El jueves pasado, en la Plaza de los dos Congresos, un joven rompió con una maza uno de los bancos para "fabricar" piedras con las cuales otros violentos se las tiraron a los policías. Por favor, no me racionalicen dicha conducta por problemas familiares, deficiencias en el sistema educativo o el neoliberalismo. Lo único que sé es que, al día siguiente, los detenidos estaban todos en libertad. Preparándose, como diría mi abuela, "para volver a las andadas".Mientras veía la escena, me pregunté: ¿será capaz ese muchacho de cumplir un horario y trabajar en alguna sucursal de McDonald's, preparando y vendiendo hamburguesas; o haciendo algo parecido en una librería o en una fábrica de pastas? La pregunta tiene sentido porque construir y destruir son, ante todo, actitudes frente a la vida. Después vienen las habilidades, innatas o adquiridas.Esto tanto se aplica a nivel individual como colectivo. Hay gobiernos que crean y gobiernos que destruyen o, cuanto menos, que agotan los stocks acumulados por los anteriores gobiernos. Stock de reservas, de infraestructura, de credibilidad, etc. Néstor Carlos Kirchner hizo crecer el PBI a tasas chinas y Cristina Fernández de Kirchner lo estancó. ¿No será que el primero recibió stocks, que agotó, y a la segunda solo les quedaron las AFJP para continuar con el estilo?Si estoy en lo cierto, pregunto: ¿hay alguna forma por la cual algún destructor se convierte en constructor? Difícil, pero no imposible, como muestra el caso de los Espartanos, un notable esfuerzo destinado a enseñarles a los presos a jugar al rugby, iniciativa que generó un resultado más que alentador: una tasa de reincidencia en el delito prácticamente nula.La historia muestra una importante asimetría: se necesitan años para construir un edificio, pero un minuto es suficiente para derribarlo. Esto vale tanto para el agotamiento y la reconstrucción de la infraestructura (esto último demandó un buen número de años luego de la revolución de 1955) como en el caso de la credibilidad.Sobre este último aspecto. ¿A qué, o a quién, le teme quien insiste con guardar sus dólares "en el colchón"? No a Javier Gerardo Milei precisamente, sino "al pasado" o, mejor dicho, a la probable vuelta del pasado, en las elecciones de octubre de 2027. Tendremos que vivir con esto, mientras nos levantamos cada día a ver cómo le encontramos la vuelta.
El debate entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro estuvo marcado por acusaciones de corrupción, inseguridad y cruces personales. PERFIL estuvo en el estudio de la cadena brasileña Band News, donde los candidatos protagonizaron momentos de violencia y actitudes patoteras. Leer más