión del Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho muestran un problema que excede la disputa electoral entre Lula y el bolsonarismo: cómo controlar redes de dinero e influencia que al Estado y la economía. "Brasil atraviesa algo más profundo que una sucesión de escándalos", le dijo a PERFIL André Duffles, de Transparencia Internacional. Leer más
Las encuestas que anticipan que Lula y Flávio Bolsonaro salen 42% a 38%Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votarLos candidatos cerraron sus campañas este sábadoEn caso de balotaje, la fecha prevista es el 25 de octubreEn Brasil, si ningún candidato obtiene â? más del 50% de â? los votos válidos en la primera vuelta, los dos candidatos más votados pasan a un balotaje previsto para el 25 de octubre. En una eventual segunda vuelta, Lula registró el 46% y Bolsonaro el 45%, en empate técnico.Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileroClariana BaraoDemocracia CristianaPablo MarçalPartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularLos electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.
Este domingo 4 de octubre los brasileños se encaminan hacia una nueva elección presidencial donde el duelo central se dirimirá entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y el opositor Flávio Bolsonaro -del Partido Liberal (PL)-, quienes concentran la mayor parte de la intención de voto de la ciudadanía.Los relevamientos de las últimas horas ubicaron a ambos candidatos como los que reúnen el mayor número de voluntades y, hasta el momento, Lula saca una leve ventaja, aunque insuficiente para consagrarse en la primera vuelta.Según la encuesta más reciente realizada por Datafolha, publicada el viernes 2 de octubre, Lula da Silva alcanza un 45% de las preferencias, mientras que Flávio Bolsonaro suma un 40%. Estas cifras se estiman excluyendo los votos en blanco, nulos y los indecisos.Según el diario Folha de Sao Paulo, una semana atrás, Lula tenía el 43% y su rival el 39%. A la lista de candidatos presidenciales la completan Augusto Cury (Avante), con el 4%, y Ronaldo Caiado (PSD) y Renan Santos (Missão), con el 3% cada uno. Para el mismo medio, en una potencial segunda vuelta, sobre el total de votos, hay un empate técnico: 48% para el actual mandatario y 45% para el hijo del expresidente brasileño. Este último sondeo fue realizado entre el martes 29 de septiembre y el jueves 1º de octubre, donde se entrevistaron a 2506 electores en 152 municipios, con un margen de error de dos puntos.En ese sentido, según la encuesta realizada por Quaest publicada por O Globo, en el caso de un hipotético balotaje, el senador Bolsonaro cuenta con el 44% de la intención de voto, por delante del candidato del PT, que tiene el 42%.Qué se vota en Brasil este domingoLa jornada electoral del domingo convoca a los ciudadanos a elegir al presidente y al vicepresidente que comandarán los destinos de Brasil durante los próximos cuatro años. El proceso también contempla la renovación de cargos clave en todo el territorio nacional donde los electores votan gobernadores en 26 estados, la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.En el caso de que ningún candidato obtenga â? más del 50% de â? los votos válidos en la primera vuelta, los dos más votados pasan a un balotaje previsto para el 25 de octubre. En cuanto a la modalidad de sufragio, en las elecciones presidenciales brasileñas se utilizará la urna electrónica, que se compone de dos terminales: la de la autoridad de colegio electoral, en la que se identifica al votante y se le autoriza a votar, y la del votante, en la que se registra numéricamente el voto.En el caso de aquellos ciudadanos brasileños que residen en el exterior, las elecciones fuera de su territorio natal son organizadas por el Tribunal Electoral de Brasilia y se llevan a cabo en otros países con el apoyo de los Consulados y Embajadas de Brasil.El Código Electoral estipula un mínimo de 30 votantes como condición para establecer mesas electorales en el extranjero. Preferiblemente, las mesas electorales funcionarán en sedes de embajadas, oficinas consulares o lugares donde se presten servicios del gobierno brasileño.
Las urnas brasileñas definen el modelo frente a las grandes tecnológicas y el margen de autonomía soberana para el futuro de América Latina. Leer más
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. no detienen su marcha y alcanzan niveles récord en décadas. A simple vista, el componente real explica la mayor parte de este movimiento, relegando la expectativa de inflación a un segundo plano. La voraz competencia por el capital entre las compañías que quieren incorporar e implementar la IA en sus negocios choca con la necesidad de financiamiento del déficit fiscal estadounidense. Esperamos que la dinámica persista en el corto plazo.Elecciones en Brasil: moneda en el aireLa primera vuelta exhibe una elección polarizada entre Lula y Flavio Bolsonaro. A pesar de que las encuestas reflejan una situación reñida, los mercados de apuestas se fueron volcando a favor del hijo del expresidente. A simple vista, el consenso de mercado no espera grandes cambios ante una reelección de Lula, pero sí prevé una revaluación de los activos en caso de un triunfo bolsonarista. Un tema central para los portfolios con exposición a Brasil, pero también con impacto en la Argentina.Recalculando probabilidades en el riesgo paísUno de los grandes dilemas de la gran transición que atraviesa la economía argentina radica en la continuidad del modelo más allá de 2027. Dado el carácter crucial de este interrogante, no sorprende que buena parte de la agenda local esté focalizada en las variables económicas y el andar de los sectores más vinculados al frente político. Con las elecciones todavía a un año, el riesgo país trepó 125 puntos básicos desde fines de agosto y puso el foco en la fuente de financiamiento en 2027. ¿Habrá revancha en octubre?La fortaleza del peso puede persistirParadójicamente, la debilidad de la historia de crédito no se materializó por completo en el frente cambiario. El buen andar de la balanza comercial y la posibilidad de que parte de las colocaciones internacionales de septiembre (US$3167 millones) se liquiden en el corto plazo prometen cierta estabilidad cambiaria. La normalización de las tasas de fondeo y la visión constructiva del tipo de cambio favorecen al carry por encima de la historia de crédito para perfiles de inversión agresivos.
La medición de Datafolha muestra al presidente con 45% de los votos válidos frente al 42% del candidato del PL. La diferencia está dentro del margen de error y anticipa una definición ajustada. Leer más
El tema ganó lugar en los sondeos afectando la imagen de Bolsonaro y beneficiando a Lula, cuya aprobación entre los católicos avanzó del 45 al 50 por ciento, de acuerdo con Datafolha.
La fe es un protagonista más en la reñida contienda entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.La iglesia evangélica sigue ganando espacio en el país y su peso se hará notar en las urnas.
El presidente tiene 3 puntos frente a su rival, lo que garantizaría el balotajeEn la eventual segunda vuelta la ventaja del mandatario se reduce a solo un punto, 47% a 46%. Fuerte preocupación por la abstención.
El legislador del Partido Socialista estaba haciendo una videollamada con una radio argentina cuando un hombre le arrebató el teléfono. El momento quedó registrado por la propia transmisión. Leer más
El legislador del Partido Socialista estaba en San Pablo en plena videollamada cuando le arrebataron el celular.El ladrón quedó grabado. La reacción de Paulón.
Al menos diez dirigentes de distintas ramas del peronismo viajaron a Brasil para seguir las elecciones de este domingo, en las que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva buscará renovar su mandato frente a Flávio Bolsonaro, el candidato favorito de Javier Milei.Por identificación y por historia, el Partido Justicialista (PJ) anhela un triunfo del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT). Lula da Silva es un aliado histórico del kirchnerismo.Sería, además, el primer cimbronazo para la "ola azul" en Sudamérica en el último tiempo. Es que en poco más de un año, la derecha ganó en Bolivia (Rodrigo Paz), Chile (José Antonio Kast), Colombia (Abelardo de la Espriella) y Perú (Keiko Fujimori), y desplazó a gobiernos de tinte progresista. Hoy Brasil y Uruguay (Yamandú Orsi) resisten como los únicos bastiones del progresismo en la región.Asimismo, un triunfo de la izquierda en el país de mayor peso en Sudamérica podría dar respiro a un peronismo aún desorganizado de cara a las elecciones 2027.Aun así, en el PJ se muestran cautos. Confían en que Lula se impondrá, aunque creen que la definición llegará recién en el balotaje del 25 de octubre, en sintonía con lo que muestran las encuestas. Pero descartan que el resultado pueda alterar el rumbo de la campaña presidencial en la Argentina de 2027. Ni una reelección impulsaría al peronismo, ni una derrota lo condenaría a perder los comicios, consideran.Las delegacionesSegún pudo saber LA NACION, viajaron al menos diez referentes del peronismo en comitivas diferenciadas.Por el PJ nacional, "con el guiño de Cristina Kirchner", titular del partido, fueron el senador Eduardo "Wado" de Pedro; la diputada Roxana Monzón; el parlamentario del Mercosur Gabriel Fuks; y la secretaria de Integración Regional del partido, Soledad Magno.En San Pablo, junto a esta delegación, también se encuentran la diputada Victoria Tolosa Paz, del autodenominado "PJ federal", y el director provincial de Población bonaerense, Flavio Turne, quien se presentó como representante del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el sello interno del gobernador Axel Kicillof.De Pedro también viajó como representante del bloque Justicialista del Senado. Fue convocado por la Fundación Perseu Abramo, el brazo de investigación y elaboración programática del PT, y por la coalición que impulsa la reelección de Lula.En su entorno indicaron que hace tiempo mantiene una agenda de articulación con el PT en nombre del PJ y que tiene un vínculo "estrecho" con el presidente del partido, Edinho Silva.Por otra parte, una comitiva de diputados bonaerenses espera la jornada electoral en Río de Janeiro. Los legisladores provinciales viajaron en calidad de observadores invitados por distintos organismos internacionales y cumplen una agenda de capacitación previa a los comicios.La delegación incluye a cuatro referentes del peronismo: Soledad Alonso (La Cámpora), Alejandro Acerbo (MDF), Rubén Eslaiman (del Frente Renovador de Sergio Massa) y Cintia Romero (alineada con Juan Grabois). Con ellos también están diputados bonaerenses de otros espacios, como el radicalismo y Pro.Las expectativasLa expresión pública de apoyo a Lula da Silva más reciente fue de Kicillof. Ayer, en el cierre de su campaña, el brasileño mostró una remera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas", y el gobernador compartió esa imagen.Las Malvinas son argentinas ð??¦ð??· pic.twitter.com/3ltmdlRPGD— Axel Kicillof (@Kicillofok) October 2, 2026El líder del MDF y Lula estuvieron reunidos en abril pasado en Barcelona, España, durante la Movilización Global Progresista, un encuentro promovido por el presidente español, Pedro Sánchez.La gobernación bonaerense, sin embargo, no envió una delegación oficial para las elecciones: "Nunca lo hacemos. No creemos en la injerencia en la política interna de otro país", dijeron en el gabinete, en alusión al apoyo de Milei en Brasil a favor de Bolsonaro, que incluyó insultos a Lula y desató una crisis diplomática entre ambos Estados.En el kicillofismo aclararon que mantienen contacto con dirigentes y equipos de campaña del PT. "Esperamos ilusionados que le vaya bien. Es fundamental para América Latina que Brasil no caiga en un gobierno de derecha de vuelta", dijo la fuente consultada.Sobre el impacto local, en el entorno de Kicillof, quien trabaja en el armado de una posible candidatura presidencial, afirmaron que un triunfo de Lula no sería necesariamente un impulso de cara a la campaña, dado que no movería el voto argentino. "No veo que el peronismo se envalentone porque gane Lula", evaluaron. Sí lo consideran positivo para una eventual administración peronista.Una dirigente alineada con Cristina Kirchner coincidió con el diagnóstico: "Siempre es bienvenido el triunfo de dirigentes en América Latina que tengan un pensamiento nacional y popular y no de derecha. Nos pondríamos muy contentos con un triunfo de Lula. Abriría una bocanada de aire en toda América Latina". Pero también opinó que las elecciones en la Argentina las definirá la dinámica local: "la acción del peronismo de aquí en adelante" y el curso del gobierno libertario.El presidente de Brasil visitó en julio de 2025 a la expresidenta en San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad. Además, Cristina Kirchner sumó recientemente a su equipo de abogados a Rafael Valim, quien participó de la defensa de Lula en su causa por corrupción, para llevar el caso Vialidad -por el que fue condenada- a las Naciones Unidas.El Frente Renovador también tiene vínculos con el PT. En su entorno dijeron que el exministro de Economía "tiene afecto y una mirada común sobre cómo tiene que ser la relación entre Brasil y Argentina con Lula", y que aspira a que consiga su reelección.
El legislador socialista había viajado a San Pablo para apoyar la campaña de Lula Da Silva en las elecciones presidenciales del país vecino. La escena quedó registrada y se viralizó en las redes sociales
Un episodio inédito se registró en las últimas horas en Brasil y con un diputado nacional involucrado. Esteban Paulón, integrante del bloque de Provincias Unidas (PU) en la Cámara baja, brindaba una entrevista desde San Pablo por motivo de las elecciones presidenciales cuando un hombre lo sorprendió y le robó el celular. La transmisión siguió y la cara del delincuente quedó al descubierto. "Haciendo una nota radial en San Pablo me robaron el celu", publicó Paulón, junto al video de lo sucedido, por medio de X. El legislador había viajado a Brasil en los últimos días a raíz de las elecciones del domingo, que tienen a Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro como principales favoritos. El diputado se hallaba en conversación con Radio Rebelde y grababa para el stream mediante su celular cuando ocurrió el asalto. Solo segundos antes del robo, le estaba dando un cierre a su análisis, con elogios para el actual presidente brasileño.Así fue el robo a Paulón"Lula es uno de los pocos líderes internacionales que se le plantó a [Donald] Trump, a las Big Tech, a [Elon] Musk, a [Mark] Zuckerberg. Por eso también le suspendieron una semana las redes sociales en la campaña. Por eso hay una campaña brutal de inteligencia artificial y de campaña de desacreditación y desinformación", indicó.En la continuidad de su argumento, resaltó que funcionarios estadounidenses como el vicepresidente, James D. Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, estuvieron en la última semana apoyando "explícitamente" a otros candidatos."Así que con mucha fuerza, con mucha expectativa, con mucha esperanza, y esperemos que mañana el resultado sea positivo. Ojalá ganar en primera vuelta, y si no, quedar en una elección muy competitiva para la segunda vuelta", indicó. Tras el cierre de la idea, el periodista le agradeció por la entrevista y al instante la imagen del stream se dejó de ver. "La c.. de su madre", gritó Paulón. "Me robaron el celular la p.. que lo parió", lanzó.Sin embargo, la transmisión no se cortó y después de unos segundos en blanco, apareció la cara del ladrón. El joven llevaba una gorra roja, una remera blanca y parecía contar con un mochila grande que utilizan los repartidores de aplicación. "Estamos viendo cómo en vivo y en directo un brasileño, o un ciudadano que se hallaba ahí le robó el celular a Esteban Paulón", relató el periodista.
El destacado geógrafo analizó los escenarios muy diferentes que se abrirían en el país sudamericano con la continuidad de Lula en el gobierno o una eventual victoria de Flavio Bolsonaro.
La elección presidencial tendrá una primera vuelta el 4 de octubre y existe una fecha ya establecida para una eventual segunda votación.Para evitar el balotaje, uno de los candidatos deberá alcanzar la mayoría absoluta de los votos, sin contabilizar los votos blancos y nulos.
Trump, se sabe, es impredecible. Y cuál será su reacción ante una eventual victoria del mandatario socialista, si resulta muy ajustada, dispara conjeturas en el seno del gobierno brasileño, que también mira con recelo el cierre de la embajaba, que la Casa Blanca vinculó a "posibles atentados". Leer más
Programas sociales, educación, economía y la necesidad de un cambio político aparecen entre los principales motivos que explican el apoyo a los dos candidatos. Leer más
El operativo evitó que el paquete, oculto en el instrumento musical, saliera de Colombia mediante una empresa de envíos internacionales
La Casa Rosada considera que el presidente brasileño será el postulante más votado el domingo, aunque estima que la inercia del opositor podría resultar decisiva en una segunda instancia electoral. Las lecturas que se hacen con una posible victoria del candidato conservador y las medidas para este domingo
El Parlamento brasileño acumula un poder por encima del Ejecutivo que se afirma crecerá en estas elecciones que renueva diputados y dos tercios del SenadoTambién, se anticipa, crecerá el Partido Liberal del retador Flávio Bolsonaro
Las elecciones presidenciales en Brasil se llevan a cabo el domingo 4 de octubre y compiten 13 espacios políticos para ocupar el Poder Ejecutivo local, por lo que resulta relevante conocer a todos los candidatos para las elecciones de Brasil 2026.Estos son todos los candidatos para las elecciones de Brasil 2026Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileroClariana BaraoDemocracia CristianaLeonardo AvalanchePartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularQué se elige en BrasilLos electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador, y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.Cuáles son las condiciones para un balotaje y cuándo se votaríaEl balotaje es la instancia electoral que muy probablemente defina al próximo presidente y vice de Brasil, dado que la elección general no contará con un ganador claro de la contienda. En Brasil, la segunda vuelta o balotaje se celebra cuando ningún candidato obtiene más del 50% de los votos válidos. En esta instancia se aplica el mismo método de voto electrónico que en la elecciones generales, con la diferencia de que la votación se circunscribe a solo dos fórmulas.De mantenerse esta tendencia, en la que ninguno de los postulantes obtiene un triunfo en primera vuelta, se definirá la elección en un balotaje, que se llevará a cabo el domingo 25 de octubre.Qué dice la última encuesta sobre la intención de votos en BrasilEl trabajo de la consultora Quaest, que corresponde al lunes 28 de septiembre, indica que en la primera vuelta el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva cuenta con un 39%, y Flavio Bolsonaro, con 34%, para los comicios del domingo.La encuesta señala que ahora la diferencia entre ambos postulantes es de cinco puntos, cuando en la semanas previas se llevaban apenas tres.En tanto, en un escenario de balotaje, Quaest puntualiza que Da Silva y Bolsonaro obtendrían un 42% cada uno, marcando una paridad reñida entre ambos candidatos a ocupar el máximo cargo del Poder Ejecutivo.
Los comicios del 4 de octubre enfrentarán a Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, cuyas políticas sobre regulación financiera podrían modificar la inversión de Nubank en el país y su capacidad de expansión
El nuevo sondeo de Data Folha se difundirá por la tarde y será el último registro antes de la votación. El anterior de este jueves de esa empresa le dio 5 puntos de diferencia a favor a Lula en la primera vuelta y tres en la segunda, manteniendose el empateLos dos principales candidatos cierran sus campañas en San Pablo
Brasil vive la recta final hacia las elecciones presidenciales que se celebran este domingo 4 de octubre y el clima político se centra en el duelo entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el opositor Flávio Bolsonaro, quienes concentran la mayor parte de la intención de voto de la ciudadanía.Los relevamientos de los últimos meses ubicaron a ambos candidatos como los que reúnen el mayor número de voluntades y, hasta el momento, ninguno saca la suficiente ventaja como para consagrarse en la primera vuelta.Las encuestas que anticipan que Lula y Flávio Bolsonaro salen 42% a 38% Según la encuesta más reciente realizada por Datafolha, publicada el jueves 1 de octubre, Lula da Silva alcanza un 42% de las preferencias, mientras que Flávio Bolsonaro suma un 38%. Este estudio, encargado por el diario O Globo, ratifica una diferencia de cuatro puntos porcentuales entre ambos competidores, tendencia que se mantiene estable tras los últimos relevamientos de la consultora.El análisis técnico del sondeo abarcó a 2.506 personas entrevistadas entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre en 152 municipios de todo el país. La muestra posee un margen de error máximo de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. A pesar de los números, las proyecciones indican que ningún postulante logra el triunfo en primera vuelta, motivo por el cual el proceso electoral brasileño se definirá en una segunda instancia el 25 de octubre. Otro estudio presentado por la encuestadora Quaest el pasado lunes 28 de septiembre registraba una brecha de cinco puntos, con Lula en 39% y Bolsonaro en 34%.Qué se vota en Brasil este domingoLa jornada electoral del domingo convoca a los ciudadanos a elegir al presidente y al vicepresidente que comandarán los destinos de Brasil durante los próximos cuatro años. El proceso también contempla la renovación de cargos clave en todo el territorio nacional; los electores votan gobernadores en 26 estados, la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Quiénes son los candidatos a presidente de Brasil en las elecciones 2026Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasileño:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileñoClariana BaraoDemocracia CristianaLeonardo AvalanchePartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularCómo se vota en Brasil 2026En las elecciones presidenciales se utilizará la urna electrónica, que se compone de dos terminales: la terminal de la autoridad de colegio electoral, en la que se identifica al votante y se le autoriza a votar, y la terminal del votante, en la que se registra numéricamente el voto.
Los comicios marcaran un momento muy importante en la agenda política internacional de América Latina
El trámite de inscripción o regularización electoral venció el 7 de mayo y quienes no lo hayan realizado no podrán participar de los comicios.La votación será el 4 de octubre, de 8 a 17, en la Embajada brasileña ubicada en Cerrito 1350, Ciudad de Buenos Aires.
La disputa presidencial expone cambios profundos: nuevas derechas, reconfiguración del poder territorial y presiones internacionales
WASHINGTON.- En la catarata de anuncios publicitarios que inundaron los medios brasileños de cara a las elecciones del domingo, uno lanzado por la campaña del presidente Luiz Inacio Lula da Silva apuntó contra su principal rival, Flavio Bolsonaro, por ser "el candidato de Donald Trump", y advirtió que lo que en realidad busca el jefe de la Casa Blanca con ese respaldo es "colonizar Brasil, llevarse nuestras riquezas, robarnos el futuro y dejarnos en la miseria".El spot fue solo un eslabón más en la cadena de denuncias -incluso de Lula- contra el gobierno republicano de llevar a cabo una campaña de interferencia y presión en la política interna para favorecer al senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro en su duelo con el actual mandatario, en unos comicios trascendentales que resultarán una nueva prueba de fuego para la estrategia de Trump en América Latina. Cuando la semana pasada, en la sede de la ONU en Nueva York, mantuvo un breve encuentro con sus aliados regionales del Escudo de las Américas, entre ellos Javier Milei, el presidente norteamericano se ufanó de las "grandes victorias electorales" de algunos de los líderes a quienes les dio su "respaldo" en campaña."Creo que llevo un récord de nueve de nueve: todos aquellos a quienes apoyé, ganaron", destacó Trump, quien recordó especialmente el caso de Milei. Ahora, con su preferencia por Bolsonaro, va por su mayor apuesta para consolidar su bloque ideológico en esta nueva era de influencia estadounidense sobre América Latina: Brasil.Flávio Bolsonaro é o candidato do Trump.Quer entregar o nosso país e as nossas riquezas para os Estados Unidos. Se depender dele, o Brasil vira colônia de novo.Mas o Brasil só tem um dono: o povo brasileiro. pic.twitter.com/jOSJ83xcKb— Lula (@LulaOficial) September 25, 2026"Son comicios de gran importancia para la estrategia regional de Trump. Su manejo hiperideologizado de la diplomacia resulta en una situación en la que los dos países más grandes de América Latina, Brasil y México, mantienen relaciones tibias con la Casa Blanca y quedan fuera de su alianza de seguridad", señaló a LA NACION Benjamin Gedan, director de estudios latinoamericanos del Stimson Center, en Washington, y exdirector para América del Sur del Consejo de Seguridad Nacional en la administración de Barack Obama.Un eventual triunfo de Flavio Bolsonaro -en una batalla electoral que las encuestas anticipan muy ajustada- "cambiaría profundamente esa dinámica, al menos en términos simbólicos", señaló el experto. "Es tan MAGA como Milei e igualmente comprometido con asumir el rol de principal aliado sudamericano", añadió.Sin bien Trump no apoyó explícitamente a Flavio Bolsonaro, lo recibió este año en un encuentro privado en la Casa Blanca y dio otras señales de su predilección por el senador. En los actos de campaña del candidato del Partido Liberal (PL) suelen verse banderas de Estados Unidos e imágenes del presidente norteamericano.Este jueves, Trump afirmó que está siguiendo "muy de cerca" las elecciones en Brasil, a las que calificó de "muy importantes". Evitó menciones a Lula o Bolsonaro.#Eleição2026 - O presidente dos Estados Unidos, Donald Trump, afirmou nesta quinta-feira (1º) que está acompanhando "muito de perto" as eleições no Brasil. Ele disse ainda que o pleito brasileiro é "muito importante"."O Brasil é um país muito importante. É um ótimo país. Asâ?¦ pic.twitter.com/Ay97UyrlIT— g1 (@g1) October 1, 2026En campaña, el candidato de derecha prometió que, en caso de resultar vencedor, sumaría a Brasil al Escudo de las Américas, la coalición multinacional sobre seguridad regional lanzada en marzo por Trump con líderes afines; buscaría avanzar en una zona de libre comercio en el continente que incluya a Estados Unidos, y, a la vez, podría favorecer a la Casa Blanca en su pulseada con China para ampliar las cadenas de suministro de minerales críticos."Una victoria de Bolsonaro le daría a la administración Trump otro gobierno afín, sumándose a la creciente lista de líderes alineados con la Casa Blanca, ya sea por motivos transaccionales o ideológicos, en Colombia, Venezuela, Paraguay, la Argentina, Chile, Perú, República Dominicana, Honduras y Ecuador", escribió Christopher Sabatini, director del programa de América Latina del think tank Chatam House.De hecho, un gobierno de Bolsonaro probablemente adoptaría el enfoque de Trump en diversos temas, incluido un "planteo más beligerante frente al narcotráfico y las redes criminales transnacionales que operan en Brasil o desde allí", amplió. La victoria en junio del derechista Abelardo de la Espriella en Colombia, a quien Trump había respaldado, fue el último capítulo de su racha ganadora en la región, y un eventual éxito de Bolsonaro consolidaría su narrativa de una región que gira hacia la derecha y dejaría a México -bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum- casi aislado como contrapeso. "La política exterior de Washington está orientada a reafirmar el dominio en el hemisferio occidental y contener a potencias rivales. Brasil es, claro, importante para eso", explicó a LA NACION Bruna Santos, directora del Instituto Brasil, con sede en Washington, con una alusión elíptica a la creciente influencia china en la región durante los últimos años."Al concentrar la mitad del territorio, la población y la economía de América del Sur, Brasil, bajo la presidencia de Lula, actúa como el principal contrapeso diplomático, impulsando la autonomía estratégica y el multilateralismo desde del Sur Global. Una victoria de la oposición conservadora desplazaría al país de ese rol para integrarlo en el Escudo de las Américas, consolidando una red de gobiernos afines en la región", añadió.Bolsonaro ha defendido la iniciativa de Trump, y sostuvo que una integración le serviría a Brasil para "asfixiar financieramente" al crimen organizado. "¿Por qué no estamos? Porque hay un presidente que es condescendiente con los bandidos, que considera que todo está bien", fustigó.Washington y Brasilia mantienen una tensa relación marcada por los elevados aranceles impuestos por la administración Trump a las importaciones de productos brasileños, justificados sobre prácticas comerciales desleales, aunque fueran en represalia al proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022). El aliado del magnate enfrenta una condena de 27 años de prisión tras ser hallado culpable de planear un intento de golpe de Estado para impedir la investidura de Lula.El líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien a sus 80 años irá en busca de su cuarto mandato, acusó directamente a la administración Trump de usar su política arancelaria como un chantaje para interferir en los asuntos internos y la soberanía de Brasil. El Departamento de Estado norteamericano negó esas denuncias.Sin embargo, el jueves el gobierno de Lula les pidió a la Policía Federal (PF) y a la Procuraduría General de la República (PGR) que investiguen un posible financiamiento de la administración Trump a redes y organizaciones opositoras que actúan en Brasil con el objetivo de "interferir en el debate político e institucional brasileño y deslegitimar al Supremo Tribunal Federal".Consular Services in the U.S. Embassy and Consulates in Brazil will be suspended starting today, October 2 due to security concerns. U.S. citizens seeking emergency assistance during this time should not come to the Embassy, the Consulates, or other U.S. diplomatic facilities. Ifâ?¦ pic.twitter.com/Ybm2w88Dsx— Embaixada EUA Brasil (@EmbaixadaEUA) October 2, 2026En medio de ese clima enrarecido, Estados Unidos suspendió este viernes los servicios consulares en Brasil "por motivos de seguridad" -sin dar detalles-, y pidió a sus ciudadanos que no se dirijan a las sedes diplomáticas. Australia se sumó a la medida.En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, la semana pasada, Lula había advertido que "Brasil no cabe en el patio trasero de nadie", y alertó sobre las "tentaciones hegemónicas" de "la mayor potencia del mundo", un dardo directo a Estados Unidos.Para los especialistas, la estrategia de Trump respecto a las elecciones en Brasil y su preferencia por la candidatura de Flavio Bolsonaro también conlleva sus riesgos.Por un lado, porque en Brasil la injerencia del magnate no es popular. Según un sondeo de Datafolha, el 52% de los brasileños cree que Trump busca impulsar al senador con su política tarifaria, y el 51% de los consultados por Quaest considera que Bolsonaro apoyó el último arancel del 25% impuesto por Estados Unidos para perjudicar al gobierno de Lula."Para Trump, lo que está en juego en esta elección es si su cruzada contra la izquierda regional resiste a sus propios impulsos para perjudicar a otros países a través de los aranceles", señaló a LA NACION Marcos Falcone, analista para América Latina del Instituto Cato, en Washington."Sería muy bueno para él ganarse a Brasil como su principal aliado en América Latina, pero es difícil que eso pase si, al mismo tiempo, se empecina en tener políticas antiliberales y anti libre mercado. La pelea por los aranceles no beneficia, sino que perjudica a Bolsonaro", añadió.Esta semana, los ministros brasileños de Relaciones Exteriores y de Comercio, Mauro Vieira y Márcio Elias Rosa, se reunieron para limar asperezas con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, al margen de un encuentro del G-20 en Milwaukee.ImprevisibilidadSi Lula ganara las elecciones, el costo para el líder republicano sería más que simbólico. Brasil podría convertirse en el primer revés del injerencismo electoral de Trump en la región, justo en la mayor potencia latinoamericana y con el hijo de un aliado como candidato.En ese caso, apuntan los expertos, Lula saldría fortalecido y en mejor posición para negociar con Estados Unidos y, a la vez, con China, el mayor socio comercial del gigante sudamericano. ¿Cómo podría reaccionar Trump? Es una gran incógnita, sobre todo en un líder que ha hecho de su imprevisibilidad una marca registrada."Si ganara Lula, cabe esperar que Brasil mantenga el pragmatismo. Recientemente vimos anuncios en Milwaukee sobre la continuación de las negociaciones en los ámbitos comercial y de intercambios, incluyendo lo relativo a los aranceles", dijo a LA NACION Valentina Sader, experta en los vínculos entre Estados Unidos y Brasil del Centro Adrienne Arsht para América Latina, del Atlantic Council.Incluso ante un éxito de Flavio Bolsonaro los expertos apuntan que no debería esperarse un cambio copernicano y repentino en el vínculo entre Brasil y China (países que integran el Brics junto a Rusia, la India y Sudáfrica). El apartado dedicado a la política exterior del programa de gobierno del senador no menciona explícitamente al grupo."En muchos temas, incluso si ganara el candidato aliado a Trump, existirían fuertes resistencias del sector privado y del agronegocio brasileño para cortar vínculos comerciales con China o la Unión Europea, lo que impediría un alineamiento total o automático con Washington", señaló Santos.Gedan, por su parte, expresó que es importante "no sobredimensionar" el impacto que podría tener un cambio político en Brasil. "Trump ampliaría su apoyo regional entre los mandatarios, pero China seguiría siendo el socio económico más influyente de Brasil, con todo el peso geoestratégico que eso implica", agregó.Sader recordó que cuando Jair Bolsonaro y Trump coincidieron en las presidencias, mantenían una buena relación política y se lograron ciertos progresos en materia comercial y de inversión, pero "nada tan profundo como la colaboración que se observa actualmente" entre Estados Unidos y la Argentina."Ante un eventual triunfo de Flavio Bolsonaro, no creo que vayamos a ver cambios de tal magnitud", explicó.
En una contienda marcada por la extrema polarización, el territorio y la religión se consolidan como los ejes centrales que definirán el resultado entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro
El ruido más fuerte se apagó hace ya casi dos meses. Luego de apoyar, en la convención del Partido Liberal de San Pablo, la candidatura presidencial de su aliado Flávio Bolsonaro y atacar con insultos a su rival, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Javier Milei se llamó a silencio, y espació su respaldo al rival del mandatario brasileño en las elecciones del próximo domingo. Más allá de su decisión de no inmiscuirse de modo directo durante buena parte de la campaña -desde el Gobierno evitaron explicar las razones- Milei y todo el gobierno estarán atentos a los comicios del domingo, que podrían comenzar a definir si el país más grande del continente y socio principal del Mercosur se suma o no a la "ola azul" de gobiernos de derecha, o si permanece como un bastión de la izquierda, lejos del eje que lidera el presidente de Estados Unidos, Donald Trump."Hubo una decisión del Gobierno de no complicar más las cosas, aunque con Milei nunca se sabe", coinciden desde el Palacio San Martín e Itamaraty, la diplomacia brasileña. Con el vínculo reducido por decisión de Brasilia al nivel de encargados de negocios, y los embajadores de ambos países esperando instrucciones para regresar a sus puestos, los contactos institucionales continúan, pero está claro que la relación entre Milei y Lula ya no tiene retorno. "A nadie le conviene que esto escale. Ni a los empresarios, ni a los gobiernos", contó otra fuente que conoce de primera mano el vínculo bilateral. De todos modos, Milei volvió a atacar a Lula, sin la repercusión de episodios anteriores. En una entrevista con el diario francés Le Point, publicada esta semana, Milei volvió a acusar de "ladrón" a Lula da Silva, y expresó "grandes esperanzas de que mi amigo Flávio Bolsonaro gane las elecciones presidenciales de octubre para llevar adelante el saneamiento liberal indispensable". "¡Lula es un ladrón! Salió de prisión gracias a un vicio de forma administrativa orquestado por un juez cómplice", afirmó Milei durante la entrevista en relación al presidente brasileño, a quien no ve desde la cumbre de presidentes del Mercosur, en diciembre pasado, en Foz de Iguazú. Metido de lleno en la campaña por su reelección, en la que eligió a Trump como principal rival, Lula no le contestó directamente a Milei, y sólo aludió al "complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina" que se sumaron al Escudo de las Américas impulsado por el presidente norteamericano. "Milei no tuvo influencia en esta campaña, Lula prefirió pelearse con Trump", afirmó a este diario el periodista de Folha de San Pablo, Ricardo Della Coletta. "A nivel técnico se sigue trabajando y mucho", contesta una voz autorizada de la gestión libertaria. El (¿ex?) embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, a quien Brasil echó a principios de agosto, participó durante el fin de semana de la Feria Internacional de Turismo (FIT), que se desarrolló en la Rural, con la esperanza de regresar a Brasilia, cualquiera sea el resultado de la primera vuelta electoral. Lo mismo ocurre con Julio Bitelli, el embajador de Brasil en Buenos Aires, que aguarda nuevas instrucciones a partir de que el panorama electoral comience a aclararse.Las asperezas, con todo, siguen ganando la batalla. El 8 del mes pasado, y según pudo saber este diario, los hermanos Milei dieron la orden a sus funcionarios de no concurrir a los festejos por la independencia de Brasil, organizados en el Teatro Colón. Ningún alto funcionario argentino concurrió a la cita, salvo el sherpa argentino en el G20, Federico Pinedo; el diputado nacional karinista Sebastián Pareja y la ex canciller Diana Mondino, que parecían no haber sido avisados sobre el veto presidencial. "Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía", dijo entonces con tono tranquilo pero crítico Eduardo Uziel, el encargado de Negocios de Brasil en Argentina, en aquel festejo. Unos días antes, la presencia de representantes brasileños del Mercosur en la reunión del Grupo Mercado Común en el Palacio San Martín (trataron el acuerdo comercial y de inversiones con Vietnam) representaba una señal de "normalidad" en el vínculo, al menos en lo que hace a la agenda del bloque regional. La posterior reunión de cancilleres del Mercosur, en Montevideo, fue otro paso adelante en el camino de la lenta reconstrucción del vínculo, aunque la desconfianza mutua entre Milei y Lula da Silva siga vigente, y lo estará al menos hasta que las urnas decidan (en la primera vuelta o en el ballotage, el 25 de octubre) si el actual presidente o su desafiante derechista será el interlocutor del país en los próximos años.La falta de interlocutores del Gobierno con la gestión de Lula da Silva convierte a la elección en una apuesta a todo o nada por Bolsonaro. Una situación que Milei repetirá en otras elecciones clave, como la de Israel- su aliado Benjamín Netanyahu se jugará su continuidad el 27 de este mes, y no hay lazos con sus opositores-o la legislativa de Estados Unidos, donde Milei apuesta sin dobles lecturas al triunfo de los candidatos de Trump, y no tiene prácticamente contactos con el partido Demócrata. "Para la Argentina, el resultado no es neutro en el plano político: un nuevo mandato de Lula prolongaría la distancia con la Casa Rosada que caracterizó los últimos años, mientras que un triunfo de Bolsonaro abriría una etapa de mayor afinidad con el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, el comercio bilateral se mantiene firme pese al enfriamiento diplomático, porque responde a una lógica productiva, con el intercambio automotriz como columna vertebral, que los vaivenes de la política no alcanzan a alterar", sostuvo Gustavo Pérego, director de la consultora Abeceb que encabeza el exministro de Trabajo macrista Dante Sica.
El mayor socio del Mercosur Brasil llega a las elecciones con las finanzas públicas comprometidas: La deuda pública llegó a 100% del PBI, el déficit de la administración central a 10% del PBI y la actividad estancada
Las encuestas muestran a Luiz Inácio Lula da Silva con ventaja en la primera vuelta, pero cuando se simula un balotaje frente a Flávio Bolsonaro, el escenario es de empate técnico
El Fondo de Asistencia Laboral arranca el 1 de noviembre. Otros países resolvieron hace años el mismo problema, sus aciertos y errores dicen bastante sobre lo que nos puede pasar.
BRASILIA.- En la última semana de campaña, los jueces brasileños decidieron qué se podía publicar sobre un candidato, quién debía participar de un debate y hasta qué podía mostrarse en cámara. Lo hicieron con fallos individuales, desde dos cortes distintas, la electoral y el Supremo, y desautorizándose entre sí. Brasil elige este domingo presidente en una carrera cabeza a cabeza, después de una campaña en la que la Justicia intervino como nunca desde el regreso de la democracia y con sus máximos jueces divididos en dos bandos."Llegamos a un nivel de decisiones monocráticas, contradictorias, conflictivas e imprevisibles que esconden una disputa de poder interna dentro del Supremo como nunca se vio", dijo a LA NACION Leandro Gabiati, doctor en Ciencia Política y director de la consultora Dominium, que lleva 25 años en Brasilia.El episodio más ruidoso fue el de la noche del jueves. A horas del último debate presidencial, que la TV Globo organizaba sin interrupciones desde 2002, una jueza del Tribunal Superior Electoral (TSE) designada por Luiz Inacio Lula da Silva prohibió, a pedido del PT, mostrar el atril vacío del presidente, que había avisado que no iría.Poco después, Gilmar Mendes, el miembro más antiguo del Supremo Tribunal Federal (STF), ordenó sumar a Renan Santos, un candidato menor, crítico feroz del senador Flavio Bolsonaro, al que el presidente del TSE había dejado afuera. El senador denunció "censura" y se bajó. La emisora habló de "interferencia indebida" y canceló el debate.No siempre fue así. En 2022, los ataques del bolsonarismo encontraron a la corte unida detrás del juez Alexandre de Moraes, entonces al frente del tribunal electoral, recordó Marco Antonio Teixeira, politólogo de la Fundación Getulio Vargas (FGV). Lo que quebró este año al STF no fue la elección, sino un escándalo: el del Banco Master.La caída de la entidad de Daniel Vorcaro, investigada por fraude, expuso los vínculos del banquero con políticos y magistrados. Salpicó a Flavio, investigado por el dinero que le pidió, y también a Moraes, el juez que condenó a Jair Bolsonaro por intento de golpe: en el celular de Vorcaro aparecieron mensajes dirigidos a él que expusieron una presunta relación indebidamente próxima.Cuando André Mendonça, uno de los dos jueces nombrados por Bolsonaro y colega de Moraes, llevó ese caso al pleno del Supremo, la sesión del 15 de septiembre terminó en un cruce de insultos y el tribunal quedó partido. Desde entonces, la pelea se trasladó a la campaña con más claridad. La semana pasada, una orden de Mendonça para borrar publicaciones que atribuían falsamente a Flavio la intención de quitarle a Nuestra Señora de Aparecida el título de patrona de Brasil fue anulada por un juez, repuesta por otro y recortada por el tribunal electoral.Mendonça y Kassio Nunes Marques, el otro magistrado supremo designado por Bolsonaro, conducen hoy el TSE y lideran un ala del STF. En la otra, alineados con Moraes, Mendes y Flavio Dino revisan desde el Supremo las decisiones de un tribunal electoral que no integran. "No puede ser que cada ministro, como está pasando ahora, sea un Supremo", dijo Teixeira, para quien la sociedad ya ve a la corte del país dividida en bandos.La explicación para dicha división y diferentes decisiones que buscan favorecer o perjudicar a un candidato u otro no es necesariamente ideológica. "Más que una alianza entre jueces y el gobierno de Lula, hay acciones en defensa propia", sostuvo Gabiati. Un triunfo de Flavio con un Senado afín abriría, por ejemplo, la puerta al juicio político de Moraes, dañando a uno de los grupos.El botín judicial Además, en la elección presidencial se definirá un botín concreto: el próximo presidente podrá nombrar a cuatro de los 11 jueces del tribunal durante la próxima administración. Por eso el razonamiento vale también a la inversa: si gana Lula, el ala de Mendes se consolida por décadas.La cancelación del debate dejó a los dos favoritos, Lula y Flavio, sin cruzarse una sola vez. El presidente dio a la misma hora una entrevista a un podcast y dijo que espera ganar el domingo. Flavio, en cambio, convirtió el episodio en combustible: acusó al presidente de usar a "sus amigos en el Poder Judicial" y pidió un "voto de bronca" que le dé, además, la chance de nombrar a los próximos jueces del Supremo.Los cuestionamientos a la corte fueron una de las principales consignas de la oposición en toda la campaña, y su programa incluye el juicio político a jueces como Moraes."La cuestión del Poder Judicial, en especial del Supremo, se transformó sin sombra de dudas en el gran tema de estas elecciones", dijo a LA NACION Filipe Barros, diputado del núcleo duro bolsonarista y candidato a senador por el Partido Liberal (PL) por Paraná.Con mayoría en el Senado, anticipa Barros, será "inevitable" abrir procesos de destitución contra los jueces que, a su juicio, abusan de su poder. Y cuando se le pregunta si la Justicia tiene hoy legitimidad para resolver una eventual disputa electoral, responde sin vueltas: "No, no tiene".Lula rechaza la acusación de que los jueces nombrados por él estén actuando para favorecerlo. "Nunca pedí un favor", dijo el jueves en el podcast, y sostuvo que un presidente debe respetar la autonomía de cada poder. Aun así, se mostró dispuesto a discutir cómo se elige a los miembros de la corte y si deben tener mandato.La última encuesta de Datafolha, difundida el jueves, muestra una elección trabada. Lula tiene 42% y Flavio 38%, mientras que ningún otro candidato supera el 4%. En votos válidos, el presidente llega a 45%, a cinco puntos de evitar la segunda vuelta. El 82% dice tener su voto decidido.Por eso ni Gabiati ni Teixeira creen que el debate frustrado mueva la aguja. Para el balotaje del 25 de octubre, Datafolha marca un empate técnico: 48% a 45%. En 2022, Lula le ganó a Jair Bolsonaro por 1,8 puntos, la diferencia más estrecha desde el regreso de la democracia.El mayor riesgo institucional podría estar precisamente en esa segunda vuelta. En Brasil la Justicia Electoral no solo juzga, sino que organiza la elección, la fiscaliza y proclama al ganador. De esta forma, el poder que se desgastó durante la campaña será el mismo que deberá resolver cualquier disputa y reconocer un resultado que puede ser mínimo.El frente externo agrava la incertidumbre. Donald Trump dijo que sigue "bien de cerca" la elección. Si Washington pusiera en duda el resultado haciéndose eco de alguna contestación, la crisis podría escalar a un nivel regional, según analistas.Gabiati advirtió que, si algún juez de la corte llegara a desconocer el resultado electoral, nadie sabe qué podría pasar. "Estamos en una situación límite", dijo.
Este domingo se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, una contienda polarizada entre dos modelos contrapuestos: el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, que apuesta por la continuidad de su gestión, y Flavio Bolsonaro, referente del Partido Liberal (PL). Con una diferencia acotada en los sondeos, el desenlace permanece abierto y genera expectativas en la economía regional.Un informe de la Oficina de Inversiones de Cohen Aliados Financieros analizó que "Lula llega con el peso de una economía que perdió impulso". Entre los factores de desgaste se destacan las altas tasas de interés, el nivel de endeudamiento de los hogares y dos trimestres consecutivos de consumo negativo, a lo que se suman tensiones por las importaciones industriales, las denuncias en torno al líder del Partido de los Trabajadores (PT) y una caída en la confianza sobre el Supremo Tribunal Federal. Por lo tanto, observó que una reelección generaría una corrección sobre los activos brasileños, aunque no necesariamente abriría un escenario disruptivo porque "el mercado asumiría continuidad fiscal". "Flavio, por su parte, capitaliza el deseo de cambio y un contexto regional más inclinado a la derecha", puntualizó el documento. En ese sentido, adelantó una compresión de tasas y revaluación de activos domésticos ante la posibilidad de "un ajuste fiscal más rápido, una regla anclada en la deuda, menor presión impositiva y una agenda más favorable a privatizaciones e infraestructura". Ante esta contienda polarizada y peleada, es imposible no mirar cómo podría influir en el mercado argentino. "Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y es la economía más grande de la región. Por lo tanto, lo que sucede allí suele tener impacto en los mercados locales", sostuvo Andrés Reschini, titular de F2 Soluciones Financieras.No obstante, Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, señaló que no se espera "un cambio de tendencia permanente" en los activos locales ante el resultado de los comicios en el país vecino. "En cualquier caso, el mercado argentino seguirá estando mucho más condicionado por sus propios factores: acumulación de reservas, resultado fiscal, actividad económica, acceso al financiamiento y expectativas políticas hacia 2027. Brasil puede amplificar o amortiguar los movimientos, pero difícilmente reemplace a esos determinantes", aclaró. ¿Qué pasa si gana Lula?Una victoria del actual mandatario genera cautela en la plaza local. Camusso indicó que la respuesta del mercado dependerá de las señales fiscales que se den después de los comicios: "Si el mercado percibe más gasto, mayor déficit o una trayectoria creciente de la deuda, podrían subir las tasas brasileñas y debilitarse el real. Si, en cambio, presenta un programa fiscal creíble, la reacción podría ser bastante más moderada".En la misma línea, Reschini señaló que un triunfo del actual presidente brasileño no tendría un efecto positivo en el mercado argentino. De todos modos, seguirían pesando más la incertidumbre local y la complejidad del escenario global. Leonardo Chialva, socio de Delphos Investment, evaluó dos escenarios posibles:Si se da un triunfo ajustado (con una diferencia de entre 2% y 3%), posiblemente sea bien recibido por los inversores. Una ventaja superior al 5% recibiría una respuesta negativa, dado que la posibilidad de la continuidad de las políticas de Lula genera "una enorme preocupación en lo que es el déficit fiscal y la evolución de la deuda, que está en máximos de los últimos años". ¿Qué pasa si gana Bolsonaro?Los analistas coincidieron en que sería positivo para la Argentina si se impone el candidato del Partido Liberal (PL). "Podría provocar una primera reacción favorable si el mercado interpreta que habrá una agenda más promercado y una corrección fiscal creíble", observó Camusso. Significaría "un real más fuerte", lo que podría "mejorar el clima para los activos regionales".Dado que el candidato de derecha es afín al gobierno de Estados Unidos, Reschini afirmó que este resultado puede generar, en principio, mayor flujo de capitales hacia la economía brasileña y la expectativa de mayores acuerdos estratégicos con Argentina por el alineamiento ideológico de sus líderes. Por lo tanto, sería un puntapié para fortalecer al peso y los activos locales. De todos modos, la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico argentino "puede limitar un eventual efecto positivo"."Una elección con un triunfo de la derecha en Brasil debería pegar positivamente, dado que estamos a un año de la elección y vemos que los electores latinoamericanos siguen eligiendo candidatos de derecha", concluyó Chialva.
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MAR DEL PLATA.- El 62° Coloquio de IDEA se había propuesto discutir cómo la Argentina puede pasar de promesa a potencia. Con esa agenda, los ejecutivos de las principales empresas de consumo masivo, industria, servicios, finanzas, seguros, salud, construcción, petróleo y minería se mudaron durante tres días a esta ciudad. Pero en los pasillos se habló de otra cosa, de las elecciones presidenciales que se celebrarán dentro de un año. ¿Las ideas económicas de Javier Milei seguirán cuatro años más o volverá un gobierno parecido a los kirchnerismos anteriores? Esa pregunta frena hoy buena parte de las decisiones de inversión.Lo llamativo es que el país que va a las urnas es otro. Este domingo, Brasil elegirá presidente entre dos proyectos opuestos, el de Luiz Inácio Lula da Silva y el de Flávio Bolsonaro, y entre los ejecutivos con operaciones en ambos países nadie se mostró alarmado por el resultado. Los mercados reflejan esa calma. En lo que va del año, el riesgo país brasileño bajó 11%, de 200 a 178 puntos, mientras que el argentino subió 13%, de 569 a 650. Es cierto que Brasil tiene menos deuda externa y que la mayor parte de su deuda pública está en reales, algo que la Argentina todavía no puede replicar. Pero la diferencia también tiene historia. Según Invecq, entre los países de Sudamérica y México, la Argentina es la única que acumuló 20 recesiones en 45 años, más que cualquier otro, incluida Venezuela.¿Por qué Brasil no tiene la volatilidad argentina? LA NACION les hizo esa pregunta a empresarios con operaciones en ambos países. "Brasil tiene mayor independencia de poderes, un banco central independiente y un Congreso fuerte, que hacen menos bruscos los cambios de gobierno", respondió un empresario automotor. "Trabajé con el sector empresarial brasileño y ya tienen cosas predefinidas. ¿Es distinto Bolsonaro de Lula? Claro que es distinto, pero es poco diferenciador con respecto a la economía, con lo cual eso te da una continuidad", coincidió Alejandro Díaz, CEO de AmCham, la cámara que representa a las grandes empresas internacionales.Un banquero recurrió a una imagen que, según dijo, solía usar el expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou. "Tenemos que crear un modelo de país que nos permita discutir dentro de una autopista. Hay distintos carriles, se puede definir hasta qué pavimento se le pone para acelerar, pero no se puede tomar la colectora. Los inversores ya nos preguntan por la reelección, aunque falta un año. En otros países eso no pasa", señaló.El propio Lacalle Pou, invitado al Coloquio, dejó una definición sobre la Presidencia. "El presidente tiene como deber primario ser factor de unión y no de separación", dijo, y explicó que quien gana debe gobernar tanto para "el más fanático" de los propios como para aquel que "no me puede ni ver". La estabilidad, agregó, "no se construye con grandes recetas ni con grandes actos", sino "en dosis homeopáticas", y "alcanza su verdadero sentido cuando habilita el desarrollo y el bienestar de los habitantes".La misma advertencia llegó desde Washington. En la conferencia de prensa del jueves, la directora de Comunicación del FMI, Julie Kozack, sostuvo que el desafío es que el crecimiento, "que hasta ahora se concentró mayoritariamente en los sectores energético, minero y agrícola, se amplíe y se distribuya de manera más equitativa entre sectores y trabajadores".La semana coincidió con una ola de anuncios de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aunque la mayoría correspondió a petróleo y gas y se hizo desde París, en el marco de la Argentina Week, con la presencia de Milei, 13 gobernadores y los principales ministros. La excepción fue Toyota, que recibió la aprobación de su proyecto por US$1341 millones mientras la compañía estaba en Mar del Plata. "No son cosas excluyentes. Adherirse al RIGI le da a la empresa previsibilidad y beneficios fiscales, pero no necesariamente significa que se cumpla la velocidad de la inversión anunciada", explicó un ejecutivo. PacienciaLa respuesta oficial llegó desde París. Milei pidió paciencia y admitió que la inflación tarda en llegar a 0%, algo más en línea con lo que ocurrió en otras estabilizaciones. Según datos de Matías Surt, economista de Invecq que presentó en el Coloquio, a Brasil le llevó tres años alcanzar una inflación anual de un dígito; a Perú, 6,5; a Uruguay, 8,5; a México e Israel, 13, y a Chile, 20,5.La duda en el ambiente es si la paciencia llegará a las urnas. "Los inversores acompañan, los empresarios acompañan. La duda es si la gente acompaña, que es la que hizo el mayor esfuerzo", planteó el representante de un fondo de inversión con sede en Nueva York que viajó para tomarle el pulso al empresariado. Por ahora, dijo, su postura es de wait and see. "Hoy el mayor activo del Gobierno es que en la oposición no hay nadie. Pero eso se puede estructurar muy rápidamente", advirtió."Milei nos pide paciencia. ¿Hay espacio para la paciencia? No lo puedo decir yo, lo dirá la sociedad cuando tenga la opción de votar, en función de sus condiciones personales", dijo Díaz, que recordó que vivía en Chile en los años 80, cuando ese país definió un modelo que después ya no se discutió. "Si la Argentina no define un modelo acordado de país, vamos a necesitar más barquinazos para transitarlo", sostuvo.La que mostró mayor empatía fue la senadora Patricia Bullrich, que reclamó "velocidad" para que los cambios se verifiquen "en cada familia". "No podemos tener la industria caída, la construcción caída, el comercio caído y, por otro lado, los hidrocarburos, la pesca, el agro y la minería con porcentajes de crecimiento muy elevados", planteó.Los números le dan la razón. La industria y la construcción están más de 10% por debajo de 2022, el último pico, y el comercio, 3% abajo. El consumo masivo se ubica 15% por debajo de 2023 y este año apenas empató con 2025, pese al Mundial. Las ventas de acero, también 15% abajo de 2023, dejaron de caer, pero no se recuperan. En el sector automotor se esperaban 650.000 vehículos 0km para 2026 y ahora se proyectan 530.000. Los patentamientos caen 13% en el acumulado y la producción, 17%. "La suba de la morosidad frenó el crédito y la inversión no se aceleró como se esperaba tras las legislativas de 2025â?³, explicaron los ejecutivos del sector. Para 2027, las terminales prevén ventas por 500.000 unidades.
El ex asesor de Lula, Emir Sader, analizó el escenario electoral de Brasil, cuestionó el impacto del bolsonarismo y comparó el antipetismo brasileño con el antiperonismo argentino. Leer más
Este fue el comportamiento de la principal moneda europea durante los últimos minutos de este viernes
La divisa estadounidense experimentó un leve avance respecto a la jornada anterior
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En la previa de las elecciones en Brasil, Flávio Bolsonaro quedó involucrado en nuevas denuncias vinculadas al presunto desvío de fondos de enmiendas parlamentarias hacia una empresa que, según una investigación citada Ronda de Corresponsales, no existiría. Leer más
El dirigente bonaerense y observador electoral internacional Juan Carlos Juárez analiza los matices entre los comicios de ambos países, destacando que en Brasil el voto es 100% electrónico mediante urna digital con control biométrico. Leer más
Las elecciones presidenciales en Brasil se llevan a cabo este domingo 4 de octubre y los ciudadanos que estén habilitados para votar pueden conocer qué se proyecta del duelo Lula vs. Flávio Bolsonaro en Brasil 2026.El actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el opositor Flávio Bolsonaro son los que reúnen la mayor intención de votos del electorado, sin embargo ninguno de ellos obtendría un triunfo en primera vuelta.Qué se proyecta del duelo Lula vs. Flávio Bolsonaro en Brasil 2026La encuesta más recientes de Datafolha, que es encargada por el diario O Globo y fue publicada el jueves 1 de octubre, ubica a Lula da Silva en primer lugar, con 42%, y Flávio Bolsonaro, con 38%, de las proyecciones del electorado. La encuesta indica que ahora la diferencia entre ambos postulantes es de cuatro puntos, y se mantiene la brecha respecto del último relevamiento de la consultora.Debido a que ninguno de los candidatos obtendría un triunfo en primera vuelta, se espera que la presidencia se defina en la instancia de balotaje o segunda vuelta, el 25 de octubre.La encuesta de Datafolha se realizó en base a 2506 entrevistas entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre en todo Brasil, distribuidas en 152 municipios. El margen de error máximo para la muestra total es de dos puntos porcentuales, con un nivel de confianza del 95%.Otro estudio de la encuestadora Quaest, publicado el lunes 28 de septiembre, mostraba una diferencia de cinco puntos entre ambos postulantes con Lula obteniendo 39%, y Bolsonaro el 34%.Qué se elige en Brasil 2026Los electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.Quiénes son los candidatos a presidente de Brasil en las elecciones 2026Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileroClariana BaraoDemocracia CristianaLeonardo AvalanchePartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularCómo se vota en Brasil 2026En las elecciones presidenciales se utilizará la urna electrónica, que se compone de dos terminales: la terminal de la autoridad de colegio electoral, en la que se identifica al votante y se le autoriza a votar, y la terminal del votante, en la que se registra numéricamente el voto.
BRASILIA.- Javier Milei no figura en ninguna boleta, pero a dos días de la primera vuelta presidencial en Brasil pocos nombres se han escuchado tanto en la campaña como el del presidente argentino. La semana pasada, tras su paso por la Asamblea General de la ONU, Milei dijo en Nueva York que espera que Brasil rompa con el "curso socialista decadente" de los últimos tiempos y vuelva a "abrazar las ideas de la libertad". Agregó que solo su amigo el senador Flavio Bolsonaro puede frenar a Luiz Inácio Lula da Silva, quien buscará su cuarto mandato como presidente de Brasil.La respuesta llegó ese mismo día. "No, gracias, Milei. Nadie quiere comer carne de burro por aquí", escribió en X Guilherme Boulos, ministro jefe de la Secretaría General de la presidencia, quien llamó al mandatario argentino "una vergüenza para América Latina y para el valiente pueblo argentino".El cruce resume el lugar que ocupa Milei en la elección del domingo: un espejo en el que se miran las dos fuerzas que polarizan Brasil. Para la campaña de Flavio, especialmente en el área económica, es el modelo a seguir. Para el oficialismo, en cambio, el ejemplo de lo que no hay que hacer. Y, más allá de la retórica, el resultado del 4 de octubre -o del probable balotaje del 25- marcará el rumbo de una relación bilateral que atraviesa su momento más bajo desde el regreso de la democracia en ambos países.En la campaña de Flavio, la referencia a Milei no es sólo un guiño. El 14 de septiembre, en un evento organizado por el think tank Esfera Brasil en San Pablo, Daniella Marques, expresidenta de la Caixa Económica Federal y coordinadora del plan económico del senador, dijo que la propuesta "se inspira" en lo hecho por el gobierno argentino."Milei es un excelente ejemplo en términos de volver a tener capacidad de inversión y reducción de la burocracia e impuestos", dijo Marques.La economista, señalada como favorita para conducir la economía en un eventual gobierno de Bolsonaro, contó que el equipo ya mapeó más de mil normas que pretende derogar. El programa promete un "tesouraço" (tijeretazo): recorte de gastos, eliminación de diez ministerios y un techo para la deuda. La imagen ya estaba en la convención del 25 de julio en San Pablo, cuando con Milei a su lado Flavio levantó una tijera gigante, versión local de la motosierra.El entusiasmo tiene límites. Marques garantizó que no se tocarán programas sociales como Bolsa Famíiia y que un gobierno de Flavio Bolsonaro buscará diálogo "con todas las naciones", incluida China. A fines de junio, en la Argentina, el propio senador había prometido que con él Brasil "volverá a ser hermano de la Argentina", y contrapuso a un Milei que "ponía orden en la casa" con un Lula que "desordenaba la nuestra".AdvertenciaDel lado de Lula, la Argentina funciona como una suerte de advertencia o contraejemplo. Tras las declaraciones de Marques, el PT reaccionó en redes con la consigna de que se había "filtrado" el plan económico de Flavio y con alusiones a la "carne de burro", la misma imagen que después retomó Boulos. La estrategia apunta a las clases trabajadoras, mostrando los costos sociales del ajuste argentino como anticipo de lo que traería un triunfo bolsonarista en Brasil.El presidente de Brasil enlaza ese contraste con su principal bandera de campaña, la reducción de la jornada laboral, con el fin de la escala 6x1 -seis días de trabajo y uno de descanso-. Lula llegó a decir que Brasil no soportaría una jornada de 12 horas "como se aprobó en la Argentina". La reforma laboral de Milei, en rigor, permite convenios con jornadas de hasta 12 horas, compensadas con un banco de horas. En la recta final, el oficialismo asocia la reducción de la jornada a más tiempo para la familia, en un guiño al electorado femenino.La presencia de Milei en la campaña brasileña no fue sólo discursiva. El 25 de julio, en el acto que lanzó la candidatura de Flavio, el presidente argentino llamó a Lula "ladrón" y "presidiario" y al juez Alexandre de Moraes, "basura calva". Al día siguiente acusó, sin pruebas, al gobierno brasileño de haber financiado un cuarto de una "campaña antiargentina" en redes.Brasil respondió con una medida sin precedente. Llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y el 4 de agosto rebajó el vínculo al nivel de encargados de negocios. El embajador argentino, Daniel Raimondi, dejó Brasilia días después. Ninguno de los dos embajadores perdió sus credenciales, lo que permitiría un regreso rápido si la relación se recompone.Pero dos meses después, nada se movió. "Estamos evaluando permanentemente. La embajada en Buenos Aires sigue funcionando", aseguró a LA NACION una fuente diplomática brasileña. ¿Hay fecha para el regreso del embajador a Buenos Aires? "Nada todavía". Ante el deseo de que el ciclo electoral transcurra en calma, sin sobresaltos ni interferencias, la reacción fue casi una súplica.La tregua en los insultos duró poco. En una entrevista con la revista francesa Le Point, difundida esta semana, Milei volvió a llamar "ladrón" a Lula, sostuvo que salió de prisión gracias a un "juez cómplice" y lo acusó de haberle armado "golpes sucios" en la campaña de 2023. Sin presentar pruebas, dijo que Lula envió especialistas en comunicación y psicólogos a Buenos Aires. También repitió su deseo de que su "amigo" Flavio gane el domingo para hacer "las reformas liberales necesarias".Boulos volvió a responder este viernes, esta vez en español y con una frase célebre. "Milei, ¿por qué no te callas?", escribió en X, en alusión al reproche del rey Juan Carlos de España a Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana de 2007.Milei, ¿por qué no te callas? pic.twitter.com/sax8dNx9Km— Guilherme Boulos (@GuilhermeBoulos) October 2, 2026Dos escenariosSegún fuentes diplomáticas, Brasil tiene interés en recomponer la relación y volver a enviar a su embajador a Buenos Aires, pero se mueve con cautela. Una reelección de Lula consolidaría un distanciamiento ideológico e institucional. Brasilia condiciona la normalización al cese de los ataques por parte de Milei, que buscará su propia reelección en 2027 y con quien el mandatario de Brasil tendría por delante más de un año de convivencia con un Ejecutivo al que convirtió en su adversario.Del lado argentino, en cambio, temen escenarios más extremos. Por ejemplo, que la Casa Rosada no reconozca rápidamente un eventual apretado triunfo de Lula, escenario probable según los sondeos. "Ahí directamente tenemos que cerrar la embajada en Brasilia", admitió a LA NACION una fuente oficial.Una victoria de Bolsonaro impondría, en cambio, un alineamiento político evidente con Milei y una sintonía directa con la agenda de Donald Trump en la región. Lo que resulta una incógnita es qué pasaría con la flexibilización del Mercosur y con la integración económica regional. La promesa de Marques de "preservar los compromisos estratégicos en la región" no despeja esas dudas.La sintonía ideológica, sin embargo, no garantiza que Milei salga ganando. En el búnker del Partido Liberal (PL) de Bolsonaro circula una lectura menos obvia. Con Flavio en el Planalto, Brasil, por su peso económico y territorial, pasaría a ser el interlocutor natural de Washington en América del Sur, lugar que hoy ocupa Buenos Aires.Una pista de cómo leería el bolsonarismo la crisis aparece en un artículo publicado el 1° de septiembre en Gazeta do Povo por Eduardo Bolsonaro, sondeado como potencial canciller de una administración de Flavio.El texto acusa a la diplomacia de Lula de leer el mundo con lentes ideológicos y electorales. Sobre la Argentina, sostiene que la hostilidad personal e ideológica de Lula hacia Milei "convirtió la relación bilateral más importante de América del Sur en un intercambio de insultos", mientras Buenos Aires se acercaba a Washington. El artículo, sin embargo, no menciona que la escalada comenzó con los insultos de Milei.Por debajo de la pelea política sigue una relación económica de peso: Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, con un intercambio de unos US$31.000 millones en 2025. En ambos gobiernos coinciden en que nada se moverá antes de conocer al próximo presidente de Brasil. Hasta entonces, en Brasilia y en Buenos Aires, la consigna es esperar.
La primera vuelta será el domingo 4 de octubre y un eventual balotaje tendrá lugar el 25. Lula da Silva y Flávio Bolsonaro encabezan una disputa que también definirá la composición del Congreso y los gobiernos estatales. Leer más
Estados Unidos y Australia suspendieron actividades diplomáticas en Brasil por motivos de seguridad, previo a las elecciones presidenciales.La embajada de EE. UU. advirtió a sus ciudadanos evitar instalaciones diplomáticas, mientras se investigan posibles amenazas.
El analista político Cristian Buttié aseguró que ninguno de los candidatos alcanzaría los votos necesarios para imponerse en primera vuelta y sostuvo que la segunda elección se definirá por el rechazo que generan ambos postulantes. También advirtió sobre la creciente polarización en Brasil y su impacto en la región. Leer más
Lula y Flávio Bolsonaro se enfrentan este domingo 4 de octubre en una elección que tendrá consecuencias más allá de las fronteras brasileñas. El futuro político de la principal economía de la región puede impactar sobre Mercosur, Argentina, los BRICS, la relación con Estados Unidos y China y la agenda de seguridad y cambio climático. Leer más
La evolución de la relación económica con el país vecino dependerá más de las decisiones que tome el próximo gobierno brasileño que de su signo político
Con un balotaje casi cantado entre Lula y Flávio Bolsonaro, el mercado calibra el impacto sobre la competitividad argentina.Qué Cedears recomiendan mirar según quién gane.
En Brasil, si ningún candidato obtiene â? más del 50% de â? los votos válidos en la primera vuelta, los dos candidatos más votados pasan a un balotaje previsto para el 25 de octubre. En una eventual segunda vuelta, Lula registró el 46% y Bolsonaro el 45%, en empate técnico.Los electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador, y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileroClariana BaraoDemocracia CristianaPablo MarçalPartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularLos electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.
Netflix actualiza cada semana el listado de las mejores películas en Brasil.Hay un amplio catálogo de historias para maratonear, entre estrenos recientes y clásicos de siempre.
Anuncian una nueva megainversión para Vaca Muerta. Pluspetrol y GyP obtuvieron el RIGI para un proyecto de 12.400 millones de dólares. El desarrollo de "Bajo del Choique - La Invernada" contempla una inversión a 25 años, más de 620 pozos y una producción que superará los 100.000 barriles diarios de petróleo y 12 millones de metros cúbicos diarios de gas. La recaudación impositiva se recuperó en septiembre con un crecimiento de 3,7%. Fue impulsada por Ganancias y Derechos de Exportación, según la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. También tuvo buen resultado el IVA impositivo, que suele tomarse como indicador de recuperación de la actividad y el consumo. Brasil se prepara para las elecciones presidenciales. Este domingo los ciudadanos brasileños habilitados para votar elegirán al próximo presidente y vice del país. El actual mandatario Lula da Silva y el referente del Partido Liberal Flávio Bolsonaro son los principales candidatos. Según las últimas mediciones hay una diferencia de cinco puntos porcentuales, lo que implica que ninguno alcanzará el triunfo en primera vuelta. En caso de definirse en balotaje, será el 25 de octubre.Platense se clasificó a las semifinales de la Copa Argentina. Le ganó a Estudiantes 1 a 0 con gol de Lencina. Jugará contra Atlético Tucumán por el pase a la final. La otra semifinal la disputarán Boca y Banfield.Colapinto terminó su primer día en Malasia con una nueva penalización. En la segunda práctica del circuito no marcó vueltas rápidas. El pilarense va a largar con 15 posiciones de penalización por la sanción que recibió en Bakú y por un cambio actual en su monoplaza que le costó otra sanción de 10 lugares.Qué es "Lo que hay que saber" y dónde lo podés escucharLo que hay que saber es un resumen de noticias que hace Brenda Brecher, y que se publica de lunes a viernes en dos ediciones, por la mañana y por la tarde; también tiene una edición de fin de semana. Lo encontrás en LA NACION y en Spotify, iTunes o YouTube, entre otras plataformas de audio. También está integrado en el Asistente de Google y en el de Amazon, Alexa, y es parte de la oferta de podcasts de LA NACION.
Los embajadores de Lula da Silva y Claudia Sheinbaum ante ese organismo tienen reparos con normas de la resolución que se tratará este viernes que cuestionan las tropas de Xi y Putin, la minería ilegal y los delitos trasnacionales
Este fue el comportamiento del euro durante los primeros minutos de la sesión bursátil
"Lula gobierna con alianzas muy amplias y tiene izquierda, derecha, sector empresario, y si no hay una presión de afuera, él no va a hacer nada", remarcó. Leer más
El libertario se muestra expectante ante los comicios del fin de semana en el país vecino. La contradicción en el repaldo a Flávio Bolsonaro y la lectura del Ejecutivo. El plan por derechizar la región
La tradicional consultora del país vecino mantuvo en el sondeo que publicó este jueves 4 puntos de diferencia a favor del mandatario en primera vuelta. Lo que anticipa en el balotaje. Leer más
La declaración se produjo a tres días de la primera vuelta, en una campaña marcada por el enfrentamiento entre Lula y el hijo de Jair Bolsonaro y por los reclamos brasileños contra una posible intervención de Washington
La Abogacía de Brasil pide investigar un supuesto financiamiento externo que busca influir en la política y debilitar al máximo tribunal.La solicitud surge tras revelaciones de un medio británico sobre desvío de fondos estadounidenses para agendas radicales en Brasil.
BRASILIA.- Cuando faltan tres días para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva pidió a la Policía Federal (PF) y a la Procuraduría General de la República (PGR) que investiguen un posible financiamiento del gobierno de Donald Trump a redes y organizaciones opositoras que actúan en Brasil. Según el gobierno, esos grupos buscarían "interferir en el debate político e institucional brasileño y deslegitimar al Supremo Tribunal Federal".Según las denuncias, a las que tuvo acceso LA NACION, de comprobarse el envío de esos fondos podría estar en marcha "una estructura de injerencia externa en asuntos internos del Estado brasileño", financiada con capital extranjero para promover "ataques ordenados y sistemáticos a la soberanía nacional y al funcionamiento de las instituciones del sistema de Justicia".Se trata de dos denuncias que la Abogacía General de la Unión (AGU), conducida por el ministro Jorge Messias, envió al director general de la PF, Andrei Rodrigues, y al procurador general de la República, Paulo Gonet.Horas antes, Messias se había pronunciado en X. "Las divergencias entre gobiernos son propias de las relaciones internacionales. Lo que no se puede admitir es que intereses políticos extranjeros pretendan interferir en el funcionamiento de las instituciones brasileñas o influir, directa o indirectamente, en las decisiones que pertenecen exclusivamente al pueblo brasileño", escribió.Y agregó, en una alusión al bolsonarismo: "Es igualmente preocupante cuando proyectos políticos nacionales buscan respaldo en el exterior para confrontar instituciones de la propia República".A reportagem publicada pelo The Guardian acende um importante alerta para a soberania brasileira.Segundo o jornal, recursos do Human Rights and Democracy Fund, do governo dos Estados Unidos, estariam sendo redirecionados para financiar pautas conservadoras e de extrema direitaâ?¦— Jorge Messias (@jorgemessiasagu) October 1, 2026La denuncia parte de una investigación publicada el miércoles por el diario británico The Guardian. Según los oficios, el Departamento de Estado habría asignado un millón de dólares del Fondo de Derechos Humanos y Democracia (HRDF) a un programa titulado "Countering Lawfare and Censorship in Brazil" ("Combate al Lawfare y a la Censura en Brasil"). El objetivo de esos fondos sería, según la AGU, "el financiamiento y el sostén financiero de entidades y grupos de la sociedad civil enfocados en desestabilizar y atentar contra la institucionalidad del Poder Judicial brasileño", bajo el pretexto de combatir una supuesta "extralimitación judicial" y "censura" del STF.El proyecto brasileño integra un paquete de 43 subsidios por 176,9 millones de dólares que, según The Guardian, el gobierno de Trump redirigió hacia causas conservadoras, entre ellas 40 millones para un fondo anticomunista.Según el diario británico, el Departamento de Estado comprometió el dinero poco antes del plazo del 30 de septiembre, fecha de cierre del año fiscal estadounidense, pese a objeciones de legisladores demócratas. La senadora Jeanne Shaheen había bloqueado 22 millones de dólares en subsidios, entre ellos fondos para Brasil, y, según un asesor legislativo, el secretario de Estado, Marco Rubio, firmó personalmente un memorando que levantó esos bloqueos.Consultado por LA NACION, el Departamento de Estado norteamericano no respondió sobre los fondos presuntamente destinados a financiar grupos en Brasil.Soberanía, independencia y no intervención"No se desconoce el valor de la protección de la libertad de expresión y del legítimo derecho a la crítica", admite la AGU en los documentos. Pero agrega que "el orden constitucional brasileño se asienta en los fundamentos de la soberanía, de la independencia y de la no intervención", cuestionando el propósito de los grupos presuntamente financiados. También citó la prohibición de que partidos políticos reciban financiamiento extranjero.La información es "especialmente grave ante el proceso electoral brasileño en curso y los episodios recientes de presión externa sobre las instituciones brasileñas", sostienen las denuncias, que mencionan "la aplicación de sanciones a autoridades nacionales" por parte de Estados Unidos. La referencia apunta a las sanciones que Washington impuso en julio de 2025, con base en la Ley Magnitsky, al juez del Supremo Alexandre de Moraes.Moraes supervisó el juicio que terminó con la condena de Jair Bolsonaro a más de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado. Las sanciones fueron revocadas en diciembre. En su momento, las sanciones fueron celebradas por Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, y por el comentarista Paulo Figueiredo, que desde Estados Unidos habían hecho gestiones ante el gobierno de Trump para que se aplicaran castigos contra el juez.Este jueves, Trump dijo que sigue el proceso electoral brasileño de cerca. "Brasil es un país muy importante, un gran país, la gente en Brasil es fantástica, es una elección muy importante", afirmó, sin mencionar candidatos ni preferencias. El lunes, en un acto en la ciudad amazónica de Belem, Lula le había advertido que no debía "meterse" en las elecciones.En julio de este año Washington intentó enviar a Brasil a dos funcionarios vinculados al Departamento de Estado con planes de cuestionar el proceso electoral, según Itamaraty. El intento se produjo poco después de que el candidato presidencial del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, difundiera información falsa sobre las urnas electrónicas brasileñas en un encuentro con diplomáticos.En una entrevista con la CNN en Estados Unidos la semana pasada, Lula volvió a llamar "emperador" a Trump y apuntó contra Rubio por presunta interferencia: "Estoy muy preocupado por Marco Rubio, porque está muy ligado a la gente del bolsonarismo, pero por ahora es solo una sospecha".Según informó la semana pasada CNN Brasil, el Palacio del Planalto identifica diversos frentes de interferencia estadounidense. Por caso, un presunto impulso pago desde el exterior de perfiles en redes sociales favorables a Flavio Bolsonaro, y un supuesto financiamiento de su campaña por parte del fondo Rockbridge Network, cofundado por el vicepresidente J.D. Vance. La campaña de Flavio niega haber recibido apoyo extranjero.La denuncia de la AGU usa el condicional en todo momento y no menciona a ninguna organización. Se limita a pedir una "inmediata investigación" para identificar a los responsables y, "en especial, a los eventuales destinatarios de los recursos en territorio nacional, para la evaluación de una eventual responsabilidad penal".Un informe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), enviado a fines de agosto al Planalto y a la corte electoral brasileña, elevó el riesgo de influencia de Estados Unidos en las elecciones a un "nivel de criticidad". Washington, en cambio, lo niega.
SAN BERNARDO DEL CAMPO.- En el hall de entrada del Sindicato de Metalúrgicos del ABC de San Pablo, cuna política del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuelga una pintura gigante del mandatario que reclama por su liberación, uno de los vestigios de los 580 días que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) pasó en prisión por causas de corrupción.Fue precisamente desde este sindicato donde empezó a construirse una de las biografías más excepcionales de la política latinoamericana. Casi medio siglo después, el lugar todavía funciona como un poderoso símbolo para una campaña que busca resaltar el vínculo del actual presidente con sus orígenes gremiales."El presidente tiene una relación casi umbilical con el sindicato. Por más que sea presidente de la República y tenga los problemas del país por resolver, nunca deja de mirar nuestros propios problemas, de intentar participar mínimamente, opinar, dar sugerencias, y nunca se niega tampoco a escuchar al sindicato", dijo a LA NACION Wellington Damasceno, presidente del Sindicato de Metalúrgicos del ABC.Pero incluso dentro de estas paredes, donde nació el fenómeno político de Lula, la identificación entre trabajador, sindicato y voto de izquierda ya no es automática. Damasceno admite que entre los afiliados hay obreros que se declaran bolsonaristas y que participan activamente de la vida gremial.La paradoja resume uno de los desafíos que enfrenta Lula en las elecciones del próximo domingo. En un Brasil marcado por la transformación del mercado laboral, con el avance del trabajo por cuenta propia y de las plataformas digitales, y donde la promesa de flexibilidad muchas veces gana terreno frente a la estabilidad y los derechos laborales, resta por ver cuánto rédito electoral conserva aquella identidad obrera sobre la que construyó buena parte de su carrera.Su principal rival será, según anticipan las encuestas, Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato del Partido Liberal (PL), con quien aparece en un escenario de empate técnico ante un eventual balotaje."La trayectoria de Lula como obrero es fundamental para su mística política y para el discurso del PT sobre la necesidad de reindustrializar Brasil. Sin embargo, la realidad del país hoy es distinta", advirtió a LA NACION Mauricio Santoro, politólogo y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ).El obrero que cambió BrasilEl edificio de San Bernardo del Campo, en las afueras de la gran metrópolis brasileña, condensa buena parte de la historia política de Lula. Es el mismo donde en 2018 se atrincheró durante unas 48 horas antes de entregarse a la Justicia y desde cuyas ventanas saludó a las miles de personas que se habían congregado para apoyarlo.Su vínculo emocional e histórico con el gremio es innegable. En los años 70, con apenas 29 años, fue elegido presidente del sindicato y encabezó huelgas masivas contra la dictadura. Desde entonces, y a lo largo de siete campañas presidenciales â??tres de ellas victoriosasâ??, buscó proyectar la imagen de un luchador obrero que, incluso desde los salones de la ONU, no olvida de dónde viene.En julio, cuando Damasceno asumió como máxima autoridad del sindicato, Lula estuvo presente. Según relató el dirigente, el presidente le hizo entonces una advertencia reveladora sobre el vínculo que mantiene con la organización. "Escuchá, somos amigos, pero vos sos el presidente del sindicato. Así que tenés que exigirme", le dijo.La anécdota refleja la importancia simbólica y política que Lula sigue asignándole a sus raíces sindicales. Durante décadas, reivindicar ese origen le permitió construir una imagen de cercanía con los trabajadores y convertir su propia trayectoria, de obrero metalúrgico a presidente, en una pieza central de su identidad política.El apoyo institucional del sindicato continúa siendo claro. Damasceno describió los próximos comicios como una elección "entre dos caminos": uno de diálogo y recuperación de conquistas sociales y otro, según su visión, de mayor precarización laboral.Pero el propio dirigente reconoce que respaldar al sindicato no significa necesariamente respaldar a Lula.Muchos afiliados se definen como "apolíticos", mientras otros combinan la participación gremial con posiciones alejadas del PT."Tenemos muchos trabajadores que, a veces, incluso se declaran bolsonaristas, pero están afiliados a un sindicato, participan en sus actividades y entienden su importancia. Del mismo modo, muchas veces hay trabajadores lulistas que no tienen clara la diferencia entre las reivindicaciones laborales, la acción sindical y las cuestiones electorales", explicó.Según la última encuesta de Quaest, Lula cuenta con un 39% de intención de voto frente al 34% de Flavio Bolsonaro. Entre los metalúrgicos, Damasceno calcula que "quizás un 65% está más alineado con la agenda vinculada a Lula y un 35% con la oposición".Los trabajadores que cambiaronLa pregunta es cuánto puede pesar hoy aquella identificación sindical en un país muy distinto del que vio nacer políticamente a Lula."La industria representa hoy apenas el 10% del PBI brasileño, frente al 30% de la época en que Lula lideró sus grandes huelgas. Además, el sector se transformó profundamente, con el avance de la automatización, fábricas más pequeñas y con menos empleados, y el debilitamiento de los sindicatos. El agronegocio, por ejemplo, tiene actualmente un peso mucho mayor en el desarrollo nacional, sobre todo en las exportaciones", explicó Santoro.No solo cambió la estructura productiva. También lo hizo la propia identidad de la clase trabajadora."Las grandes fábricas y las movilizaciones obreras forman parte del pasado, frente a una realidad marcada por una clase trabajadora más fragmentada e inestable, sin afiliación sindical y con una mentalidad más individualista y conservadora", sostuvo el politólogo.El fenómeno se refleja con claridad en los trabajadores de la llamada gig economy, entre ellos repartidores y conductores de aplicaciones, un universo con el que el PT, al igual que otros partidos de izquierda en distintos países, ha encontrado mayores dificultades para construir una identificación política.Los números ayudan a dimensionar el cambio. Brasil llega a las elecciones con una tasa de desempleo históricamente baja. En 2025 fue del 5,6%, la menor desde el inicio de la serie en 2012, mientras la población ocupada alcanzó un récord de 103 millones de personas.Pero, al mismo tiempo, 26,1 millones de brasileños trabajaban por cuenta propia, un 30,4% más que en 2012, y la informalidad todavía alcanzaba al 38,1% de los ocupados.La transformación es especialmente visible en las plataformas digitales. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), en 2025 unas dos millones de personas trabajaban mediante aplicaciones o plataformas de servicios, como actividad principal o secundaria. De ellas, 1,2 millones se dedicaban al transporte de pasajeros y 585.000 utilizaban aplicaciones de reparto de comida y otros productos.Sus condiciones también muestran una realidad laboral distinta de aquella que moldeó la carrera de Lula. En promedio, los trabajadores de plataformas cumplían jornadas semanales 5,4 horas más largas que el resto de los ocupados del sector privado, pese a percibir prácticamente el mismo ingreso mensual.Ese nuevo universo obliga al PT a disputar políticamente una categoría mucho más heterogénea que la del obrero industrial sindicalizado que dominaba el paisaje cuando Lula irrumpió en la escena nacional.Incluso una de las principales banderas laborales impulsadas durante su tercer mandato â??la eliminación de la jornada de seis días semanalesâ?? debe interpelar ahora a trabajadores cuyas condiciones, vínculos laborales e incluso percepción de la autonomía y la flexibilidad son muy diferentes.Lula sigue volviendo al mismo sindicato y reivindicando la misma historia que lo convirtió en uno de los dirigentes más importantes de América Latina. El desafío es que, casi medio siglo después de sus grandes huelgas en San Bernardo del Campo, los trabajadores a los que busca representar ya no son los mismos.
La periodista Eleonora Gosman analizó en diálogo con Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, la presunta injerencia de Estados Unidos en Brasil y los intereses estratégicos detrás de la relación bilateral. Leer más
En cuanto a las últimas mediciones, la analista, Eleonora Gosman, comentó en Ronda de Corresponsales (RDC) que, "ya se da por descontado que va a ir a segunda vuelta y le da cuatro puntos de diferencia a Lula y a Flávio". Leer más
En Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, detallaron cómo las investigaciones y decisiones del Supremo comenzaron a ocupar un lugar central en la campaña de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Leer más
Este fue el comportamiento de la divisa estadounidense durante los primeros minutos de la jornada
Argentina tiene 13.138 brasileños habilitados para votar en las elecciones de 2026, la mayor cantidad de electores brasileños en América Latina. El 90,4% está concentrado en Buenos Aires, donde predominan las mujeres, los jóvenes y las personas con estudios universitarios. Leer más
BRASILIA.- Brasil elige presidente el domingo, pero el poder que puede definir la próxima crisis institucional se juega en la elección que no tantos electores miran. Independientemente de que sea necesario un balotaje presidencial el 25 de octubre para definir al ocupante del Palacio presidencial del Planalto, este domingo se renovarán 54 de las 81 bancas del Senado, dos tercios de la Cámara Alta.Señal de estos tiempos, en abril, ese Senado le rechazó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva su candidato a la Corte Suprema. Jorge Messias, abogado general de la Unión, cayó por 42 votos contra 34. Messias necesitaba 41 y en la recta final lo abandonaron hasta aliados de su propio gobierno. Fue la primera vez en 132 años que una nominación al Supremo Tribunal Federal (STF) se cayó en el recinto, dejando la Corte hasta hoy con un sillón vacante."Hoy el Congreso tiene instrumentos que facilitan su actuación en desacuerdo con el Ejecutivo", dijo a LA NACION Lara Mesquita, investigadora del Centro de Políticas y Economía del Sector Público de la Fundación Getulio Vargas (FGV). Aquella votación ayuda a dimensionar el poder que se renueva este domingo.Los electores votarán el domingo seis veces en una misma secuencia de pantallas: presidente, gobernador, diputado federal, diputado estadual y dos senadores, que deben ser distintos. Para el Senado gana el más votado, sin segunda vuelta, con mandatos de ocho años.Ese cuerpo aprueba por mayoría absoluta a los ministros del Supremo, puede destituirlos por delitos de responsabilidad y juzga a un presidente en un juicio político. Nunca esas atribuciones importaron tanto en Brasil como ahora, cuando la principal crisis institucional del país se cursa dentro de la propia Corte.El escándalo del Banco Master es la razón. Su dueño, Daniel Vorcaro, hoy preso, había tejido una red de contactos que atraviesa todo el arco político y llega al corazón del Poder Judicial. Salpicó en plena campaña al senador y candidato a la presidencia Flavio Bolsonaro, que le pidió dinero para financiar un film sobre su padre, y alcanzó a varios jueces del Supremo, con Alexandre de Moraes en el centro de la tormenta. Llevado el asunto al plenario por el juez André Mendonça, el Supremo debió decidir por primera vez si investigaba a uno de los suyos: terminó empatado y sin resolver.Pero otro dato que mide el cambio de época sobre el poder de la Cámara Alta son los vetos presidenciales. "En los dos primeros mandatos de Lula, de 2003 a 2010, apenas dos fueron volteados. Ahora, en el tercero, ya son más de 40", señaló Murilo Medeiros, politólogo de la Universidad de Brasilia.Mesquita explicó que antes el Congreso directamente no trataba los vetos, y así evitaba reconocer la derrota, hasta que el Supremo lo obligó: "Cuando obligás al Congreso a apreciar los vetos, muchas veces estás creando el estímulo para voltearlos". Se suma que "Lula 3" es un gobierno minoritario, que fue incapaz de construir una coalición amplia, según la investigadora. El propio Lula se ha quejado de esa pérdida de poder a manos del Legislativo. En campaña, señaló que el Congreso se apoderó del control de las agencias reguladoras y del volumen de las enmiendas parlamentarias, recursos que pueden ser asignados por parlamentarios de forma discrecional. "No existe país en el mundo en que el Congreso se quede con el 50% del presupuesto de la Unión", reclamó.Alto perfilLos sondeos anticipan una Cámara Alta de alto perfil a partir de 2027. La ex primera dama Michelle Bolsonaro en el Distrito Federal, Carlos Bolsonaro en Santa Catarina, Roseana Sarney en Maranhão y una fila de gobernadores y ex gobernadores están entre quienes pelean, con buenas chances de ser electos, una banca en el Legislativo. Según el promedio de encuestas del sitio Poder360, la oposición lidera en 27 de las 54 bancas en disputa y el campo de Lula, en 23. El problema de fondo es el bloqueo. El Supremo nunca logró darse un mecanismo para investigar a sus propios integrantes, y cada intento terminó frenado dentro del tribunal. A eso se suman la proliferación de decisiones monocráticas -un solo ministro suspendiendo leyes o actos del Congreso- y la concentración de poder en unos pocos gabinetes.Agenda "anti-Supremo"Como la Corte no se controla a sí misma, el control queda en manos del Senado, el único órgano que puede juzgar a un ministro. Ese es el caldo de cultivo de esta campaña: decenas de candidatos llegan al domingo con una agenda "anti-Supremo" y varios con el impeachment como consigna. Mesquita resumió el argumento que corre esa bandera del terreno bolsonarista hacia partidos moderados: "Si no abrimos un proceso, no hay nada que controle a esos ministros. No quedó ninguna alternativa".El humor social acompaña: seis de cada diez brasileños no confían en el STF, según AtlasIntel. Dos relevamientos con métodos distintos, del Estadão y de O Globo, coinciden en que cerca del 60% de los candidatos al Senado apoya destituir ministros y más del 90% quiere mandatos fijos.Aun así, la agenda de Brasilia no es la de la calle. "El elector reclama primero seguridad", dijo a LA NACION el delegado Éder Mauro, candidato del Partido Liberal en el estado de Pará y favorito a quedarse con una de las dos bancas por su estado. Pero Mauro no deja dudas sobre qué hará si gana: "Defiendo el impeachment de Moraes. No hay condiciones para que siga en el Supremo. Quiero un Senado que examine los pedidos, investigue los hechos y vote".Del otro lado, la resistencia es minoritaria. El senador Jaques Wagner, del PT, que busca la reelección por Bahía y está a su vez investigado en el caso Master, pide votos abiertamente contra los pedidos de destitución.La promesa choca con la aritmética. Destituir a un ministro exige 54 votos, dos tercios de los 81 senadores. La proyección del sitio Poder360 estima para 2027 unos 43 senadores de oposición, 31 alineados con Lula y siete que fluctúan: el Senado más hostil al Supremo de la historia reciente quedaría a once votos de destituir un juez.Y hay un obstáculo previo. El presidente del Senado decide si un pedido avanza o duerme en un cajón, y el actual presidente, Davi Alcolumbre, ya avisó que frenará cualquier intento contra ministros del Supremo. Esa silla se define en febrero de 2027, y el PL de Flavio Bolsonaro dejó claro que sus planes no lo incluyen y trabaja con otros nombres. Varios senadores le atribuyen a Alcolumbre la derrota de Messias y Lula quedó tres meses sin hablarle, hasta que en agosto se vieron en la casa de Moraes. El costo había sido concreto: el fin de la escala laboral 6x1, una de las principales promesas del oficialismo, quedó cajoneado en el Senado hasta después de las elecciones. "Sin esa conexión con el presidente del Senado, se corre el riesgo de que el propio presidente de la República vea su agenda paralizada", advirtió Medeiros.Mientras el impeachment concentra el ruido, hay una vía más rápida que exige 41 votos y no 54. El próximo presidente tendrá la posibilidad de nombrar al menos tres nuevos jueces para el máximo tribunal, debido a las jubilaciones obligatorias de los magistrados Cármen Lúcia y Luiz Fux, más una vacante ya abierta. Hasta Éder Mauro lo admite: "Los nuevos nombramientos pueden cambiar al Supremo más rápido".Consultada sobre si la reforma llegará con Flavio o con Lula, Mesquita consideró que no depende tanto de quién gane el domingo. "Lo definitorio va a ser la propia actuación interna de los jueces: cómo se van a comportar y qué iniciativa van a tomar para evitar esa reforma". Si el tribunal se autolimita, puede desactivar la ofensiva.Brasil elige el domingo el cuerpo que puede juzgar a su Corte Suprema. Lo que haga con ese poder va a imprimir, en buena medida, el futuro del tribunal y su relación con el Ejecutivo.
El expresidente y padre del actual candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, también solicitó la suspensión cautelar de la ejecución de la pena.Su defensa afirma que hubo irregularidades en la cadena de custodia de pruebas digitales usadas en el juicio.
Ante el ultimátum de abandonar su país o enfrentar la cárcel por informar a su comunidad, el comunicador dejó la isla con su esposa, un hecho que el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) ha denunciado ante organismos internacionales como un "exilio forzoso"
En Ronda de Corresponsales (RDC) detallaron que un grupo de legisladores estadounidenses reclamó al secretario de Estado, Marco Rubio, que la Casa Blanca garantice que respetará los resultados de los comicios de octubre, incluso si Luiz Inácio Lula da Silva es reelecto. Leer más
BELO HORIZONTE.- En Brasil, dos drásticas decisiones acaban de ser tomadas y, a primera vista, parecen transitar por caminos diferentes. Una nació dentro del fútbol y pretende, a priori, recuperar el "espacio perdido" por los jugadores nacidos en el país. La otra llegó desde el Gobierno Federal y amenaza con quitarles a los clubes una de las fuentes de ingresos que más crecieron durante los últimos años. Entre ambas determinaciones hubo apenas cuatro días de diferencia. Y aunque ninguna fue pensada mirando hacia Buenos Aires, Rosario o La Plata, las consecuencias pueden terminar interesando, y mucho, al fútbol argentino. Sobre todo, en su camino de recuperar la gloria perdida a nivel de clubes.El lunes 21 de septiembre, la CBF y las instituciones que participan de las dos principales divisiones (Serie A y Serie B) aprobaron reducir progresivamente el número de extranjeros que pueden ser incluidos en la planilla de un partido del Brasileirão. El límite actual, fijado en nueve nacidos fuera de Brasil, bajará a ocho en 2027, siete en 2028, seis en 2029 y cinco en 2030. Cuatro días después de esa determinación, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva publicó una medida provisoria que prohíbe la operación, publicidad y patrocinio de las casas de apuestas online, las populares bets, en todo el territorio nacional. La medida ya está vigente, aunque deberá ser aprobada por el Congreso dentro de los próximos 120 días para convertirse definitivamente en ley.ð??£ï¸? "O presidente do Flamengo votou a favor do futebol brasileiro"ð???ï¸? @marcosbrazoficial, sobre nova decisão da CBF de diminuir quantidade de jogadores estrangeiros. pic.twitter.com/2I8ukLjbfk— Isso é Flamengo Oficial (@IssoeFlamengoOF) September 23, 2026El impacto potencial de ambas decisiones aparece justo cuando la diferencia entre el fútbol brasileño y el resto de Sudamérica parecía haberse convertido en estructural. Los equipos de Brasil ganaron las últimas siete Copa Libertadores. Desde el título que River conquistó ante Boca en Madrid, en 2018, nadie consiguió interrumpir una secuencia que tuvo como campeones a Flamengo, Palmeiras, nuevamente el Verdão, otra vez Flamengo, Fluminense, Botafogo y, en 2025, por tercera vez en ese período, Flamengo. Esa última conquista del conjunto rubronegro, el año pasado, tuvo además un fuerte componente simbólico; Brasil llegó a 25 Libertadores e igualó por primera vez a la Argentina en lo más alto de la tabla histórica, una paridad difícil de prever un par de décadas atrás.No fue casualidad. Mientras los clubes argentinos atravesaban recurrentes crisis económicas y perdían futbolistas cada vez más jóvenes, con formatos de torneos indefendibles e inexplicables, Brasil multiplicó sus ingresos, amplió su capacidad para contratar y consiguió retener algunos de sus mejores talentos. Sumados, los 20 equipos que disputaron la Serie A en 2025 generaron cerca de 15.000 millones de reales (2.887.395.000 de dólares), un crecimiento del 33% respecto del año anterior. Sólo cinco clubes -Flamengo, Palmeiras, Botafogo, San Pablo y Fluminense- concentraron casi la mitad de esa facturación.Las bets, sin dudas, fueron una pieza fundamental de ese crecimiento exponencial. En 2025 aportaron 1030 millones de reales (aproximadamente USD 200.000.000) en patrocinios a los clubes de la Serie A. Puesto dentro de los casi 15.000 millones de reales que mueve la elite brasileña, el número representa alrededor del 7% y permite relativizar cualquier pronóstico de derrumbe. Pero si se observa únicamente la facturación comercial, su importancia cambia radicalmente: uno de cada tres reales ingresados por los clubes por esa vía provino de las casas de apuestas.Como proteger quem aposta? Limites por apostador, cruzamento de dados e fiscalização ativa. Os caminhos que Bap apontou no MengoCast.â?¶ï¸? Episódio completo na FlamengoTV pic.twitter.com/iuMsFsWDb8— Flamengo (@Flamengo) September 29, 2026El golpe, por eso, no sería menor, ya que catorce de los 20 equipos de la actual Serie A tienen una bet como patrocinador principal y esos contratos representan alrededor de 910 millones de reales anuales. Flamengo tiene el acuerdo fijo más importante, de 220 millones de reales por temporada; Corinthians recibe 150 millones de reales y Palmeiras, 100 millones de reales, una cifra que puede alcanzar los 170 millones de reales con bonificaciones. A eso se suman publicidades en estadios, transmisiones y otros activos comerciales.La dimensión del problema quedó expuesta en las palabras de Luiz Eduardo Baptista, Bap, presidente de Flamengo, justamente el club de mayor facturación del país. "¿Cómo voy a pagar a Paquetá en enero?", se preguntó al cuestionar la decisión del Gobierno. El dirigente aseguró que la medida compromete ingresos futuros que ya habían sido considerados para asumir obligaciones y estimó que Flamengo puede dejar de recaudar cerca de 400 millones de reales (aproximadamente USD 77.000.000). "No tenemos condiciones, hoy, de honrar los compromisos que asumimos basados en contratos legales", afirmó. El ejemplo no es menor. Si el club más poderoso de Brasil admite públicamente que deberá revisar su planificación, el impacto sobre aquellos que dependen proporcionalmente mucho más de esos patrocinios puede ser todavía mayor.Está claro que el fútbol brasileño, sobre todo si se lo reduce a sus principales clubes, no dejará de ser rico por perder ese dinero. Flamengo y Palmeiras seguirán manejando presupuestos inalcanzables para la enorme mayoría de sus vecinos y el Brasileirão continuará teniendo ingresos por televisión, venta de jugadores, socios, estadios y premios internacionales. Pero una eventual salida definitiva de las bets puede recortar parte del excedente económico que durante los últimos años ayudó a ampliar la distancia.O que o Brasil ganha com o fim das bets? pic.twitter.com/k3ogNyQQyj— Lula (@LulaOficial) September 27, 2026La preocupación es tal que el propio Gobierno comenzó a discutir con los clubes alternativas para amortiguar el impacto. Una de las propuestas que circulan contempla un programa de reestructuración financiera de hasta 20.000 millones de reales, mediante créditos de largo plazo y tasas más bajas que permitan sustituir deudas caras. La idea se venía negociando desde antes, pero las conversaciones se aceleraron ante la prohibición de las apuestas.No se trataría, sin embargo, de entregarles a los clubes el dinero que dejarán de recibir de las bets. El proyecto conocido hasta ahora limitaría su utilización al pago y refinanciación de determinadas deudas y a inversiones en infraestructura de divisiones inferiores; no permitiría utilizar esos recursos para pagar salarios corrientes ni contratar futbolistas. Tampoco existe todavía una línea aprobada. Aunque distintas negociaciones mencionaron al Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) como posible pieza del mecanismo, el propio banco negó haber discutido internamente un financiamiento específico y recordó que su estatuto le impide prestar directamente a clubes.La situación expone otra paradoja. Mientras una decisión del Gobierno elimina de un día para otro una fuente que en 2025 aportó más de 1000 millones de reales al fútbol de primera división, ese mismo Estado estudia mecanismos para facilitar la reorganización financiera de instituciones afectadas por el nuevo escenario. Los clubes, además, reclaman un período de transición para contratos firmados cuando la actividad estaba regulada. La tensión ya llegó a Brasilia: una reunión prevista para discutir las consecuencias de la prohibición y las posibles alternativas financieras terminó postergada en medio de la resistencia de varios de los principales equipos a participar. La segunda medida toca otra pieza de esa misma construcción. La combinación de dinero y apertura convirtió al fútbol brasileño en una enorme aspiradora de talento sudamericano. Hasta no hace tanto, River, Boca, Racing, Estudiantes y el resto de los clubes argentinos con cierto poderío económico debían competir principalmente con Europa, México o Estados Unidos. Después apareció otro competidor, Brasil. Flamengo, Palmeiras, Botafogo, Atlético Mineiro, Cruzeiro, Bahía, Corinthians, San Pablo, Internacional y Gremio, entre otros, comenzaron a buscar en el mismo mercado y con una billetera generalmente más poderosa.TEM MUITO ESTRANGEIRO NO BRASILEIRÃ?O?! ð???ð??§ð??·O Brasileirão aparece em 9º lugar entre as ligas com maior percentual de estrangeiros: 25% dos jogadores. O número ganhou ainda mais destaque após a aprovação das novas regras da CBF. O limite de estrangeiros relacionados por partidaâ?¦ pic.twitter.com/OOvKMPsaQW— sportv (@sportv) September 22, 2026En su afán de reforzarse, no fueron únicamente por las grandes figuras. La expansión económica permitió que Brasil adquiriese también jóvenes con potencial, proyectos y buenos jugadores, "cumplidores", de equipos medianos. Ahí quizás esté una de las consecuencias más interesantes de la nueva norma para la Argentina.Cuando el límite llegue a cinco, cada plaza extranjera tendrá otro valor. Los clubes brasileños probablemente seguirán compitiendo por los mejores futbolistas del continente, pero deberán ser mucho más selectivos. Un argentino, uruguayo, colombiano o ecuatoriano que hoy puede ocupar el séptimo, octavo o noveno lugar extranjero de un plantel ya no tendrá ese espacio. Eso puede reducir la presión sobre el mercado argentino y, al mismo tiempo, devolver hacia otros países una parte del talento sudamericano que Brasil absorbió durante los últimos años.El efecto, de todos modos, será gradual. El primer recorte, de nueve a ocho en 2027, difícilmente provoque una revolución. La verdadera modificación comenzará a sentirse a medida que el límite se acerque a cinco. Tampoco existe ninguna garantía de que los jugadores que dejen de ir a Brasil terminen en la Argentina. México, la MLS, Medio Oriente y, naturalmente, Europa seguirán ofreciendo alternativas económicas difíciles de igualar.â? ï¸? Ancelotti se posiciona a favor da redução de jogadores estrangeiros no Brasileirão:"A redução de estrangeiros é importante para dar oportunidade ao talento brasileiro no Campeonato Brasileiro."ð??¥ @geglobo pic.twitter.com/OONjZG8gA6— Planeta do Futebol ð??? (@futebol_info) September 24, 2026Pero detrás de la decisión brasileña aparece otra discusión que excede a la Libertadores y que la vuelve todavía más interesante. Mientras sus clubes se convirtieron en los dueños de Sudamérica, Brasil comenzó a cuestionarse qué estaba ocurriendo con sus propios futbolistas. El estudio presentado por la CBF antes de aprobar el nuevo límite mostró que los brasileños menores de 23 años pasaron de disputar el 28,3% de los minutos de la Serie A en 2020 a apenas el 11,5% en 2026. En sentido contrario, la participación de extranjeros mayores de 23 años se multiplicó por más de tres y llegó al 25%.La preocupación inevitablemente alcanzó a la selección. Carlo Ancelotti respaldó públicamente la modificación porque entiende que una mayor participación de futbolistas brasileños puede ayudar a desarrollar el talento local. "La reducción de extranjeros en el fútbol brasileño será muy importante para darle oportunidades a los talentos brasileños, que tendrán más minutos en el Brasileirão. No me parece una prohibición, ya que es una reducción año a año. Es algo muy positivo para el fútbol", opinó Carletto, que inclusive recordó la experiencia italiana; según el entrenador, una apertura excesiva hacia jugadores extranjeros terminó afectando la formación de la azzurra, que no se clasifica a una Copa del Mundo desde 2014. La medida, está claro, no fue impulsada por él, pero su diagnóstico coincide con el de quienes dentro de la CBF creen que el crecimiento internacional del Brasileirão comenzó a quitarles minutos a los jóvenes brasileños.La paradoja resulta difícil de ignorar. Brasil abrió su campeonato, atrajo mejores jugadores, elevó el nivel de competencia y construyó equipos capaces de dominar Sudamérica como nunca antes. Al mismo tiempo, la selección dejó de ejercer la superioridad que durante décadas pareció natural y la CBF comenzó a preocuparse por la cantidad de espacio disponible para formar a la próxima generación. "Es importante tener una formación y una apuesta clara en jóvenes bajo cualquier circunstancia, no por obligación", se animó a opinar Luis de la Fuente, técnico de España, en entrevista a ESPN. "Tienen que entender que el futuro está en las inferiores. Ahí es donde tienen que invertir. Formarlos bien y darles la oportunidad; es lo que hacemos en España", agregó el DT campeón del mundo.Sin embargo, no todos están de acuerdo con esa relación tan directa. Jorge Jesús, exentrenador de Flamengo y actual seleccionador de Portugal, rechazó abiertamente la reducción. "No es por ahí que va a mejorar el jugador brasileño", sostuvo. Para el técnico portugués, el verdadero problema está en la formación, y utilizó a su propio país como ejemplo: los clubes pueden jugar incluso con once extranjeros y Portugal continúa produciendo futbolistas de elite.Perguntei a Jorge Jesus a opinião dele sobre a redução do limite de jogadores estrangeiros nos clubes brasileiros. pic.twitter.com/kzOs7OdmwI— Gustavo Hofman (@gustavohofman) September 26, 2026La discusión está abierta y probablemente tarde años en ofrecer una respuesta. Reducir extranjeros no garantiza que aparezcan mejores brasileños, del mismo modo que perder los patrocinios de las bets no convertirá repentinamente a Flamengo o Palmeiras en clubes empobrecidos o quebrados, sin alcance financiero. Hay además otro efecto posible, a considerar: con menos alternativas llegadas desde el extranjero, los buenos futbolistas brasileños pueden encarecerse todavía más.Para los argentinos, sin embargo, la coincidencia abre una ventana que hace algunos años parecía impensada. En apenas cuatro días, Brasil tomó dos decisiones que pueden afectar precisamente dos de los factores que acompañaron la construcción de su supremacía continental. Una, amenaza directamente a una fuente millonaria de ingresos comerciales. La otra comienza a cerrar, gradualmente, la puerta que permitió utilizar ese poder económico para absorber cada vez más talento extranjero, inclusive made in Argentina.Existe, aún, una ironía adicional. La reducción del cupo pretende proteger al jugador brasileño y, en última instancia, fortalecer el ecosistema que alimenta a la selección. Pero en ese intento, tal vez un poco desesperado, Brasil puede terminar ofreciendo un poco de oxígeno a aquellos que durante los últimos siete años miraron desde abajo su dominio continental a nivel de clubes. Sería exagerado y precipitado anunciar el final de una era. La distancia económica continúa siendo enorme, la infraestructura brasileña no desaparecerá. Flamengo, Palmeiras y compañía seguirán teniendo capacidad para contratar a muchas de las figuras que quieran. Además, Argentina tampoco resolverá sus propios problemas porque Brasil cambie dos reglas. Lejos parece estar de ese escenario. Pero después de siete Libertadores consecutivas, 25 títulos por lado y una sensación creciente de que el poder brasileño ya era imposible de discutir, algo se movió. Brasil intenta proteger a su selección y enfrenta, al mismo tiempo, un inesperado recorte de una de las fuentes que alimentaron el crecimiento comercial de sus clubes. La pregunta, por primera vez en bastante tiempo, vuelve a tener sentido. ¿Puede empezar a achicarse la brecha?
En Brasil, si ningún candidato obtiene â? más del 50% de â? los votos válidos en la primera vuelta, los dos candidatos más votados pasan a un balotaje previsto para el 25 de octubre. En una eventual segunda vuelta, Lula registró el 46% y Bolsonaro el 45%, en empate técnico.Los electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador, y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.Los siguientes son los postulantes que competirán en las elecciones generales de octubre, tal como indica el sitio oficial del gobierno brasilero:CandidatoPartidoLuiz Inácio Lula da SilvaPartido de los Trabajadores (PT)Flávio BolsonaroPartido Liberal (PL)Augusto CuryAdelanteRonaldo CaiadoPartido Social Democrático (PSD)Romeu ZemaPartido NovoRenan SantosMovimiento MissãoHertz DiasPartido Socialista de los Trabajadores UnificadoEdmilson CostaPartido Comunista BrasileroClariana BaraoDemocracia CristianaPablo MarçalPartido Renovador Laborista BrasileñoRui Costa PimentaPartido de la Causa ObreraWilson GrassiDemócrataSamara MartinsUnidad PopularLos electores deberán asistir a la jornada de votación para elegir al próximo presidente y vicepresidente, que comandarán los destinos del país por los próximos cuatro años. Además, en 26 estados se elige gobernador y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.