El médico Hawley Crippen fue condenado a muerte el 22 de octubre de 1910 por el envenenamiento de su esposa y ejecutado un mes después. Había sido capturado junto a su amante, que viajaba disfrazada de hombre, cuando navegaban rumbo a Canadá a bordo del transatlántico Montrose. Las sospechas del capitán del barco y el aviso que hizo llegar a Scotland Yard
Guillermo Álvarez, conocido como el Concheto o el Patovica, integró la primera tanda de presos alojados en la cárcel de Villa Devoto trasladados a la nueva unidad penitenciaria de Marcos Paz. Pero el mismo día que comenzó el "histórico operativo", a las pocas horas, fue devuelto a la vieja prisión de la ciudad de Buenos Aires "por una cuestión de seguridad". No se quedó allí mucho tiempo y ya no forma parte del reducido grupo de 74 internos que permanecen en el penal porteño al menos hasta la próxima visita del Papa León XIV. Finalmente, desde el jueves pasado está alojado en el Complejo Penitenciario II del Servicio Penitenciario Federal (SPF).Así lo informaron a LA NACION fuentes del Ministerio de Seguridad Nacional. "Desde el jueves pasado, Álvarez está alojado en Marcos Paz, pero no en la nueva unidad penitenciaria, sino en el Complejo Penitenciario II". Se trata de la cárcel donde están presos capos narcos como Miguel Ángel Villalba, apodado Mameluco, y Esteban Alvarado, entre otros.El Concheto tiene 48 años. Fue detenido en agosto de 1996. Lleva 30 años y dos meses preso. Según informó en su momento el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar, "Álvarez fue condenado por graves delitos cometidos entre 1996 y 1998. Entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de julio de 1996 llevó adelante un raid delictivo durante el cual asesinó a un hombre delante de su hija para robarle el auto, y luego a un subinspector de la Policía Federal y a una estudiante en el robo al pub Company, en el barrio de Belgrano. Dos años después, durante su estadía en la antigua cárcel de Caseros, mató a un compañero de celda de 17 años. A consecuencia de estos hechos, Álvarez fue condenado a la pena de reclusión perpetua más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado por los delitos de robo agravado, homicidios calificados y lesiones graves, en concurso real"El 26 de agosto de 2024, la Sala II de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional hizo lugar al recurso de revisión interpuesto por la defensa tras un fallo de la CIDH. "Por este motivo, anuló el juicio y 'todos los actos derivados del debate entre los que se incluye la condena pronunciada el 28 de octubre de 1999â?²", según el citado sitio de noticias.A la espera del nuevo debate, la defensa solicitó su excarcelación porque "una persona no puede encontrarse privada de la libertad sin sentencia por un proceso que lleva más de 28 años de sustanciación, y en el que, como se ha visto, resultan computables a favor del causante más de 46 años de privación de la libertad".Pero la presentación fue rechazada. "La condición de reincidente del nombrado se erige como un obstáculo insalvable a la hora de examinar cualquier pretensión ligada al instituto de la libertad condicional", había dictaminado el fiscal Sandro Abraldes.La nulidad del juicio no está firme. El caso está en la Corte Suprema de Justicia tras una presentación hecha por el procurador general interino de la Nación, Eduardo Casal."El mismo incumplimiento convencional que, por su sola existencia formal, pone al Estado en el deber de reparar, por el modo en que se desarrolló el proceso penal no tiene por qué haber perjudicado necesariamente el ejercicio del derecho en cuestión, y, mucho menos, determinar la nulidad del proceso", sostuvo Casal al fundamentar el recurso de queja. Anteriormente, en 2020, el Concheto Álvarez había sido noticia durante la pandemia de Covid. Fue uno de los referentes de los reclusos que negoció con las autoridades el fin del motín en la cárcel de Villa Devoto, en reclamo de mejores condiciones sanitarias y de beneficios."Acción en favor"Cuando comenzó el traslado de presos a la nueva cárcel de Marcos Paz, el abogado defensor de Álvarez presentó "una acción en favor" de su asistido, que se acumuló al proceso que se había iniciado a partir del habeas corpus presentado por la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) "en favor de todas las personas privadas de su libertad alojadas actualmente en el Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", que finalmente fue rechazado por la Justicia."En relación con la acción interpuesta en favor del interno Álvarez, el abogado Bruno hizo saber que su asistido posee un régimen especial de alojamiento y aislamiento, oportunamente ordenado por el Juzgado Nacional de Ejecución Penal N° 4 y luego ratificado y ampliado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 28, del cual depende actualmente. Dicho régimen implica medidas de seguridad muy específicas que se relacionan con una situación compleja y grave que excede el marco de esta presentación y pone en riesgo su vida. A su vez, su situación se encuentra bajo observación y seguimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el marco del control de sentencia del conocido precedente 'Álvarez vs. Argentina'", se explicó en el momento de resolver el habeas corpus.El juez Bignone afirmó: "Al respecto, se sostuvo que el TOC N° 28 dispuso su permanencia en su actual lugar de alojamiento y la obligación de informar con la antelación pertinente las alternativas de su reubicación. Pese a ello, se dispuso su traslado".El mismo domingo 11 de este, día que comenzó el traslado, se hizo una audiencia por Zoom y se ordenó el realojamiento inmediato de Álvarez en la cárcel de Devoto en el "plazo perentorio" de dos horas, medida que se efectivizó. Pero cuatro días después, finalmente, el Concheto dejó la cárcel de Villa Devoto.
El criminal, quien contaba con ciudadanía estadounidense, hirió a un agente de la AMIC y a un policía municipal durante el operativo
Cinco personas, entre ellas tres menores y una docente, perdieron la vida en un ataque armado en una escuela de Bend, Oregón.El agresor, un joven local, fue abatido por un miembro de la comunidad tras herir gravemente a dos personas más.
El estadounidense Carl Andrew Stanley recibió la máxima pena de prisión por el crimen de Paola, una profesional de Chimbote que había emigrado para ejercer su carrera
En 1996, su gavilla, la "banda de los chicos bien", se hizo conocida por una serie de robos en restaurantes de la zona norte de la ciudad que tenían como habitués a empresarios, protagonistas del mundo del espectáculo y funcionarios de la administración de Carlos Menem, entonces en el gobierno. Los golpes se repetían; también los homicidios. Hubo tres crímenes que le adjudicaron al jefe de la banda, Guillermo Álvarez, conocido como el Concheto o el Patovica, que vivía en un lujoso chalet de Acasusso, San Isidro. Un cuarto asesinato lo cometió cuando estaba preso y mató a otro recluso. El Concheto Álvarez fue detenido en agosto de 1996. El domingo pasado fue parte de la primera tanda de presos trasladados desde la cárcel de Villa Devoto a la nueva unidad penitenciaria de Marcos Paz. Pero todo cambió a las pocas horas y Álvarez fue devuelto a la cárcel de Devoto por "una cuestión de seguridad". Así surge de la resolución en la que el juez nacional en lo criminal y correccional Santiago Bignone rechazó un "habeas corpus colectivo y correctivo" que había presentado la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) "en favor de todas las personas privadas de su libertad alojadas actualmente en el Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires".La defensa de Álvarez, a cargo del abogado Sebastián Bruno, había presentado "una acción en favor" de su asistido, que se acumuló al proceso de habeas corpus presentado por la PPN. En el caso intervino el fiscal Pablo Recchini."En relación con la acción interpuesta en favor del interno Álvarez, el Bruno hizo saber que su asistido posee un régimen especial de alojamiento y aislamiento, oportunamente ordenado por el Juzgado Nacional de Ejecución Penal N° 4 y luego ratificado y ampliado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 28, del cual depende actualmente. Dicho régimen implica medidas de seguridad muy específicas que se relacionan con una situación compleja y grave que excede el marco de esta presentación y pone en riesgo su vida. A su vez, su situación se encuentra bajo observación y seguimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el marco del control de sentencia del conocido precedente 'Álvarez vs. Argentina'", se explicó en el momento de resolver el habeas corpus.DE DEVOTO A MARCOS PAZ | DÍA 3Tercer día de traslado y otros 292 internos rumbo a Marcos Paz. Ya son 901 los presos trasladados desde Devoto, más del 60% de la población carcelaria de este penal.Seguimos. Ley y orden. pic.twitter.com/HPUFh1hkuq— Alejandra Monteoliva (@AleMonteoliva) October 13, 2026El juez Bignone afirmó: "Al respecto, se sostuvo que el TOC N° 28 dispuso su permanencia en su actual lugar de alojamiento y la obligación de informar con la antelación pertinente las alternativas de su reubicación. Pese a ello, se dispuso su traslado".El mismo domingo se hizo una audiencia por Zoom y se ordenó el realojamiento inmediato de Álvarez en la cárcel de Devoto en el "plazo perentorio" de dos horas, medida que se efectivizó.El lunes, en una audiencia para escuchar a las partes y resolver sobre el habeas corpus, Bruno "agradeció que su pupilo hubiese sido reintegrado al Complejo de CABA [por Devoto] conforme lo ordenó el tribunal, solicitando únicamente que le sean restituidos sus objetos personales", según se desprende del expediente judicial.En las próximas horas, el Concheto será reubicado en otra unidad del Servicio Penitenciario Federal (SPF), según pudo saber LA NACION de fuentes oficiales."El Concheto Álvarez tiene medidas de resguardo. Se lo trasladó solo y se lo ubicó solo. Pero la Justicia ordenó que lo devolvieran a la cárcel de Devoto y se lo llevó allí el mismo domingo. Se lo va a reubicar porque Villa Devoto se cierra y se desafectará del uso penitenciario", explicaron las fuentes consultadas.Según informó en su momento el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar, "Álvarez fue condenado por graves delitos cometidos entre 1996 y 1998. Entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de julio de 1996 llevó adelante un raid delictivo durante el cual asesinó a un hombre delante de su hija para robarle el auto, y luego a un subinspector de la Policía Federal y a una estudiante en el robo al pub Company, en el barrio de Belgrano. Dos años después, durante su estadía en la antigua cárcel de Caseros, mató a un compañero de celda de 17 años. A consecuencia de estos hechos, Álvarez fue condenado a la pena de reclusión perpetua más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado por los delitos de robo agravado, homicidios calificados y lesiones graves, en concurso real"El 26 de agosto de 2024, la Sala II de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional hizo lugar al recurso de revisión interpuesto por la defensa tras un fallo de la CIDH. "Por este motivo, anuló el juicio y 'todos los actos derivados del debate entre los que se incluye la condena pronunciada el 28 de octubre de 1999â?²", según el citado sitio de noticias.A la espera del nuevo debate, la defensa solicitó su excarcelación porque "una persona no puede encontrarse privada de la libertad sin sentencia por un proceso que lleva más de 28 años de sustanciación, y en el que, como se ha visto, resultan computables a favor del causante más de 46 años de privación de la libertad".Pero la presentación fue rechazada. "La condición de reincidente del nombrado se erige como un obstáculo insalvable a la hora de examinar cualquier pretensión ligada al instituto de la libertad condicional", había dictaminado el fiscal Sandro Abraldes.Anteriormente, en 2020, el Concheto Álvarez había sido noticia durante la pandemia de Covid. Fue uno de los referentes de los reclusos que negoció con las autoridades el fin del motín en la cárcel de Villa Devoto, en reclamo de mejores condiciones sanitarias y de beneficios.
La representación de víctimas también denunció que Rojas Lares habría establecido contacto desde la cárcel de Cómbita con su expareja, hermana de Ana Lucía González, para presionarla en relación con su declaración ante las autoridades
Herbert Mullin escuchaba voces, interpretaba mensajes telepáticos y estaba convencido de que las muertes podían proteger a la humanidad. En apenas cuatro meses, ejecutó a un sacerdote, una familia y cuatro adolescentes
El ciudadano venezolano fue trasladado a Chihuahua en donde seguirá su proceso
Cinco muertos, más de 2.500 sospechosos y un nombre en clave que todavía hoy genera escalofríos: el caso del Zodíaco sigue abierto medio siglo después del último disparo
Cinco hombres murieron cerca de un sendero junto al río desde octubre de 2025 y las autoridades investigan si los casos están vinculados
El joven fue detenido con dos sujetos más y habría admitido formar parte de la célula criminal de Franklin Huezo Hernández, alias "El Ranchero"
Más de 100.000 mensajes con su amante y una escena del crimen manipulada bastaron para que un jurado lo condenara por unanimidad en menos de tres horas
"Que te sientas bien no significa que la presión esté bien". La frase de Miguel Schiavone, jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial, Cardiometabolismo y Dislipemia del Hospital Británico, resume uno de los mayores desafíos de salud pública del mundo: millones de personas conviven durante años con hipertensión arterial sin saberlo. Una enfermedad que, en la actualidad, sigue siendo un asesino silencioso.La advertencia cobra relevancia a partir de un estudio publicado ayer en la revista BMJ Public Health, que analizó datos de 1,4 millones de adultos en Inglaterra y concluyó que el 58,8% de quienes tenían hipertensión desconocían su condición. En total, el 37,2% de los participantes presentaba presión arterial elevada.El trabajo fue realizado por los investigadores Wenyu Liu, Jennifer Collister, Thomas Littlejohns, Iain Turnbull, Robert Clarke y David Hunter, vinculados principalmente al Nuffield Department of Population Health de la Universidad de Oxford, en colaboración con la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard. Los autores analizaron registros correspondientes a 1,4 millones de adultos mayores de 18 años incorporados al programa británico Our Future Health entre 2022 y 2025. Según explicaron, el objetivo fue medir la prevalencia, detección, tratamiento y control de la hipertensión arterial en Inglaterra.Para analizar la magnitud del fenómeno, LA NACION consultó a dos referentes argentinos en la materia: Oscar Mendiz, director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, y Schiavone. Ambos coincidieron en que los resultados son consistentes con lo que se observa desde hace años en la práctica clínica y en los estudios poblacionales realizados en la Argentina."No me sorprende ese número y, de hecho, es consistente con lo que vemos habitualmente en la práctica clínica", sostuvo Schiavone. El especialista recordó que investigaciones nacionales previas, como los estudios Renata I y Renata II, ya habían mostrado un escenario similar. "La tasa y la prevalencia de hipertensión arterial han crecido a lo largo de estos años y probablemente continúen creciendo", agregó.Según explicó, lo verdaderamente preocupante no es únicamente la cantidad de personas afectadas, sino la magnitud del subdiagnóstico. "La hipertensión tiene una característica particular que puede evolucionar durante años sin producir síntomas", señaló. Por esa razón, una persona puede sentirse perfectamente sana y, sin embargo, tener valores elevados de presión arterial de manera persistente.La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular del mundo. Está asociada a infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV), insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica y daños en distintos territorios arteriales. Sin embargo, a diferencia de otras enfermedades, muchas veces no provoca señales de alarma evidentes.Para Mendiz, una parte importante del problema tiene relación con cambios profundos en el estilo de vida. "La problemática se centra en la alimentación, la pandemia de obesidad y el sedentarismo por la vida laboral actual, sobre todo en las grandes urbes", explicó. A eso se suman, dijo, la falta de controles preventivos y las dificultades de acceso al sistema de salud que todavía afectan a un sector de la población."Muchos no están diagnosticados. Muchos no están bien controlados", resumió el especialista de la Fundación Favaloro. Incluso, agregó, existe un grupo minoritario de pacientes que, pese a recibir tratamiento adecuado, no logra controlar la presión arterial y requiere estrategias más complejas. Entre ellas mencionó la denervación de las arterias renales mediante cateterismo, una técnica reservada para casos seleccionados.Qué dice el paperLos investigadores encontraron además que la enfermedad era considerablemente más frecuente en los hombres que en las mujeres (41,9% frente a 28,6%) y que la prevalencia aumentaba de forma marcada con la edad. En los mayores de 80 años, alcanzaba al 73% de los hombres y al 69% de las mujeres. En las conclusiones, los autores advirtieron que, pese a la elevada carga de enfermedad, "58,8% de los individuos con hipertensión permanecían sin diagnosticar".Además remarcaron que "la prevalencia siguió siendo sustancial en todos los subgrupos de la población", lo que, a su criterio, refuerza la necesidad de ampliar las estrategias de detección temprana.Sin embargo, el dato que más llamó la atención fue la cantidad de individuos que desconocían su condición. Para Schiavone, allí aparece una de las grandes paradojas de la hipertensión."Tenemos una enfermedad de muy alta prevalencia, con una elevada morbilidad y mortalidad, cuyo diagnóstico requiere un procedimiento sencillo", explicó. Medir la presión arterial puede realizarse en pocos minutos y con equipamiento ampliamente disponible. Aun así, millones de personas permanecen sin diagnosticar.El especialista atribuye esta realidad a varios factores. Por un lado, al carácter silencioso de la enfermedad. Por otro, a una tendencia frecuente entre las personas: acudir al médico cuando aparece un problema y no cuando se sienten bien."La gente no concurre habitualmente a los controles periódicos de salud cuando se siente bien", señaló. Y agregó que también existe un desafío desde los propios sistemas sanitarios, que deberían desarrollar estrategias más eficaces para convocar a la población y fomentar los controles preventivos.El daño que produce la hipertensión suele acumularse con el paso de los años. La presión elevada lesiona progresivamente las paredes arteriales y termina afectando órganos fundamentales.En el corazón, ese daño puede derivar en infartos, deterioro de la función ventricular e insuficiencia cardíaca. En el cerebro aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares (ACV) isquémicos y hemorrágicos. En los riñones puede conducir a insuficiencia renal avanzada y necesidad de diálisis.El impacto excede al paciente individual. Los especialistas remarcan que las complicaciones cardiovasculares generan una enorme carga sanitaria, económica y social.Mendiz también recordó que la hipertensión es una de las principales responsables de la enfermedad arterial que posteriormente desemboca en infartos, ACV y patología vascular en distintos territorios del organismo.Tanto Mendiz como Schiavone coinciden en que la medición de la presión arterial debería formar parte de los controles periódicos habituales, incluso en personas que se consideran saludables."No hay que esperar síntomas para medir la presión arterial", enfatizó Schiavone.Según la orientación de Mendiz, una persona joven, menor de 40 años y sin factores de riesgo, podría controlarse una vez por año si los valores son normales. A partir de los 40 años, especialmente si existen antecedentes familiares u obesidad, recomienda hacerlo cada seis meses.En mayores de 50 años, el especialista considera razonable realizar controles al menos cada seis meses."Hay que tomarse la tensión arterial en todas las personas", planteó Mendiz. Y agregó que los controles periódicos resultan especialmente importantes a medida que aumenta la edad y aparecen factores de riesgo cardiovasculares.Para Schiavone, el mensaje principal sigue siendo el mismo: el control periódico es fundamental porque la mayoría de los pacientes no presenta síntomas hasta que el daño ya está instalado.Por eso eligió una frase sencilla para resumir la importancia de la prevención: "Que te sientas bien no significa que la presión esté bien". Y concluyó: "Medirte la presión arterial lleva unos minutos y puede permitir detectar a tiempo un problema que, si pasa muchos años sin tratarse, puede aumentar el riesgo de infarto, de ACV y de enfermedad renal".
La "bronca" había comenzado cuando la víctima, Gonzalo Andueza, y el victimario, Hernán Vaney, estaban en una fiesta de cumpleaños que se celebraba en la terraza del gimnasio Solo Box Gym, en Colegiales. "¿Vos quién sos?, ¿qué haces?, ¿por qué preguntas eso?", preguntó Andueza cuando escuchó que Vaney, un barista de 25 años, proponía organizar peleas, cobrar entradas y entregar una "bolsa" a los boxeadores. "Al pibe [por Vaney] se le transformó la cara, porque Gonza [Andueza] se metió en la conversación y al pibe no le gustó, y le dice: 'Yo vengo del MMA [por Artes Marciales Mixtas] y del yiuyitsu", que no tenía nada que ver con lo nuestro, que era boxeo, y Gonza le dice: "ah yo también hice yiuyitsu y MMA, ustedes le cobran todo a todos, en el boxeo no es así'", dijo cuando declaró como testigo bajo juramento de decir la verdad Omar Medina, un profesor de boxeo de Solo Box Gym.Pocas horas después del cruce verbal en la terraza del gimnasio, en la madrugada del 20 de septiembre pasado, Andueza, un entrenador de boxeo de 40 años, era asesinado de un balazo. El crimen ocurrió en el paseo público situado a metros de las vías del ferrocarril Mitre y muy cerca de la estación Colegiales. En las últimas horas, la jueza en lo criminal y correccional Paula Petazzi procesó con prisión preventiva a Vaney por el delito de "homicidio agravado por su comisión mediante el empleo de un arma de fuego, en concurso real con el de portación de arma de fuego de uso civil condicional sin la debida autorización legal". Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. La magistrada trabó un embargo sobre los bienes del sospechoso hasta cubrir la suma de 200 millones de pesos. Andueza y Vaney no se conocían. El sindicado homicida fue a la fiesta de cumpleaños que se celebró en la terraza del gimnasio Solo Box Gym por invitación de un amigo, alumno de la escuela de boxeo."Concretamente, Medina declaró que, luego de que Iván Calaresu [un alumno] le preguntara si podía invitar a un amigo ajeno al gimnasio a la fiesta, y él diera su consentimiento, esa persona llegó. Sobre el final de la fiesta, Iván se acercó hacia él con su amigo y le dijo: 'Profe, él te quería preguntar una cosa', y el amigo se quedó enfrente de él, a su izquierda, mientras Andueza estaba aproximadamente a un metro de donde estaba, hacia su derecha, y en ese contexto, el amigo de Iván le dijo: 'Mire profe, yo quería hacer negocio con usted. Yo quería organizar un evento de boxeo acá en su gimnasio. Tenía ganas de organizar un evento de boxeo, que cobremos una entrada y le demos una bolsa a los chicos que boxean'. aclarando que 'bolsa' se le dice a la paga al ganador de una pelea, aunque no sabe si el amigo de Iván se refería a eso", según se desprende del expediente judicial, al que tuvo acceso LA NACION.Medina le respondió a Vaney: "Esto no es así. Esto no funciona así". La conversación fue escuchada por Andueza. Como se dijo, el profesor de boxeo espetó: "¿Vos quién sos?, ¿qué haces?, ¿por qué preguntas eso?".Según el expediente judicial, a la 1.30 del domingo 20 de septiembre, Vaney, Andueza, Calaresu y otros de los asistentes al cumpleaños, Maximiliano Alexis Cuellar, se retiraron del gimnasio y se fueron hacia el paseo público situado en Moldes y Aguilar."Vaney y Andueza comenzaron a discutir sobre las actividades que realizaban, dado que Andueza era profesor de boxeo y el imputado practica el arte marcial denominado grappling (un tipo de combate cuerpo a cuerpo, pero sin golpes). En ese contexto fue que Vaney extrajo el arma de fuego que portaba, ya indicada previamente y, sin advertencia alguna, efectuó un disparo que impactó en el abdomen de Andueza, quien se encontraba aproximadamente a un metro de distancia cuando le disparó. Seguidamente y sin mediar palabra alguna, se retiró del lugar en dirección a la calle Moldes hasta ser perdido de vista. Andueza quedó tendido en el suelo a consecuencia del disparo, presentando sangrado visible en el abdomen y en la espalda, y fue asistido inicialmente por Cuellar", explicó la jueza Petazzi.La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Pirovano, donde falleció 12 horas después del ataque. En ese momento, el fiscal Andrés Madrea, ya había avanzado lo suficiente con la investigación y detectives de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad estaba tras los pasos del sospechoso.Finalmente, los detectives policiales atraparon a Vaney en Cabildo al 100, en Palermo. En su poder se le secuestró una pistola Taurus 9 calibre 9 mm, tres cargadores y 34 municiones.Un peritaje hecho por la División Balística de la Policía de la Ciudad determinó que la vaina servida calibre 9 mm levantada en la escena del disparo "fue percutida y servida" por la pistola secuestrada en poder de Vaney. El arma estaba registrada a nombre del imputado, pero que no tenía el permiso de portación.Además de Medina, declararon como testigos Cuellar y Calaresu, que estuvieron con la víctima y el victimario en el momento del disparo mortal.Calaresu, que pensaba ir a un boliche con Vaney, contó que cuando estaban en la plaza se alejó para orinar. "No sé que pasó en el momento que me fui, pero cuando me acerqué de nuevo, estando aproximadamente a unos cinco metros de distancia, veo que Gonzalo lo empuja a Vaney y Hernán de la nada saca un arma y le dispara", afirmó el testigo.También contó que él pudo también terminar herido. "Es más, yo que me estaba acercando a ellos siento el viento de la bala que debe haberme pasado casi rozando mi brazo derecho. No me pasó nada porque ni me tocó la bala, pero recuerdo que lo sentí [por el proyectil]", sostuvo Calaresu.Cuellar, a su turno, habló de la discusión que hubo en la fiesta de cumpleaños y que la pelea continuó en la plaza."Al continuar la discusión entre ambos, su profesor Gonzalo le dio un pequeño empujón [al sospechoso], que lo hizo retroceder dos o tres pasos. Acto seguido, este sujeto extrajo un arma de fuego tipo pistola, de un lugar que no pudo precisar. Luego de extraer el arma, Andueza avanzó un paso, Vaney levantó la mano derecha y le disparó al estómago a muy corta distancia", según lo que se escribió en el expediente de la declaración de Cuellar.Durante la audiencia donde fue indagado, Vaney se negó a declarar. Solo dijo ser barista."Aún sin desconocer que se encuentra pendiente la elevación del resultado de diversas medidas en curso adoptadas, como el peritaje sobre las prendas que vestía el imputado encomendado al Laboratorio Químico de la Policía de la Ciudad y la extracción forense de la información contenida en el teléfono celular del imputado encomendada a las Divisiones Análisis y Pericias Tecnológicas e Innovaciones Tecnológicas, ambas de la Policía de la Ciudad, no puedo dejar de advertir que el cuadro probatorio ya colectado en este estado de la investigación se encuentra dotado de una probabilidad suficiente como para considerar reunido el grado de convicción que exige el artículo 306 del Código Procesal Penal de la Nación, teniéndose por acreditadas, tanto la materialidad del hecho objeto de la imputación dirigida contra Vaney, como la responsabilidad que en el mismo le cupo al nombrado, por lo que considero apropiado ordenar su procesamiento", sostuvo la magistrada en la resolución firmada en las últimas horas.
Hay historias criminales que terminan con una sentencia. La de Ricardo Barreda no. El odontólogo murió el 25 de mayo de 2020, después de pasar los últimos años de su vida muy lejos de su casona de La Plata donde, el 15 de noviembre de 1992, mató a su esposa, sus dos hijas y su suegra. Había cumplido la condena que la Justicia le impuso y ya no estaba sometido al régimen penal. Pero cuando falleció, otro expediente llevaba casi tres décadas intentando responder una pregunta mucho más incómoda: qué debía ocurrir con los bienes de las cuatro mujeres que había asesinado.La respuesta tampoco fue sencilla. Hubo que determinar quiénes eran los herederos, establecer si Barreda podía recibir algo del patrimonio de sus víctimas, reconstruir el orden de las muertes y, finalmente, resolver qué ocurría con la casa, los objetos que quedaron adentro, otros inmuebles y hasta documentos de última voluntad atribuidos al propio homicida.Así las cosas, el hombre que eliminó a toda su familia terminó dejando una herencia que, aun después de su muerte, siguió generando expedientes, reclamos y nuevas discusiones judiciales.El origen del malAquella mañana de domingo, Barreda estaba en la casona de la calle 48 entre 11 y 12. El fin de semana había comenzado como tantos otros: tareas domésticas, el patio, la parra y las telarañas del techo que, según su propio relato, le molestaban.En un momento se cruzó con Cecilia, su hija mayor, de 26 años y también odontóloga. La joven hizo un comentario sobre su padre y apareció en escena el apodo "Conchita", una palabra que Barreda consideraba humillante y que años después mencionaría reiteradamente como parte de las razones que, según él, habían alimentado su resentimiento.Lo que ocurrió después se convirtió en uno de los crímenes más conocidos de la historia policial argentina. Barreda dejó la tijera que llevaba para podar y fue hasta su habitación. Allí tomó una escopeta Víctor Sarasqueta calibre 16 que había recibido como regalo de su suegra, Elena Arreche.Regresó al sector principal de la vivienda y comenzó a disparar. Gladys Mac Donald, su esposa, recibió dos disparos. Cecilia, tres. Adriana, la hija menor, dos. Elena Arreche, su suegra, que apareció en camisón al escuchar las detonaciones, también fue asesinada.En pocos minutos arrasó con su familia. Entonces se fue de su casa y visitó a una de sus amantes, María de las Mercedes Guastavino, más conocida en el barrio como "Pirucha" o "La bruja", llamada así por sus dotes como vidente. Cuando regresó al hogar, los cadáveres ya estaban fríos.Barreda intentó inicialmente presentar el episodio como un robo, pero terminó confesando. Tres años después, el 14 de agosto de 1995, fue condenado a reclusión perpetua por tres homicidios calificados por el vínculo â??los de su esposa y sus dos hijasâ?? y uno simple, el de su suegra. En aquel momento el Código Penal todavía no contemplaba la figura específica del femicidio.Una perpetua que terminó antes de lo esperadoLa condena fue perpetua, pero el caso quedó atravesado durante años por discusiones sobre el cómputo de la pena. Barreda había permanecido detenido desde noviembre de 1992 y una parte sustancial del tiempo transcurrió como prisión preventiva. La sentencia quedó firme recién en mayo de 2007. Para entonces, los años de preventiva y la aplicación del régimen del 2x1 habían adquirido una importancia decisiva.En 2008 consiguió el arresto domiciliario. La mujer que le permitió acceder a esa alternativa fue Berta "Pochi" André, una docente que había comenzado a hablar con él cuando visitaba a un familiar detenido. La relación terminó convirtiéndose en pareja y Barreda pasó a vivir con ella en un departamento de Belgrano.El beneficio no fue definitivo. En enero de 2011 salió sin autorización del domicilio y volvió a prisión. Poco después recuperó el arresto domiciliario y, en marzo de ese año, la Cámara Penal de La Plata le concedió la libertad condicional. En diciembre de 2014 volvió a prisión por la situación de convivencia con André, que se encontraba deteriorada y en una condición de salud delicada. Recién salió libre a fines de 2015 y en mayo de 2016 la Justicia declaró extinguida la pena.Para entonces habían pasado casi 24 años desde la masacre. Pero existía otro reloj judicial funcionando en paralelo, el de la herencia.El hombre que no podía heredar a sus víctimasLa sucesión había comenzado apenas un mes después de los asesinatos, cuando parientes de las víctimas se presentaron ante la Justicia. El problema era evidente: Barreda pertenecía a la familia y podía tener derechos patrimoniales propios sobre determinados bienes. Pero una cosa era conservar aquello que jurídicamente le perteneciera y otra muy distinta recibir por herencia bienes de las personas por cuyos homicidios había sido condenado.La diferencia terminó siendo fundamental. En 2014, Hugo Enrique Fernández Arreche, sobrino de Elena Arreche y familiar de las víctimas, promovió una acción para que Barreda fuera declarado indigno para sucederlas. El 27 de noviembre de ese año, el Juzgado Civil y Comercial N° 17 de La Plata, a cargo de la jueza Sandra Nilda Grahl, hizo lugar al pedido. La sentencia excluyó a Barreda de las sucesiones de Gladys, Cecilia, Adriana y Elena. La decisión se basó en la condena penal por los homicidios.La declaración tuvo una consecuencia jurídica concreta: Barreda no podía convertirse en heredero de las mujeres que había matado. Pero todavía faltaba resolver algo más complicado. ¿Quiénes eran, entonces, los herederos?Cuatro muertes y una pregunta decisivaEl expediente tenía una particularidad extraordinaria. Las cuatro partidas de defunción consignaban la misma hora. Eso significaba que la Justicia no podía establecer cuál de las mujeres había muerto primero. La cuestión no era un detalle. Podía cambiar por completo el destino de los bienes. Si, por ejemplo, una de las hijas hubiese sobrevivido aunque fuera brevemente a su madre, podría haber heredado de ella. Y al morir después, esos bienes habrían ingresado en su propia sucesión y pasado a sus herederos.Pero no había forma de demostrar esa secuencia. Por eso la jueza aplicó la figura jurídica de la conmoriencia, que permite presumir que las personas fallecieron simultáneamente cuando no puede determinarse quién murió antes. La consecuencia fue que ninguna de las cuatro mujeres heredó a otra.La resolución terminó de ordenar una sucesión que llevaba décadas abierta. Por Elena Arreche quedaron reconocidos como herederos sus sobrinos Irma Luisa Fernández Arreche, Dora Elena Julián Arreche y Hugo Enrique Fernández Arreche. Por Gladys Mac Donald, familiares de la misma línea. En cuanto a Cecilia y Adriana, que no tenían descendencia, aparecieron otros parientes colaterales, entre ellos sus tías abuelasLa casa donde empezó todoLa propiedad más cargada de simbolismo es, naturalmente, la casona de la calle 48. Fue allí donde Barreda mató a las cuatro mujeres. La Provincia de Buenos Aires declaró el inmueble de utilidad pública y avanzó con su expropiación. La toma de posesión estatal se concretó el 20 de octubre de 2021, cuando Barreda ya estaba muerto. El odontólogo había iniciado en vida una acción vinculada con la expropiación para reclamar una compensación que consideraba acorde con el valor de mercado de la propiedad, unos 350.000 dólares. Después de su muerte, el conflicto continuó con sus sucesores.La discusión dejó de ser quién se quedaría con la casa, porque el inmueble ya había pasado al Estado. El problema pasó a ser cuánto debía pagarse por ella y quiénes tenían derecho a recibir esa indemnización. Ese punto todavía no terminó de cerrarse. La historia adquirió un capítulo casi surrealista cuando la Justicia tuvo que ocuparse de los objetos que permanecían dentro de la vivienda. En julio de 2024, los herederos fueron intimados para que manifestaran si tenían interés en conservar los muebles y otros bienes existentes en la casona. No hubo respuesta.El plazo venció y, en febrero de 2025, la jueza Grahl declaró formalmente abandonados esos bienes y dispuso que quedaran a disposición del Ministerio de las Mujeres bonaerense. El expediente llegó a ese punto después de la toma de posesión estatal del inmueble y de un relevamiento de bienes y objetos que permanecían allí: entre ellos, dos automóviles que quedaron asociados para siempre con la historia de Barreda, un DKW y un Ford Falcon verde, nada menos.El deterioro del tiempo hizo el resto. La casa ya no era de Barreda. Los objetos que quedaban adentro tampoco terminaron reclamados por los herederos. Pero el patrimonio todavía no estaba completamente resuelto.La otra vivienda y una historia que quedó suspendidaExiste además otro inmueble vinculado con la familia: una propiedad ubicada en la calle 40 de La Plata, perteneciente al patrimonio de Elena Arreche. La casa tenía un destino familiar que quedó truncado por la masacre. Adriana, la hija menor de Barreda, tenía previsto casarse el 4 de febrero, apenas unos meses después del crimen, y había comenzado a soñar con su nueva vida en ese lugar junto a Alejandro, un médico con quien mantenía una relación. Pero su padre no se lo permitió a los tiros. Con el paso de los años, ese inmueble también quedó incorporado al complejo entramado patrimonial.A eso se suma una propiedad en Mar del Plata donde frecuentaba a otra de sus amantes, que según los antecedentes reunidos sobre el caso, fue ocupada ilegalmente después de la detención de Barreda y permaneció en esa situación durante años. El patrimonio familiar quedó así repartido entre propiedades, derechos económicos y bienes que, lejos de encontrar rápidamente un dueño, fueron acumulando expedientes.Dos testamentos y otra muerte en el medioPero la mayor sorpresa apareció después de la muerte de Barreda. Según contó su biógrafo, el escritor y actor, Pablo Martí Krenz, que está a punto de publicar su libro acerca de la verdadera historia del femicida, el odontólogo había firmado dos testamentos mientras estaba preso. Uno beneficiaba a su abogado de confianza, Eduardo Gutiérrez. El otro a un psicólogo del Patronato de Liberados, de apellido Clara.El primero de esos documentos habría sido posterior al segundo. Gutiérrez se presentó en la sucesión con el instrumento y, de acuerdo con lo relatado por Krenz, el otro beneficiario cuestionó su validez al sostener que Barreda podría no haber estado en condiciones psíquicas adecuadas cuando lo firmó. La situación se complicó todavía más porque Gutiérrez murió en enero de 2024.Así, la discusión dejó de involucrar solamente la sucesión de Barreda y pasó a conectarse con otra sucesión: la del propio letrado. La eventual transmisión de los derechos que pudiera haber recibido del odontólogo quedó, por lo tanto, atrapada en un segundo expediente.La cuestión de los testamentos debe mantenerse diferenciada de la declaratoria de herederos de las víctimas: una cosa es quiénes fueron reconocidos judicialmente como sucesores de las cuatro mujeres asesinadas y otra, muy distinta, determinar qué derechos podía transmitir Barreda sobre bienes que fueran propios o sobre eventuales indemnizaciones.El último capítulo todavía no está escritoLa historia tampoco terminó con la declaración de indignidad -sanción legal que le quitó el derecho a heredar a Barreda por haber matado a su familia. Durante 2025, la Fiscalía de Estado bonaerense apeló la intervención de Mariana y Tomás Arreche en el expediente relacionado con la expropiación de la casa. El organismo sostuvo que ambos no tenían legitimación hereditaria suficiente para intervenir en ese litigio, mientras que una resolución del fuero contencioso administrativo los había admitido como parte del expediente. La controversia fue llevada ante la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de La Plata.De este modo, más de treinta años después de los disparos que terminaron con la vida de Gladys, Cecilia, Adriana y Elena, la Justicia todavía debe resolver cuestiones vinculadas con los efectos económicos de aquella tragedia.La paradoja final es que Barreda quedó definitivamente afuera de la herencia de sus víctimas, pero eso no significó que desaparecieran automáticamente todos sus eventuales derechos patrimoniales. La Justicia debió separar aquello que podía corresponderle de lo que habría recibido como heredero, posibilidad que quedó anulada por la declaración de indignidad.El femicida dejó de existir el 25 de mayo de 2020, en un geriátrico de José C. Paz, a los 83 años, después de años de deterioro y una vida cada vez más solitaria. Fue enterrado al día siguiente en el cementerio municipal de esa localidad. Su muerte cerró la historia del hombre, no la de sus bienes y sus miserias.